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Soy Profesor de Teología.
Espero que te sirva lo que aquí encuentres.
Del otro lado de la línea estoy si me precisas.
Que Dios te bendiga!


  • Curso-Taller Avanzado de Liturgia Nº 1.

    “Dialogando” en el Aula.
    (Resol. Minist. Nº 1675)

    Curso Taller Avanzado Nº 1 de Liturgia: Temario y Desarrollo de los Encuentros en sus Ideas Fuerza:

    (Auspiciado por la Subsecretaría de Cultura y Avalado por el Ministerio de Educación)

    TEMARIO

    ENCUENTRO Nº 1: El Año Litúrgico:
    (Cat. 1168-1173.1194-1195; Comp. Cat. 242; DPPL 11-13.93-182)
    Tiempos Fuertes. Descripción. Tiempo Ordinario. Descripción.

    ENCUENTRO Nº 2: La Liturgia de las Horas. (C 1174-1178.1196; CC 243)
    Estructura de cada hora.
    Tabla o precedencia de Días Litúrgicos:
    Solemnidad. Fiesta. Memoria Obligatoria. Memoria Libre. Feria.
    Colores Litúrgicos.

    ENCUENTRO Nº 3:
    Colores litúrgicos y ornamentos.
    Cosas necesarias para la celebración de la Misa y de otros Sacramentos y Sacramentales.

    ENCUENTRO Nº 4:
    Los Ciclos Litúrgicos: Dominical y Ferial.
    Guiones para una Misa.
    Inspiración. Elaboración de los mismos.
    Teoría, práctica y observación del guión en una Misa, con análisis y propuestas.
    Elaboración del guión dominical según las consignas dadas.

    ENCUENTRO Nº 5:
    Cómo ayudar en ausencia del acólito instituido al celebrante principal en la Misa.
    Funciones y actuación litúrgica.

    ENCUENTRO Nº 6: Cómo se lee en ausencia del lector instituido.
    Las actitudes del lector de la celebración.

    ENCUENTRO Nº 7: Consultas y respuestas finales. Entrega de Certificados.

    Bibliografía:
    Catecismo de la Iglesia Católica Nº 1135-1209. (C)
    Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica Nº 218-249. (CC)
    Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. “Directorio sobre Piedad Popular y Liturgia”. Principios y Orientaciones. (DPDL)
    (Nº 11-13. 93-182) CEA, Oficina del Libro, Bs. As., 2002.
    CEA. “Liturgia de las Horas”. Según el Rito Romano. 4 tomos. Ed. Regina, Barcelona.
    CEA. “Liturgia de las Horas Para los Fieles”. 1 tomo. Oficina del Libro.
    Aldazábal, José. “Gestos y Símbolos”. Dossier CPL 40.Barcelona, 1994

    METODOLOGÍA Y DURACIÓN:

    Dos horas presenciales semanales en 7 Encuentros.
    Se considerarán por lo tanto 14 horas presenciales, 5 de observación y 5 no presenciales ( relatos de las observaciones e investigación sencilla).
    Total del curso: 24 horas Reloj. 32 hs. Cátedra.
    Certificado avalado por el Ministerio de Educación. Otorga puntaje.

    DESARROLLO DE LOS ENCUENTROS

    ENCUENTRO Nº 1: EL AÑO LITÚRGICO.
    (C 1168-1173.1194-1195; CC 242; DPPL 93-182)

    Tiempos Fuertes. Tiempo Ordinario. Descripción.
    El Año litúrgico.
    Tiempos Fuertes (Adviento-Navidad-Cuaresma-Pascua). Octavas. Extensión de cada uno.
    Tiempo Ordinario: 34 semanas. Distribución. Domingos y días feriales.
    El Año Litúrgico:
    Tiempos Fuertes. Descripción. Tiempo Ordinario. Descripción.

    ENCUENTRO Nº 2: LA LITURGIA DE LAS HORAS.
    Estructura de cada hora. (C 1174-1178.1196; CC 243)

    “Siete veces al día te alabo”: Las siete horas litúrgicas. Estructura de cada hora.
    Laudes, Vísperas y Completas: Con la Misa, centro oracional cotidiano del cristiano.
    ELEMENTOS PARA EL REZO DE LA LITURGIA DE LAS HORAS:
    Invitatorio. Invocación Inicial. Gloria. Himno. Salmos o fragmentos de salmos con sus antífonas. Cánticos del Antiguo y del Nuevo Testamento. Lecturas breves y largas. Responsorio. Cántico Evangélico (Benedictus, Magníficat, Nunc Dimitis). Preces. Padre Nuestro. Oración conclusiva. Bendición Final. Te Deum.
    Tabla o precedencia de Días Litúrgicos:
    Solemnidad. Fiesta. Memoria Obligatoria. Memoria Libre. Feria.
    Días litúrgicos:
    Solemnidad: Elementos propios.
    Fiesta: Muchos elementos propios y algunos comunes.
    Memorias, obligatorias y libres: Muchos elementos comunes, algunos propios.
    Feria: Elementos comunes, ordinarios.
    Colores Litúrgicos.

    Trabajo Práctico:
    1. Hacer recta o flecha con el Año Litúrgico y colocar las principales celebraciones que estime.
    2. Relatar la estructura de las principales horas litúrgicas.

    ENCUENTRO Nº 3: VESTIDURAS LITÚRGICAS Y ELEMENTOS NECESARIOS PARA LA CELEBRACIÓN DE LA MISA.
    COLORES LITÚRGICOS.
    Observación de los distintos ornamentos litúrgicos para cada Tiempo y de los elementos del altar necesarios para la Misa y otras circunstancias.

    Colores litúrgicos:
    Blanco o Dorado: Gloria, pureza (solemnidades, tiempos pascuales y de navidad, vírgenes, santos y santas) –346ª-.
    Rojo: Sangre, fuego (mártires, Pentecostés) –346b-.
    Celeste o Azul-celeste: Manto de la Virgen (Fiestas y Solemnidades marianas; sino blanco).
    Rosado: expectativa gozosa; proximidad del acontecimiento -gaudete, gaudium, laetare- (3º domingo de Adviento y 4ª de Cuaresma) –346f-.
    Lila o morado o violeta: Espera, penitencia, preparación (Adviento, Cuaresma) –346d-.
    Negro: Luto (exequias, difuntos) –346e-.
    Verde: Común (Ferias, Tiempo Ordinario) –346c-.

    Elementos necesarios para la celebración de la Misa: (C 1179-1186. CC 246)
    Altar (301), mantel blanco (117.304), crucifijo con Cristo (117.122b.308.350), amplificador de voz (306:). Ambón para las lecturas (309), atril para el guía o comentarista. Sede para el celebrante principal (310ª). Si celebra el Obispo, Ceremonial y la Cruz procesional con Cristo con doble brazo horizontal. Campanillas si las hay (150). Turíbulo o incensario, naveta, carbones. Sacrarium en la Sacristía (280.334)
    Oraciones, Ritos y Palabra de Dios: Misal ( Leccionarios, Evangeliario (118ª-b.120d. 122d.306).
    Eucaristía: Credencia (118c). (327-333:Vasos sagrados: El Cáliz y la Patena) Palia o Hijuela, Corporal, Hostias pequeñas suficientes, Hostia grande. Vinajeras, Lavabo, Jarrita, Manutergio. Cubre-Cáliz y Porta-Corporal (118d)

    Vestiduras litúrgicas: (119ª-c)
    Generales: Alba, cíngulo, amito (336)
    Presbítero: Casulla, estola (337).
    Diácono: Dalmática, estola cruzada (340).
    Obispo: Solideo. Mitra. Báculo. Pectoral. Anillo.
    Arzobispo: Palio.
    Para la bendición eucarística: Velo humeral, Capa Pluvial (también para bautismo y casamientos –341-).
    En otras circunstancias: Sotana y sobrepelliz.
    Cardenales: Capelo, color púrpura, anillo.
    Papa: Palio. El color blanco.

    Otros Elementos para las Celebraciones Litúrgicas.
    Ritual Romano. Pontifical para lo propio del Obispo. Óleos bendecidos. Pila Bautismal.
    Sagrario para el Evangeliario y para el Santísimo Sacramento (314): En lugar apropiado para la oración. No en el altar principal (315).
    Lámpara de aceite (316)
    Imágenes ordenadas y no “multiplicadas en número”, que no distraigan y que
    Ostensorio. Custodia. Palio y Cruz procesional. Teca. Crismeras.
    Agua bendita. Hisopo. Calderillo. Bendicional.

    Trabajo Práctico:
    v Hacer un relato de una observación de los ornamentos y elementos del altar en alguna Parroquia o Comunidad Religiosa. Consigna: Observar principalmente la sobriedad, belleza, orden y limpieza de los mismos (348-351)
    q Rezar alguna hora litúrgica con alguna comunidad parroquial o religiosa y narrar la experiencia.
    Actitudes oracionales:
    v Devoción. Precisión.
    v La “no-distracción”. El “momento especial”.

    ENCUENTRO Nº 4: CICLOS LITÚRGICOS DOMINICAL Y FERIAL.
    EL GUIÓN DE LA MISA.

    Dominical: Tres Ciclos: A – B- C .
    Un Evangelio sinóptico por Ciclo.
    En tres años se proclaman las partes más significativas de la Biblia.

    Ferial: De lunes a sábado.
    Dos Ciclos: Par (II) e Impar (I).
    En ambos ciclos se leen los tres Evangelios sinópticos.
    En dos años se leen las partes más significativas de la Misa.

    Guiones para una Misa.
    Inspiración. Elaboración de los mismos.
    Teoría, práctica y observación del guión en una Misa, con análisis y propuestas según las consignas.
    Elaboración del guión dominical según las pautas establecidas.

