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hombre - 30 años, Valencia, España


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Bienvenid@s a mi weblog, webblog, huev-lo, o como se diga.

Algun@s de vosotros tal vez me conozcáis por mis colaboraciones en revistas universitarias años ha, sobre todo en Biela, otros tal vez de tomar birras, o de ser el tipo que siempre va escribiendo cosas en el autobús, en el metro o en el bar.

Existe vida después del Opúsculo, y aquí está. Porque un trozo de papel y un boli en mis manos es la diferencia entre bajar a comprar el pan y la aventura más grande jamás contada. En este pequeño lugar podréis encontrar mis desvaríos y peripecias por este mundo lleno de Peligros (provincia de Granada), literatura urbana escupida sobre el papel (nunca directamente sobre el editor de textos) durante mis viajes en bus, acompañado por las notas más brutales del Rock de todos los tiempos. Sin aditivos, sin conservantes, pero con huevos.


  • Let There Be Rock (4/5)

    Entre llamas y explosiones salen los hermanos Angus y Malcolm Young a las guitarras, Brian Johnson al micro, Phil Rudd el bateras, y Cliff Williams con el bajo. Rock'n'Roll Train inaugura el festival. JK graba un vídeo barriendo el recinto con la cámara para dejar constancia de la cantidad de peña eufórica que hay por metro cuadrado. Justo cuando va a apagar la cámara, salgo yo en primer plano petando un chifli. No es un vídeo para enseñar a la familia.

    A continuación, Back in Black. Ésta nos la sabemos mejor. El riff inicial permanecerá por siempre en nuestra memoria. Chan, chananán, chananán... tirorirorirorí... Chan, chananán, chananán, chanan chanan chanan chanán... Back in Black! I hit the sack, it's been too long, I'm glad to be back... Una descarga de adrenalina pura recorre mis venas. Uno solo de los que hay aquí está disfrutando más que todos los pijos juntos en un play-back de Chenoa.

    Hell Ain't a Bad Place to Be. [Creo que la han tocado antes de Back in Black], canción que versa sobre las relaciones fatales. Una de mis favoritas.

    Le siguió Big Jack, del nuevo disco, otra de las canciones con ritmo alegre-festivo. No recuerdo bien la letra, pero me suena que ese tal "Big Jack" en un tío que mejor que no se ponga detrás tuyo :)

    "We've got some... Dirty Deeds Done Dirt Cheap" Pos eso. La grada comienza a temblar, no sé si aguantará todo el concierto. Vale que están pensadas para aguantar un partido de baloncesto apoteósico... pero no es lo mismo que un concierto de AC/DC.

    Siguieron con Shot Down In Flames: la he oído mil veces, pero no es de las que más me llegan. Lo cual no quita que mole.

    Thunderstruck. Eso es por si aún había alguien durmiendo. Oír a 18.000 personas gritando a la vez "Thunder!" 15 veces es acojonante. Hoy la grada se cae. Pero sobreviviremos (hasta que no veamos a los Judas, no podemos morir). Esta vez Angus no tocó el riff inicial a una sola mano, mientras hace cuernos con la otra. Eso sí, hizo el famoso "paso del pato", creado por Chuck Berry [En realidad lo creó Chuck Norris, pero como no puede hacerlo sin destruir el escenario y al público, dejó que lo popularizara su tocayo Berry]. JK llama a Susana. Al rato recibe un sms de ella: "Te odio, hijo de puta" XD

    Black Ice, canción un poco más tranquilita que da título a su último disco. Aprovecho para liarme otro cigarrito. Este finde me voy a fumar la vida (y nunca mejor dicho!)

    Brian se pone a hablar en el pasillo que se extiende entre el público, mientras Angus hace un par de punteos en el escenario. "We've got a song... about the dirty, dirty women" OOOOH! "This song's called... She's got the jack!!!" Grandísima canción, otra de mis preferidas. "She gave me her mind, she gave me her body, but she gave it to anyyybodyyyyyyy..." Esta canción me trae viejos recuerdos (y acompañada de los gestos y los bailoteos graciosos de Brian Johnson gana muchísimo).

    El concierto está en torno a su ecuador. El traje de colegial está agobiando a Angus, así que hace un strip-tease. Cuando sólo le quedaba el pantalón, a la que fue a hacer un calvo mostró sus gallumbos con el logotipo de AC/DC en el culo. Qué caña! Yo quiero unos gallumbos con la cara de Aznar, para esos días de diarrea incontenible :)

    Se escucha una campanada. Se hace el silencio. Otra. Gritos. La Campana del Infierno, que sonó cuando Satán vino a llevarse el alma de Bon Scott, desciende sobre el escenario. Brian se cuelga del badajo y se balancea sobre el público. Suena el Hells Bells, grandiosa canción e himno de mi equipo, el FC Sankt Pauli, así que la canté con una mano en el corazón, y la otra haciendo cuernos. Además, esta canción suele ser preludio de que ahora viene la caña.

    Shoot to thrill, play to kill, too many women and too many pills, también del Back in Black, y con una temática típica de AC/DC. La peña baila en la grada. Repaso mentalmente lo poco que aprendí en Estructuras: esto aguantará, pero habrá emoción hasta el final :)

    War Machine y Anything Goes, del nuevo disco; no lo he oído mucho, pero ambas molan bastante. La segunda en concierto es más bien tranquilita pero animada, todo el mundo cantaba y bailaba.

    You shook me all night long, otra de las mejores. Letra lasciva pero elegante, música alegre y toda la peña vibrando. No quiero que este concierto acabeeeeeeee!!!

    Angus se pega otro guitarreo acojonante. No sé cómo fue, pero de repente se escuchó "Oi! Oi! Oi! Oi! Oi!..." TNT!!! Esto es señal de que queda poco concierto, pero va a ser brutal. Tengo serias dudas sobre el aguante de las gradas.

    De pronto, sonó un guitarreo que anuncia caña. "Tanana nana nanán... I wanna tell you a story... about a woman I've known... When it comes to lovin' she steals the show... She ain't exactly pretty, she ain't exactly small... 42-39-56... you can say she's got it aaaaaaall!!!" Whole lotta Rosie: una de mis canciones preferidas, todo un himno a las mujeres que tienen de dónde agarrar. Esta canción -dedicada a una obesa pero experimentada amante que tuvo Bon Scott- suele venir acompañada de una gorda hinchable. Y allí estaba, tumbada sobre los bafles, una mujer de 7 metros de largo por otros tantos de ancho, en lencería y rascándose sin cesar el pepo con una mano. Lástima que no pudiera hacerle una buena foto desde mi sitio. Eso sí, lo disfruté como un enano.

    Entonces fue cuando el tío que había a mi derecha tenía que amargarme la noche. Vale que con los vecinos intercambiábamos cerveza y tabaco, y algún que otro leño, pero lo que me dijo este tío sobraba: "Quedan sólo 3 canciones". AAAAARGH! CABRÓN! ¿A ti quién te ha preguntado? Sabía que no quedaba mucho concierto, pero no necesitaba que me lo recordaran.

    Let there be Rock - Hágase el Rock. Uno de sus himnos. Éste vino seguido por un súper-guitarreo de Angus en el que se recorrió todo el escenario de arriba a abajo, incluida la plataforma que había detrás de los bafles. "Qué hijo de puta, ¿cómo se puede tocar así la guitarra?", no paraba de decirme a mí mismo. Luego se fue hacia el pasillo que entraba entre el público, mientras la gente alababa a su paso. Al final del pasillo, una plataforma lo elevaba varios metros por encima del público. En la pista se vibra más, pero desde la grada lo estamos viendo de puta madre. Para culminar el solo, se tiró sobre la plataforma (que era circular) y se puso a dar vueltas sobre sí mismo. Angus, eres el puto amo [Angus Rulez].

    Finalmente, desaparecieron todos del escenario. Era obvio que quedaban los bises, y todos sabíamos cuáles eran. Sin embargo, se hicieron de rogar.

    Una nube de humo cubrió el escenario. Una luz roja salía del suelo. La silueta de Angus comenzó a emerger lentamente desde bajo del escenario. Se han currado mucho la escenografía. Suena uno de los riffs más famosos de la historia del Rock: Highway to Hell. La peña grita, salta y se desbola. Hoy esta grada se va a tomar por culo.

    Y entonces llegó el momento. Angus empieza a tocar un riff que en directo suena muy diferente al estudio. No quería reconocer qué canción era, pero lo sabía perfectamente: For Those About to Rock, We Salute You (Los que van a hacer Rock te saludan). El momento más esperado a la par que temido. Me jode mucho que ésta sea mi canción preferida de AC/DC y la que siempre cierra los conciertos.

    Asumo que esto debía tener un final. Al menos no será como Deep Purple, que cerraron el concierto casi a traición. Los 6 cañones empezaron a asomar detrás de los músicos. Ruego al lector/a escuche la canción de la que se habla mientras lee esto.

    Stand up and be counted for what you are about to receive
    we are the dealers, we'll give you everything you need
    Hail, hail to the good times, 'cause Rock's got the right to way
    We ain't no legend, ain't no cause
    we're just living for the day.

    For those about to Rock... we salute you!

    Los versos transcurrían mientras mi alma se debatía entre la alegría y la pena. Alegría y euforia, pues se acercaba el trozo de canción más trallero, y lo iba a vivir en directo. Pena porque este trozo cerraría el concierto de AC/DC

    We're just a battery for hire and the guitar fire
    ready and aimed at you
    So pick up your balls, load your cannon
    for the 21 gun salute.

    For those about to Rock... FIRE!!!

    3 cañones abrieron fuego, causando gran estruendo.

    We salute you!!!

    For those about to Rock... BANG! We salute you!
    For those about to Rock... Fire! (BANG!) We salute you!

    Oh! FIRE!!!! (BANG!)

    Weeeee saluuuuute yooooou!!! Yeah, yeah, yeah!!! We salute you! Come on!

    Y en este punto, la combinación de guitarras, tonos de voz, cañones y redobles de tambores que tanto subidón me causa oír en mi mp3, se juntaban con la emoción del directo y la pena por el fin del concierto. Y no pude aguantar las lágrimas. Sí, los jevis también lloramos, pero no como nenazas, ni como pavas quinceañeras. Lloramos porque somos sensibles y tenemos nuestro corazoncito. Aunque esté entre huevo y huevo, pero lo tenemos.

    We salute you! We salute you! We salute yoooooooooou!!! Guitarreo final, y FIRE!, última salva de cañones. Se me ha hecho corto. Me han faltado Are you Ready, Hard as a Rock, o High Voltage, pero no puede recriminárseles nada. En ningún momento se han presentado los músicos; tampoco era necesario. La peña silbaba y aclamaba a Angus. Es imposible salir de un concierto de AC/DC sin ganas de más. Pero se encendieron las luces. Breve (2 horitas; Barón Rojo nos tiene mal acostumbrados) pero ha molado mil.

