BarVeider
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XX W:O:A: -- Keep the Spirit Alive! (Capítulo VIII)
LUNES
Último día que pasamos en Alemania, y último día de mi vida como veinteañero
Me desperté sobre las 11, o poco menos, hecho una mierda. Empecé a organizar la mochila. Más tarde despertó Neo. Desayunamos, lo recogemos todo, y puerta.
Cuando íbamos a devolver el coche, un capullo casi nos da un piño. Habría sido una großen Putaden, justo ahora que acaba el viaje, arrepentirnos de no haber contratado el seguro
Devolvimos el coche. No nos dijeron nada por haber fumado. Tomamos un Käsebrezel, o algo así (una especie de rosquilla con queso, típica de Alemania desde hace siglos) con su correspondiente jarra de cerveza. Facturamos las maletas; la mochila y la tienda van aparte, para evitar que se pierda por la cinta transportadora. Espero que así sea.
Mil wackenianos más en el aeropuerto.
To feed apart: para dar de comer aparte. Oysters, little Peter: ostras, Pedrín. Etc.
En cada dutifrí que se cruzaba en nuestro camino, Neo preguntaba si tenían Jägermeister y/o lo buscaba desesperadamente. Pero por desgracia, no tienen. Pasamos el arco. A neo le hicieron encender la cámara de fotos y el pavo miró por el objetivo... sarcásticamente, le dije "Nice camera, do you like it?" pero el pavo no lo oyó, la prueba de ello es que aún conservo mis dientes.
Al llegar a la sala de embarque, descubro que la tienda oficial del Sankt Pauli está en la otra terminal... sniff, sniff
... tenía que haber pillado la camiseta en el Wacken.
Partimos hacia München. De nuevo, chocolatinas y tés en el avión (esta vez sí que supe decir "Waffen" ). Son casi las 17 h y aún no hemos hecho una comida "seria" en todo el día, lo más consistente han sido las tostadas con nocilla del desayuno.
Una vez en Munich, nos tocó recorrer varias leguas hasta llegar a nuestra terminal. Por el camino nos tomamos la última birra alemana en mucho tiempo. Le pillamos un paquete de tabaco al padre de Calabria -se lo pidió a Neo el otro día, para recordar los tiempos mozos en los que vivía en Alemania-. Vamos hacia el arco.
Ahora viene la gracia: a la ida nos dieron una tarjeta de embarque que valía para los dos vuelos. A la vuelta, aquí no pone nada del avión München - Valencia. No hemos visto ninguna oficina de Spainair. En el arco nos piden la tarjeta de embarque; por lo visto, con el resguardo nos sirve, al ser un vuelo enlazado.
En la zona comercial, Neo sigue buscando Jägermeister infructuosamente. Decidió pillarle un frasco de colonia a Eli. Además de que la comercial era bastante comepiñas (para eso le pagan), le costó bastante elegir. En 20 minutos despegaría el avión; les apremié.
Salimos de la perfumería. No se oye ningún pistoletazo, pero nos pusimos a correr como si nos fuera la vida en ello... Bueno, la vida, no, pero sí el regreso a casa.
Unos señores nos bloquean el pasillo. Puerta de embarque nº 37. Ni se ve. "Enchúldigun" (por "Entschuldigung" ). Seguimos corriendo. El tiempo apremia. Tampoco hemos podido averiguar si las maletas iban directamente a Valencia. Hay que jugársela, nunca hemos tenido tiempo de averiguarlo... bueno sí, mientras nos tomábamos la birra en el Airbrau. En el resguardo pone que sí... uf!
Seguimos corriendo. Quedan 5 minutos. Allá se ve el 37, y la cola se va terminando. Relajamos el paso los últimos metros. Desde Londres '97 que no me pegaba estas carreras en un aeropuerto... O desde Barcelona '08, en una estación de trenes. Llegamos.
Sorry, but you cannot board without boarding card. LoL. No me jodas que nos han dejado llegar hasta aquí para esto. Le contamos la situación: vuelo enlazado, a la ida sí nos valía el mismo billete, no queda Jägermeister, etc. Yes, but you must have a boarding card. Le preguntamos acojonados dónde podíamos conseguir una. Por Óðinn, que como pierda este avión vuelvo gratis, aunque tenga que arrasar este aeropuerto para forzar mi deportación... bueno, mejor no, que el año que viene quiero volver
Una azafata introduce nuestros nombres en el pc. En escasos segundos saldrá el autobús que va hacia el avión. How many packages do you have? A ver: la maleta de Neo, mi mochila, el aislante (que va aparte), y la tienda. "Four". Ok. En el acto salen nuestras flamantes tarjetas de embarque de la impresora. Total, para dárselas luego al pavo de la puerta, que está a escasamente metro y medio de la chica. Justo detrás venía el matrimonio al que le he dicho antes que enchúldigun. Resulta que son españoles.
Llegamos por fin al avión, aunque nos extraña que nos hayan preguntado cuántos bultos llevamos. Embarcamos por el culo del avión. Era como subir la rampa del Halcón Milenario, pero muy estrecha y cutre.
Una vez arriba, descubrimos que nuestros asientos no tienen ventanilla. Cojonudo. Además, son bastante más estrechos que los de Air Berlin, y tenemos la turbina al lado (buen rollo, si pega un petardazo seremos los primeros en asistir al banquete de Odín). Por suerte, un asiento de nuestra fila está libre y podemos expandirnos. Las explicaciones de seguridad se las pasan por el forro. Hago cuentas: con éste ya van 21 aviones, si no me equivoco. Me las sé de sobra; espero que no sea necesario usar las medidas de seguridad esta vez... ni ninguna otra.
Aproveché el viaje para acabar el Squad Command y para redactar las memorias. En realidad el Squad Command me lo pasé hace 3 semanas, en Granada, pero me hacía ilusión volver a pasármelo ahora que controlo la estrategia y las armas del Warhammer 40.000. Y también en realidad, no me lo pasé: me quedaba una misión más que no recordaba, y como estaba hasta la polla de matar exterminadores y demonios del Caos, y Neo me reclamaba la PSP -que para algo es suya-, pues se la cedí.
El vuelo transcurrió sin incidencias. Llegamos a Valencia. Las maletas tardaron varios eones en salir por la cinta. Esto estaba terminando con mi paciencia (me estaba fumando encima), la de Neo (también se estaba fumando encima) y la de su hermano (que no fuma, pero ya no sabía dónde meter el coche mientras nos esperaba). Al fin las conseguimos.
INCISO. Fui el primero en bajar del avión, cosa que difícilmente volverá a suceder en la Historia. Neo y yo bajamos por el culo del avión. Me siento como una mierda
Y eso... llegué a casita, cené algo mínimamente digno -una ensalada-, no jugué con mi sobrino porque ya estaba durmiendo, y sobé unas 10 horitas, que es el mínimo legal después de tal paliza de viaje y de festival. Eso sí, antes de sobar me eché un Age of Empires a las 0:50 h, exactas, para celebrar mi cumple. Vale.
ALEJANDRO IV DE BARBATE PEICH '09
P.D. WACKEEEEEEEN!!! -
XX W:O:A: -- Keep the Spirit Alive! (Capítulo VII)
DOMINGO
Neo me despierta a eso de las 9 h. Scheiße, el despertador iba a sonar en media hora! Recogemos la tienda, chequeamos el equipaje y nos ponemos en marcha.
A partir del pueblo vecino de Itzehoe salían algunos lugareños a despedirse de los wackenianos hasta el año siguiente. A falta de unos 20 ó 30 km para Hamburgo, nos aproximamos a la zona en obras. Atasco del copón; además, había un tío a eso de 10 ó 20 km/h (en autovía y teniendo su carril despejado). El atasco me ha permitido leer una pegatina que llevaba el coche de delante: "Caution! I brake for Elves, Fairies, Gnomes, Leprechauns, Unicorns & other invisible creautres that only I can see" [Precaución: freno por los elfos, hadas, gnomos, leprechauns, unicornios y otras criaturas invisibles que sólo yo puedo ver]. Hay que tener unos amigos un rato cabrones (y frikis) para que te regalen eso
Tardamos cerca de hora y media en atravesar la zona en obras, tiempo durante el cual quebrantamos (por enésima vez) la prohibición de fumar en el coche. Además, ese tiempo le vino bien a Thom, que se había despertado no hacía mucho.
Por fin llegamos!!! Subimos a casa de Thom. Eran las 13 h y nos hacía falta una buena ducha, con su correspondiente afeitado. Pero en lugar de eso, nos fuimos directamente a comer al BigEasy (ya ves, los horarios alemanes...)
En el BigEasy, los domingos hay una actuación musical de jazz durante el mediodía. Dadas las horas, nos dieron a elegir entre pedir directamente la comida o un brunch (breakfast-lunch, algo parecido a lo que nosotros llamaríamos almuerzo-comida). Esta vez no me pusieron la especialidad de la casa, el toque del chef
Y una vez almorzados (sobre las 14:30), volvimos a casa de Thom. Puse la alarma a las 16:30, y Neo y yo caímos víctimas del poderoso confort del sofá.
Jrooooo... zzzzzz... jroooooo... zzzzzz...
Desperté casi a las 8. La alarma no había sonado. O sí, pero no la había oído. O sí, pero la había apagado sin despertarme. Una nota en la mesa: "We've gone to take a walk in the harbour". Ok, la tarde que teníamos para ver Hamburgo la hemos utilizado para sobar 5 horas. Fui a ducharme.
