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  • ¿Ocupan los ángeles un lugar material en el espacio?

    ¿Ocupa lugar el ángel?

    Santo Tomás de Aquino, en su Tratado sobre el Gobierno del Mundo, en la primera parte de la Suma Teológica, cuestión 52, artículo 1, responde que el ángel ocupa lugar, pero no lo ocupa como lo ocupa el cuerpo.

    El cuerpo ocupa lugar por su dimensión material que lo une a él.

    El ángel tiene cantidad virtual, no dimensiva.

    Imaginemos los datos que almacena una computadora, la cual ocupa una cantidad dimensiva de espacio.

    Los datos ocupen todo o nada de la memoria de la computadora, ésta sigue ocupando la misma cantidad de espacio en el lugar corpóreo.

    El ángel aplica su virtud, su fuerza, su capacidad operativa, su inteligencia, a un lugar determinado, por eso se dice que sí ocupa un lugar corpóreo.

    Pero lo ocupa en cuanto a su operación en ese lugar, no en cuanto a su dimensionalidad material de ocupación.

    Al igual que los datos de una PC: Ocupan un lugar virtual, operan, pero no se los puede tocar corporalmente ni agarrar.

    El cuerpo situado, dimensionado, ocupa un sitio en el espacio, y está delimitado y contenido por el lugar.

    No es necesario decir esto del ángel.

    El ángel contiene el lugar donde actúa, sin estar contenido o delimitado por él.

    Como el alma está en el cuerpo: Une sus miembro, realiza operaciones a través de él, pero no ocupa un lugar dimensivo ni está contenida por el cuerpo, al que sin embargo contiene e informa.

    De la misma forma, decimos que el ángel ocupa un lugar en el espacio corpóreo, en cuanto lo informa y opera en él, no como contenido y delimitado por el lugar, sino como el que lo contiene por su capacidad intelectiva.

    En la respuesta al artículo 3 de esta cuestión, Santo Tomás nos dice que solo en ese lugar actúa, en el de su operación, y no en muchos a la vez, pues su poder no es infinito como el del Dios infinito, sino que su poder, por permisión siempre divina, es finito y limitado a la vez, como toda creatura.

    Y varios ángeles no pueden operar simultáneamente en un mismo lugar para una misma cosa. Un solo ángel opera en un lugar para una cosa determinada. Sino causarían desorden y confusión en el lugar, sea éste persona o cosa.

    En su respuesta al artículo 2 de la misma cuestión, nuestro doctor explica que hay distintas formas de estar en un lugar:

    a) El cuerpo, delimitado por el lugar que lo contiene y circunscribe.
    :) El ángel, que actúa en el lugar, sin estar determinado ni contenido por él, sino conteniendo y condicionando el lugar en el que opera.
    c) Dios, que está siempre y en todas partes por su presencia de inmensidad.

    Vocabulario cultural:

    ¿Qué es un lugar?

    Es el espacio ocupado (o que puede ser ocupado), por un cuerpo con dimensiones materiales cualesquiera.

    El lugar acota, delimita, define, demarca y circunscribe un cuerpo.

    El cuerpo situado ocupa un lugar y está delimitado, contenido y circunscripto por él.

    De esta manera no ocupa lugar el ángel, pero sí lo ocupa virtualmente, operando sobre ese lugar, ya sea éste una persona o una cosa.

    Perlita espiritual:

    La armonía de los ángeles.

    Son una síntesis perfecta de contemplación y acción.

    En el evangelio de Lucas 1, 19, el Ángel Gabriel, enviado a María y anunciándole el mensaje de la encarnación del Hijo de Dios, le dice que está en la presencia de Dios.

    Cumple con su misión, sin perder el estar delante de Dios conscientemente.

    En Mateo 18, 10, Jesús dice que los ángeles de los pequeños que creen en Él (nosotros, sus pequeños) están constantemente en presencia del Padre Celestial.

    Sin perder la presencia de Dios, nos asisten, protegen y consuelan.

    No se apartan de Dios y cumplen su misión.

    No hay disociación entre ser y hacer, entre estar en la Presencia de Dios y actuar.

    Orando hacen.

    Contemplando actúan.

    Hace sin dejar de estar en Dios.

    Actúan si perder la contemplación del Rostro de Dios y sus Voluntades.

    Adoran y obran. Alaban y ejecutan.

    Adorando obran. Alabando ejecutan.

    Obran adorando. Ejecutan alabando.

    En esto podemos llegar a una imitación cada vez más perfecta, de su armonía y unidad interior y exterior.

    Lo que son hacen, lo que hacen son.
    Son uno en sí mismos.
    ¿Vamos siéndolo nosotros?

    ¿Vamos armonizando nuestra unidad interior y exterior?
    ¿O estamos desparramado en muchas cosas sin ni siquiera saber quiénes somos o qué queremos, insatisfechos de todo y llenos de vacío y de nada?