    ALEJANDRO IV DE BARBATE PEICH '09

  • Let There Be Rock (3/5)

    4 - IV - 09 -- THE GREATEST DAY

    Desperté sobre las 10. Tenía la boca seca y un dolor de cabeza épico. No tengo ni idea de medicina, pero los síntomas se corresponden con lo que en latín se viene a denominar Resaca Horribilis Maxima. Pegué un trago de agua del grifo. He bebido orines más sabrosos. Volví a sobar.

    Sobre las 12:30 tiene lugar la despertada definitiva. Miré la lista de precios del mini-bar: 2.10 € el botellín de agua. Abrí el mueble-bar. Medio litro de agua. El precio es sanguinario. Sopesé la opción del agua del grifo otra vez. Conclusión: ¿cuánto pagaría por aliviar mi resaca? Abrí la botella.

    Ducha, afeitado, depilado, perfumado, etc. Hoy es un día muy importante y hay que ponerse guapo... o algo parecido a eso. Bajamos a la cafetería. Zumito de naranja natural y café. Estoy muy espeso (casi me voy sin pagar, involuntariamente). Y hoy se prevé que sea más de lo mismo. Let it vil.

    Me pillé un paquete de tabaco de liar en un estanco próximo. No es Amsterdamer, pero con el Golden Virginia también me apaño. Andy se había pegado un señor almuerzo, así que se fue directo a echar la siesta. Neo, JK y yo callejeamos en busca del menú más barato y apetitoso. Por ahí iban varios pasacalles de celebración. ¿Motivo? Que hoy juega el Athletic. Vamos, como el Sankt Pauli, pero a lo vasco.

    Hallamos un menú por ahí por unos 12.50 €, con gran variedad de platos. Y acertamos de lleno, pues estaba todo muy bueno (el siguiente menú no bajaba de 15 € y tenía sólo 2 ó 3 platos para elegir). De las 20-25 personas que seríamos, unas 18 llevábamos camisetas jevis y/o cuernos rojos. Todos habíamos venido a lo mismo. "Esta noche nos veremos". Había hermandad, esto era (casi) como el Wacken. Puesto que había mucha cola para el siguiente turno de comida, ya tomaríamos el café más tarde.

    Compramos agua. Craso error no haberlo hecho ayer. En el hotel, pusimos la tele a ver si por error decían algo interesante. Y tan interesante: ¡Padre de Familia! Así que me hice un par de leños. Luego iba Futurama. Con la tontería, ni he hecho siesta, ni he tenido tiempo de actualizar mis Memorias.

    JK aún durmió algo. Allá a las 5 terminamos de acicalarnos para la ocasión. Nos juntamos los cuatro caballeros. Carajillo en el Askao (creo recordar). Partimos al encuentro de nuestro Destino.

    El tren no iba excesivamente petao. En media horita llegamos a Barakaldo. Una vez fuera, el plano del municipio no aclaraba mucho cómo ir hacia el lugar, y tampoco se veía mucha peña a la que seguir. Por lo visto, la parada anterior estaba más cerca. Tiramos del GPS del móvil de Neo. For those about to Rock!

    Vimos varios bares, pero preferimos hacer la previa más cerca del recinto. Llegamos a un parquecito. Frente a nosotros, el BEC (Bilbao Exhibition Center), palacio de congresos de Barakaldo, pabellón de baloncesto (Bilbao Arena)... y hoy, la sala que acogerá el concierto más brutal de su historia.

    El parquecito está lleno de greñudos que se aglomeran ante una caseta. Se deduce por tanto que ahí sirven bebidas alcohólicas. El ambiente es de gran jolgorio y alegría. El sol asoma tímidamente entre las nubes negras. Los bares colindantes están muy petaos. Decidimos retroceder sobre nuestros pasos en busca de bares más discretos y vacíos.

    Y así fue, al principio de la cuesta brutal que bajaba al BEC había, en una perpendicular, un bar vacío. Nos pedimos otro chute de cafeína. "Después de un café vuelves a fumar, luego AC/DC tocará las campanas negras del Infierno" (Barón Rojo - Concierto para ellos). Y tras unas birras, partimos.

    Entramos en el BEC. Ante nosotros, un pasillo más largo que un día sin tabaco. No había más que seguir a la peña. Alguien ha echado la papa junto a una papelera. Voto por los capullos del autobús de la otra noche. Aún se perderán el concierto, por listos. Pasamos varios controles en los que había poca cola. Miles de personas con cuernos rojos y camisetas negras. Las entradas están numeradas (algunos cambian entradas de grada por pista... no son tontos). Lo han organizado de puta madre.

    Hay AMBRE. Neo y Andy lucharán por conseguir una pizza, mientras JK y yo pillaremos la bebida. La cola está bastante bien organizada, se nota que esto no lo ha montado Matarile. En apenas 5 minutos ya tenemos la birra, el kalimotxo, y una pizza no muy grande para los que somos. Engullimos, bebemos, meamos... y nos separamos. Andy y Neo van a su grada, JK y yo a la nuestra.

    El tiempo pasa. Las gradas están aún poco concurridas... pero ya se irán llenando. JK pilla más birra. Me viene a la mente el concierto de Manowar en Valencia, en el que no pude ir a mear mientras tocaban los teloneros, ni antes, ni después. Así que voy ahora mientras hay tiempo. Tardé un buen rato; en la cola todo era hermandad y buen rollo entre los Elegidos, los agraciados con una entrada para este Concierto.

    Regresé a la grada. Más leños. Se apagan las luces, el Barakaldo Arena está a parir. Un Mar de Cuernos rojos ilumina la pista y las gradas. Comienza el espectáculo con The Answer.

    Los teloneros lo hicieron bastante bien. No los conocía, pero su Hard-Rock convenció. Tocaron unos tres cuartos o una hora. Aprovechamos para hacernos leños. Los de delante se pintaban tranquilamente. Cuando los seguratas no miraban, algunos aprovechaban para botar a la pista. Desde nuestro sitio se veía de lujo; no obstante, no puede compararse a vivirlo en la pista, donde tienes sitio de sobra para mover las melenas ("headbanging", en ingles) y dar bailoteos.

    Acaba The Answer. Voy a pillar más birra. Menos mal que ya había meado, porque ahora hay más cola que en la colección completa de películas de Nacho Vidal. Regreso al lugar. Nervios. Más cigarrillos. Una campana cuelga de la celosía que soporta los focos: el Hells Bells cae seguro (tampoco hacía falta ver la campana para saberlo).

    Pasan los minutos. Más nervios (hasta ahora no los había tenido). La gente se impacienta. Estamos a punto de ver EL CONCIERTO. Silbidos. Desde nuestra posición podemos ver mucho movimiento de personas y camiones tras el escenario. El momento es inminente, pero nadie sabe cuándo va a ser.

    Se apagan las luces. Gritos. Emoción. Adrenalina. Unos segundos eternos. Suenan los altavoces: proyectan el vídeo introductorio de Rock'n'Roll Train, en el que Angus conduce una locomotora a punto de descarrilar y, a la que está a punto de ser asaltado por dos súcubos, las echa del tren. Furor. Histeria colectiva. Esto va a comenzar ya. Se escucha el "tin, tin, tin" de los platillos. AAAAAAAARGGH!!! VAMOS A VER A ACE/DECEEEEEEEEE!!! :)

    ALEJANDRO IV DE BARBATE PEICH '09

  • Let There Be Rock (2/5)

    3 - IV - 09

    Despertamos sobre las 4. Ducha. Al rato vinieron Neo y Andy: ya estamos todos.

    Callejeamos un poco. Preguntamos los horarios de trenes en una estación próxima, mañana no hay lugar para la improvisación. Había mucha hambre, y también sueño. Mi cuerpo me decía: "A mí tú no me engañas. Tú no has dormido hoy".

    Entramos en el Askao, un bar próximo con muy buena pinta. Tomamos cañas y traineras, que son como unos mini-bocadillos llenos de cosas; sólo con ver la lista de ingredientes se nos hacía la boca agua... mmm... Además, aprovechamos para aprender a decir "pollo" y un par de cosas más en euskera, pero una semana después ya no me acuerdo :).

    Hicimos la comida-merienda entre risas y recuerdos de viejas batallitas, música setentera de fondo (a destacar el "Hush" de Deep Purple). Buen rollo con el camarero. De postre, unos carajillos. Por lo visto, aquí se está perdiendo la costumbre de los carajillos, tuvimos que explicarle al tipo qué eran.

    Del Askao fuimos a otro bareto no muy lejano, también con buena pinta. Nos sentamos en la terraza. Más cañas -excepto Andy, que sólo bebía vino joven- y pintxos, croquetas de bacalao, mejillones rellenos (también llamados tigres), etc. Todo muy bueno y recién hecho... y por tanto, ardiente para la lengua. :)

    Serían las 18.30 - 19 h, pero ya cascaba un marujo respetable. Al menos, para los que somos del Mediterráneo. Por ahí empezaban a pasar procesiones del Ku Kux Klan, pensaba que hasta la semana santa no tocaba. Tras tomarnos las 2 ó 3 rondas (ó 4, no lo recuerdo bien) y sus respectivos pintxos, que estaban QTC de buenos (QTC = Que Te Cagas), seguimos la ruta.

    Nos topamos con una concentración en defensa y promoción de la lengua euskera, llamada "Korrika" ("corriendo", es rollo el correllengua que hacen en Valencia). Había algunas banderas de los nacionalismos gallego y catalán. Unos chavales llevaban banderas cubanas, imagino que en alusión a su régimen comunista. Gilipollas. No les dije nada porque no me gusta discutir de política, pero Cuba no deja de ser una puta dictadura militar. Que vayan allí y vean con sus propios ojos lo bien que viven los cubanos.

    Tras dar varias vueltas, conseguimos una mesa libre en el bar Bilbao. Más cañas/vinos jóvenes, y más pintxos. En este punto es cuando:

    1) Descubro que me he dejado el tabaco en el bar de antes, y no creo que lo recupere.
    2) Veo que son las 10 casi y por tanto no habrá estancos abiertos (en las máquinas no suelen vender tabaco de liar)
    3) Caigo en la cuenta de que llevo un pedal considerable. Pero, sobre todo, pienso en el peazo concierto que nos espera en escasmente 24 horas.

    Tras pagar "la Dolorosa" (y vaya si fue dolorosa, me cagüen su sangre), volvimos al Askao con una botella de vinito. Allí vi que no llevaba un clavo, así que, en mi estado, fui a buscar un cajero.

    "Este sitio me suena". La plaza Unamuno. Tiré por una calle que me dijeron. La ría estaba cerca, y no había visto "la Caixa" (me cobrarán menos comisión que en la Kutxa, que es su equivalente en euskera; todo sea por no regalar ni un duro de más a los bancos, sobre todo después de haber trabajado en uno). Al final un tipo me indicó dónde estaba: si llega a ser un toro, me pilla cuatro veces.

