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28 de julio del 2009
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28 de julio del 2009





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mary tejada(sábado, 26 de septiembre del 2009 a las 16:29)
esta fantastico , fenomenal

besous hasta pronto
FRAYNEUSConfianza (miércoles, 5 de agosto del 2009 a las 04:11)
Escondida en las cortinas,
donde habitan las sombras.
Recogida en las lenguas de fuego,
que, ascienden y se pierden, a lo largo de tus paredes,
mi alma, aguarda y espera impaciente,
la llegada del momento oportuno
para poder envolverte entre sus alas
y traerte hasta aquí,
, en un suspiro de silencio.
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~ PRELUDIO ~
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No hay vuelta atrás, nada queda, pues todo termina y pasa como un estallido. Tan sólo la muerte y nuestro miedo a tener que sufrir, hacen que sigamos manteniéndonos con vida, y por ello, logran anidar en nuestras mentes y en nuestros corazones. Y es así, como al parecer, las tumbas y los nichos, las cruces y las sombras, van convirtiéndose, sin saberlo, en aquellas señales de lo que hoy, ni deseamos nombrar, para evitar así que puedan despertar sus almas.
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Recuerda bien:
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Cuando la luz ya no exista, cuando las sombras consigan ocultar el día, y terminen haciendo eterna la noche, entonces, no hallarás rincón donde poder esconderte. Cuando esto suceda, no quedará sitio para una posible esperanza, pues ellos, sabrán dar contigo a través de tus sueños, convirtiéndote de esta manera, en lo que para todos , sigue siendo algo innombrable.
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CAPITULO.0
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Ahora que todo ha pasado, que mi dilatada existencia toca a su fin, puedo aseguraros a quienes me leéis que, nunca, me he arrepentiré de lo que hice. Todos hemos soñado, alguna vez, con el milagro de nuestra propia inmortalidad. Yo, James Stuart, pertenezco precisamente al selecto grupo de seres humanos que han sabido disfrutar de ella durante siglos. Sin embargo, a menudo nada resulta como parece al principio, y es por ello que hoy, tras varios siglos de existencia, sigo pagando el elevado precio de aquello que nunca perseguí.
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“ ¡ Pobres humanos, qué débiles sois !” Debéis saber que jamás lograréis libraros de la Gran Dama Negra porque ésta, siempre ha sabido sobrevivir a cualquier tipo de envite. Créanme en lo que digo, porque se perfectamente de lo que estoy hablando: Príncipes, lacayos, héroes y sujetos desconocidos - todos - estamos aquí para cumplir un ciclo. También la fauna; la flora; así como la vida en otros planetas, tienen sus días contados a partir de hoy. Todos, irán cayendo irremediablemente en el olvido cuando, el astro rey, comience a perder fuerza y termine consumiéndose, cosa, que ya ha comenzado a acontecer en el llamado: proceso de Oscurecimiento Global.
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Si, la muerte, irrumpe inexorablemente en nuestras vidas; es algo tan normal como el nacer, como el bien y el mal que habita en nosotros por inercia genética. Así; todo cuanto hoy vamos, descubriendo y disfrutando, va convirtiéndose, sin saberlo, en el principio del fin de las cosas. Sí amigos, la muerte, siempre permanece alerta y al acecho; a menudo encuentra su cobijo entre las sombras, ocupando aquellos rincones prohibidos donde nadie la espera, donde nadie,.., queda a salvo de sus ataques.
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Hacedme caso y no os asustéis, pero un día, todos nos acostaremos para no volver a disfrutar más de la aurora y esto, queridos amigos, nos afecta a todos por igual, incluidos a quienes, una vez, fuimos convertidos en inmortales.
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- NOC VALPIS – ESTA,.., ES MI HISTORIA. –
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CAPITULO.1
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Viernes 28 de diciembre de 2006
Sala nº 5 de los juzgados de lo penal de Sibiu - Rumania-
“Estábamos sentados en el sofá disfrutando de una película que Andrei había alquilado. De pronto, Andrei se levantó para ir en busca del regalo le habíamos preparado a Boris. Boris cerró los ojos por indicación expresa de Andrei, y este último, salió del salón volviendo a los pocos minutos, con una barra de hierro amarrada en sus manos. A su vuelta, Andrei comentó a Boris que ya podía abrir los ojos, y tras felicitarle el santo, le asestó un golpe seco a la altura de la nuca; un golpe, que le hizo perder el conocimiento y caer desplomado. Yo, entonces, aproveché la ocasión para descubrir la espada que mantenía oculta, desde el inicio, bajo el sofá. Aquel arma, confeccionada toda ella en plata virgen, se la habíamos robado, precisamente a Boris, unos días antes para poder utilizarla con él en aquella fecha tan señalada.
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Es curioso, pero ahora veo que nunca pudo llegar a imaginarse que, un día, la misma defensa que consiguió salvarle en el pasado del ataque de los Brodax, terminara convirtiéndose, dos siglos más tarde, en causa de su castigo y de nuestra ansiada liberación. Sí – sentenció Irena – su afilada hoja, brillaba de forma inmaculada haciendo honor a la maravillosa daga de acero nástico , al cual, debía su nombre. Poco a poco, fui centrando la mirada sobre su filo sagrado y al hacerlo, empecé a oír las hermosas voces del amo que, una y otra vez, me ordenaban lo siguiente:
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____ “Apuñálale, clávaselo en el centro, ¡Vamos, hazlo de una vez! reviéntame a ese cabrón ”. –
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Sus órdenes eran, claras, concisas y tajantes; yo, las comprendí a la primera y sabía que no podía defraudarlo. Entonces, me coloqué encima del cuerpo tendido en el suelo de Boris y me dispuse a hundirle la espada en el pecho, para lo cual, antes debía reventarle el esternón. El muy puerco, gritaba como una nena en el momento que la punta de mi acero, comenzaba a hacerse hueco en mitad de su hueso. Sí, ahora lo recuerdo: aquel cerdo, chillaba al igual que un condenado. Tengo que reconocer, sin vergüenza alguna, que sus terribles gemidos de agonía consiguieron ponerme tan cachonda como una perra. Vociferaba de dolor, fue un placer escucharlo, y así, siguió haciéndolo durante al menos cinco minutos, hasta que al fin, pude sentir el chasquido de su coraza ósea al partirse.
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Aquello, tan sólo fue el inicio. A continuación, mi espada comenzó a cruzarle el corazón, de lado a lado, para terminar provocándole la muerte; solamente, entonces, el muy cabrón, dejo de llorar para volverse mudo, al igual que una tumba. Todo se desarrolló muy deprisa: empecé a contemplar cómo un halo luminiscente salía de él y terminaba envolviéndolo a la altura del pecho. La ví; la sentí viva; nada más notarla, supe, a ciencia cierta, que aquella materia incandescente, no podía ser otra cosa, que el alma hambrienta de su cadáver intentando elevarse, libre e independiente, buscando el camino más corto que pudiera llevarla directamente al infierno. Más tarde los dos recitamos una letanía infernal sobre sus restos y tras degollarlo, como a un cerdo, comenzamos a lamer toda la sangre que quedaba esparcida en el suelo y en su cuerpo, para poder contagiarnos del inmenso poder de sus nobles secraminios. Fue un auténtico deleite. Andrei terminó trasladándome en brazos hasta la alcoba donde, ambos, seguimos abusando de su cadáver durante varias horas. Mmmm, aún recuerdo con nostalgia - relataba Irena, sin llegar a perder la sarcástica sonrisa de su rostro - cómo me excitaba poder lamer la carne destrozada de su miembro tras habérselo arrancado de un mordisco. Después de esto, Andrei me recostó en el ataúd y allí, mi hombre, mi Díos, mi único, y mayor Brodax , comenzó a tocarme, acariciarme y a follarme como un lobo desalmado, durante toda la noche.
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Este sacrificio fue nuestro bautizo de fuego; los dos sabíamos, que a partir de entonces, dejaríamos de ser siervos de Valpis, para convertirnos en los primeros Brodax del siglo XXI.
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Recuerdo que acabé totalmente extenuada, apenas podía sostenerme en pie. Tras nuestra maravillosa orgía de sexo y sangre, ambos, nos acostamos en nuestras respectivas cajas de pino para evitar que la luz del sol pudiera dañarnos.
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Quiero decirles a todos ustedes. -Prosiguió para terminar con su alegato-, que aquella madrugada se convirtió en una de las más felices de nuestras vidas, ya que, tanto él, como yo, pudimos sentir en ella, cómo nuestras almas de vampiros se purificaban e iban adquiriendo mayor poder. Lo mejor de todo fue saber que, al fin, tras tantos años de fracasos continuos, alguien de nuestra propia raza había logrado hacer justicia, al terminar, de una vez por todas, con su dilatada existencia de alado traidor.”
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Esta, fue la terrible declaración realizada con total indiferencia por Irena Banyo, una joven Rumana de 25 años, que fue juzgada, junto a su pareja de 27 años, Andrei Banyo, por el brutal asesinato cometido contra el joven Boris Palmen. En el transcurso del espeluznante relato, Irena, describió fielmente todos los detalles del sádico homicidio, argumentando en su defensa, que siempre lo hicieron por mandato de un Dios al que todos conocían por Valpis y también, para poder elevar sus niveles de secraminios , un componente existente en la sangre de Boris, que según ellos, podía otorgarles la inmortalidad y convertirlos en vampiros puros o Brodax.
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Los hechos se remontan al 6 de junio de 2006. Aquel día, los Banyo, invitaron al joven Palmen, amigo de la pareja, al piso que ambos tenían en la pequeña localidad de Sibiu, un lugar situado al oeste de Rumania. Una vez allí, y sin previo aviso, Andrei, le propinó un golpe en la cabeza con una barra de acero. A consecuencia del golpe, Boris quedó tendido, inconsciente. Posteriormente, Irena, se ensañó con él, asestándole, una tras otra, 66 puñaladas a la altura del pecho. Cuando Palmen murió, Andrei, terminó grabando ensu piel, la figura de un medallón - estrella de ocho puntas. Después de todo esto lo degollaron y bebieron de su sangre. Para completar su rito satánico, los asesinos abusaron sexualmente del cadáver y terminaron haciéndose el amor, mutuamente, en el interior de un ataúd, que Irena, utilizaba para dormir durante el día.
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Durante el juicio, celebrado a finales de 2006, los acusados reconocieron haber dado muerte a su amigo, aunque negaron cualquier tipo responsabilidad humana, ya que, según declaró Irena, sólo habían seguido las ordenes de su amo:
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- “No fue un asesinato, - alegó Irena en su defensa - sino justicia divina ordenada por Valpis, . Teníamos que matar a ese Judas solamente. así, adquiríamos el estado de “Brodax”- y luego, añadió fríamente: - “Queríamos asegurarnos de que nuestro amigo sufriera lo máximo posible; Ese alado, tenía que pagar cara su ofensa”.-
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El diagnostico médico-psiquiátrico, estableció que la pareja rumana, sufría alteraciones esquizofrénicas severas por las cuales, ambos, creían haberse convertido en verdaderos vampiros a partir del homicidio efectuado.
