BarVeider
hombre - 30 años, Valencia, España
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A day in Barna-City (2/2)
SEGUNDA PARTE
Tirorí tiro tito rorí... tiró... tirín... suena un midi que se parece a "Hard as a Rock" (AC/DC). No es una llamada de la chorbiagenda, sino el puto despertador. Me duele la cabeza. No debería ser resaca, pues anoche no bebí tanto. Me gustaría dormir algo más, creo que me he despertado en plena fase REM del sueño y por eso estoy hecho polvo. Pero no puedo, en 1 hora empiezan las conferencias. Maldigo de nuevo al vecino de arriba y a su árbol genealógico.
Hay que dejar la habitación a las 11, así que voy recogiendo los bártulos. Me ducho, como suelo hacer, cantando "El Bardo Bastardo". Repaso mentalmente la mini-conferencia mientras me visto. Bajamos a desayunar.
La primera conferencia se retrasa un poco. Iba a cargo de JP Majoral, químico francés de gran renombre. Apenas pone la 3ª transparencia, el cañón de vídeo se rebela contra el portátil del atril: "No PC detected". Toma ya.
Entonces Miquel dice: "Alejandro, sube a arreglar esto". Imagino que estará de coña; además, no me ha llamado Barbate. Pero el hombre insiste con cara de apuros. Mierda, a buenas horas dije que sabía algo de ordenadores. (esto se suele llamar "La maldición del informático" ).
Subo al estrado. Miro el portátil, toco un par de cosas sin usar el ratón, para que parezca que de verdad sé algo. Esto no rula. Vienen los técnicos. El problema es algo más complicado de lo habitual. Algo está fallando en el portátil, y no es la configuración. Al final nos damos todos por vencidos. Majoral ha seguido hablando un rato para entretener al público, pero ha llegado a un punto en que sin diapositivas no puede seguir. La última solución: recurrir a un viejo PC que también está conectado al cañón, con güindous 98 (como dé un pantallazo azul nos vamos a reír, pero se acabó el congreso).
Por lo demás, la charla fue interesante. La última parte versaba sobre un método para reproducir hasta x1 millón las células NKC (Natural Killer Cells), que son anticancerígenos naturales del cuerpo, sólo que nadie puede multiplicarlos por sí mismo de forma que se coman un tumor... bueno, tal vez Chuck Norris sí. Llegó el turno de preguntas y, como nadie se animaba, le pregunté si una concentración de NKC's tan alta podría ser perjudicial. Su respuesta: "En un principio no, pero es algo que debería comprobarse".
"Coffee break". Café, cigarrito, minicruasán, planto un pino. Nervios. Otro cigarrito. Entro en la sala. "Y ahora vamos a empezar con las presentaciones flash de los pósters. El primero es de Alejandro NG, que nos va a hablar de la conductividad DC en sistemas de sales de litio con poligliceroles hiperramificados". Ése soy yo: allá voy!!!
La presentación se hace con transparencias impresas, no con pógüerpóin. Dejo las transparencias en un rinconcito de la mesa del RETROproyector. El ventilador de la bombilla las tira al suelo. Puta madre; pido una mesa para dejarlas.
Me muevo por el estrado señalando gráficas y moléculas, ajeno a los gestos de algunos espectadores/as, que me recomiendan estar de pie quieto junto al proyector. Más que nada, porque las gráficas quedan más claras sobre la pantalla de la pared que sobre mi camisa. Estoy bastante nervioso, pero controlo lo que digo. Me cago en los 3 minutos justos que tiene cada uno para leer su trabajo, esto no es Alemania (pero es Catalunya: las cosas, ante todo, bien hechas). Termino exponiendo las conclusiones: el trabajo de 3 meses, en 3 minutos. Eso no lo hace ni el winzip, ni el targz de Linux. La gente aplaude
Y durante 1 hora fueron saliendo los demás a exponer sus trabajos, sólo que por ser yo el primero me comí todos los fallos :-P La verdad es que estuvo bastante bien: una conferencia de 20 minutos se puede hacer pesada, pero cuando te exponen 20 trabajos en 3-5 minutos cada uno, la cosa se hace amena. Si un trabajo no mola, en 3 minutos no te da tiempo a aburrirte ni a desconectar. Y lo mejor de todo, tienes una visión global de todos los pósters, y luego ya vas directo a preguntar los detalles, no pierdes tiempo intentando entender el trabajo porque ya te lo han contado.
Al acabar las exposiciones, fuimos a la sala de los pósters, a discutir los resultados. En particular, me interesaron los trabajos de cristales líquidos. Me molan estos materiales porque son el mejor ejemplo de investigación básica (sin aplicación tecnológica directa): se conocen desde 1887, y ahora es cuando los utilizamos; nadie ha cuestionado nunca por qué se estudiaban. Además, son materiales conceptualmente sencillos y bonitos (moléculas con "orden en el caos" ), pero matemáticamente muy chungos.
Mi trabajo, que es sobre materiales con posibles aplicaciones en baterías de litio, interesó mucho a los de la Universidad de Castilla-La Mancha, que se están planteando trabajar en pilas de hidrógeno. Igual en los próximos años colaboramos. (Y si no, pues nos iremos de birras igualmente).
Después de los pósters, fuimos a comer a la cafetería de la Facultad. Cuando fui a pedir el segundo plato, le dije a la chica: "Posa'm una butifarra". Ni mi tío el de Gandía tiene el acento que puse. La muchacha me responde: "Amb patatas?" Me paralicé por un segundo, cosa que no había sucedido en la conferencia, pese a ser mi primera microcharla y a los continuos fallos del directo. Entonces caigo: aquí llaman "patates" a les creïlles. "Sí, amb patates". Lo de "bona tarda" (buenas tardes / bona vesprada) y "sortida" (salida / eixida) lo tenía asumido, pero ésta ha sido a traición.
Durante el café estuve debatiendo sobre Boloña con Oriol (organización) y Juan Carlos. Salí a fumar un cigarrito, y seguí hablando de pilas con Javier G. y Joaquín. Aunque sería algo a largo plazo y tienen que verlo con tranquilidad, están muy interesados en el tema, y dicen: "Sí, si se puede mandamos allí a la becaria, le explicas cómo funcionan los equipos, y ella hace los ensayos". ¿Una becaria? ¡Puta madre! Lo primero será, ya que es de La Mancha, que me especifique dónde queda Cuenca :-P
Por la tarde, tres conferencias "tochas". La primera fue de Nazario Martín, presidente de la Real Sociedad Química Española. Entre otras cosas, presentó un trabajo que hizo el año pasado, de tal forma que hasta yo, el único no-químico del lugar, lo entendí: cómo hacer que unas moléculas puedan cogerse unas a otras, bailando la conga (o haciendo el trenecito, según se mire). Y de hecho, la portada de la Angewandte Chemie (revista en la que se publicó el artículo; una de las más serias y prestigiosas publicaciones de Química) de ese mes eran varias moléculas de fiesta bailando la conga XD
No obstante, el mayor logro de este señor ha sido conseguir que el PP y el PSOE se pongan de acuerdo para construir un centro de investigación. [Inciso: si esos dos se ponen de acuerdo, es que traman algo].
Luego dio la conferencia Eduardo. Pero era muy vil a nivel de química, así que me saturé y me perdí. La aplicación final de su invento era interesante (secuestro de ADN de células cabronas y liberación controlada de fármacos anticancerígenos). Pero algo sucedió durante la conferencia...
En un momento dado, oí un "aah" femenino detrás de mi. Jur. El "aah" se repitió. Cada vez era más frecuente. Entiendo que los demás estén aquí porque les gusta la Química, pero ahí detrás hay una señora al borde del orgasmo. Sabía que había 3 chicas en la fila de atrás, y me picaba la curiosidad por saber de cuál eran los gemidos.
Termina la conferencia, turno de preguntas. Varias filas más para atrás, alguien pregunta algo. Aprovecho para girarme, como todos, para ver al que está hablando. De pronto, un becario que había detrás de mí hace "aah!" mientras se convulsiona violentamente. Un tic nervioso. Primero me asusté, por la brusquedad del gesto y porque no esperaba que fuera él. Y entonces pensé: "¡Es el mayordomo de Lane Trola, el malo de Huérfanos Electrónicos!"
Aproveché el turno de preguntas para salir a fumar y a mear y, de paso, reírme de mi pensamiento. Bromas aparte, no creo que para el chaval sea algo divertido, maxime porque algún día tendrá que dar él una conferencia.
La última charla fue sobre cristales líquidos, pero ya contrarreloj. Eran casi las 6, y mucha gente tenía que pillar aviones, trenes, autobuses, barcos, helicópteros, hidroaviones y/u otros vehículos varios.
Acaba el congreso. Nos dan las gracias a tod@s por venir. Pillamos el metro hasta la estación de Sants. El cielo está negro QTC (Que Te Cagas). Por la tarde hacía sol, y ahora va a caer la del pulpo.
El pasillo del metro que lleva a la estación es larguito (diría que más que su homólogo de Barajas). "Si lo estiran un poco más, llegamos a Valencia", dijo mi jefe. Ya en la estación, coincidimos con los de Alcalá. Último cigarrito con Juan Carlos y nos despedimos.
Vamos al andén. Las maletas pasan el escáner. Le preguntamos a un tipo dónde está el WC. "¿No les ha dicho el seguridad de la puerta que aquí no hay WC ni cafetería?" Pos va a ser que no. Como aún no nos han roto el billete, salimos. El segurata de la puerta nos echa el puro. No es culpa nuestra si a nosotros, precisamente, no nos ha avisado. Al final el Relaciones Públicas pone buen rollo; le sugiero que pongan un cartel de aviso, para no tener que decirlo 10.000 veces al día.
Tras una merienda de precio sanguinario, volvemos al sitio de antes. Escanean nuestras maletas otra vez; con ésta van 3, u no me han dicho nada por la chinilla de emergencia que llevo
El tren parte.