Entonces llegaron Thom y su chica. Estuvimos un ratillo hablando, y luego Thom hizo algo que me chocó bastante. Nos dijo que tenía que acabar de retocar unas fotos, así que podíamos jugar con la PS3 hasta la hora de cenar, y eso hicimos. Me chocó bastante porque para la mentalidad española, si hoy tienes huéspedes y se van mañana, lo suyo es que estés con ellos y mañana ya harás lo que tengas que hacer (lo de las fotos era por hobby, no era del curro). Pero para la mentalidad alemana -y más aún la suya-, si tienes que hacer algo, lo haces. Y da igual si hace sol o llueve, si hay un terremoto o si se va la luz. Yo personalmente no se lo iba a reprochar: al fin y al cabo, siempre me quejo de que necesito que los días tengan 30 horas para poder hacer todo lo que debo / quiero. Tal vez pueda parecer descortés... pero debería seguir su ejemplo algún día. Si yo no miro por mí, nadie más lo hará. Además... Thom es alemán, si actúa así es porque es impensable que se entretenga por otra cosa, ya que tiene una misión que cumplir, que es retocar las fotos.
Llegó la hora de cenar, y ahora viene la gracia: la nevera no es que esté medio vacía, es que está casi vacía. Algunos me tacharán de pesimista, pero yo más bien me consideraba hambriento. Teníamos los curasanes que habían sobredo del Wacken, ya que eran de difícil deglución, y lo vimos bastante claro: rellenarlos de jamón y queso, y a la plancha vuelta y vuelta. Empero no había jamón, y de queso teníamos lo justo para pasar el día.
Lo mejor de todo es que en Alemania no hay Ópencors. Como mucho hay un par de gasolineras con tiendecita abierta en toda la ciudad de Hamburgo. Thom nos dio la dirección de una que estaba bastante cerca.
Neo se envalentonó: "Ya me he acostumbrado a conducir por aquí, no necesito el GPS". Insensato! A la ida no lo necesitó realmente -pese a equivocarse de calle-. A la vuelta se complicó un poco el tema, y sí hubimos de tirar de GPS. Por cierto, en la gasolinera pillamos de paso unas marranadas para picar. Y, cosa que ya no me sorprende, no había papas con sabor sólo a papas: al jamón, a la vinagreta, a queso, picantes, de receta campesina que me hace mucha ilusión cuando viene pegatina..., ni cacaos con sabor sólo a cacaos.
Y básicamente... cenamos y nos acostamos, tampoco es que tenga mucho misterio la cosa.
Mientras Neo sobaba, yo maldecía la siesta tan larga, pues me desvelé varias veces... hasta el punto de que sobre las 4 me entraron ganas de fumar. Y eso hice. Por fin logré sobarme, sobre las 5 a.m.
ALEJANDRO IV DE BARBATE PEICH '09 -
XX W:O:A: -- Keep the Spirit Alive! (Capítulo VI)
SÁBADO
Extraños sueños tuve anoche, sobre espíritus de muertos y muchos carteles en alemán. Ya los interpretaré otro día. Neo tiene mal cuerpo de tanto hidromiel. Yo le pego un trago al zumo vitaminado ese... y me entra un ardor de estómago sin precedentes históricos. Joer, qué duros eran los vikingos de antaño para beber hidromiel todos los días... ahora entiendo lo que nos dijo anteayer el abuelete que diseña satélites: "Mejor birra, que sé cómo funciona".
Partimos para ver a Rage, que tocaba hacia la una. Pero la cola del WC era larga, y mi vida dependía de una de esas tazas. Por desgracia nos perdimos medio concierto, entre pitos y flautas, pero aún llegué a escuchar Down, Higher than the sky y Soundchaser. Ah! Y pude cantar Set this world on fire (una de mis favoritas) mientras me rebañaba el hojaldre, pues la acústica del habitáculo del WC era muy buena
La verdad, nunca me había planteado un concierto así. Lamentablemente, no tocaron You want it, que es la que más me mola
Por cierto, el concierto de Rage fue "Rage y amigos", ya que a cada canción salía un cantante de otros grupos a cantar con Peavy Wagner: el de Destruction, el de no sé quién, la tipa de Lacuna Coil (ÑUUUUUUU!), etc.
Durante el concierto pasaba por ahí un pavo con un mostrador portátil y una banderita para que se le vea de lejos: un vendedor de tabaco ambulante. Dado que mi amsterdamer estaba en las últimas, le pillé un paquete. 5 € vale aquí un paquete de 35 g de tabaco de liar (el Amsterdamer mío son 40)... lol. Había tres variedades, y le dije que ni el más fuerte ni el más light, in medio virtus. Afortunadamente, ese tabaco estaba bueno.
En toda la mañana no tomamos alcohol, y sólo comimos un trozo de pizza. No me sentó mal, pero tampoco recompuso mi destartalado estómago. De hecho, la masa de mi pizza parecía un buñuelo, y temí que la digestión fuera apocalíptica.
La empresa del tabaco que me había pillado antes había montado un stand -más bien, un jardincito- junto al puesto del St. Pauli. Allí había sillas, hamacas, y hasta un futbolín; no obstante esto último, nuestra prioridad era descansar. Mientras tanto, tocaba Onkel Tom, que es rollo Hard-Rock de cachondeo, a los alemanes les mola bastante. Quedaba una hora para Testament, y luego hora y media para Axel Rudi Pell. Pero Neo estaba más por la labor de descansar y ver al tito Axel en condiciones. Yo no necesitaba descansar... ni sobrevivir al Wacken.
El concierto de Testament se salió por todos los lados. Al menos, ésa fue la sensación que tuvimos cuando nos despertamos en el coche, a las 17 h. Sin lugar a dudas, uno de los conciertos que más ganas teníamos de ver, y de los que más hemos disfrutado. A todo esto, cuando salíamos del recinto para ir al coche, a eso de las 15 h., había una tía muy ciega sentada en el suelo, con la cabeza sobre un brazo, y su chico hablando con los de la ambulancia. Neo: "Ves, yo voy a hacer como tú: echar la siesta para ver a Axel con más fuerzas".
INCISO. Anoche Neo saludaba a todo el mundo en valenciano, con "bona nit" y similares. Sólo faltaba que se girara alguien y le dijera: "Xe, d'on sou?"
INCISO II. Ayer, entre vaso y vaso de hidromiel, vimos una tipa vestida de negro y algún complemento de otro color, bastante hortera, con celulitis. "Esa tía no tiene sentido del ridículo. Parece una morcilla siniestra". Neo.
INCISO III. Cada vez que pasamos al lado de una zanja, me aparto, pues aún recuerdo el piscinazo del año pasado. Si hacía falta, daba rodeos kilométricos. "Voy a hacer un personaje mío en Fanhunter, que tendrá fobia a las zanjas". Yo.
Llegamos al área de conciertos con algo de tiempo. Mi estómago me había dado una tregua. Nos tomamos la primera cerveza del día, y nos sentó de puta madre. Luego fui a devolver los vasos y me vi a un@s chic@s de Salamanca, que nos dijeron de ir con ellos a ver el concierto, pero Neo prefería mantener la posición para hacer mejores fotos.
¿Y qué decir del concierto? Que fue muy grande, y que me sorprendió ver -una vez más- al señor Mike Terrana a la batería. A este tipo lo he visto ya 5 ó 6 veces (2 con Rage, 2 con Axel y 1 con Masterplan, al menos). Abrieron con Tear Down the Walls (brutal!!!), al igual que hace 5 años, y luego tocaron entre otras The Masquerade Ball (es decir, los pelos como escarpias en la intro), Cashbah, Mystica... y cerraron con Fool Fol. Magistral, y por suerte nos pilló descansados.
Puesto que la cerveza me sentó de p.m., me tomé otra. Inmediatamente después de Axel Rudi Pell tocó en el escenario de al lado In Extremo. Hicieron su aparición en el escenario ataviados con ropas e instrumentos medievales. El concierto moló mucho, y el recinto estaba petadísimo. Todo el mundo saltaba y bailaba, algunos hasta cantaban Ai vis lo Lop, Poc Vecem, Ave Maria, Mein rasend Herz... y hasta una en castellano (En esta noche), que fue aclamada por los espanyoles que había entre la multitud, pero de cuya letra no se entendía un pimiento. Esto es así porque Der Letzte Einhorn ("El último unicornio", apodo del cantante) canta en diversos idiomas: alemán, sueco, latín, portugués, francés, gaélico, latín (y las versiones medievales de todos ellos), etc., pero sólo habla dos o tres idiomas. Cerraron con Villeman og Magnhild (en noruego), a la cual me he viciado (más aún si cabe) desde el momento de vivirla en directo.
Después de In Extremo, nos acercamos al stand de Jägermeister, y le dejamos a Patzy la batería de la cámara de Neo para que la cargara. Esta vez no tomamos chupitos, había que dejar que se recompusiera del todo el estómago
Y de ahí volvimos al coche. Aún no he mencionado que un grupo de chavales acampados a la entrada de la zona Q se pasaban el día de coña con la peña que pasaba el camino. Unas veces ponían una cuerda y la tensaban (pero de buen rollo ), en otra ocasión pusieron un lingo para las chicas más escotadas (no son tontos), y en otra sacaron carteles para puntuar a las chicas. Me agarré una teta y me pusieron más nota que a la tía que pasó antes: toma ya!
Nuestros vecinos cuarentones ya habían recogido la tienda. Esta tarde estaban jugando al Flunkyball con otros de por aquí; por lo visto es como la petanca en Valencia. Estuvimos un rato hablando. Por lo visto, la mujer tenía los pies reventados, así que plegaban y se volvían a casa. Les dije que también el tiempo no había acompañado mucho, y me contestaron que para ellos da igual (coño, como que son alemanes!), que él iba a concentraciones de moteros en el más cerrado invierno alemán. Lol. Tan mansos que parecían el primer día...