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El veredicto del tribunal fue más suave de lo que exigía el abogado de Boris Palmen: Irena, fue sentenciada a 37 años de prisión por ser la ejecutora directa del crimen, mientras que su pareja, recibió una condena de 28 años como cómplice del delito. En la actualidad, ambos cumplen la sentencia encerrados en el hospital psiquiátrico de la ciudad de Sibiu – Rumania-,donde, dicen, aguardan que su amo termine rescatándolos, tal y como, éste, prometió un día.
años como cómplice del delito. En la actualidad, ambos cumplen la sentencia encerrados en el hospital psiquiátrico de la ciudad de Sibiu – Rumania-,donde, dicen, aguardan que su amo termine rescatándolos, tal y como, éste, prometió un día.
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CAPITULO.2
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Todo comenzó en el frío amanecer de un lunes 15 de noviembre de 1812. En mi salida del hotel “Royal-Bucarest”, a eso de mediodía, la aurora caía gélida al igual que un témpano sobre la bella y enigmática capital Rumana.
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Yo, el joven James, me disponía a descender la escalera que daba acceso a la entrada del hotel, cuando el portero del prestigioso edificio donde había estado hospedado durante los últimos cuatro días, se colocó a la altura del carruaje que debía trasladarme hasta la ciudad de Salonta.
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Salonta era un singular rincón situado al oeste de Transilvania, a pie de los Cárpatos; un paraíso perdido, un hermoso sueño rodeado de frondosos bosques y de fortalezas con historia; una localidad, donde hacía meses que aguardaba mi llegada la bellísima Anea, la mujer más hermosa con la que, nadie, ha podido soñar jamás contraer en matrimonio tras un año entero, de duro trabajo, como columnista en el Lodon News; todo un año, .. 365 días de larguísima amargura, en el cual, me vi privado de la dulzura de sus ojos.
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Antes de subir al carruaje pude oír, cómo Buzau, que así se hacia llamar el citado portero a tenor del nombre que exhibía en su placa cosida a la altura del pecho, daba unas indicaciones muy extrañas al chofer que debía trasladarme, al que parecía conocer bastante:
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____ Stev, no olvide iniciar su regreso con la luz del día. Esta mañana la aurora ha amanecido totalmente rasa, pero esta corriente de aire polar que ahora sufrimos me hace pensar que probablemente termine nevando copiosamente antes de que cierre la noche. Además, usted mejor que nadie conoce la leyenda que se cierne sobre esta fecha y el lugar que deberéis atravesar para poder llegar a Salonta. No se olvide, Stev, hoy tenemos luna llena y tiene que ser consciente del extremo peligro que encierra no tener en cuenta la advertencia de los que nunca volvieron de aquel lugar. Stev, - sentenció - Hágame caso: tenga cuidado y sea muy, pero que muy prudente, no corra riesgos inútiles, y por favor, regrese antes de que el sol termine ocultándose tras las montañas en esa región en la que todos creemos puede situarse “ Noc Valpis.”
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Stev lo observó en silencio, un silencio callado y profundo, ese tipo de silencios que encierran, al mismo tiempo, cualquier tipo de expresión inherente a una persona cuerda, que entiende, perfectamente, el sentido y el fondo de un mensaje, capaz de llegar a alterar el destino de su propia vida, de su existencia.
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Stev respondió al portero con un saludo muy militar; fue un “Si señor” muy claro a todas luces. Más tarde, Buzau abrió cortésmente la puerta del carruaje para que yo pudiera subirme a él. Una vez acomodado en sus asientos oscuros, repujados en piel vuelta, pude escuchar claramente cómo la voz enérgica de Stev comenzaba a azuzar a los caballos para hacerlos partir a toda velocidad de aquel lugar. De esa manera, fuimos dejando atrás la figura emblemática del gran hotel que iba perdiéndose, al igual que un punto oscuro en la lontananza, hasta terminar desapareciendo bajo el cuadro compacto de nubes grisáceas.
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A las tres horas largas de viaje hicimos la primera parada para dar de beber a los caballos. Fue allí, en la alta meseta, justo al pie de los intratables Cárpatos, cuando pude aprovechar la ocasión para poder estirar un poco las piernas ya que las sentía completamente agarrotadas. Una vez en tierra, fui acercándome a Stev, y mientras prendía una cerilla para encender el primer cigarro de mi viaje, terminé preguntándole:
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____ Dígame, Stev le comenté, al mismo tiempo que saboreaba mi delictiva bocanada de humo _, no puedo contener la curiosidad por el comentario que le hizo Buzau a las puertas del hotel, así, que si no le importa, me gustaría saber cuál es ese motivo tan importante por el que debería retornar a Bucarest antes de la puesta de sol.
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Stev no respondió. Desde el momento en que éste me recogió, allá en el hotel, pude darme cuenta de su aspecto tímido y callado, inherente a un hombre de pocas palabras y de aspecto más bien serio. Además, hablaba a duras penas mi idioma, por lo que vagamente pude llegar a entenderle sus dos últimas palabras. Me pareció captar en ellas algo así como “Noc Valpis”. Después, sacó de su desgastada casaca, un hermoso reloj de bolsillo fabricado íntegramente en plata; lo observó detenidamente y en un ingles austero, casi incomprensible, respondió:
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____ Sir,… seguir,…prisa, please, mucha prisa, I have volver, my family espera.
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Me sentí extraño pues en el alma de su parquedad, me pareció percibir una sensación clara de descontento hacia mi persona. Por ello, decidí no seguir haciéndole más preguntas al respecto y terminé dejando, definitivamente, zanjado el asunto. Luego, arrojé la colilla al aire, apagándola después en el suelo bajo el baile de una de mis botas para volver a subirme al carruaje. Allí, terminé correspondiéndole con una señal de mi mano derecha a través de la ventanilla , indicándole, mediante este gesto, que ya estaba preparado para proseguir con nuestra marcha. Esta se reanudo inmediatamente. Recuerdo que a medida que avanzábamos entre humerales, existieron momentos a lo largo de aquel viaje donde me pareció notar el relinchar ansioso y alterado de los caballos, como si “algo “, en el aire, terminara causándoles una enorme inquietud. No le di mayor importancia, estaba agotado, por lo que poco a poco fui reclinándome sobre la cabecera del sillón ,y minutos más tarde, aunque no sin problemas, terminé, gracias a Dios, conciliando el sueño que venia acumulando desde mi salida del hotel.
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De pronto, un bache destacado en el camino, provocó que todo el coche se agitara, como si de una brutal embestida se tratase. Aquella espectacular sacudida logró lanzarme de mi asiento al suelo de forma súbita e inesperada, para terminar despertándome de muy malas maneras. Me incorporé, al hacerlo observé la hora que marcaba en mi reloj y por ella pude constatar como había podido estar durmiendo por espacio de una hora. La posición de sus dos agujas superpuestas marcaban justamente las cuatro de la tarde, por lo que más o menos, y no fallándome las matemáticas, aún teníamos por delante una hora, larga de viaje, antes de que pudiéramos entrar en la ciudad de Salonta.
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Como brillante periodista por el que siempre me tuve, decidí coger mi diario de viaje y poder abrirlo por la mitad para comenzar a describir, con todo lujo de detalles, el maravilloso paisaje que discurría frente a nosotros y que yo, venía disfrutando a través de mi ventanilla. Al llegar a un punto concreto del camino pude localizar, a lo lejos, la maravillosa estampa de un hermoso bosque poblado de chopos, abetos y pinos; un bosque, al que podíamos acceder , sin dificultad, a partir de una bifurcación existente al frente; visible, a tan sólo, unos metros de distancia de donde nos hallábamos.
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____ ¡Alto, Stev! ¡Deténgase un minuto!
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Stev recogió las riendas de los caballos empleando para ello la fuerza de un toro. Su inesperada acción terminó encabritándolos a más y no poder, poniéndolos de manos a los dos primeros, al sentir, en lo más profundo de sus quijadas, la cruel acometida de sus correspondientes bocados de metal.
Ahora, frente a mis ojos, comenzaba a descubrirse un maravilloso paisaje poblado de infinidad de árboles multicolores, que en grupo, y en la lontananza, terminaban ondeando sus copas al viento armonizando, en el mismo, una cadenciosa melodía realizada a una sola voz. Pude fijarme bien en el camino que llevaba hasta ellos; este se había convertido en una sorprendente alfombra de hierba fresca que conseguía embriagar el aire con su esencia de clorofila en estado puro. Al fondo, como si éste se tratase de un lienzo pintado por del mismísimo Rubens, el cielo reinaba, despejado, claro y azul como el océano y en él, se hacía presente el cabello de una aurora boreal que ondeaba al viento y que conseguía atrapar, en sus colores, toda la extensión del bosque. Al contemplar semejante milagro, tan sólo imaginable en el corazón de un cuento de hadas, sentí, como mi mente y mi corazón requerían, incesantemente, que les dejara adentrarse en aquel lugar para poder disfrutar a solas de su magia. Era evidente, hasta mi alma deseaba dejar mi cuerpo para comenzar a morar allí.
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____ Stev: ¿ Y si tomásemos este camino,… llegaríamos también a Salonta?
Stev, sin descender del carruaje y dándome en todo momento la espalda, contestó con un signo afirmativo de cabeza.
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____Si es así, querido Stev, preferiría tomarlo. Tengo que confesarle, sinceramente, que ardo en deseos de poder adentrarme en aquel bosque, aunque con ello, tuviéramos que retrasar unas cuantas horas nuestra llegada a Salonta. Dígame; ¿ Sería posible?. La verdad, es tan hermoso, que desde aquí puedo sentir parte de su magia. Stev, en serio, me haría usted el hombre más feliz del mundo si me dejara disfrutar tendido unos minutos bajo la sombra de aquellos árboles que nacen en su corazón. ¿ Lo hacemos ? ¿Haría usted el favor de acompañarme?
-
Stev descendió del carruaje de un salto. Tenía la mirada perdida tras de mí, como si en ella, hubiese descubierto la sombra de un fantasma o acabase de mentarle que, ambos, manteníamos pendiente una cita ineludible con la muerte.
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____ No Sir - imploraba, mientras el brillo apagado de su mirada deslucía el azul intenso de sus pupilas-,..., Pídame lo que quiera, cuanto usted desee, pero no me obligue a pasar por allí,… por favor, se lo ruego, sigamos nuestro trayecto sin tener que visitar el bosque - ¡ Por favor! Se lo suplico, Sir: nunca nos adentremos en ese lugar.