    Imitemos y recobremos la armonía de los ángeles, principalmente estando unidos a ellos. Recordemos el refrán de “dime con quién andas y te diré quién eres”. Serás semejante a aquellos con quienes “andas”.

    Gustavo Daniel D´Apice
    Profesor de Teología
    (Pontificia Universidad Católica)

  • El lenguaje de los ángeles.

    EL LENGUAJE DE LOS ÁNGELES

    Santo Tomás de Aquino lo trata en la 1ª parte de la Suma Teológica, en la cuestión 107, cuando habla del Tratado de la conservación y gobierno del mundo.

    En la respuesta o solución al artículo 1, nos dice que los ángeles hablan en el sentido de que nos manifiestan a nosotros o a un ángel inferior, un concepto de la mente que ellos conocen y nosotros o el ángel inferior no.

    Es semejante a cuando utilizamos el término “iluminar”: Se aclara algo en nuestro interior, la comprensión de Dios, de su Voluntad, de la verdad de las cosas, de nosotros mismos.

    Éste es el hablar de los ángeles, más allá de las palabras, a través de los conceptos de la mente y que debemos discernir si proceden de ellos: Su rastro es que dejan precisamente luz y no oscuridad ni tinieblas, paz, serenidad y ánimo, y no inquietud, desasosiego y desánimo o desgano, dulzura y no amargura, consuelo y no tristeza y pesar.

    Es como una palabra interior, una luz en el corazón, un “verbo mental”.

    ¿No necesita el ángel para comunicarse del sonido de la voz para el lenguaje?

    Cuando responde Santo Tomás de Aquino en la cuestión 107 de la 1ª parte de la Suma Teológica en el artículo 1 a la segunda objeción, dice que a nosotros nos es necesario el lenguaje exterior a través de la voz por la mediación (u obstáculo) del cuerpo.

    Pero al ángel no les son necesarias las palabras del sonido de la voz, pues es incorpóreo e inmaterial, carece de la mediación (u obstáculo) del cuerpo.

    Le basta con la comunicación interior, mental, de inteligencia a inteligencia.

    El lenguaje de los ángeles es esta capacidad suya de comunicarse consigo mismo y con los demás concibiendo interiormente los conceptos y manifestándolos a quién él decida que es Voluntad de Dios el hacerlo.

    ¿Y cómo llaman la atención para que les atiendan cuando “hablan”?

    En la respuesta a la tercera objeción del artículo 1 de la cuestión 107 que venimos tratando de Santo Tomás de Aquino en la Suma Teológica sobre “el lenguaje de los ángeles”, no dice el santo doctor que no tienen necesidad como nosotros de llamar la atención corporalmente para que nos atiendan o escuchan, ya sea chistando, realizando un sonido o grito más alto, palmeando al interlocutor para que se fije en nosotros.

    De todas maneras, su movimiento es excitar, “tocar” de alguna forma la inteligencia o imaginación interna de aquel a quien quieren manifestar algo, para que les preste atención y tenga en cuenta su locución o mensaje.

    ¿Le hablan a Dios los ángeles?

    Tomás de Aquino lo trata en el artículo 4 de la cuestión que venimos degustando.
    Y nos responde que a el Eterno le hablan, ¡manifestando sus conceptos aclamativos de admiración y alabanza!

    También pueden preguntarle a Dios, para que les manifieste algo con referencia a la misión salvífica específica que deben realizar entre los hombres.

    Por último, en el artículo 4, podemos preguntarle:

    ¿Deben acortar distancia los ángeles para hablarnos, como hacemos nosotros? ¿Deben gritar para que los escuchemos cuando están lejos?

    La respuesta es clara de acuerdo a lo que venimos viendo:

    El hablar del ángel es una acción de la inteligencia que aclara o ilumina conceptos.

    Esta acción intelectual es independiente del tiempo y del lugar. Es atemporal.

    Por lo tanto, si es independiente de tiempo y lugar, en nada influye la distancia, propia del tiempo y de los lugares.

    Puede hablar desde lejos o desde cerca, que serán “escuchados”, producirán igual su efecto en quién los “escucha”, en aquel a quien el ángel se dirige, iluminando, clarificando su concepto mental o interior.

    Vocabulario espiritual:

    ¿QUÉ ES EL LENGUAJE?

    Como un apartado integrante del tema, podemos decir que el lenguaje es un conjunto de símbolos (distintos los símbolos latinos, los griegos, los hebreos, entre otros) que, articulados, unidos, combinados expresan el pensamiento o el ser de las cosas, las ideas y el sentir de los pueblos; además, permiten a las personas comunicarse a través del sonido de la voz por medio de las palabras, de los gestos (lenguaje no audible) o de la escritura (símbolos gráficos).