    Regresé como pude al Askao, con la euforia de que iba a ver a AC/DC... bueno, con mucha euforia, en general. Pero con el bajón de la pasta que me estaba fundiendo, estamos a día 3 y ya me ha volado casi medio sueldo. En fin, todo sea con tal de sufragar a la industria etílica y que no entre en crisis. Tomamos otro cubata y alguna trainera más, y volvimos al hotel.

    No sé cómo aguantamos la compostura al pasar por delante del recepcionista. Subimos a la habitación de Neo. Allí dimos cuenta de la botella de vino, saqueamos el mini-bar, y nos fumamos mil porros. Neo y Andy acabaron en gallumbos. No era agradable de ver, pero para eso era su habitación. Se hicieron fotos que nadie recordaba hasta ver luego el álbum. Con tamaña tajada, JK y yo nos fuimos a nuestra habitación.

    ALEJANDRO IV DE BARBATE PEICH '09

  • Let There Be Rock (1/4 ó 5)

    Sabía que tenía que suceder esto. He salido tarde del Poli. No he tardado en llegar a la tienda y escoger la mochila que me acompañará en esta y otras aventuras. He trotado hacia la parada del tranvía para volver a casa, esquivando ancianas y guiris. Pero el tranvía se ha retrasado mucho. Y luego, para echar la quiniela, había una niña pidiendo mil golosinas al kioskero. "¿De fresa? No, de limón... espera! Mejor de naranja. Y dame una bolsa de chetos. Pero de ésos no, de aquéllos. Lo que sobre pónmelo en chicles de menta, pero de los de aquel bote..." Me cago en su madre, que está delante y la estoy mirando con odio para que reprenda a la pelma de su hijita. No hay nada como tener prisa para que todo se tuerza.

    Llego a casa a las 8. Tengo 0 minutos para ducharme, hacer la maleta, jugar con mi sobrino y partir al encuentro de Neo y JK. Ahora es cuando descubro que la mochila tiene menos capacidad de la esperada. Mi sobrino, sentado encima de la cama, coge los calcetines enrollados y los tira por ahí, diciendo: "Mía, tío, una pelota". Aaaagh!!!

    Para colmo, a la que me doy la vuelta, dice "Tío, mía un papel. Kero pintá" ¡¡¡Casi me rompe el billete del bus!!! A una mala enchufo el PC y lo vuelvo a imprimir. Pero el tiempo apremia. Le digo al nano que se vaya con su madre. Se cabrea un poco... ya se le pasará.

    Acabo de preparar la mochila. Ducha helada. Me despido de mi madre (mi sobrino sigue enfadado, no me dice nada). Tengo dos rozaduras muy guarras por unas zapatillas nuevas, y en dos días estaré botando como un cerdo, así que me pillo un rollo de esparadrapo en la farmacia. El farmacéutico, que anoche vio AC/DC en Barcelona, me asegura que voy a disfrutar :)

    [Por cierto... unos días después supe que no eran rozaduras sino uñeros]

    Me tomo el carajillo de un trago. Cosas peores he hecho. Por ejemplo, fumarme el cigarrillo que lo acompañaba de una sola calada. Me pillo un par de empanadillas en el Consum de al lado de casa. Por supuesto, en la cola de la cajera lenta y/o el cliente gilipollas. Veo por la cristalera cómo pasa el bus. Al final me toca pillarme un taxi.

    JK se retrasa, así que no habrá previa en el Alkatraz :) Está cayendo la del pulpo. El padre de Neo se ofrece a llevarnos a la estación de autobuses. Saqueamos las birras de la nevera y partimos.

    Una vez en el andén, engullimos la cena y las birras. Un tío con malas pintas está al loro de si alguien se deja una mochila, pero no tendrá esa suerte. Metemos las maletas en el bus. Buen rollo con la chica que revisa los billetes. Embarcamos y partimos hacia Bilbao, también llamada Bilbo, como el señor Bolsón.

    3 guerreros del Metal. 3 PSP's (la de JK, la de Neo, y la de Andy). 3 tarjetas de memoria con el Worms. La cosa está clara. Echamos una partida en la que Neo se proclamó vencedor. Suerte tuvo de que no supiera yo manejar la cuerda con los cursores de la PSP.

    Cuando estaba a punto de sobarme, hicimos una parada técnica. Esto me desveló, mierda. Bajamos del bus. Hace bastante frío. Bastante mucho. Nos nutrimos e hidratamos bien (donetes y agua, que la birra se iba a recalentar en el bus). 40 minutos después volvemos a subir. Me sobo.

    Desperté una hora y pico más tarde, cuando anunciaron la parada de Logroño. Maaareee, menudas mozas bajan en Logroño, no sé si quedarme aquí... pero al final sigo en el bus. Dos filas más atrás hay tres capullos que llevan un buen rato bebiendo, gritando y cantando. Mala diarrea els agarre.

    Uno de los capullos va al lavabo del bus. Al salir, se huele a la legua que ha echado la papa. No le han sentado bien las curvas de la carretera con el alcohol. Ahora deberíamos ser los demás los que nos riésemos y cantásemos.

    Llegamos a Bilbao sobre las 7 de la mañana. Me sentía ya encajonado en el asiento, y la calefacción estaba demasiado fuerte. Los borrachuzos indecentes de antes parece que se van directos al recinto del concierto. Hace un frío que pela... ellos mismos, porque igual no les dejan acampar. Por mis partes, recuerdo que a última hora mi madre me dijo que cogiera un gorro... ¡Y lo hice! Me pongo mi súper-gorro de "Callejeros" (sí, tengo toda la pinta de "Callejeros" con el gorro, sobre todo cuando hago botellón). Con la calva abrigada el frío es un poco más soportable... pero tampoco mucho.

    En un cacharro de la estación había un cartel que decía "Ente Vasco de la Energía". Me imagino un monstruo deforme con txapela, tirando rayos.

    Localizamos el hotel en el plano. Pillamos un taxi, conducido por un tío no muy simpático y hablador, que digamos. El hotel estaba cerca del teatro Arriaga y, por tanto, próximo al que ocupé cuando vine al CEDEII (Consejo Estatal de Estudiantes de Ingeniería Industrial), en marzo de 2004. Según nos acercamos recuerdo alguna callejuela... la última vez que pasé por aquí llevaba una tajada inmensa.

    Llegamos al hotel. Nos atiende una chica bastante maja. Desgraciadamente, no habrá habitaciones libres antes de las 10. Así que dejamos las mochilas en consigna y nos vamos a desayunar a un bar próximo.

    Salimos del bar sobre las 8.30, hartos ya de ver el noticiario 24 horas. Hay que hacer más tiempo. Damos una vuelta por los alrededores. Llegamos a la plaza de Unamuno, donde vivió el famoso escritor. Vimos una gran escalera que llevaba al infinito y más allá, subimos lo justo para hacer una foto a la plaza desde arriba. Neo soltó un pedo ninja (también llamado "asesino silencioso" ). En una tubería vimos una pegatina del FC Sankt Pauli, y nos hicimos una foto junto a ella :)

    Después pasamos por la Plaza Nueva, donde está el ayuntamiento. Los buenos recuerdos me invadieron al pasar por sus arcos: los pintxos con otros estudiantes de Industriales, mercadillo dominguero, y en un puesto de vinilos pusieron el Paint it Black cuando llegamos :)

    Seguimos caminando por la ría, recordando anécdotas de viajes anteriores (por ejemplo, la lavandería cochambrosa de Hamburgo, en la que la mitad de las lavadoras eran "Defekt" ). Llegamos a Deusto, el barrio pijo de Bilbao, y finalmente, al Guggenheim (que no es un libro de Termodinámica sino un museo de arte moderno). El puente que lo cruzaba iba hacia las montañas; para subir arriba había unas escaleras. Contamos los rellanos: 6 pisos. Joder con los puentes vascos, pues! Va a ser que no lo subimos. También había unos ascensores, pero seguro que estaban "Defekt". Más adelante había otros puentes. Preferimos andar 10 minutos a subir 6 pisos, ya ves.

    Desde nuestro lado se veía una nube salir de la ría, de los bajos del museo. Neo: "Mira, ahí están fumando los buzos de la Guardia Civil".

    Inciso: vi una iglesia con carteles del "Bilbo Rock" en las ventanas. Qué buen rollo, hasta me estoy replanteando mi fe.

    Cruzamos el puente decente. Oficina de turismo, zona Guggenheim. Abren a las 11. Joer qué bien. Por eso todos queremos ser funcionarios de mayores. Nos sentamos un rato.

    Neo hizo mil fotos. Yo le llevaba la mochila con los objetivos y tal, y en una ocasión le hice sombra para que saliera bien una foto. "Barbate, te nombro mi ayudante de cámara... y nunca mejor dicho".

    Según iba levantándose el sol sobre el horizonte, hacía menos frío, pero sueño había el mismo o más que antes. Regresamos al hotel. Almuerzo. Pillamos las habitaciones. Nos han dado una de no fumadores, pero tenemos un balcón que hará las funciones oportunas.

    La fachada del hotel está forrada por un andamio. Algún que otro obrero pasaba de vez en cuando, casi nos hicimos colegas y todo. Tras un leño, nos pusimos los pijamas y nos pusimos a dormir.

    ALEJANDRO IV DE BARBATE PEICH '09

  • Una hora más en la Península (2/2)

    21 - III - 09

    Nos despiertan a las 9:40 h. Hoy toca patearse la montaña tinerfeña. Hago como que desayuno, meto el equipo de supervivencia en la mochila y partimos al encuentro de Toni y Andoni, otro físico residente.

    Pillamos algo de comer y beber. Subí en un coche con Toni y Andoni. "¿Ves aquellos nubarrones? Pues allá vamos", me dijeron señalando unas nubes negras estancadas en las faldas de una gran montaña. Y aunque Saurom Lamderth animaba la travesía, me sobé.

    Conforme subíamos, las nubes se convertían en una densa niebla. Llegamos a un claro del bosque, donde había más coches aparcados. Nos equipamos (por desgracia, mis botas de montaña estaban en Valencia) y comenzamos a caminar.

    El lugar es muy pintoresco. Se trata de un frondoso bosque en un lugar donde no llueve. Las nubes que hemos visto antes se quedan atrapadas por el Teide, con lo que casi siempre hay niebla. Las plantas toman el agua directamente de la humedad, por lo que pueden florecer (y vaya si florecen). Es más, el bosque está siempre como si acabara de llover, y de vez en cuando se escuchan chorros de agua cayendo de las hojas, como si realmente estuviera lloviendo. Una pasada.

    Además, y debido también a la humedad, el suelo está siempre embarrado. En un par de lugares casi me escojoncio al resbalar. Había un imperativo obligatorio en mi mente, como si fuera Robocop: "No debes rebozarte en el barro". A causa de esto, tuve que hacer piruetas en los dos resbalones, dando varias volteretas de capoeira hasta acabar de pie sobre el barro firme. Eso sí, me jodí un poco la pierna en estas maniobras.