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____ ¿Pues? ¿Qué pasa? ¿Qué sucede? Pregunté alarmado por su actitud
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Stev, a duras penas pronunció unas palabras:
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_____ “ Noc Valpis, Sir, allí, nace Noc Valpis”
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Intenté, sin éxito, sacarle un poco más de información sobre su evidente negativa - ¡Imposible! - la mente de aquel hombre se había cerrado completamente en banda y además, tal y como pude afirmar antes, el inglés que dominaba no era lo suficientemente fluido como para poder llegar a entendernos mínimamente. Stev comenzó a ponerse visiblemente muy nervioso. Un sudor frío recorría la piel de sus manos mientras seguía revisando, una y otra vez, la hora de su reloj y repetía:
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_____ Noc Valpis, Sir.,…, marchemos.
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Sus parcas palabras consiguieron que mi curiosidad sobre aquel bosque comenzara a alcanzar límites inverosímiles. Ya no había marcha atrás, tal y como dijo Cesar ante su senado, la suerte estaba echada y ambos, lo sabíamos.
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Stev subió nuevamente al carruaje volviendo la cabeza hacia el suelo desde donde yo lo contemplaba impasible. Soltó mi equipaje de la parte superior del coche y lo lanzó al aire para ir a parar éste a mis pies. Luego, esgrimiendo en sus ojos una mirada, tímida y atemorizada, solicitó mi permiso para poder continuar el camino por su cuenta, al que correspondí con una señal de asentimiento, siendo en aquel momento completamente consciente de su terrible intención de querer abandonarme. Aquella, fue la última vez que supe algo de Stev. Azuzó violentamente las cinchas de los caballos y partió a toda velocidad para desaparecer en el horizonte al igual que un punto oscuro. Recuerdo, que tras su lamentable pérdida, quedé unos segundos cabizbajo, triste y pensativo, analizando los pros y contras de mi arriesgada decisión. Después, fui encaminándome a la cabecera del sendero para emprender, desde allí, el camino que me terminaría adentrando en el bosque.
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Era media tarde, una extraña brisa ondeaba en el aire empujando al fondo las nubes cobrizas y agrupándolas en una única forma, dejando al descubierto un diminuto resquicio de azul celeste. Cuando esto comenzó a suceder, el paisaje fue tiñéndose fugazmente de sombras y la oscuridad terminó reclamando su sitio para terminar arrinconando los últimos vestigios solares en las laderas más bajas de los Cárpatos.
El aullido de un lobo solitario, hizo que empezara a temer por mi propia vida y termino acelerándome el corazón hasta más y no poder. Lo sentí muy cercano, tan próximo, que llegado el momento, creí tenerlo, justo, a mi espalda. La idea de sentirme acosado por aquel animal hizo que corriera como un obseso intentando alcanzar, cuanto antes, la entrada del bosque que se abría frente a mí. A medida que volaba en aquella dirección, mi mente repetía sin cesar una idea fija : “ Noc Valpis” “ Noc Valpis”.. Sus palabras, rebotaban como un eco alojado en lo más profundo de mi cabeza, algo, en ellas, conseguía atraerme de manera oscura y poderosa, tanto, que a partir de entonces, no podría pensar en otra cosa que no fuese su significado - El peor enemigo de la razón y de la cordura, siempre fue, la precipitación - . Aquel dicho, lo llevaba conmigo desde muy niño, pero nunca, llegué a ponerlo en práctica. Después de todo, siempre, me tuve por un loco aventurero que adoraba el riesgo y que procuraba vivir al limité, cualquier desafío que pudiera presentarse.
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Irrumpí como una exhalación, dentro de la poblada zona del bosque; por unos instantes, creí incauto de mí que bien podría escapar el asedio de aquellos aullidos al lograr despistarlos en mitad de la espesura. No fue así, ni mucho menos; apenas puse el primer pie dentro de su bosque, la misma sensación de pánico, antes relatada, fue acrecentándose en mi interior, hasta tornarse en insoportable. Ahora me sentía, literalmente, acosado por el estremecimiento indescriptible de soledad, miedo e impotencia; continuamente oía el quebrar de las ramas reventadas por el estremecedor sonido de aquellos pasos acercándose hacia mí, cuando el silbido del viento se hacia poderoso entre los extraños rugidos que me perseguían,.., era, como si de un momento a otro, toda una manada de bestias surgidas de la nada fueran a salir de la maleza para lanzarse sobre mí y darme caza.
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Todo sucedió demasiado deprisa, el cielo comenzó a cubrirse de sombras y empezó a nevar con muchísima fuerza, tanto, que en tan sólo media hora, apenas llegaba a poder diferenciar la gélida figura de mis manos dispuestas frente a mis ojos. Me asusté, ya que casi no veía nada y tan sólo podía escuchar , claramente, el inconfundible crepitar de mis botas marcado sus pasos deleznables sobre la nieve. Aquel detalle me llevó a comprobar cómo habían llegado a desaparecer cualquier espacio abierto en el bosque y me di cuenta, que , posiblemente, tan sólo estaba dando vueltas en círculo, ya que, a menudo, sentí toparme con el mismo árbol, en varias ocasiones. Pero aquello, tampoco resultó tan desesperante a la larga, en medio de la infernal ventisca, el dolor intenso del frío castigando mis pies, hizo que pudiera olvidarme de todo para empezar a centrarme, solamente, en seguir hacia adelante, siempre caminando, con el único objetivo de llegar a encontrar un refugio donde pudiera descansar y esperar a que amainase la tormenta. El crepitante sonido de las ramas invisibles que iban quebrándose a mi alrededor, hacían que en lo más profundo de mi mente terminara confundiendo su sonido con los fulgurantes movimientos de bestias salvajes escondidas tras la maleza; no se, si alguno de Ustedes ha llegado a encontrarse en una situación similar, pero en esos momentos de angustia que describo, nuestras mentes tienden a bloquearse y la sensación de vértigo infinito, va recorriendo, como un halo de terror, nuestro vientre.
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A la media hora de camino taciturno, pude descubrir a lo lejos, escondido tras la maleza, la entrada a una enorme gruta que se abría a pie de monte. A medida que iba aproximándome hacia ella, pude verificar su verdadero origen. Aquella senda, parecía ser en realidad, el acceso a un túnel minero abandonado, ya que en su interior se perdían las vías paralelas de unas vagonetas. Sin pensarlo dos veces, me decidí a traspasar su entrada y una vez a salvo en su interior, mi primer objetivo, fue el de encender una hoguera para poder calmar el frío. La temperatura exterior bajaba de los diez grados bajo cero, dejando muestra de ello, en los diminutos chuzos, que anidaban, bajo mis cejas y también en las comisuras de mis labios. Comencé a tiritar cuando mi frente ardía a causa de la fiebre. Depositados a la entrada, quedaban esparcidos algunos trocos y ramas con los que podría intentar prender una fogata lo suficientemente consistente para conseguir mi propósito. Uno a uno, fui recogiéndolos del suelo para poder ir amontonándolos en una única pila. Inmediatamente, extraje un fósforo de mi bolsillo y lo raspé contra la pared, logrando, que al fin, comenzara a prenderse. Aquella hoguera improvisada, no tardó mucho tiempo en coger fuerza y su calor comenzó a hacerse notar. Cuando pareció ser lo suficientemente activa aproximé a ella las palmas de mis manos, intentando romper así, su proceso de obligada congelación; al hacerlo, pude percatarme del poder de la luz de aquellas llamas que ascendían por las paredes abriéndose camino en el interior de la gruta. Algo allí, reclamó con insistencia mi atención: Sobre la roca que conformaban las oscuras paredes de aquel túnel, alguien anterior a mí, había dejado pincelados unos signos extraños, entre los cuales, sobresalía el dibujo de una flecha apuntando hacia la profundidad de la gruta. Bajo aquellos extraños signos aparecían grabadas dos palabras de sobra conocidas por mí :” NOC VALPIS.”
FRAYNEUSConfianza (miércoles, 5 de agosto del 2009 a las 04:08)
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CAPITULO.3
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Marzo del año del Señor 1505.
Tres siglos atrás.
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Ella amaba los amaneceres que la despertaban rodeada de caricias, el susurro de la hierba recién cortada, y aquel olor, a tierra, que emergía desde lo más profundo de sus jardines. Adoraba la lluvia fresca de verano cuando ésta, solía rociar su cuerpo semidesnudo en los días más calurosos del año, donde el armonioso trinar de las aves terminaba buscando y hallando cobijo bajo las tupidas ramas de los árboles. Ella, en definitiva, veneraba todo aquello que pudiera contemplarse dentro de los límites que conformaban su palacio, y por ende, su reino, pero por encima de esto, amaba de una manera sobrenatural y casi diría yo, hasta inhumana, al único ser en la tierra que supo hacer de esta persona, una verdadera Reina en todos los sentidos. Un ser sabio, noble y valiente; un buen hombre y ante todo, un Rey, digno de ser llamado así ; alguien que, desde muy joven, había aprendido como llegar a ganarse, a pulso, la querencia de aquel, su pueblo, al basar todas sus actuaciones en fundamentos y razones, apoyados siempre en la justicia, en la honestidad, y sobre todo, en la clemencia.
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Pero un día, la dicha de nuestra soberana comenzó a quedar sepultada en el pasado, ya que al tiempo, una terrible y extraña enfermedad , comenzó a atacar la férrea salud de su esposo el monarca, hasta dejarlo completamente inmóvil sobre su lecho, convirtiéndolo en una estatua viviente.
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Sin dueño, el reino de Nosdroc, al completo, comenzó a caer en el abandono a merced de las desgracias. Día tras día, las damas de su corte, amanecían envueltas entre lágrimas, mientras caballeros y jinetes, terminaban abandonando las monturas en los establos, condenándolas así, a una muerte lenta, cruel y prácticamente segura.
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Paulatinamente una extraña sombra enlutada comenzó a llenar las estancias vacías de aquel lugar, donde a partir de entonces, ningún ave volvió a atreverse a surcar el cielo de sus antes poblados jardines, ahora, desolados y marchitos, por aquellas terribles circunstancias. Así pues, la Reina quedó reducida a esto ; el hermoso halo espectral perteneciente a una hermosa dama que se perdía en su interminable ir y venir, entre pasillos, salones y almenas. Con el tiempo, los efectos de su extremada tristeza consiguieron mermar sus principales capacidades mentales hasta el punto de llegar a hacerla olvidar su propio nombre; aquello supuso la rotura definitiva en su historia y terminó marcando, el antes y el después, de su vida. A partir de entonces, nadie volvería a nombrarla por su verdadero nombre y todos terminarían refiriéndose a ella, por un triste seudónimo impuesto,..,el de “La Reina Viuda.”