Por el camino intento sobar, mas no lo logro. Al menos, que descansen los párpados. Me llama Kike, pero la cobertura en la zona es lamentable, así que no logramos establecer comunicación. Le voy a enviar un mensaje, pero entonces me llama él. No me mola que me llamen cuando estoy escribiendo un sms, nunca sé qué tecla debo tocar, y acabo colgando al que me llama y borrando el mensaje. Encima, el móvil se pone a hacer cosas raras, cuando entro en "borradores de sms" se resetea el móvil o_O
Pasamos por delante de la refinería; iluminada de noche impresiona más.
Me llama Farolo, sugiriendo que vayamos de ligoteos esta noche. Hago balance de la situación: estoy bastante cansado. Gracias al hijoputa de anoche, he dormido poco. (En serio, si alguien sabe quién es, que le diga de mi parte que es un/a hij@puta). El viaje este es una paliza. Aún tengo algo de cistitis. No sé bailar con una maleta en la mano (sin ella tampoco, pero me resta menos sex-appeal). La cosa pinta mal... Para más inri, entre la conferencia, el estrés, y que llevo casi 4 horas sin fumar, no quedan pruebas de que me haya duchado esta semana. Tal vez el aroma de macho ibérico del sobaco hubiese incrementado mis probabilidades de apareamiento hace 50.000 años. Pero no ahora, en los albores del siglo XXI. Así que... hoy toca descansar.
Por fin llegamos a Valencia. Nos recoge Xavi, el hermano de mi jefe. Cigarrito (por fin!!!) ¿Me voy a casa? ¡No! Con maleta y todo, voy a cenar con los colegas a la Bodega (espero que me dejen entrar con camisa). Sólo tomaré lo justo para ponerme a tono, porque tras la cena me voy a casa a dormir lo que anoche no pude. Vale.
ALEJANDRO IV DE BARBATE PEICH '09 -
A day in Barna-City (1/2)
Mi jefe y yo llegamos a la estación del Norte a las 12:15. Tenemos el tiempo justo para un señor bocata y un café. El viaje será algo pesado y debemos nutrirnos bien. [Hermanos, alimentaros bien porque esta noche cenaremos... EN BARCELONA!!!]
Embarcamos en el Tren Articulado Ligero de Alejandro Goikoetxea y José Luis Oriol. Los vagones del tren, rectángulos perfectos, no parecen acordes con su tecnología. Su secreto está en las ruedas, que son independientes, y están articuladas mediante barras formando triángulos; además, sus vagones son más cortos y tienen el centro de gravedad más bajo (ligero). Según mi jefe, es el único tren que puede cruzar la frontera con Francia porque las vías francesas no tienen la misma separación que las españolas, pero el Talgo se adapta gracias a las articulaciones. Esto último ya no lo he encontrado en la Wikipedia.
Por cierto, en el andén vi a una compañera de Delegación hace años, que iba a despedirse de su chico, de Montpelier. El tren Zarpa. (como el grupo de heavy de Mislata).
Pasamos por una población castellonense plagada de grúas y edificios. ¿Peñíscola? Juraría que era más hacia el Norte. Unos carteles en un hotel despejan nuestras dudas: Marina d'Or, ciudad de Especuladores.
El tren sigue avanzando. El tren, chanananan, chanananan... Si controlas tu viaje, serás feliz (Leño / Ñu). Vimos la refinería de Castellón. El petróleo me da mucho asco (no tiene buen sabor, que digamos), pero debo reconocer que las refinerías son de las instalaciones industriales más fascinantes que he visto. Se nota que soy ingeniero...
Entramos en Catalunya, y nadie nos reclama el pasaporte. Central nuclear de Vandellós: la temida y controvertida energía que no emite CO2.
Más adelante, l'Amposta, y Tortosa. El tren pasa a 100 m del mar (en algunos tramos, a ras de acantilado), y de las vías al monte no hay casas, por lo que el pueblo se extiende a lo largo. Visto desde arriba debe de ser como un spaghetti (ramén!).
* INCISO: escáner de maletas en Valencia, pero el encargado del escáner era un segurata, no un mono
Llegamos a Barna City, la ciudad donde se desarrollan las aventuras de Fanhunter. No tardamos en llegar a la Diagonal, donde están la Facultat de Química -sede del congreso- y nuestro alojamiento. Una mujer que no habla catalán nos da las llaves de nuestros aposentos. Dejamos los bártulos y vamos a la facultad.
[Lo de que la mujer no habla catalán, lo digo porque la mayoría de personas con las que he interactuado durante estas 24 horas no hablaban catalán, y nadie les ha apedreado, tanto que dicen los ultraespanyolistas]
Pronto hallamos el lugar donde daban las acreditaciones del congreso, y demás. Reencuentros con los viejos amigos de Toulouse. Y hubo gran regocijo. También estaban... llamémoslas A y B, dos chicas bastante golfillas -sensu lato- que vinieron a Toulouse, más de copas que de congreso. Primera mala noticia del viaje: mañana expongo mi trabajo el primero
Merendamos. Luego tuvimos una visita guiada por la hemeroteca de las facultades de Física y Química. Tenían enormes colecciones de libros y revistas de gran impacto, aquello era el paraíso de los frikis de la Ciencia. Vimos también una interesante exposición sobre la historia del Magnetismo.
Mi jefe y yo pasamos a dejar los bártulos a la residencia, y partimos hacia la Rambla, donde encontramos a los demás congresistas cuando estábamos a punto de perdernos, y fuimos a cenar al salón de un hotel cercano.
En nuestra mesa se hallaban: Juan Carlos (con el que fumé bastantes descansos en el congreso de Toulouse), Rosario (Universitat ¿Autònoma? de Barcelona... es que hay 2, la UB y la UAB ), Javier (Alcalá), Rafa (Alcalá; no debería hacer público que iba de resaca tras tomar 2 tercios de birra), Miquel (organizador del encuentro), Abel (mi director), y Barbate (yo). Al lado estaba la mesa de los más jóvenes; A y B dieron buena cuenta del vino.
Debo decir, además, que las pinturas que cubrían techo y paredes, con motivos marineros, eran muy bonitas, y que el solomillo a la pimienta que nos pusieron estaba de muerte. Durante la cena se habló de las nevadas de Madrid, de lo precaria que es la investigación en España... y luego se habló de clustering (computación distribuida) y criptografía de claves en internet, temas sobre los que sabía algo y compartí mis conocimientos como si fuera la Wikipedia.
Tras la cena, fuimos a un pub irlandés próximo una buena parte de los presentes, instigados por Joaquín (Ciudad Real; esta vez no se ha traído al chiquillo porque ha tenido otro, y dos bebés en un congreso se la pueden liar parda). Las camareras, irlandesas o de por allá, dibujaban tréboles en la espuma de la cerveza. Javier G. (otro "científico calvo" ) y yo descubrimos su secreto después de investigar y proponer hipótesis que explicaran el dibujo.
Durante la velada, y en el clímax del fragor etílico, B deslizó la cámara digital bajo su humilde escote y disparó. Como no nos reíamos bastante, Eduardo (Santiago) dijo: "Eh, has conseguido fotografiar nanopartículas!" No había mejor congreso para soltar la frase. Ahí sí que nos descojonamos. Aquello fue muy grande (en comparación con las nanopartículas de B ).
Por cierto, su amiga A -que también iba fina- se ha desabrochado 3 ó 4 botones de su hasta hace poco casta camisa. Y ésta, en contraste con su amiga, tiene megapartículas. La loba ibérica en celo acecha a su presa...
Y así transcurrió la noche, entre risas y comentarios frikis de química, y una canción de AC/DC de fondo :-D Y como Abel se encontraba mal y estábamos lejos de la residencia, nos retiramos prontito, allá a la 1.30 o así.
En la calle hace bastante frío, y no tengo aquí ni el gorro ni la palestina. Es lo que tiene ir medio elegante. Una chica me dice: "guapo!" Me giro, pero me temo que su amor no es gratis. Curiosa la fauna nocturna de la Rambla barcelonesa; se parece bastante al Reeperbahn de Hamburgo: una ancha avenida con un paseo entre ambos carriles, con su teatro (el Liceu vs el teatro de Sankt Pauli), tienes bares de copas, tienes un mercado con los mejores alimentos frescos -dicen que como el Mercado Central de Valencia, o mejor-, tienes señoras prostitutas cada 3 metros...
El taxi que nos acercó a la residencia dio mil vueltas, así que aprovechamos para ver la ciudad. A eso de las 2:15 ya estoy en la habitación, con el pijama puesto, los piños lavados, y el oído medicado. Bien, aún puedo dormir casi 6 horas... mañana será un día muy duro, no puedo perder más segundos de sueño. Me acuesto.
Cuando Morfeo estaba a punto de llevarse mi consciencia, se oye cómo el tipo de la habitación de arriba arrastra una silla. "Joputa, que haga menos ruido, que ma despertao".
Transcurrido un rato, el muy hijo de la grandísima Puta se pone a arrastrar todos los muebles de su habitación. Doy unos golpes en el techo; el ruido cesa.
Al cabo de otro rato, más de lo mismo. Me cago en su sangre. Doy 10 años de mi vida por un muñequito de cera, una colección de agujas y un pelo del hijoputa de arriba. Estoy por darle un telefonazo (o le llamo, o le tiro el teléfono a la cabeza). O bien por subir... imagínate que fuera la tipa con la que me he cruzado esta tarde en el hall, y está dispuesta a ser castigada por su mal comportamiento y a hacer penitencia... Pero dada mi suerte, seguro que subo, el cabrón es de la habitación de al lado, y aún me llevo tortas. Así que seguiremos dando escobazos al techo.
Por fin cesa el ruido y puedo dormir.
