Agathos
Confianza hombre - 37 años, León, España
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Blog 76
Un fondo inquietante, taciturno y crepuscular sirve de preambulo, de recibidor, no solo a vosotros, mis potenciales huéspedes momentaneos, sino también a ti, que te dejas la piel a cachos por aquí.
Ponte cómodo y disfruta del paisaje.
-
Mi vida sin él
Y, lo reconozco, aún me hace falta. Amque sea precisamente para aquello que la conocida falacia existencialista le atribuye entidad. Para negarlo. ¿por qué? Poruqe vivo en un mundo en el que su imagen y su esencia lo impregna todo. Un mundo en el que el miedo salvaje, combinado con los miles de estimulos y ofertas y con la retórica demagoga más vil hacen que su esencia, dentro de su intexistencia, sea casi palpable. Igual que con Papá Noel en navidades que, para no existir el puñetero gordo no hace más que aparecer hasta en la forma de los fideos. Pues con él pasa lo mismo pero siempre, en todo lugar y en todo momento. Por algo se le atribuyen propiedades, omnipresentes, omnipotentes y omiscientes. ¿no?
Es el paradigma del viejo principio que se oye a veces referido a algo especialmente remarcable: "Es tan bueno que si no existiera habría que inventarlo" con la particularidad de que, se podría transmutar por "Es tan RENTABLE que, dado que NO EXISTE, hay que REINVENTARLO UNA Y OTRA VEZ". Y así es.
La estabilidad emocional, metafísica, política, económica y social de tanta genta; la justificación nacional, social, religiosa, teórica y`práctica de tantas instituciones y macroestructuras dependen tanto de su existencia, de ese axioma culturalemte imbricado en nuestra conciencia que, si no se escatimas gastos pra hacer que millones de hombres pogan su confiaza en Audi, Coca-cola, Nike o Disney, ¡cuánto más cuando lo que está en juego es tan necesario, tan imprescindible...!
A veces son meras estupideces. Incoongruencias de sentido común que sólo te das cuenta de ellas cuando alguien te llama la atención ¿no? Como el hecho de plantearse que Todo el tinglado esta´basado en algo tan subjetivo y tan personal como la creencia intima de una persona. Como si, metafóricamente hablando, el hecho de que una persona tenga una seguridad ciega de que existe un enorme ser verde y peludo que habla inglés y le protege de todo mal justificase la existencia de la Gran Repçublica Independiente de Muzzy (Big Muzzy) en la que estuviera explicado hasta el porqué de los grados de inclinación de sus antenas.... ¿Absurdo? No sé... yo lo veo muy real.
Otras veces oigo hablar de santos, milagros, apariciones, prodigios, creencias, advocaciones... algo tan absurdamente arbitrario, tan lejos del sentido común que me resulta hasta insultante hacer notar las incongruencias; hasta de mal gusto para una persona medianamente razonable.. y me pasmo y me obnubilo cuando veo a muchas personas de las que no cabe duda de su capacidad y de su raciocinio siguiendo a pies juntillas y sin el menor atisbo de planteamiento las tradiciones seculares. ¡y defendiéndolas como bienes propios de la humanidad!. No doy crédito. Ni lo daré.
Cualquier día de estos sigo. Y mucho me temo que en el mismo plan... no ´se que me ha dado ultiamente que tengo la apostasía a flor de piel.
Un saludo a todos. -
Intermezzo
Ya hace tiempo que no puedo ni pasar por la página. Os mando un saludo a quienes aún me visitais y os comento que esto va para largo. Mi aparato de ordenar (alias PC) ha hecho "plof". Creo que debe de ser algo de la hernia o de la tarjeta gráfica, no sé. Los reyes no entendieron la letra de mi carta y, en vez de arreglarlo o traerme uno nuevo me han traido colonia y un trabajo "a tomá pol culo".
A si que, en un mes o por ahí volveré a escribir y a visitar. Un saludo a todos y no olviden supervitaminarse y mineralizarseeee!!! -
La vuelta al hogar (poema)
La fiesta bendita y maldita de sangre
ya cedió ante el peso de la madrugada
las sombras se quiebran, aladas, huidizas
y empujan mis pasos al amor de la cripta.
Ya me encuentro ahíto, ya rezumo suero
por las comisuras de la cueva angosta
detrás quedan yertos, livianos, vacios
los sacos de vida que apuró mi hambre
¡Que noche gozosa de vicio y ternura!