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Entre tanto, las terribles fauces de la peste fueron golpeando sin piedad el vasto territorio de Nosdroc. Aquella plaga incontrolable fue acabando con cualquier vestigio de vida que iba encontrándose al paso, con una extraña salvedad : la del hecho de detener su cruel castigo a las puertas de la fortaleza de Nosdroc, donde terminaba perdonando la vida, únicamente, a quienes moraban en ella.
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Cuando la situación se hizo insostenible, “La Viuda”, tomó una arriesgada decisión política y económica que no tardo en hacerse pública. En base a ésta, mandó promulgar la proclamación de un edicto real por el cual se mostraba dispuesta a recompensar con la inestimable cantidad de mil piezas de oro, a todo quien pudiera acabar, definitivamente, con el mal asentado en sus tierras.
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Desde todos los rincones de Europa, un sin fin de magos, brujos y alquimistas, de renombre, se presentaron en aquel palacio lejano para presentar a su Reina, todo tipo de soluciones relacionadas con la magia y el esoterismo : Así, fueron, una a una, descubiertas infusiones de jade y mercurio; extrañas ceremonias paganas, y multitud de ungüentos milagrosos, pero, a la postre, nada de ello resultó definitivo, pues la peste y la muerte, seguían campando a sus anchas en las verdes campiñas de Nosdroc, poblando de buitres su basto cielo y festejando cada sacrificio humano, con un suculento festín carroñero.
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Pero sucedió que, un día, un enigmático ser, ataviado con un misterioso sayo oscuro bajo el cual ocultaba su identidad, irrumpió en el patio de armas solicitando a la guardia real su inmediata audiencia ante la Viuda. Este hombre aseguraba con firmeza, que tan sólo él, podía terminar con los devastadores efectos de la terrible plaga que asediaba a Nosdroc; decía y repetía, que conocía todos los secretos que se escondían en la vida y en la muerte de las personas y la forma de cómo poder resucitar a la gente. Uno de los soldados, el de mayor rango a tenor de los distintivos expuestos en su coraza, llegó dudar al principio de su palabra; Lo tomó por un mendigo loco, un personaje oscuro que para nada resultaba fiable. Se acercó a él, obligándolo del brazo, hizo caso omiso de su ofrecimiento, y le propuso abandonar el recinto.
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____ No se preocupe, buen hombre - le indicó - todo está solucionado; ahora, por favor, márchese de aquí, deje el patio libre.
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Ante la orden tajante, el extraño ser recogió el cadáver de una rata que yacía muerta en un rincón, lo alzó entre sus manos y tras mostrarlo al cielo, comenzó a acariciarla hasta lograr que ésta se moviera y escapara como alma que lleva el diablo. El capitán, al presenciar semejante milagro insólito, subió rápidamente las escaleras que comunicaban el patio de armas con el salón principal del trono donde, minutos más tarde, irrumpió de forma inesperada avanzando por su pasillo central hasta quedar cuadrado frente a la Reina.
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Allí, postrado de rodillas, aproximó los labios al oído derecho de “ La Viuda” y comenzó a relatarle, con todo lujo de detalles, el extraño acontecimiento que acababa de presenciar abajo. Tras concluir su relato, “ La Viuda” lo miró fijamente y con un gesto regio, ordenó al soldado que fuera en su búsqueda para poder presentarlo inmediatamente ante ella. El soldado, acatando la orden, volvió firme y decidido sobre sus pasos, para terminar desapareciendo, bajo el arco de la puerta de aquella sala. Minutos más tarde, desde el interior de la estancia, pudieron oírse los pasos de dos hombres que, juntos, ascendían por las escaleras. La puerta del salón principal del trono volvió entonces a batir sus hojas que fueron traspasadas nuevamente por dos hombres que avanzaban pausadamente hasta quedar dispuestos frente a “ La Viuda”. Los sirvientes, al verlos, se alejaron atemorizados ante aquella presencia de aspecto andrajoso y oscuro, pero “La Viuda” ni se inmutó, porque sabía que el destino de Nosdroc podía estar en aquellas manos; nunca, llegaría a negarle audiencia, aunque éste pudiera tratarse del mismísimo diablo en persona. El misterioso personaje avanzó lentamente hasta posicionar su mirada a la altura de los ojos de “La Viuda”, al instante, extendió su huesuda mano y expuso :
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Solamente yo, señora, soy capaz de cambiar el cruel destino de Nosdroc, pues estas manos - dijo mostrándolas hacia arriba - poseen el don de tratar y negociar con la muerte . Soy - afirmó con rotundidad - el único ser en la tierra capaz de devolver la vida a los muertos para luego convertirlos en seres inmortales.
____ Eso, lo tendrás que demostrar - irrumpió, seria, la Viuda - Dime : ¿Qué pides a cambio de tus favores? ¿ Dinero?
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_____No, el dinero, sólo es un medio, para conseguir un fin material. Yo requiero algo más que eso : Si llevo mi actuación a buen fin deseo poder disponer de tu alma cuando mueras . Mi nombre es Noc Valpis, y por estas venas discurre la sangre de mayor pureza que jamás se haya podido conocer. Mi amo y señor, el Rey de la noche, hace tiempo que decidió otorgarme el don de poder conceder vida , desde entonces, y en cada nueva sanación que realizo, mi tiempo de vida se acrecienta, rejuveneciendo mi alma. El secreto de mi extraordinario poder, radica en la concentración de secraminios, un componente que se manifiesta únicamente en la sangre femenina de dinastías reales como la vuestra, y sin el cual, el efecto de mi magia, sería inefectivo. Cuanto mayor resulte la concentración de secraminios en mi sangre, mayor será el efecto de mi poder de resucitar.
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Constance, observó al extraño, y haciéndole un gesto con el dedo alojado en sus labios, le ordenó que guardara silencio. Al punto, requirió la presencia del soldado que custodiaba la puerta del salón del trono. Este, se acercó con paso firme hacia ella, manteniendo la mirada, siempre, por debajo del rostro de Constance . Constance, se aproximó al oído de aquel hombre, y entre susurros, le dio la orden para que fuera en la búsqueda del cuerpo inerte de la primera criatura que hallase tendida en los campos. Aquel soldado se levantó del suelo donde permanecía arrodillado frente a la Reina, abandonó el salón del trono y se personó en la puerta principal de entrada al castillo, allí , ordenó a otros semejantes que hicieran descender el puente colgante, para terminar desapareciendo bajo el umbral . En su ausencia, Constance, tomó la palabra dirigiéndose, de esta forma, al extraño llamado Noc Valpis:
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____Mi desesperación y angustia - manifestó - me llevan a tener que confiar inicialmente en tu palabra. Sí, extraño, - continuó - dentro de unos minutos tendrás frente a tí el cadáver de un niño para que puedas convencernos a todos de la veracidad de tus milagros. Con ello, admito que estoy dispuesta a aceptar el reto que me propones, pero escucha atentamente: en ningún momento voy a tragar con la mentira o con el posible engaño de tu propuesta. Te lo advierto, si ahora fallas en tu maravillosa afirmación pagarás muy cara tu osadía con la horca. Pero, si por elcontrario, no mientes, y resulta que logras resucitar el cuerpo que pretendo presentarte, entonces, tendrás para ti cuantos bienes desees de mi reino, y en honor al obligado cumplimiento de nuestro pacto, obtendrás también el mismo derecho de poder disponer libremente de mi alma en el momento en que yo muera.
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Noc Valpis, escuchó de pie la seria advertencia que terminaba de hacerle la Viuda sin que éste, manifestara en su rostro signo alguno que pudiera reflejar nerviosismo o preocupación. Todos sus músculos permanecían inalterables, y nadie en la sala, logró percibir ni un sólo leve descendimiento de cejas. La tensión fue creciendo a medida que transcurrían los minutos , la “Viuda”, se levantó del trono real, y comenzó a recorrer , en un ir y venir interminable, el estrado donde había quedado alojado su sillón. Así, de esa forma, fue transcurriendo el tiempo. Aquellos treinta y cinco minutos de espera, se convirtieron en toda una eternidad. Después, desde el interior del salón del trono real, empezó a poderse escuchar el chasquido metálico de unas espuelas batiéndose contra el firme, ascendiendo por las escaleras. Su entrada en la sala se hacía inminente, y al cabo de un corto espacio de tiempo, las hojas de la puerta al recinto se abrieron de par en par, allí, todos los presentes, pudieron contemplar la irrupción del esperado soldado en la sala dirigiendo sus pasos hacia el lugar que ocupaba la reina. Pero aquel soldado, no venía solo, pues traía consigo el cadáver de un niño de corta edad al cual arropaba entre sus vigorosos brazos. Al Llegar a pie del estrado, se arrodilló ante la reina y mostró el cuerpo sin vida del pequeño campesino que portaba. Al verlo de sea manera, destrozado por los síntomas evidentes del avanzado estado de la muerte sobre él, el corazón de Constance comenzó a rasgarse por sus cuatro costados y una lágrima solitaria descendió por sus mejillas estrellándose contra el suelo. La “Viuda”, descendió los peldaños de su atril para colocarse al frente del pequeño y con los dedos de su mano temblorosa, tornó los párpados del cadáver acariciando, luego, sus mejillas. Al tiempo, su consejero personal , el más cercano a la Reina, dio un paso al frente y en silencio, imploró a Constance con el objeto de hacerla desistir en su decisión suicida. Aquel sabio, no tenia todas con él, presentía algo extraño, una percepción muy oscura y fuera de lo normal emanaba según su presentimiento del interior de aquel ser llamado Noc Valpis. Constance, dirigió una última mirada a su persona de confianza y antes de entregar el cuerpo del pequeño a Noc Valpis, le contestó :
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____Mi Querido Godofredo : Acabo de establecer las bases de un pacto con este hombre y tú, más que otros, deberías conocer, por tu posición, que un acuerdo real, nunca debe ser incumplido por parte de la Reina, porque ello, debilitaría su poder y su honor. Tranquilo, repitió, algo en el interior de este ese ser, me dice, que de verdad, puede traernos un poco de luz y de esperanza a todos.
El extraño, adelantó sus pasos hacia el cadáver y ordenó que lo dispusieran sobre una mesa . Así se hizo, una vez preparado, posicionó cuatro cirios oscuros sobre sus correspondientes vértices y comenzó a invocar su ritual.
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_____ Cum mea domine yaos invocum empezó a orar : Sortum, Edos, Cronax , Lackasia, in noma vostrum pas pacere morten. Yoa intercesum vostras maos pas dare vitae sam corpum.
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En ese instante, colocó sus manos sobre las piernas del cadáver y empezó a gritar :
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____ ¡¡¡¡¡¡¡¡¡ Sortum Pacere mortennnnnnnnn !!!!!!!!!
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las piernas del niño fueron sacudidas por una terrible descarga consiguiendo que surtiera en ellas, leves efectos de movimiento.