Me hice un café mientras íbamos recogiendo los bártulos. El rollo era dejarse fuera lo imprescindible para mañana recoger la tienda y pirarnos. Mañana habrá que madrugar, ya que la autovía de Hamburgo tiene varios tramos en obras, y ahí se va a liar parda (it's going to tie it dun).
INCISO. HH = Ciudad libre y Heurística de Hamburgo. Neo. Hanseática, no: heurística.
Y al igual que el año pasado, después de recoger los bártulos, nos metimos en el coche y practicamos una nueva inmersión. No obstante, la del año pasado fue de mayor calidad, al llevar más días sin fumar.
Emergemos al mundo real. Tenemos el tiempo justo para rendir tributo a Roca, recoger la batería de la cámara, y disfrutar de Saxon. Allá vamos.
Hoy llevo ya demasiadas visitas a Roca, y el papel higiénico que ponen aquí será reciclado, ecológico y todo lo que quieras, pero en mi pueblo es lo que usan para limar los barrotes de la cárcel. Así que puedes imaginarte cómo llevo el ojete. Por suerte, guardo una servilleta que me ha sobrado de la comida. Con ella he rematado la faena, y tan suave era su tacto que al rozar mi maltrecha almorrana ha sonado el Aleluya de Händel.
Llegamos al recinto, dispuestos para la recta final del XX Wacken Open Air. Primero recogemos la batería. Después, me pillé un kebab. Viene siendo tradición antes de ver a Saxon, sólo que éste era bastante mejor que la miseria de pollo con lechuga que me pusieron en el Metalway. Fuimos hacia el escenario.
Al igual que el año pasado, me fui a pillar un par de birras. Pero esta vez me lo monté mejor: busqué el camino más despejado a la barra, y conté los pasos para no perderme al volver. Aún así, casi me pierdo
.
Saxon se salió. Y el águila volvió a surcar los cielos del escenario, pero nadie la vio salir ni ocultarse: de repente ahí estaba, e igual de súbita y discreta dejó de estar. Aproximadamente tocaron una canción de cada disco, incluyendo los chungos. Lionheart, Rock'n'Roll Gypsy, Solid Ball of Rock, Rock the Nations... hasta llegar al Crusader, el Strong Arm of the Law, Princess of the Night... incluyendo una canción democrática: Biff Byford dio a elegir entre Iron Wheels y Forever Free, ganando esta última. Curioso sistema.
En teoría, Saxon tocaba sólo 1h y media. Sin embargo, ayer / anteayer dijeron que Biff Byford había ganado el premio de la Metal Hammer a la leyenda viva del Rock, frente a Dio y Gene Simons (vamos, que le están llamando viejo ). Así que entre la entrega del premio ("Gracias por este trozo de hierro, lo pondré sobre la chimenea de casa", bromeó) y que el hombre se emocionó, el concierto se extendió hasta casi dos horas.
Para entonces, Korpiklaani ya había empezado. Fuimos a verlos; sólo con observar la foto que aparece en el libreto del festival, que más bien parece un dibujo de un cuento, debe de valer la pena ir a su actuación.
Nos situamos estratégicamente junto al stand de Jägermeister. Patzy nos pone (un par de chupitos). El espectáculo de Korpiklaani es, cuanto menos, curioso: polkas metaleras que invitan a bailotear con la peña (Neo no parece mucho más móvil que un gato de escayola). Algunas canciones son en finés; cuando este tipo (Jonne Järvelä) canta en su idioma, parece que se haya cabreado con alguien. En un momento dado, el tipo dijo al público: "Have you drunk too much beer? Are you drunk?"; obviamente, la respuesta fue "Yeah!". A lo que el hombre respondió "Me too!" XD Al menos éste lo admite, no como otros.
Patzy nos dijo que en el Black Stage estaba tocando Gwar, que son muy divertidos porque durante el concierto tiran potingues a la gente. Pero preferimos quedarnos aquí, éstos suenan bien y son más limpios, pasamos de gwarradas
Un tipo me dijo algo en alemán mientras me liaba un cigarro, señalando el paquete (de tabaco). Entendí "Zigarette". Supuse que quería liarse uno. "Ja, natürlich", y le pasé el paquete. "Du hast Filtern auch", o algo así le dije, cuando vi que no usaba filtro. Me dio las gracias, y entonces pude comprender su respuesta, con marcado acento de algún lugar de Alemania -tal vez del sur-: "Das braushe ish nisht": no me hace falta
Todo en esta vida tiene un final, y el concierto de Korpiklaani no iba a ser una excepción, así como los dos o tres cubatas de Jägermeister con los que lo acompañamos. Nos despedimos de Patzy, hasta el próximo Wacken, o antes si es posible. A todo esto, Patzy nos regaló una ristra de vasos de chupito y un taco de calcomanías de Jägermeister. Ayer nos dio también gorras y gafas de sol. Manda huevos, nunca he tenido gafas de sol, hace una semana me compré unas, y ahora me regalan otras.
Únicamente quedaba el concierto de Subway to Sally para cerrar el Wacken Open Air de 2009, así como la última birra. Pero Neo no tenía fuerzas suficientes, y mañana habrá que madrugar si queremos llegar a Hamburgo a una hora decente. Yo saco mis fuerzas del Metal, y Subway to Sally era un grupo digno de ver (sobre todo, tras haber recibido el premio al mejor grupo jevi alemán del año ), pero al final me solidarizo con Neo y nos retiramos, dignamente o no.
Por el camino a la tienda, cuando aún llegaba algo de luz de los conciertos, Neo me dijo: "Ves el culo de la tipa esa de melena rubia y pantalones de cuero ceñidos". Sí, mola. "Pues antes se ha girado y ha resultado no ser una tía". Menuda trama.
Las patrullas de bomberos de Wacken ya están preparadas para apagar mañana las tiendas de campaña que tradicionalmente serán incendiadas. Y con un cigarrito y una visita para terminar el bono-caca, concluyó para nosotros este XX Wacken. A sobar!
ALEJANDRO IV DE BARBATE PEICH '09 -
XX W:O:A: -- Keep the Spirit Alive! (Capítulo V)
VIERNES
10:30 h. La tienda es un horno; ni abriendo las dos puertas para que circule el aire se consiguen las condiciones mínimas que garanticen mi supervivencia. Además, hay que levantarse ya. Delincuentes, eso es lo que son los que pusieron el concierto de UFO a las 11:45 h. Esa gente no merece vivir. Criminales.
Tuvimos que parar para saludar a nuestro amigo Roca, por lo que llegamos justitos de tiempo. Con más de 40 años a sus espaldas, los UFO soltaron una descarga de puro Rock'n'Roll que terminó de despertar a la multitud, formada en buena parte por viejos rockeros. Para ser las 12, estaba bastante petao. Pese al clamor popular, no tocaron Doctor, doctor... total, sólo me sé la versión del Reno Renardo; la letra original me parece muy moñas.
Aprovechamos la pausa de hora y pico hasta Gamma Ray para comer. Vimos un puesto en el que vendían hidromiel. Calculamos: vale un pelín más que la birra, pero tiene el doble de alcohol, así que nos cascamos 3 vasos por barba. Neo iba ciego. Yo no, simplemente me sentía en comunión con la Fuerza. Cuando Neo propuso el tercer vaso...
" Soy el Bárbol bastardo, el culo me parto bebiendo hidromieeeeel.... " ; [El Reno Renardo]
" A morir y a resistir, a explotar el hígado, a arrasar con el stand, la resaca ya se irá " [Saratoga - " A morir " ]
Gamma Ray fue básica y obviamente brutal, aunque Kai Hansen está gordo y viejo. Salió como de pachanga con los colegas, mascando chicle todo el concierto. Empezaron con un remix de Heavy Metal Universe / Ride the Sky, luego Rebellion in Dreamland, No World Order... tocaron una del Land of the Free II, y hasta una que aún no han grabado pero que se sale: Hail to the Metal. También tocaron Future World, I want out, Heaven can wait (buen rollo!; en un estribillo metí tal grito que el de al lado de Neo se giró y me felicitó), y Somewhere out in Space. Pero el concierto no podía acabar así, como todos sabíamos: tenían que cerrar con Send me a Sign
Cortito pero intenso, y para mí el concierto que más he disfrutado del Wacken presente. Muy muy magistral.
Hasta las 6 no tocaba Airbourne, así que fuimos a ducharnos y a descansar un poco -tampoco mucho, no os vayáis a creer...- Tuve la feliz idea de afeitarme sin espejo, con lo que me afeité también la verruga que tengo detrás de una oreja, y estuve un rato desangrándome
Una vez duchados y acicalados, nos dispusimos a recibir la máxima tralla de Airbourne. Y así fue. Básicamente, tocaron el disco de Running Wild, cambiando el orden de las canciones respecto al año pasado. La cámara aérea enfocó la botella de Jack Daniels que había sobre un bafle, y de la que Joel O'Keeffe (cantante) pegó un buen trago. Animado por el tito Juan Daniels, trepó hasta la parte más alta del escenario donde, como ya hizo hace un año, se marcó un solo de guitarra. También se dio varios paseos por el pasillo que hay entre el escenario y el público, llevándose varios manotazos en la espalda (a la que parece que le había dado bastante el sol, por cierto ). Al final del concierto, la cámara aérea cometió un desliz y enfocó la set list, con lo que todos supimos -aunque a nadie sorprendió- que sólo quedaba cerrar con Runnin' Wild. Buen concierto, aunque el del año pasado sonó un pelín más brutal.