    Por lo demás... vimos chimeneas volcánicas, vimos muchas plantas autóctonas, así como un desprendimiento de terreno más o menos reciente. En este lugar, toda la pared estaba recubierta de musgo, excepto el trozo desprendido. El bosque era precioso.

    Bajamos a un pueblo próximo, a un barecito llamado "Aquí me quedo". Sacaron cientos de platos típicos canarios: mojo, papas arrugás, gofio (harina de maíz tostada, de sabor bastante fuerte), cocido canario, cabrito... y conejo con caldito, lo cual dio bastante que decir durante la comida: "Es que no comes casi nada el conejo", "A mí me gusta con mucha salsa", "Aprovecha, que aún está calentito y jugoso", etc.

    Inciso: entre la llegada y la comida, Toni puso Gigatrón en el coche, y abrió un paquete de avellanas de Reus. Menudo vicio! Aparte de que estaban muy buenas, nos dijo que estaban etiquetadas sólo en catalán, para que no se las quiten los forasteros :)

    Otro inciso: según se acerca a la salida de mi organismo la guindilla de anteayer, va dejando fuego y destrucción a su paso. Creo que ya tengo la lección aprendida.

    Subimos al Teide entre siestas mías. Toni me dijo que ya me despertaría cuando llegásemos al paisaje chulo.

    * Y otro inciso más: Andoni llama cariñosamente "txori" a su novia (txori = pajarillo, en euskera). En Tenerife hay un parque llamado Loro Park. Por tanto, según Andoni, ese parque es el Txori-zoo :)

    Primera parada: mar de nubes sobre el bosque. No hay nubes más arriba. Rocas volcánicas de capas multicolor. El observatorio astronómico está al fondo. Chulísimo. 5 ºC de temperatura ambiente. Esto en el idioma checo se dice: RASKA!

    Seguimos subiendo. Hacemos otra parada en el interior de un gran cráter. Las rocas dan el aspecto de un paisaje lunar. Andoni y yo empezamos a dar saltitos rollo astronauta, y en uno de ellos casi me disloco el tobillo haciendo el capullo. Los Dioses quieren que vuelva a Valencia lisiao.

    Curioso el hecho de que las rocas volcánicas (piedra pómez) sean ligeras, ya que son muy porosas debido a los gases de las erupciones volcánicas que en otra era sacudían la isla. Así que aproveché para sacar la vena vasca de mis apellidos y levanté uno, rollo harrijasotzegi (levantador de pedruscos, en euskera; es una de las pocas palabras que conozco de este idioma). Además, como me estaba meando amargamente, me fui a un rincón a orinar en un genuino water de Roca :-P (eso sí, casi se me congelan los cataplines).

    Y seguimos subiendo hasta donde llegaba la carretera. Ante nosotros, no mucho más alta, la cima del Teide. Pero estaba oscureciendo, así que no valía la pena seguir subiendo. Hicimos fotos, nos embelesamos con las maravillas geológicas que adornaban el paisaje, vimos el pedrolo que salía en los antiguos billetes de 1000 pelas (unos tres euros, al cambio real). Y volvimos.

    Por el camino seguí sobando de vez en cuando, no sé qué impresión se van a llevar de mí los amigos de Farolo. Llegamos al Aeropuerto sobre las 9:30 h, a dejar los coches, y pillamos la guagua para volver a casa.

    Una vez en San Cristóbal de la Laguna, decidimos pillarnos unas hamburguesas del Mortadelo y cenar en casa de Farolo. Mientras él y Kike pillaban la cena, JK, Susi y yo nos turnamos para afeitado / ducha / depilado / acicalado / peinado (cada cual que se acoja a lo suyo). Cenamos viendo Matrix Reloaded. Por fin voy pillándole el hilo a la peli. Descubrí que el Creador de Llaves no es otro que el Key Generator, Keygen para los amigos, programa que sirve para piratear claves de otros programas.

    INCISO. En este momento acaba de fallecer el bolígrafo que me dieron en el congreso de Toulouse. Se ruega un minuto de silencio por su alma de tinta. Muchas fueron las memorias que me ayudó a transcribir de mi maltrecho cerebro al arrugado y reciclado papel. Se ha ido con el deber cumplido, como un Marine Espacial. Descanse en paz. Ramén.

    Tras ver Matrix, mientras Kike peleaba por resucitar su móvil, tuvo lugar un acto de democracia: Susana había caído, y Kike le seguiría pronto. Farolo no estaba por la labor de salir. JK no opina. A mí me apetecía repartir el amor que tenía acumulado en la bolsa escrotal, pero la caminata había mellado mis fuerzas, y mi pierna no aguantaría mucho, después de la exhibición de capoeira vil de esta mañana. Así que Farolo se fue a sobar, y JK y yo nos quedamos viendo "Requiem for a Dream", película muy muy cruda sobre las drogas (Trainspotting es un capítulo de Heidi a su lado), mientras paladeábamos unos vaqueritos de ron con miel, otro producto típico canario.

    Pero cuando apagamos el reproductor de películas e íbamos a apagar la tele, vimos un dibujo de un madero en la tele. Aunque me resultaba familiar, no recordaba su nombre. Pronto JK y yo lo identificamos: SOUTH PARK!!! Aguantamos los dos capítulos como campeones: la parodia de "El Silencio de los Corderos", y la segunda parte de "Cartman tiene una sonda anal". Brutales, aunque Kenny sobreviva en ambos capítulos.

    Y finalmente caímos también.

    22 - III - 09

    Nos levantamos y desayunamos. Café poderoso. Hicimos la maleta, nos despedimos y fuimos al aeropuerto.

    Allí comimos antes de pillar el avión, que salía a las 14:55 h. En el aviñon sacaron unas pantallitas en las que se veía el trayecto del avión como una línea roja sobre el mapa, rollo peli de Indiana Jones. Hora estimada de llegada, 19:02. Tenemos 1 hora y media, aprox., para llegar al tren. Justito, pero sirve.

    Aterrizamos. 19:17 h en mi reloj. Mierda. Las maletas tardan mucho en salir. Nervios. Entonces caigo en que yo llevo el billete de tren en mi maleta: como me la hayan perdido, la he cagao bien cagá.

    Al fin pillo la maleta. El andén del tren de cercanías está a tomar por saco. Cuando llegamos, el tren había partido 5 minutos antes. El próximo es a las 20:08. Tardará unos 15 minutos en llegar a la estación de Sants: 20:23 h. Tenemos sólo 5 minutos de margen.

    Fumamos. Merendamos. Orinamos. Llega el tren. Accedemos. El reloj avanza, el tren no. 20 h 8 min 43 seg, el tren parte.

    Esto va muy despacio. Demasiado despacio, para mi gusto. Llegamos a la parada anterior a Sants a las 20:21 h. El margen se estrecha. Nervios. Tensión. Sudor frío. Todo puede irse al carajo en unos instantes. En algunos momentos se medio va la luz del tren. Mal rollo.

    20:26 h y aún no hemos llegado. Aunque sea una propuesta un poco hijaputa, la hago: cuando salgamos del tren, cada cual que corra, y el que no está no se encuentra. Kike me lo discute: "¿Piensas dejar a uno solo aquí tirado?" Pues resulta que si perdemos el tren es un marrón, mañana curramos. Cuantos menos se enmarronen, mejor y más barato. Somos mayorcitos y sabremos llegar a casa.

    20:28 h. El tren frena. El chico que había junto a la puerta nos ha oído, y se ofrece a abrirnos mientras nosotros pisamos el acelerador. Cojonudo.

    Salimos. Arrancamos a correr como quien huye de un antidisturbios. Atravesamos las hordas de viajeros como si tuviéramos el camino libre. Cuando vi a Kike corriendo al doble de velocidad que yo me sorprendí de que un ser humano pudiera correr tan rápido, pero si él podía, yo también. No tardé en alcanzarlo; a escasos milímetros nos seguía JK.

    Llegamos al hall de la estación. Hay que atravesar unos tornos abarrotados de peña. Imposible. Saltar la valla ante los Mossos de Quadra no me parece lo más sensato, aunque puede ser una forma rápida y económica de que te quiten las caries (y las muelas sanas, también). Hallé un paso abierto, tal vez una providencia divina, y por él salimos.

    Ante nosotros, el escáner y el interventor de Renfe. Éste nos frena: "NO PUEDES PASAR!!!" Le daba igual que el avión y el cercanías nos hubiesen retrasado. Según Kike, quedaban 3 minutos (no 2) para que saliera el tren. Según el reloj del cercanías... unos pocos segundos. El caso es que aquel hombre, fiel a su deber (de tocar los cojones), no nos dejó pasar, y poco le importaba la opinión que pudiéramos llevarnos sobre su madre. El tren partió, pero sin nosotros.

    Yo asumí mi derrota en seguida: no siempre se puede ganar una carrera contra el tiempo. Así será más divertido el viaje. No deja de tocarme los cojones el haber perdido el tren, pero me molan las emociones fuertes. Kike, sin embargo, está atacado de los nervios. Vamos a poner una hoja de reclamaciones, y de paso a que nos digan cómo deshacer este entuerto, que mañana hay que currar.

    Nos atiende una chica bastante maja. Por lo visto, han puesto a la más simpática que han podido para apaciguar las iras de los clientes. Nos cuña los billetes y nos dice que miremos si hay plaza en los siguientes trenes. Pero va a ser que no: hasta las 7 a.m. no hay nada. Parecía que había dos plazas en un tren-hotel (en cuyo caso serían para Kike y Susi: sus curros son más restrictivos en cuanto a horarios). Pero mientras lo negociamos, alguien las reserva. La cagaste, Burt Lancaster.

    Sólo hay 2 opciones: ir en bus o alquilar un coche. Esta última me parece más chunga; no sé si se pueden alquilar coches en el acto, y estamos bastante cansados (por no hablar de los mil peajes sanguinarios que nos aguardan en el camino). Una mujer nos dijo que había una oficina de la estación de autobuses al lado de la de trenes, y allá que fuimos.

    Pillamos los billetes para el bus de las 12. Llegaremos a Valencia sobre las 4:30. Mañana será un día duro.

    Nos acercamos a la estación de autobuses en tren. En un momento de silencio, Susana dijo una de las mayores frases de Crank: "Menudas pirulas!" (Llevaba todo el viaje esperando el momento preciso para soltarla).

    Una vez allí, nos fumamos unos cigarritos. Un par de marroquíes nos pidieron tabaco. Para lo que nos había costado, no tuvimos reparo. Les pregunté si tenían alguna chinilla (a Kike le vendría bien para relajarse... y a los demás también, no nos engañemos), pero fue que no.

    Si a Kike no le fallaba la memoria, había un kebab de puta madre frente a la puerta principal de la estación. Efectivamente, había un kebab, estaba de puta madre y cenamos con jarras de cerveza helada de medio litro y carajillos después. Durante la cena volvió un par de veces el moro de la estación. La primera le pispó a JK el mechero sin que se enterara. A la 2ª le chantajeó 3 € para pillarse un kebab. Es lo que tiene la fauna local de las estaciones de bus y sus aledaños.