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____ ¡¡¡¡¡¡ Edos ,-continuó gritando, esta vez, colocando sus palmas sobre el vientre- Dare vita sam corpum ¡!!!!!!!!!
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____ ¡¡¡¡¡¡ Cronax, - exclamó, llegando al pecho del cadáver- Pacere mortem ¡!!!!!!
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Al invocar este último mandato, el pecho del niño comenzó a variar su color pasando de un tono pálido como la cal, a reflejar una tonalidad que, a cada segundo, se tornaba más rosácea. Así, sus manos llegaron a la altura del rostro y abarcando con ellas la frente de la victima, depositó en ese lugar el medallón de plata que portaba con él y presionándolo contra la frente del niño, exclamó en un aullido desgarrado :
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____ ¡¡¡¡¡¡ Lackasia, Dare vita sam corpum !!!!!
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La piel de sus mejillas fue variando de color de la misma forma, síntoma evidente de la afluencia de la sangre.
Noc Valpis , dio entonces un paso hacia atrás, elevó sus palmas abriéndolas al infinito, alzó el medallón de plata al cielo y con un alarido descarnado , hizo su última invocación :
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____ Yaos, vita per sempre, Yaos, Invocum Eternum
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____ In nomine vostrum , sum ordenum,....
____ ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡VIVEREEEEEE !!!!!!!!!!!!!!
Milagrosamente, el pequeño cuerpo, comenzó a reaccionar de una forma inesperada. Ahora, desde la comisura de sus labios, se observaba como comenzaba a brotar el hilo de una sustancia verde-amarillenta, similar a la hiel.
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____ Yaos, vita per sempre, Yaos, Invocum Eternum - repitió de forma mas contundente.- In nomine vostrum , sum ordenum,....
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____ ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡VIVEREEEEEE !!!!!!!!!!!!!!
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El mencionado liquido, fue cambiando, poco a poco, de color, pero siempre, manteniendo su textura. Ahora, se debatía en una mezcla de marrón oscuro y granate. Paulatinamente, la sustancia, fue licuándose, diluyéndose más fácilmente para terminar convirtiéndose en sangre humana. Un sorprendente movimiento reflejo, hizo que el cadáver, cerrase y abriese su puño. Acto seguido, levantó sus párpados y terminó abriendo completamente los ojos. Allí, una lágrima de sangre, comenzó a recorrer el tramo de sus pestañas precipitándose por los laterales hasta ir a morir a al oquedad de sus oídos.
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____ ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡VIVEREEEEE !!!!!!!!!!!!!! repitió una vez más-
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____ ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡VIVEREEEEEE !!!!!!!!!!!!!! gritó, alzando una mano al cielo y apuntando con la otra, directamente al cuerpo-
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____ ¡ Dios, bendito seas por siempre ! balbuceó la Viuda no es posible, no lo puedo creer,… está ocurriendo.
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Así fue, los labios del pequeño articularon una sencilla palabra: “ Duele “ - se le oyó- y poco a poco, comenzó a respirar. En efecto, el milagro que anunciaba Noc Valpis se estaba tornando en una realidad y aquel cadáver, frente a los ojos de creyentes y extraños, comenzaba a tomar vida retornando de su viaje al mundo de las sombras. Durante catorce días interminables, acompañadas de sus trece noches, este mismo episodio fue repitiéndose con el resto de cadáveres que llegaban trasportados por los soldados al salón del trono; En efecto, la esperanza de la vida iba dejando de ser una terrorífica pesadilla para convertirse en un hermoso milagro de resurrección colectiva.
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Pero, lamentablemente, no todo seguiría siendo así de hermoso. A medida que el reino se recuperaba y todos sus habitantes se tenían por inmensamente afortunados, empezaron a acontecer unos extraños sucesos a los cuales, no se dieron mayor importancia al inicio, pero que a la larga, iban a terminar convirtiéndose en determinantes.
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En el amanecer de aquella mañana, Constance, se dirigió a los aposentos privados de Noc Valpis con la intención de cumplir su parte del trato y poder recompensarlo con todos los honores del reino, así como, su compromiso por escrito de cederle su alma una vez fallecida, más no lo halló allí. En su cama, quedaban esparcidas todas sus ropas, allí pudo recoger también el hermoso medallón de plata con el que llevó a cabo todas sus sanaciones.
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La Viuda, al notar su ausencia, dio orden a la guardia real para que así comenzarán a registrar a conciencia todos los lugares del palacio y alrededores con el fin de poder hallar, vivo, el cuerpo de Noc Valpis , pero tras cinco jornadas de búsqueda infructuosa todos, terminaron por conocer la vedad : Noc Valpis había desaparecido misteriosamente y en su inesperada partida, no había dejado pista alguna que pudiera llevarles a su hallazgo
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CAPITULO.4
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Pasaron los días, y en el reino, seguían sin tener noticias fiables sobre paradero de Noc Valpis. La vida, resurgía con fuerza, y ello se hacía notar en cada rincón de la región, donde todo era armonía, felicidad y dicha infinita, entre sus habitantes. Al fin, tras tanto sufrimiento inútil e innecesario, apenas quedaban un par de vestigios del terrible paso de la muerte por aquel lugar. El discurrir del tiempo se convirtió en paradisíaco y ahora , en Nosdroc, se volvía a poder escuchar el dulce trinar de los pájaros.
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Aquellos sucesos extraños, acontecidos puntualmente a lo largo de los últimos procesos de sanación, fueron quedando en el olvido, y terminaron siendo atribuidos a diversos ataques indiscriminados protagonizados por lobos, y demás animales, que habían dejado, próximas a sus víctimas, las pruebas de su existencia en la aparición de multitud de heces amarillentas totalmente disecadas, y tan duras como las piedras. Fueron pocos estos casos, y la mayoría de ellos, venían a corresponderse con las muertes de animales comunes de granjas, tales como corderos lechales, gallinas, y algún que otro animal doméstico. Pero la verdad, es que nadie abrió investigación alguna al respecto, ya que, la nueva situación que comenzaba a disfrutarse en Nosdroc, recompensaba con creces, aquellas matanzas.
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Y así fueron transcurriendo los días, rodeados de sonrisas y buenas acciones entre sus habitantes. La Reina, dejó de ser una sombra para todos ellos, pero, aún así, siguió heredando el sobrenombre por el que se le había conocido hasta la fecha. A partir de entonces, ésta pasaría a convertirse en Constance I “La Reina Viuda”, en honor a la trágica pérdida de su marido, ya que éste, fue el único ser que no pudo ser resucitado por Noc Valpis al haber desaparecido, misteriosamente, antes de que lo pudieran llevar ante su presencia.
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Constance, dobló con cariño los enseres abandonados por Noc Valpis recogiéndolos celosamente en una arqueta de oro macizo realizado especialmente para la ocasión. Sobre su tapa, mandó tallar el nombre del salvador de su reino, acompañándolo de un hermoso epitafio :
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* “ Noc Valpis : El, te devolverá la vida, arrebatándosela a la muerte.”
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Días más tarde, aquella arqueta, convertida en el más apreciado tesoro de la Reina, fue enterrada en los jardines de palacio, bajo la atenta mirada de las murallas que lo rodeaban. Sobre aquel lugar , Constance, * ordenó levantar un hermoso mausoleo, en el cual , la estatua de una mujer arrodillada, se aferraba desconsoladamente a un ataúd de marfil oscuro . De los laterales de aquel ataud funerario, surgían, omnipotentes, dos alas, negras como la noche, de enorme envergadura, y que desplegadas al viento, parecían querer llevarse consigo, el efímero, pero profundo recuerdo, que Noc Valpis, quiso dejar en el corazón de aquel reino perdido. Su increíble historia, comenzó a ser transmitida de padres a hijos, creándose así, las bases de su Leyenda.
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Pasaron los años y los extraños sucesos seguían repitiéndose, pero en sí, toda la región de Nosdroc, gozaba de excelente salud. Las nuevas generaciones nacidas a partir de las sanaciones, recordaban en cada aurora al renombrado hechicero, que años atrás, había concedido a todos, una nueva oportunidad de vida. Su enorme gratitud, llegaba hasta tal punto, que a lo largo de las noches de luna llena, todos ellos se concentraban en masa frente al recuerdo de aquel majestuoso mausoleo. Allí, agarrados de las manos, y formando un círculo, pasaban las horas en vela, rogando inmersos en plegarias hasta bien entrado el amanecer, pidiendo a Dios, que aquel mago pudiera volver a Nosdroc, algún día, para poder agradecérselo personalmente. * Estas últimas generaciones, gozaban de un nuevo Don difícil de explicar: Todos habían sido tocados por la fortuna, ya que, el tiempo pasaba muy lentamente a lo largo de sus vidas dejando, tan sólo, débiles señales de envejecimiento en sus cuerpos. Pero de todos ellos, aquel maravilloso Don de la eterna juventud, se hacia especialmente pronunciado y presente en una criatura en la que el tiempo, se había detenido completamente, ya que, seguía manteniendo su misma presencia física con respecto a la edad que disfrutaba en el momento en el que ocurrió su sanación. Aquel ser dotado de esta maravillosa cualidad, propia de los Dioses, se correspondía con el primero de los resucitados por Noc Valpis, su nombre era Delfos y se trataba del pequeño, que aquel soldado llegó a presentar a la Reina para que el hechicero actuase sobre su cadáver, devolviéndolo, así, a la vida.
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Delfos, era el “ Elegido”, un diminuto ser envidiable. Su fisonomía era perfecta, tanto en belleza, como en inteligencia y siempre, radiaba un halo especial de inocencia propia de un niño de corta edad. El Elegido, había crecido bajo la protección de los brazos de Constance, su mentora, pero en realidad, aunque su rostro y su cuerpo no lo supieran reflejar, sus canas contaban ya, cuarenta y siete años encerradas en el cuerpo de una criatura que no alcanzaba las diez primaveras. El, era El Elegido, el primero, el único para la Reina. Su increíble proceso de sanación, no solamente, lo había devuelto la vida, sino también, había desarrollado en él, un magnifico poder, por el cual, podía ser capaz de predecir el futuro a través de sus sueños. No sólo eso, si no también, disponía de la facultad de llegar a sanar todas las enfermedades, todas, salvo la muerte, con la mera imposición de sus manos en la parte del cuerpo afectada por la enfermedad.