Entonces nos fuimos sin pausa alguna a HammerFall. El concierto comenzó bastante fuerte, con Blood Bound y Renegade; entre otras también tocaron Heeding the Call (la favorita del cantante, mía y de casi todos), y cerraron obviamente con Hearts on Fire. Hacia el final de la actuación, Joacim Cans (el cantante) dijo que su último disco era el nº 3 en ventas en Suecia, y el 7 en Alemania, y que gracias por comprar el disco en vez de bajárnoslo de Internet. De acuerdo, las ventas dan fama comercial, pero si no me los hubiera bajado del Emule ahora mismo estaría descansando en la tienda -o en mi casita-, y no viendo a Hammerfall por 2ª vez, con una camiseta suya. Al menos, teniendo en cuenta lo que vale un disco en Espanya y lo que cobra el espanyolito medio.
Durante el concierto, mucha peña practicó el crowdsurfing (eso de dejarse llevar sobre un mar de brazos en alto ), hasta el punto de agobiar: estábamos más pendientes de que no nos cayera alguien encima que del concierto en sí. Cada vez que crowdsurfeaba una chica, la peña la sobaba todo lo que podía y más; un par de chicas repitieron (ésas sabían a lo que iban). Además, a muchas les intentaban bajar los pantalones. Una que iba con falda se quedó sin ella, y tuvo que aferrarse a las bragas y defenderlas con uñas y dientes para que no se las quitaran.
De HammerFall fuimos al stand de Jägermeister, donde estaba trabajando Patzy. Nos invitó a algunos chupitos. El Jägermeister tiene regusto a medicina, pero está bueno, contrariamente a lo que nos habían dicho. Patzy dijo que quería ver a Neo borracho... y nos lo tomamos como una orden. Así que pillamos un cacho de carne a la brasa para cenar y un hidromiel, y luego otro/s más.
Entonces tuve una visión que me atormentará el resto de mi vida. Una morenaza de cara más que hermosa, mostrando sus caderas con el atuendo más jevi del mundo (su novio era todo lo contrario, quitando que era jevi, casi me mata la líbido). Hasta aquí aún podía alejar de mi mente los pensamientos impuros. Pero cuando se sentó en el suelo, dejó al descubierto toda la hucha. Ahí sí que no pude evitar imaginar [censurado, hasta a mí me parece demasiado cochino]. Tuve pesadillas con ese trasero durante varios días.
INCISO. A propósito del párrafo anterior... el próximo móvil que me compre, espero que tenga la cámara de fotos con un zoom más potente...
Seguimos bebiendo hidromiel hasta el concierto de Motörhead; ahí también bebimos una birra, y Neo, además, un cubata (y me sacaba un vaso de hidromiel de ventaja). El concierto de Motörhead estuvo bastante bien, aunque las que tocaron me sonaban casi todas igual. Las que más me molan -aparte del Ace of Spades-, Orgasmatron y Road Crew, no las tocaron. En el escenario había tres tías medio en bolas contoneándose y sirviendo cubatas a Lemmy y compañía, supongo que luego se irían con ellos al camerino. Creo que me he equivocado de profesión
Por cierto, durante el concierto de Motörhead definí el concepto de Harriet, que es el femenino de Harry: dícese de la mujer más o menos cuarentona, que primero me pisa un pie -quiero creer que no fue a propósito-, luego me da dos besos en la calva porque sí, y luego se autoinvita a beber de mi vaso de hidromiel.
Después de Motörhead teníamos un ratillo hasta el concierto de Doro Pesch, la reina del Metal, veterana pero aún bastante hermosa. Pasamos a saludar a Patzy (y a tomar más Jägermeister, si mal no recuerdo ). Entonces me dio un Àpreton.
4 vasos de hidromiel: 14 € (más 1 € del Pfand)
Plantar un destructor imperial con black metal guarruzo de fondo: 0.50 €
Descubrir después de la faena que no funciona la cadena... no tiene precio. Para todo lo demás, Wackencard.
Yo llevaba ya un Pedal of Honor, y Neo más. Fuimos a coger posiciones para Doro. Entonces vimos un grupo de catalanes, junto con un canario, con los que charlamos un rato. Yo básicamente hablaba con los catalanes de todo un poco. Entonces, vino una moza que iba con ellos y me plantó un beso, porque sí (ó 2, no lo recuerdo). " Toma, por guapo " . Vale, ésta va peor que yo. Le devolví el/los beso/s, pero antes de que pudiera desplegar mi artillería pesada, dijo: " Huy, si ése es el alemán que me estaba poniendo cerda antes " . Inmediatamente tuve un deja-vu, o como se escriba: una española, hace dos Wacken's, calientapililas... Efectivamente, la muchacha se empezó a refregar contra él como perra en celo (vamos, como lo que era), y cuando los amigos de ella se fueron a pillar birra, el alemán se acopló. Hasta luego, ya si eso te llamo yo esta semana. Auf Deutsch: Kelefollen. Me fui con Neo y el canario.
El concierto de Doro fue breve, pero no estuvo mal (aunque sus agudos me hieren los tímpanos a veces). Luego el canario se hizo un leño... el tipo es buen chaval, todo lo contrario que su costo, apaleao de la muerte
Y esto acabó con las pocas fuerzas que le quedaban a Neo.
Los tres nos quedamos a ver Amon Amarth, que es Viking Black Metal.
El escenario estaba muy bien atrezao, con un casco de drakkar, y de vez en cuando salían unos pavos ataviados de normandos o sajones a zurrarse con espadas y escudos. La melodía me molaba, y estaba muy bien ambientado, pero... la voz era rollo la de Gárgaroth. No comprendo cómo pueden alabarse las hazañas de Óðin, Thor, Heimdall, Týr, Freyr Freyja, Njørðr, Baldr, Loki (bueno, a Loki no se le alaba, por cabrón), etc., con una voz más propia del Black Metal satánico. En fin...
Neo se encontraba muy hecho polvo. Sopesé las opciones que tenía:
1) Ir a la carpa después del concierto, a oír el disco de todos los años.
2) Ir a la Biergarten
3) Ver todo el concierto y nos lo pensamos.
4) Acompañar a Neo a la tienda, que está reventado y hace bastante frío (aunque yo vaya en manga corta).
Y la cuarta fue la opción ganadora; creo que aún nos tomamos un par de capuccinos por el camino, para entrar en calor, pero no estoy seguro del todo. Y en la tienda me dormí, acunado por el disco de Airbourne, que pusieron los vecinos.
ALEJANDRO IV DE BARBATE PEICH '09 -
XX W:O:A: -- Keep the Spirit Alive! (Capítulo IV)
JUEVES
A eso de las 6 de la mañana ha diluviado, y ha calado en la parte de Neo, así que él se ha ido a dormir al coche. Por lo visto, el viento soplaba de su lado, se han juntado las dos lonas de la tienda, y por eso ha entrado agua.
Me levanté sobre las 11. Hice un esfuerzo sobrehumano para hacer el café, puto viento! Estreno el bono-caca de este año. El resto de la mañana discurre entre nubes y claros, y algún que otro chaparrón momentáneo. Esperemos que se porte bien para Running Wild.
Neo: ¿Es que los alemanes no se cansan de fabricar nubes? Porque mira q'han pasao...
Más tarde:
Yo: Juraría que en el mundo no existen tantas nubes...
Fuimos a comer a un puesto próximo (lo de próximo, por decir algo). Compartimos mesa con un alemán, viejo melenudo, que ahí donde lo ves trabaja diseñando satélites de telecomunicaciones. El hombre ha esquiado en Sierra Nevada, y se declara fan de las tapas y el coñac Carlos I. Nos pillamos una botella de hidromiel del que nos dieron a probar ayer en el concierto, pero no nos pusimos tan finos como esperábamos. Le ofrecimos al hombre este, que no la había probado. "No, I'd rather drink beer... you know for sure how it works!" (prefiero beber cerveza, esa sé bien cómo funciona), en alusión a los posibles efectos secundarios.
Después tomamos unos capuccinos servidos por dos señoras mayores del pueblo de Wacken. Eran bastante majas, pero sólo hablaban alemán. Aun así, pillé palabras sueltas y pude seguirles el hilo (lo cual hacía que me narrasen más y más, pero bueno... así voy practicando). A destacar las señoritas nórdicas que desfilaban ante nuestras tiendas de campaña, y un tipo que iba arrastrando con un cordel tres latas de birra arrugadas.
Estuvimos un rato sentados junto a la tienda, disfrutando de la buena música de los vecinos: Airbourne, Axel Rudi Pell, Doro Pesch, AC/DC... Como empezaba a refrescar, entramos en el coche e hicimos una inmersión en nuestro submarino
Inciso. Ha pasado un camión transportando en el remolque unos WC's químicos y dos borrachos. Menudo hostiazo se ha metido uno de ellos.
Inciso II. Ayer pasamos junto a unos pavos que oían a todo volumen Death Metal del más guarruzo. Neo: "Se les debe de haber estropeado un bafle". Volviendo de la ducha esta mañana, estaban oyendo el Hells Bells. Una de dos: o es una versión Death muy guarruza, o de verdad se les han cascado los bafles.
Ha pasado un nubarrón negro enorme; parecía un Destructor Imperial, escoltado por pajarillos a modo de cazas TIE. No he podido resistirlo y me he puesto la Marcha Imperial en el móvil.