ALEJANDRO IV DE BARBATE PEICH '09 -
Per Aspera ad Ischia (4/4)
La penúltima charla la daba un tipo de Uzbekistán, país vecino de Karajistán. El hombre, que no sabía decir ni su nombre en inglés, dio la charla en RUSO. Se trata de una excepción extrema, ya que en el 99.99 % de los congresos, o el congreso es nacional y se usa esa lengua, o es internacional y se hace en inglés, y si no lo hablas pues te jorobas y te metes el discurso por el 'pfand'. Eso sí, las diapositivas estaban en inglés, y tenían más o menos todo el texto que iba a leer el hombre.
Cuando se dijo que la conferencia era en ruso, la sala se vació; sólo quedaron los rusos, y dos o tres personas más. El tema era interesante: aditivos para evitar que el asfalto de las carreteras uzbekas se cuartee debido a la fatiga térmica por cambios bruscos de temperatura a lo largo del día. Pero las gráficas de las transparencias estaban hechas con el ojete (4 ejes diferentes para cada gráfica, en vez de comparar una sola magnitud para todas las muestras).
A todo esto, en la comitiva uzbeka había una tía que estaba incluso mejor que la holandesa. El problema es que, por el primer apellido, debía de estar emparentada con el conferenciante, ya fuera su hija, su nieta... o su mujer. Se me estaba ocurriendo una forma muy fácil de causar un conflicto interacadémico internacional... [estoooo... se te ha caído el pendrive... cógelo]
Por la tarde dimos un breve paseo por el pueblo, compramos algunos recuerdos (por mis partes, una botella de limoncello y otra de grappa... que serán recuerdos, pero en grandes cantidades pueden causar amnesia).
Por la noche había cena de gala, pero mi jefe y yo fuimos en camiseta, ya que a las 22 h salía el último barco hacia Nápoles, y el avión salía pronto por la mañana, no era plan de jugárselo todo a una carta. Fue una lástima, porque una señorita de la Universidad de Zlin (ciudad ubicada en Chequia, país del que procede el famoso baño checo) me hacía ojillos. O tal vez fuese el vino que abundaba en las mesas.
INCISO. Al terminar la conferencia de Negmatov (el uzbeko), se abrió un turno de preguntas... en ruso, si bien también las traducían al inglés para los demás. Uno preguntó por qué, si el mejor material de los ensayados era el lignito (un mineral), no se aplicaba ése al final. Respuesta del tipo (traducida del ruso al español, pasando por el inglés): "El problema es que Uzbekistán es pobre en lignito. En Rusia hay mucho lignito, pero nos saldría muy caro importarlo. Por lo visto, la cantidad de lignito de un país es directamente proporcional a la cantidad de vodka que consume". Lol. Descojone de los cuatro gatos que estábamos allí.
Pues, como íbamos diciendo, había una cena de gala. Antes de ocupar nuestra mesa, se produjo un gran tumulto, lo cual hizo que pasara a tan escasa distancia de la uzbeka que, gracias a la compresión de la gente, con gran disimulo, llegué a refregarle el COOORTEN!!!
En nuestra mesa estábamos tod@s l@s de habla hispana, más un chino que apenas balbuceaba el inglés (era muy tímido, y el pobre las pasó putas en su conferencia), el señor Dalnoki-Veress (Kari para los amigos; el chaval parece más joven que yo, y posteriormente descubrí que es catedrático), y su chica. Kari es un tipo majo -siempre que no te pregunte cuando das una conferencia-, y su novia también es simpática, pero vegetariana estricta, con lo que casi no cenó. Por cierto, en la cena probé otra variedad de pasta que no conocía, una especie de canelones cerrados, pero como si estuvieran soldados, no enrollados, ni rellenos, pero sí acompañados de cangrejo. (creo que ha quedado claro).
Tato nos llenaba las copas con gran alegría. Alberto d'Amore, el presi del congreso, pasó junto a nuestra mesa. Nos despedimos. "Ma voi avete ancora un'ora" ¿Una hora? Si son las nueve y pico, el último barco es a las 10!!! Se lo decimos. Mira su reloj otra vez. "O, scusate mi!" Vamos, que ya va un poco inflamado, el hombre. Aun así, nos tomamos 15 minutos más, nos tomamos más copas de vino, nos tomamos el 2º plato, y un poco más de vinito.
Ahora sí: quedan 20 minutos. Hay prisa. Nos despedimos de la gente de nuestra mesa, y de Alberto; de éste, a la italiana, con besitos y tal. Él y su mujer, que estaba de buen ver -y esto lo pude constatar un día en que no había tomado vino- compartían mesa con los rusos, lo cual explica el estado de ofuscación en que se hallaba. La checa y yo nos miramos con cara de medio resignación. Salimos del comedor.
Pero dentro del comedor todo era luz y alegría. Fuera había caído la noche cerrada y todos los gatos eran pardos. El comedor estaba a tomar por saco de recepción, y el jardín era un puto laberinto. Abel y yo no teníamos ni puñetera idea de por dónde habíamos venido. "¡Por aquí!", exclamó. Le seguí. El pasillo daba muchas vueltas. Ya estábamos llegando a la otra parte del hotel. Nos asomamos por la puerta de un salón. "Oye, ¿a esta gente no la conocemos de algo?" AAAAAGH!!! Nos entró una mezcla de risa tonta y nervios, de pensar que aún la podíamos cagar.
Entonces vimos que había otra puerta. Atravesamos el salón. No sé si la gente se nos quedó mirando, tampoco me paré a averiguarlo. Menos mal que ya nos vamos y a éstos ya no los vemos. Al próximo congreso pillamos el avión de vuelta tres días después, menuda manera de sufrir!!!
Por fin llegamos a Recepción. Pillamos las maletas. Pedimos un taxi. "Alla porta è un taxi". Miramos: hay un taxi, pero no hay un taxista. Quedan 10 minutos. Merda. Cazzo. Vaffanculo.
"Ma el tassista è nel tassi, li avete despertato?" Por lo visto, tras los cristales tintados había un tipo sobando. Miedo me da. Pero al final llegamos sanos y salvos al puerto. Mientras Abel arregla el tema de la factura, yo saco los billetes. Embarcamos con un minuto de sobra. Oe!
El viaje duraba algo así como una hora larga, casi dos. Tuve tiempo de ver algo de fútbol en la tele, un documental sobre conspiracines gubernamentales y aviación militar, y de comprobar lo cabrones que son con el aire acondicionado: hacía más frío en el salón, que en la cubierta con la brisa.
Llegamos a Nápoles. Otro taxista, que conducía a la italiana (es decir, con el santísimo culo) nos acerca al hotel del aeropuerto, al que llegamos entre pitos y flautas a las 2 ó así. El hotel era algo cutrecillo para tanta estrella, pero para dormir un poco, sirve. Y eso hicimos.
A las 6:30 ya estábamos en pie, y poco después, desayunando. Ya ni recordaba la última vez que me levanté a esas horas.
Ir del hotel al aeropuerto era muy sencillo, sólo había que cruzar dos calles, y yatá. Lo malo es que la primera no tenía semáforos, así que nos tocó esperar. A los 5 minutos vimos que ninguno de los innumerables coches iba a tener la amabilidad de parar. A unos 20 metros vimos cómo cruzaba un italiano de pura cepa: se trata de meter un pie y rezar porque el coche que viene no se lo lleve; entonces, sigues caminando hasta el otro lado. Así que nos armamos de valor y cruzamos. Lo logramos sin perder las maletas ni ninguna extremidad corporal. Uf!
Y ya no queda mucho más que contar... Sobamos algo en el avión, mientras unos estudiantes de Historia nos taladraban con su visita a Pompeya. Llegamos a Madrid, allí nos perdimos porque no sabíamos que Auto-res había cambiado sus oficinas de sitio, comimos, pillamos el bus a Valencia sobre las 4, llegamos a las 8, y poco después llegué a casa.
Comprobé que las botellas de la maleta no habían sido víctimas de la delicadeza de los operarios del aeropuerto, cené, jugué con mi sobrino, y tal. Y aquí terminan las peripecias de Barbate en tierras italianas, al menos hasta la próxima visita. Vale.
ALESSANDRO IV DE BARBATTE PEICI '08 -
Per Aspera ad Ischia (3/4)
Martes. La primera conferencia la da un tal Kari Dalnoki-Veress. Qué cosas, si es el chaval que ayer se jartó a preguntar. Hoy lo van a freír a él. El caso es que su conferencia fue bastante interesante, versaba sobre la forma de las gotas de un polímero fundido (al menos para los que estamos en el ajo sí tiene interés; más aún cuando dijo que las gotas no eran esféricas sino hiperbólicas).
A media mañana, una holandesa habló sobre una movida de electrónica. No se le entendía un pimiento, parecía que hablara con una p***a en la boca. Eso sí, la tía estaba impresionante, aunque un poco palillo para mi gusto. Al final de su conferencia dijo que había un convenio de investigación entre varias instituciones. En la diapositiva ponía "We could do this in frame of a joint research in frame of the NWO grants of Netherlands" (sic). Eso hizo que muchos de los oyentes se descojonaran, pues la palabra 'research' (investigación) junto con 'joint' (unión, aunque se usa más con el significado de "porro" ) y Netherlands (Holanda) como que no parece una combinación muy seria...
A mediodía vimos a un chico negro (debería decir "de color", pero es que no era de otro color distinto del negro oscuro), procedente de la Universidad de Oxford, que también iba a dar una conferencia, comiendo con la holandesa. Y parecía tonto. O tal vez la que parecía tonta era ella, dada la fama que se atribuye al paquete de los de su color de piel. [Inciso: no sé cómo quedaría la cosa, pero el chaval fue durante el resto del congreso a acoso y derribo].
Por la tarde no hubo conferencias, sino una excursión en barquito alrededor de la isla. Vimos por fuera el castillo aragonés, varias playas, rocas volcánicas, balnearios, y un hotel de superlujo (a mil leuros la noche; por suerte, el desayuno va incluido).