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Todos, incluida la Reina, creían sinceramente que el pequeño Delfos, era verdaderamente el * legado que Noc Valpis quiso dejar allí, antes de desaparecer. El, era el heredero de una parte importante de sus poderes, y eso, lo convertía en un ser humano único. Un día llegó a predecir con exactitud, una serie de sucesos trascendentales. Aquella noche, el niño más pequeño de un campesino desapareció misteriosamente. Durante varias jornadas, todos los soldados de Nosdroc lo buscaron con ahínco sin poder dar con él. Ya casi lo habían dado por muerto, cuando Delfos, consiguió adivinar a través de sus vestimentas el lugar exacto donde el niño podía encontrarse. En su visión, lo descubrió; aquel pequeño, había caído en una zanja muy profunda cercana a la casa de sus progenitores. Delfos, apuntó hacia aquel lugar con su mano izquierda abierta, para señalar el punto exacto donde el chiquillo yacía, semi-insconsciente, y muerto de frío ; sus ojos tornados, dieron con la angustia provocada por su soledad, y recogieron como, un radar, el miedo de su llanto. Asi fue, los soldados corrieron hacia el punto que Delfos señalaba con el dedo como origen de su presentimiento y lo pudieron hallar allí, recogido, en una posición fetal.
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Aquel día, Constance, terminó arropando a Delfos entre sus brazos y apoyando su mejilla derecha contra su pecho desnudo, Delfos la miró y le dijo :
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____Mi Reina : Sepa que acabo de verla sonreír junto al Rey, y ambos, se encontraban muy felices. Sus voces, llegaban hasta mí, tan claras como el discurrir del arroyo entre la maleza. Los he visto pasear, cogidos de la mano, recorriendo los jardines donde queda el mausoleo, mientras el medallón de Valpis lucía como una estrella sobre su pecho. Ahora lo se. El centro de todo su poder, reside, precisamente, en la energía de su aleación mágica, que al contactar con su piel, hará posible que sus dos almas vuelvan a reunirse pronto, muy pronto, ya lo verá-
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En el rostro de Constance , una lágrima de felicidad descendió en caída libre marcando un surco a lo largo de sus mejillas . Al llegar a posarse sobre el contorno de los labios, ésta, hizo florecer la única sonrisa verdadera que la Reina, había recreado en sus sueños, varias veces, desde la trágica muerte de su amado. Delfos, hizo una pausa en su discurso , descendió la mirada fijándola en el suelo y manteniéndola a esa altura, prosiguió con su relato :
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También, he descubierto la figura terrorífica de la bestia, y como esta, acechaba a ambos, escondida entre las sombras. Sus mortales incisivos se alimentaban de sangre real como la vuestra, era un ser espeluznante, un ser inmortal, prácticamente indestructible. * En gmi sueño, llegué a entrar en su guarida situada bajo la tierra, se trataba de un lugar angosto y oscuro, recuerdo que el cielo, reinaba con todo su esplendor, la luna : llena y sangrante . He podido escuchar el aullido de su ejercito, así como leer, en las paredes de sus defensas, el epitafio que todos conocemos :
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“ El, te devolverá la vida, arrebatándosela a la muerte.”
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Aquella noche, Constante, apenas podía conciliar el sueño. Las últimas palabras de Delfos resonaban a cada minuto en su mente y terminaban alojándose, como una losa, en lo más profundo de aquel corazón que seguía sufriendo por la muerte de su hombre. Siempre, lo había presentido, sabía que su marido intentaría volver a ella y que, nunca, la dejaría sola.
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A altas horas de la madrugada, el sueño y el cansancio, lograron, al fin, hacerse un lugar en la noche y Constance, comenzó a cerrar los ojos para empezar a soñar.
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En su delirio nocturno, se veía a si misma levantándose de su lecho y dirigiendo sus pasos hacia el lugar del salón donde aún guardaba, encerrado en una vitrina, el hermoso medallón que Noc Valpis les dejó antes de desaparecer. Sus dedos comenzaron a acariciar su aleación y al hacerlo, sintió como una sensación de calor intenso comenzaba a ascender por sus brazos concentrándose en su pecho. En aquel instante, Constance, escuchó la voz de su amado Rey que se dirigía hacia ella, por la espalda.
Vuélvete, estoy aquí, cariño, no temas, esta vez, no volveré a marcharme - Dijo -
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Miró hacia atrás y allí, lo encontró, rodeado por aquel halo de luz resplandeciente y muy intensa. El, se acercó y la tomó entre sus brazos, la besó y la trasladó consigo hasta sus aposentos, donde cerró la puerta.
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Avanzada la madrugada, un rayo de luz terminó despertándola entre delirios; en su gesto feliz y dichoso, seguía manteniendo la sonrisa al comprobar la presencia de un cuerpo humano que yacía acostado en su lecho, junto a ella, cubierto por las sábanas. No lo quiso molestar, sabía que aquella figura se correspondía con amor de su vida y ahora, lo tenia durmiendo a su lado, dándole la espalda. Se había hecho realidad, el sueño predicho anteriormente por Delfos, era cierto, y lo tenía frente a ella. Constante se levantó sigilosamente procurando que ninguno de sus movimientos pudieran desvelar el sueño profundo de su amor. Nunca, se había sentido tan dichosa, tenía la impresión de haber estado dormida durante muchos años.
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____ Que hermoso - pensó - aún es de noche,…, estoy despierta y él sigue aquí, dormido a mi lado. Luego, se levantó y fue a buscar su ropa para comenzar a vestirse, al ver sus vestidos, pudo percatarse del lamentable estado de abandono en el que se hallaban ; todos estaban raídos, sucios, desgarrados, algo, que nunca había llegado a suceder. Lo primero que pensó al verlos, fue que los sirvientes habían descuidado el servicio, ya que, la habitación entera se encontraba en similar estado. Al verla, descubrió como cualquier rincón de su aposento poseía acumulado más de dos dedos de polvo y la enorme lámpara de araña que pendía sobre ella, envolvía sus cirios en un denso velo de telaraña donde, la cera, desbordaba en gran cantidad por los laterales de sus bases.
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____Esto, es inconcebible, - dijo, visiblemente enojada - no pude fijarme ayer, pero es evidente, que tanto Ricardo como Tatiana, han abandonado sus obligaciones dejándolo todo hecho una mierda; me van a oír estos dos.
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Constance, terminó de calzarse y salió de la habitación requiriendo, a voces, por los pasillos, la presencia inmediata de sus dos sirvientes para poder llamarlos al orden. El eco de sus llamadas, resonaban en el vacío sin que nadie contestara a ellas.
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____¡ Ricardo!, ¡Tatiana!, Hagan el favor de venir inmediatamente - Gritaba enloquecida al mismo tiempo que descendía las escaleras que llevaban al salón de abajo.-
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Nada, desde ningún rincón del palacio pudo escucharse voz alguna que fuera a atender sus órdenes. Al pie de la escalera, la figura de dos soldados, hacían guardia, impasibles, mientras la Reina descendía por sus peldaños completamente desquiciada.
____¡ Guardias! - ordenó dirigiéndose a ellos - localicen a Ricardo y a Tatiana, y preséntenlos cuanto antes en mis aposentos.
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Aquellos soldados, ni pestañearon ante sus ordenes, ambos seguían inmóviles haciendo guardia a pie de la escalera, siempre, de espaldas a la reina.
____¡ Están los dos sordos, o qué ! - Volvió a gritar la reina. - Les he dado una orden, cúmplanla, ¡ ya !
Los soldados ni se movieron, quedaron impasibles como estatuas, lo cual, enardeció a la Reina que se apresuró escaleras abajo para llamarles la atención.
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____ Guardia - ordenó al más alto posicionada justo a su espalda - , o cumple la orden iso-facto, o mañana mismo, lo rebajo a sirviente de establos.
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El soldado no medió respuesta, seguía impasible, de espaldas a la reina sin prestarle la mínima atención. Constance, atónita por la insolencia y arrogancia eximida por aquel vasallo, optó por ponerle la mano sobre el hombro por detrás y volviéndolo hacia ella, comenzó a deletrearle imperativamente la orden: V...a....y...a...i...n...m...e....d.... no pudo terminar la frase, pues en aquel momento, el cuerpo de aquel guardia terminaba desmoronándose como una montaña de cenizas ante la perpleja mirada de la soberana .
____ ¡ Dios! - exclamó Constance, mientras lloraba aterrorizada al contemplar el cráneo desnudo de aquel hombre rodando por el firme al igual que una pelota - ¿ Qué clase de brujería es esta? - Se preguntaba , nerviosa, mientras se dirigía a tocar el cuerpo del otro soldado que aún permanecía erguido y de espaldas a ella .-
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En efecto, lo mismo ocurrió con el otro guardia. Al rozar su armadura, toda la figura de aquel hombre se desvaneció, quebrándose como el cristal, para terminar esparciendo sus huesos al pie de la escalera. Un oscuro presentimiento comenzó a hacerse presente en lo más profundo de su alma. La frialdad de un posible encuentro, cara a cara, con la muerte fue adueñándose de su mente y empezaba a conocer porqué nadie había acudido antes a sus llamadas. Miró a su alrededor y en todo lo que veía solo llegaba a ver la gélida cara de la muerte, era así, estaba sola, encerrada en una enorme tumba, víctima de los efectos de su propio sueño o de un extraño embrujo que había conseguido acabar con todo cuanto había conocido hasta entonces.
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Poseída por la angustia de sentirse en lo cierto, subió a toda velocidad la escalera para volver a sus aposentos. Un nuevo y estremecedor presentimiento, aún más cruel y oscuro, comenzaba a tomar forma en su interior. Necesitaba saberlo cuanto antes, precisaba comprobar cuál era la verdadera identidad de aquel hombre al cual se había entregado, en cuerpo y alma, durante toda la noche. Abrió las puertas y se dirigió hasta el lugar de la cama en donde aún podía contemplarse aquel volumen humano que permanecía dormido. Temblorosa, procedió a descubrirlo, retiró de un golpe las sábanas y allí, frente a sus ojos, pudo constatar la verdad. En efecto, aquel ser, seguía correspondiéndose con el cuerpo de su amado marido, el difunto Rey. Este, todavía permanecía aún recostado sobre su lecho, recogido en una sola forma; estaba dormido, con tenía vida, se había convertido en una estatua de piedra. Constance, quedó consternada por el hallazgo de su terrible descubrimiento. Sabía que los hechos que habían acontecido a lo largo de aquella madrugada, no habían sido producto de un sueño, ya que sus ropas, aún mantenían el aroma y varios restos del semen de su amante. Perpleja y estremecida, acarició con las yemas de sus dedos al piel que cubría el su esternón, sin dejar de contemplar la estatua de su marido que yacía, frío, como la piedra. Fue entonces, cuando al tacto de sus dedos, descubrió, alojado bajo la piel pálida de su pecho, la extraña forma de un objeto de aristas pronunciadas que había quedado soldado al hueso, pasando a formar parte de él..
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____ ¡Díos!, ¿ Qué es esto? - exclamó, mientras sus manos y su mirada, estudiaban los extraños vértices de aquella forma alojada bajo su piel - .
