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  • XX W:O:A: -- Keep the Spirit Alive! (Capítulo VIII)

    LUNES
    Último día que pasamos en Alemania, y último día de mi vida como veinteañero :)

    Me desperté sobre las 11, o poco menos, hecho una mierda. Empecé a organizar la mochila. Más tarde despertó Neo. Desayunamos, lo recogemos todo, y puerta.

    Cuando íbamos a devolver el coche, un capullo casi nos da un piño. Habría sido una großen Putaden, justo ahora que acaba el viaje, arrepentirnos de no haber contratado el seguro :)

    Devolvimos el coche. No nos dijeron nada por haber fumado. Tomamos un Käsebrezel, o algo así (una especie de rosquilla con queso, típica de Alemania desde hace siglos) con su correspondiente jarra de cerveza. Facturamos las maletas; la mochila y la tienda van aparte, para evitar que se pierda por la cinta transportadora. Espero que así sea.

    Mil wackenianos más en el aeropuerto.

    To feed apart: para dar de comer aparte. Oysters, little Peter: ostras, Pedrín. Etc.

    En cada dutifrí que se cruzaba en nuestro camino, Neo preguntaba si tenían Jägermeister y/o lo buscaba desesperadamente. Pero por desgracia, no tienen. Pasamos el arco. A neo le hicieron encender la cámara de fotos y el pavo miró por el objetivo... sarcásticamente, le dije "Nice camera, do you like it?" pero el pavo no lo oyó, la prueba de ello es que aún conservo mis dientes.

    Al llegar a la sala de embarque, descubro que la tienda oficial del Sankt Pauli está en la otra terminal... sniff, sniff :)... tenía que haber pillado la camiseta en el Wacken.

    Partimos hacia München. De nuevo, chocolatinas y tés en el avión (esta vez sí que supe decir "Waffen" ). Son casi las 17 h y aún no hemos hecho una comida "seria" en todo el día, lo más consistente han sido las tostadas con nocilla del desayuno.

    Una vez en Munich, nos tocó recorrer varias leguas hasta llegar a nuestra terminal. Por el camino nos tomamos la última birra alemana en mucho tiempo. Le pillamos un paquete de tabaco al padre de Calabria -se lo pidió a Neo el otro día, para recordar los tiempos mozos en los que vivía en Alemania-. Vamos hacia el arco.

    Ahora viene la gracia: a la ida nos dieron una tarjeta de embarque que valía para los dos vuelos. A la vuelta, aquí no pone nada del avión München - Valencia. No hemos visto ninguna oficina de Spainair. En el arco nos piden la tarjeta de embarque; por lo visto, con el resguardo nos sirve, al ser un vuelo enlazado.

    En la zona comercial, Neo sigue buscando Jägermeister infructuosamente. Decidió pillarle un frasco de colonia a Eli. Además de que la comercial era bastante comepiñas (para eso le pagan), le costó bastante elegir. En 20 minutos despegaría el avión; les apremié.

    Salimos de la perfumería. No se oye ningún pistoletazo, pero nos pusimos a correr como si nos fuera la vida en ello... Bueno, la vida, no, pero sí el regreso a casa.

    Unos señores nos bloquean el pasillo. Puerta de embarque nº 37. Ni se ve. "Enchúldigun" (por "Entschuldigung" ). Seguimos corriendo. El tiempo apremia. Tampoco hemos podido averiguar si las maletas iban directamente a Valencia. Hay que jugársela, nunca hemos tenido tiempo de averiguarlo... bueno sí, mientras nos tomábamos la birra en el Airbrau. En el resguardo pone que sí... uf!

    Seguimos corriendo. Quedan 5 minutos. Allá se ve el 37, y la cola se va terminando. Relajamos el paso los últimos metros. Desde Londres '97 que no me pegaba estas carreras en un aeropuerto... O desde Barcelona '08, en una estación de trenes. Llegamos.

    Sorry, but you cannot board without boarding card. LoL. No me jodas que nos han dejado llegar hasta aquí para esto. Le contamos la situación: vuelo enlazado, a la ida sí nos valía el mismo billete, no queda Jägermeister, etc. Yes, but you must have a boarding card. Le preguntamos acojonados dónde podíamos conseguir una. Por Óðinn, que como pierda este avión vuelvo gratis, aunque tenga que arrasar este aeropuerto para forzar mi deportación... bueno, mejor no, que el año que viene quiero volver :)

    Una azafata introduce nuestros nombres en el pc. En escasos segundos saldrá el autobús que va hacia el avión. How many packages do you have? A ver: la maleta de Neo, mi mochila, el aislante (que va aparte), y la tienda. "Four". Ok. En el acto salen nuestras flamantes tarjetas de embarque de la impresora. Total, para dárselas luego al pavo de la puerta, que está a escasamente metro y medio de la chica. Justo detrás venía el matrimonio al que le he dicho antes que enchúldigun. Resulta que son españoles.

    Llegamos por fin al avión, aunque nos extraña que nos hayan preguntado cuántos bultos llevamos. Embarcamos por el culo del avión. Era como subir la rampa del Halcón Milenario, pero muy estrecha y cutre.

    Una vez arriba, descubrimos que nuestros asientos no tienen ventanilla. Cojonudo. Además, son bastante más estrechos que los de Air Berlin, y tenemos la turbina al lado (buen rollo, si pega un petardazo seremos los primeros en asistir al banquete de Odín). Por suerte, un asiento de nuestra fila está libre y podemos expandirnos. Las explicaciones de seguridad se las pasan por el forro. Hago cuentas: con éste ya van 21 aviones, si no me equivoco. Me las sé de sobra; espero que no sea necesario usar las medidas de seguridad esta vez... ni ninguna otra.

    Aproveché el viaje para acabar el Squad Command y para redactar las memorias. En realidad el Squad Command me lo pasé hace 3 semanas, en Granada, pero me hacía ilusión volver a pasármelo ahora que controlo la estrategia y las armas del Warhammer 40.000. Y también en realidad, no me lo pasé: me quedaba una misión más que no recordaba, y como estaba hasta la polla de matar exterminadores y demonios del Caos, y Neo me reclamaba la PSP -que para algo es suya-, pues se la cedí.

    El vuelo transcurrió sin incidencias. Llegamos a Valencia. Las maletas tardaron varios eones en salir por la cinta. Esto estaba terminando con mi paciencia (me estaba fumando encima), la de Neo (también se estaba fumando encima) y la de su hermano (que no fuma, pero ya no sabía dónde meter el coche mientras nos esperaba). Al fin las conseguimos.

    INCISO. Fui el primero en bajar del avión, cosa que difícilmente volverá a suceder en la Historia. Neo y yo bajamos por el culo del avión. Me siento como una mierda :)

    Y eso... llegué a casita, cené algo mínimamente digno -una ensalada-, no jugué con mi sobrino porque ya estaba durmiendo, y sobé unas 10 horitas, que es el mínimo legal después de tal paliza de viaje y de festival. Eso sí, antes de sobar me eché un Age of Empires a las 0:50 h, exactas, para celebrar mi cumple. Vale.

    ALEJANDRO IV DE BARBATE PEICH '09

    P.D. WACKEEEEEEEN!!!

  • XX W:O:A: -- Keep the Spirit Alive! (Capítulo VII)

    DOMINGO
    Neo me despierta a eso de las 9 h. Scheiße, el despertador iba a sonar en media hora! Recogemos la tienda, chequeamos el equipaje y nos ponemos en marcha.

    A partir del pueblo vecino de Itzehoe salían algunos lugareños a despedirse de los wackenianos hasta el año siguiente. A falta de unos 20 ó 30 km para Hamburgo, nos aproximamos a la zona en obras. Atasco del copón; además, había un tío a eso de 10 ó 20 km/h (en autovía y teniendo su carril despejado). El atasco me ha permitido leer una pegatina que llevaba el coche de delante: "Caution! I brake for Elves, Fairies, Gnomes, Leprechauns, Unicorns & other invisible creautres that only I can see" [Precaución: freno por los elfos, hadas, gnomos, leprechauns, unicornios y otras criaturas invisibles que sólo yo puedo ver]. Hay que tener unos amigos un rato cabrones (y frikis) para que te regalen eso :)

    Tardamos cerca de hora y media en atravesar la zona en obras, tiempo durante el cual quebrantamos (por enésima vez) la prohibición de fumar en el coche. Además, ese tiempo le vino bien a Thom, que se había despertado no hacía mucho.

    Por fin llegamos!!! Subimos a casa de Thom. Eran las 13 h y nos hacía falta una buena ducha, con su correspondiente afeitado. Pero en lugar de eso, nos fuimos directamente a comer al BigEasy (ya ves, los horarios alemanes...)

    En el BigEasy, los domingos hay una actuación musical de jazz durante el mediodía. Dadas las horas, nos dieron a elegir entre pedir directamente la comida o un brunch (breakfast-lunch, algo parecido a lo que nosotros llamaríamos almuerzo-comida). Esta vez no me pusieron la especialidad de la casa, el toque del chef :)

    Y una vez almorzados (sobre las 14:30), volvimos a casa de Thom. Puse la alarma a las 16:30, y Neo y yo caímos víctimas del poderoso confort del sofá.

    Jrooooo... zzzzzz... jroooooo... zzzzzz...

    Desperté casi a las 8. La alarma no había sonado. O sí, pero no la había oído. O sí, pero la había apagado sin despertarme. Una nota en la mesa: "We've gone to take a walk in the harbour". Ok, la tarde que teníamos para ver Hamburgo la hemos utilizado para sobar 5 horas. Fui a ducharme.

    Entonces llegaron Thom y su chica. Estuvimos un ratillo hablando, y luego Thom hizo algo que me chocó bastante. Nos dijo que tenía que acabar de retocar unas fotos, así que podíamos jugar con la PS3 hasta la hora de cenar, y eso hicimos. Me chocó bastante porque para la mentalidad española, si hoy tienes huéspedes y se van mañana, lo suyo es que estés con ellos y mañana ya harás lo que tengas que hacer (lo de las fotos era por hobby, no era del curro). Pero para la mentalidad alemana -y más aún la suya-, si tienes que hacer algo, lo haces. Y da igual si hace sol o llueve, si hay un terremoto o si se va la luz. Yo personalmente no se lo iba a reprochar: al fin y al cabo, siempre me quejo de que necesito que los días tengan 30 horas para poder hacer todo lo que debo / quiero. Tal vez pueda parecer descortés... pero debería seguir su ejemplo algún día. Si yo no miro por mí, nadie más lo hará. Además... Thom es alemán, si actúa así es porque es impensable que se entretenga por otra cosa, ya que tiene una misión que cumplir, que es retocar las fotos.