¡que dolor sublime!, ¡Que luna de plata!
¡ah del dulce plasma, tibio en cada orgasmo!
¡salvaje sangría entre mis riñones!
Zumban en mis sienes llantos y suspiros
lujuria y delirio, sexo y hambre y miedo
y se callan tenues con la bruma clara
que invita al rocío a salpicar el día.
Ya abrazo mi lecho y el beso de piedra
calma progresivo la fiebre, el tropismo
la risa volcánica se vuelve apacible
y cierro mis ojos a morir de nuevo
El olor a tierra arropará mi sueño
de rigor podrido, de frío cadáver
hasta que el ocaso llame nuevamente
a sacar mis dientes a brillar desnudos. -
Curioso...
"Tenía tan poca necesidad de Dios como Él de mi y a menudo me decía qu, si Dios existiera, tranquilamente iría hacia Él y le escupiría en la cara"
Henry Miller "Trópico de Capricornio" -
El buen avío
El principio de un cuento que tengo ahí aparcado...
El gallo rajó la madrugada alborotando el corral. La mísera luz se abría paso allá tras el otero Maillo y desperezaba progresivamente la naturaleza de las granjas de los aledaños. Las que más bulla hacían, las golondrinas. El chillido picaba en los oídos de los durmientes del pueblo, aunque Joaquín el panadero llevaba ya un rato amasando.
Macario abrió el ojo al tercer canto, lo paseó por la mesita y lo fijó en el reloj que fosforescía serio. Las seis y diez. “¡cagüen...!”. Cinco horas de sueño no le habían cundido nada y seguía baldado. Pero había que levantarse, que hoy venía el proveedor de Villaza y había que pasar antes por la huerta.
Rebulló un poco entre las sábanas y echó la mano atrás hasta palmearle el culete para que dejara de roncar. Fermín soltó un quejido de entresueño y se empezó a desperezar.
- “¡Venga..!, ¡P’arriba, ostia...!” – Macario ya se estaba incorporando y Fermín se dio la vuelta para abrazarle en plan juguetón.
- “Vente pa’acá un ratín, anda...”
- “No empieces, que estoy hecho polvo.” – Fermín ya se le había enganchado al cuello y se dejó hacer, divertido. Su morro raspó como el belcro entre las dos caras sin afeitar. – “Que estoy baldao, joer..” – Fermín le metió la mano en el calzoncillo.
– “Deja que te haga yo...”
Tras la faena y el arrumaco, ambos se fueron levantando, cada uno por un lado de la cama. La rutina de todos los días. “Dónde está mi calcetin”, “Voy yo primero, que me meo”, “¿Vas pa la era?”, “ Luego, ahora voy arriba”, “Dale un besín a Merce y al niño de mi parte y si ves a Valentina, dile que me traiga mudas, que ya no me quedan”, “Vaale, ya se lo digo”, “Joder que bestia eres, macho.. me diste ayer una hostia aquí en la cadera...”, “ Fue sin querer, no seas nenaza”.
Mientras Macario se pegaba una ducha, Fermín, abrochándose el pantalón, subió al piso de arriba a despertar a las mujeres.
Se las encontró haciendo la cama entre las dos. Merche se dio la vuelta y besó en la mejilla a Fermín.
– “¿qué hay cielo?, Uff.. que peste” – se separó violentamente, - “habeis estado dándole ¿eh?. Apestas a cama. Anda.. date una ducha ahora mismo que ya te hago yo el café”.
Fermín se rió:
– “Cagüento... como si vosotras fuerais aquí las santas del pueblo, no te jode..”
– “a ti te vamos a decir lo que hacemos o no, gañán” - remedó Valentina dándole un azotito cariñoso según pasaba a su lado.
-“Ah, por cierto, Valen...” – le dio el recado de Macario. – “¿Mas mudas?, Pero ¿qué hacéis con ellas?, ¿os las coméis?” - Fermín carcajeó aprovechando la oportunidad
- “¡A ti te lo voy a decir.. gañana!”.
Merce le acompaño la carcajada pero Valentina siguió como si no hubiera dicho nada, a lo suyo.
-“Le compro luego un par donde Manuela, según baje ¿me acompañas Merce?”
-“Venga, vale, que tengo que ir a por un par de lechugas y pescao. Ayúdame ahora con el café”
-“Calla, que Macario tiene que estar ya bufando por el cola–cao” – Las chicas se besaron golosamente y se alejaron mirándose a los ojos. Merche terminó de recoger la ropa y le puso un traje limpio a Fermín encima de la cama, para cuando saliera.