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Su pesadilla, no había hecho mas que comenzar; ahora, empezaba a percatarse de que el pacto que sostuvo con el misterioso Noc Valpis, aquel por el cual, su alma quedaría en posesión de este tras su muerte, podía estar cumpliéndose y por tanto, de hallarse en lo cierto, su cuerpo se habría convertido ya en un cadáver . Constance, se dirigió rápidamente hacia el gran ventanal románico que se abría en la habitación para poder ver desde allí el mausoleo que había mandado levantar en los jardines en honor a Noc Valpis. No estaba, este había desaparecido misteriosamente sin dejar vestigio alguno de su existencia.
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Constance se sintió mal, a duras penas, consiguió alcanzar el lecho donde terminaría desvaneciéndose. Al recobrar la consciencia, comenzó a notar la presión de un cuerpo extraño que permanecía tumbado sobre ella. Miró al frente intentando descubrir la identidad de aquel ser, pero, sorprendentemente, allí, junto a ella, no había nadie, salvo la estatua de su marido. Se ahogaba, notaba como le faltaba el aire y apenas podía respirar. Intentó mover una de sus manos y le fue imposible porque había sido inmovilizada. A continuación, comenzó a notar la sensación de unas manos que iban aforrándose a sus curvas; un gélido aliento ascendía por la piel de su cuello, haciéndose fuerte, en la parte trasera de su oído. Una vez allí, comenzó resonar en el vacío una voz que terminó helándole la sangre: - “ Es tu hora – se oía - no temas, yo te devolveré la vida, arrebatándosela a la muerte.” -
No dio tiempo a más, Constance, sintió la fría punzada, aguda, de un mordisco afilado a la altura de la yugular donde, alguien, comenzó a succionarle la sangre . Así, fue perdiendo, poco a poco, todas las fuerzas hasta quedarse débil, demasiado débil para poder resistir.....Segundos más tarde, se la oyó pronunciar una palabra antes de morir : “ Duele”
FRAYNEUSConfianza (miércoles, 5 de agosto del 2009 a las 04:06)
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CAPITULO.5
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1812 , Noviembre
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En toda mi dilatada experiencia como columnista del London News, jamás, me había llegado a encontrar en una situación tan insostenible. Recuerdo, que hace años, la dirección del periódico me envío a la zona de Gibraltar, situada al sur de España, para cubrir el conflicto que embarcaba a nuestros compatriotas en un derecho de territorios que mantenían con los Españoles. A lo largo de aquella travesía, nuestro barco fue asaltado por piratas del atlántico y terminó hundiéndose a la altura de Portugal. Aquella vez, salimos con vida de milagro, apostados en varios botes, donde fuimos rescatados, in extremis, por la real armada portuguesa cuando ya estábamos a punto de caer en manos corsarias. Ni siquiera aquella situación, vivida al limite de lo inimaginable, podía compararse con la que, ahora, comenzaba a experimentar en el interior de aquel túnel cercano a la región de Noc Valpis.
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La gélida humedad del interior de la caverna calaba en mis huesos de una manera extrema; sentía tanto dolor, que sinceramente pensé que varios de ellos podían haberse partido al intentar moverlos estando medio congelados. En un momento dado, alcé la mirada para descubrir el punto exacto al que hacía referencia la dirección de la flecha. En efecto, a lo lejos, mis ojos comenzaron a diferenciar, lo que parecía ser el tramo final del túnel. Allí, en un destello en los últimos metros, se hacía perfectamente visible la irrupción de una luz blanca, muy poderosa, que iluminaba un espacio abierto en la roca; una luz que se situaba, mas o menos, a unos doscientos metros de mi posición. Con la mirada fija en aquel destino, empecé a reptar hacia él, y digo reptar, porque en aquellos instantes, mis piernas apenas obedecían los impulsos que partían de mi cerebro, por lo que tuve que arrastrarme de la misma forma que lo hiciera un niño de corta edad, es decir, reptando sobre mi propio cuerpo. El dolor que sentía en la piel se hizo insufrible y antes de llegar a cubrir cincuenta metros terminé cayendo desplomado . Allí, tendido de bruces, contra el suelo, permanecí semi-inconsciente durante bastantes minutos que, ahora mismo, seria imposible de precisar cuántos, pero que fueron muchos. Me asusté, pues ya no sentía nada de cabeza para abajo. No acertaba a mover mis piernas , ni mis brazos y tan sólo, sentía el bombear continuo de la sangre que se me agolpaba, viscosa y granate, entre mi sien y el suelo. Allí, recostado sobre la fría piedra, permanecí sin poder mover o abrir los ojos. En un intento desesperado, hice el último esfuerzo para lograr enfocar débilmente mi mano derecha que permanecía tendía frente a mí, al abrirla y observar su palma, descubrí, que habían desaparecido todas las líneas y que ahora se mostraba como una masa deforme, amoratada , sangrante, dolosa, exageradamente dilatada. Recuerdo, que allí, tendido en el firme, casi sin vida, comencé a sentir como, por mis mejillas, descendía una lagrima plagada de dolor que se tornaba rígida a medio camino, al quedarse congelada, al igual que una perla nacida de mi propia piel. Y, entonces,…, sucedió. Desde la distancia, pude contemplar cómo mi maltrecho cuerpo quedaba tendido sobre aquella pista de hielo oscuro, al igual que el de un animal malherido, abandonado por el destino, a su suerte. Aquello, resultó una experiencia mística, pude contemplarlo desde la altura, pasando de ser su antiguo dueño, a convertirme en un mero espectador de su lento agonizar. Allí, desde aquel lugar privilegiado, comencé a entender , tarde, demasiado tarde, el verdadero significado de las palabras que Buzau, el portero del hotel , había dirigido a Stev momentos antes de partir en dirección a Salonta :
____ “No se olvide, Stev, hoy tendremos luna llena, y usted, mejor que nadie, tiene que ser consciente del extremo peligro que encierra no tener en cuenta la advertencia de los que nunca volvieron de allí,.... Tenga cuidado, sea prudente, no corra riesgos inútiles y, por favor, regrese antes que de comienzo el ocaso en la región en la que todos creemos se sitúa Noc Valpis.” .
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Mi cuerpo yacía moribundo , apenas le restaba un hilo de vida y agonizaba por segundos, mientras mi “Yo”, rezaba para que alguien, o algo, pudiera evitarle tanto sufrimiento inútil. Así, de esa forma, llegué a contemplar su, lenta e irremediable, transformación en estatua de hielo. Las primeras señales fueron la aparición de diminutos témpanos que emergían bajo las piernas y como, estos, iban invadiendo y ascendiendo , vértebra a vértebra , por su espina dorsal hasta coronar la base de la nuca. Así, de esa forma tan amarga, comenzamos a sentir, al unísono, la llegada tan próxima de la muerte. En un momento dado, creí poder verla. Sentí como, la dama oscura, surgía de las paredes reclamándome a gritos para arrastrarme con ella al más allá. Después de esto, se hizo la oscuridad más absoluta. Desde el lugar donde yo seguía presenciando la escena, acerté a poder escuchar mi leve y pausado respirar cuando este iba quemando sus últimos cartuchos de vida, siendo consciente, de la posible separación definitiva entre cuerpo y alma. Cuando creí que todo estaba perdido, cuando ya apenas daba un sólo centavo por mi vida, e iba haciéndome a la idea de tener que acostumbrarme a mi nuevo estado de inexistencia,... aconteció la magia. Si, yo al igual que todos ustedes fui de aquellos que , siempre, me resistí a creer que la magia pudiera terminar existiendo per se, pero aquella situación lo cambiaba todo; una vez más, y esta vez, por suerte,estaba muy equivocado. El haz de luz del final del tunel, fue creciendo y avanzando, hacia mí, a gran velocidad hasta que fue devorándome entre sus ondas. Fue inconcebible, por un minuto, creí estar apostado en las mismas puertas del paraíso, mientras un millón de voces conocidas y cercanas, arremetían, juntas, declarando que me querían y que deseaban estar a mi lado. En el momento de máximo esplendor de estas voces, creo que pude llegar a distinguir, en ellas, los rostros y las manos, de muchos seres queridos que ya no estaban conmigo,… Mi abuelo, mi padre, hasta el pequeño Durk, todos, parecían encontrarse allí. No dio tiempo a más; aquella luz mágica, arrastró mi alma a su centro con la fuerza de un tornado. Fui absorbido por su ojo central. Antes de entrar a formar parte de su materia líquida, llegué a escuchar el mensaje de unas palabras que emergían de sus paredes envolventes: “.... Vuelve a la vida, no es tu momento, cumple tu destino, nosotros, te esperamos.....” Así sucedió, una fuerza indescriptible, surgida de mi cuerpo yaciente en el suelo, volvió a encauzarme en él, e hizo que penetrara en mi propio cadáver hasta hacerlo revivir . Recuerdo, que al abrir los ojos, logré mover mis manos sin ningún tipo de dolor; mis heridas habían conseguido sanar inexplicablemente, y aquel lugar donde me hallaba no parecía corresponderse, para nada, con el último que había dejado antes de morir. Recuerdo, que mi última percepción anterior a este trance, fue aquella en la que me hallaba desvanecido, a medio camino entre la entrada y salida del tunel, pero ahora, en mi asombroso despertar, yo quedaba sentado a pocos metros del límite , bajo el umbral del pórtico de la salida, donde, todo cuanto comenzaba a percibir, se tornaba notablemente diferente, como si mi alma hubiera retrocedido varios siglos atrás.