    Llegó la hora de cenar, y ahora viene la gracia: la nevera no es que esté medio vacía, es que está casi vacía. Algunos me tacharán de pesimista, pero yo más bien me consideraba hambriento. Teníamos los curasanes que habían sobredo del Wacken, ya que eran de difícil deglución, y lo vimos bastante claro: rellenarlos de jamón y queso, y a la plancha vuelta y vuelta. Empero no había jamón, y de queso teníamos lo justo para pasar el día.

    Lo mejor de todo es que en Alemania no hay Ópencors. Como mucho hay un par de gasolineras con tiendecita abierta en toda la ciudad de Hamburgo. Thom nos dio la dirección de una que estaba bastante cerca.

    Neo se envalentonó: "Ya me he acostumbrado a conducir por aquí, no necesito el GPS". Insensato! A la ida no lo necesitó realmente -pese a equivocarse de calle-. A la vuelta se complicó un poco el tema, y sí hubimos de tirar de GPS. Por cierto, en la gasolinera pillamos de paso unas marranadas para picar. Y, cosa que ya no me sorprende, no había papas con sabor sólo a papas: al jamón, a la vinagreta, a queso, picantes, de receta campesina que me hace mucha ilusión cuando viene pegatina..., ni cacaos con sabor sólo a cacaos.

    Y básicamente... cenamos y nos acostamos, tampoco es que tenga mucho misterio la cosa.

    Mientras Neo sobaba, yo maldecía la siesta tan larga, pues me desvelé varias veces... hasta el punto de que sobre las 4 me entraron ganas de fumar. Y eso hice. Por fin logré sobarme, sobre las 5 a.m.

    ALEJANDRO IV DE BARBATE PEICH '09

  • XX W:O:A: -- Keep the Spirit Alive! (Capítulo VI)

    SÁBADO
    Extraños sueños tuve anoche, sobre espíritus de muertos y muchos carteles en alemán. Ya los interpretaré otro día. Neo tiene mal cuerpo de tanto hidromiel. Yo le pego un trago al zumo vitaminado ese... y me entra un ardor de estómago sin precedentes históricos. Joer, qué duros eran los vikingos de antaño para beber hidromiel todos los días... ahora entiendo lo que nos dijo anteayer el abuelete que diseña satélites: "Mejor birra, que sé cómo funciona".

    Partimos para ver a Rage, que tocaba hacia la una. Pero la cola del WC era larga, y mi vida dependía de una de esas tazas. Por desgracia nos perdimos medio concierto, entre pitos y flautas, pero aún llegué a escuchar Down, Higher than the sky y Soundchaser. Ah! Y pude cantar Set this world on fire (una de mis favoritas) mientras me rebañaba el hojaldre, pues la acústica del habitáculo del WC era muy buena :) La verdad, nunca me había planteado un concierto así. Lamentablemente, no tocaron You want it, que es la que más me mola :)

    Por cierto, el concierto de Rage fue "Rage y amigos", ya que a cada canción salía un cantante de otros grupos a cantar con Peavy Wagner: el de Destruction, el de no sé quién, la tipa de Lacuna Coil (ÑUUUUUUU!), etc.

    Durante el concierto pasaba por ahí un pavo con un mostrador portátil y una banderita para que se le vea de lejos: un vendedor de tabaco ambulante. Dado que mi amsterdamer estaba en las últimas, le pillé un paquete. 5 € vale aquí un paquete de 35 g de tabaco de liar (el Amsterdamer mío son 40)... lol. Había tres variedades, y le dije que ni el más fuerte ni el más light, in medio virtus. Afortunadamente, ese tabaco estaba bueno.

    En toda la mañana no tomamos alcohol, y sólo comimos un trozo de pizza. No me sentó mal, pero tampoco recompuso mi destartalado estómago. De hecho, la masa de mi pizza parecía un buñuelo, y temí que la digestión fuera apocalíptica.

    La empresa del tabaco que me había pillado antes había montado un stand -más bien, un jardincito- junto al puesto del St. Pauli. Allí había sillas, hamacas, y hasta un futbolín; no obstante esto último, nuestra prioridad era descansar. Mientras tanto, tocaba Onkel Tom, que es rollo Hard-Rock de cachondeo, a los alemanes les mola bastante. Quedaba una hora para Testament, y luego hora y media para Axel Rudi Pell. Pero Neo estaba más por la labor de descansar y ver al tito Axel en condiciones. Yo no necesitaba descansar... ni sobrevivir al Wacken.

    El concierto de Testament se salió por todos los lados. Al menos, ésa fue la sensación que tuvimos cuando nos despertamos en el coche, a las 17 h. Sin lugar a dudas, uno de los conciertos que más ganas teníamos de ver, y de los que más hemos disfrutado. A todo esto, cuando salíamos del recinto para ir al coche, a eso de las 15 h., había una tía muy ciega sentada en el suelo, con la cabeza sobre un brazo, y su chico hablando con los de la ambulancia. Neo: "Ves, yo voy a hacer como tú: echar la siesta para ver a Axel con más fuerzas".

    INCISO. Anoche Neo saludaba a todo el mundo en valenciano, con "bona nit" y similares. Sólo faltaba que se girara alguien y le dijera: "Xe, d'on sou?"

    INCISO II. Ayer, entre vaso y vaso de hidromiel, vimos una tipa vestida de negro y algún complemento de otro color, bastante hortera, con celulitis. "Esa tía no tiene sentido del ridículo. Parece una morcilla siniestra". Neo.

    INCISO III. Cada vez que pasamos al lado de una zanja, me aparto, pues aún recuerdo el piscinazo del año pasado. Si hacía falta, daba rodeos kilométricos. "Voy a hacer un personaje mío en Fanhunter, que tendrá fobia a las zanjas". Yo.

    Llegamos al área de conciertos con algo de tiempo. Mi estómago me había dado una tregua. Nos tomamos la primera cerveza del día, y nos sentó de puta madre. Luego fui a devolver los vasos y me vi a un@s chic@s de Salamanca, que nos dijeron de ir con ellos a ver el concierto, pero Neo prefería mantener la posición para hacer mejores fotos.

    ¿Y qué decir del concierto? Que fue muy grande, y que me sorprendió ver -una vez más- al señor Mike Terrana a la batería. A este tipo lo he visto ya 5 ó 6 veces (2 con Rage, 2 con Axel y 1 con Masterplan, al menos). Abrieron con Tear Down the Walls (brutal!!!), al igual que hace 5 años, y luego tocaron entre otras The Masquerade Ball (es decir, los pelos como escarpias en la intro), Cashbah, Mystica... y cerraron con Fool Fol. Magistral, y por suerte nos pilló descansados.

    Puesto que la cerveza me sentó de p.m., me tomé otra. Inmediatamente después de Axel Rudi Pell tocó en el escenario de al lado In Extremo. Hicieron su aparición en el escenario ataviados con ropas e instrumentos medievales. El concierto moló mucho, y el recinto estaba petadísimo. Todo el mundo saltaba y bailaba, algunos hasta cantaban Ai vis lo Lop, Poc Vecem, Ave Maria, Mein rasend Herz... y hasta una en castellano (En esta noche), que fue aclamada por los espanyoles que había entre la multitud, pero de cuya letra no se entendía un pimiento. Esto es así porque Der Letzte Einhorn ("El último unicornio", apodo del cantante) canta en diversos idiomas: alemán, sueco, latín, portugués, francés, gaélico, latín (y las versiones medievales de todos ellos), etc., pero sólo habla dos o tres idiomas. Cerraron con Villeman og Magnhild (en noruego), a la cual me he viciado (más aún si cabe) desde el momento de vivirla en directo.

    Después de In Extremo, nos acercamos al stand de Jägermeister, y le dejamos a Patzy la batería de la cámara de Neo para que la cargara. Esta vez no tomamos chupitos, había que dejar que se recompusiera del todo el estómago :)

    Y de ahí volvimos al coche. Aún no he mencionado que un grupo de chavales acampados a la entrada de la zona Q se pasaban el día de coña con la peña que pasaba el camino. Unas veces ponían una cuerda y la tensaban (pero de buen rollo ), en otra ocasión pusieron un lingo para las chicas más escotadas (no son tontos), y en otra sacaron carteles para puntuar a las chicas. Me agarré una teta y me pusieron más nota que a la tía que pasó antes: toma ya!

    Nuestros vecinos cuarentones ya habían recogido la tienda. Esta tarde estaban jugando al Flunkyball con otros de por aquí; por lo visto es como la petanca en Valencia. Estuvimos un rato hablando. Por lo visto, la mujer tenía los pies reventados, así que plegaban y se volvían a casa. Les dije que también el tiempo no había acompañado mucho, y me contestaron que para ellos da igual (coño, como que son alemanes!), que él iba a concentraciones de moteros en el más cerrado invierno alemán. Lol. Tan mansos que parecían el primer día...

    Me hice un café mientras íbamos recogiendo los bártulos. El rollo era dejarse fuera lo imprescindible para mañana recoger la tienda y pirarnos. Mañana habrá que madrugar, ya que la autovía de Hamburgo tiene varios tramos en obras, y ahí se va a liar parda (it's going to tie it dun).

    INCISO. HH = Ciudad libre y Heurística de Hamburgo. Neo. Hanseática, no: heurística.

    Y al igual que el año pasado, después de recoger los bártulos, nos metimos en el coche y practicamos una nueva inmersión. No obstante, la del año pasado fue de mayor calidad, al llevar más días sin fumar.

    Emergemos al mundo real. Tenemos el tiempo justo para rendir tributo a Roca, recoger la batería de la cámara, y disfrutar de Saxon. Allá vamos.

    Hoy llevo ya demasiadas visitas a Roca, y el papel higiénico que ponen aquí será reciclado, ecológico y todo lo que quieras, pero en mi pueblo es lo que usan para limar los barrotes de la cárcel. Así que puedes imaginarte cómo llevo el ojete. Por suerte, guardo una servilleta que me ha sobrado de la comida. Con ella he rematado la faena, y tan suave era su tacto que al rozar mi maltrecha almorrana ha sonado el Aleluya de Händel.

    Llegamos al recinto, dispuestos para la recta final del XX Wacken Open Air. Primero recogemos la batería. Después, me pillé un kebab. Viene siendo tradición antes de ver a Saxon, sólo que éste era bastante mejor que la miseria de pollo con lechuga que me pusieron en el Metalway. Fuimos hacia el escenario.

    Al igual que el año pasado, me fui a pillar un par de birras. Pero esta vez me lo monté mejor: busqué el camino más despejado a la barra, y conté los pasos para no perderme al volver. Aún así, casi me pierdo :).

    Saxon se salió. Y el águila volvió a surcar los cielos del escenario, pero nadie la vio salir ni ocultarse: de repente ahí estaba, e igual de súbita y discreta dejó de estar. Aproximadamente tocaron una canción de cada disco, incluyendo los chungos. Lionheart, Rock'n'Roll Gypsy, Solid Ball of Rock, Rock the Nations... hasta llegar al Crusader, el Strong Arm of the Law, Princess of the Night... incluyendo una canción democrática: Biff Byford dio a elegir entre Iron Wheels y Forever Free, ganando esta última. Curioso sistema.