    Consignas o pautas de la preparación del Guión para una Misa.
    Lugar y Actitud del Guía: Función Litúrgica ( 105 :).
    De pie frente a los fieles, no en el ambón.
    Moniciones breves, mesuradas, claras y sobrias.
    Fuente de inspiración: El Evangelio, prefigurado en la Primera Lectura dominical (Tipología, C 128-130.140).
    Igual veneración que la eucaristía (C 103.141)
    PARTES:
    Entrada: IGMR 45-47: Objetivo: Abrir la celebración con el canto que une a los congregados, introduce al misterio que se celebra en el tiempo litúrgico o fiesta, y acompaña la procesión del sacerdote y de los ministros.
    Palabra: (cfr. 128ª: Brevísimas palabras)Invitación a la atención concentrada, escucha orante, corazón abierto. Insinúa la Primera Lectura que desembocará en el corazón del Evangelio (Tipología, C 128-130.140).
    Preces u Oración Universal: Responde a la Palabra escuchada.4 intenciones: Iglesia, gobernantes, necesitados y comunidad local (IGMR 69-71). Las Preces pertenecen a la Palabra de Dios y se realizan desde el ambón por un Lector (IGMR 99.197)
    Ofertorio: Nosotros queremos ofrecernos para transformarnos en Jesús (IGMR 73-76. 79f)
    Comunión:
    Momento (IGMR 84-86.88.159)
    Mencionar alguno de los frutos a obtener al acercarse a la Eucaristía: Ser uno con Jesús. Separados y preservados del pecado. Unidad con los hermanos que comen el mismo paz. Compromiso con los más pobres. Deseo de unidad ecuménica. Pregustación de la vida futura (Cat.1391–1405).
    Avisos: Momento (IGMR 90ª): Después de la oración de poscomunión, estando de pié y antes del saludo final y bendición.
    Breves y si son necesarios.

    Despedida: Mantener la unión lograda con Jesús en la Palabra y la Eucaristía, y comunicar sus frutos. (Recordarse la lectura asidua del Evangelio).

    Trabajo práctico:
    1. Observación del guión dominical. Propuestas. Comentario del mismo en el próximo encuentro.
    2. Preparación del guión dominical según las consignas.

    ENCUENTRO Nº 5:
    CÓMO AYUDAR EN AUSENCIA DEL ACÓLITO INSTITUIDO AL CELEBRANTE PRINCIPAL EN LA MISA.

    Funciones y actuación:
    ü Observa que todos los elementos necesarios estén preparados y bien dispuestos antes de la celebración.
    ü En los Ritos de Iniciación, lleva la cruz en la Procesión de entrada (188) y sostiene, si es necesario, el Misal o el amplificador de voz desde la Sede (189).
    ü Ayuda a preparar la mesa de la Eucaristía, alcanzando el cáliz con la patena, el corporal, la palia y las hostias para consagrar, las vinajeras y el Misal (190)
    ü Retira las vinajeras y ayuda al que preside la celebración a purificarse, sosteniendo el lavabo y manutergio.
    ü En la comunión sostiene la bandeja para los que comulgan, sin manutergio (191)
    ü Inmediatamente después de la comunión está listo con el agua para purificar los vasos del altar, y los lleva a la credence (192)
    ü Sostiene, si es necesario, el Misal o el amplificador de voz en los Ritos de Conclusión desde la Sede.
    ü Precede al celebrante principal en la procesión de salida de la ceremonia

    El Turiferario (190): Lleva el turíbulo (incensario), la naveta con los carbones encendidos, para usar al comienzo de la celebración, en la lectura del Evangelio, en el Ofertorio y en la Consagración, según la solemnidad empleada.
    (IGMR 123.150.276-277)

    Trabajo Práctico:
    q Observación en alguna Misa presencial o televisada de la o las persona que ayuda/n al celebrante. Hacer un relato según las siguientes consignas:
    q Oportunidad y prontitud en las partes indicadas.
    q Devoción, tranquilidad, calma, serenidad, seguridad.
    q Espíritu de oración y servicio humilde.

    ENCUENTRO Nº 6: CÓMO SE LEE EN UNA CELEBRACIÓN LITÚRGICA.
    CÓMO SE LEE EN AUSENCIA DEL LECTOR INSTITUIDO.

    Actitudes del lector:

    Vestimenta (la modestia y el pudor cristianos).
    La pronunciación, la mirada, la puntuación, la tranquilidad y la calma.
    La proclamación, que no es teatralización ni contar algo.
    La meditación orante previa de la Palabra a proclamar. Hacer suyo lo que va a proclamar.
    La prueba previa del amplificador de voz y la distancia justa del mismo. Que no estorbe la comunicación.
    Observación en una Misa, con análisis y propuestas, y observación de los Leccionarios y Misal en la Parroquia.
    Trabajo Práctico:

    q Observación de los lectores en una Misa presencial o televisada, con análisis y propuestas según las consignas para aprender. Se expondrán al final.

    ENCUENTRO Nº 7:

    Entrega de los Trabajo Corregidos. Respuestas a los últimos interrogantes. Entrega de los certificados.

    Gustavo Daniel D´Apice es Profesor de Teología
    Pontificia Universidad Católica
    Profesor de Filosofía y Ciencias de la Educación
    Profesor de Arte y Cultura Musical
    Catequista con especialización en niños, adolescentes y adultos
    Catequista con especialización en espiritualidad
    http://gustavodaniel.autorcatolico.org
    http://es.catholic.net/gustavodaniel

  • Concluyó el Sínodo de los Obispos en Roma

    Concluyó el Sínodo de los Obispos en Roma.

    Obispos representantes de todo el mundo católico se han reunido unos 20 días con el Santo Padre, convocados por él mismo, para tratar el tema de la Palabra de Dios en el mundo.

    La palabra sínodo proviene del griego, y significa “caminar juntos”.

    Es un acto de colegialidad de los Obispos con el Obispo de Roma, en la solicitud por todo el pueblo católico, por los demás cristianos, otras religiones y el universo entero.

    Es un órgano consultivo, una especie de “concilio en miniatura” que, al tratar un tema, deja sus proposiciones al Santo Padre para que éste luego elabore un documento para toda la Iglesia.

    Así ha sucedido con Familiaris Consortio, Evangelii Nuntiandi, Catechesi tradendae, etc.

    Esta vez intervinieron más de 200 padres sinodales, elegidos de acuerdo al derecho eclesial y otros nombrados directamente por el papa, además de sacerdotes, laicos y laicas invitados, algunos de otras confesiones cristianas, y representantes de otras religiones, en éste caso se ha destacado la intervención de un rabino judío que habló sobre la Palabra de Dios en el Antiguo Testamento.

    En los lineamientos previos enviados para la consulta al Pueblo de Dios, se observa que la persona humana tiene necesidad de que Dios se le manifieste, se le revele, y Éste lo hace a través de su Palabra.

    Esta palabra se entrelaza con la historia desde la creación del mundo, y guía el camino del hombre.

    Jesús es el Rostro humanado de esta Palabra.
    Y ha resonado en los sabios, profetas y apóstoles.

    Ante todo esto se han preguntado sobre el conocimiento y la experiencia de Jesús Resucitado y de la Biblia que lo revela en el universo católico, interesándose en la frase de San Jerónimo que dice que “desconocer las Escrituras es desconocer a Jesucristo, el Señor”.

    También del sentido exacto de la Sucesión Apostólica, la Tradición Viva y el Magisterio de la Iglesia.

    Y de la Palabra de Dios como luz para el diálogo ecuménico entre los cristianos de distintas denominaciones, y del diálogo interreligioso, con el pueblo judío y demás confesiones.

    Considerada este reunión como un “signo de los tiempos”, ha tenido buena respuesta en cuanto a su temario y contenido.

    Se ha revalorizado la catequesis como una “iniciación a las Sagradas Escrituras, a su lectura y contenido”, y a la vez quedó clarificado aún más que el término Palabra de Dios supera ampliamente a la Biblia en su soledad, pues en su manifestación más alta abarca una Persona Viva, que es Jesús resucitado, Verbo de Dios Él, manifestado desde los orígenes.

    Se ha puesto hincapié también en la revalorización de las homilías en las celebraciones litúrgicas, formando en ello a seminaristas y sacerdotes, haciendo que gusten la Palabra de Dios a transmitir, pero citando principalmente las famosas palabras de Pablo VI, cuando decía que el mundo escucha a los maestros, pero sigue a los testigos. Sin ser una excusa para no estudiar, la palabra del predicador debe ser acompañada por su vida para que no pierda credibilidad.

    Otro punto a remarcar para todo cristiano, sacerdotes y laicos, es la meditación orante de la Palabra de Dios, que entra dentro del tema de la “lectio divina”, lectura espiritual de la Biblia, con sus distintos pasos que culminan en la contemplación.

    Otro tema es la dificultad para muchos católicos de descubrir a Jesús presente en forma anunciada y latente en el Antiguo Testamento, lo que quita plenitud a la percepción de la revelación.

    Finalmente, el tema de las traducciones y de la distribución de la Biblia.

    Muchos obispos han manifestado la necesidad de que la Biblia esté al alcance de todos aún desde su costo económico, para lo que piden que se cree un organismo especial destinado para tal fin.

    Por último, el Sínodo presentó 55 proposiciones al Santo Padre, quien tendrá la ardua pero agradable tarea de elaborar el próximo documento (exhortación apostólica post-sinodal) sobre la Palabra de Dios, que esperamos muy pronto tener en nuestras manos y, lo que es más importante, en nuestro corazón.

    En su exhortación final, los Sucesores de los Apóstoles nos transmitieron poéticamente que la Palabra de Dios es Voz divina que resuena desde los comienzos de la creación.

    Es Rostro que se hace hombre en Jesús de Nazareth.

    La Casa de la Palabra es la Iglesia, donde se la enseña de diferentes modos.

    La última imagen que nos dejan es que la Palabra de Dios es Camino, por el cual transita Jesús para llegar a cada uno de nosotros.

    Gustavo Daniel D´Apice
    Profesor de Teología
    Pontificia Universidad Católica
    http://es.catholic.net/gustavodaniel
    http://gustavodaniel.autorcatolico.org

  • Los Sucesores de los Apóstoles de Jesús Resucitado.

    Los Sucesores de los Apóstoles.

    ¿Qué es un Obispo? (CIC 375-402)

    Un Obispo de la Iglesia Católica es un Sucesor de alguno de los 12 Apóstoles de Jesús, y tiene a su cargo una porción del Pueblo de Dios denominada diócesis.

    Es un sacerdote que recibe el sacramento del orden sagrado en su máximo grado, que es el episcopado (del griego επισκοπος epískopos, 'el que vigila').

    En cada diócesis se encuentra la Catedral o Iglesia mayor o Iglesia madre, lugar donde tiene su “cátedra” el Obispo, desde donde preside las celebraciones y dirige el culto, la oración y la enseñanza. Tiene además la misión de gobernar, haciendo la unidad entre los que le han sido encomendado.

    Forma de elección de los obispos.

    Antiguamente cada obispo era elegido por el clero y los fieles de la diócesis por aclamación.