Mención especial merece la Roca del Gigante, que según la leyenda es un gigante que intentó subir al Olimpo apilando rocas, y Zeus pilló tal cabreo -no le había invitado a su casa, al gigante- que le pegó una patada y se le cayeron todos los pedruscos encima, y el pavo se quedó tirado durmiendo sobre la isla. No faltaban evidencias sobre la leyenda: había un trozo de montaña con forma de pies, otro con la barriga, y otro que sobresalía. "Eso, no piensen mal, es la nariz", dijo el guía.
Las otras rocas curiosas son las "Rocas de los Amantes". Por lo visto, en una explosión volcánica cuando se formó la isla cayeron rodando y llegaron a la playa, y ahí se quedaron para siempre. Se llaman "Las Rocas de los Amantes" porque parece que se estén besando. Pero desde otro ángulo se ve que esto no es así, porque hay otra roca en medio que las separa. Los lugareños la llaman "La roca de la Suegra" :-S
Paramos en un pueblecito a pasear. Había miles de terracitas para tomar algo, tiendas de artesanía cerámica, así como unas cuantas heladerías y pastelerías. Pasamos a tomar unos espressos (perdón, espressi) a una de ellas. Los pasteles del expositor tenían muy buena pinta, como para saquearlo, pero ahí debía de haber juntas más calorías que en un menú del McRoñas.
Regresamos a Ischia Porto. Carmen [una pija venezolana], Abel y yo callejeamos por el pueblo. Llegamos a una zona que no conocía. "¿Vamos a ver el castillo?" Esta frase tiró por los suelos toda mi felicidad y me arruinó la vida. Ya que, aunque en castillo era muy chulo, no hallé mingitorios por el camino, y si ya tenía ganas de mear, cuando llegué al hotel (unas 2 h más tarde), me hallaba lleno de amargura y tristeza (y orina), y habría sido capaz de dar mi vida a cambio de un lavabo, o un arbusto discreto en su defecto. Por suerte, el catillo no tenía horario de visitas cuando llegamos... aunque igual entre las almenas podía haberle cambiado el agua al canario.
Una vez volví a ser persona, fuimos a cenar al pueblo. Tuve un deja-vu (o como se escriba): al no convencernos ningún restaurante, y ser todo bares de copas, acabamos en el Cecilia.
En el hotel, tomé una birrilla con mi jefe y ya, al sobre.
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23 - IX - 08
Miércoles. Hoy termina todo... snif, snif... Curiosamente, muchísima peña se ha pirado. Hago balance: deberíamos haber sido unos 100. Cerca de 20 no han llegado a venir (se ve fácilmente contando las acreditaciones que han quedado sobre el mostrador de bienvenida). Y al menos 30 se han pirado ya, o directamente se la pela todo, porque en la conferencia plenaria estábamos en familia.
"Coffee break". Veo al Dr. Williams. "Oh, sorry, I forgot about you..." Bajamos a que ponga a caldo mi póster. Alea iacta est.
Le comento por encima de qué va. "Bien, tendrás una relajación debida al OH, otra debida al acetato, y otra debida al éter". Puta madre, el éter no tiene momento dipolar, luego no se relaja, y el acetato no muestra señales de vida. Empezamos bien.
- Vaya, veo que aquí mezclas la permitividad y el módulo... bueno, normalmente la permitividad se usa para estudiar fenómenos dipolares, y el módulo para la conductividad.
- Ya... yo lo que he visto es que pueden dar información complementaria; además, hay veces que se ajusta la permitividad pero en el módulo no cuadra, y vice-versa. Mi criterio es que deben cuadrar los dos.
- Vaya, suena interesante. ¿Y eso no tarda mucho en calcularse, las dos a la vez?
- No, con un ordenador más o menos moderno.
Y seguimos debatiendo, pero lo chungo ya estaba superado: mi formalismo matemático es (por ahora) bienvenido en la comunidad científica. Oe!!! A medida que Williams me contaba cosas y se iba emocionando, me costaba más seguirlo (es lo que tiene hablar de física chunga en inglés cerrado). Pero bueno, de momento mi trabajo va bien, ya puedo dormir tranquilo.
Aquel día en la comida pusieron una variedad de pasta que nunca antes había visto. Tenía forma de caracola gigante; un bicho de ésos había que comérselo en dos bocados, porque no cabía entero en la boca. Bueno, igual a la holandesa sí, después de haber pasado un día con el negrito.
Las conferencias de la tarde fueron curiosas. La mujer esta de Caracas leyó la suya, ya que su inglés es bastante pobre. Otra la dio un invidente; cuando oía que la peña cuchicheaba, pedía a un colega que subiera a ponerle la diapositiva correcta. No obstante, lo suyo tiene mucho mérito, ya cuesta leer sólo en inglés como para encima tener que buscar el material en braille, por no hablar de las ecuaciones y las gráficas. Por cierto, las conferencias estaban cada vez más vacías. Somos pocos, algunos no han ni venido al congreso, y encima la peña se ha ido por ahí a comprar suvenirrrs y arrrtículos de coñña.
ALESSANDRO IV DA BARBATTI PEICE '08 -
Per Aspera ad Ischia (2/4)
Desperté a las 15:30 h. Aún tenía muchísimo sueño (ya ves, qué cosas), pero también tenía hambre, en la misma cantidad. Ducha rápida. Salí. Anduve en una dirección aleatoria, medio zombie. "Bar". Entro: ahí no tienen comida. Por lo visto, aquí un bar es un sitio para tomar copas, y punto. En la otra dirección hallé el Ristorante da Gaetano, en el cual pude comer sobras, estooo, antipasti. La comida es muy buena; los dueños, simpáticos, y los pizzeros, japoneses. Y el precio, sangriento. Y el café, cargado. Y así, sucesivamente.
Paseé un poco por el pueblo, que es muy pintoresco. En un panel grande había carteles con los aniversarios de los fallecimientos. Buen rollo! Mas adelante, un tipo había montado en la valla de su chalet un escaparate de hardware, pues era el informático del pueblo. Había cámaras, por lo que supongo que las cajas que mostraba contenían procesadores y demás. Mmmm, tentador. Más adelante, en otro chalet: "Departamento di salute mentale". Tira p'alante, Barbas, que éstos te trincan y ya no te sueltan!!
Volví al hotel y aguanté despierto como un campeón. A las 8 empezó a hacer fresquete. Poco después salí a ver el pueblo. Esto será un paraíso para guiris y gente de la generación de mis padres, pero yo sin un bareto de mala muerte no soy persona; ya no exijo algo del palo de la Bodega, pero sí algo un poco más normalito. Tras recorrer todo el puerto -las calles, o estaban llenas, o ni había rastro de vida inteligente-, entré en una pizzería de gran tradición, "Cecilia". No era tan cara como el lujoso rótulo sugería. Al fin y al cabo, me lo paga el Poli; antes de que se lo lleve ZP me lo gasto yo. Cené, tomé un limoncello en otro bar, y me fui a sobar, no sin antes arreglar mi mundo al fresco del balcón de mi habitación.
21 - IX - 08
12 horas fueron las que dormí. Con esto ya no le debo nada de ayer a Morfeo. Entra la mujer de la limpieza, y qué mujer; si tarda 5 minutos menos, me pilla en bolas y con algo más que abrillantar.
Comí unos spaghetti con pescado y tomates cherry en el Gaetano. He visto que tiene varios premios nacionales de cocina (lo cual justifica su precio... o tal vez no). Ayer ya me llamó la atención un cartel en japonés en su restaurante. Hoy he visto un recorte de prensa viejo: "Un ingeniero japonés dimite para cumplir su sueño: hacer pizzas en Ischia". La mare que va. Yo hago eso y mis padres me cortan los huevos; para eso que hubiera estudiado Filosofía, que es más fácil.
Inciso. Llevo un cacao mental de idiomas que no es normal. La explicación del menú de Gaetano en italinglish no ha ayudado mucho
Ya por la tarde recojo el material del congreso, que como es costumbre viene en una cartera. La que me han dado aquí es muy chula y tiene miles de bolsillos. Ley de Murphy: cuanto más mola y más bolsillos tiene la cartera de un congreso, antes se rompe y antes acabo hasta los huevos de ella.
Tomo un café muy bueno en el bar de al lado del hotel, con un cigarrito. Las consecuencias no se hacen esperar. Por lo visto, aquí es costumbre que en las terrazas de los bares, todas las sillas miren hacia la carretera. Curioso. También es cierto que aquí la peña conduce con el mismísimo ojete, la gente no querrá perderse el espectáculo mientras toman su café. En todas las sombrillas pone "Krombachen", será una cerveza alemana... Rectifico: "Steinburg" es la provincia de Alemania donde se enucuentra Wacken, y no por ello deja de ser la cerveza de Mercadona.
Cocktail de bienvenida. No tardo en localizar a Tato Radić y a Ligia Gargallo, que suelen colaborar con el catedrático de mi departamento desde hace 21 años. Con ellos venía una mujer argentina (cuyo nombre no recuerdo, y mira que tuve ocasiones de mirarlo en su credencial) y otra chica chilena, Claudia (cuyo nombre me costó lo indecible de memorizar), Estuvimos un rato hablando con Alberto D'Amore, el organizador del congreso, mezclando italiano, inglés y castellano. De puta madre!
Luego me fui a pasear con los demás por el pueblo; se unió Angélica, una amiga de Claudia. Tomamos helados italianos (obviamente!!!), vimos tiendas, vimos un perrito microscópico muy mono, y luego los "jóvenes" (eso incluye al Dr. Radić) nos quedamos a tomar unas copas junto al hotel. Fue una velada muy agradable, pese a que no hubiera sexo, drogas ni Rock'n'Roll.