    Volvimos a la estación. Ápreton. Un WC huele a distancia, procuraré evitarlo. Miro en el piso de arriba. Lo más decente que vi tenía un charco ante la taza y no había papel. Eso sí, basura por el suelo, toda la que quieras y más. Hice uso de mi instinto de supervivencia. Con un papel de periódico cubrí el charco (vaya forma de desperdiciar un sudoku). Llevaba 2 kleenex. Usé uno para proteger mis posaderas de la infecta taza, y el otro... era todo lo que tenía. Por suerte, los Dioses escucharon mis plegarias y tuve suficiente con ese kleenex, no hube de usar las manos para acabar de limpiarme.

    Kike tuvo más suerte, buscó por otro lado y encontró un WC perfecto: limpio, no olía mal, había varias tazas y papel de sobra. Era todo lo contrario del mío (al cual sólo le faltaban jeringuillas en el suelo).

    Subimos al bus. No hay luz, luego no voy a escribir ahora las memorias. Medio dormí hasta Tarragona. Allí subieron 4 africanos que se pasaron una hora hablando, hasta que cayeron fritos de sueño. Pero como el idioma de estos señores, según tengo entendido, se habla en voz alta... pues no pudimos dormir los demás.

    Parada técnica en l'Aldea (no es el bar que hay detrás de mi casa, sino un pueblo cercano a l'Amposta y Tortosa). Al entrar al bus nos dieron un vale para consumir en el área de servicio (si no es cuestión de vida o muerte, no me dejo un duro en estos sitios, que son caros de cojones).

    Luego tampoco pude dormir porque había en un asiento próximo un gilipollas escuchando música a todo volumen. Mala diarrea li agarre.

    Finalmente llegué a casa a las 5:30 h, sin dormir; pese a lo intempestivo de las horas, nos recogió el padre de Susana. Mañana será un día muy duro. Esta semana, también. Let it vil.

    ALEJANDRO IV DE BARBATE PEICH '09

    P.D. Sí, sé que es un ladrillo infumable... así que nadie os obliga a leerlo :)

  • Una hora más en la Península (1 / 2)

    La retirada digna me dejó en casa a las 2. Iluso de mí, que creía que iba a dormir. En 3 horas sonará el despertador. La primera hora y media la paso oyendo cómo un hijo de puta tira masclets (petardos gordos) en el solar de al lado de casa, y apenas retumba en toda la avenida. A ver cuándo se le acaban o le peta uno en los huevos. Otra hora dando vueltas en la cama, tal vez el remordimiento de no seguir de fiesta (tampoco dormiría, pero al menos no me comería la cabeza). Al fin enciendo el PC para leer algunas cosas.

    Ducha, un vaso de leche fría, reviso la maleta y parto al encuentro de los demás viajeros. Son las mismas calles por las que pasaba hace 3 horas y media. Tengo la sensación extraña del que no ha pegado ojo y no sabe dónde termina ayer y dónde empieza hoy. Nos movemos hacia la Estación del Norte, esquivando borrachos por doquier. La fauna es curiosa, se ve a la legua de qué droga va cada uno. Muchos destinos sugerentes para evadirme, mas el mío ahora pasa por Barcelona. El tren arranca.

    Jroooo... zzzz... jroooo... zzz...

    Despierto. Me dice algo Kike. "Esto es como haces tú en el messenger: te conectas, ves quién hay, y te desconectas". Y eso hice:

    Jroooo... zzzz... jroooo... zzz...

    Llegamos a Barna, y de la estación al Aeropuerto. Cigarrito. Simulacro de almuerzo. Vamos al WC; el de hombres lo están limpiando, así que el de mujeres es unisex por momentos. Un alemán trajeado sale muy sonriente de su trono... mal apretón traería de casa. Ocupo su lugar. El papel de fumar es más grueso que el de limpiarse el culo que ponen aquí. Estoy por llevarme un poco de este papel para fumar (y rebañarme la zurraspa con el Abadie).

    JK ve la Botiga del Barça (Susi: "La butigue del Barse", con acento de l'Ampordà perdido) y se va corriendo para allá. Los sablazos que pegan le disuaden de comprar. La tienda del Sankt Pauli en el aeropuerto de Hamburgo es más barata.

    Subimos a una cinta de esas de andar por los aeropuertos: casi nos caemos, del impulso que llevaba la muy guarra.

    En la puerta de embarque coincidimos con un nutrido grupo de quinceañeras tontas in the age of the turkey (en la edad del pavo). Este viaje va a ser un infierno. Una vez en el avión...

    Jroooo... zzzz... jroooo... zzz...

    Despierto. Hay unos hijos de puta en el asiento de atrás pegándome patadas en el respaldo. Al fin se cansan y me sobo de nuevo.

    Jroooo... zzzz... jroooo... zzz...

    Susana se pide un café. 2 €. Agh! Le ponen un vaso grandecito de café cremoso. Huele bien. Pero es sin cigarrito... igual me lo tomo después, cuando despierte del todo. Al rato Susana se soba: vaya mierda de café.

    Jroooo... zzzz... jroooo... zzz... Aterrizamos.

    Pillo la maleta; mientras la esperaba, me entretengo viendo cómo las escotadas quinceañeras se agachan a recoger sus maletas. Tampoco es que haya mucho que ver. Dicen las malas lenguas que tengo ojos de sátiro... más bien alma de sátiro, diría yo.

    Pillamos un taxi. Hay que entrar por la avenida de los Majuelos tras girar por la Hamburguesa (así es como llaman al pabellón de baloncesto) para entrar en Miguel de Chimisay. Buscamos la casa de Farolo, el nº 21. Pero el siguiente del 48 es el 60, enfrente hay un patio que dice 24, otro dice 23/32, y el 21 es una sola vivienda. Lol. Por lo visto, el número en realidad no es el del portal sino del bloque. El 21 se halla oculto tras un jardín muy chulo.

    Susana - ¿Eso es un pino canario?
    Kike - Eso debe de ser un pino canario. Tiene las hojas aciculadas y los estambres con...
    Susana - Es un pino porque tiene piñas.

    A tomar por culo el razonamiento botánico de Kike.

    Llega Farolo. Saludos. Subimos al 4º sin ascensor. "Bienvenidos a mi humillante morada". Las paredes son lila, al igual que los bancos del parque, las papeleras y las luces de los taxis. Aaaaaargh!!! Su piso está habitado por miles de moscas que, misteriosamente, nunca se posan sobre la comida. Dejamos Los bártulos y vamos a comer una de las comidas más típicas de Tenerife: ¡una hamburguesa! (sí, eso mismo).

    Por lo visto, aquí hay más hamburgueserías que habitantes. Fuimos a una próxima, "Mortadelo". El local estaba decorado con dibujos de Mortadelo y Ofelia, Filemón, el Super... El hombre nos hizo la comida con una parsimonia típica de los países tropicales. Eso sí, las hamburguesas y las "papas locas" estaban de muerte!!!

    Por la tarde visitamos el Puerto de la Cruz. Aprovechamos la ocasión para comprar tabaco. Acojonante su precio, a 1 euro la cajetilla, y a 1.50 el de liar. Nuestros políticos son unos hijos de puta con IVA (es decir, hijos de puta + 16%).

    Echamos unas birras en un bar próximo. Risas mil. Llegamos a la conclusión de que el "mojo picón" puede abreviarse como "mojón", aunque un "mojón picón" puede ser letal. Luego no sé cómo fue, pero empezamos a decir palabras que empezasen con "Degent-". Degent-ilicio, degent-uza... y ya cuando dige "Degent-tente, que es el detergente de un gangoso" casi me pegan.

    Después fuimos a cenar a "La hierbita", comida típica canaria: papas arrugás, queso gomero asado, carne fiesta (carne macerada en su propia sangre), choco asado (que no es más que sepia asada) y pulpo. Uno de los platos venía con una guindilla verde. Le echamos un par y le dimos un bocado cada uno. Menudos lagrimones que nos salieron :)

    JK - Se me ha quedado mal cuerpo con la guindilla.
    Yo - A mí se me ha quedado mal cuerpo... y mala mente.

    Haciéndonos fotos en la mesa:

    Farolo - Barbate, muévete un pelín hacia allá.
    Kike - ¿Un pelín? ¡imposible!

    Además, Farolo dijo de las papas arrugás que son un plato muy simple (patatas pequeñas asadas) pero que lo ponen en todos los sitios, y cuando viene a la península y no las ve en la mesa, las echa de menos.

    Salimos de allí petados a buen precio. Cuando regresamos a casa de Farolo vimos la peli de "Crank" -- MUY RAYANTE, brutal. Una de las mejores que he visto. Después nos organizamos para dormir. JK decide dormir solo. Yo, en una habitación con Susi y Kike, y Farolo en otra. Tras una hora consigo ignorar los ronquidos de Kike y caigo frito.

    Por cierto, en el Mortadelo tomamos un café típico de aquí, el "Barraquito": café, leche, leche condensada, nata, canela, un toque de limón, y licor 43. Delicioso!

    Otro inciso: mola ir por la calle sin que te tiren petardos.

    Y mientras hacíamos cosas con el portátil de Farolo, alguien dijo: "Cada vez que alguien reinicia Windows Xp, Dios mata a un gatito". Y a cada reinicio, alguien decía "Miaaaau!", y todos nos descojonábamos.

    20 - III - 09

    Nos despertamos, y hacemos lo habitual que hace la gente a esas horas. Nos pusimos a ver vídeos del Yotuve: Cálico Electrónico, el Reno Renardo, Loquendo y otras frikezas varias. A destacar el trailer de la película (ficticia) del Buscaminas.

    Farolo - Tengo gel de baño, champú para el cuero cabelludo y para el cuero cojonudo.
    Barbol - ¿El del cuero cojonudo es el que pone que lleva extractos de ortiga?

    Fuimos a un centro comercial, Susana quería una maleta, y JK algo de ropa. Tras ver algo, fuimos a tomar unos batidos de frutas. Curioso, las mujeres del lugar tienen prominentes atributos pectorales, y muchas muestran el florero al agacharse. Y luego dicen que soy yo el sátiro...

    De ahí fuimos a un restaurante hindú a comer. La gracia está en que Farolo no se acordaba bien del dónde estaba la calle. Así que fuimos preguntando, y cada vez nos enviaban más a tomar por culo. Al final llamamos a Toni, un amigo suyo del curro que también venía y sí sabía dónde era. Llegamos.

    El lugar era curioso. Se trataba de un piso en el que se habían montado el garito de estrangis. Comimos en la terraza compartiendo mesa (y no dudo que las sobras) con otro grupo de personas. Nos pusimos hasta el culo por 8 € / barba.