    En teoría, Saxon tocaba sólo 1h y media. Sin embargo, ayer / anteayer dijeron que Biff Byford había ganado el premio de la Metal Hammer a la leyenda viva del Rock, frente a Dio y Gene Simons (vamos, que le están llamando viejo ). Así que entre la entrega del premio ("Gracias por este trozo de hierro, lo pondré sobre la chimenea de casa", bromeó) y que el hombre se emocionó, el concierto se extendió hasta casi dos horas.

    Para entonces, Korpiklaani ya había empezado. Fuimos a verlos; sólo con observar la foto que aparece en el libreto del festival, que más bien parece un dibujo de un cuento, debe de valer la pena ir a su actuación.

    Nos situamos estratégicamente junto al stand de Jägermeister. Patzy nos pone (un par de chupitos). El espectáculo de Korpiklaani es, cuanto menos, curioso: polkas metaleras que invitan a bailotear con la peña (Neo no parece mucho más móvil que un gato de escayola). Algunas canciones son en finés; cuando este tipo (Jonne Järvelä) canta en su idioma, parece que se haya cabreado con alguien. En un momento dado, el tipo dijo al público: "Have you drunk too much beer? Are you drunk?"; obviamente, la respuesta fue "Yeah!". A lo que el hombre respondió "Me too!" XD Al menos éste lo admite, no como otros. :)

    Patzy nos dijo que en el Black Stage estaba tocando Gwar, que son muy divertidos porque durante el concierto tiran potingues a la gente. Pero preferimos quedarnos aquí, éstos suenan bien y son más limpios, pasamos de gwarradas :)

    Un tipo me dijo algo en alemán mientras me liaba un cigarro, señalando el paquete (de tabaco). Entendí "Zigarette". Supuse que quería liarse uno. "Ja, natürlich", y le pasé el paquete. "Du hast Filtern auch", o algo así le dije, cuando vi que no usaba filtro. Me dio las gracias, y entonces pude comprender su respuesta, con marcado acento de algún lugar de Alemania -tal vez del sur-: "Das braushe ish nisht": no me hace falta :)

    Todo en esta vida tiene un final, y el concierto de Korpiklaani no iba a ser una excepción, así como los dos o tres cubatas de Jägermeister con los que lo acompañamos. Nos despedimos de Patzy, hasta el próximo Wacken, o antes si es posible. A todo esto, Patzy nos regaló una ristra de vasos de chupito y un taco de calcomanías de Jägermeister. Ayer nos dio también gorras y gafas de sol. Manda huevos, nunca he tenido gafas de sol, hace una semana me compré unas, y ahora me regalan otras.

    Únicamente quedaba el concierto de Subway to Sally para cerrar el Wacken Open Air de 2009, así como la última birra. Pero Neo no tenía fuerzas suficientes, y mañana habrá que madrugar si queremos llegar a Hamburgo a una hora decente. Yo saco mis fuerzas del Metal, y Subway to Sally era un grupo digno de ver (sobre todo, tras haber recibido el premio al mejor grupo jevi alemán del año ), pero al final me solidarizo con Neo y nos retiramos, dignamente o no.

    Por el camino a la tienda, cuando aún llegaba algo de luz de los conciertos, Neo me dijo: "Ves el culo de la tipa esa de melena rubia y pantalones de cuero ceñidos". Sí, mola. "Pues antes se ha girado y ha resultado no ser una tía". Menuda trama.

    Las patrullas de bomberos de Wacken ya están preparadas para apagar mañana las tiendas de campaña que tradicionalmente serán incendiadas. Y con un cigarrito y una visita para terminar el bono-caca, concluyó para nosotros este XX Wacken. A sobar!

    ALEJANDRO IV DE BARBATE PEICH '09

  • XX W:O:A: -- Keep the Spirit Alive! (Capítulo V)

    VIERNES
    10:30 h. La tienda es un horno; ni abriendo las dos puertas para que circule el aire se consiguen las condiciones mínimas que garanticen mi supervivencia. Además, hay que levantarse ya. Delincuentes, eso es lo que son los que pusieron el concierto de UFO a las 11:45 h. Esa gente no merece vivir. Criminales. :)

    Tuvimos que parar para saludar a nuestro amigo Roca, por lo que llegamos justitos de tiempo. Con más de 40 años a sus espaldas, los UFO soltaron una descarga de puro Rock'n'Roll que terminó de despertar a la multitud, formada en buena parte por viejos rockeros. Para ser las 12, estaba bastante petao. Pese al clamor popular, no tocaron Doctor, doctor... total, sólo me sé la versión del Reno Renardo; la letra original me parece muy moñas.

    Aprovechamos la pausa de hora y pico hasta Gamma Ray para comer. Vimos un puesto en el que vendían hidromiel. Calculamos: vale un pelín más que la birra, pero tiene el doble de alcohol, así que nos cascamos 3 vasos por barba. Neo iba ciego. Yo no, simplemente me sentía en comunión con la Fuerza. Cuando Neo propuso el tercer vaso...

    " Soy el Bárbol bastardo, el culo me parto bebiendo hidromieeeeel.... " ; [El Reno Renardo]

    " A morir y a resistir, a explotar el hígado, a arrasar con el stand, la resaca ya se irá " [Saratoga - " A morir " ]

    Gamma Ray fue básica y obviamente brutal, aunque Kai Hansen está gordo y viejo. Salió como de pachanga con los colegas, mascando chicle todo el concierto. Empezaron con un remix de Heavy Metal Universe / Ride the Sky, luego Rebellion in Dreamland, No World Order... tocaron una del Land of the Free II, y hasta una que aún no han grabado pero que se sale: Hail to the Metal. También tocaron Future World, I want out, Heaven can wait (buen rollo!; en un estribillo metí tal grito que el de al lado de Neo se giró y me felicitó), y Somewhere out in Space. Pero el concierto no podía acabar así, como todos sabíamos: tenían que cerrar con Send me a Sign :) Cortito pero intenso, y para mí el concierto que más he disfrutado del Wacken presente. Muy muy magistral.

    Hasta las 6 no tocaba Airbourne, así que fuimos a ducharnos y a descansar un poco -tampoco mucho, no os vayáis a creer...- Tuve la feliz idea de afeitarme sin espejo, con lo que me afeité también la verruga que tengo detrás de una oreja, y estuve un rato desangrándome :)

    Una vez duchados y acicalados, nos dispusimos a recibir la máxima tralla de Airbourne. Y así fue. Básicamente, tocaron el disco de Running Wild, cambiando el orden de las canciones respecto al año pasado. La cámara aérea enfocó la botella de Jack Daniels que había sobre un bafle, y de la que Joel O'Keeffe (cantante) pegó un buen trago. Animado por el tito Juan Daniels, trepó hasta la parte más alta del escenario donde, como ya hizo hace un año, se marcó un solo de guitarra. También se dio varios paseos por el pasillo que hay entre el escenario y el público, llevándose varios manotazos en la espalda (a la que parece que le había dado bastante el sol, por cierto ). Al final del concierto, la cámara aérea cometió un desliz y enfocó la set list, con lo que todos supimos -aunque a nadie sorprendió- que sólo quedaba cerrar con Runnin' Wild. Buen concierto, aunque el del año pasado sonó un pelín más brutal.

    Entonces nos fuimos sin pausa alguna a HammerFall. El concierto comenzó bastante fuerte, con Blood Bound y Renegade; entre otras también tocaron Heeding the Call (la favorita del cantante, mía y de casi todos), y cerraron obviamente con Hearts on Fire. Hacia el final de la actuación, Joacim Cans (el cantante) dijo que su último disco era el nº 3 en ventas en Suecia, y el 7 en Alemania, y que gracias por comprar el disco en vez de bajárnoslo de Internet. De acuerdo, las ventas dan fama comercial, pero si no me los hubiera bajado del Emule ahora mismo estaría descansando en la tienda -o en mi casita-, y no viendo a Hammerfall por 2ª vez, con una camiseta suya. Al menos, teniendo en cuenta lo que vale un disco en Espanya y lo que cobra el espanyolito medio.

    Durante el concierto, mucha peña practicó el crowdsurfing (eso de dejarse llevar sobre un mar de brazos en alto ), hasta el punto de agobiar: estábamos más pendientes de que no nos cayera alguien encima que del concierto en sí. Cada vez que crowdsurfeaba una chica, la peña la sobaba todo lo que podía y más; un par de chicas repitieron (ésas sabían a lo que iban). Además, a muchas les intentaban bajar los pantalones. Una que iba con falda se quedó sin ella, y tuvo que aferrarse a las bragas y defenderlas con uñas y dientes para que no se las quitaran.

    De HammerFall fuimos al stand de Jägermeister, donde estaba trabajando Patzy. Nos invitó a algunos chupitos. El Jägermeister tiene regusto a medicina, pero está bueno, contrariamente a lo que nos habían dicho. Patzy dijo que quería ver a Neo borracho... y nos lo tomamos como una orden. Así que pillamos un cacho de carne a la brasa para cenar y un hidromiel, y luego otro/s más.

    Entonces tuve una visión que me atormentará el resto de mi vida. Una morenaza de cara más que hermosa, mostrando sus caderas con el atuendo más jevi del mundo (su novio era todo lo contrario, quitando que era jevi, casi me mata la líbido). Hasta aquí aún podía alejar de mi mente los pensamientos impuros. Pero cuando se sentó en el suelo, dejó al descubierto toda la hucha. Ahí sí que no pude evitar imaginar [censurado, hasta a mí me parece demasiado cochino]. Tuve pesadillas con ese trasero durante varios días.

    INCISO. A propósito del párrafo anterior... el próximo móvil que me compre, espero que tenga la cámara de fotos con un zoom más potente... :)

    Seguimos bebiendo hidromiel hasta el concierto de Motörhead; ahí también bebimos una birra, y Neo, además, un cubata (y me sacaba un vaso de hidromiel de ventaja). El concierto de Motörhead estuvo bastante bien, aunque las que tocaron me sonaban casi todas igual. Las que más me molan -aparte del Ace of Spades-, Orgasmatron y Road Crew, no las tocaron. En el escenario había tres tías medio en bolas contoneándose y sirviendo cubatas a Lemmy y compañía, supongo que luego se irían con ellos al camerino. Creo que me he equivocado de profesión :)

    Por cierto, durante el concierto de Motörhead definí el concepto de Harriet, que es el femenino de Harry: dícese de la mujer más o menos cuarentona, que primero me pisa un pie -quiero creer que no fue a propósito-, luego me da dos besos en la calva porque sí, y luego se autoinvita a beber de mi vaso de hidromiel.