Y ya en el hotel, dejé constancia de que Abel -mi director- estaba al caer (ha tenido suerte de que no cancelaran su vuelo y de que aún quedara un barco a Ischia). Todo esto, en italiano. Así a lo tonto, ya lo llevo mejor que el alemán, y a años luz del francés, idioma en el que sólo sé decir Cruasán, Café Olé, Turrifel, Rococó, Canapé, Selaví, y Olalá.
INCISO. Ahora es cuando descubro que la hoja que he sacado de la libreta que me han dado en el congreso es fina como el papel de fumar, con lo que las páginas 13 y 14 están en folios diferentes, con un gran hueco en medio, de forma que se me acaban de desordenar las cuartillas de estas Memorias. Entre esto y lo de los idiomas, creo que acabo de perder el último resquicio de cordura que me quedaba, si es que lo tenía.
A las 5 de la mañana, casi 6, se abre la puerta de la habitación. ¿Será la chica del servicio de habitaciones, vestida con un delantal de doncella, un antifaz de cuero, esposas y complementos? No: me temo que es mi jefe, que llega casi al alba.
22 - IX - 08
Despierto sobre las 8. Mi jefe ni oye el despertador. Dilema: ¿le despierto pa que desayune, o le dejo una hora más? Opté por lo 2º; cuando volví de desayunar me lo recriminó
Comienza oficialmente el congreso. La primera conferencia corre a cargo de Graham Williams, y contrariamente a lo que me habían dicho, no fue dura. El hombre dio una visión muy general del tema -demasiado básica, según los expertos- y llegué a entender un concepto que hasta ahora se me resistía. Eso sí, el final de la conferencia me decepcionó, me esperaba algo más emocionante (hasta había salido a comprar palomitas).
Curioso el hecho de que un chaval con pinta de becario friera a preguntas a Williams y los sucesivos conferenciantes (el chairman tuvo que pararle los pies). Yo, personalmente, no haría tantas preguntas siendo que estamos tan al sur de Italia. Es más: ni siquiera daría una conferencia, porque eso significaría que sé demasiado, y puede resultar peligroso...
Dos charlas después tocaba almorzar. Los pastelitos estaban de muerte, pro debo controlar el tamaño de mis lorzas antes de que se desmadren. Volvimos para dentro.
La mañana transcurría como podía entre las conferencias. Una de las cosas que más mola de ir de congreso es que te sube mucho la autoestima, descubres que en todos los países se habla muy mal el inglés.
Y a la 1 tocaba comer. Maldito horario europeo (al menos no son las 12:30 como en el congreso de Toulouse). Aquí estaba bastante bien montado, había un bufet libre de pasta, ensaladas, pescado... incluyendo varias ensaladas de pulpo y tortilla de spaghetti (sí, aquí comen de eso). Así que si querías te ponías hasta el culo, y si no, pues parabas cuando ya habías comido bien. De postre, uvas cojonudas, o ciruelas QTC (Que Te Cagas).
Por la tarde, más conferencias. Quién lo ba a decir, en un congreso...
Por la tarde fuimos a cenar las dos chicas chilenas, Abel y yo, y una mujer de Venezuela (que, dicho sea de paso, le echaba 40 pero tenía 60). Tras dar varias vueltas por el pueblecito, acabamos entrando en "Il Giardino degli Aranci" (el jardín de los naranjos). Es un sitio rollo muy guiri, pero el ambiente es muy agradable, no es caro y se cena muy bien (peazo pizza de serrano y rúcula que se caía al cogerla porque no cabían tantas cosas sobre la masa).
Había tres músicos que amenizaban la cena cantando canciones tradicionales italianas, algunas un poco picantes o socarronas. Uno de ellos se puso un frac y cantó "Il uomo del frac". Luego otro se disfrazó de pirata, con un antifaz, y cantó una canción de desamor, acompañado por sus dos amigos a las guitarras, y por un comensal al que proporcionó una zambomba gigante que sonaba como a pedorreta. Fue muy divertido.
Mención especial merecen las dos chicas de la mesa de al lado, que tenían más que generosos bustos (no se salían del escote por ser éste provocador, sino por ser aquéllos enormes). Los músicos, gracias a su perseverancia, consiguieron que las chicas les deleitasen agitando los pechos; el que iba de pirata casi se pone enfermo. Por cierto, una de las chicas salió a cantar una canción popular italiana. Tenía una voz brutal. Normal, con la de aire que le cabía en el pecho
Y después de cenar, tomamos unas birras y regresamos al hotel.
ALESSANDRO IV DA BARBATTI PEICE '08
*** Por cierto... premio para quien adivine por qué sólo sé decir esas palabras en francés
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Per Aspera ad Ischia (1/4)
No creo que sea muy sano tomarse un carajillo en 3 tragos, pero era necesario. Cosas peores he hecho. El taxi no se demora, me deja presto en la puerta de la estación de autobuses. Podía haber venido hasta andando, ya que no está muy lejos de mi casa, pero siendo una zona e yonkis, travelos y harries varios, y llevando mucha pasta y documentos encima, me cago. El menda me cobra la tarifa mínima: 6 €, un 30% más de lo que marcaba el taxímetro. Me cago en las putas ordenanzas municipales y en la p*** madre que las parió.
Llego al andén. Otro cigarrito. Chicle letal. Éste es más vil de lo habitual, se me ha dormido media boca! Me recuerda a los chutes de lidocaína de la dentista. Partimos hacia Madrid.
En el bus hay un individuo que se ha pasado media hora hablando por el móvil en voz muy alta. Su vida y obra no es lo que más interesa al resto de pasajeros, especialmente a los somnolientos, que le miran con odio. Yo no me estaba sobando -bueno, sí, pero me he desvelado- y aún así me han contagiado su odio.
Parada técnica. Me pongo a hablar con dos chavales (huy... eso ha sonado a viejo). Uno se hace un chifli. Del rollo.
Inciso: hace una hora hemos visto en un cartel: "Provincia de Cuenca". Hala, chicas, mirad por la ventanilla, que yo me encargo del resto
Sigo estudiándome la xulla de italiano que me ha pasado Kike. Aprendo rápido, aunque es todo gramática, echo de menos un poco de vocabulario. Me está molando este idioma. Hala, para el mes que viene, además de Python (lenguaje de programación muy sencillo, que toma el nombre de los Monty Python), a aprender italiano.
Tras media hora de duermevela, veo una inmensa mole de luces a lo lejos. "Aquel debe de ser el Infierno que llaman Madrid". El smog se ve a la legua. [NOTA. "smog" = smoke + fog, "niebla de humo" que se ve por la noche en las ciudades, claro indicador de alta contaminación atmosférica]
Inciso: me jode tener sueño y no poder dormir. Cuando dé la conferencia Williams, no tendré sueño pero me dormiré [Es uno de los Padres de la Física de Polímeros, pero según una compañera, sus conferencias son duras].
Las luces de la ciudad se extienden en todas direcciones, hasta el infinito y más allá. Finalmente llegamos a la estación de autobuses. Cojonudo, por dos motivos: 1) Esta ciudad tiene como un aura de estrés y pesadumbre; tal vez me esté autosugestionando, influenciado por la gente que conozco que vive o ha vivido aquí. 2) Porque si seguíamos recto íbamos en dirección a Vicálvaro, y eso no me hacía ni puta gracia (creo que es uno de los barrios de yonkis).
Y ya que estaba en Madrid, qué menos que dejar mi huella personal en el WC de la estación. Dedicado a tod@s l@s que están hasta los genitales de Madrid, oriundos y foráneos.
INCISO, que además no viene en las memorias originales, pero me acabo de acordar a medida que tecleaba: desde el andén de la estación de autobuses hasta el hall hay que subir por la cuesta del Averno. Es una rampa de al menos 50 m de largo (no te extrañe que sean 100), inclinada unos 20 ó 30 º sobre el suelo (es decir, pendiente del 30 al 50%). A medida que iba subiendo, mis fuerzas flaqueaban. "Me lo estoy viendo venir... cuando me falten unos pocos metros, empezarán a ceder los dedos... primero el índice, luego el corazón, luego el anular, y por último el meñique. Y entonces la maleta escapará de mis manos, rodando hacia abajo. Y a 10 metros enganchará a alguien, que caerá y a su vez soltará su maleta, que rodará hacia otra persona, y entonces ya tenemos la fiesta montada".
Un taxista que veranea en Oliva me llevó hasta la T4. Me advirtió de que estábamos en la otra punta de la ciudad, y de que había mil desvíos debido a las incontables obras que saturan (más aún) la ciudad. Esto es un eufemismo de que me va a clavar, pero el que avisa no es traidor. La broma me sale a 40 €. Bueno, a mí no: a la Universidad.
La T4 es enorme, casi me mareo caminando por ella. Facturar el equipaje fue fácil, pues allí no había nadie. Por no haber no había ni seguratas; si acaso, un par de harries, pero llevaban billete, por lo que no les temía. Sigo repasando italiano. Un café de máquina. La clavada eran 1.20 €, pero en la máquina ponía "Nestlé", así que me fie. Cabrones, he probado alquitrán con mejor sabor y más cafeína que esto.
Yendo hacia el arco, no encuentro las escaleras. Le pregunto a un hombre. No me entiende. "Do you speak English?" No. "Français?" (espero que no, porque yo tampoco lo hablo). "Deutsch?" Ni eso. De pronto se ilumina la bombillita esa que tengo sobre la cabeza: "Parle italiano?" Bingo. "Io anche cerco la porta acca, ma non vedo la scala. Preguntiamo?" Y al fin hallamos la puñetera puerta H.
A falta de trabajo a estas horas, uno de los vigilantes se puso a hablar conmigo. Le moló el dibujo de HR Giger (el que diseñó la figura de Alien) de mi camiseta, y que llevara una cartera de AC/DC, cuando todo lo que ve a lo largo del día es peña trajeada y/o repeinada.
