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La musica POP...
Roban el coche a la salida de Zaragoza, en una gasolinera de la carretera de Castellón, el más alto pone la mano sobre el capó y el coche se enciende y se abre la puerta del conductor. El más alto se sienta al volante, sopla en la llave de contacto y el motor se pone en marcha, la matrícula se cambia sola. Suena en el cd "the first of the gang to die."
¿Desde cuando haces esto?, pregunta el que no es el más alto.
Desde pequeño. Hace una pausa mientras saca el coche de la gasolinera y continua hablando. Como mi hermano mayor Jesús. Mi hermano mucho caminar descalzo sobre las aguas y mucho cuarentena en el desierto pero siempre que podía se levantaba una bultaco o una puch o un supermirafiori. Yo también caminé descalzo sobre las aguas heladas y no robé coches ni motos por entonces porque era muy pequeño.
Pero siempre me gustó más hacer milagros que robar. Las plantas de los pies me ardían cada vez que cruzaba el Ebro. Caminaba sobre el cráneo de las llamas del hielo ante mis discípulos: los doce tañidos que las campanas del Pilar daban a medianoche. Desde pequeño bebía cerveza en los bares hasta que no quedaba ninguno abierto porque no tenía casa.
Me prestaron un saco de dormir porque no quería compartir piso y para vivir sólo no me daba con mi sueldo de aspirante a Mesías.
Lo de ser dios me viene de familia, por parte de padre. Lo llevo en la sangre y eso se nota con echarme un vistazo.
Escuchaba los cuarenta principales del invierno en todos los altavoces que Dios había puesto en los bares. Dios pincha la misma música en todo el mundo, es un cansado. Y al anochecer, para ser buen hijo, bajaba al río para caminar sobre las aguas, y practicar. También multiplicaba peces que muy de mañana llevaba, alegre según el tamaño de los peces, a un pequeño puesto del Mercado Central.
Solía despertar en la piscina del Club Náutico.
Cuando despertaba siempre me habían robado los zapatos y como Jesús, mi hermano, yo también volvía descalzo a los bares para beber cerveza y bailar con las chicas que, esos días, parecían seguir vivas y coleando. Escuchábamos mucho la bso de Grease, a Roxy Music, a T. Rex, a Boney M., a Peter Frampton, a Camilo, a Tina Charles. Mi padre nunca tuvo criterio con la música.
Y así todo el día de juerga, toda la noche sin descansar como en la canción de Los Golfos. Muchos me odiaban por ser el mesías. No se dan cuenta lo difícil que es ser el hermano pequeño del hijo, el famoso, el melenas, de dios.
Hice auténticos milagros. Sólo deseché resucitar a los muertos porque no me gusta despertar a la gente cuando ha cogido el sueño, el de tirón, el de la pierna suelta para siempre.
Dos años después del año de la Rata, lo del año de la rata te lo explico otro día, comencé a vestir de traje, a dejar propinas, a mentir sin pensar, a saber lo que es no estar nunca solo.
Pasaba tanto tiempo realizando milagros en los bares que decidí montar uno para que no me costara dinero ayudar a la gente. Pero no por ello remitió el invierno. Mi hermano, el que escribió smell like teen spirit y luego se suicidó, seguía siendo el preferido de mi padre porque pasaba todo lo que podía en el cielo, que por cierto no existe ya. Te cuento la historia: hace tiempo que enfurecido por el trato de preferencia que mi padre, vamos, Dios, daba a mi hermano, fui a casa y le prendí fuego con ellos dentro. Murieron y la gente siguió su vida como si nada. Les siguen hablando y actúan delante de ellos como Norman Bates delante de su madre en Psicosis.
Con mi traje blanco recién planchado cada noche volvía a caminar, un poco bailoteando canciones de moda, sobre la suciedad sometida del río. Aprobé la última asignatura para examen de Mesías que era la de ser dos años Marcelo Mastroniani y pronto me di cuenta que no servía para eso. Nunca ejercería mi profesión, había tirado mi juventud en unos estudios que ahora no me satisfacían.
Ahora estoy estudiando para doble de películas de acción y trabajo en un proyecto para jugar al fútbol sobre las aguas. Una vez que aprendes a apoyar el primer pie sin hundirlo, lo demás viene solo. Lo más difícil es encalar el agua. Pero para eso está mi 8,5 en milagros. Silencio. La carretera saca su lengua llena de píldoras blancas alineadas. El aprendiz de mesías parece concentrado en conducir. Ha dejado de parlotear como un hombre en la tele.
Por fin se ha callado, piensa el copiloto.