    Este lenguaje puede ser el usual (común o popular de todos los días), técnico (o científico) o literario.

    En cualquiera de los tres puede intervenir el ángel.

    El conjunto de voces o vocablos de un pueblo o nación constituyen su idioma.

    Perlita Evangélica:

    UNA EXPERIENCIA DE ÁNGELES.

    San Isidro era un humilde labrador campesino de España, nacido en el 1080, que trabajaba la tierra desde joven.

    Luego de que fuera echado de otro lugar por denuncias de sus compañeros, que decían que “no trabajaba”, fue contratado por el hacendado madrileño Juan Vargas.

    Otra vez fue denunciado por sus colegas de “perder tiempo durante el trabajo”, y su patrón lo espió a escondidas:

    ¡Cuán grande fue su sorpresa al verlo arrodillado en el campo!

    Pero mientras él se elevaba hacia Dios en la oración, dos ángeles acudían en su ayuda:

    Uno manejaba el arado, y otro guiaba los bueyes.

    Juan Vargas transformó la estima que tenía por Isidro en admiración y benevolencia.

    Pero el humilde labrador no se aprovechó de esta circunstancia.

    Siguió orando y trabajando como siempre con su esposa, que siempre lo acompañaba, y lo que ganaban lo compartían con los más pobres.

    En armonía con la creación, también los pájaros revoloteaban a su alrededor, sabiendo que les dejaba por el camino espigas de trigo que dejaba caer para alimentarlos.

    Fue canonizado en 1622 junto a grandes santos, como han sido Ignacio de Loyola, Teresa de Jesús, Francisco Javier y Felipe de Neri.

    Gustavo Daniel D´Apice
    Profesor de Teología
    Pontificia Universidad Católica
    Portal Temático: http://es.catholic.net/gustavodaniel
    Elementos Formativos: http://gustavodaniel.autorcatolico.org
    Eventos Educativos: http://sfn.org.ar/dialogando
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    Teléfonos: 54 (0264) 428-4544 / 54 (15) 505-3326

  • Sobre los Ángeles (I)

    ANGELOLOGÍA.

    Desarrollo:

    1) De la escasa importancia a una importancia exagerada.
    2) La pobreza de las imágenes de los ángeles.

    Antes se consideraba la devoción a los Ángeles como cosa de niños o de mujeres, dándole una escasa importancia.

    Se los representaba con alas cuidando niños ante posibles accidentes que prevenían.
    Eran personajes como de cuentos de ficción o similar a las hadas.

    En estos tiempos ha cambiado esto en ciertos ambientes, y se les presta una atención desmesurada, como si su actuación fuera individual sin el permiso, el envío, o el consentimiento de Dios.

    Y se hacen prácticas supersticiosas: Abrirles la puerta, enviarlos como si fueran mascotas, tocarles la campanita para que vengan, dejarles comida.

    Todo esto desvía de la verdadera devoción a los Ángeles, subordinada al Poder y Mandato de Dios, que coloca su libertad para Alabanza de su Gloria y para guiarnos en el camino de la santidad en medio de las peripecias y pesares de este mundo.

    3) Quiénes niegan su existencia.

    En la Biblia niegan su existencia el grupo judío de los saduceos (Hechos 23, 8).

    Hoy en día lo hacen los materialistas, para los cuales el universo espiritual e invisible no existe ni tiene consistencia
    Los racionalistas, como los agnósticos, que no pueden demostrar racionalmente su existencia, por lo que suspenden el juicio y no afirman ni niegan su existencia, así como la existencia del mismo Dios.

    Algunos ven equivocadamente en los Ángeles personificación mítica o proyecciones antropológico-culturales de atributos divinos, o sea, atributos del mismo Dios personificados y proyectados en ellos: Como su espiritualidad, agilidad, sutilidad, poder, mezcla para ellos de un politeísmo primitivo.

    4) Qué dice la Biblia.

    La Biblia no admite dudas con relación a su existencia, desde el primero de sus 73 libros, el Génesis, hasta el último de los mismos, el Apocalipsis.

    El Catecismo y el Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, haciéndose eco de las Sagradas Escrituras en los números 327 y 59 respectivamente, dice que “al principio Dios creó la criatura espiritual y material”.

    5) El oficio de los ángeles.

    Son mensajeros y enviados de Dios, servidores de Dios y de los hombres.

    Alaban a Dios en su Gloria participando del Culto y Liturgia eternos al que nos unimos desde la tierra, y nos traen la inspiración, fuerza y poder de Dios para cumplir Su Voluntad con eficacia y mayor facilidad, reprimiendo a nuestros enemigos, las fuerzas del espíritu del mal.

    6) Diversas clases de ángeles.