La espera se hizo eterna. El avión salía con media hora de retraso. Mother mine of the beautiful love (madre mía del amor hermoso) cómo están las italianas, y qué pijas son, por Snoopy... estoooo... por Óðin! Entonces, entre la multitud vi una chica cuya imagen se grabó a fuego en mi retina. No era una top model, pero era guapa y tenía buen cuerpo. Suficiente. Sonrisa preciosa. Sus ojos incluso dejaban ver tras ellos inteligencia y bondad. Miro mi billete: asiento 19F. Freyja, nunca he creído en ti, pero por una vez lo haré: que su billete sea el 19E.
Por cierto, había un grupo de personas que iban con una mujer que me suena de algo, creo que sale en la tele en algo conocido, y mucha gente se le quedaba mirando pensando eso mismo. Yo la verdad es que no sé quien era, tampoco es que vea mucho la tele...
Y por fin embarcamos, y quiso la Voluntad de los Dioses que el asiento 19E fuera ocupado por el aire. Toda la fila para mi solito, de hecho. Hala, renuncio a la pizca de Fe que tenía. Me quedo frito como una patatuela al poco de despegar. Antes de ello, el traqueteo del avión me incomodó. Me cago en la maldita prensa sensacionalista del último mes, al final me ha afectado a mí también [léase: como hacía un mes fue el accidente del MD-82, cada vez que un piloto estornudaba todos los telediarios y periódicos daban la voz de alarma].
Inciso: "Brau, brau, brau, brau, y les deseamos un feliz Vueling". Vueling, Vueltra puta madre!!! Sería un feliz "vueling" si hubiera salido a las 19 h, como estaba previsto en un principio. Anda y Kelesfollen.
Llegamos a Nápoles. Al poco llega un avión de alemanes. Entonces soy consciente del cacao de idiomas que llevo en la cabeza. Casi me salen las palabras italianas en alemán, y cuando estudiaba alemán me salían en inglés o en árabe. Pregunto en inglés a una chica cómo puedo llegar a Ischia (si se lo digo en italiano igual me pierdo algún detalle crucial). Estás que podía entenderla, con el sueño que llevaba encima. Pero lo logré.
Subí al bus. Había turistas alemanes; llegué a hablar en alemán con alguno. Por el trayecto no vi restos de basura; es más, había contenedores vacíos!!! A cambio, muchos edificios parecían semiabandonados, con las paredes llenas de desconchones, las fachadas sucias, y a veces sin siquiera ornamentar: cemento dejado caer tal cual, y punto. Hay okupas a los que les daría asco vivir ahí. Al contrario que Hamburgo, sólo por el aspecto no me parece un lugar idílico para residir. Encima, las tías son más pijas que el cocodrilo de lacost.
Llego al puerto. Desayuno. Mil harries: Barbas, vigila tu cartera. Me costó hacerme entender, pues los horarios que ponía en los letreros lumniosos no se correspondían con la realidad ni con lo que ponía en las taquillas (Barbate, Welcome to Italy). Escena rocambolesca: un anciano me dice algo que no comprendo. "Io parlo poco italiano". Señalando el reloj, me dice: "Shpet?" Me pongo a pensar. Hurgo en mis bases de datos... Heureka: pronunciado "shpet", pero escrito "Spät" = "tarde" en alemán. El barco sale con retraso. Y acabamos el señor y yo hablando alemán, manda huevos, que en Alemania ni lo balbuceara. A todo esto, le pregunté de dónde era. "Ich komme aus Roma". Lol.
Ya en el barquito, me costó hacerme entender con la pija de al lado para que me explicara en qué parada, o puerto, tenía que bajar. Una abuela que tenía al otro lado, bastante simpática la verdad, me lo explicó en inglés. Y era alemana. Aaaaagh!!!
Una vez en Ischia, no fue difícil hallar la piazza dove erano i bus. Le pregunto a un hombre -un jefecillo de los chóferes, o algo del palo-. Al ver mi falta de vocabulario y mi mala gramática, me dijo: "Tu non sei italiano, vero?" - "No, io sono spagnolo". La otra opción era que me preguntara: "Tu sei ghilippoia, vero?" A lo cual, dado mi estado de somnolencia, igual le decía que sí :-S
Y llegué al hotel, que era muy bonito y muy laberíntico, y a eso de las 12:30 me puse a sobar vilmente.
ALEJANDRO IV DE BARBATE PEICH '08 -
Y noz vamoz de congrezo! (ezo, ezo, ezo, ezo!)
ABSTRACT. El IDS5 (5th International Dendrimer Symposium) es un congreso en el que se reúnen alrededor de 300 científicos y aspirantes a, venidos de los 5 continentes, y a la Antártida que le zurzan, a intercambiar conocimientos de Dendrímeros, Nanotecnología y Química Superjodida Quetecagas. Todas las conferencias y pósters giran en torno a estas moléculas de forma peculiar e interesantes -pero no muy bien conocidas- propiedades físicas, aunque sólo se tratan aspectos químicos. En la presente contribución, que es la versión desclasificada de los hechos, se estudian en detalle las peripecias de dos representantes de la República Española en dicho congreso.
MATERIALES. Un químico calvo, barbudo, oriundo de Benimaclet (Valencia) y su becario, un calvo con perilla, que ni es químico, ni tiene la más remota idea de Química -vamos, que como mucho jugó con un Quimicefa-. Téngase en cuenta que ambos individuos ignoran que el francés es un idioma. Los materiales se utilizaron tal cual fueron suministrados.
EXPERIMENTAL Y RESULTADOS. El avión Madrid-Toulouse salió con media hora de retraso. Me da a mí que no les dio tiempo ni a repostar. Very bad little roll (muy mal rollito). La compañía, de bajo coste, parece que lo hace todo a lo cutre. No me dejan fumar en el avión, ni aunque baje la ventanilla y prometa no chinar el asiento. En fin...
Inciso: en la sala de embarque hacía un calor infrahumano (es decir, venido del Averno).
Cigarrito para calmar el mono acuciante, mientras esperábamos nuestras maletas, que tardaron un buen rato en salir. Pillamos un taxi. "Do you speak English?", le digo al tipo. "Non, mesieur, français". Cojonudo. Por suerte, pudimos hacernos entender. "Hotel Etap,bulebar des minim" (en francés: "Hôtel Etap, Boulevard des Minimes" ). Llegamos, aunque tal vez hayamos visto media ciudad durante el camino.
Nos instalamos en la habitación (En Linux: ./configure, make, make install; en Wilson Vista: "Esto igual tiene virus, ¿Seguro que desea instalar?" Sí. "¿Seguro?" Sí "¿De verdad?" Que sí, hostias. "Mire que yo le estoy avisando" MAMONAZO, QUE SÍÍÍÍ!!! "Vale. Por cierto, no eres el administrador, así que no lo puedes instalar" ). Nos armamos con un mapa de la zona y buscamos algún sitio para cenar, a la par que exploramos el barrio. No está mal. Tenemos un canal delante del hotel, con agua verde en unos tramos y patos en otros, que separa los bulevares de Minimes y Matabiaux (matabió). No tiene barandilla, aquí deben de haber caído los borrachos como bellacos. Hace un calor sofocante y asfixiante, ganas tenemos de que llegue el frío, lo cual sucederá en dos días.
Finalmente cenamos en "La taberne bavaroise", taberna bávara, o algo así. Nos dan la carta. Estás que entendemos algo. Le pregunto al camata si habla inglés. Ni de blas. El hecho de conocer el inglés y no el francés me puede costar una ración de sepia en el plato, y no marina sino gutural. Por suerte un camarero habla español. Nos recomendó un entrecot (o entrecôte) con jamón serrano a la plancha, al punto del chef (es decir, medio crudo) y un vinito de la casa, bastante poderoso. A 20 €/barba que nos salió la broma. La trama es que por menos de eso en Francia sólo comes en un MacRata o en un Kebab.
Nos perdimos, pero logramos localizar el centro de congresos, regresar al hotel y dormir unas 7 h.
A las 7:30 ya me están echando de la cama. Es la hora a la que me levantaré en los próximos días, pues las conferencias empiezan poco antes de las 9 de la mañana.
Nos pateamos vilmente todo el centro de Toulouse (se dice "tulús", como "perder" en inglés). 5 horitas, ná menos. Vimos la catedral, el ayuntamiento, el arco de triunfo a los que murieron en la I Guerra Mundial, la estación de trenes y varios monumentos ambulantes de sinuosas curvas. Aquí gran parte de las tías tienen cara de viciosas, ahora entiendo por qué llaman "francés" a cierta práctica sexual (que, por cierto, en francés le llaman "español" ). A saber de qué tendrán cara las griegas.
Comimos en un lugar de alto precio y potente vino, a mitad comida iba ciego (sólo me bebí dos copitas). Aquí tampoco hablan inglés. En España no lo hablamos porque somos rurales, sólo nos falta ser monocejos e ir en burro por la ciudad. Pero en Francia no lo hablan por sus cojones, porque el francés también es importante y les jode que los demás sólo sepamos el idioma de los Hijos de la Gran... Bretaña. La cosa está en que, al no saber bien qué pedía (entendí de mi plato que llevaba "boeuf", o "bèf", que es buey), me comí un plato de carne cruda, como la canción de Gigatrón[1], con mostaza picante Q.T.C. (Que Te Cagas).
Por la tarde empieza el congreso. Los becarios hablan perfecto español. Mola. Nos dan la bolsa con los bártulos (horarios, resumen de las conferencias, etc.) Vino Rainer Haag, con quien mi jefe trabajó en Alemania. Cóctel de bienvenida: un vinito blanco rollo mistela y un compendio de canapés minimalistas y de sabores extraños. Creíamos que íbamos a hacer una merienda-cena. Ilusos.