    Salimos a la calle. Tomamos un barraquito. Farolo y Toni se fueron por un lado. Los demás, a comprar suvenirrrs y arrrtículos de coññña. Entramos en una tienda. Pregunté si tenían imanes para la nevera, que a mi madre le molan. No les quedaban, pero me indicaron una tienda próxima en la que sí había. Qué maja es aquí la gente. A Kike le pasó ayer en una perfumería.

    Kike tenía la intención de ir al Saturn, pero por el camino había que hacer dos paradas fundamentales. La primera era a hacernos fotos en el Heliodoro Rodríguez, estadio del Tenerife, club que en su día jodió dos ligas consecutivas al Madriz :) La segunda era para tomar un café.

    Salió elegida entre las 3 ó 4 que había juntas, la cafetería "Brillante". Los carajillos venían con azúcar quemado. Mola. El café de Susana era poderoso como el trueno (juraría que esta frase la digo en todas las memorias que escribo). El WC era cojonudo, un trono (sólo le faltaban los posabrazos), y estaba como en un pedestal. El nombre de este local debe ser recordado en la posteridad.

    A pesar de que había depositado el Alien que se movía entre mis entrañas, tenía el cuerpo jodido, ayer comí mucho picante y hoy me he petado comiendo cantidades ingentes. Creo que el último truño llevaba restos de la guindilla de ayer ya que me pica el hojaldre que no es normal.

    Por cierto, en dos días ya van 3 palomas kamikaze que nos pasan cerca, planeando contra nosotros a gran velocidad.

    Saturn. Kike se pilla un móvil, JK una cámara de afotos. Me abrumaba el lugar, entre otras cosas porque no me mola ir de compras y no entiendo cómo pueden poner tantas chuminadas en un puto teléfono móvil. Al salir, JK entró con Susi a mirar ropa al Cortinglés; yo me negué rotundamente y Kike se quedó acompañándome. Al rato salieron sin comprar nada.

    Volvimos al sitio de los batidos. Yo me tomé una manzanilla, a ver si se me arreglaba el estómago. Y luego me tomé otra, viendo que me había sentado bien. Farolo aún iba a tardar. Estaba de subidón, es posible que la manzanilla libere endorfinas. Y me corrompieron para que me tomara una tercera manzanilla. No sé cómo he podido vivir tanto tiempo sin probarla. Ya tengo otra droga más :) Me vinieron a la mente los versos "No sé si son tus besos / o este tripi que me sube".

    Finalmente mi estómago se encontraba mucho mejor. La manzanilla me hizo mear varias veces (en el WC del MacRoñals). Por fin llegaron Farolo y Toni con los coches para la excursión de mañana. Cena ligerita (unas arepas, que son como unas empanadillas fritas) y a casa.

    Antes de entrar en el patio, asistimos a un curioso fenómeno habitual en esta zona: la lluvia horizontal. Cuando llueve a varios kilómetros y soplan los vientos alisios, cae una fina lluvia aquí, como si fuera un pulverizador, aunque no esté nublado sobre nosotros.

    Y una vez arriba, echamos más risas, JK se echó un eructo brutal, y Kike se peleó contra el móvil intentando resetearlo (se lo vendieron tan barato porque algún cabrón lo había hackeado). No lo logró.

    Jo - Vaig a pixar i a llavar-me les dents.
    Farolo - Home, pots gastar la pasta de dents... no cal que pixes per a això.

    (traducido para forasteros:

    Yo - Voy a mear y a lavarme los dientes
    Farolo - Hombre, puedes usar la pasta de dientes, no hace falta que mees para eso)

    ALEJANDRO IV DE BARBATE PEICH '09

  • Una rayada sin título -- Colección de Narrativa Vil

    También yo soy lo peor de lo peor. Tras arreglar la kale borroka de mi sobrino en mi habitación, descubro que son las 20:48 h. Hace 20 minutos que debería haber salido..

    El pavo del bus se enrolla y me deja cerca de mi destino.Hay millones de personas lentas por la calle. Me falta el machete para cortar miembros a mi paso, rollo Rambo en la jungla. Al fin llego, tan sólo media hora tarde. La gente me felicita por ello.

    Verbena. Quesos, ternera, qué derroche de arroz, cuánta verdura. Pasodobles mil. Sólo falta que luego toquen la de "Toroturadores", del Reno Renardo. En 5 horas tengo que estar en casa de Kike (que, por cierto, está sentado frente a mí) para partir hacia Tenerife. Si no fuera una locura, no estaría aquí. Echan un pequeño castillo, y no es el de Aaaargh!, sino de fuegos artificiales.

    Aprovechamos "El cha-cha-cha del tren" para huir sutilmente de la verbena bailando la conga. Nos avituallamos por el camino (más birra). Y ahí los viajeros emprendemos digna retirada.

    Llego a mi casa a las 2. En 3 horas sonará el despertador. Verbenas y petardos en las calles. Alea iacta est.

    ALEJANDRO IV DE BARBATE PEICH '09

    P.D. Este texto fue narrado en vivo y en directo la madrugada del 18 al 19 de Marzo de 2009 :)

  • Broken Toe

    El día se presentaba curioso. Aún recordaba la escena de ayer, cuando salí del tranvía. Estaba cayendo la del pulpo, y decenas de insensatos estudiantes corrían sin paraguas hacia la Universidad, anhelando un edificio en que guarecerse de la lluvia.

    Pasé por el Hall de Industriales, era el camino más seco hacia el Departamento. Que lleve paraguas no significa que me mole caminar bajo el agua. En una pantalla que instalaron hace poco se veía a Leónidas. Me acerqué a ver. "Uno solo no hace nada". Entonces salieron en la imagen los otros 299 espartanos. "La unión hace la fuerza. Vota en las elecciones a rector". Juas, esta vez sí que se han currado la campaña.

    Las horas pasan en el laboratorio. No me cabe más cafeína en el cuerpo: habrá que aguantarse los párpados con palillos y/o cinta aislante. Tengo que preparar un ensayo para que haga marcha mientras estoy en Aikido. Entonces caigo en la cuenta de que hoy es miércoles, no jueves (y eso que tengo al lado de la mesa la mochila con el keikogi o traje de Aikido). Hay tiempo de sobra, pero me gustaría dejar este ensayo preparado.

    Calibro el equipo. Es un paso tedioso, que si no sale bien hay que repetir (desmonta la celda, límpiala, vuelve a montarla pero esta vez con más cuidado, y vuelta a empezar). La gente normal tarda de 10 a 20 intentos en calibrarlo, pero yo lo suelo lograr a la primera o la segunda. Es cuestión de tener fe en la Fuerza.

    Pongo a calentar el botecito de la muestra. Es una pasta con textura y color de miel; tentado he estado alguna vez de traerme unas tostadas y untarlas. Pero no creo que sea dulce ni saludable, así que me contentaré con untar los electrodos.

    Unto. Presiono para que se ajuste el espesor del sandwich de electrodos al de los espaciadores, esto me asegura que el espesor de la capa de muestra sea el correcto. Pero como estaba demasiado caliente, al presionar los electrodos resbala uno de ellos y cae sobre la manta calefactora. Fiel a la ley de Murphy, cae sobre el lado de la pasta. La segunda ley de la Termodinámica dice que el desorden del Universo siempre aumenta, y que es más fácil ensuciar que limpiar, o que todo tiende al máximo empastre. Esto es un laboratorio de Termodinámica, así que aquí se genera entropía (desorden), y con más motivo.

    Limpio el electrodo y la manta. Repito la muestra. Esta vez sale bien. La cojo con las pinzas. Se escurre, cae al suelo y se repite la jugada. La clase de Aikido está a punto de empezar. Pero soy cabezota cual Enano y repito la muestra. Esta vez no se separan los electrodos al caer al suelo, pero la muestra rueda y va a parar al rincón del laboratorio donde hay más polvo: se empastran los bordes y ya no me sirve. A LA MIERDA!!!

    Llego al gimnasio, me pongo el keikogi. Aunque el tiempo apremia -para variar-, me lavo los pies antes de ir al tatami. No es de recibo que 20 personas con los pies descalzos y sudorosos hagan del tatami una quesera gigante.

    Llego a mitad del calentamiento. Hoy hay más tías de lo habitual. Varias llevan chandal y, bajo él, tanga -combinación esta que me pone bastante burro-. El siguiente ejercicio: uno sentado en el suelo, el otro intenta darle una colleja estando de pie. Es un ejercicio de reflejos y esquivar al adversario. En un movimiento brusco por defender mis cervicales, me doy un golpe en el meñique del pie izquierdo contra el tatami.

    Sólo la fija mirada del Kamiza (Fundador; léase, la foto del O Sensei Morihei Ueshiba de la pared) impide que suelte varias maldiciones y palabrotas. Tengo el dedo amorcillao. Me pongo hielo y me siento en el suelo. Controlando la respiración se controla el dolor. Me siento en un rincón a ver si se me pasa.

    Siguiente ejercicio: shikko (andar de rodillas). Se pone a mi altura una holandesa. Chandal y tanga :). Shikko. Ese movimiento de nalgas me pone enfermo. Cierro los ojos y sigo respirando; al fin y al cabo, el tatami es un lugar sagrado y mi corazón debe albergar pensamientos puros. Pero su imagen atraviesa mis párpados. Imposible concentrarse. Abro los ojos. Maaaareeee, que como enganche a la rubita le dejo el hojaldre como el cráter del Vesubio: rojo, de 2 km de diámetro, y echando chispas. :)

    En vista de que el dolor no remite, me paso por el gabinete médico del Poli. En la sala de espera me llama la atención un cartel: "75 aniversario de Alcohólicos Anónimos". Ya, y para celebrarlo se irán de botellón.

    Le enseño el meñique a la enfermera. Menos mal que me había lavado los pies. "A ver el otro, para comparar". "Pues igual que éste, pero la mitad de gordo". Me junta el meñique con el siguiente dedo con esparadrapo. Me recomienda que me pille un bocata y un buen libro, porque hoy cenaré en la sala de espera del hospital... y si me llevo un saco de dormir, mejor.

    Paso por casa a dejar la mochila del gimnasio, y a pillar algo para leer. Han hecho un socavón justo en la puerta del casal fallero de mi calle. Que se jodan. Bajo en el ascensor. Del descansillo a la puerta de la calle hay 6 escalones. Yatá: me cojo a la barandilla (sin intención de herir la sensibilidad de l@s argentin@s) y bajo a la pata coja. 1. 2. 3. Lo veo venir. 4. Lo veo venir. 5. Me resbalo en el penúltimo escalón. Caigo sobre el pie derecho. Dolor. Y luego cae el pie izquierdo no con menos dolor. AAAAAGH!!! Casi me jodo los dos pies por el precio de uno, malditas sean mis ideas de bombero. Por suerte, lo del derecho ha sido transitorio.