    La Tradición espiritual cristiana, desde el siglo V, con la reflexión del Pseudo Dionisio, ha distinguido 9 Coros de Ángeles, subordinados entre Sí y subordinados finalmente a Dios.

    Cada coro cumple una función propia en la Creación de Dios y en su Alabanza, y también en su servicio salvador a los hombres, subordinado al Reinado Universal de Jesús Resucitado.

    El Apóstol San Pablo, en Colosenses 1, 16, describe diversas Jerarquía de Ángeles.

    7) Quiénes hablan de ellos.

    Además de las Sagradas Escrituras, ya desde los primeros siglos, pensadores cristianos los mencionan, como san Justino, filósofo y mártir.

    En el siglo V-VI, el Pseudo Dionisio realiza el primer Tratado sobre los Ángeles, describiendo los distintos Coros Angélicos y sus características.

    San Agustín y San Gregorio Magno, Obispos y Doctores de la Iglesia, realizan estudios profundos sobre los Ángeles.

    En la Edad Media (siglos VI al XV), hay grandes tratados sobre ellos.

    La literatura en general también se refiere a ellos, y el Concilio Vaticano II, culminado en el año 1965, se refiere a los Ángeles, por ejemplo en el documento Lumen Gentium (Jesús, Luz de las Gentes), en el número 49.

    8) Aproximación a una prueba natural de su existencia.

    Podemos realizar una prueba natural que nos aproxima a su existencia, siguiendo la serie lógica de ascenso en la perfección ontológica (en el ser), de las diferentes criaturas.

    Existen los seres materiales: los minerales, plantas, animales.

    Existen los seres materiales y espirituales: el hombre, compuesto de cuerpo, alma y espíritu.

    Por lo tanto, podemos deducir con mucha probabilidad natural, de que también existan los seres espirituales, sin composición de materia, para completar el orden de ascenso lógico ontológico de los seres.

    9) ¿Cómo son?

    El hombre, según el concepto antropológico judío, es cuerpo, y en él están todas sus facultades psicológicas, emotivas y espirituales.
    Muere todo el cuerpo y resucita todo él, el hombre entero.

    Para los griegos, el hombre es un compuesto de alma espiritual, y cuerpo material.
    El alma material pervive al cuerpo después de la muerte, al ser inmortal por su simplicidad, al no estar compuesta de materia.

    Para el cristianismo, principalmente desarrollado por la antropología de San Pablo en la Biblia, el hombre es cuerpo material, psicología y emociones (alma), y espíritu inmortal.
    El espíritu continúa después de la muerte, y en la Segunda Venida de Jesucristo, se volverá a unir a su cuerpo y alma resucitados para no perecer jamás.

    Los Ángeles, por el contrario, son puro espíritu sin compuesto de materia alguna.
    Por lo tanto, son espíritus simples e inmortales.
    Tienen comienzo cuando son creados por Dios, pero no perecen jamás, tanto los buenos como los que usando mal de su libertad en el comienzo, sed rebelaron contra Dios y cayeron el Paraíso.

    10) ¿Cuánto duran en la existencia?

    Dijimos que al ser puro espíritu, son simples, no compuestos con materia, por lo que carecen de cuerpo.
    Como consecuencia, son inmortales, no perecen jamás después de ser creados por Dios.

    Jesús habla de la inmortalidad de los Ángeles, cuando compara la extensión de su duración a la de los cuerpos resucitados: “No pueden morir –los cuerpos resucitados- (porque...) son semejantes a los Ángeles”.

    Al comparar la inmortalidad de los cuerpos resucitados con la de los Ángeles, Jesús proclama la inmortalidad de los mismos.

    Por lo que los Ángeles, una vez puestos en la existencia por Dios, no mueren jamás, sean los Ángeles Buenos de la Gloria, en el cielo con una felicidad sin fin, sean los Ángeles caídos en el infierno, en una desdicha e infelicidad también eternas.

    Jesús en Mateo 25, 41, dice que los malos irán “al fuego eterno, preparado para Satanás y sus Ángeles”.

    Por lo tanto, la eternidad de los Ángeles es consecuencia de su naturaleza simple y espiritual, no tiene nada que ver con la gracia, ya que por naturaleza, tanto Ángeles buenos como malos son eternos, unos en el cielo felices, y otros en el infierno desdichados.

    Gustavo Daniel D´Apice - Profesor de Teología – Pontificia Universidad Católica
    www.es.catholic.net/gustavodaniel - //gustavodaniel.autorcatolico.org
    gusdada@uolsinectis.com.ar - (0264) 505-3326

    (Estos y otros temas los podés encontrar en el Catecismo de la Iglesia Católica, en los
    números 327 al 336. En el Resumen del mismo, al final del tema, en los números 350 al 352.
    En el Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, está entre los números 59 al 61.)