Por la tarde, partimos, no temerosos de Dios pero sí de Thor, hacia los conciertos. El primero de ellos era el de Running Wild, y además iba a ser su último, ya que después del concierto se separan
Ataviados con sus clásicos trajes de pirata, el veterano quinteto alemán fue recibido a la salida con fuertes aplausos y una fina lluvia (Goteskauen, en alemán).
Según avanzava el concierto y Running Wild repartía caña, la lluvia se recrudecía. Para ambientar un concierto de temática pirata vendrá cojonuda, pero para verlo al aire libre es una guarrada. Me puse la palestina en la cabeza a ver si la mantenía seca, y sobre todo impedía que me entrase agua en el oído. Pero poco después la palestina estaba empapada, al igual que mi chaqueta. Un tipo que me vio con el cráneo envuelto en la palestina me saludó. Alhurrya li Filastin! (Libertad para Palestina).
Running Wild se despidió -y nunca mejor dicho- con Branded and Exiled y otra que no recuerdo. Lástima que no tocaran Under Jolly Roger y Chains and Leather, y que nunca las vaya a ver en directo, pero no estuvo nada mal. La lluvia nos dio un respiro. Nos fuimos a ocupar posiciones para Heaven and Hell.
Una mujer de delante me pregunta algo en alemán. Respondo lo típico: "Main doish is nisht gut", y pasamos al inglés. Me había preguntado qué grupo tocaba ahora, y como no lo conocía, le conté un poco la historia de Black Sabbath / Heaven and Hell. Igual era una señora de Wacken que iba a ve qué se cuece en el festival, pero no entiende de Metal. Tras un rato de palique, la pregunta obligatoria: "Where are you from?" La respuesta: "Spain". "Ah, entonces podemos hablar en español perfectamente". LoL.
Resulta que la señora es profesora de español en Lübeck. Hablaba bastante bien -obvio!-, con un marcado acento andaluz; no me dejó tratarla de usted. Estuvimos un ratillo hablando hasta que comenzó el concierto. Por lo visto, su marido es el jevi, y ella venía a acompañarle; aunque no entiende mucho, también le mola el rollo. Además, me dio buenas noticias: el tiempo va a mejorar para mañana y pasado
Detrás nuestro había otro grupo de españoles. Les conté lo del "accidente" que tuvo Tonny Iommi cuando iban a tocar en el Metalway. Pero esta vez nada ni nadie impidió que disfrutáramos del brutal espectáculo de Heaven and Hell. El bateras estaba rodeado de tambores, hasta tenía un bombo colgando sobre su cabeza, con el que ejecutó una batukada a la japonesa. Iommi hizo unos riffs acojonantes -de hecho, le han dado el premio de la MetalHammer al mejor riff del año-, y Dio sigue con sus gorgoritos. Hora y media de una de las formaciones más míticas de la Historia del Heavy Metal. Me faltó "Sign of the Southern Cross", pero el espectáculo que dieron y el feeling de los coros de "Heaven and Hell" compensaron.
Tras el concierto, la peña seguía eufórica. Algunos seguían entonando el estribillo de Heaven and Hell varias horas después. Otros llamaban a Helga (*). Nosotros seguíamos empapados, así que lo más sabio era retirarnos a la tienda y ponernos algo seco y abrigado, concretamente el pijama. La otra opción era ira a la Metal Party y escuchar una y otra vez el mismo disco de todos los años. Y dicho y hecho esto, nos fuimos a sobar.
ALEJANDRO IV DE BARBATE PEICH '09
(*) Cuenta la leyenda que en tiempos inmemoriales, un chico alemán fue a un festival con su novia, Helga. Ésta le dio esquinazo para liarse con otro, y nunca más volvió. Según se dice, el chico pasó toda la noche buscándola por el camping y gritando "Heeeelgaaaaa". Hoy en día aún se oye este grito en las noches de los festivales jevis alemanes. -
XX W:O:A: -- Keep the Spirit Alive! (Capítulo III)
MIÉRCOLES
Lo típico del día a día: nos levantamos, desayunamos, me afeito y me meto en la ducha. Se oye un grito de mujer. Al rato se oye la puerta de la casa. Por lo visto, la amiga de Thom se ha quedado más rato durmiendo y ha pillado a Neo en gallumbos. Por suerte para ella, se ha vestido antes de salir de la habitación, y no le ha dado por ir al baño.
Yo: Neo, a ver si aprendes de Thom. En esa habitación puede haber ocurrido un holocausto vaginal, y no se ha oído nada.
Orden del día: recoger la casa y las maletas, hacer la compra, comer en el italiano de Sankt Pauli, y partir hacia Wacken. A ello vamos. En el Rewe no tenían maquinillas de afeitar desechables de calidad aceptable, así que Thom nos indicó un lugar junto al BigEasy en el que sí tenían.
Neo - No me acuerdo de cómo se llama la tienda... creo que tenía un apellido judío.
Yo - Broflowski?
Una vez allí...
Neo - ¿Cómo se dice "resaca" en inglés?
Yo - "Hangover". ¿Por?
Y me enseña una botella de gel "anti-hangover". Por supuesto que lo pillamos.
Luego fuimos al Rewe. Le dije a Neo que los biofrutas van de lujo para la resaca. Vimos una botella de litro. Traduje más o menos los ingredientes, a los que había que sumar: vitamina C, E, F, B1, B6 y ¡B12! Pillamos 4 botellas
Y ná... cargamos el coche y partimos hacia el barrio de Sankt Pauli, al ristorante Lagona. El dueño no estaba esta vez, pero sí las camareras del año pasado. Nos atendió una que no hablaba inglés, pero sí italiano, con lo que aún nos pudimos aclarar. Sufrimos el constante acoso de un enjambre de avispas durante la comida (por desgracia, no nos acosó el enjambre de jamelgas punkis que pasó por allí). Alguna que otra avispa se llevó un guantazo; no tiré la birra de milagro. No obstante, volvían contumaces a la carga. ¿Estas avispas son masoquistas, o qué?
"Si a mí me pega una hostia un bicho que pesa al menos un millón de veces más que yo, un traumatismo craneoencefálico me llevo como mínimo, y se me van las ganas de incordiarle". Barbate.
Por increíble que parezca, nos terminamos las raciones de comida, y eso que la calzone de Neo tenía medio palmo de grosor. Esto será lo más sano que comamos en los próximos días. Partimos hacia Wacken.
"Todos los caminos llevan a Ausfahrt". Neo. (Ausfahrt = salida de la autovía)
Llegamos a Wacken sobre las 18 h. Sorteamos varios controles policiales. Plantamos la tienda junto al coche, en un tiempo récord, pese a tener que moverla varias veces para dejar hueco a los vecinos. Viva mi martillo Mjolnir, y viva el suelo blandurrio de Wacken!!! Por cierto, mientras planté la tienda, me fumé un cigarrillo a lo Juan Ka. Esto es, sin quitármelo de la boca para nada.
Pillamos las pulseras. Estamos en la zona de acampada Q (es decir, a tomar por qulo de los conciertos, la comida, etc.) Vamos a la Biergarten y pillamos las preceptivas jarras de Franziskaner de a litro. Por ahí hay varios iluminados gritando "Wackeeeeen!", ovacionados por toda la peña. Al rato se sentaron al lado unos suecos, con los que nos pusimos a hablar. Vamos, lo habitual en una Biergarten.
Hablé bastante con la rellenita del grupo; por momentos tuve un dejà vu, pero esta chica le pegaba mil patadas a la noruega del año pasado, en todos los aspectos. Lástima que nos perdiéramos cuando fuimos al concierto de bienvenida de Bon Scott (kizir, de una banda que se llama así; no creo que resulte práctico cantar invocándolo por ouija).
INCISO I. Antes de pillar las birras, fuimos al stand de Jägermeister, por si estaba allí Patzy, pero no fue el caso. Junto al stand hay una grúa enorme. por lo visto, la peña se sienta en taburetes alrededor de una barra, la grúa los sube, y hasta que no se acaban la bebida no los bajan. Tomarse un chupito de aguarrás... estoooo, Jägermeister ahí arriba debe de dar bastante impresión.
INCISO II. En la mesa con los suecos tuve mi momento de inspiración. Me puse en pie sobre mi banquito y grité "WACKEEEEtjó, tjo tjo tjo". Lo volví a intentar, y me salió un gallito. Algunos vecinos me secundaron, pero creo que no me hallaba realmente inspirado para sentir el espíritu del festival (eso sí, las dos jarras de Franziskaner hacían su efecto ).
INCISO III. Mi alemán es muy disléxico, y el inglés va empeorando por momentos. Ahora bien, a partir de la 5ª birra mejora considerablemente.
INCISO V. Contenido de la Full Metal Bag de este año: libretilla y boli, chapita, pegatina, postal, parche, y un monedero. Además, había un cenicero de bolsillo, lo cual viene de puta madre para no llenar el suelo de chustas. Eso sí, ni daban chubasquero -este año va a hacer mucha falta-, ni el condón negro del Averno (podría hacer falta, podría no hacer falta).
La carpa de Bon Scott estaba petada, tuvimos que oír el concierto desde fuera. Tocaron buenas versiones de varios temazos, pero prefiero las versiones de la Highway to Hell Band. Vimos a unos chavales de Burgos que nos dieron a probar "Met", una bebida de allí (con el tiempo descubrí que "Met" es hidromiel, en alemán).
En un momento dado, me estaba meando amargamente. Antes, unos pavos estaban meando en la valla. Me acerco. ,,Kann ich hier pissen?`` El tipo me dijo "Ja, natürlich!" La tipa que iba con él replicó: "Nein!" Tras una larga discusión entre ellos dos, les dije: "Well, I'm going to dake out my little thing and I'm gonna proceed". Y procedí, y de este modo fui muy feliz.