    Las dificultades derivadas de este procedimiento electivo pronto llevaron a abusos, y pasaron a ser elegidos solo por el clero.

    En la actualidad son nombrados directamente por el Sumo Pontífice.

    El Nuncio Apostólico de cada país reúne información en cada provincia eclesiástica del país sobre los candidatos al Episcopado, enviándola a la Santa Sede.

    Una vez estudiado cada caso, se procede a la elección.

    El Nuncio consulta al sacerdote si acepta su elección como Obispo.

    Para ser nombrado su edad no debe ser inferior a los 35 años según el Código de Derecho canónico.

    Haber sido ordenado presbítero al menos cinco años antes, y ser doctor o licenciado en Teología, Biblia y/o Derecho Canónico, o al menos ser experto en ellas.

    Una vez que el presbítero ratifica su deseo, se emite la Bula y se hace público el nombramiento episcopal.

    Obispos diocesanos y obispos titulares.

    Los obispos diocesanos son aquellos que tienen una porción del Pueblo de Dios llamada Diócesis para Pastorear.

    Los obispos titulares son aquellos a los cuales se les adjudica una diócesis antigua ya desaparecida, y colaboran con los obispos titulares ya sea como obispos coadjutores ú obispos auxiliares.

    Lo mismo pasa con los obispos de la curia romana.

    Los Obispos titulares:

    Obispos auxiliares y obispos coadjutores. (CIC 403-411)

    Los Obispos auxiliares son los que ayudan al Obispo de la diócesis, y los coadjutores los que, ayudándole y preparándose, lo sucederán.

    Los vicarios generales y episcopales. (CIC 475-481)

    Estos vicarios ayudan al Obispo en el servicio de su diócesis y son nombrados por él. Duran en el cargo mientras dure el Obispo en el gobierno de la diócesis o sean removidos por él.

    Deben se sacerdotes no menores de 30 años y expertos en las disciplinas que se solicitan también para ser Obispo.

    El Vicario general puede realizar todo lo que compete al Obispo, salvo aquellas cosas que éste se haya reservado o que competan directamente a él.

    El o los Vicarios episcopales tienen las mismas atribuciones que el Vicario general, pero solamente para aquella región, o porción de fieles de determinado rito o agrupación, o asunto, que les haya sido asignada por el Obispo diocesano.

    Reuniones de los Obispos. (CIC 336-341; 342-348; 439-446)

    Todos ellos forman el Colegio Episcopal, y se reúnen para mejor trabajar pastoralmente en provincias eclesiásticas , y en Conferencias Episcopales nacionales e internacionales (Por ejemplo el CELAM –Consejo Episcopal Latinoamericano-).

    Para tratar ciertos temas son convocados en Sínodos, y ejecutan su rol en forma eminente cuando participan en los Concilios, que pueden ser:

    1) Particulares: a) provinciales -los obispos de la misma provincia eclesiástica- ó :) plenarios –los obispos de la misma Conferencia Episcopal-,

    y 2) Ecuménicos: universales).

    Conferencia Episcopal

    La Conferencia Episcopal, es una institución de carácter permanente, que consiste en la asamblea de los obispos de una nación o territorio determinado, que ejercen unidos algunas funciones pastorales respecto de los fieles de su territorio, para promover el mayor bien que la Iglesia proporciona a los hombres, sobre todo mediante formas y modos de apostolado convenientemente acomodados a las peculiares circunstancias de tiempo y de lugar.

    Por el derecho mismo, pertenecen a la Conferencia Episcopal todos los obispos diocesanos del territorio y quienes se les equiparan, así como los obispos coadjutores, los obispos auxiliares y los demás obispos titulares que, por encargo de la Santa Sede o de la Conferencia Episcopal, cumplen una función peculiar en el mismo territorio; pueden ser invitados también los ordinarios de otro rito, pero sólo con voto consultivo, a no ser que los estatutos de la Conferencia Episcopal determinen otra cosa.

    Las conferencias episcopales tienen una larga existencia como entidades informales, pero fueron establecidas como cuerpos formales por el Concilio Vaticano II (Christus Dominus, 38) e implementadas por el papa Pablo VI en 1966 (motu proprio Ecclesiae sanctae).

    La operación, autoridad y responsabilidad de las conferencias episcopales está generalmente gobernada por el Código de Derecho Canónico (véanse cánones 447-459).

    La naturaleza de las conferencias episcopales y su autoridad magisterial fueron clarificadas por el papa Juan Pablo II en 1998 (motu proprio Apostolos suos).

    En noviembre de 2007 existían 113 Conferencias Episcopales de rito latino.

    Indumentaria Episcopal:

    Algunos de sus ornamentos litúrgicos o vestiduras son:

    El báculo:

    Qué es:

    Es una especie de cayado que llevan los obispos como signo de su función pastoral.

    El báculo pastoral viene usándose como distintivo del oficio de los obispos desde el siglo VII por lo menos, como consta por testimonios de San Isidoro de Sevilla; pero es creíble que ya desde el siglo IV lo llevaran algunos obispos con dicho significado, según lo manifiesta algún texto de escritores de la época.

    ¿Cómo está compuesto?

    Constan por lo común de dos partes distintas y separables, que a menudo son de material diferente una de la otra, a saber:

    · el palo o asta

    · el cayado o voluta (adorno en espiral), que lleva en su base un nudo esférico o prismático, hermosa y sobriamente decorado generalmente, con diversas figuras y motivos cristianos y bíblicos.

    ¿Qué significa?

    Con el palo o asta el pastor guía a las ovejas por el camino.

    Con el cayado o voluta toma del cuello a las ovejas descarriadas para traerlas de nuevo a la senda establecida.

    En cuanto al uso del báculo, es usado por los obispos durante las Misas y otros oficios solemnes que presiden.

    La Mitra.

    ¿Qué es?

    La mitra es una prenda con que los cardenales, arzobispos y obispos cubren y adornan su cabeza, en las funciones de su ministerio.

    Muchas veces, a quienes las usan, se los llama “mitrados”.

    Consiste en una especie de gorro en forma de bonete alto en forma cónica redondeada y abierta, con una hendidura en el centro, bellamente adornado, del que cuelgan por detrás dos cintas de tela llamadas ínfulas, símbolos de su dignidad y autoridad.

    Origen

    La mitra tiene su origen en los antiguos sacerdotes persas, que las usaban con sotanas blancas.

    Se deduce de algunos códices que la mitra tal como ahora la conocemos como indumentaria de los Obispos romanos debió empezar a utilizarse hacia mediados del siglo X.

    Etimología

    Viene del latín y éste del griego: especia de tocado asiático o turbante para la cabeza.

    En el persa antiguo significaba la idea de vínculo o tratado, contrato.

    Proviene finalmente del indo-europeo “mitro” (lo que liga, ligar, vincular, atar).

    En la simbología pues, significa el vínculo que liga al Obispo con Dios y con el pueblo al que sirve.

    Significado.

    La mitra, insignia característica del obispo, en su calidad de Pontífice entre su pueblo y Dios, representa, según Santo Tomás, la ciencia de los dos Testamentos (simbolizados por las dos hojas), que reside en él y que él interpreta para su Iglesia.

    La oración de imposición del Pontifical Romano ve en la mitra, de acuerdo con la interpretación citada, la imagen del escudo con que defiende el Pastor a los fieles, con la fuerza de ambos Testamentos contra el mal que les acecha.

    El solideo.

    Etimología:

    Del latín “solus” y “Deo”, que quiere decir solo Dios.

    Qué es:

    El solideo es un gorro de tela a modo de casquete que usan el Papa y los Cardenales y Obispos.

    El que usa el Papa es de color blanco, el que usan los Cardenales de color rojo, y el que usan los Obispos de color violeta.

    Uso:

    Sólo se lo quitan "ante Dios" (solus Deo -latín- <solideo> “sólo Dios”), es decir, ante el Santísimo Sacramento, o durante la Misa desde el Prefacio hasta después de la Comunión, o en la lectura del Evangelio.

    Los obispos y cardenales se lo quitan en presencia del Papa como símbolo de respeto, como quien se quita el sombrero al saludar a otra persona.

    El pectoral.

    Etimología:

    La palabra Pectoral proviene del latín pectus, pectoralis (plural pectorales).

    Se puede referir a lo relativo al pecho, ya sea a la cavidad pectoral como también a los músculos pectorales.

    La pectoral es la cruz que los obispos, cardenales y el mismo Papa llevan sobre el pecho, como signo exterior de que la llevan en el corazón y que cargan con ella cada día como pide Jesús.

    Es de madera o metal, y se sostiene con una cadenilla colgando del cuello.
    Antiguamente solían ser relicarios en forma de cruz que contenían las reliquias de los mártires.

    El anillo pastoral.

    Simboliza los desposorios místicos ente el Obispo y la Iglesia.

    Es el símbolo de su unión con la Iglesia local (diócesis) a la que sirve.

    Los Arzobispos

    ¿Qué son?

    Un arzobispo (Del griego αρχεπίσκοπος, archepiskopos: arche > primero, y epi-skopos > supervisor) es un miembro perteneciente al orden episcopal , pero que goza de un status superior al de los "simples" obispos; generalmente están al frente de una diócesis particularmente importante, ya sea por su tamaño, su relevancia histórica o por ambas, llamada arquidiócesis.

    Cuando un obispo se convierte en arzobispo no está siendo, de ningún modo, ordenado ni está recibiendo ningún sacramento; está siendo consagrado para ese ministerio particular.

    Un arzobispo no tiene, por fuerza, mayor poder que un obispo; sin embargo, están a cargo de diócesis más prestigiosas.

    Es un prelado que goza, en virtud de la importancia de su arquidiócesis, de antiguos privilegios relacionados con su diócesis, o de una decisión pontificia, de una dignidad superior a la de un simple obispo.

    Arzobispos Metropolitanos:

    De cualquier modo, muchos arzobispos son también los metropolitanos de la provincia eclesiástica en la que se localiza su arquidiócesis.

    El metropolitano tiene autoridad sobre otros obispos de su provincia eclesiástica, llamadas sedes sufragáneas, los cuales se denominan obispos sufragáneos.

    A un arzobispo que no sea metropolitano o no tenga un territorio determinado se le llama Arzobispo ad personam.

    Insignia del Arzobispo:

    Su insignia es el palio, una banda de lana blanca adornada con cruces que va alrededor de su cuello con dos tiras que cuelgan una hacia delante y otra hacia atrás, significando la oveja que carga el pastor.