El coche parece un horno. La brisa del viento de levante entra con fuerza avasalladora por las ventanillas abiertas, como si fuera el último aliento de todas las cerillas del mundo al apagarse.
El chico que acompaña al mesías en el coche está convencido de que todo lo que le ha contado es cierto. Pero aún así, qué pesado, piensa.
Las canciones que suenan en el aparato de música parecen llegar ya agotadas y los cantantes de los grupos ser afónicos náufragos. El aspirante a mesías se inclina para cambiar de música y cuando se incorpora sobre el volante y mira por el espejo retrovisor, se da cuenta de que los que van en la furgoneta de atrás son los MGMT. Llevan en la vaca tablas de surf de gelatina dura y una pequeña escultura de la Venus de Botticeli aunque también podría ser la niña del televisor de Poltergeist.
MGMT son el sabor alternativo de la temporada. Aunque siguen juntos gracias a que una multi los reunió cuando ya habían tirado la toalla. Son mucho más que un grupo prefabricado, escribe de ellos Bárbara Celis para el EP3.
Mesías, ¿crees que quedarán abonos para todo el festival?
Llámame Mesi, le dice a su discípulo y copiloto. Conducen despreocupados por una carretera costera salpicada de coches a los que el sol les da la apariencia de cuentas en un collar de brillantes falsos, y muy cansados de contar a todas las turistas que tiempo atrás brillaron como nunca nadie antes lo había hecho.
Las continuas curvas recuerdan el rápido ir y venir de la pelota en un interminable partido de tenis sobre tierra batida. El coche atraviesa el pesado aire de verano en un rito de fecundidad chapado y lacado. Las playas, invisibles todavía, giran alrededor del vehículo como un antiguo disco de vinilo azul de Tones on Tail de doce pulgadas, muy buscado ahora por los coleccionistas de maxis de los ochenta.
Mesi, ¿crees que por ser casi Dios nos darán un pase de prensa o que nos acreditarán en el festival?, le dice el discípulo que se ha quitado la camiseta de Acuarela.
Mesi no responde, sigue mirando por el retrovisor a los MGMT. El que va al lado del conductor ha sacado un arco y dispara a los conejos casi microscópicos que hay por los desiertos de arena roja que sirven de felpudo a las playas. Cuando un venablo impacta en un conejo, este estalla en mil gotas que acaban convirtiéndose en delfines.
No vamos a llegar a Benicasim como se siga esto llenando de delfines, dice Mesi.
Oye ¿no es muy aburrido ser público en un festival, en verano, cerca de la playa, con las chicas medio en pelotas mirando para todos los lados menos hacia el nuestro, pasando calor, durmiendo mal?, dice el avispado discípulo de Mesi.
¿Cómo has dicho que te llamabas?, dice altanero el tal Mesi.
Pedro Garfunkel, Mesi.
Mira Pedro, iremos a Benicasim, veremos lo que se cuece y montaremos un grupo. Pero no cualquier grupo. Seremos la hostia. No todos los días un casi dios monta un grupo.
Hostia qué guapo. Pero un grupo que mole, ¿no? Rollo Kings of Lion, Strokes...
¿Pero que dices pringao? Seremos los putos Beatles. ¿Crees que me saqué viajar en el tiempo con un diez para ser Kings of Lion?
Bueno, pero a Yoko te la follas tú.
Sabía que eras Ringo reencarnado desde el principio.
Atropellan sin querer a un conejo que acaba de esquivar un venablo de los MGMT y al explotarle las tripas la carretera se llena de delfines malvas sobre los que el coche robado y la furgoneta de MGMT, se deslizan como patinadores artísticos.
Sergio Algora. -
Un himno en toda regla.
Con motivo de la fatidica muerte de Sergio Algora, ayer dia 9 de Julio de 2008, y con mi humilde intención de hacer desde aqui un pequeño homenaje, rescato estas palabras de el mismo, sobre uno de los mejores temas que escribio nunca, catalogado por muchos como "Un himno en toda regla".
Canciones buenas en su vida hay muchas, mejor dicho muchisimas, pero a dia de hoy y vistos los acontecimientos, esta creo que tiene un significado especial.
"Hice esta canción con Dani y la dejamos en maqueta pura y dura. Una guitarra y dos voces. La idea era producirla de manera delicada ... Ya sabéis: cuerdas, muchos coros y tecladitos cristalinos y algo de tiempo para la grabación. Así que mi idea era esperar a agosto y grabarla con Paco Loco, en lo que será nuestro cuarto disco. Además inicialmente no íbamos a meter canciones nuestras. Pero la escuchó Fran y le gustó tanto que tenía más urgencia que yo en grabarla. "Rollo Billy Bragg", dijo Enrique y allá que vamos. La letra habla de la plenitud que se siente al estar vivo y consciente de ello, a pesar del fracaso, del anonimato, de hacer daño conscientemente y de la pérdida del amor. Bueno, algún día tendremos que parar." (Sergio Algora)
Dos ostras
Hemos ganado otra vez sin bajar del autobús,
y nadie lo va a contar, no escribáis nada más.