    Después de Motörhead teníamos un ratillo hasta el concierto de Doro Pesch, la reina del Metal, veterana pero aún bastante hermosa. Pasamos a saludar a Patzy (y a tomar más Jägermeister, si mal no recuerdo ). Entonces me dio un Àpreton.

    4 vasos de hidromiel: 14 € (más 1 € del Pfand)
    Plantar un destructor imperial con black metal guarruzo de fondo: 0.50 €
    Descubrir después de la faena que no funciona la cadena... no tiene precio. Para todo lo demás, Wackencard.

    Yo llevaba ya un Pedal of Honor, y Neo más. Fuimos a coger posiciones para Doro. Entonces vimos un grupo de catalanes, junto con un canario, con los que charlamos un rato. Yo básicamente hablaba con los catalanes de todo un poco. Entonces, vino una moza que iba con ellos y me plantó un beso, porque sí (ó 2, no lo recuerdo). " Toma, por guapo " . Vale, ésta va peor que yo. Le devolví el/los beso/s, pero antes de que pudiera desplegar mi artillería pesada, dijo: " Huy, si ése es el alemán que me estaba poniendo cerda antes " . Inmediatamente tuve un deja-vu, o como se escriba: una española, hace dos Wacken's, calientapililas... Efectivamente, la muchacha se empezó a refregar contra él como perra en celo (vamos, como lo que era), y cuando los amigos de ella se fueron a pillar birra, el alemán se acopló. Hasta luego, ya si eso te llamo yo esta semana. Auf Deutsch: Kelefollen. Me fui con Neo y el canario.

    El concierto de Doro fue breve, pero no estuvo mal (aunque sus agudos me hieren los tímpanos a veces). Luego el canario se hizo un leño... el tipo es buen chaval, todo lo contrario que su costo, apaleao de la muerte :) Y esto acabó con las pocas fuerzas que le quedaban a Neo.

    Los tres nos quedamos a ver Amon Amarth, que es Viking Black Metal. :) El escenario estaba muy bien atrezao, con un casco de drakkar, y de vez en cuando salían unos pavos ataviados de normandos o sajones a zurrarse con espadas y escudos. La melodía me molaba, y estaba muy bien ambientado, pero... la voz era rollo la de Gárgaroth. No comprendo cómo pueden alabarse las hazañas de Óðin, Thor, Heimdall, Týr, Freyr Freyja, Njørðr, Baldr, Loki (bueno, a Loki no se le alaba, por cabrón), etc., con una voz más propia del Black Metal satánico. En fin...

    Neo se encontraba muy hecho polvo. Sopesé las opciones que tenía:

    1) Ir a la carpa después del concierto, a oír el disco de todos los años.
    2) Ir a la Biergarten
    3) Ver todo el concierto y nos lo pensamos.
    4) Acompañar a Neo a la tienda, que está reventado y hace bastante frío (aunque yo vaya en manga corta).

    Y la cuarta fue la opción ganadora; creo que aún nos tomamos un par de capuccinos por el camino, para entrar en calor, pero no estoy seguro del todo. Y en la tienda me dormí, acunado por el disco de Airbourne, que pusieron los vecinos.

    ALEJANDRO IV DE BARBATE PEICH '09

  • XX W:O:A: -- Keep the Spirit Alive! (Capítulo III)

    MIÉRCOLES
    Lo típico del día a día: nos levantamos, desayunamos, me afeito y me meto en la ducha. Se oye un grito de mujer. Al rato se oye la puerta de la casa. Por lo visto, la amiga de Thom se ha quedado más rato durmiendo y ha pillado a Neo en gallumbos. Por suerte para ella, se ha vestido antes de salir de la habitación, y no le ha dado por ir al baño.

    Yo: Neo, a ver si aprendes de Thom. En esa habitación puede haber ocurrido un holocausto vaginal, y no se ha oído nada.

    Orden del día: recoger la casa y las maletas, hacer la compra, comer en el italiano de Sankt Pauli, y partir hacia Wacken. A ello vamos. En el Rewe no tenían maquinillas de afeitar desechables de calidad aceptable, así que Thom nos indicó un lugar junto al BigEasy en el que sí tenían.

    Neo - No me acuerdo de cómo se llama la tienda... creo que tenía un apellido judío.
    Yo - Broflowski?

    Una vez allí...

    Neo - ¿Cómo se dice "resaca" en inglés?
    Yo - "Hangover". ¿Por?

    Y me enseña una botella de gel "anti-hangover". Por supuesto que lo pillamos.

    Luego fuimos al Rewe. Le dije a Neo que los biofrutas van de lujo para la resaca. Vimos una botella de litro. Traduje más o menos los ingredientes, a los que había que sumar: vitamina C, E, F, B1, B6 y ¡B12! Pillamos 4 botellas :)

    Y ná... cargamos el coche y partimos hacia el barrio de Sankt Pauli, al ristorante Lagona. El dueño no estaba esta vez, pero sí las camareras del año pasado. Nos atendió una que no hablaba inglés, pero sí italiano, con lo que aún nos pudimos aclarar. Sufrimos el constante acoso de un enjambre de avispas durante la comida (por desgracia, no nos acosó el enjambre de jamelgas punkis que pasó por allí). Alguna que otra avispa se llevó un guantazo; no tiré la birra de milagro. No obstante, volvían contumaces a la carga. ¿Estas avispas son masoquistas, o qué?

    "Si a mí me pega una hostia un bicho que pesa al menos un millón de veces más que yo, un traumatismo craneoencefálico me llevo como mínimo, y se me van las ganas de incordiarle". Barbate.

    Por increíble que parezca, nos terminamos las raciones de comida, y eso que la calzone de Neo tenía medio palmo de grosor. Esto será lo más sano que comamos en los próximos días. Partimos hacia Wacken.

    "Todos los caminos llevan a Ausfahrt". Neo. (Ausfahrt = salida de la autovía)

    Llegamos a Wacken sobre las 18 h. Sorteamos varios controles policiales. Plantamos la tienda junto al coche, en un tiempo récord, pese a tener que moverla varias veces para dejar hueco a los vecinos. Viva mi martillo Mjolnir, y viva el suelo blandurrio de Wacken!!! Por cierto, mientras planté la tienda, me fumé un cigarrillo a lo Juan Ka. Esto es, sin quitármelo de la boca para nada.

    Pillamos las pulseras. Estamos en la zona de acampada Q (es decir, a tomar por qulo de los conciertos, la comida, etc.) Vamos a la Biergarten y pillamos las preceptivas jarras de Franziskaner de a litro. Por ahí hay varios iluminados gritando "Wackeeeeen!", ovacionados por toda la peña. Al rato se sentaron al lado unos suecos, con los que nos pusimos a hablar. Vamos, lo habitual en una Biergarten.

    Hablé bastante con la rellenita del grupo; por momentos tuve un dejà vu, pero esta chica le pegaba mil patadas a la noruega del año pasado, en todos los aspectos. Lástima que nos perdiéramos cuando fuimos al concierto de bienvenida de Bon Scott (kizir, de una banda que se llama así; no creo que resulte práctico cantar invocándolo por ouija).

    INCISO I. Antes de pillar las birras, fuimos al stand de Jägermeister, por si estaba allí Patzy, pero no fue el caso. Junto al stand hay una grúa enorme. por lo visto, la peña se sienta en taburetes alrededor de una barra, la grúa los sube, y hasta que no se acaban la bebida no los bajan. Tomarse un chupito de aguarrás... estoooo, Jägermeister ahí arriba debe de dar bastante impresión.

    INCISO II. En la mesa con los suecos tuve mi momento de inspiración. Me puse en pie sobre mi banquito y grité "WACKEEEEtjó, tjo tjo tjo". Lo volví a intentar, y me salió un gallito. Algunos vecinos me secundaron, pero creo que no me hallaba realmente inspirado para sentir el espíritu del festival (eso sí, las dos jarras de Franziskaner hacían su efecto ).

    INCISO III. Mi alemán es muy disléxico, y el inglés va empeorando por momentos. Ahora bien, a partir de la 5ª birra mejora considerablemente.

    INCISO V. Contenido de la Full Metal Bag de este año: libretilla y boli, chapita, pegatina, postal, parche, y un monedero. Además, había un cenicero de bolsillo, lo cual viene de puta madre para no llenar el suelo de chustas. Eso sí, ni daban chubasquero -este año va a hacer mucha falta-, ni el condón negro del Averno (podría hacer falta, podría no hacer falta).

    La carpa de Bon Scott estaba petada, tuvimos que oír el concierto desde fuera. Tocaron buenas versiones de varios temazos, pero prefiero las versiones de la Highway to Hell Band. Vimos a unos chavales de Burgos que nos dieron a probar "Met", una bebida de allí (con el tiempo descubrí que "Met" es hidromiel, en alemán).

    En un momento dado, me estaba meando amargamente. Antes, unos pavos estaban meando en la valla. Me acerco. ,,Kann ich hier pissen?`` El tipo me dijo "Ja, natürlich!" La tipa que iba con él replicó: "Nein!" Tras una larga discusión entre ellos dos, les dije: "Well, I'm going to dake out my little thing and I'm gonna proceed". Y procedí, y de este modo fui muy feliz.

    Después del concierto, fuimos a pillar unas camisetas. Había auténticas hostias para acercarse a la valla del mostrador; algunas camisetas ya se habían agotado. Me llevé codazos, pisotones, soplidos en la nuca, tocamientos y apretujones varios, pero al final llegamos. Casi me desmayo por el camino! Detrás había una chica de Madrid que contaba la distancia al mostrador por el número de empujones que faltaban. "Va, un empujoncito más y ya está". Esa frase podía malinterpretarse fácilmente.

    Salimos con un cargamento de camisetas, pero hechos polvo. Mañana no quedarán casi camisetas. Pillamos unas pitas y unas Beck's (se llaman así porque cuando pruebas un trago dices: "beck! a esto le llaman birra??", no me bebería un Maß de eso ).

    Y de ahí fuimos al coche, pues a Neo se le había quedado muy mal cuerpo después de la Quest for the Holy Shirts. Abrimos las botellas de 2/3 de Desperados e hicimos un submarino en el coche, con lo que acabé extremadamente doblado.

    We all drink in a German submarine, hey!
    German submarine, hey!, German submarine...

    Por cierto, la mujer de la tienda de al lado salió en bragas. No fue tan dantesco como esperábamos en un principio: no tenía celulitis, sólo lorzas. Entre ella y el marido casi nos revientan el retrovisor. Cuando nos repusimos del susto (en mi caso, más tarde: cuando pude tumbarme sin sufrir mareos), nos fuimos a la tienda a sobar.