Después del concierto, fuimos a pillar unas camisetas. Había auténticas hostias para acercarse a la valla del mostrador; algunas camisetas ya se habían agotado. Me llevé codazos, pisotones, soplidos en la nuca, tocamientos y apretujones varios, pero al final llegamos. Casi me desmayo por el camino! Detrás había una chica de Madrid que contaba la distancia al mostrador por el número de empujones que faltaban. "Va, un empujoncito más y ya está". Esa frase podía malinterpretarse fácilmente.
Salimos con un cargamento de camisetas, pero hechos polvo. Mañana no quedarán casi camisetas. Pillamos unas pitas y unas Beck's (se llaman así porque cuando pruebas un trago dices: "beck! a esto le llaman birra??", no me bebería un Maß de eso ).
Y de ahí fuimos al coche, pues a Neo se le había quedado muy mal cuerpo después de la Quest for the Holy Shirts. Abrimos las botellas de 2/3 de Desperados e hicimos un submarino en el coche, con lo que acabé extremadamente doblado.
We all drink in a German submarine, hey!
German submarine, hey!, German submarine...
Por cierto, la mujer de la tienda de al lado salió en bragas. No fue tan dantesco como esperábamos en un principio: no tenía celulitis, sólo lorzas. Entre ella y el marido casi nos revientan el retrovisor. Cuando nos repusimos del susto (en mi caso, más tarde: cuando pude tumbarme sin sufrir mareos), nos fuimos a la tienda a sobar.
ALEJANDRO IV DE BARBATE PEICH '09 -
XX W:O:A: -- Keep the Spirit Alive! (Capítulo II)
MARTES
Despertéme dolorido y casi en el suelo, 11 horas después: el colchón se había desinflado
Parece ser que el tiempo en Wacken seguirá siendo incógnita, pero va mejorando... rain or shine...
Thom dijo que usáramos lo que quisiéramos de la cocina, pero que antes miráramos la fecha de caducidad. En efecto, el Müsli caducó en diciembre. Se nota que es el piso de un soltero. Probé la leche que había en la nevera. Estaba acojonantemente buena, y eso que era la del Lidl. De lo que se come, se cría... eso explica la inmensidad pectoral de las alemanas. Desayunamos; descubrir la tostadora me ahorró faena. Pasamos la mañana con la PS3.
Mientras Neo hacía la siesta del borrego, cociné unos tornillos àla bolognesa. Resistimos como verdaderos héroes la tentación de caer fritos en el sofá después de comer. Salimos de compras al centro de Hamburgo, y al posterior encuentro de Thom [lo de comprar es porque Neo no traía pantalones largos... lo suyo es Fe].
Según las instrucciones, debíamos ir en coche hasta la Nosekestraße, y allí pillar el metro. Subimos al andén: no vemos la máquina de sacar tickets, y aquí en Alemania es impensable subir al tren sin billete; probablemente sea el único supuesto en el que la ley contempla la pena capital. Recorremos el andén: nada. Enfrente hay una, pero no hay forma de atravesar las vías... o sí, pero no hnay forma de escalar después hasta el andén. Así que bajamos por el otro lado de nuestro andén.
Una vez bajo sacamos los billetes. Neo me pregunta si hemos cerrado el coche: NPI. Ya que estamos bajo, vamos a comprobarlo y nos fumamos un cigarro de paso. El coche estaba abierto. LoL. Al volver al andén, subimos por el mismo sitio de la primera vez: había una máquina nada más subir, antes de girar hacia las vías, y no la habíamos visto. Cosas como ésta hacen que a veces me pregunte si existe un Destino escrito.
Neo: ¿Un destino en sánscrito?
Yo: Sí, porque no podemos entenderlo.
En el U-Bahn (U-tren, es un tipo de metro, pero no sé qué lo diferencia de los otros) vimos un grupo de japos. La chica llevaba una camiseta con 3 letras inconfundibles: W O A. La miré. Me miró. Mi camiseta de Gamma Ray también declaraba mis intenciones. Sonreí. Sonrió. Me hizo cuernos. Se los devolví, y en voz no muy alta, grité: "Wacken!", a lo que respondió de igual modo. Aún nos despedimos cuando bajé con Neo en nuestra parada. Es la camaradería del Wacken.
Estuvimos un rato caminando por lo que viene a ser la calle Colón de Hamburgo, con su Zara, su Mango, su C&A, etc., y contemplando las suculentas hamburguesas -y no hablo de comida basura... o eso espero...-. Nos pillamos unos pantalones desmontables cada uno... yo no iba a hacerlo, pero necesitaba otros, y en Valencia hay poca variedad y son más caros. Vimos el "Levantehaus", que no sé yo qué tendrá que ver con el equipo de fútbol, y luego nos fuimos hacia el Rathaus (no es la "casa de ratas" sino el ayuntamiento ).
Yo - Me pregunto por qué se llamará ,,Rathaus``
Neo - A ver, aparte de políticos, ¿qué más hay en un ayuntamiento?
Yo - Aparte de ratas, ¿qué has dicho?
INCISO. Vimos más wackenianos.
INCISO II. Las farmacias alemanas (,,Apotheken'' ) molan, tienen una A de AC/DC en el cartel
Nos encontramos con Thom, y nos fuimos a tomar unas birras con Michael y Thomas, dos compañeros suyos de curro y bellísimas personas. Se habló de muchas cosas mientras iban sucediéndose las jarras de Franziskaner. Curioso que Thomas hablara muy emocionado de un concierto que vio de Slipknot... no sabía cómo decirles que me dan asco, así que dije "I prefer classic Metal", cortésmente.
Según caían las birras me vi en la necesidad de cenar, y de orinar repetidas veces, y mi inglés, aunque no del todo correcto, ganaba fluidez; pese a no conocer a los colegas de Thom, cada vez me veía más desenvuelto en la conversación, y se fumaba más, y se tocaban temas más íntimos y/o personales, y se visitaba más el lavabo (Pissenzimmer), etc.
Y ná... luego fuimos en taxi hacia nuestras respectivas moradas. Neo vio una cafetería llamada "Arcada" (buen rollo!). El taxista turco no tuvo reparos en meternos a los 5 en su vehículo. Primero bajó Michael, luego los tres que íbamos a casa de Thom, y Thomas siguió su camino. Por cierto, Thomas nos explicó por qué ponen un vaso de agua con el espresso: por lo visto, el café de verdad (es decir, el que tomamos en los países mediterráneos) es demasiado fuerte para un alemán. Mariquitas. Le dije que, así como aquí tienen miles de panes diferentes, algunos de ellos con poder laxante, nosotros tenemos el café de las 8 con el cigarrito mañanero
Finalmente, recogimos a una amiga de Thom, y nos fuimos a dormir, al menos Neo y yo
ALEJANDRO IV DE BARBATE PEICH '09 -
XX W:O:A: -- Keep the Spirit Alive! (Capítulo I)
Las 2. Por fin venzo al insomnio. Pero en vano: a las 4:30 h suena el despertador; aún tardo un poco en reaccionar. Ha llegado uno de los días más esperados del año. El más esperado será pasado mañana. Ducha rápida, por suerte ya me afeité ayer por la tarde. Chequeo la mochila: todo OK. Me despido de mi madre.
Saco pasta. Alguien más entra en el cajero: Neo. Su hermano está fuera en el coche. Partimos hacia el aeropuerto de Manises.
Lo más interesante que sucede, por ahora, es que desayunamos, nos fumamos un par de cigarros, y vimos una oscurilla bastante morbosilla... y punto.
Pillamos una botella de Reserva para Thom, mejor que el Faustino I, para agradecer su hospitalidad. El avión va a despegar. Un capullo va oyendo música, pese a la prohibición de usar aparatos electrónicos. El avión es un MD-82 de Spainair. Buen rollo.
A eso de las 9, la azafata se dirije a un colega del de antes. "Disculpe, usted ha fumado en el lavabo del avión". El pavo lo niega. "Pues se han encendido los extintores". Owned. Le echa el puro. La tipa le recuerda que está prohibido, que es muy peligroso, y que deben denunciarle. Sus colegas se ríen un rato. Para risa, la que le va a dar cuando baje del avión y le espere la Polizei.
Sobrevolamos los Ligures. Preciosos, es como una sábana verde arrugada mil veces, pero en bonito. Me sobo por fin. Despierto cuando pasamos sobre los Alpes. Muy muy muy bonitos, son una de las maravillas que la Geología ha ido esculpiendo pacientemente durante miles de milenios. Eso sí, parecen bastante escarpados. Ahí debe de haber una hostia muy tonta en caso de caída.
Inciso: en Manises, Neo procedió a deponer. "Sí, porque como tengas que facturar eso pagarás un plus". Entonces salió a la luz la agradable conversación que mantuvimos anoche por el mesenger... "Si hay que llevarlo en cabina, habrá que meterlo en una bolsa transparente... debe de ser como cuando compras unos pececillos, que te los ponen en una bolsita..."
Aterrizamos en München / Munich. Peazo aeropuerto. El pavo de antes se libra de ser enchironado, pero la azafata le ruega que no lo vuelva a hacer. Tenemos casi dos horas por delante. Divisamos una Biergarten en nuestra terminal, así que una vez localizamos la sala de embarque hacemos lo más típico de Alemania: tomar unos tercios. Es aquí cuando descubro la utilidad de las primeras gafas de sol que tengo en mi vida
Pasamos el arco. Como de costumbre, los botones del pantalón pitan en los arcos del aeropuerto, casi me cachean. Esperando para abordar el avión había un chico con una camiseta del Brave New World. Identificó las pulseras del Wacken, y con esa palabra nos saludó.