Mientras tanto, el día seguía estirándose y despabilando bostezos en la vieja meseta castellana. El rugido de los tractores y de los motores de las acequias le iban dando el pulso acelerado a la mañana y el sacristán ya saltaba abrazando la soga de la campana de la primera misa. Las comadres trotaban apuradas esquivando las reses de Damián y el calor del sol avivaba los olores del heno y las boñicas que se mezclaban con el del humo, el café con leche y los primeros sofritos de las cocinas. -
CSA
Otro número en la pantalla:
- "¿Si?..."
- "Buenos días, le llamo de MoviStar, mi nombre es Ramiro Reyes, ¿Es usted el usuario de la línea 652234318?"
- "Si, pero ahora no puedo atenderle..." -
La voz tenía un cierto matiz de urgencia. Ansioso aunque sin perder la corrección. Extranjero seguro. Del Este por ese acento que sonaba a eslavo, seguro que tendría que ofrecerle Tarjeta. Durante una décima de segundo barajé el deseo de que no hubiera problemas con el idioma.
- "Solamente necesito unos minutos nada más para presentarle nuestra oferta. Se trata de cambiar a nuestra compañía de forma totalmente gratuita..."
- "De veras que ahora no puedo atenderle, señor. Perdoneme..".
La verdad es que odio que me interrumpan. Me saca de mis casillas porque me rompe el ritmo del guión, me pierdo y no sé que decir ni cómo seguir. A este se le nota un poco atragantado, debo pensar en algo rápido antes de que me cuelgue que tengo una mañanita hoy.... Además mi media está por los suelos este mes, necesito vender un par de ellas cuanto antes y encima los de calidad ya me han tocado los huevos hoy...
- "Solamente será un momento nada más, no le haré perder mucho tiempo, de veras. Sólo quiero que escuche nuestra oferta." - Hablare´rápido a ver si así no me cuelga - "Me gustaría hacerle unas preguntas para poder adecuar nuestros servicios a sus necesidades. ¿Le importaría decirme con qué compañía tiene usted contratada la telefonía móvil?...".
- "De veras que lo siento pero..." - oigo de fondo el resuello ¿Estará corriendo o algo?Joder qué gente - "le aseguro que en este momento me resulta im...".
¡POW!
Un estallido seco, reverberante. Pego un respingo en el box. Me doy un manotazo para quitarme el headset, no lo consigo y queda colgando de un auricular en mi oreja. Sigo escuchando. Una serie de sonidos van tomando forma, creando una imagen en mi imaginación a medida que se suceden: Un fardo, un cuerpo, algo pesado y blando golpea el suelo.
//(Lo reconstruyo en medio del shock, como se desliza y se desploma, el susurro de la ropa que lleva puesta, el golpe algo más granuloso de la cabeza contra el asfalto, el rumor de la forma que se asienta sobre el suelo tras caer desequilibrada y un intenso color negro en las nubes, y gris en el cielo, gris piedra en las paredes y ocre arenoso en el aire. Gris en unos ojos que no veo, que aparecen en mi mente y que se rompen, que se vuelven acuosos brillantes, y el color azul plata en el brillo del objeto que se desprende de su mano...)//
Un tamborileo estrepitoso en el auricular,
//(La tapa, gris plomo, se desprende pero la batería, milagrosamente continúa en su sitio. La pantalla, brillante con el aviso de llamada en curso aún en ella, se rasga de arriba a abajo con un corte de vidrio que la divide en dos, pero no llega a desarmarse)//.
Entonces, ruido blanco...(la ciudad sigue su rutina ajena a lo que sucede en un descampado del suburbio).
- "¿Oiga..?, ¿Sigue ahí...?, ¿Buenos dias...?" -
La ciudad que imagino en mi cabeza no me sabe responder, en el fondo sé que no necesito una respuesta, pero la costumbre y la rutina son poderosas fuerzas que arrastran mis palabras como la marea. Acerco mi dedo al botón que libera la línea mientras imágenes rebotan entre los auriculares, una cara sin rostro, sangre y quietud, mietras acierto a recitar con voz nerviosa, como un autómata la retahila de despedida. Irónico el acordarse ahora de las auditorías:
- "Bien, le recuerdo que si desea más información puede dirigirse al número gratuito 14 85..." -
Se oyen pasos sobre la grava, se acercan.