    Llego al hospital de La Fe. Me encuentro con Kako, un colega que está haciendo aquí la Residencia. Por increíble que parezca, no paso más de 1/4 de hora en cada sala de espera. Me mandan para rayos X. De puta madre, hace casi un año que no me irradian y lo echaba de menos (bueno, eso si descontamos la comida de las cafeterías de la Uni, que es de alta calidad radiactiva).

    "No entren con objetos metálicos", dice un cartel. Y yo soy una chatarrería ambulante, llevo más metal encima que Robocop en un concierto de Iron Maiden. Entonces caigo en que la pulsera del Wacken lleva un cierre metálico y sólo puede quitarse cortándola. Me cae una lagrimita sólo de pensarlo. Pero por suerte no hace falta. Oe! Me hacen la foto.

    Mientras revelan la foto, siento una perturbación en la Fuerza. Levanto la mirada de estas notas [obviamente, me puse a escribir en mi agenda según salía de la Universidad]. Veo dos maderos, uno de ellos cojo. Esto me recuerda un lema de una manifa pro-okupa a la que fui hace años: "Un desalojo, un madero cojo".

    Esperando mi turno para entrar en la sala de curas, una chica que salía cuenta cómo se había cortado en la cocina afilando un cuchillo (se le fue la mano e intentó afilarlo con la otra). Iba a hacer un comentario al respecto, pero no creo que le haga mucha gracia.

    Por fin me atienden. Entra una médico jovencita que está bastante bien, leyendo unos papeles que trae. "¿Cómo te llamas?" Levanto una ceja. "Navarro, Alex Navarro". Se pira. Joer, juraría que en las películas de 007 la historia no sigue así! Al rato entra un tío bastante seco. Mira las radiografías. No tengo fisuras ni nada, sólo es un dedo jodío. Lo que me han hecho en el Poli es lo que había que hacer. Hala, a casa.

    En definitiva, han sido menos de dos horitas. No está mal, para ser la sanidad pública de Valencia. Desde luego, uno no puede tener un día normal, como todo el mundo. Estaba escrito que este viernes no iría a Aikido... así que iré al pueblo de Neo a hacer otro holocausto neuronal :)

    ALEJANDRO IV DE BARBATE PEICH '09

  • A day in Barna-City (2/2)

    SEGUNDA PARTE

    Tirorí tiro tito rorí... tiró... tirín... suena un midi que se parece a "Hard as a Rock" (AC/DC). No es una llamada de la chorbiagenda, sino el puto despertador. Me duele la cabeza. No debería ser resaca, pues anoche no bebí tanto. Me gustaría dormir algo más, creo que me he despertado en plena fase REM del sueño y por eso estoy hecho polvo. Pero no puedo, en 1 hora empiezan las conferencias. Maldigo de nuevo al vecino de arriba y a su árbol genealógico.

    Hay que dejar la habitación a las 11, así que voy recogiendo los bártulos. Me ducho, como suelo hacer, cantando "El Bardo Bastardo". Repaso mentalmente la mini-conferencia mientras me visto. Bajamos a desayunar.

    La primera conferencia se retrasa un poco. Iba a cargo de JP Majoral, químico francés de gran renombre. Apenas pone la 3ª transparencia, el cañón de vídeo se rebela contra el portátil del atril: "No PC detected". Toma ya.

    Entonces Miquel dice: "Alejandro, sube a arreglar esto". Imagino que estará de coña; además, no me ha llamado Barbate. Pero el hombre insiste con cara de apuros. Mierda, a buenas horas dije que sabía algo de ordenadores. (esto se suele llamar "La maldición del informático" ).

    Subo al estrado. Miro el portátil, toco un par de cosas sin usar el ratón, para que parezca que de verdad sé algo. Esto no rula. Vienen los técnicos. El problema es algo más complicado de lo habitual. Algo está fallando en el portátil, y no es la configuración. Al final nos damos todos por vencidos. Majoral ha seguido hablando un rato para entretener al público, pero ha llegado a un punto en que sin diapositivas no puede seguir. La última solución: recurrir a un viejo PC que también está conectado al cañón, con güindous 98 (como dé un pantallazo azul nos vamos a reír, pero se acabó el congreso).

    Por lo demás, la charla fue interesante. La última parte versaba sobre un método para reproducir hasta x1 millón las células NKC (Natural Killer Cells), que son anticancerígenos naturales del cuerpo, sólo que nadie puede multiplicarlos por sí mismo de forma que se coman un tumor... bueno, tal vez Chuck Norris sí. Llegó el turno de preguntas y, como nadie se animaba, le pregunté si una concentración de NKC's tan alta podría ser perjudicial. Su respuesta: "En un principio no, pero es algo que debería comprobarse".

    "Coffee break". Café, cigarrito, minicruasán, planto un pino. Nervios. Otro cigarrito. Entro en la sala. "Y ahora vamos a empezar con las presentaciones flash de los pósters. El primero es de Alejandro NG, que nos va a hablar de la conductividad DC en sistemas de sales de litio con poligliceroles hiperramificados". Ése soy yo: allá voy!!!

    La presentación se hace con transparencias impresas, no con pógüerpóin. Dejo las transparencias en un rinconcito de la mesa del RETROproyector. El ventilador de la bombilla las tira al suelo. Puta madre; pido una mesa para dejarlas.

    Me muevo por el estrado señalando gráficas y moléculas, ajeno a los gestos de algunos espectadores/as, que me recomiendan estar de pie quieto junto al proyector. Más que nada, porque las gráficas quedan más claras sobre la pantalla de la pared que sobre mi camisa. Estoy bastante nervioso, pero controlo lo que digo. Me cago en los 3 minutos justos que tiene cada uno para leer su trabajo, esto no es Alemania (pero es Catalunya: las cosas, ante todo, bien hechas). Termino exponiendo las conclusiones: el trabajo de 3 meses, en 3 minutos. Eso no lo hace ni el winzip, ni el targz de Linux. La gente aplaude :)

    Y durante 1 hora fueron saliendo los demás a exponer sus trabajos, sólo que por ser yo el primero me comí todos los fallos :-P La verdad es que estuvo bastante bien: una conferencia de 20 minutos se puede hacer pesada, pero cuando te exponen 20 trabajos en 3-5 minutos cada uno, la cosa se hace amena. Si un trabajo no mola, en 3 minutos no te da tiempo a aburrirte ni a desconectar. Y lo mejor de todo, tienes una visión global de todos los pósters, y luego ya vas directo a preguntar los detalles, no pierdes tiempo intentando entender el trabajo porque ya te lo han contado.

    Al acabar las exposiciones, fuimos a la sala de los pósters, a discutir los resultados. En particular, me interesaron los trabajos de cristales líquidos. Me molan estos materiales porque son el mejor ejemplo de investigación básica (sin aplicación tecnológica directa): se conocen desde 1887, y ahora es cuando los utilizamos; nadie ha cuestionado nunca por qué se estudiaban. Además, son materiales conceptualmente sencillos y bonitos (moléculas con "orden en el caos" ), pero matemáticamente muy chungos.

    Mi trabajo, que es sobre materiales con posibles aplicaciones en baterías de litio, interesó mucho a los de la Universidad de Castilla-La Mancha, que se están planteando trabajar en pilas de hidrógeno. Igual en los próximos años colaboramos. (Y si no, pues nos iremos de birras igualmente).

    Después de los pósters, fuimos a comer a la cafetería de la Facultad. Cuando fui a pedir el segundo plato, le dije a la chica: "Posa'm una butifarra". Ni mi tío el de Gandía tiene el acento que puse. La muchacha me responde: "Amb patatas?" Me paralicé por un segundo, cosa que no había sucedido en la conferencia, pese a ser mi primera microcharla y a los continuos fallos del directo. Entonces caigo: aquí llaman "patates" a les creïlles. "Sí, amb patates". Lo de "bona tarda" (buenas tardes / bona vesprada) y "sortida" (salida / eixida) lo tenía asumido, pero ésta ha sido a traición.

    Durante el café estuve debatiendo sobre Boloña con Oriol (organización) y Juan Carlos. Salí a fumar un cigarrito, y seguí hablando de pilas con Javier G. y Joaquín. Aunque sería algo a largo plazo y tienen que verlo con tranquilidad, están muy interesados en el tema, y dicen: "Sí, si se puede mandamos allí a la becaria, le explicas cómo funcionan los equipos, y ella hace los ensayos". ¿Una becaria? ¡Puta madre! Lo primero será, ya que es de La Mancha, que me especifique dónde queda Cuenca :-P

    Por la tarde, tres conferencias "tochas". La primera fue de Nazario Martín, presidente de la Real Sociedad Química Española. Entre otras cosas, presentó un trabajo que hizo el año pasado, de tal forma que hasta yo, el único no-químico del lugar, lo entendí: cómo hacer que unas moléculas puedan cogerse unas a otras, bailando la conga (o haciendo el trenecito, según se mire). Y de hecho, la portada de la Angewandte Chemie (revista en la que se publicó el artículo; una de las más serias y prestigiosas publicaciones de Química) de ese mes eran varias moléculas de fiesta bailando la conga XD

    No obstante, el mayor logro de este señor ha sido conseguir que el PP y el PSOE se pongan de acuerdo para construir un centro de investigación. [Inciso: si esos dos se ponen de acuerdo, es que traman algo].

    Luego dio la conferencia Eduardo. Pero era muy vil a nivel de química, así que me saturé y me perdí. La aplicación final de su invento era interesante (secuestro de ADN de células cabronas y liberación controlada de fármacos anticancerígenos). Pero algo sucedió durante la conferencia...

    En un momento dado, oí un "aah" femenino detrás de mi. Jur. El "aah" se repitió. Cada vez era más frecuente. Entiendo que los demás estén aquí porque les gusta la Química, pero ahí detrás hay una señora al borde del orgasmo. Sabía que había 3 chicas en la fila de atrás, y me picaba la curiosidad por saber de cuál eran los gemidos.

    Termina la conferencia, turno de preguntas. Varias filas más para atrás, alguien pregunta algo. Aprovecho para girarme, como todos, para ver al que está hablando. De pronto, un becario que había detrás de mí hace "aah!" mientras se convulsiona violentamente. Un tic nervioso. Primero me asusté, por la brusquedad del gesto y porque no esperaba que fuera él. Y entonces pensé: "¡Es el mayordomo de Lane Trola, el malo de Huérfanos Electrónicos!"

    Aproveché el turno de preguntas para salir a fumar y a mear y, de paso, reírme de mi pensamiento. Bromas aparte, no creo que para el chaval sea algo divertido, maxime porque algún día tendrá que dar él una conferencia.

    La última charla fue sobre cristales líquidos, pero ya contrarreloj. Eran casi las 6, y mucha gente tenía que pillar aviones, trenes, autobuses, barcos, helicópteros, hidroaviones y/u otros vehículos varios.

    Acaba el congreso. Nos dan las gracias a tod@s por venir. Pillamos el metro hasta la estación de Sants. El cielo está negro QTC (Que Te Cagas). Por la tarde hacía sol, y ahora va a caer la del pulpo.