Vamos a embarcar. Le pregunto a Neo si necesitamos enseñar el DNI, y la azafata nos responde en perfecto castellano que "No necesitan mostrar el pasaporte, con la tarjeta de embarque es suficiente". Toma ya con la alemana, ahora ya no podemos hacer comentarios soeces (porque había un par de ellas que estaban para darles motambo hasta la muerte).
Mientras esperábamos el despegue, vimos cómo embarcaban nuestras maletas: OOOEEEEE!!! Trátenlas bien, o les voy a montar un pollo.
To mount a chicken = montar un pollo
En el vuelo, que fue breve, nos ofrecieron bebidas y chocolatinas. Pedí un vaso de ,,Wasser'', y me preguntaron en alemán... algo. "Main doich is insht gut", y ya la mujer me sacó un paquete lleno de barquillos de chocolate o unas papas... la elección estaba clara. Viva el lenguaje de signos!!!
Y llegamos a Hamburgo, recogimos las maletas, nos despedimos de los wackenianos, y fuimos en busca de un paraguas para fumadores. Pero ya no hay ni uno. Neo: "Deben de haber hecho a Thom ministro de Sanidad".
Vamos a pillar el coche de alquiler. Nos atiende una moza de ascendencia turca bastante cañón. ¿Bastante? No, más bien: ÑUUUUUU! De hecho, creo que no sabía ya hacia dónde mirar cuando leyó en mi mirada los cientos de guarradas que se me estaban ocurriendo con ella. Tenía un culo como pa forrar pelotas.
Tuvimos problemas con el crédito de la tarjeta de Neo, así que llamó a su padre para que le dieran un poco más en el banco. Mientras esperábamos respuesta, estuvimos hablando con una pareja de Badajoz, que también iban al Wacken.
Ya tenemos crédito. Eso sí, renunciamos al seguro del coche porque el presupuesto se disparaba. Nos dieron un Nissan Qashqai cojonudo, que sólo tenía un defecto: la pegatina de "prohibido fumar".
Neo - Eso sí, ni un rasguño... como le hagamos algo y nos toque pagar 400 € por barba...
Yo - Por ese precio, te explayas bien y te quedas a gusto.
Neo - Sí, me dejan un Qashqai y les devuelvo un Nissan Micra, hecho un acordeón.
Yo - Y que te pregunten... eso sí, dentro no hemos fumado, eh!!
El GPS que nos han dado no podía tener una voz más seca y antipática. Miedo me da el puro que nos pueda echar si nos equivocamos de camino.
Comimos en el BigEasy, el restaurante americano del año pasado. Y nos volvieron a poner el famoso "toque del chef"
Aritos de cebolla, nachos, una hamburguesa, una enchilada, 2 jarras de cerveza... vamos, pa salir rodando.
Echamos una siesta en el coche. Después, fui a pillar agua a un Rewe próximo (es como los supermercados Día de Espanya). Preguntar en alemán por el Rewe no fue complicado; lo complicado fue preguntar a la vuelta por el coche de Neo. Llegué y ahí estaban él y Thom. Nos saludamos, pillamos los bártulos y subimos a su casa. Mientras introducía la llave en la cerradura del portal, me vino a la mente un doloroso recuerdo. En tres palabras: 4º sin ascensor.
Y ná, básicamente estuvimos jugando a la PS3 mientras él curraba, y luego fuimos a comprar. Nos enseñó virguerías del Mac (ahí Neo era feliz, y yo, el linuxero extraño), hicimos una "cena de chicos" (pizzas y birra), y a sobar.
ALEJANDRO IV DE BARBATE PEICH '09 -
KACKEN IN WACKEN '08 - Capítulo X (4-VIII-08)
Amanece. Empiezo a recibir sms de felicitación del cumple. me he despertado algo antes que Neo, así que me afeito, me ducho y recojo la maleta.
Deberíamos ventilar la habitación, pues la maleta de Neo huele a barro que alimenta. La ventana es de esas que se pueden abrir desde la bisagra de abajo o de un lateral. El caso es que la manivela estaba en la posición "abrir desde abajo". La giro, pero la ventana no encaja bien en el marco. Tiro a abrir del lateral y, a la que me doy cuenta, la ventana está colgando de una esquina, y si la suelto se va al suelo (o peor aún, a mis pies).
Tras varios intentos fallidos, desisto de montarla. He ahí al ingeniero. Me temo que me van a prohibir la entrada en todos los hoteles de Alemania, porque entre lo de ahora y lo de Hamburgo...
Vamos al aeropuerto. Engañamos al estómago, ya que ese desayuno no nos calmó el hambre. Pesamos las maletas, "por si acaso". La mía, casi 15 kg clavaos; la de Neo... pos 18.4 kg. O le quitamos 3.4 kg, o no sube al avión. Por suerte, Neo reservó los billetes con un plus por 2ª maleta, pero aún así fue a preguntar. Por lo visto, no vale llevar una de 14 kg y otra de 16, como mucho 15 kg cada una. Y ahí nos pusimos, en mitad de la terminal, a jugar al Tetris con mi mochila, su maleta y su bolsa de mano. A base de "llévame tú las chancletas, pásame un calcetín, yo te llevo el saco...", logramos cuadrar el peso y que su maleta baje de los 15 kg.
Vamos a facturar las maletas. Y ahora es cuando nos hacen la gracia: la tipa que nos atiende dice que 15 kg en total por barba. Le discutimos: "Hemos pagado un plus para llevar otra maleta". "Sí, sí, pero como mucho 15 kg/barba". Me cago en ella -que igual no tiene la culpa de nada-, me cago en rayaner y me cago en la madre que los parió. ¿De qué sirve pagar el plus si luego te cuenta el mismo peso? Tras una larga discusión, y viendo que la tienda de campaña no puede ir en cabina, dice que la ponga en la cinta. Nos pasamos 3 kg con la tienda (en Lufthansa eran menos puñeteros: 20 kg cada uno, ó 40 entre ambos, y pusimos todo el equipaje junto). "Me temo que tendréis que pagar un extra".
Hago cuentas: 15 €/kg de más, x 3 kg son 45 €. Por ese precio, y teniendo en cuenta que aún le tengo que comprar las varillas que han petado, se puede meter la tienda por el Pfand y me compro una buena. Tras volver a discutir, logramos que nos cuele la tienda por la patilla; lo que no sé es si fue porque teníamos razón o si hizo la vista gorda (en inglés, she made the fat view). Salimos a fumar, y debatimos sobre la conveiencia de poner una denuncia en la asociación de consumidores (total, una más creo que ya les da igual...)
Comimos. +0.25 l de cerveza. Pasamos el arco; ahí pita hasta el hierro de la sangre, lo tienen muy sensible los tíos estos. Embarcamos. Conteniendo las lágrimas, abandonamos el país de las verdes praderas y las grandes ubres. Auf Wiedersehen, Deutschland!
Y poco más queda que contar... En el avión sobé vilmente, pasé a papel algunos pasajes de las memorias, vimos por la ventanilla las nubes alemanas (cuadriculadas y ordenadas, cada una en su sitio).
Llegamos a Manises a las 17:30 h. Nos recogió Javi/Diablo, el hermano de Carlos/Neo, que venía con la parienta. Me dejó en casa. Y por la noche, planché la oreja durante 12 horas al menos, como viene siendo costumbre cada vez que regreso de un festival.
Antes de dormir, saqué las memorias de la maleta. Le eché un vistazo a la Metalbag. Y dentro apareció... tachán tachán... una tarjetita cuadrada con unas letras que decían: "Hauptbahnhof Parkhaus", o "Parking de la Estación de trenes principal" de Hamburgo. Vamos, que la mujer a la que le dimos las llaves del coche aún estará buscándola por la guantera. Ya sabía yo que no podía ser perfecta la entrega del coche. El año que viene no tendremos ni coche ni hotel en Alemania.
Y... esto han sido las aventuras y desventuras de Neo y Barbate en el Wacken Open Air 2008. Ánimo, que sólo quedan 362 días para el Wacken'09, que será el vigésimo aniversario... ahí sí que vamos a quemar Wacken!!!
See you in Wacken, Rain or Shine.
WACKEEEEEEEEEEENNN!!!
Digooooo... ALEJANDRO IV DE BARBATE PEICH '08
P.D. Al final, 66 cuartillas. Ahora bien, la 64 y la 65 son en realidad medias cuartillas (por eso de que uso papel viejo que tiene algunas cosas ya escritas, o algo), con lo que se queda en sesenta y ci... eso, ya sabes qué rima va ahí.
P.D.2: en total fueron casi 18 litros de cerveza, tan sólo. Me estoy haciendo viejo... -
KACKEN IN WACKEN '08 - Capítulo IX (3-VIII-08)
Nos despertamos sobre las 10. Rectifico: Neo logró despertarme sobre las 10. Recogimos mochilas. Primer viaje al coche para llevarlas. Saludo a Guldurin: "Are you leaving now?" Me dijo que 'yes', y punto. Pof fale, taluego. Ya si eso, te llamo.
Fuimos hacia el WC. Había cola para pillar desayuno, así que lo omitiremos. Lo que no me he fijado es si han retirado (o vendido) unos pastelillos que ayer estaban siendo literalmente devorados por las avispas. Frente al 'Markt', un grupo de chicos apaleaba sin piedad alguna su tienda de campaña... así que probablemente luego la quemarán, para no perder las buenas costumbres wackenianas.