Podemos reconocer, un poco amargo sí es,
si eres un rayo de sol, ver marchitar una flor.
Y si no hay de beber haré orgullo de mi sed,
ya lo dijo un francés mi amor se escribe al revés.
¡Qué más puede darte el mundo
si cada segundo es una primera vez!
Somos verdaderos gigantes
y cada segundo nos mata David.
Y ya verás que el fin pondrá a cada cual en su lugar.
No hay ensayo ni hay error, condenados a andar,
condenados a nadar, y sin ropa que guardar,
y sin nada que ganar.
Meteorizados los dos, somos mujeres de acción.
Si hay algo que ocultar sella tu habitación.
El comando se perdió nada más desembarcar,
el capitán me gritó: ¡Te quiero masticar!
Podemos reconocer, un poco amargo sí es,
si eres un rayo de sol, ver marchitar una flor.
¡Qué más puede darte el mundo
si cada segundo es una primera vez!
Somos verdaderos gigantes
y cada segundo nos mata David.
Y ya verás que el fin pondrá a cada cual en su lugar.
No hay ensayo ni hay error, condenados a andar,
condenados a nadar, y sin ropa que guardar,
y sin nada que ganar.
Somos verdaderos gigantes
y cada segundo nos mata David.
¡Qué más puede darte el mundo
si cada segundo es una primera vez!
Y ya verás que el fin pondrá a cada cual en su lugar.
No hay ensayo ni hay error, condenados a andar,
condenados a nadar, y sin ropa que guardar,
y sin nada que ganar. -
Una f-foto tuya
La ciencia ficción es ese futuro
en que lo seguro
es que ya
no seremos jóvenes
y fui buscando redención
con una mochila llena de pastillas
salí.
Una f-foto tuya y creció la duda,
Laura Palmer otra vez.
Ya despega el avión
y a mí me me despega
de esta tierra que toca tu carne
Y pérdida y mutilación
vuelve a ser la historia de mi memoria
otra vez.
Un papelote suelto,
con algo escrito,
con tu letra,
importa más que el mundo
para mí.
Ya que te había olvidado,
una foto tuya,
qué inoportuna,
me abrió la puerta.
Ya te había enterrao
y una foto tuya
sembró la duda otra vez.
Y reflotó el cadáver,
tu cadáver,
Laura Palmer
otra vez.
Ya que te había olvidao,
una foto tuya,
qué inoportuna,
me abrió la puerta.
Ya te había enterrao
y una foto tuya
sembró la duda otra vez.
La ciencia-ficción es ese futuro
en que lo seguro
es que ya
no seremos jóvenes,
y pérdida
y mutilación
vuelve a ser la historia
de mi memoria
otra vez. -
La Habitación de Cherry
Saca la lengua
mientras dibuja en mi cadera
casas con chimenea.
Ladra, maúlla, zumba,
sobre la cama con un rotulador en la mano.
Las manos manchadas de colores,
verde árbol
naranja tejado
amarillo humo,
azul cielo,
rojo puerta.
Aún no ha terminado el dibujo,
hace pucheros
y garabatea ahora con colores feos.
Apenas se ve ya la casa en mi cadera,
sólo líneas caprichosas.
Se aparta de mí bruscamente,
deja sus dibujos a medias,
sus trazos sobre mí.
Los capuchones mordisqueados se deslizan
por mi cintura
hasta que caen al suelo.
Sentada en la cama mirando los tejados
con esa tristeza contagiosa
que apaga la luz
y enfrenta las espaldas. -
La Caja del Diablo
Siempre pienso que me han engañado,
que algo tan pequeño no puede afectar así al cerebro.
Pero ahora siento
una sensación intensa
entre los oídos.
Y a partir de ahora todo es distinto.
Encerré al diablo
en esta caja
y me he dormido.
Cuando me despierto,
la veo sentada sonriendo sobre mi cama.
Mira dulcemente,
y me besa y me abraza.
Pronto siento que algo me está robando el alma.
Con esfuerzo consigo
separar sus labios de los míos.
Logro separarme escupiendo sangre.
El roce de su piel quema mi carne.
Mira desde la cama
inocente y asustada.
La piel brillando casi con escamas
y descubro un brillo endemoniado en su mirada,
veo claramente en ella el rostro de mi hermana.