Fuimos con Rainer y su ejército de becarios (unos 8; traían 7 u 8 pósters e iban a dar 2 ó 3 conferencias). Coincidimos con otros españoles del congreso, unos de los cuales (Joaquín) traía a su nano, Dani, de año y medio. Mi jefe sugiere dejarnos de vinos y pedir cerveza. "Si vu plé, due birre". Al rato vuelve el camarero con... mantequilla (beurre). A la que veo que sabe inglés, le digo: "Two beers, please!" Esto va a ser más chungo que en Alemania[2].
Durante la cena cayó la del pulpo en unos instantes, y pudimos comprobar la violencia del viento del Sureste. Y, por extraño que parezca, allá a las 12 ya estaba planchando la oreja.
El congreso fue inaugurado oficialmente a las 9:30 h, tras breves discursos de los que cortaban el bacalao en el congreso y en la región. La representante del Ayuntamiento sólo hablaba francés, por lo que la mayoría del público pasa de ella como de comer mierda (con todos mis respetos, pero es que la peña hablaba con el vecino y no le hacía ni puto caso a la pobre mujer).
La 1ª conferencia fue de un yanki, Tomalia, el padre de los dendrímeros. Digamos que si no fuera por él, ahora no estaríamos aquí reunidos, sino durmiendo la resaca veraniega en casita. En fin... el siguiente, Fréchet, francés, otro de los artífices de este tipo de moléculas. Su charla fue muy amena e interesante; entre otras cosas, hablaba de la curación del cáncer en el 100% de los ratones en que ensayaron la técnica. Pero hasta que se pueda aplicar en humanos, pasarán unos 10 años, durante los cuales deberán hacerse numerosas pruebas, y miles de ratones darán sus vidas por la Humanidad. Si puedo, durante la pausa del café, le diré a Fréchet que ensaye con cucarachas[3].
Más tarde habló un danés. No se le entendía un carajo. (Inciso: el inglés yanki es tal cual sale en la tele: pastoso y como si mascaran una docena de chicles a la vez). El danés no para de gesticular. No encuentra las palabras. En resumen: va hasta las cejas, y todos lo saben, o lo sospechan. Su maxilar se asemeja a una máquina de escribir. El tema de la conferencia es interesante, pero para este chaval debe de ser la rehostia, con la loncha que se habrá hecho.
La comida fue a las 12:30 h, como es habitual en la mayor parte de Europa. No se trataba de un 'lunch' inglés -es decir, un sandwich o algo ligerito- sino de una comida con sus dos platos, postre y café, vinito incluido. Todo muy elaborado, muy bien presentado, y por lo general muy comestible, aunque algo empalagoso (en especial, el postre). La lista de ingredientes de cada plato ocupa 3 folios, por lo menos.
Por la tarde había unas conferencias de Fotónica y aplicaciones de otros tipos. En la sala del piso de arriba las charlas eran de aplicaciones médicas, pero recién comido no me parece lo más recomendable, que uno es jevi pero tiene su sensibilidad. Curioso el hecho de que un israelí diera una charla sobre moléculas que se autodestruyen (literalmente, "self-immolation" ), debe de ser el graciosillo de su laboratorio. Eso sí, apenas llevo un día aquí y ya he aprendido un huevo de cosas interesantes.
También hubo ponencias sobre catalizadores. Una de ellas la dio un español. En general, a los españoles se les entiende muy bien, se nota dónde han aprendido el inglés (el hombre en cuestión me confesó más tarde que las estaba pasando canutas, no sabía ni cómo pronunciar su nombre, casi). Y de ahí nos fuimos al Ayuntamiento a una recepción oficial.
Nuevamente, nos toca alguien que no sabe/no quiere hablar inglés, con lo que la mayoría pasamos del discurso y hablamos entre nosotros. El salón del Ayuntamiento es muy bonito, con pinturas desde medievales hasta neoclásicas. Hubo un vino de honor, "con más honor que vino", según mi jefe, y una cantidad irrisoria de canapés. Pronto no quedó ni el agua de los floreros. Nos pusimos a hablar Abel -mi jefe-, Javier (post-doctorado en Texas), Eduardo (gallego), Alberto (Ciudad Real) y yo. La mujer de éste último dijo: "¿Qué habéis hecho, un congreso paralelo de científicos calvos?" La colleja del marido -en nombre de todos- no se hizo esperar.
Cigarrito en la puerta. Localizamos al resto de españoles. Un grupo de unos 7 de nosotros nos tomamos unas cañas en un bar frente al Ayuntamiento. Nos recibe la relaciones públicas, o algo así (vamos, la que nos invita a sentarnos en tal o cual mesa). La tía, de piel de ébano, estaba muy buena, no era la doble sino la triple de Naomi Campbell. Creo que era un cebo para captar clientes. Dijimos una amplia colección de frases soeces sobre ella, aprovechando su desconocimiento del castellano (creemos). La cosa quedó en que dos cañas valían 6 €. La madre que trajo a los gabachos, ni que nos las hubiera servido la moza rollo la escena del champán en "Abierto hasta el amanecer"[4].
Cenamos en otro lugar. Las raciones eran ingentes. Aconsejados por Ernesto (uno de ellos), tomamos un kir antes de la cena, una especie de patxarán dulce. Al precio que van aquí las copas, como digan de salir de fiesta, me compro un bote de pegamento, que es más barato. Estoy en medio de una conversación muy friki sobre nanopartículas compuestas por 100 átomos (para los demás es una conversación de trabajo... es lo que tiene ser el único no químico de la mesa). Eso sí, cuando Abel y yo hablamos de nuestro campo de investigación, los demás callaron. Tras la cena, regreso al hotel y plegaria a Morfeo.
Jueves. Más conferencias. Una de ellas era a cargo de un australiano. El acento australiano es muy raro; se puede llegar a entender, pero hay que estar transcribiéndose en tiempo real lo que dice, con lo que escucharle resulta muy estresante. También expuso Rainer Haag. Muy didáctico y muy interesante.
Durante una conferencia bastante aburrida (al menos, para mí), me fui a plantar un pino. "¿Debería seguir el protocolo[5] de limpiar el asiento y poner papel encima, y en el agua para que no salpique? Al fin y al cabo, parecen personas educadas las que hay aquí. NO: que sean científicos no quita que puedan ser unos cerdos". Y procedí. Efectivamente, en otro WC que tuve ocasión de visitar más tarde, se habían dejado una buena zurraspa.
Después de comer, había una excursión a Carcasonne, preciosa ciudad medieval, que conserva las murallas, el castillo y la catedral intactos -bueno, en realidad las restauraron en el siglo XIX-. Vi una tienda de armas medievales y me sentí muy tentado a llevarme una espada bastarda para colgarla en la pared de mi cuarto. La trama es que, rodeado de tanto ambiente medieval, me habría emocionado y habría empezado a rebanar cabezas por doquier y por Odín. Así pues, otra vez será. Tb pensé en comprar unas miniaturas de guerreros (las de Warhammer son más baratas, que ya es decir) o una espadita de juguete para el cumple de mi sobrino... aunque probablemente habría jugado yo más que él.
Inciso: en la plaza donde están los bares de Carcasonne, hacía un olorcito a comida que daban ganas de sentarse. Pero la comida del mediodía seguía dando vueltas por nuestros organismos. Una abuela liaba "algo" en una mesa, mirando a ambos lados de reojo. En Francia es muy habitual fumar tabaco de liar -ya tenía ganas de liarme los cigarros sin que la gente me mire como si fuera un yonki- pero creo que el tabaco de la señora no era puro al 100%.
Inciso II: a la entrada de la ciudad había un tiovivo; cuando salimos, varias personas ya entradas en años, algunas ataviadas con trajes tradicionales, disfrutaban con su rotación mientras cantaban a coro una canción de la zona. Debe de ser la fase de "Cánticos regionales", es decir, la que viene después de "Exaltación de la amistad" y antes de "Críticas al poder establecido y a la Iglesia"[6].
Inciso III: los espanyoles íbamos de cachondeo durante toda la visita al castillo, nunca la historia fue tan interesante.
Inciso IV: durante la visita me percaté de que una chica de no sé qué país, del congreso tb, llevaba unas gafas de sol enormes, cada cristal era del tamaño de su cara. Me cuesta creer que esa chica sea aspirante a científica y se le atribuya un mínimo ápice de inteligencia [7].
De Carcasonne fuimos a Mirepoix (miguepuá), otro pueblecito mediaval, pero sin castillo ni muralla. Había un mercadillo, y unos músicos de la comarca que se hacían pasar por cubanos amenizaron la tarde con ritmos caribeños. Y nos fuimos a cenar. Y entonces se fraguó la tragedia.
La cena era en un local que parecía una antigua estación de trenes. Vasos de plástico. Vino demasiado joven, casi niño. Ensalada servida en bol de plástico. Nos dijeron que sería una cena informal; desde luego, he visto picnics más formales. El 2º plato se llamaba "paella". Pánico. Miedo. Terror. Aquello era una herejía!!! Tenía pollo (mejor dicho, pellejo con huesos), mejillones (eran pequeños y se habían deshecho en el caldo a causa de una cocción irresponsable), gambas (una para 5 comensales), calamares y ¡¡¡PIMIENTA!!! Además, tardaron 1 hora en servirla porque aquello no hervía ni con soplete de acetileno. Que no sepan cocinar, tiene delito en su profesión. Pero que intenten hacer un arroz bashmati con cosas y tengan los santos huevos de llamarle "paella", ya excede los límites de la piedad humana y el perdón. En el Oeste colgaban a gente por menos de eso. Vino el director del congreso a preguntarnos qué opinábamos de la """paella""" francesa. Aún no sé cómo pude decirle, con total educación, que el pollo y el pescado jamás deben mezclarse en una paella.