Frente al lugar en que estaba el coche, tomamos unos capuccinos. Regresamos: los daneses han picado espuelas, pero sus tiendas siguen en pie, y por ahí queda alguna maleta, así que sospecho que volverán (con lo que no puedo mangarles las varillas que yo tengo rotas, y mira que ganas no me faltan; Neo dice que no sería un buen detalle después de lo del viernes). Desmontamos la tienda. Los suizos, que igual queman también la tienda, con roña y todo, están escuchando algo que parece Mägo de Hez, pero en inglés; por lo demás, la voz y los violines están bordaos.
Recogimos todo. Bendecimos la cinta americana de Thom por habernos mantenido la tienda erecta durante cuatro días con sus cuatro noches. Con gran pesar, llevamos lo que quedaba al coche y partimos hacia Hamburgo, a eso de las 11:15 h.
Este año nos hemos pirado de Wacken mucho antes, con lo que el atasco es mucho menor que el año pasado. No sé por qué, exactamente, pero el GPS nos lleva a Itzehoe por otro camino. Siguiéndolo desconcertados, llegamos a la autovía de Hamburgo casi entrando a la ciudad, y nos hemos evitado el pitote del año pasado. Oé!
Ya en Hamburgo, condujimos al menos 20 km más hasta casa de Alison (sí, la ciudad es acojonantemente grande). A cada metro nuestras ganas de mear crecían exponencialmente. Al fin llegamos a la Barmbekstrasse y a casa de Thom y Alison.
Y ná, les contamos a grossen moden cómo había ido el festival, agradecimos de nuevo la cinta americana y otros artilugios, usamos (y abusamos de) el retrete, y Amparo nos hizo un plato de pasta para comer mientras veíamos (por 2ª vez) la parodia de Star Wars con Padre de Familia. De paso, hice una tortilla española para cenar esta noche en el tren, a la que Amparo sumó grandes cantidades de pan y fiambre. Desde luego, no podemos quejarnos de hospitalidad, no.
De camino a la Hauptbahnhof (estación principal de trenes) nos botamos dos gasolineras; afortunadamente, había otra justo al lado del garaje. Además, logré pedir en alemán las llaves para ir al lavabo. Al devolver el coche, nos costó averiguar dónde carajo había que dejarlo, ya que los letreros sólo estaban en alemán. La señora que recogió las llaves nos pidió la tarjeta que te dan al entrar en el garaje. Neo no la lleva encima, le dice de ir al coche a comprobar que está allí. La señora dice que no, que da igual. Tras mucho discutir, ella gana: ya la cogerá mañana.
Estuvimos cerca de 1 h y media esperando; mientras, fumamos más cigarrillos, vimos más wackenianos que regresaban a sus hogares, compramos souvenirs y artículos de coña, y marranadas para el viaje.
El tren iba lijao, a unos 250 km/h casi todo el rato. Nosotros íbamos en clase turista, y aun así teníamos enchufes en los asientos para portátiles (en nuestro caso, para que Neo siguiera con el Civilization de la PSP). Al llegar a nuestro asiento (lo cual nos costó, ya que entramos al tren por otro vagón y nos topamos con mucha peña que aún no había alojado su equipaje) conocimos a una mujer española que lleva casi 30 años viviendo en Hannover, y hasta dicha localidad estuvimos comparando odiosamente España con Alemania. Semos los campeones de Europa pero, quitando eso y el buen tiempo, no hay color.
Puesto que no había sitio para nuestras maletas hasta que empezó a bajar peña en Hannover, las dejamos al lado de la puerta del vagón, y a cada parada nos acercábamos a vigilarlas -y a fotografiar el cartel de la estación, para dejar constancia de nuestro paso por allí-. En una parada subieron 3 polizei, se me pusieron los huevos de corbata, pero luego resultó que iban de vacaciones, y se pusieron a cenar sus bocatas en el compartimento que ocupaban.
Yo aproveché el trayecto de Hannover (pero se lee Janofa) a Frankfurt (que se lee tal como se escribe) para redactar las Memorias, y Neo siguió engorilado con el Civilization. Bajamos del tren. Cigarrito. El tren finalmente sigue su camino hacia Stuttgart. Son las 23:30 h. Quedan 3 horitas hasta que pase el autobús que lleva al aeródromo de Frankfurt-Hahn. Cojonudo. A todo esto, hemos visto que aquí un tren mide fácilmente 1/2 km.
Inciso: acabo de batir un nuevo récord, 57 cuartillas de Memorias. Las del viaje Sevilla + Granada fueron unas 54, pero en esta ocasión algunas cuartillas eran más cortas... es lo que tiene reutilizar el papel viejo, que no está 100% en blanco.
La primera hora la pasamos decidiendo en qué parte de la estación nos sentamos (el único banquito del edificio lo ocupaba una indigente), y plantando pinos. Entonces Neo sugiere unos capuccinos. Fui a la cafetería, y los pedí en alemán. A la que regreso con Neo, descubrimos que no son dos capuccinos sino dos cafés más largos que un día sin pan. Tras maldecir mil veces al que me los puso (creo que la diferencia entre ,,Kaffee'' y ,,Capuccino'' es notoria), los probamos: aún eran "bebibles" (o "potables", según se mire).
Además, como eran las 0:50 h de la noche, aprovechamos los cafés para brindar por mi cumpleaños y rememorar batallas. Neo: "¿Qué se siente al celebrar tu cumpleaños en una estación de trenes de Alemania?"
Para acompañar mi café, salí fuera a fumarme un cigarro. Se acerca un tío: "Haben Sie ein Feuerzeug?" Le doy fuego. Me suelta una frase en alemán. "Mein deuch ist esléjt" (por ,,Mein Deutsch ist schlecht'', para que se note que aquí el guiri soy yo). "Where are you from?" - "Spain". "Ah, hablo algo de espaniol". A las 3 frases de ambos, me dice: "Bene, io parlo migliore el italiano che l'espagnolo". Y seguimos hablando, yo en español y él en italiano. Y lo mejor de todo es que el tío era croata, con lo que también hablaba su propio idioma, el muy políglota.
Al cabo de un rato, Neo descubre un PC público, y se mete un rato en internet. Yo me quedo custodiando las maletas y exterminando a los adoradores del Caos con mis Ultramarines en la PSP, ante la mirada estupefacta de los viajeros de todas partes del mundo que iban y venían.
Poco después, llega un tío y empieza a cerrar las puertas con llave. Le pregunto; su inglés es más ruinoso que mi alemán. Me dice que las va a chapar todas excepto la del centro. Neo y yo vamos para allá con las maletas. Entre pitos y flautas, son las dos menos cuarto, así que salimos ya a esperar el bus fuera. Nos fumamos un cigarrito (otro más). Los seguratas, que tenían cara de pocos amigos, ya no dejaban entrar a nadie; por lo visto, no iban a pasar trenes en 3 horas y no les hacía gracia tener gente pululando por dentro (eso sí, llega uno, dice que se ha dejado algo en la taquilla y le dejan pasar). Finalmente, vamos hacia la parada del bus.
La susodicha parada está en un gran solar. Al frente, unos tíos con muy mala pinta. Atrás, la pared de la Hauptbahnhof de Frankfurt (Frankfurthauptbahnhof, la de esta tarde era la Hamburghauptbahnhof). A la izquierda, deshacemos nuestros pasos. A la derecha, la nada. Preguntamos por el lugar (Mannheimerstrasse), parece que es la misma calle de la estación. Vemos al fondo un bus con el logo de Rayaner: ahí está la parada!
Una vez allí, no nos faltó distracción. Primero llegó un autobús del aeropuerto, del que bajaban hermosas mozas que incitaban deseos de ponerlas mirando hacia Pamplona, por ejemplo. Después vimos pasar un chulo -presumiblemente, de la mafia rusa- con una señorita de la calle, a la que no pegó una paliza porque había demasiados testigos y probablemente no tuviera balas para todos. Lo siguiente fue ver que la poli, al llegar a la zona, gira y esquiva hábilmente el descampado. Y por último vimos que el tranvía comparte raíles con la calzada de los coches, y casi se come un taxi. Aquí los taxis conducen peor que en España, pero es que éste veía venir el tranvía y todavía hacía marcha atrás, el muy inútil.
Y por fin llegó nuestro autobús, con su chófer presumiblemente ebrio. Durante las dos horas que duró el trayecto, seguí viciándome al Squad Command (ya tengo un Dreadnought y Marines Exterminadores!!!) mientras Neo planchaba la oreja. Pasamos por delante del aeropuerto principal de Frankfurt (Frankfurthauptflughafen?? ); hay que ver lo grande que es el jodío. Creo que es el mayor de Europa, puedes reírte de las 4 terminales de Barajas y de la media terminal de Manises.
Llegamos al aeródromo de Frankfurt-Hahn. Sacamos las maletas. Son las 4:20 a.m., y el sueño es vil. Parece que llevemos años durmiendo sobre el suelo de Wacken. Neo lo acusa bastante más que yo. Llegamos al hotel. Hace poco que se ha puesto a llover, y cae la del pulpo. La chica de recepción nos pregunta que cómo llegamos a esas horas... pero al final nos deja en paz, no estamos en condiciones de explicarle la odisea. Subimos a la habitación. Dejamos las maletas donde sea. A sobar!!!
Balance de la jornada: 0 litros. Sí, nada de alcohol; el año pasado tampoco bebí al día siguiente de acabar el Wacken.
INCISO. Mientras escribía la línea anterior en el Gedit (como el "bloc de notas" pero en Linux) me he acordado de que eso es falso: el año pasado por la noche tomamos un par de copas con Amparo y Patrizia.
ALEJANDRO IV DE BARBATE PEICH '08