    ALEJANDRO IV DE BARBATE PEICH '09

  • KACKEN IN WACKEN '08 - Capítulo VIII (2-VIII-08)

    Me levanté antes que Neo, sediento y resacoso. Hacía un calor del Averno, así que abrí todas las cremalleras de la tienda para que circulara el aire, cada ráfaga refrescaba el aire de la tienda y aumentaba nuestras probabilidades de supervivencia. Finalmente, y viendo que no había agua y que cada vez hacía más calor, fui a comprar. Por el camino vi a los madrileños de ayer. Me preguntaron si los Gárgaras al final mataron al tipo y a la tipa crucificados.

    Finalmente Neo se levanta también y ejecutamos el procedimiento habitual.

    El cielo amenaza con nublarse seriamente, parece ser que ayer no cayó todo lo que tenía que caer. Decidimos volver al bar español a comer tortilla de patata y beber Bitburger (una de las cervezas más populares de la zona). Esta vez vimos a Javi y estuvimos un ratillo contándonos la vida.

    De regreso a la tienda, echamos una siesta vil. Café heavy del Infierno al despertar. Recogimos parte de los bártulos para poder salir mañana prontito. Empieza a chispear, vamos a llevar cosas al coche. A todo esto, esta mañana me he encontrado el paquete de Abadie 500 (papel de fumar) en el suelo de la tienda. Entró algo de agua de la lluvia, y se me han pegao los papeles :) así que ahora no van en hojitas sueltas sino en fascículos.

    Inciso. Anoche Neo estuvo en la Metal Party. Me confirma algo que ya sospechaba: las Perras del Metal de Barna tienen un coeficiente intelectual menor que 0. Entre sus proezas, destaca ponerse a chapotear en el barro de la Metal Party como si tuvieran 5 años. Si es la primera vez que lo hacen en su vida, han tenido una infancia muy triste. Si no... pos ya son mayorcitas.

    Empieza a llover con ganas de las de verdad. Llegamos al coche empapados. A todo esto, ayer me encontré entre el tabaco de liar una china, así que propongo hacer un submarino en el coche mientras esperamos a que amaine. En un principio quería hacerme una cañita, pero viendo que iban a salir dos leños muy pobres, le eché toda la piedra. Es el cañón que más lejos de mi casa me he liado, y uno de los que mejor me ha sabido :)

    Partimos del coche con un buen morao. Ya no llovía. Nos pillamos unos perritos calientes muy curraos (salchicha + pepinillo + varias salsas muy buenas + un toque de cebollita rebozada de la muerte por encima). A todo esto, tuvimos que volver al coche a pillar algo que nos habíamos olvidado... ja, ja, ja, ja... [Eran las jarras de ayer, pues con los 12 € de Pfand cenábamos gratis; el "Pfand" es un dinero que pagas por un vaso o una botella en los sitios, y si devuelves el objeto en cuestión te devuelven la pasta].

    Entramos a ver a At The Gates. Black Metal, pero mucho mejor que el de Gárgajos. Que aprendan que se puede hacer música oscura sin hacer el payaso, y sin despreciar a los seguidores. Bueno, al acabar una de las canciones el cantante dijo "Fuck you" en vez de "Thank you", pero fue de coña. Una cosa es el Black Metal, y otra es estar mal de la cabeza.

    Fuimos a pillar sitio para Nightwish. Miramos las camisetas: las molonas se acabaron el primer día :) Mientras esperábamos a Nightwish nos tomamos una birra. De pronto se hizo un corro de dos metros de diámetro. Por lo visto, un tipo dio un giro brusco con su torso, y se puso a echar la papa, salpicando de lleno a una chica -a la cual en lo sucesivo se le llamará Wendy, como la de South Park, aunque no vuelva a ser nombrada aquí-. "El pánico se extendió entre la multitud", que se apartó dejando un gran hueco (ésas fueron las certeras palabras de Neo describiendo la situación). Poco a poco se llenó el hueco, con incautos que no habían presenciado el espectáculo y que se llevaban un recuerdo del mismo en las suelas de los zapatos.

    Fui a pillar más birra. Sigo llevando un morao interesante. Me parece ver la silueta de Mjolnir, el martillo de Thor, flotando en el cielo. Neo dice que voy muy fumao. Impío, irá al Nifelheim. Cuando voy a volver con la birra, hay diez mil personas en medio que antes no estaban. No veo a Neo (además, he hecho un círculo en vez de ir recto, para esquivar la zona "encharcada" ). Nightwish empieza. Recuerdo que le había dejado la palestina porque llevaba menos abrigo. SMS: "No te veo, ondea la palestina". Misión cumplida!

    Nightwish fue magistral. Quitando del Wishmaster, todas las canciones eran de los tres últimos discos, que no he podido estudiarme; aún así, me encantó. A continuación, nos desplazamos a una valla a miccionar, pues la presión en la vejiga era muy dolorosa. El barro no estaba formado precisamente por agua, así que estas zapatillas no volverán a Valencia (era la intención desde el principio del viaje...) Tras los meos, sesión de fotos chorras con el móvil de Neo.

    Volvemos al escenario True Metal; se ha despejado bastante, así que nos situamos a 15-20 metros del escenario. Por las pantallas vimos a Kreator [Krrieitorr, que dirían los Querubines Negros del Molocotongo]. El concierto fue brutal y sublime, como de costumbre: The Patriarch/Violent Revolution, Enemy of God, Extreme Metal, Flag of Hate, Reconquering the Throne, Second Awakening... me faltó Servant in Heven, pero tampoco se lo reprocho. Petrozza parecía cansadete. Me quedé con una de las frases que dijo: "Metal and racism don't work together". Aplausos. Los vídeos serán todo lo salvajes que quieras, pero estos tíos son legales. Que aprendan los de Gárgaras.

    Durante Kreator descubrimos otra curiosa costumbre del Wacken: se hace un corrillo de gente alrededor de un grupo más compacto, y los de fuera se ponen a correr a toda velocidad. Durante las pausas del concierto se oía al otro lado a Axxis. "Molan mucho, habrá que bajárselos del Emule" (Neo).

    Inciso. Los de Children of Bodom dicen que no toman nada ni beben alcohol nunca, sólo zumos. No me lo creo.

    En un momento dado, durante la canción de Extreme Aggression, hice balance de lo sucedido 24 horas atrás. No sabía si volvería a verla, por lo visto sólo quería que fuera "su marido" por unas horas ["husband" es de lo poco que entendí del danés, que se parece al alemán de lejos, cuando uno de sus colegas le preguntó; casi me cago encima], o quizás iba tan ciega que al día siguiente no sabía lo que había hecho y se avergonzaba. Pero no importa lo que sucedió ayer, ni lo que vaya a pasar mañana. Lo importante es que estoy aquí, ahora, disfrutando del Metal en estado puro. El miedo no existe, es una mera invención humana. Nada debes temer, pues; Thor guiará tus pasos y te dará fuerza una vez más, así que ahora disfruta del concierto, y no temas al mañana ni al ayer. Empiezo a tener Fe en los Dioses del Norte, los Aesir. Alcanzo el estado de Iluminación, necesario según Chris para poder gritar. WACKEEEEEEN!!!

    Empieza a chispear. La gente se impacienta: cuanto antes empiece Lordi, menos nos importará la lluvia. Sale un tipo, tal vez el que corta todo el bacalao en el Wacken, y suelta un discurso muy bonito y emocionante en alemán. Tras el discurso, comienza el último concierto del Wacken Open Air 2008: Lordi.

    Ataviados con sus famosos atuendos de monstruos, Lordi animaron a la peña durante la hora que duró la actuación. Al margen de los fuegos artificiales y los decorados, el concierto estuvo guapísimo. Cabe destacar la aparición de Udo Dirkschneider (o algo así), el Tanque Alemán, en mitad del concierto para cantar a dúo con Mr. Lordi (que es el apodo del cantante) "They only come out on the night". En definitiva, Lordi se salió, y además, la zona de conciertos estaba petadísima.

    Tras el concierto de Lordi, decidimos tomar la última birra del Wacken. Ha dejado de llover a mitad Lordi, pero las mesas del Biergarten están empapadas. Nos pillamos unas pequeñas, ya que estamos cansados [a lo tonto, llevamos desde las 9 en pie, y son las 3], y mañana será un duro día; además, el Wet Stage (donde se hace la Metal Party) es un barrizal -por algo se llama "escenario húmedo"- y pasamos de ir a la Party. El morao ya se me ha ido, aunque no he dejado de vislumbrar la figura de Mjolnir en el cielo: o se acerca el Ragnarok, o es una señal de los Dioses, o es que debo dejar los canutos.

    A mitad birra vuelve a llover, y con saña. Neo sugiere acabarnos las birras de camino a la tienda, lo cual implica no devolver los vasos, que tienen un Pfand de 1 € cada uno. Neo replica: "Que les den por el Pfand".

    Antes de ir a la tienda, pasamos por el lugar de autorrealización y reflexión personal (es decir, el WC). Neo estuvo a punto de pedir que le picaran 2 usos en el bono-caca, dado el calibre de la pesa que iba a soltar. Y, sin más, nos fuimos a sobar.

    INCISO, que esto no lo he dicho, y ni siquiera viene en las Memorias originales. Para no tener que llevar monedas cada vez, podías comprarte un bono de 10 cagadas, uno de nosecuantas duchas, o un combo de 10 sentadas en el trono y 5 duchas. Cada vez que íbamos para las duchas/retretes, sólo uno llevaba su bono: "Hoy te invito yo a cagar".

    La cosa queda como: 0.5 litros (comida) + 0.8 l (Nightwish) + 0.4 (despedida y cierre) = 1.7 litros. Menos de la mitad que el último día del Wacken 2007, pero alegaré en mi defensa que las circunstancias fueron más propicias hace un año (era mi cumple, cojones!!!)

    ALEJANDRO IV DE BARBATE PEICH '08

  • KACKEN IN WACKEN '08 - Capítulo VII (1-VIII-08)

    Nos levantamos, y tal. Hoy hay gran regocijo: se me han secado las zapatillas de guerra, el café me ha salido heavy (como que a mitad café estaba temblando del colocón) y se confirma que a los vecinos se les han agotado las pilas del altavoz. Oé! Para mayor alegría, un voluntario del festival se ha acercado a los noruegos y les ha amonestado por cerdos, pues acumulan una gran cantidad de roña en el suelo, los muy porcinos. No les convenció, no obstante. Anda que los suizos que tenemos detrás tampoco se quedan cortos. Para que luego digan que los aspañoles somos unos guarros.

    Hasta aquí todo bien. Pero si uno mira al cielo, ve la ¡¡¡tormenta de hostias!!! que se avecina y se le va la alegría. Según transcurren las horas en la cola del cagadero, el cielo se vuelve más y más oscuro. Curiosamente, esta noche he soñado con nubes negras como los cojones de Machín.