- "...o bien en nuestra página web..." -
susurros de tela frotada, ropa que se roza al rebuscar, un ruido corredizo en primer plano, el terminal que retumba al res recogido del suelo.
- "tres uves dobles punto Movistar punto com o en nuestros distribuidores..."
Otra voz, rasposa, me interrumpe:
- "¿Si..? ¿Quién es...?- Me deja unos segundos en blanco...
- "Ajá"- continúo despistado...- "Veo que sigue con nosotros..."
- "Lo siento, pero el usuario de esta linea ya no puede contestarle" - me contesta con tono silbante - "Ya no se encuentra... operativo".
Un escalofrío recorre mi espinazo. Juraría que hasta he notado su sonrisa. Trago saliva mientras acerco nuevamente el brazo al botón de finalizar la llamada.
Me detengo.
La idea me golpea en un instante. Respiro hondo...
- "Y usted, ¿Con qué compañía tiene su telefonía móvil..?" -
He aquí el hombre
“Triste día para la muerte de un hombre”, pensaba para si.. Le miró al rostro ensangrentado por las espinas y sintió una pena infinita. Una profunda melancolía acompañada de un cierto sentimiento de afecto por el rostro sereno de ese profeta barbado. Durante unos segundos se quedó embobado mirando la cara que en su imaginación lavaba con agua y despojaba de sangre y de sudor. Las lágrimas no habían lacerado la perfección de esas mejillas. “Ya es suficiente” siguió pensando, su mirada disimulaba vistazos fugaces a las aberturas que la postura postra y cansina del reo dejaba en la túnica. Músculos, piel brillante por el sudor... Entonces Jesús alzó los ojos y le miró fijamente. La erección fue fulminante. Hasta tal punto que le cubrió de rubor las mejillas. Miró a su alrededor. Quizá los soldados hubieran apercibido el bulto debajo de la toga. Impensable, decía la razón.
Avergonzado trató de salir de la situación. Miró al público. Sintió el odio de decenas de ojos clavados en sus labios, esperando el resultado de su sentencia romana. La voz se le engoló en un gallo al mandar silencio. Se sentía desnudo frente a ellos, desnudo y con un pene erecto y desafiante, prueba indiscutible de su pecado. Su mirada seguía enviando huidizas pasadas al flanco ensangrentado del Mesías.
“¡No encuentro falta en el!” – anunció en voz menos alta de lo que desearía, - “Este hombre es libre. ¡Soldados, lleváosle, curadle las heridas y dejadlo marchar!”.
De pronto, todo se transformó. La cara dulce y tranquila del Nazareno empalideció en cuestión de segundos. Sus ojos le miraron desorbitados y su mandíbula comenzó a temblar. “¿¿Qué??” parecía decir “¿qué estás haciendo, insensato?”. Por unos instantes el despojo humano pareció desorientado, como si hubiera recibido una bofetada. A la confusión le siguió el odio, que se disparó por doquier. El reo lanzó un grito agónico. Mucho más escalofriante del que hubiera proferido de haber sido condenatoria la sentencia. Así no debían ser las cosas, algo iba mal. Algo se había roto.
En la mente del Salvador comenzaron a pasar, como en una proyección vertiginosa, siglos de historia futura. Los primeros cristianos, las persecuciones de Roma, la consolidación, los primeros concilios, las herejías, el proselitismo, la hegemonía medieval, el vaticano, los jesuitas, el poder, los rezos, la beatería, los santos, los papas, el control, las iglesias, los reyes, las traiciones, las órdenes, el Santo Designio... todo se iba disolviendo en una neblina vacía por unas palabras de un procurador romano.
El maldito maricón no sabe lo que ha hecho. Sobre el Gólgota, una cruz se iba desmenuzando y conviertiendo en polvo del desierto. -
Un mal día en O.C. - 3
Siempre empieza con un "beep", claro. ¿Cómo iba a ser si no? El comienzo es uno de esos pitidos intermitentes y espaciados que emite el SPV. Exactamente igual que los que, a lo largo del día, se hacen inapreciables por su continuo y monótono barrido de nuestro universo sonoro. Ojalá fuera un "beep" diferente; un poco más agudo, unas milésimas mas prolongado, quizá con una cadencia o algún matiz que lo diferenciara del resto. Si así fuera no estaríamos aquí. Seguramente, si pudiéramos preverlo, estaríamos quizá en cualquier otro lugar más seguro o menos incómodo. Debajo de la escalera o el cuartito de los detergentes podría ser alguno de los lugares. Y con Sofi, claro, que ahora se ha quedado tras el simple respaldo de su asiento. Madera de contrachapado y una mano de acrílico. Puñeteras subvenciones al equipo de baloncesto.