    El pasillo del metro que lleva a la estación es larguito (diría que más que su homólogo de Barajas). "Si lo estiran un poco más, llegamos a Valencia", dijo mi jefe. Ya en la estación, coincidimos con los de Alcalá. Último cigarrito con Juan Carlos y nos despedimos.

    Vamos al andén. Las maletas pasan el escáner. Le preguntamos a un tipo dónde está el WC. "¿No les ha dicho el seguridad de la puerta que aquí no hay WC ni cafetería?" Pos va a ser que no. Como aún no nos han roto el billete, salimos. El segurata de la puerta nos echa el puro. No es culpa nuestra si a nosotros, precisamente, no nos ha avisado. Al final el Relaciones Públicas pone buen rollo; le sugiero que pongan un cartel de aviso, para no tener que decirlo 10.000 veces al día.

    Tras una merienda de precio sanguinario, volvemos al sitio de antes. Escanean nuestras maletas otra vez; con ésta van 3, u no me han dicho nada por la chinilla de emergencia que llevo :) El tren parte.

    Por el camino intento sobar, mas no lo logro. Al menos, que descansen los párpados. Me llama Kike, pero la cobertura en la zona es lamentable, así que no logramos establecer comunicación. Le voy a enviar un mensaje, pero entonces me llama él. No me mola que me llamen cuando estoy escribiendo un sms, nunca sé qué tecla debo tocar, y acabo colgando al que me llama y borrando el mensaje. Encima, el móvil se pone a hacer cosas raras, cuando entro en "borradores de sms" se resetea el móvil o_O

    Pasamos por delante de la refinería; iluminada de noche impresiona más.

    Me llama Farolo, sugiriendo que vayamos de ligoteos esta noche. Hago balance de la situación: estoy bastante cansado. Gracias al hijoputa de anoche, he dormido poco. (En serio, si alguien sabe quién es, que le diga de mi parte que es un/a hij@puta). El viaje este es una paliza. Aún tengo algo de cistitis. No sé bailar con una maleta en la mano (sin ella tampoco, pero me resta menos sex-appeal). La cosa pinta mal... Para más inri, entre la conferencia, el estrés, y que llevo casi 4 horas sin fumar, no quedan pruebas de que me haya duchado esta semana. Tal vez el aroma de macho ibérico del sobaco hubiese incrementado mis probabilidades de apareamiento hace 50.000 años. Pero no ahora, en los albores del siglo XXI. Así que... hoy toca descansar.

    Por fin llegamos a Valencia. Nos recoge Xavi, el hermano de mi jefe. Cigarrito (por fin!!!) ¿Me voy a casa? ¡No! Con maleta y todo, voy a cenar con los colegas a la Bodega (espero que me dejen entrar con camisa). Sólo tomaré lo justo para ponerme a tono, porque tras la cena me voy a casa a dormir lo que anoche no pude. Vale.

    ALEJANDRO IV DE BARBATE PEICH '09

  • A day in Barna-City (1/2)

    Mi jefe y yo llegamos a la estación del Norte a las 12:15. Tenemos el tiempo justo para un señor bocata y un café. El viaje será algo pesado y debemos nutrirnos bien. [Hermanos, alimentaros bien porque esta noche cenaremos... EN BARCELONA!!!]

    Embarcamos en el Tren Articulado Ligero de Alejandro Goikoetxea y José Luis Oriol. Los vagones del tren, rectángulos perfectos, no parecen acordes con su tecnología. Su secreto está en las ruedas, que son independientes, y están articuladas mediante barras formando triángulos; además, sus vagones son más cortos y tienen el centro de gravedad más bajo (ligero). Según mi jefe, es el único tren que puede cruzar la frontera con Francia porque las vías francesas no tienen la misma separación que las españolas, pero el Talgo se adapta gracias a las articulaciones. Esto último ya no lo he encontrado en la Wikipedia.

    Por cierto, en el andén vi a una compañera de Delegación hace años, que iba a despedirse de su chico, de Montpelier. El tren Zarpa. (como el grupo de heavy de Mislata).

    Pasamos por una población castellonense plagada de grúas y edificios. ¿Peñíscola? Juraría que era más hacia el Norte. Unos carteles en un hotel despejan nuestras dudas: Marina d'Or, ciudad de Especuladores.

    El tren sigue avanzando. El tren, chanananan, chanananan... Si controlas tu viaje, serás feliz (Leño / Ñu). Vimos la refinería de Castellón. El petróleo me da mucho asco (no tiene buen sabor, que digamos), pero debo reconocer que las refinerías son de las instalaciones industriales más fascinantes que he visto. Se nota que soy ingeniero...

    Entramos en Catalunya, y nadie nos reclama el pasaporte. Central nuclear de Vandellós: la temida y controvertida energía que no emite CO2.

    Más adelante, l'Amposta, y Tortosa. El tren pasa a 100 m del mar (en algunos tramos, a ras de acantilado), y de las vías al monte no hay casas, por lo que el pueblo se extiende a lo largo. Visto desde arriba debe de ser como un spaghetti (ramén!).

    * INCISO: escáner de maletas en Valencia, pero el encargado del escáner era un segurata, no un mono :)

    Llegamos a Barna City, la ciudad donde se desarrollan las aventuras de Fanhunter. No tardamos en llegar a la Diagonal, donde están la Facultat de Química -sede del congreso- y nuestro alojamiento. Una mujer que no habla catalán nos da las llaves de nuestros aposentos. Dejamos los bártulos y vamos a la facultad.

    [Lo de que la mujer no habla catalán, lo digo porque la mayoría de personas con las que he interactuado durante estas 24 horas no hablaban catalán, y nadie les ha apedreado, tanto que dicen los ultraespanyolistas]

    Pronto hallamos el lugar donde daban las acreditaciones del congreso, y demás. Reencuentros con los viejos amigos de Toulouse. Y hubo gran regocijo. También estaban... llamémoslas A y B, dos chicas bastante golfillas -sensu lato- que vinieron a Toulouse, más de copas que de congreso. Primera mala noticia del viaje: mañana expongo mi trabajo el primero :)

    Merendamos. Luego tuvimos una visita guiada por la hemeroteca de las facultades de Física y Química. Tenían enormes colecciones de libros y revistas de gran impacto, aquello era el paraíso de los frikis de la Ciencia. Vimos también una interesante exposición sobre la historia del Magnetismo.

    Mi jefe y yo pasamos a dejar los bártulos a la residencia, y partimos hacia la Rambla, donde encontramos a los demás congresistas cuando estábamos a punto de perdernos, y fuimos a cenar al salón de un hotel cercano.

    En nuestra mesa se hallaban: Juan Carlos (con el que fumé bastantes descansos en el congreso de Toulouse), Rosario (Universitat ¿Autònoma? de Barcelona... es que hay 2, la UB y la UAB ), Javier (Alcalá), Rafa (Alcalá; no debería hacer público que iba de resaca tras tomar 2 tercios de birra), Miquel (organizador del encuentro), Abel (mi director), y Barbate (yo). Al lado estaba la mesa de los más jóvenes; A y B dieron buena cuenta del vino.

    Debo decir, además, que las pinturas que cubrían techo y paredes, con motivos marineros, eran muy bonitas, y que el solomillo a la pimienta que nos pusieron estaba de muerte. Durante la cena se habló de las nevadas de Madrid, de lo precaria que es la investigación en España... y luego se habló de clustering (computación distribuida) y criptografía de claves en internet, temas sobre los que sabía algo y compartí mis conocimientos como si fuera la Wikipedia.

    Tras la cena, fuimos a un pub irlandés próximo una buena parte de los presentes, instigados por Joaquín (Ciudad Real; esta vez no se ha traído al chiquillo porque ha tenido otro, y dos bebés en un congreso se la pueden liar parda). Las camareras, irlandesas o de por allá, dibujaban tréboles en la espuma de la cerveza. Javier G. (otro "científico calvo" ) y yo descubrimos su secreto después de investigar y proponer hipótesis que explicaran el dibujo.

    Durante la velada, y en el clímax del fragor etílico, B deslizó la cámara digital bajo su humilde escote y disparó. Como no nos reíamos bastante, Eduardo (Santiago) dijo: "Eh, has conseguido fotografiar nanopartículas!" No había mejor congreso para soltar la frase. Ahí sí que nos descojonamos. Aquello fue muy grande (en comparación con las nanopartículas de B ).

    Por cierto, su amiga A -que también iba fina- se ha desabrochado 3 ó 4 botones de su hasta hace poco casta camisa. Y ésta, en contraste con su amiga, tiene megapartículas. La loba ibérica en celo acecha a su presa...

    Y así transcurrió la noche, entre risas y comentarios frikis de química, y una canción de AC/DC de fondo :-D Y como Abel se encontraba mal y estábamos lejos de la residencia, nos retiramos prontito, allá a la 1.30 o así.

    En la calle hace bastante frío, y no tengo aquí ni el gorro ni la palestina. Es lo que tiene ir medio elegante. Una chica me dice: "guapo!" Me giro, pero me temo que su amor no es gratis. Curiosa la fauna nocturna de la Rambla barcelonesa; se parece bastante al Reeperbahn de Hamburgo: una ancha avenida con un paseo entre ambos carriles, con su teatro (el Liceu vs el teatro de Sankt Pauli), tienes bares de copas, tienes un mercado con los mejores alimentos frescos -dicen que como el Mercado Central de Valencia, o mejor-, tienes señoras prostitutas cada 3 metros...

    El taxi que nos acercó a la residencia dio mil vueltas, así que aprovechamos para ver la ciudad. A eso de las 2:15 ya estoy en la habitación, con el pijama puesto, los piños lavados, y el oído medicado. Bien, aún puedo dormir casi 6 horas... mañana será un día muy duro, no puedo perder más segundos de sueño. Me acuesto.

    Cuando Morfeo estaba a punto de llevarse mi consciencia, se oye cómo el tipo de la habitación de arriba arrastra una silla. "Joputa, que haga menos ruido, que ma despertao".

    Transcurrido un rato, el muy hijo de la grandísima Puta se pone a arrastrar todos los muebles de su habitación. Doy unos golpes en el techo; el ruido cesa.

    Al cabo de otro rato, más de lo mismo. Me cago en su sangre. Doy 10 años de mi vida por un muñequito de cera, una colección de agujas y un pelo del hijoputa de arriba. Estoy por darle un telefonazo (o le llamo, o le tiro el teléfono a la cabeza). O bien por subir... imagínate que fuera la tipa con la que me he cruzado esta tarde en el hall, y está dispuesta a ser castigada por su mal comportamiento y a hacer penitencia... Pero dada mi suerte, seguro que subo, el cabrón es de la habitación de al lado, y aún me llevo tortas. Así que seguiremos dando escobazos al techo.

    Por fin cesa el ruido y puedo dormir.

    ALEJANDRO IV DE BARBATE PEICH '09

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