    El plan es soltar la pesa y ducharnos, así que llevamos las toallas. Varias personas nos dijeron que la cola de las duchas era la otra -que estaba vacía-, y tuvimos que explicarles que teníamos otras prioridades. Tal vez algun@ pensó que éramos gilipollas o algo, pero al menos tuvieron la decencia de avisarnos. En España se habrían esperado a que nos fumáramos toda la cola y entonces se habrían partido el rabo a nuestra costa.

    En este punto debo hacer una breve disertación en torno a ambas colas. La de los lavabos, en mi opinión, sería más productiva si en lugar de alargarse hacia la izquierda lo hiciera hacia la derecha. De esta forma: 1) La cola de las duchas tira hacia el otro lado y no se confundirían, evitando posibles altercados y malentendidos. 2) La gente según se compra sus tallarines de los chinos puede ponerse en cola e ir comiendo, mientras avanza. Así, cuando le llega la descomposición intestinal asociada a la alta calidad nutritiva de la comida, ya es su turno para completar el ciclo vital del aparato digestivo. Respecto a las duchas, hay una explicación lógica de por qué no hay nadie: el agua está fría de cojones (y de cuerpo entero).

    Inciso: mientras estábamos en la cola, ha pasado un camión-cisterna enorme tirado por un tractor también enorme. Los tractores españoles son de juguete al lado de éste. "Como ahora reviente la cisterna llena de mierda, nos vamos a reír". Traduje el comentario al inglés para compartir nuestro descojone.

    Y, según salimos de la ducha, limpitos y con los güitos congelados, se pone a llover. Si nos esperamos, nos duchamos gratis. Estuvimos 1 h en la tienda: Neo enfrentándose a los zulúes en el Civilization, y yo escribiendo las Memorias. Repasé los horarios de los conciertos. "Neo, mañana toca un grupo que te molará: Enemy of the Sun". Risas. Ahí fuera está cayendo la del pulpo, pero nuestra tienda aguanta contra viento y Marea.

    Y llegó un momento en que el hambre atroz se apoderó de nuestros estómagos metaleros. En la tienda sólo había una tableta de chocolate derretida, y dos únicas opciones: morir de inanición, o salir ahí afuera como hombres, desafiar a los elementos y, si fuera preciso, dar nuestra vida con honor.

    Nos pusimos los ponchos que dan en la Full Metal Bag: al fin y al cabo, esto entra en el espíritu del Wacken, Rain or Shine. Pillamos móviles, PSP y cargadores, los envolvimos en bolsas impermeables, nos abrigamos -que cascaba marujo- y con gran arrojo partimos en busca del bar español de Wacken, donde nos pondremos hasta el culo de tortilla de patata, y a continuación recargaremos los móviles y la PSP en la oficina del festival [condición necesaria para seguir masacrando a los seguidores del Caos en el Squad Command cuando me aburra en el tren hacia Frankfurt].

    Tras una larga y penosa caminata bajo la lluvia, llegamos a la oficina. Había un "plano" de la zona (corrijo: que me azoten si a eso se le puede llamar "plano" o "mapa" ) que "indicaba" (idem para "indicar" ) el bar español, "Miramar", a bastante distancia de nuestra ubicación. Preguntamos a unos que había por allí. Nos mandan hacia la derecha (de espaldas a la oficina). Ha dejado de llover.

    Anduvimos una distancia incalculable. Cada vez se veían menos 'Metalheads'. Lo bueno es que, si hay pocos, el bar estará vacío. Lo malo es que algo me hace pensar que estamos yendo en contradirección. Al llegar al final del siguiente pueblo, preguntamos a un lugareño. "Creo que está al girar por la derecha, a 200 m, y luego a la izquierda".

    Y un carajo. Allí no había nada. El cansancio y el hambre son cada vez mayores, mas nuestro ánimo no decae. Deshacemos nuestros pasos maldiciendo al tipo que nos envió aquí. Mala diarrea li agarre. :)

    Volvimos a la oficina. Por eliminación, seguimos caminando. A unos 100 m, una bandera espanyola hecha un burruño, y otra del madriz (mira que me voy a comer a otro sitio...) nos reciben. Supero mi asco y entramos. Por fin pudimos pedir una tortilla de patata y birras en castellano!!! Aquello sabía a gloria, y tal era nuestra hambruna que repetimos. Al pillar una de las rondas, coincidimos con un@s chic@s de Zaragoza. Charlamos un poco y seguimos engullendo nuestros bocatas. También había por allí un futbolín, pero no hicimos uso de él.

    Por lo visto, el bar no era el habitual, sino que era el jardín de su casa, reconvertido a bar. Aquí todos los wackenianos se montan su chiringuito en su casa, ya sea de bebidas, desayunos, frutas, helados o lo que sea, y todos sacan tajada. Por ello están tan contentos con el festival (uno hasta se ha dibujado el logo de la vaca en la puerta del garaje). Y, hablando de tajada, al empezar a devorar los bocatas compartíamos mesa con unos alemanes que iban hasta las cejas de Jägermeister. Se trata de un licor de 35º y sabor por lo que tengo entendido, muy fuerte, que venden en botellas de 2 cl (vamos, como si fueran chupitos embotellados en dosis individuales).

    Nos faltó un buen café, pero no tenían cafetera española, de bar de toda la vida, así que pasamos. Para el año que viene intentarán ponerla (dije que tomaba nota y así he hecho). Les sugiero que, si no es posible, al menos se pillen una de hacer café casero, y que les demuestren a estos alemanes lo que es un café de verdad. Se van a cagar (y nunca mejor dicho).

    INCISO. Estos dos párrafos se encontraban en la cuartilla nº 37 de las presentes Memorias. Con ello, se supera la marca del año pasado (36). Incluso puede que supere mi récord personal, de 52 páginas.

    OTRO INCISO, más importante aún si cabe. La primera noche que hicimos en Wacken, me puse la chaqueta y descubrí con gran regocijo, que en ella se hallaba la Castaña que pillamos en Nochevieja. Me vinieron a la mente las palabras de Neo, pues involuntariamente habíamos cumplido nuestra promesa. "Esta castaña la llevaremos a Wacken. Y allí pillaremos otra castaña, y la pondremos junto a la primera". A lo que en su día respondí: "Pero un poco más alta, haciendo un desnivel" [Véase el paralelismo con la escena de la almáciga, en "Los Caballeros de la Mesa Cuadrada"].

    Y OTRO MÁS. Anoche cuando llegamos a la tienda, vimos a un señor que habían plantado al lado. Estaba en mangas de camisa, sentado sobre el suelo, inclinado hacia adelante. Seguramente llevaría una cogorza épica. Mañana (por hoy), por tanto, se levantará con resaca, dolor cervical e hipotermia, todo ello de gran magnitud. Y esta mañana hemos visto que ya lo habían cosechado.

    Una vez bien alimentados, recargamos nuestros equipos electrónicos en la oficina del Wacken. Aproveché unos PC's que había para consultar el correo, y en mala hora lo hice: 20 minutos por 2€, iba lentísimo (ahí me ha decepcionado la famosa banda ancha alemana) y encima veo que me han adelantado el avión para el congreso de Nápoles, con lo que me trastocan todo el viaje y esa noche no duermo porque salgo de Madriz a las 6 de la mañana. AAAAAAARRRGH!!!

    En fin... de regreso a la tienda, nos paramos a ver un partido de un curioso deporte local, que vagamente recuerda a la petanca a primera vista, y que es practicado con gran entusiasmo del uno al otro confín del campamento. No sabemos su nombre, pero sí las reglas: ambos equipos se sitúan a unos 4-6 m, en sus respectivas líneas. En medio del campo hay una botella. Por turnos, un jugador de un equipo arroja un objeto (lata abollada de pimientos asados/piedra/botella/chatarra/...) contra la botella. Si ésta cae, los jugadores del equipo que la ha derribado beben rápidamente de sus latas, hasta que un jugador del equipo rival consiga volver a su línea base con la piedra, y otro ponga en pie la botella. El jugador que agota su lata abandona el juego para ceder su lugar a otro (o abrir una nueva lata). Es una forma muy fácil de pillar un pedal tonto en un momento. Pero ¡OJO!, que nadie se engañe: se trata de un deporte muy serio, en algunos partidos había árbitros -y muy estrictos, por cierto- e incluso linieres. Además, este deporte no está exento de riesgos, muchos de sus seguidores exhiben serias cicatrices causadas por el impacto de una piedra lanzada con mala puntería y mala leche.

    Una vez en la tienda, volvimos a echar la siesta de los Viles, dado que se puso a llover de nuevo. A Neo se lo fundieron en el Civilization. A falta de 10 minutos para Children of Bodom, y viendo que ha amainado, nos abrigamos y partimos hacia el concierto.

    Al llegar a la zona de conciertos, descubrimos que ésta se había convertido en un barrizal; a diferencia del año pasado, esta vez no han echado paja ni serrín para hacerla transitable. Como consecuencia de ello, el escenario de la derecha [True Metal Stage, donde tocaba CoB; nosotros lo vimos desde unas pantallas en el otro, el Black Stage] se tornó muy resbaladizo. Hasta tal punto fue así que vimos pasar 6 camillas desde el True Metal hacia la salida con la ambulancia: 5 de ellas llevaban a peña con collarines o brechas en la cabeza debido a un resbalón más la consiguiente hostia gótica; el otro tipo llevaba un gotero y un pedal gótico.

    Al margen de toda consideración barroca (relativa a los barrizales), CoB fueron muy cañeros. Hacia el final del concierto, y para demostrar que pueden entretener a la peña haciendo lo que les salga de los cojones, se pusieron a tocar una canción popera muy de moda en la radio -y que por cierto se me hace pegajosa como un boomer sabor superglue-. Según dijo el tipo, se llama "My umbrella". Manda cojones que tenga que enterarme de cómo se llama la cancioncita de marras en el festival de Heavy-Metal más burro del Mundo. Y manda más cojones aún que todos los greñudos la estuvieran cantando. Panda vendidos... En fin, para quitar hierro al asunto, mencionaré que también tocaron una de van Morrison (no sé qué canción era, pero me sonaba mucho), y el Coche Fantástico. "This is David Haseljof", dijo el cantante. Y UNA MIERDA!!! ES MÁIQUEL NAIT!!!

    Después de Children fuimos a la Biergarten. Pillamos un banquito, y engullimos unas "Metalballs" acompañadas de un cucurucho de patatuelas con cebollita frita, ketchup y mayonesa (o "Maio", que dicen aquí; hay que joderse, todas las palabras alemanas no se miden en sílabas sino en kilómetros, y "mayonesa" va y la abrevian). Entre la mostaza, las especias de la Metalball y la cebolla de las patatas, poco ligaré hoy.