    Jurisdicción:

    La jurisdicción espiritual del arzobispo se llama arquidiócesis.

    Aquellos arzobispos que sean también metropolitanos, tienen el deber de organizar la cooperación (pastoral, catequística, litúrgica, misionera) entre las diócesis que forman con la suya una provincia eclesiástica, aunque, propiamente, no tienen autoridad sobre otras diócesis ajenas a la suya.

    El arzobispo primado:

    Ciertos arzobispos metropolitanos gozan igualmente del título de primado, el cual les garantiza cierta preeminencia sobre otras provincias eclesiásticas.

    El arzobispo primado tiene autoridad, no sólo sobre los obispos de su propia provincia, como el metropolitano, sino que también sobre cierto número de provincias, tales como las que se encuentran dentro de una iglesia nacional.

    Muchas veces, en la actualidad, puede resultar un título puramente simbólico, desprovisto de toda jurisdicción.

    Duración:

    El nombramiento de arzobispo es de por vida, incluyendo quienes no gobiernan una arquidiócesis determinada.

    El palio arzobispal.

    El palio (latín: pallium, pallia: manta) es un ornamento del Papa y de los arzobispos metropolitanos.

    Tiene la forma de una faja circular que carga sobre los hombros alrededor del cuello, y de la cual penden ante el pecho y en la espalda dos tiras rectangulares, todo de lana blanca, destacándose sobre ella cruces de seda.

    Suele adornarse con tres clavos metálicos, que recuerdan los clavos de la Pasión.
    Simboliza la oveja que va sobre los hombros del Buen Pastor.

    El palio se confecciona con lana de corderitos bendecidos por el Papa en la fiesta de Santa Inés (21 de enero) en una capilla del Palacio Apostólico.

    El emblema de Santa Inés es un cordero, por la similitud de su nombre (en latín Agnes) con la palabra cordero (en latín agnus).

    En esa ocasión le presentan al Papa dos corderos adornados uno con flores blancas (simbolizando la virginidad de Santa Inés) y el otro con flores rojas (simbolizando su martirio).

    Luego, los corderos son llevados a la Basílica de Santa Inés, en la Vía Nomentana de Roma, donde está enterrada la santa, y son criados por los padres trapenses de la Abadía de las Tres Fuentes.

    Los palios son confeccionados posteriormente por las monjas benedictinas de Santa Cecilia con la lana recién esquilada.

    Luego se los coloca en un cofre sobre la tumba de San Pedro en la Basílica Vaticana, y en la Misa de la fiesta de San Pedro y San Pablo (29 de junio) son bendecidos y entregados solemnemente por el Papa a los nuevos arzobispos nombrados durante el año, como signo de la comunión en el servicio de la Iglesia de los Arzobispos con el Sumo Pontífice.

    No obstante, cuando el Papa no puede hacer la entrega del palio por el mismo, le corresponde la entrega al Cardenal Protodiácono, el mismo que anuncia Urbi et Orbi (a la Ciudad y al Mundo) la elección de un nuevo Papa.

    El Papa Benedicto XVI ha decidido usar un palio muy similar a los que se usaban antes del siglo X, con cinco cruces rojas que recuerdan las cinco llagas de Cristo.

    El palio puede llevarlo el Arzobispo metropolitano libremente en toda su provincia eclesiástica, pero no fuera de ella, por más que el Obispo del lugar pretendiera darle permiso.

    El Papa lo usa en toda la Iglesia universal.

    Significado:

    Recapitulando, el palio posee un significado espiritual profundo.

    Algunos Padres de la Iglesia han visto en las cruces el recuerdo de la Cruz del Señor y las llagas de su Pasión, que el prelado debe llevar con mayor diligencia y amor.

    Si lleva decorados clavos metálicos, recuerdan los clavos de la cruxifixión.

    Entrando ya en la función de los que lo reciben, Benedicto XIV, fijándose en la lana de ovejas en que está confeccionado, lo señaló como imagen de la oveja perdida que el Buen Pastor buscó y encontró para devolver al redil.

    La concesión romana, la expresiva ceremonia de confección del palio y, sobre todo, de su permanencia durante un tiempo junto al sepulcro de San Pedro, más su bendición, hablan clarísimamente de él como de expresión del servicio pastoral trasmitido, y como exigencia y signo de fidelidad, unidad y comunión con la Sede del Príncipe de los Apóstoles.

    Benedicto XVI con el palio arzobispal, la mitra y el báculo.

    Cruz procesional

    Cruz que se saca en las procesiones católicas.

    Se llama también cruz alta.

    Las cruces procesionales están muy en uso desde el siglo IV y se llevaban ya entonces simplemente en la mano o elevadas sobre una pértiga.

    La misma cruz de las procesiones servía frecuentemente para el altar, pues el crucífero (acólito que la lleva) se situaba junto a éste cuando se ofrecía el Sacrificio de la Misa.

    Incluso en los siglos posteriores, cuando ya la cruz se apoyaba sobre el altar, costumbre que empezó en el siglo VIII y se hizo común en el IX , se tomaba con frecuencia de allí para llevarla en las procesiones.

    Una variante es la llamada cruz arzobispal, una cruz procesional con doble travesaño que en varios lugares se la usa en las Misas presididas por el arzobispo.

    Sede episcopal.

    La sede episcopal (del latín sedem, asiento) es el trono (cátedra) de un obispo.

    En el sentido más estricto, la sede episcopal (un epíscopo es un obispo) se refiere a la catedral de un obispo.

    Los términos sede diocesana y sede arquidiocesana tienen el mismo significado, aunque especifican el rango de la jurisdicción en la jerarquía de la iglesia a la que pertenezcan.

    Un caso especial es la Santa Sede, que en la Iglesia Católica se refiere a la ciudad del Vaticano en general.

    Nuncio apostólico.

    Un nuncio apostólico o nuncio papal es un representante diplomático de la Santa Sede con rango de embajador.

    Representa a la Santa Sede ante el Estado (y ante algunas organizaciones internacionales) y ante la Iglesia del lugar.

    Por este motivo suele tener el rango eclesiástico de Arzobispo.

    Normalmente reside en la Nunciatura Apostólica, que goza de los mismos privilegios e inmunidades que una Embajada.

    En los casos en que las relaciones diplomáticas no existan a nivel de embajada, un Delegado apostólico es el jefe de la delegación papal: en ese caso, sólo representa a la Santa Sede ante la Iglesia del lugar.

    En muchos países el nuncio papal tiene, por estar así establecido en el Concordato, precedencia protocolar sobre el resto de los embajadores: es el Decano del Cuerpo diplomático (tiene una preeminencia honorífica sobre los demás embajadores).

    Los cardenales. (CIC 349-359)

    Qué son los Cardenales en la Iglesia.

    Los Cardenales pertenecen al clero de Roma y ayudan al Papa en el gobierno servicial de la Iglesia toda, aunque estén diseminados por el mundo y tengan distinto origen étnico, cultural y nacional.

    Etimología de la palabra.

    Si vamos a la etimología (origen) de la palabra, ésta viene del latín “cardinis”, que significa “bisagra”.

    Como las virtudes “cardinales”, que son las virtudes “bisagras”.

    Así como la puerta gira alrededor de las bisagras, del mismo modo el edificio de las virtudes, gira alrededor de las 4 virtudes cardinales.

    Como los puntos cardinales, alrededor de los cuales gira el universo.

    Con referencia a los cardenales, ellos son las “bisagras” alrededor de las cuales gira todo el edificio de la iglesia, en torno a su pastor Juan Pablo, y con éste, en torno a Jesucristo.

    Incardinación. (CIC 350)

    Por su sola elección, quedan incorporados al clero de Roma, y por ello son colaboradores inmediatos del Romano Pontífice, ya sea en la Curia Romana, como en las Congregaciones Romanas (para los Obispos, para el clero, para la vida consagrada, para los laicos, para las relaciones ecuménicas, etc.), ayudando así al Santo Padre en el gobierno servicial de la Iglesia Universal.

    Elección. (CIC 351)

    Para su nombramiento, según el Código de Derecho Canónico, se eligen varones destacados por su sabiduría (doctrina), costumbres (coherencia de vida), piedad (oración y relación experiencial con Dios), prudencia (buen actuar, discernimiento, decisiones acertadas).

    A veces, el Papa se reserva en el corazón (“in péctore”), el nombramiento de algún Cardenal.
    Esto puede obedecer a motivos, por ejemplo, de que su divulgación pueda poner en peligro su vida o la Iglesia que está bajo su cuidado, principalmente en lugares donde ésta es perseguida.

    Este cardenal, comienza a tener sus deberes y derechos como tal, el día en que es divulgado su nombre, pero su precedencia y antigüedad se remontan al momento en que el Santo Padre creó Cardenales y se guardó su nombre en el corazón (“in péctore”).

    Residencia.

    Si no tienen diócesis asignadas a su cargo, y trabajan en la Curia o en las Congregaciones romanas ayudando al Papa en el gobierno de la Iglesia Universal, deben residir en el Vaticano.

    Estando fuera de sus diócesis, no dependen de los Obispos diocesanos para su actuación, ni deben pedirle permisos a éstos.

    Legaciones. (CIC 362-367)

    Como Legados del Santo Padre para algún acontecimiento o evento, pueden actuar solamente en aquello para lo cual han sido delegados, sin meterse en ninguna otra cuestión (por ejemplo, los legados del Santo Padre para los Congresos Eucarísticos, etc.).

    Signos del Cardenal.

    Ahora vayamos a los signos externos que adornan la figura de los Cardenales, y del significado místico o espiritual de los mismos.

    El capelo cardenalicio.

    El capelo cardenalicio es un sombrero rojo que es la insignia de los cardenales de la Iglesia católica.

    Durante el Consistorio, el Papa se los coloca a los nuevos cardenales, y les entrega un rollo en el que está escrito el título que le corresponde a cada nuevo cardenal.
    Es un sombrero púrpura con 4 lados.

    Era, en la antigüedad, el signo que llevaban los esclavos liberados.

    También lo usaban los ciudadanos libres en las fiestas y solemnidades.

    Significa la libertad gloriosa de la que gozamos los hijos de Dios.

    El anillo.

    Como Obispos, éstos llevan un anillo signo de su desposorio con su Iglesia Diocesana, donde hacen las veces de Cristo Esposo.