A las 22:40 h nos echan del comedor, sin siquiera haber tocado el postre. Total, pa un día que nos ponían fruta... (ah, después del arroz infame hubo queso Brie para untar en pan del día... de ayer). Aún quedaba un largo camino a Toulouse, y mañana había que madrugar. Mientras esperábamos la p... el... rancho, bebíamos vino, con lo que tod@s salimos chispad@s. Subimos al bus. Parece que faltan asientos. Dos holandeses borrachos e hijos de puta se habían equivocado de bus y querían venir en el nuestro. Habían mangado una botella de vino, mas el 90% se la pimplaron ellos (bueno, mi jefe y yo le dimos un par de besos a la botella). Una chica tuvo que sentarse en el suelo, y otra fue de pie medio viaje. Nos pasamos todo el trayecto diciendo de todo acerca de los holandeses y sus madres. Hablaban algo de español, pero no el suficiente para entender el argot.
Las españolas más jóvenes se van de copas. Los ancianos nos fuimos a sobar. Me tiré 1 h de reloj dando vueltas en la cama, no sé si era una indigestión, o que la conciencia me remordía por no haberme ido a beber por ahí.
Viernes. Conferencias (menuda novedad), algunas de ellas de españoles. Durante el cigarrito del almuerzo me llega el rumor de que los holandeses de anoche eran gays y no querían coincidir con su jefe en el autobús, para hablar de sus cosas sin que los "entendieran". En verdad no eran gays sino maricones de mierda, pues un gay es educado y tiene estilo. Uno de ellos era más hortera que el Paco Porras (creo que es ése, el del perejil). A mediodía llegaron al centro de congresos justo al 2º plato, con cara de resacosos. No comment.
Por la tarde, nos pelamos un par de conferencias -era necesario- para ir al hotel a ponernos guapos. Pero no hacemos milagros, así que simplemente nos pusimos el traje-chaqueta. El resto de conferencias del día eran de gente que conocíamos. Muy bonitas, hasta llegué a entenderlas sin ser químico.
A eso de las 8, tras un leve pateo, llegamos al lugar de la cena. Un nuevo cóctel con vino dulce (rollo moscatel) y microcanapés. Vi a una inglesa que no estaba nada mal -era guapa y bien proporcionada, algo inusual en su país; hasta era vegetariana, o sea una inglesa muy rara-. El tema que investigaba ella (Electrónica) me interesaba, lo cual aproveché para entablar conversación.
Nos presentamos. Estrechamos la mano; es un saludo frío según la cultura mediterránea, pero lo habitual en el resto de Europa, incluso entre amig@s cuando se acaban de presentar. Pero, como dice un amigo mío, darse sólo dos besos es también muy distante e impersonal. Un curioso grupo de música de la ciudad 'amenizaba' el ambiente, o más bien lo perturbaba, pues sonaba muy alto y la acústica de la sala era bastante deplorable. Así que fuimos a hablar al hall, que era oscuro y solitario.
La tipa me hizo una pregunta en inglés. Pero claro, como es su lengua materna, lo habla bien y rápido. A la 3ª vio que no la entendía y cambió de tema. Me excusé: "My English is not very good".
Me dijo que, para ser espanyol, hablaba bastante bien el inglés. Le contesté que me iba a poner rojo. Aunque después de haber oído hablar a unos cuantos españoles en inglés, tampoco tiene mucho mérito. En fin, hablamos de Ciencia un minuto o dos, en torno a temas comunes de nuestras investigaciones, y ahí terminó nuestra relación. ¿Querrá el Destino que nos veamos en otro congreso? ¿En alguna Universidad en la que me quieran dar cobijo? ¿Tal vez el 7-N en Londres durante el concierto de Black Sabbath con Dio? En fin...
La cena era del mismo palo que las comidas del congreso. Ese menú no valía los 65 € que nos cobraron, aparte de la inscripción del congreso. Nos sentamos 3 españoles con unos japoneses. Una chica jovencita y bastante guapa se puso a tono con el vino, pero no pasamos a mayores. Intercambio cultural. La cena fue amena, la conversación divertida, y el vino abundante.
Salimos fuera. Una chica española (Alba) había 'fichado' a un canadiense, con el cual charlé un momento. Resultó que el muchacho era jordano de nacimiento, así que mantuvimos una conversación en árabe, ante la sorpresa de los españoles que nos rodeaban. Nuestros pasos y nuestro verbo nos llevaron a "La taberne basque", sumamente petada.
Mientras decidíamos qué hacer, hablaba con el danés en inglés (pareado involuntario). Un gabacho se acerca y dice: "I love Helsinki". Le digo "No, Helsinki no" y le miro con cara de "pírate". Al rato vuelve: "I love London". "No, London No". Pongo cara de "que-te-pires". Los cabrones estos sólo hablan inglés cuando les interesa, y eso me da mal rollo. Vuelve, me oye hablar en español con otro. "I love Madrid". "NO!" Vuelve: "Give me two kisses", señalándose las mejillas. "No, thanks". Hay que joderse, pa una vez que triunfo este año, y tenía que ser con maromos
Algunos colegas salieron con birra. Lo intenté, tras 15 minutos de espera en la zona más vacía de la barra, padeciendo el calor del Averno, un camarero descubrió que existíamos. "Bo garagardoak" (2 birras), a ver si hablando las dos palabras que sé de euskera conseguía colarme. Pero no, de vascos sólo tenían el nombre. Estaba con Ana (Santiago de Compostela) y un danés, y al final desistimos.
Alba y Bea (su amiga) se piraron con el jordano-canadiense y otro tío. Los demás (los españoles y las mujeres de algunos de ellos) acabamos en un pub irlandés. La velada fue agradable hasta que descubrimos que todos los garitos chapan a las 2. Y no viene la local, sino la nacional, a asegurarse de que cierran. Putos gabachos.
Me dormí a eso de las 4. A las 7:30 el despertador ya daba el coñazo. A las 8 vi que mi jefe reaccionaba (no con más ganas que yo), así que saqué fuerzas de flaqueza. Hace 4 años hacía esto mismo en los congresos, pero durmiendo menos y con una resaca letal. Me estoy haciendo viejo.
Llegamos a la 3ª conferencia de la mañana. El hombre era importante, y la charla empezó bien, pero llegó un momento en que perdió todo interés. Llegué a dar 2 cabezazos; por suerte, el 'chairman' le cortó. Me pincho café en vena.
Salgo a fumar. Me veo al jordano con cara de sueño. "Too much party tonight?" Por lo visto su juerga no difirió mucho de la nuestra. Maldijimos los horarios de los pubs franceses. Al siguiente cigarrito coincidí con Alba. No traía sonrisa de oreja a oreja, sino más bien cara de "Que se termine el congreso de una p. vez". Creo que era un sentimiento generalizado.
Acabó el congreso. Despedidas. Dejo un último "recuerdo" en Francia. Me vino la jefa del congreso y me preguntó algo en francés. "Sorry, English... I only know cruasán, café olé, bon yug, bon suá..." Se descojonó. Olvidé decirle que también sabía decir: Canapé, Selaví, Turrifel, Olalá y Rococó[8].
Autobús al aeropuerto. Había varias paradas; aproveché mis conocimientos de árabe para preguntarle a un marroquí si era la parada correcta.
Inciso: una mexicana llevaba el póster impreso en tela. No hace falta llevarlo en el tubo (es engorroso), no se arruga, se pliega y yatá. Lo más interesante lo aprendí, pues, una vez clausurado el congreso. Por cierto, el IDS:6 es en Estocolmo, en junio de 2009.
Espera en el aeropuerto con los españoles. 1/2 l de Heineken a 6¤. Su puta madre. Unos militronchos armados hasta las orejas daban vueltas por ahí. Debatimos sobre la puta norma de no llevar líquidos, como si un explosivo no pudiera ser sólido. Por fin zarpamos. Au revoire, como dijo Voltaire echando la gorra al aire.
Madriz. Caos. Agobio. Estrés. No hay donde fumar. La gente va con cara de mala leche. Y encima tienen al real madriz. Pocos madrileños conozco a los que les guste este infierno de obras, estrés laboral y pisos de lujo de 10 m2. 1 hora de metro. Nos despedimos de los españoles. Aterrizamos hace 2 horas, pero hemos llegado justitos al autobús para Valencia.
Inciso: "1000 cámaras velan por tu seguridad". Por desgracia no es una frase de la portada de "1984", sino el eslogan de un cartel del metro en Madrid.
Planché la oreja 2 h en el bus, que era conducido por un alemán cachondo que no decía más que coñas. En el área de descanso, Abel y yo nos abalanzamos sobre sendos bocatas de tortilla de patata.
Llegamos sobre la 1:30 a Valencia. Nos recibe Xavi, hermano de Abel, portador de la fragoneta única forjada por los Elfos, que nos llevaría a casa. Allí me quedé, sin haber tenido tiempo de fumar desde que dejamos Madriz, mas el sueño podía más que el mono, y sobé 11 h. Vale.
CONCLUSIÓN. Me lo pasé muy bien, aprendí un montón, tuve la ocasión de liarla hablando idiomas, lancé la caña infructuosamente a una inglesa, y conocí a gente cojonuda de varios rincones del planeta.
REFERENCIAS
[1] "Poseso". Canción de "Los Dioses han Llegado", de Gigatrón.
[2] Alejandro IV de Barbate Peich: "W:O:A'07 - Kacken in Wacken". Wacken, Alemania, 2007.
[3] Alejandro IV de Barbate Peich: "2x1". Valencia, 2007.
Se trata de un breve relato en el que el autor expresa su odio irracional contra tales seres vivos.
[4] Robert Rodríguez: "Abierto hasta el Amanecer"
[5] Alejandro IV de Barbate Peich: "Cagar en el Poli II". Amalgama nº 0, Universidad Politécnica de Valencia, Julio de 2002. Artículo reeditado en versión digital en 2007.
[6] Anónimo: "Fases de la Cogorza".
[7] Alejandro IV de Barbate Peich: "Moscardones". Valencia, 2007.
Breve crónica de unas paellas en la Politécnica de Valencia.
[8] Top Secret, película de humor absurdo.
ALEJANDRO IV DE BARBATE PEICH'07