    Acabamos de cenar. Llega un grupo de chic@s y nos preguntan si podemos compartir mesa, a lo cual les respondemos en castellano que sí. Son madrileños; estuvimos un rato charlando. Por lo visto, iban a ir a todos los conciertos de Power-Metal. Todo esto, con Corvux Corax y el Cantus Buranus de fondo (es como tener a cincuenta personas en un escenario cantando ópera, sonaba bastante bien). Se piraron cuando iba a empezar Avantasia... me lo pensé mucho, y como tampoco nos invitaron explícitamente, no fuimos con ellos. Qué cosas...

    Al rato vinieron un grupo de chicos/as daneses/as, a ocupar el lugar de los madrileños. Una chica -bastante guapa, por cierto- se sienta a mi lado y cae en la cuenta de que somos vecinos; ya decía yo que el tío al lado de Neo me sonaba. Vaya, así que los más guarros del Wacken no son noruegos sino daneses. Entonces llegó otra chica, muy alta y corpulenta (más que una mujer, era una giganta de Jotunheim), y se sienta a mi derecha. Se pone a hablar con la chica de mi izquierda. "Sospichosamente", se apoya mucho en mí para acercarse a su amiga. Se pasan fotos de unas y otras haciendo el cabra y me río un rato. A la izquierda de la chica de mi izquierda hay otra que, con diferencia, es la que con más ansias orientaría hacia Cuenca, una Walkyria en definitiva. A todo esto, la giganta de Jotunheim es la única noruega de su peña.

    Y nos pusimos a hablar la noruega y yo. Y lo primero -o casi- que me soltó fue una dura indirecta con más que explícitas connotaciones sexuales. Y empezó a cogerme de la espalda, y a pesar de mi embriaguez me fue poniendo morcillón (madre mía, que a esta vikinga no puedo ni rodearla con los brazos; como se me ponga encima, me desmonta hasta la última tuerca).

    Nos fuimos a la tienda. Allí me presentó a sus cochinos amigos (según dice, forma parte del carácter danés), me puso más birra y me llevaron a Gorgoroth.

    Gorgoroth (o "Gárgaroth" ) hace una "música" bastante monótona, basada en notas indiscernibles y berridos sin sentido alguno. Entre canciones, Ghaal -cantante- no daba las gracias ni decía nada al público, el muy misántropo. El escenario estaba atrezao con huesos, cabezas de cordero -posiblemente alguno de ellos vivía hace tan sólo unos minutos- y un tío y una tía en bolas, crucificados (eran personas reales, pero atadas a una cruz, no clavados). Sus colegas se piraron a la tienda antes de que acabara Gorgoroth, nosotros nos quedamos a hacer resopón.

    Finalmente, llegamos a su tienda, charlamos un poco más y nos despedimos. Sucedieron más cosas, pero no se van a narrar aquí. A todo esto, la chica se llamaba Guldurin, o Kulturin (sonaba como lo segundo, pero creo que se deletreaba como lo primero, y además me suena más a nombre vikingo). Mientras me dirigía a mi tienda, comprobé que los alemanes habían puesto pilas nuevas a su maldito altavoz, que comenzó a sonar. No obstante, me lo tomé a risa, dadas las circunstancias. :)

    Balance de la jornada: 0.5 litros (comida) + 2 litros (Biergarten tras Children of Bodom) + 1/3 (gentileza de Guldurin) = 2.83 litros. Esto ya es decente, aunque sigue estando lejos de lo del año pasado.

  • KACKEN IN WACKEN '08 - Capítulo VI (31-VII-08)

    También llamado: "A Nigth to Remember -- Scream for Me Wacken!" (que era el logo de una de las camisetas del festival).

    Hoy arrancan los conciertos. Por la mañana, el procedimiento habitual: desayuno, café + cigarro, pino y ducha.

    A eso de las 2, nos pillamos unos rollitos de primavera, unos tallarines finitos (ramén!) y sendas jarras de Franziskaner. El sol cae con aplomo. Me he puesto crema varias veces en los brazos, pero los tengo rojos y me escuecen. A Neo no le han sentado muy bien los tallarines, que digamos [ya nos lo advirtió Merche el año pasado], a lo que hay que juntar la insolación.

    Por la tarde fuimos a ver primero a Nashville Pussy. Pillamos el final de Mustasch, que sonaba muy bien. Los Pussy, muy buenos; entre otras canciones, tocaron "Say something nasty", "Keep on fucking", "You give the drugs a bad name", "Go motherfucker go", y la de "Voy a ir hasta Kansas City a zurrarle al borracho de tu padre", o algo así. La guitarrista, tras cortar las cuerdas de la guitarra a lo Manowar, acabó la actuación trepando por uno de los postes del escenario. El segurata iba a trincarla, pero al ver que subia demasiado se lo pensó dos veces.

    A mitad concierto, pasó por mi lado un tipo con una bandeja de birras hinchable (este año está de moda en Wacken). Se giró y me dijo algo en alemán, así que le contesté que "Ich spreche kein Deutsch". Y me dijo en inglés: "Shave your back!" Neo se descojonó (llevaba ya una semana anunciando a todo el mundo la similitud de los pelos de mi espalda con el logo de Antena 3). El tío supongo que no me había visto por delante, más tupido aún.

    A continuación, los australianos Airbourne. Muy brutales, pese a la gran similitud existente entre sus canciones. Había muchísima peña, aunque cabe destacar 4 culos pa forrar pelotas que había a 3 metros de mí; casi me amargan el concierto, tuve un dejà-vu, me recordaba a Neo el año pasado con las dos chicas que se sentaron a su lado en Falconer. El cantante de Airbourne se encaramó también a un poste -los de este escenario son más altos- e hizo un solo de guitarra arriba. Al bajar se dio un piño, pero rápidamente se alzó y saludó para hacer ver que no le había pasado nada.

    Regresamos a la tienda. Nos pusimos de manga larga. Café. Pino -ya contrarreloj-. Pillamos dos botes de cerveza para el camino. Entramos a la zona de conciertos a falta de 10 minutos. Había dos escenarios petaos. A duras penas logramos situarnos a 100 metros o más del escenario. Tensión. Nervios. El momento se acerca.

    Son las 21:30 h. Esto ya debería empezar. La gente se impacienta. Por los altavoces suena "Doctor Doctor" (que en realidad es de UFO), pero Neo y yo cantamos la versión del Reno Renardo ante la sorpresa de algunos de los que nos rodean. Las pantallas muestran imágenes del viaje de Iron Maiden desde que salieron de casa hasta que aterrizaron en Alemania. Poco a poco van saliendo!! Ahí están!! WACKEEEN!!! Empiezan con "Aces High", seguida de "2 Minutes to Midnight" (una de mis preferidas). Entonces Bruce Dickinson dice que van a tocar canciones que no suelen hacer en directo. Después del discurso, "Revelations", "Number of the Beast", "The Trooper", "Can I Play with Madness"... y de nuevo otro discurso (a este paso se va a pasar todo el concierto de palique).

    Y así, sin seguir el orden: "Run to the Hills", "Powerslave", "Rime of the Ancient Mariner", "Iron Maiden", "Fear of the Dark" [como siempre, la más esperada y la que hace que la gente llame a los colegas que no han venido], y luego se cogieron un descanso largo, pues los años ya les pesan. Lo malo es que hicieron el descanso quedando ya poco concierto, con lo que los ánimos del público se enfriaron. Una del 7th Son cuyo nombre nunca recuerdo, y el "Hallowed Be Thy Name" pusieron colofón a un concierto brutal.

    Para despedir el concierto, pusieron por los altavoces "Always look at the bright side of Life", de la Vida de Brian. Me imagino a los blackers cantando, silbando y bailando esta canción con sonrisas en sus caras de felicidad, optimismo y amor por la vida :) Además, la canción ayudaba a olvidar la pena por que se hubiera terminado el concierto.

    En definitiva, el concierto se salió por todos los lados. Eché en falta algo del Brave New World, del Killers, o la canción de "The Clansman", pero hacieno cálculos se ve que sólo tocaron canciones de la primera época de Bruce Dickinson al micro, más la canción que da nombre al grupo, que data de cuando cantaba Paul DiAnno (Pablo DelCullo).

    Cabe destacar que al comienzo del concierto estábamos literalmente rodeados por suecos. Con los de babor había buen rollo, botamos juntos en "Aces High" y compartimos algunos guitarreos imaginarios y estribillos, entre caretos de "no te conozco, pero sé que hemos venido a lo mismo: cómo mola esto". En un momento dado, uno se apoyó en mí para subir a caballito de otro y echar fotos; no me importó. Ahora bien, a estribor había parejitas, y los tíos se habían empeñado en que sus pibas vieran el concierto subidas a hombros de sus respectivos. No dejaban ver nada, se apoyaban en los demás sin pedir permiso, y encima luego iban dando tumbos. A la que me di cuenta, tenía a medio palmo de mi cara un apetitoso trasero de jamelga nórdica, mas mi primer pensamiento no fue ése, sino: "Como esta tía se tire ahora un cuesco, además de que me daría en los dientes, le estaco los que me salten en las nalgas". Sin embargo, nada de ello ocurrió, y a la octava vez que alguien les dijo que molestaban, depusieron su actitud.

    Salimos del concierto hambrientos -no habíamos cenado-, y no llama la atención un puesto en el que vendían "Big Meatballs" (Grandes Bolas de Carne) entre pan, eran una especie de albóndigas gigantes y muy sabrosas. Así que me acerqué a la barra y, con gran decisión, dije:

    "Please, two Metal Balls"

    El descojone de los que llevaban el chiringuito fue muy considerable. Creo que para el año que viene le van a cambiar el nombre. De ahí fuimos a la Metal Party. Vimos a las chicas de Albacete vestidas de hawaianas, con flores por doquier. Tomamos un par de birras. No entiendo cómo es posible que, habiendo tanta chiquita suelta esta tarde, todo lo que hay a la vista para echarse al buche son una rubia bastante cañón, y su amiga, bastante desagradable (dejémoslo en eso, no me apetece ensañarme ahora). Como es habitual en estos casos, si la obesa mórbida no folla, su amiga tampoco, así que se concluye que en esta fiesta no hay color y nos piramos a la tienda.

    Conclusión de la jornada: 1 l (comida) + 0.5 (previos a Maiden) + 0.8 (Party) = 2.3 litros. Bueno, no está a la altura del año pasado, pero va bien.

    ALEJANDRO IV DE BARBATE PEICH '08

  • KACKEN IN WACKEN '08 - Capítulo IV

    También titulado "The Quest for the Holy Laundry"

    Nos levantamos no sin gran esfuerzo. Sacrificamos el desayuno a cambio de tributar dos horitas más a Morfeo, buena falta nos hacían. Empaquetamos y partimos. La idea es pasar el día por Sankt Pauli y partir hacia Wacken después de comer. Ah, y lavar la ropa antes de todo. La chica del hotel nos buscó una lavandería próxima, mas ésta no nos convenció, así que fuimos hacia St. Pauli directamente, ya que allí vimos muchas ayer.