    Los Cardenales, reciben este anillo como signo de su desposorio con la Iglesia de Roma, y, por lo tanto, con toda la Iglesia Universal, al ser Roma la Cabeza de las Iglesias particulares (las diócesis, que son la porción más chica en que se divide la Iglesia para su administración y gobierno).

    El color rojo o púrpura de sus ornamentos.

    Es el color de los mártires.

    Significa que deben estar dispuestos a dar la vida por Cristo y por su Esposa, que es la Iglesia.

    Sus reuniones con el Papa. (CIC 353)

    Se llaman Consistorios.

    Estos pueden ser ordinarios o extraordinarios.

    Consistorios ordinarios.

    Son los que convoca el Santo Padre con los cardenales que viven en Roma (residente en la Urbe), para tratar determinados temas a favor de la Iglesia y del mundo.

    Consistorios extraordinarios.

    Son los convocados por el Santo Padre con los cardenales de todo el mundo, para tratar temas de determinado interés (los dispersos por el Orbe).

    Éstos, al recibir la convocatoria, deben acudir inmediatamente.

    El Cónclave.

    Literalmente significa “con llave” (con clavis, del latín).

    Hace referencia a una antigua leyenda por la cual los italianos, cansados de que los cardenales vivieran en Roma sin llegar a la elección del Sumo Pontífice fallecido, decidieron encerrarlos “con llave”.

    De allí “cónclave”. Por supuesto, cuenta la historia que, inmediatamente, apareció el “humo blanco” de la elección.

    Actualmente, es la reunión de Cardenales para elegir al Sumo Pontífice.

    Pueden estar todos, pero solamente tienen voz y voto los menores de 80 años.

    Los mayores de 80 sólo tienen voz.

    El Sumo Pontífice.

    Los relatos evangélicos en torno al apóstol San Pedro resaltan su preeminencia sobre los demás apóstoles:

    Jesús le da un nombre especial, Cefas (Roca) (Mc 3,16; Juan 1,42), el cual señalaría la futura misión del apóstol.

    Además, en los listados de apóstoles los evangelistas siempre lo nombran en primer lugar (a pesar de no haber sido el primero en recibir la llamada de Jesús), incluso utilizando el título de "el primero" (Mt 10,2).

    Con todo, el pasaje clave es Mateo 16, 13-20, donde Jesús -más adelante- hace entrega a Pedro de las "llaves del reino de los cielos" y se refiere a él como la roca sobre la cual fundaría su Iglesia.

    Luego de la resurrección Jesús nuevamente le menciona su papel: "apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas" (Juan 21, 15-17) donde apacentar en términos bíblicos es "gobernar" (ejemplo Hechos 20,28).

    Por ello, el evangelio refleja la voluntad de Jesús de que sus discípulos permanecieran unidos bajo la dirección de Pedro, a quien Jesucristo dio ese nombre en un momento solemne, llevando a sus apóstoles a una ciudad edificada junto a una roca, Cesarea de Filipo:

    "Y yo te digo que tú eres Pedro y sobre esta roca, Yo edificaré mi Iglesia y el poder del infierno no prevalecerá contra ella.
    A ti te daré las llaves del Reino de los cielos; y todo lo que atares sobre la tierra será también atado en los cielos; y todo lo que desatares sobre la tierra será también desatado en los cielos" (Mateo, 16, 13-20).

    La interpretación más común de los Padres de esta metáfora es la predicación de Pedro, el cual abrió el Reino de los Cielos a los judíos (Hechos 2) y a los gentiles (Hechos 10).

    Otros hechos bíblicos mostrarían el papel de dirección que tiene Pedro: se encarga de iniciar la dirección del que tomaría el lugar de Judas (Hechos 1,15), el primero en salir a hablar después de la venida del Espíritu Santo (Hechos 2, 14), el primero en hablar en el concilio de los apóstoles (Hechos 15, 7).

    Por tales motivos Pedro es considerado dentro de la Iglesia Católica como el primer Papa.

    Aunque en aquel tiempo no llevaba el título pero sí la misma función y autoridad.

    Gustavo Daniel D´Apice – Profesor de Teología – Pontificia Universidad Católica

    http://es.catholic.net/gustavodaniel
    http://gustavodaniel.autorcatolico.org

  • San Pablo en Roma.

    San Pablo en Roma.

    Aún estando preso en Roma, San Pablo continuaba su actividad evangelizadora, pero necesitaba la ayuda de los discípulos, por eso escribe a Timoteo y le pide que se apresure en ir a socorrerlo, pues algunos de los suyos lo habían abandonado, otros los había mandado él mismo a distintas comunidades, y solamente Lucas quedaba con él.

    También, olvidando los antiguos entredichos con Marcos, le pide que lo llame y le diga que vaya con él, pues sería muy útil para el ministerio.

    Evidentemente, la gracia y el amor con que Dios asiste a los cristianos, les permite no endurecer su corazón, sino antes perdonar y tratar de comprender los errores de los demás.

    Así, Marcos, apóstol del Señor, también olvida la discusión con Pablo y en cuanto se entera que él lo necesita, se dirige a ayudarlo.

    Esto lo podemos comprobar al leer la epístola de Pablo a Filemón, cuando al finalizar lo saluda también de parte de Epafras, Aristarco, Demas, Lucas y por su puesto Marcos, ayudantes suyos.

    Todo sea en pos de la misión Evangelizadora.

    Sobre Pablo.

    Por otro lado, Pablo se muestra como un hombre sumamente inteligente y capacitado, un poco duro a veces tal vez.

    Es impresionante la transformación que experimenta merced a la gracia y al amor del Señor.

    Al final, deja entrever en sus palabras que tanto él, como los demás elegidos por Dios, no son nada en sí mismos, sino que reciben toda su fuerza y el sentido de sus vidas de Aquel que se hizo nada por nosotros, nuestro Señor Jesús.

    A través de las limitaciones, tanto temperamentales como físicas, descubrimos de qué manera la Gracia Divina actúa en nosotros y nos va transformando con todo su poder, haciéndonos cada vez mejores.

    De este modo, Dios va llevando a cumplimiento su plan de salvación en cada uno de nosotros y en el mundo entero, eligiendo de entre los hombres a aquellos en los que, aunque quizá imperfectos, pueda demostrar que todo el poder y toda la gloria pertenecen a Él, y que de Él recibimos todo lo que somos y tenemos.

    Demos por todo ello gloria a Dios.

    Gustavo Daniel D´Apice – Profesor de Teología – Pontificia Universidad Católica

  • San Pablo perseguido.

    San Pablo perseguido.

    San Pablo y los no judíos que querían hacerse cristianos

    Los paganos (no judíos) pudieron, merced a la ardua labor de Pablo y otros discípulos, luego del concilio que se llevó a cabo en Jerusalén en el año 51, entrar a formar parte de la Iglesia sin verse obligados a hacerse judíos previamente.

    De todos modos, no fue fácil para Pedro y los demás apóstoles judíos dejar de lado las costumbres judías y aceptar las de los demás pueblos, o al menos no lo era cuando estaban entre otros judíos.

    Así, una vez, Cefas (San Pedro) fue a visitar la comunidad cristiana de Antioquía, y en circunstancias en que su conducta fue reprensible, Pablo le hizo frente, pues se había apartado de los cristianos no judíos, llevando a los demás a imitar su actitud, por temor a lo que pensarían los judeo-cristianos allegados a Santiago, Obispo en Jerusalén.

    La Ley y la fe.

    Entonces Pablo confirmó algo que ellos ya sabían: que el hombre no llega a ser justo por la observancia de la Ley, sino por su fe en Cristo Jesús. Solamente con la fe en Él, y no con las prácticas de la Ley, se puede ser gratos a Dios. Las obras siguen a la fe que justifica, y no al revés, aunque pueden ser un camino de apertura para la misma.

    Persecuciones.

    Toda la actividad misionera de los Apóstoles y demás discípulos no fue una tarea fácil, y estuvo muy obstaculizada por las persecuciones que los cristianos tuvieron que sufrir.

    Pablo continuó sus viajes y su misión evangelizadora, hasta que aproximadamente en el año 61, fue tomado preso en Jerusalén y entregado por los judíos en manos de los romanos.

    Los judíos, al ver a Pablo visitar el Templo de Jerusalén, decían: "-Israelitas, ayúdennos. Este es el hombre que en todas partes predica a todos contra el pueblo, contra la Ley y contra este lugar. Incluso ha introducido a unos griegos en el Templo, profanando este lugar santo".

    Los romanos lo interrogaron y querían dejarlo en libertad, porque veían que no había en su caso nada que mereciera la muerte. Pero como los judíos se oponían, Pablo se vió obligado a apelar al Cesar, en virtud de su ciudadanía romana.

    Pablo prisionero.

    Lo embarcaron rumbo a Italia, entregándolo junto a otros presos al cuidado de un capitán del batallón Augusto, llamado Julio.

    Al otro día llegaron a Sidón. Julio fue muy humano con Pablo y le permitió visitar a sus amigos y ser atendido por ellos.

    De allí navegaron al abrigo de las costas de Chipre, porque los vientos eran contrarios. Durante varios
    días navegaron lentamente, y a duras penas llegaron frente a Cnido.

    Como el viento no les permitía entrar en ese puerto, navegaron al abrigo de Creta, dando vista al cabo Salmón.

    San Pablo con el Rey Agripa.

    Estando ante el rey Agripa se defendió diciendo que podía justificarse ante él, pues él conocía sus costumbres y sus inquietudes, y pasó a contar como, yendo hacia Damasco, para perseguir a los cristianos, había recibido la revelación de Jesucristo Resucitado.

    También replicó que, fruto de su ardua evangelización entre los habitantes de Damasco, de Jerusalén y Judea, y en las naciones paganas, y por las enseñanzas que transmitía, sobre el arrepentimiento y la conversión a Dios, por medio de Jesucristo, los judíos lo habían detenido y tratado de matarlo.

    Agripa lo escucha y comprende, pero lamentablemente, no podía dejarlo libre porque Pablo había esgrimido su ciudadanía romana, apelando al Cesar, y debía ser remitido al Emperador.

    Gustavo Daniel D´Apice – Profesor de Teología – Pontificia Universidad Católica

  • San Pablo, discípulo y misionero de Jesús Resucitado.

    San Pablo misionero.

    Así, Pablo emprende la actividad misionera de la primitiva comunidad cristiana, y es enviado como ayudante de Bernabé a difundir la Palabra de Dios, llevando consigo a Juan, por sobrenombre Marcos.