Ya van tres veces, o al menos ésta es la tercera vez y creo que, al menos en el fondo de mi cabeza, estoy aprendiendo a diferenciar el puñetero pitido de sus hermanos. Demasiado tarde pero es como si el zumbido inmediatamente anterior tuviera una ligera reverberación, como un posgusto auditivo que, pasados unos segundos (vitales, cruciales segundos) te hace intuir que no ha provenido del mismo altavoz del SPV, que el origen es otro aunque muy cercano...
Y yo, ridículo, con mi cara pegada al teclado del ordenador y las manos debajo del escritorio, aferradas a las patas. Aguantando. Subo un brazo y abro la mano contra la tabla del pupitre.
Parece que esta vez está doliendo menos que la anterior, que me pilló diciéndole algo a Dalsy el de la entrada y lo noté, más que verlo, en la mejilla izquierda. Vamos, al menos creo que duele menos, porque aun no ha terminado. ¿o si? El ruido continúa y.. mierda, mi mano... joder, ostia como duele, la pu... ¡Dios! Duele como si ¡ay! estuviera hecha de pulmones en un incendio. Como si me cortaran con un papel. Aprieto los dientes. Dolor. Es rojo. Araña. Chilla la mano. Se abren las yemas como bocas hambrientas. Rojo. Intenso y brilla. Mi mano es un cólico nefrítico. Aúlla, bombea, vomita rojas lanzas. Duele. Una migraña en la palma. No tengo mano, el dolor la difumina y mi brazo es dolor. Comienzo a serlo yo. Duele el sudor y la tensión me agarrota cuello, espalda, piernas, tendones, latidos, latidos, sangre, rojo, latidos, madre, Sofi, latidos, rojo... Mi yo-dolor ya no sabe retorcerse. El dolor danza y revolotea como una llama en San Juan.
Bruscamente cesa y caigo, contra el asiento y me desgrano contra el suelo, exhausto. No me atrevo a moverme en un rato y tampoco escucho a mis compañeros. Respiro atropelladamente. Abro los ojos y compruebo que mi mano sigue ahí, entera, sin señales ni heridas. Continúa el silencio.
Creo que es Paz, la de Audio la primera que hace un ruido, un sorber intenso por la nariz, que para mi suena a gloria. A vida más allá de mi piel y de mi propio terror. Mi inconsciente, absurdamente sugiere "al menos quedamos dos en pié" cuando sé perfectamente que no hay bajas, que los demás del equipo están tan vivos como nosotros y tan aterrados como yo.
Cuando levanto la cabeza (quizá han pasado dos minutos, quizá treinta), varios de nosotros ya rebullen como yo y se miran con aire despistado. ¿Sofi? Continúa tras su silla, como muerta, aunque tiene ligeras convulsiones en una pierna. La parte de mi cerebro menos atontada suspira de alivio.
En mi pantalla los indicadores de dexo y de material V2 se acaban de estabilizar. Mierda de día... ¡Aquí querría ver yo a los gilipollas del equipo de baloncesto!
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Muchas gracias a ziannea por el empujón y a miriam por el balón de oxigeno para mi ego. -
Int-fecciones
Ando escaso de motivación últimamente. No se me mueve el espíritu ni las letras en el vientre y voy a necesitar una cura de ciruelas en verso para volver a la regularidad anterior. Ese volcar "como un reloj" que yo tuve semanas antes y que , por la falta de escape, ahora me pesa y me agobia en mi interior.
Tampoco es que desee un acceso de producción liviana y constante, liquida y sin sustancia, como una gastroenteritis de la inspiración, en la que espete perífrasis o tópicos como un continuo fluir desgañitado y superficial. También he tenido de esas épocas; ganas de dejar dos o tres posts diarios aunque refritados y sin apenas digerir...
Pero ahora es al contrario. Las ideas se me agolpan y crean un bolo prieto y doloroso y no salen, se obstruyen, y a veces... duele.
No sé... ¿quizá sentándome a obrar con un libro en las manos y leyendo un poco? A veces funciona... -
Haiku
Quiero recuperar
las flores del manzano
que han caído
aunque las manzanas estén maduras y permanecen.