    El barrio donde estaba la lavandería de antes estaba lleno de bares con banderitas del arco iris, así que después de los comentarios que se vertieron ayer sobre el "toque del chef" de mi ensalada, se me van las ganas de comer por aquí.

    Por el camino hacia St. Pauli tuve una revelación. Iba en el asiento del copiloto. Por mi ventanilla entró grácilmente un largo y hermoso cabello dorado que volaba con suavidad y delicadeza, yéndose a posar sobre mi huevera. Es una señal de Odín, sin lugar a dudas.

    Encontramos una lavandería que nos convenciera, y en una lavadora introujimos nuestras camisetas roñosas, calcetines del Averno y gallumbos de inmundicia de Nurgle. No había dependiente, sólo una máquina que daba fichas, una tele, unos periódicos, un par de cámaras, y un ejército de lavadoras y secadoras con un 50% de bajas y lisiaduras, así como una mesa para sujetar la puerta de las secadoras que funcionaban. Una lavandería punki en toda regla. Había carteles en alemán, inglés y aspañol; no obstante, la inestimable ayuda de dos chicos que hablaban inglés fue casi imprescindible. También había por ahí tres mozas de muy buen ver (pa forrar pelotas!).

    Comimos en el italiano de ayer. Los tallarines con espinacas (ramén!) estaban de muerte, pero por más que comiera, no se vislumbraba el fondo del plato y hube de desistir. Nos atendía una colombiana muy maja, y una alemana que -creo- entendía el español. Nos invitaron al café y a unos chupitos; éstos eran de tamaño estándar y en el vasito ponía una marca de 2 cl., de donde pude deducir el irrisorio tamaño de los cubatas alemanes. A Neo no le sentó bien el suyo, así que lo rematé yo, con los 2 granos de café que llevaba incluidos (más los 2 míos = colocón de café).

    Fuimos a un hiper próximo a comprar más agua, batidos, azúcar, unas chancletas y alguna cosa más. Vimos bolsas con dibujos de banderas, así que nos pillamos un par de bolsas espanyolas.

    Atrezamos el coche con una bandera del Wacken, y las siglas "W:O:A" con cinta aislante en el cristal trasero, como es costumbre en el lugar al que nos dirigimos. Programamos el GPS. Allá vamos!!!

    Tras una equivocación debida a mi incompetencia leyendo GPS's, y su correspondiente rodeo para rectificar la ruta, tomamos el camino correcto. El Hard Rock de Lordi nos acompaña. Muchos coches wackenianos nos adelantan y nos saludan. Tras una hora de viaje, alcanzamos la Full Metal Village de WACKEEEEEEEEEN!!!

    Vimos un chico con la bandera (republicana); por lo demás, no había paisanos. Unos chicos ataviados de espartanos nos guiaron hacia las taquillas, donde pillamos las Metal Bags y las pulseras.

    Decidimos acampar en una zona amplia y despejada a unos 7 minutos del coche. Llevamos los bártulos. Ahora viene la gracia: las barras que deben sostener la tienda están rotas. Una de las gomas que van por dentro, conformando el nunchaku de varillas, está rota. Dos varillas de distintas barras se habían quebrado muy violentamente, y no podían encajarse en las guías. Me puse muy nervioso. Blasfemé contra todos los dioses conocidos. La última vez que se usó esa tienda fue en el Viñarrock -al cual no fui-. Tras ver que una ristra de cigarrillos no me calmaban, las horas transcurrían (se hizo de noche) y la tienda no podía levantarse, mandé un sms a Kike (a quien dejé la tienda): al menos podían haberme avisado, y me compraba unos palos nuevos cuando aún estaba en Valencia o en Hamburgo.

    Conseguimos restaurar parte del nunchaku roto pasando la cuerda por los palos. Intentamos aguantar las uniones defectuosas con piquetas y cinta aislante, tras un largo debate sobre teoría de estructuras. Kike responde al mensaje: en el Viña no usaron mi tienda. Que vengan Iker Jiménez y Fox Mulder (o mejor aún, la mujer de Iker y Dana Scully) y nos expliquen cómo se han roto los palos. La cinta aislante es viscoelástica, no aguanta la tensión y cede. Por suerte, Thom nos dejó cinta americana, que sólo Chuck Norris puede romper. Y esta vez, gracias a la mediación de San McGyver, la tienda se pudo plantar. 3 horas de reloj nos costó, pero al menos hoy no dormiremos al raso. Di gracias a Thor y al Monstruo Espagueti Volador por su benevolencia.

    Durante el montaje de la tienda, pasó por un camino un coche con dos tipos sentados sobre el maletero. Uno de ellos se cayó y se pegó un rijostio del 15.

    Inciso. Acabo de recordar que en Hamburgo, cerca del hotel, había una avenida llamada Adenauer. Jarl!

    Me pongo los pantalones largos. Salimos en busca de banderas bi/tricolor, a ver si hacemos colegas peninsulares. Perras mil. Dada la profunda oscuridad imperante, se confunden fácilmente las banderas republicanas con las alemanas. Vimos a lo lejos una bandera que bien podía ser española o austríaca. Me acerqué a ver: austríaca.

    Neo dio un rodeo. Fui a su encuentro. Una cinta me cerraba el paso. La boté, como de costumbre. Y a la siguiente zancada... mis pies se encontraron con el vacío. "Me cago en Dios!!!", y "Pluf!" fue lo que se oyó. Según Neo, "te vi desaparecer en la oscuridad". Había caído en un charco de 1 m de profundidad. Los pantalones, zapatillas, calcetines y gallumbos, hasta arriba de barro. La chaqueta y media camiseta, mojadas. Y menos mal que había un charco, que si no me doy una hostia gótica y me paso el resto del festival con muletas.

    Conclusiones:

    - De noche no busques banderas.
    - Las vallas de "no pasar" están para algo.

    Balance de daños: los calcetines y los gallumbos, a la basura. Los pantalones, tal vez. Los billetes se han salvado. El tabaco, también (el papel y los filtros se han sacrificado para que no se mojara el Amsterdamer). Los chicles, un mechero y la chulla de alemán, a la mierda. Definitivamente, hoy no es mi día.

    Me cambio de ropa (encima, debo ponerme las zapatillas nuevas e impecables). Damos una vuelta. Pillamos algo de cena y unas birras. Descubrimos que la condición de brasas no tiene fronteras (un noruego que había por ahí nos consiguió sacar un par de cigarros). Regresamos a la tienda a sobar tras un largo paseo por la zona de acampada. Cayó algo de lluvia, pero la tienda aguantó. De puta maiden!!!

    Balance de la jornada: 0.4 l (comida) + 1 l (cena) + 2 chupitos = 1.4 litros de birra + los chupitos. Mañana, más y mejor.

    Inciso. [Éste no figura en las Memorias originales] Apenas a unos metros de donde se cayó el tipo del coche, poco después un polizei iba en quad, pilló un bache y se pegó un señor trompazo, también del 15.

    ALEJANDRO IV DE BARBATE PEICH '08

  • Rain or Shine

    "Deberían ejecutar a los programadores de php que crean las webs de las aerolíneas", era el asunto de uno de los correos que había enviado a Neo. La razón: en Lufthansa busqué un vuelo y... a las 3 horas quería otro diferente, y la web me decía que no, que pillara el de antes. Por no hablar de Air Berlín, que quería que hiciera la vuelta antes que la ida...

    Pero esos correos se enviaron hace más de tres meses. Ayer buscaba la información al respecto, entremezclada con los forwards, los correos chorra, los enlaces del yutub y los de las listas de correo de grupos revolucionarios, warhammeros o linuxeros, así que hube de recurrir a los benditos filtros de Gmail. La palabra clave de la búsqueda era simple, pero no por ello tenía menos implicaciones: Wacken.

    En apenas 48 horas estaré volando hacia Hamburgo, con escala en una ciudad alemana escogida al azar. Allí nos reencontraremos con Thom y Amparo -más conocida como Alison-, y tras varios días en la ciudad Libre y Hanseática, partiremos Neo y yo hacia la Bundesland de Schleswig-Holstein, a la provincia de Steinburg, pues en el distrito de Schenefeld se halla la villa de Wacken, que acogerá por decimonona vez consecutiva el festival de Heavy Metal más burro de todo el Universo: Wacken Open Air. Llueva o haga sol.

    Duros han sido los tres últimos meses. Uno sin poder trabajar, entre estertores auditivos posoperatorios. Pero hace dos días empecé a oír de puta madre. El segundo mes, de curro infernal para recuperar el tiempo de la convalecencia y para preparar un trabajo para un congreso. Pero lo he logrado. Y el tercero, de sucesos paranormales en el laboratorio y de fantasmas, pero una vez más los tengo bajo mi férreo control.

    Todavía no he comprendido por qué el PEI con litio se endurece tan a lo bestia, pese a su Tg de 50 ºC [en castellano: imagínate que tienes hielo, una máquina lo ensaya y te jura que se derrite a 0ºC, pero si intentas a esa misma agua meterle una cuchara, ves que está dura como si aún fuera hielo, a 25 ºC]. La gente normal no se para a filosofar; cuando el común de los mortales piensa o habla sobre un tema que no tiene explicación racional, al final dice: "que le den por culo a esta mierda", y cambia de tema. Pero a mí me pagan por zambullirme de cabeza en la mierda y darle una explicación plausible. Tal vez haya descubierto un material cojonudo, quién sabe.

    Aún no sé a qué vil hora de la madrugada me recogerán para ir al aeropuerto. Aún no sé si dormiré esa noche, ora por nervios, ora por juerga y despiporre. Tampoco sé si cabrá todo en la mochila, ni si ésta llegará conmigo a Hamburgo o acabará errando eternamente por la red mundial de aerolíneas. No sé cuántos litros de cerveza voy a beber por hora, ni qué grupos voy a ver [alto ahí: Iron Maiden, Kreator y Axel Rudi Pell, por mis cojones que sí; los demás, Thor dirá]. No sé de qué país será la calientapollas de este año. No sé si esta vez lograré causar un conflicto diplomático gracias a mi ruinoso alemán, ni si hará sol o lloverá. Tampoco sé a quién me encontraré allí, ni si hogaño nos volverán a adoptar o adoptaremos nosotros.

    Cuando el común de los mortales se plantea estas dudas, el miedo le invade. Pero yo voy a ir allí a despejarlas o a morir en el intento.

    See you in Wacken, Rain or Shine.

    WACKEEEEEEEEEEEEEEEEEN!!!

    ALEJANDRO IV DE BARBATE PEICH '08

    P.D.: Lo que sí es seguro es que voy a echar de menos a mi sobrinito :)

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