    Pablo y sus compañeros navegaron desde Pafos hasta Perge de Panfilia. Ahí Juan se separó de ellos y regresó a Jerusalén.

    Pasados algunos días, dijo Pablo a Bernabé: “-Volvamos para visitar a los hermanos en todas aquellas ciudades donde hemos anunciado la Palabra del Señor, para ver cómo se encuentran”.

    El caso de San Marcos.

    El apóstol Bernabé quería llevar también con ellos a Marcos.

    Pablo en cambio pensaba que no debían llevar junto a ellos al que se había separado en Panfilia y no los había acompañado en su misión.

    Se produjo un entonces gran desacuerdo entre ellos y acabaron por separarse el uno del otro.

    Bernabé tomó consigo a Marcos y se embarcó rumbo a Chipre; por su parte, Pablo eligió por compañero a Silas y partió encomendado por sus hermanos a la protección de Dios.

    Recorrió Siria y Cilicia, fortaleciendo las Iglesias y entregando las decisiones de los presbíteros en el Concilio de Jerusalén.

    Marcos se fue con Pedro, el encargado de toda la Iglesia.

    Esto se descubre al leer la primera carta de Pedro, que escribe luego del concilio de Jerusalén, donde al finalizarla manda saludos de parte de la comunidad que Dios congregó en Babilonia (Roma), y también de parte de Marcos, su hijo espiritual.

    La formación de San Pablo y los Primeros Escritos del Nuevo Testamento.

    Luego Pablo continuó sus viajes por distintas ciudades, y fue formando distintas comunidades.

    En ellas enseñaba todo lo que sabía del Antiguo Testamento, pues había aprendido la Ley según las enseñanzas del teólogo fariseo Gamaliel, el mejor de su tiempo, pero lo hacía a la luz de Jesús Resucitado, según la revelación que recibió de Él mismo, más la tradición que manifestó haber recibido de los primeros apóstoles.

    También celebraba en ellas la renovación incruenta del sacrificio de Jesucristo, y les enseñaba a hacerlo de la manera correcta, comunicándonos el primer relato escrito de la Última Cena y de las Palabras de la Consagración:

    Esto podemos comprobarlo leyendo la primera carta que Pablo escribe la comunidad de Corinto, donde dice: "Yo recibí esta tradición del Señor, que, a mi vez, les he transmitido: Que el Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó el pan, y después de dar gracias lo partió, diciendo: <Tomad y comed...esto es mi Cuerpo...>.

    De la misma manera, tomando la copa después de haber cenado, dijo: <Tomad y bebed...ésta es mi sangre...>.
    Así, pues, cada vez que comen de este pan y beben de la copa, están proclamando la muerte del Señor hasta que vuelva".

    De él son los primeros escritos del Nuevo Testamento, avalados luego por Pedro en una de sus cartas.

    Gustavo Daniel D´Apice – Profesor de Teología – Pontificia Universidad Católica

  • San Pablo y su conversión al cristianismo

    San Pablo y su conversión al cristianismo: Pablo y las primeras comunidades cristianas:

    Con la ascensión de Jesús Resucitado a los cielos y la posterior venida del Espíritu Santo en Pentecostés, los discípulos pudieron comenzar a descubrir el misterio de Jesús. Estos discípulos formaron en el seno del judaísmo un grupo extraño: el de los testigos de Jesús resucitado.

    Ellos predicaban para anunciar a los judíos y luego a los que no lo eran a Jesús Resucitado: es el grito de fe de los primeros cristianos; también celebraban al Resucitado en la liturgia, sobre todo en la Eucaristía; y enseñaban a los nuevos bautizados, recogiendo para ello los hechos y las palabras de Jesús.

    Saulo.

    Pronto se agregaron nuevos discípulos a los primeros, entre ellos Bernabé y Saulo, que se convirtió al cristianismo hacia el año 36.

    Esto ocurrió cuando Saulo de Tarso se dirigía hacia Damasco, para perseguir a los cristianos que allí se encontraban, y fue entonces cuando tuvo una visión, que él mismo relató del siguiente modo:

    "Ví una luz que venía del cielo más resplandeciente que el sol. Caí al suelo y oí una voz que me decía en hebreo: “-Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?, en vano te rebelas contra el aguijón. Yo respondí: -¿Quién eres Tú, Señor?

    Y el Señor dijo: -Yo soy Jesús, a quien tu persigues. Ahora levántate y fíjate bien: me he manifestado a ti para hacerte servidor y testigo de lo que has visto de Mí y de lo que te mostraré más adelante.

    Te mando hacia los paganos, tú les abrirás los ojos, a fin de que se conviertan de las tinieblas a la luz, y del poder de Satanás a Dios; y, por la fe en mí, alcanzarán el perdón de los pecados y la herencia de los santos”.

    Pablo.

    Desde ese momento Pablo no se rebeló contra esa visión del cielo, sino que se dirigió primero a los habitantes de Damasco, luego a los de Jerusalén y Judea y en seguida a las naciones paganas.

    Les enseñó que debían arrepentirse y convertirse a Dios, con las debidas consecuencias de una verdadera conversión.

    Luego, pasados tres años de desierto, subió a Jerusalén para entrevistarse con Pedro, y con él permaneció 15 días.
    Pero no vio a ningún otro apóstol, sino a Santiago, hermano del Señor.

    Después pasó a las regiones de Siria y Cilicia, de manera que las Iglesias de Cristo en Judea no lo conocían personalmente.
    Solamente habían oído decir de él: “-El que en otro tiempo nos perseguía, ahora anuncia la fe que trataba de destruir”. Y glorificaban a Dios por él”.

    Después de 15 años, alrededor del año 51, subirá de nuevo a Jerusalén, en el Primer Concilio de la Iglesia Cristiana.

    Y lo hizo siguiendo una revelación, para exponer el Evangelio que anunciaba a los paganos, no fuera cosa que hubiera estado trabajando inútilmente.

    Y fue confirmado en su misión evangelizadora por los más calificados: Pedro, Santiago y Juan.

    Gustavo Daniel D´Apice – Profesor de Teología – Pontificia Universidad Católica

  • LA ASUNCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA.

    ¿Desde cuándo?

    Esta verdad en su sentido real y verdadero está atestiguada desde los comienzos del cristianismo, cuando en las catacumbas, los cristianos perseguidos tenían representaciones que manifestaban la asunción corporal de la Virgen glorificada con Jesús Resucitado en los cielos.

    ¿Qué es un dogma?

    Los dogmas son luces en nuestro camino de la fe.

    Son verdades que tienen sus raíces en la Revelación de Dios, y son propuestas por la Iglesia para ser creídas a fin de crecer en nuestra vida espiritual y de unión con Dios.

    Los espíritus humildes y pequeños las reciben con agradecimiento y docilidad.

    ¿Murió o no murió? – ¿Es una fiesta similar a la Ascensión de Jesús Resucitado?

    Cuando Pío XII en su Encíclica Munificentissimus Deus manifestó lo que la Iglesia cristiana creía y había experimentado desde siempre, se cuidó muy bien de decir si murió o no, pues era una cuestión no definida hasta el momento.

    Por de pronto, de lo que sí se tiene certeza es de que la Madre de Jesús fue glorificada en su cuerpo y participa de la Pascua de su Hijo, asunta (subida) por el poder de Dios.

    En esto difiere de la Resurrección, Ascensión y Exaltación de Jesús a la derecha del Padre, ya que esto fue realizado por el poder del mismo Señor en su naturaleza humana.

    María no realizó esto por su propio poder, sino por el Amor de su Hijo-Dios. Tampoco ella fue exaltada a la derecha del Padre, como es el significado de la Ascensión de Jesús, que lo coloca en un plano de igualdad a Dios.

    María es una simple creatura. Por eso no son la misma fiesta para Jesús (Ascensión) y para María (Asunción). Ambos son glorificados como lo seremos todos al final de los tiempos. Pero uno fue exaltado a la derecha del Padre (es decir, declarado igual a Dios, Dios mismo) y la otra no.

    Por eso María es tipo y figura de lo que seremos nosotros. Jesús nos precede pero nos excede totalmente en cuanto a su divinidad.

    María puede excedernos en cuanto a su gracia en la tierra y gloria en el cielo, pero no en cuanto a su humanidad, a su creaturidad, igual a la de nosotros.

    San Epifanio a comienzos del siglo V ponía en dudas de que la Virgen haya muerto. Juan Pablo II, en sus meditaciones sobre la Asunción, se inclina por la muerte de María.

    Sin embargo, no ha habido declaración dogmática al respecto. Por eso las fiestas de la Dormición y del Tránsito. No hay fiesta de la muerte y sepultura de María, ni memoria litúrgica de las mismas.

    ¿Si el Hijo murió, por eso debía querer que muera su Madre también?

    ¿Necesitaba la redención de la muerte de María? ¿No podía Jesús-Dios, por su poder y amor, librar a su Madre del trago amargo que Él hubo de padecer en solidaridad con toda la raza humana?

    Queda para la oración meditativa y contemplativa de los fieles cristianos.

    ¿Hay fundamentos bíblicos?

    En Apocalipsis 12, 1 se habla de una Mujer revestida del Sol en el cielo, con una corona de doce estrellas sobre su cabeza y con la luna debajo de sus pies.

    Muchos han visto en esta Mujer a María, revestida de Dios, con la corona de los 12 Apóstoles sobre su cabeza (pilares del nuevo Pueblo de Dios, así como las 12 tribus de Jacob fueron los fundamentos del Pueblo de Israel, figura de la Iglesia de Jesucristo).

    La luna en la literatura de la época bíblica es signo de lo inestable de las realidades temporales (en un mes cambia 4 veces...). La Virgen glorificada vence esta inestabilidad temporal de los temperamentos y de las cosas.

    Ya al final del capítulo 11 del citado libro, se habla de que se abre el Santuario de Dios en el cielo, y aparece el Arca de la Alianza.

    La antigua Arca de la Alianza contenía las Tablas de la Ley que Dios otorgó a Moisés.

    La nueva Arca de la Alianza trae al portador de la Nueva Ley, la Ley del Espíritu que está en el corazón, la ley interior.

    Y quien porta en su seno a Jesús, portador de la Ley del Espíritu que da la libertad, es María, nueva Arca de la Alianza de Dios con los hombres, Alianza nueva y definitiva que jamás va a pasar.