Vuelvo hacia la caja y siento
un escalofrío al verla destapada.
Cuando vuelvo la mirada
no está ella
ya no hay nada,
sólo hay una risa que me hiela el alma.
Algo muy difícil de explicar con palabras. -
Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj
Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire.
No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo.
Te regalan —no lo saben, lo terrible es que no lo saben—, pero te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca.
Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico.
Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa.
Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes.
No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.
Julio Cortazar. -
El buzo
Hay botellas que duran toda la vida y siempre están como el primer día.
Descubre el buzo en el fondo del mar sensaciones y peces de todos los colores.
Se oculta el buzo en el fondo del mar.
Él y su botella en el fondo del mar.
La superficie tiene el encanto del cielo cuando subes desde el fondo y todo es luz y viento fresco,
y en un velero recorrer el mundo entero.
Y ser un buzo cuando quiero!!. -
La canción de Isabel
Me dicen: "Ya te volveremos a llamar ",
pero no lo harán, lo sé muy bien.
Estoy en la calle y sólo puedo pensar
en la manera de decírselo a Isabel.
Tras la puerta escucho como toca en su violín
algo triste y yo no sé qué vamos a hacer.
No es un buen momento, pues en Navidad
nacerá nuestro primer bebé.
Conozco mi suerte demasiado bien,
pero al oír su voz me siento algo mejor.
Ella dice que las cosas cambiarán,
yo la abrazo y permanezco así,
y así se esconde el sol.
En este viejo coche no se está tan mal,
llevo aquí desde hace un mes con Isabel.
Pero el invierno muy pronto llegará
y nuestro hijo con él.
Ya no cobro el paro, Isabel no toca su violín.
Hace frío y ella no se encuentra bien.
He visto un abrigo en el centro comercial,
no tengo dinero pero me he de hacer con él.
Así que robaré para ella, robaré para Isabel.
Lo hago y trato de escapar pero alguien por detrás
Me golpea y me he debido desmayar
pues despierto en una celda gris
y no consigo recordar.
Llevo dos semanas sin saber de Isabel,
me dan cuatro hostias y me dejan libre al fin.
Vuelvo al viejo coche y me la encuentro tiritando,
está enferma y alguien le ha robado su violín.
Me desnudo y con mis ropas la trato de abrigar,
yo manténgome en calor con un poco de alcohol.
Le consigo agua y algo de comer,
en unos días se pondrá mejor.
Pero esta mañana cuando al fin brillaba el sol
Isabel no despertó, siquiera lo intentó.
Se me fue con nuestro hijo en su interior,
al menos no podrá acabar
igual que yo.
Isabel se fue a un lugar mejor,
yo no tuve el valor para ir detrás.
Con aquel abrigo habría entrado en calor,
sólo espero que me sepa perdonar.
Pero fue mi culpa, y por ella pagaré.
Hoy estoy en deuda...
Al fin lo veo claro, ahora sé
cuál es mi misión.
Tengo una navaja, esta misma noche haré
un abrigo con mi piel,
pondrá "Isabel" en él.
Queda algo de vodka,
aliviará el dolor.
Si comienzo pronto podré acabar.
Al amanecer. -
Lust for life!!...
"Elige la vida. Elige un empleo. Elige una carrera. Elige una familia. Elige un televisor grande que te cagas. Elige lavadoras, coches, equipos de compact disc y abrelatas eléctricos. Elige buena salud, colesterol bajo y seguro dental. Elige hipoteca a interés fijo. Elige un piso piloto. Elige a tus amigos. Elige ropa deportiva y maletas a juego. Elige pagar a plazos un traje de marca en una amplia gama de putos tejidos. Elige bricolaje y preguntarte quién coño eres los domingos por la mañana. Elige sentarte en el sofá a ver teleconcursos que embotan la mente y aplastan el espíritu mientras llenas tu boca de puta comida basura. Elige pudrirte de viejo cagándote y meándote encima en un asilo miserable, siendo una carga para los niñatos egoístas y hechos polvo que has engendrado para reemplazarte. Elige tu futuro. Elige la vida… ¿pero por qué iba yo a querer hacer algo así? Yo elegí no elegir la vida: elegí otra cosa. ¿Y las razones? No hay razones. ¿Quién necesita razones cuando tienes heroína?"
-
El más triste final de un cuento.
Se hizo el silencio, se hizo el silencio
y a cada boca yo concedí un deseo.
Todos se cumplieron. Todos menos el mio.
Incluso parecia que nada podia hacerme mal.
Tan lento llegó, tan lento llegó,
para decirme que no era una perdiz lo que me comí.
Y era el final del cuento.