    Para la cuestión de si murió o no murió, tenemos que ir a la primera carta de Pablo a los Tesalonicenses, en el capítulo 4, versículos 16 y 17.

    Allí se dice que en la Segunda Venida de Jesús, llamada Parusía, primero resucitarán los muertos, y luego serán transfigurados los que vivan.

    Ambos son glorificados, los muertos antes, los vivos después.

    María es modelo de ambos, pues no se dice si ha sido figura de los primeros o de los segundos.

    Si murió, Jesús la resucitó y se la llevó.

    Si no murió, no necesariamente se la tenía que llevar dormida.

    San Pablo no dice en el texto precedente que los vivos en la Parusía, caerán todos en un sueño profundo antes de ser glorificados.

    Cada uno lo será desde el lugar en donde se encuentre en ese preciso momento.

    La glorificó en su cuerpo ya sea en en el jardín, orando o cocinando, y así se la llevó junto a Él.

    En ambos casos fue liberada de la corrupción corporal.

    Sí sabemos que, como lo serán ambos, ha sido glorificada.

    Significado teológico de la solemnidad.

    Se habla de María como “icono escatológico de la Iglesia”.

    Desmenucemos las palabras de la frase:

    Icono quiere decir imagen.

    Escatológico quiere decir final, definitivo, último.

    La Iglesia es el conjunto de los cristianos.

    Por lo tanto, en un lenguaje más comprensible, podemos decir que es la imagen final de lo que seremos los cristianos. que amamos y seguimos a Jesús, al final de los tiempos.

    Estaremos glorificados como María, creatura como nosotros que goza ya de la glorificación del Cristo-Dios.

    Gustavo Daniel D´Apice
    Profesor de Teología
    Pontificia Universidad Católica
    http://es.catholic.net/gustavodaniel
    http://gustavodaniel.autorcatolico.org

  • El Año de San Pablo

    El año de San Pablo.

    La Iglesia Católica, convocada por el Sumo Pontífice Benedicto XVI, comenzó a celebrar desde las vísperas del día 29 de Junio (festividad de San Pedro y San Pablo), al gran Apóstol de todos los pueblos, el judeo-cristiano Pablo de Tarso.

    Pablo habría nacido entre los años 10 y 7 antes de Cristo, por lo que se estaría celebrando el bimilenario de su nacimiento, que culminaría el 29 de Junio de 2009.

    Debido a la figura insigne del gran Apóstol, este año ha sido enriquecido con gracias especiales que la Iglesia abre del tesoro de méritos de Jesucristo y de los santos que lo han seguido, principalmente su Madre, “la primera y la más perfecta discípula del Señor”.

    Estas gracias ofrecidas a los fieles se denominan “indulgencias”: Según la teología católica, el apartarse de los caminos de Dios conlleva dos consecuencias: la culpa del individuo y la pena que debería soportar.

    La culpa Dios la perdona con el arrepentimiento, y en el caso del fiel católico cuando, arrepentido, también se acerca al sacramento de la reconciliación que instituyó Jesús cuando otorgó a sus Apóstoles el poder de perdonar los pecados concediéndoles el Espíritu Santo (Juan 20,21-23), servicio que continúan los sucesores de los Apóstoles que son los Obispos, y con quienes colaboran los presbíteros de la comunidad.

    Pero en toda transgresión perdonada en cuanto a la culpa, queda una pena por cumplir, ya que Dios es misericordioso pero también justo, y no es lo mismo hacer siempre el bien que hacer el mal y arrepentirse.

    Esta pena Dios la va condonando a medida que se realizan obras buenas, de caridad material o espiritual, como ayudar al necesitado, dar un buen consejo, enseñar al que no sabe, acompañar al que está solo, deprimido, preso o enfermo, orar por los demás, etc.

    También la pena se va remitiendo a medida que la persona se configura con la mente de Cristo (Cat.133) a través de la lectura de las Sagradas Escrituras, principalmente su corazón, que son los Evangelios (Cat.125), y a través del estudio espiritual, teniendo como base el nuevo Catecismo de la Iglesia Católica, compendio de todos los temas que interesan saber.

    Y por supuesto, la pena de nuestros pecados Dios la va perdonando a medida que nos unimos a Él por medio de la oración, ese contacto amoroso y sabroso con Quien sabemos que nos ama hasta dar la vida por nosotros.

    Si faltaba algún medio, aquí vienen a tallar también las indulgencias: Éstas remiten la pena que merecemos por nuestros pecados perdonados en cuanto a la culpa.

    Éste año paulino el Obispo de San Juan ha bajado la reglamentación general establecida por el Sumo Pontífice, y varios Templos han sido favorecidos con la gracia del otorgamiento de indulgencias, si en ellos se lee ante la imagen de San Pablo algún capítulo de los Hechos de los Apóstoles que haga mención al Apóstol Pablo o algún capítulo de sus Cartas.

    También se puede hacer esta lectura en casa con el grupo familiar o con amigos, en clima de oración.

    O diversos actos o celebraciones sobre el Apóstol en que se otorgue esta gracia, en otros templos y lugares.

    Se une siempre a esta “obra prescripta” (hay más, basta con hacerse del Decreto Nº 49/2008 del Sr. Arzobispo de San Juan de Cuyo), el desapego del pecado, la oración por el Sumo Pontífice, factor de unidad eclesial, la comunión eucarística y la confesión sacramental.

    Se pueda ganar una indulgencia diaria (parcial o total según la obra prescripta cumplida y las disposiciones), en favor de la persona que realiza las obras o en favor de alguna persona difunta. Nunca puede ser por otro que está vivo, que la puede ganar por sus propios medios.

    El Apóstol Pablo nos conduzca por los caminos de Jesús, a quien siguió hasta dar la vida, nos conceda la unidad a todas las Iglesias cristianas (Cat.822 y 838), fruto pedido para este año de gracia, y con un corazón santo nos haga anunciadores de Aquel a Quien experimentó Vivo y Resucitado.

    Gustavo Daniel D´Apice – Profesor Universitario de Teología – Pontificia Universidad Católica

  • Los lugares sagrados.

    Sobre los Lugares Sagrados.

    Sobre los lugares sagrados. (CIC 1205-1213)

    a) Los espacios sagrados como lugares físicos son aquellos, destinados al culto

    común, a la liturgia, a la celebración pública de la oración y los sacramentos.

    :) También son espacios sagrados los destinados a la sepultura de los cristianos,

    ya que éstos, por su Bautismo, han sido configurados como pertenencia de Jesús para

    toda la eternidad, y en ese lugar de descanso (y de descomposición corporal),

    aguardan la Resurrección, en la que el alma volverá a unirse a sus cuerpos ya sin

    enfermedad, dolor ni muerte.

    · Por eso son especialmente veneradas las sepulturas.

    · Hay como un movimiento natural del alma, aún cuando estén en el cielo,

    hacia el lugar donde se encuentran sus despojos mortales, a los que volverán a unirse

    en el Día Final gloriosamente, por el poder que tiene Jesús de resucitar de las cenizas

    a todos los hombres de todos los tiempos.

    · Estos lugares sagrados son bendecidos generalmente por los Obispos, aunque

    ocasionalmente pueden delegar en algún presbítero.

    De los cementerios. (CIC 1240-1243)

    · Es muy conveniente que la Iglesia tenga cementerios para la sepultura de sus fieles.

    · Y si no, algún lugar bendecido especialmente en el seno de los cementerios civiles.

    · Si no es posible, cada sepultura debe bendecirse especialmente, ya sea por el Obispo, el presbítero o algún diácono. O bien algún fiel o religioso/a que acompañe.

    · Las congregaciones religiosas pueden tener cementerio propio, así como algunas familias algún panteón o lugar especialmente bendecido.

    · En las Iglesias solamente pueden sepultarse el Romano Pontífice, el o los Obispos Diocesanos, incluso eméritos, y los cardenales. Es decir, el conjunto de los sucesores de los Apóstoles, salvo excepción justificada.

    De los lugares sagrados como espacios físicos dedicados al culto:

    De las Iglesias. (CIC 1214-1222):

    ¿Qué son?

    · Son edificios sagrados destinados al culto divino, a la oración en común y a la celebración de los sacramentos, principalmente la eucaristía.

    · En estos edificios los fieles tienen derecho a entrar para estas celebraciones públicas.

    · Para edificarse una iglesia se necesita el consentimiento explícito y escrito del Obispo del lugar.

    · Para construirla y edificarla, así como para repararla, se debe consultar a los peritos en la materia y observarse los principios y normas de la liturgia y del arte sagrado.

    · Deben dedicarse o bendecirse inmediatamente de construidas o modificadas, y se recomienda especialmente en ellas la belleza, el orden y la limpieza o pulcritud.

    · Se dedican solamente a Dios y a su servicio, aunque puedan colocarse bajo el patrocinio y protección de la Virgen o de algún santo.

    · La dedicación implica consagración, hacer ese lugar sagrado, un espacio más allá del espacio común, un espacio dedicado a lo divino, a lo sagrado, a lo trascendente.

    · De allí muchas veces en estos lugares las escaleras para entrar en él, y la altura para significar la elevación hacia el Infinito de Dios.

    · Va unido al tiempo sagrado, un tiempo que está más allá del tiempo cronológico.

    · Es un entrar en la eternidad, a la vez que el tiempo de Dios penetra en nosotros.

    · Son momentos de gracia, de kairós, de intervención del tiempo divino en nuestra historia personal y comunitaria.

    · De allí que después de estos encuentros salimos re-novados (hechos nuevos, con una frescura especial).

    Elementos constitutivos del edificio de una iglesia . (Cat. 1179-1186.1198-1199)

    El altar.

    · Significa la Cruz de Jesús, de donde brotan los sacramentos de la Pascua.

    · También la mesa del Señor, donde Jesús Resucitado nos alimenta, como un buen padre lo hace con sus hijos.

    El sagrario o tabernáculo.

    · Acompañado por la lámpara roja, indica la presencia de Jesús Resucitado en la hostia consagrada.

    Ocupa el lugar más digno con el mayor honor y belleza,

    invitando a la oración silenciosa y adorante de Jesús

    que permanece con nosotros bajo los velos sacramentales que lo representan

    hasta que vuelva.

    El crisma.

    · Con él somos ungidos en nuestro Bautismo, nacemos a la vida cristiana y pasamos a ser miembros de la Iglesia.

    · En muchos lugares se conserva, con el óleo de los catecúmenos y el óleo de

    los enfermos, en un lugar digno y seguro del Templo, para ser venerado por quienes

    han renacido y han sido fortificados con estas unciones.

    La sede del Obispo o del sacerdote que lo representa.

    · Representa el oficio que aquellos tienen de presidir la asamblea y dirigir el culto y la oración.

    El ambón.

    · Es el lugar especial reservado para el anuncio de la Palabra de Dios en las celebraciones públicas.

    · Debe ser un lugar visible y la acústica y sonoridad de los amplificadores de sonido deben estar a la altura de tal evento.

    La pila bautismal y la de agua bendita.

    · Debe haber en el Templo un lugar especial destinado a los bautismos,

    por medio del cual se entra a formar parte de la Iglesia,

    y el agua bendita debe favorecer el recuerdo del mismo

    y la invocación del Nombre (Persona) de la Santísima Trinidad al santiguarse con ella.

    ------------------------------

    · Y, fundamentalmente, las iglesias o templos

    · deben ser lugares o espacios

    · que inviten al recogimiento y a la oración silenciosa,

    · al encuentro con Aquel que es el Absoluto y el Trascendente,

    · Aquel que es capaz de dar sentido, alegría y profundidad a nuestras vidas.

    -----------------------------------------------

    Existen distintos tipos de iglesias:

    ¿Qué es un oratorio? (CIC 1223-1225)

    Es una pequeña iglesia destinada a la oración personal y en común en beneficio de
    una comunidad o grupo de fieles.

    Pueden concurrir invitados otros fieles.

    Es como una pequeña Capilla (comunidades religiosas, seminarios, colegios,
    hospitales, etc.), donde pueden celebrarse todos los actos litúrgicos.

    ¿Y una capilla privada? (CIC 1226-1229)

    Ésta es en beneficio de una o más personas físicas.

    Por ejemplo, el Obispo puede tener una capilla privada, o aquel o aquellos que lo
    soliciten con licencia del mismo Obispo (en una finca, en una casa).

    Para las celebraciones litúrgicas se debe pedir permiso.

    Iglesia Parroquial (CIC 515 ss)

    La Parroquia es una comunidad de fieles reunida en torno a un presbítero que hace
    presente al Obispo diocesano en ese lugar.

    La Iglesia Parroquial es donde esta comunidad celebra el culto, los sacramentos y la
    oración, presididos por su párroco.

    Iglesia Catedral (CIC 934)

    Una catedral es un templo donde tiene sede o cátedra el obispo, siendo
    así la iglesia principal de cada diócesis ó Iglesia Particular.

    La sede o cátedra episcopal es el lugar desde donde cada obispo preside la oración
    y dirige el culto de su grey, y desde donde imparte su enseñanza.

    Etimología

    El vocablo catedral deriva del griego “cáthedra” que se traduce como asiento y se
    refiere a la sede o silla del Obispo o Arzobispo.

    La cátedra, simboliza la importancia de esa iglesia dentro de la diócesis.

    Tamaño de la Catedral.

    Generalmente son de un tamaño considerable. Y de las más grandes de la diócesis.

    Pero en razón de la funcionalidad actual, una iglesia catedral puede ser modesta en cuanto a tamaño se refiere.

    Nombres

    Se la llama Iglesia Madre o Iglesia Mayor.
    Es la Iglesia principal, donde tiene su sede o “cátedra” el Obispo.

    También, como casa principal de Dios se le llama “Domus Dei” (Casa de Dios) en Latín.

    Las Basílicas.

    ¿De dónde proviene el nombre?

    El término basílica proviene de un término latino que a su vez deriva del griego βασιλική (fonéticamente, basiliké) que significa regia o real (fem.), y viene a ser una abreviatura de la expresión completa βασιλική οἰκία (basiliké oikía) que quiere decir «casa real».

    ¿Qué es una Basílica?

    Una basílica es, pues, un magnífico edificio público, que en Grecia y en Roma solían destinarse a tribunal, y que en las ciudades romanas ocupaba un lugar preferencial.

    Más adelante los cristianos aprovecharon la forma basilical y, en muchos casos, los propios edificios romanos, para utilizarlos como templo, y en este sentido se utiliza hoy la denominación, tanto desde el punto de vista arquitectónico, como cultural y/o religioso.

    ¿Quién declara una Basílica?

    Con independencia de su trazado arquitectónico, una iglesia puede titularse «Basílica» por prerrogativa del Romano Pontífice. Así, en sentido litúrgico, son basílicas todas aquellas iglesias que, por su importancia, por sus circunstancias históricas, o por aspectos de cierto relieve ya sea cultural, histórico o religioso, son declaradas como tales.

    Se distinguen las basílicas mayores y las basílicas menores.

    Distintivos de una Basílica:

    Cuando el papa eleva a una iglesia a la condición de Basílica Menor le otorga el derecho a lucir en el altar mayor dos signos de la dignidad papal y la unión con la Santa Sede: el canópeo y el tintinábulo.

    Basílicas mayores

    · Basílicas mayores, caracterizadas porque en su altar («altar papal») sólo puede oficiar el Papa. Solo hay cuatro, todas en Roma.

    · Basílicas menores, las demás. En 2006 había oficialmente 1.506 basílicas en todo el mundo.

    Las mayores son:

    · Basílica de San Juan de Letrán, es la catedral del Papa como obispo de Roma.

    · Basílica de Santa María la Mayor fue asignada antiguamente al Patriarca de Antioquía

    · Basílica de San Pedro del Vaticano es usada por el Papa como cabeza de la Iglesia Católica.

    · Basílica de San Pablo Extramuros, asignada al Patriarca de Alejandría.

    Se caracterizan, entre otras cosas, porque en su altar («altar papal») sólo puede oficiar el papa.

    Estas cuatro basílicas mayores, donde en su altar mayor (papal) solo puede celebrar el Romano Pontífice), son denominadas en conjunto basílicas patriarcales .

    El Canópeo

    El Canópeo (del latín: canopeum) o Umbraculum (también del latín: umbra 'sombra' - sombrilla) es una pieza histórica de la indumentaria e insignias papales, usada en principio para proveer de sombra al Romano Pontífice.

    Se puede encontrar en todas las Basílicas, colocado de forma visible al lado del altar mayor.

    Cuando el papa visita la basílica, el canópeo es abierto.

    Es una especie de sombrilla, con anchas rayas alternadas de color dorado y rojo, los colores tradicionales del Pontífice.

    De hecho, el blanco no comenzó a ser utilizado por la Santa Sede hasta el final de las Guerras Napoleónicas (alrededor del 1800).

    Normalmente aparece al lado de una campanilla, el tintinábulo, cuyo sonido anunciaría la llegada del papa.

    El papa Alejandro VI fue el primero en utilizar el canópeo simbólicamente (alrededor del año 1500).

    El canópeo es parte del escudo de armas de la Santa Sede en el período de sede vacante, es decir entre dos pontificados.

    El canópeo fue utilizado por primera vez como emblema del interregnum en las monedas acuñadas en 1521, entre los pontificados de León X y Adriano VI.

    Así mismo el escudo de armas del Cardenal Camarlengo está orlado con las llaves de San Pedro y sobre ellas está el canópeo papal.

    El Tintinábulo

    El nombre y qué es.

    Un tintinábulo (del latin tintinnabulum, campanilla) es una insignia que la Santa Sede concede a aquella iglesias a las que eleva a la dignidad de basílica, consistente en un pequeño campanario.

    Al igual que el canópeo es una muestra de la unión con el Romano Pontífice, y, por lo tanto, de la unidad de la iglesia cristiana alrededor de Jesucristo Pastor.

    Este aparato toma su nombre de la campanilla que es su elemento principal. Se la llama también campanello, campanella o campanille.

    ¿Cómo está compuesto?

    El tintinábulo consiste en un estandarte con la imagen del santo titular y que remata en la parte superior en una campanilla.

    Algunas cofradías de residentes en basílicas también llevan tintinábulos con los escudos propios de la hermandad en lugar de la imagen del santo y la campanilla.

    Abre la marcha en las procesiones públicas, precediendo a la cruz.

    Función.

    En la Edad Media el tintinábulo tenía la función práctica de anunciar al pueblo de Roma de la proximidad del Papa durante las procesiones.

    Ha quedado como un elemento decorativo, simbólico y de honor. Al igual que el Canópeo, realza la unidad de la Iglesia con el Santo Padre en torno a Jesucristo Resucitado.

    Los Santuarios (CIC 1230-1234)

    El nombre.

    Del latín sanctuarium, de sanctorum, santo. Lugar santo o sagrado.

    Con el nombre de santuario se designa una iglesia u otro lugar sagrado al que, por un motivo peculiar de piedad, acuden en peregrinación numerosos fieles, con la aprobación del Obispo del lugar.

    Motivos de peregrinar los fieles al Santuario.

    El motivo peculiar de peregrinación y visita al Santuario puede ser la veneración de una imagen, de una reliquia determinada, el atractivo de haberse realizado allí algún hecho milagroso, el ganar una indulgencia, la peculiar significación en la historia cultural o religiosa, etc.

    ¿Qué tipos de Santuarios hay?

    El santuario es diocesano cuando es aprobado por el Obispo del lugar.

    Un santuario puede llamarse nacional cuando tiene la aprobación de la Conferencia Episcopal de ese país o nación.

    Es internacional cuando la Santa Sede lo reconoce como tal.

    ¿Cómo se rige un Santuario?

    Cada santuario cuenta con estatutos donde figura la finalidad del mismo, la autoridad del rector y la forma de administrar sus bienes.

    Gracias especiales de un Santuario.

    Se pueden conceder determinadas gracias a los santuarios, cuando así lo aconsejen las circunstancias del lugar, la concurrencia de peregrinos y, sobre todo, el bien de los fieles.

    Se debe proporcionar en el santuario abundantemente a los que concurren los medios de salvación, ya sea predicando con diligencia y esmero la Palabra de Dios, fomentando la vida litúrgica, principalmente con la celebración del sacramento de la eucaristía y el de la reconciliación, y otras formas de piedad popular.

    Los exvotos.

    Se deben conservar, exponer y custodiar los exvotos (ofrendas por los beneficios concedidos) de arte popular y de piedad.

    "Nosotros somos las piedras vivas y el santuario de Dios" (San Pablo)

    Gustavo Daniel D´Apice
    Profesor de Teología
    Pontificia Universidad Católica
    www.es.catholic.net/gustavodaniel
    //gustavodaniel.autorcatolico.org

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