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CAPITULO.6
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Astaroth, “el guardián”, cabalgaba atravesando el embrujado valle de la muerte junto a su inseparable escudero, el pequeño Plimut,. Aquella inhóspita vereda, no figuraba en los mapas de la región de Nosdroc, territorio limítrofe con el reino de Andrak, lugar de procedencia de ambos. Sabía que sus vidas corrían peligro a cada paso que daban, ya que las últimas nuevas llegadas de Nosdroc, situaban la existencia de numerosos rastros dejados por un nuevo ejercito de depredadores, “ los terribles Brodax”. Los Brodax, eran sicarios incondicionales a las ordenes de la bestia. Siempre actuaban de noche, huían de la luz del día, porque ésta, terminaba con sus vidas. Su terrible aspecto físico-genético, discurría a caballo en una mezcla de hiena, humano y vampiro a la vez. Los Brodax, acechaban siempre camuflados en forma de sombras surgidas de la oscuridad. Lo hacían emergiendo desde lo más profundo de las cavernas o, a veces, surgiendo también de las entrañas de la tierra, donde ellos mismos se auto enterraban para evitar ser dañados por la luz solar. Pero cuando atacaban, lo hacían en grupo, y entonces, adquirían las formas de bestias asesinas que realmente eran. En su origen, posiblemente algunos de ellos fueron hombres, la mayoría campesinos, gente indefensa, a la que un extraño organismo bacteriano terminó transformando en animales carroñeros, depredadores, sin escrúpulos, surgidos de las tinieblas y con una fuerza de quince toneladas desarrollada a lo largo de sus prominentes y feroces mandíbulas. Dicen, que un sólo de mordisco realizado en la cabeza de sus víctimas, era suficiente para dividir su cráneo en dos mitades y dejarlo separado a la altura de la boca con respecto al resto del cuerpo. Astaroth, sabia que no podía confiarse un minuto, cualquier descuido, cualquier error, por mínimo que este fuera, podía llegar a costarles la vida, y transmutarlos en uno más de sus esbirros, pero, también era consciente, de que mientras portase en su cabeza el yelmo arrebatado a Valpis, nadie, que no poseyera el medallón del brujo , podría acercarse a ellos a menos de seis metros a la redonda. Aún así, el miedo discurría con fuerza por sus venas, si alguna vez lo perdiera, o alguien consiguiera arrebatárselo, él y suacompañante, correrían la peor de las suertes. Por ello, aprendió a descansar con los ojos abiertos y con los oídos siempre alerta frente a cualquier movimiento que pudiera acontecer a su alrededor. De niño, había adquirido el sentido auditivo de los murciélagos al haber sido atacado por una reina de esta especie a los pocos días de nacer. Sus poderes, residían en una alteración evolutiva de su genética, había desarrollado un sexto sentido espectacular, por el cual, su mente presentía el peligro como al igual que un radar, a partir de aquí, su poder corpóreo, adquiría una fuerza destructiva descomunal. Normalmente, su aspecto físico era el de un apuesto caballero errante, siempre a la búsqueda una nueva aventura con la que poder dar sentido a su vida, pero al menor atisbo de peligro, su anatonomía se transformaba adquiriendo los poderes arrebatados a los animales más inteligentes y peligrosos del planeta; La visión de un águila, la audición de un murciélago, los incisivos y garras de un tigre negro, la astucia de un lince, y por ultimo, la ferocidad y percepción extrasensorial de un tiburón tigre. A estas cualidades, que lo convertían en un ser, mitad hombre, mitad bestia, añadía el poder de su Acero Bástico, el único filo capaz de partir en dos un roble de una sola una embestida. Esta espada, fue forjada por los dioses del bien de Andrac, y nació concebida, como la única arma que podía acabar con los Brodax, siempre y cuando, fueran decapitados con esta, y posteriormente, su filo de plata sagrado, atravesara sus corazones.
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La noche se les echaba encima a pasos agigantados mientras el tiempo discurría en su contra. A lo largo del camino, se habían topado con evidencias, claras, de algunas incursiones protagonizadas por las crías de los Brodax, localizadas en varias granjas situadas a lo largo de la frontera; Aquellas pistas, se descubrían en la existencia de varios cadáveres correspondientes a animales domésticos que yacían devorados y abiertos en canal sobre sus pastos. Astharot, se percató rápidamente de la verdadera causa de aquellas muertes a tenor de los indicios que hallaron junto a los cuerpos. El, lo sabía, conocía que aquellas heces de color amarillo claro, semienterradas a dos pasos de las victimas , se correspondían con los desperdicios de las camadas de las bestias. Era evidente : el entrenamiento de los Brodax cachorros había comenzado. Ahora, en su inicio, se mostrarían al mundo en forma de pequeñas alimañas que emergían, sigilosamente, del interior de la tierra. Un vez en la superficie y amparadas por la oscuridad, ningún animal cercano de sangre caliente quedaría a salvo de sus ataques, siempre efectuados en manada. Por muy grande que este fuera, en el plazo de minutos acabarían con él, haciéndose más fuertes y desarrollando sus garras y colmillos tras alimentarse de su sangre, luego, más tarde, transcurridas tres lunas desde el inicio de sus bautizos, estas mismas criaturas se transformarían en Brodax – adultos, adquiriendo un poder asesino inimaginable.
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____ ¡ Dios ¡ - esclamó Astharot - , son más de los que habíamos calculado en un principio, y lo peor de todo, es que se mueven y se transforman muy deprisa. Fíjate el color de sus heces, algunas de ellas son amarillas casi por completo, y esto significa, que muchas de las crías han mutado en tan sólo minutos, convirtiéndose, mientras comían, en Brodax adolescentes. ¡ Vamos, Plimut, apresurémonos!, debemos llegar cuanto antes a la corte y avisar a la reina de Nosdroc del grave peligro que corren, de lo contrario, este reino, entero, se convertirá en el nido de Valpis.
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CAPITULO.7
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Astaroth, detuvo su montura al llegar a la bifurcación que se adentraba en el bosque. Atravesándolo, sabía que, al fin, pondrían los pies en la meseta. Una vez allí, deberían retomar el rumbo hacia el sureste, y en un dia, a lo sumo, un par de ellos, lograrían alcanzar las puertas del palacio de Nosdroc . El astuto guerrero, acarició el oscuro pelaje de su caballo, y aproximando su boca al oído derecho del animal, dejó caer dentro unas palabras de aliento :
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____ “ Ánimo compañero, a partir de ahora, verás como vas perdiendo, poco a poco, el miedo a las sombras, pues debes conocer, que tras esos árboles que se pierden al frente , al fín,…., sí, compañero de fatigas, al fin, tu y yo, quedaremos a salvo, al caminar, bajo el amparo de la espada y de los hombres de Laston .
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Astaroth, perdió su mirada en el horizonte. Ondeando el ocaso cobrizo, comenzó a sentir la presencia de la magia de la flora que yacía atrapada bajo la niebla; Su paz, y sobre todo, su alarmante quietud, lo arrastraban irremediablemente hacia la espesura, en donde la vida y la muerte, compartían una misma expresión : “Incertidumbre”.
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El punto de encuentro con la avanzadilla de Laston “ El Invencible” estaba por fin al alcance de sus manos. Tras el largo viaje de tres días atravesando la frontera, sólo les restaba salvar aquella zona del bosque para poder reunirse con él, e ir, juntos, a la caza de Valpis, antes de que fuera demasiado tarde para todos.
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Astaroth, se encontraba visiblemente nervioso. Sabía, que en el corazón del boscaje que se abría al frente, comenzaban a confluir las poderosas fuerzas del bien y del mal. A medida que se acercaban a su entrada, su instinto extrasensorial se tornó más perceptivo y sensible, y comenzó a dar muestras evidentes de los primeros signos de alerta. Sentía, como tras de sí, empezaba a aflorar el aliento nauseabundo de los Brodax .Lo percibía, lo sentía tan cercano a sus pasos , que casi podía oler el batir de las alas que, sin duda, permanecían ocultas en la oscuridad, aguardando, pacientemente, el acontecer del primer descuido imperdonable, aquel fallo, que a la postre, pudiera convertirse en definitivo para poder atacarles sin clemencia. Todo, cualquier detalle que iba descubriendo al paso, por minúsculo que este fuera, adelantaba en su cabeza el discurrir de los acontecimientos inminentes ; aquel claroscuro apostado en los troncos de los pinos , las sobras del mismo tono que emergían de la hierba, así como el número indeterminado de heces amarillas con las que habían topado a lo largo del camino, revelaban, en si mismas, el hecho de que las “bestias aladas” aguardaran aquella entrada suicida en el bosque, donde, en cualquier momento, comenzarían a caer sobre sus cabezas al igual que ratas hambrientas. Sabía, era consciente en todo momento, que no quedaba otra alternativa que la de tener que atravesarlo aquella misma noche, ya que, Laston y los suyos, no aguardarían otro amanecer más. Así, que no lo pensó dos veces, tensó las riendas de su caballo, y apretando con fuerza los dientes, observó el camino de guijarros que se abría al frente. Entonces, encauzó la mirada de su montura hacia las primeras piedras, espoleó silenciosamente su lomo, y azuzó las riendas a la orden del castañear de su lengua en el paladar de su boca, indicando con ello, a su caballo. que iniciase el paso trotado en aquella dirección. A medida que se adentraban en el bosque, Plimut, su fiel escudero, comenzó a silbar la melodía surgida de los cánticos de victoria de la famosa afrenta bélica de Albitania, con la única intención de poder sacudirse el miedo de encima. Su silbido, resonó en el vacío como si se tratase del aullido de las montañas, el eco del mundo, que venía a reclamar, al unísono, el amparo de las fuerzas de la noche. Al tiempo, y una vez internados en el bosque, los trocos de los árboles adoptaron diferentes formas y figuras extrañas, y todo a su alrededor, pareció revivir. Algunos de ellos, reflejaban en la madera, los distintos huecos que variaban de forma, haciéndolos cambiantes, y en cierto modo, dándoles vida al imaginarlos conversar a partir de aquellas bocas que emergían de sus cortezas. Alguien, o algo, los movía continuamente de sitio, pues a menudo se topaban con el mismo árbol cada cincuenta metros. Astaroth por primera vez en el trayecto sintió que aquella presencia pudiera tratarse, tal vez, de ella : La leyenda de la luz que habitaba en el bosque.
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Se hallaban literalmente extenuados, la fatiga acumulada durante tres días ininterrumpidos de trayecto comenzaba a pasarles factura. El corcel de Astaroth avanzaba lentamente, sobre su lomo, transportaba el cuerpo exhausto de su jinete, que se abrazada, como podía, al cuello del animal. Su cuerpo, se abatía a golpes sobre su largo y hermoso crin, al mismo tiempo que bandeaba a causa del flemático trote. En un momento dado, Astaroth, no pudo más, arqueó su figura hacia delante dejando alojada su mejilla a la altura del pecho del rocín. En aquel instante, su mano derecha cayó libre balanceándose a lo largo del costillar, entre este, y las patas delanteras del hermoso caballo. Algunos metros atrás, sucedía algo parecido con Plimut, quien apenas podía sostenerse firme sobre su montura sin sufrir el peligro de desvanecerse. Todo sucedió muy deprisa. La noche se cerró por completo, y primero Plimut, seguido después de Astaroth, cayeron desde sus sillas desplomándose sobre el verde manto de la hierba. Entonces, ocurrió lo previsible. En aquella infortunada caída, el yelmo de Valpis se desprendió de la cabeza de Astaroth y fue rodando por el suelo hasta detenerse a los pies de un roble que nacía fuera de su alcance. Este, fue el comienzo de sus desdichas. Ellos, los Brodax, anhelaban esta oportunidad, sin la protección del yelmo de Valpis, ningún humano podía ofrecer resistencia frente a la voracidad de sus colmillos; Y así, comenzaron a agruparse, para preparar, en silencio, su inminente ataque en manada. Primero, se escuchó el crujir inusual de las ramas al partirse, luego, el bosque escuchó el aliento cálido y ultratumbo de algo enorme que se movía fugazmente en el interior de sus tripas. Aquel sonido callado, dio paso a un espantoso rugido que surgió de la nada y que se abalanzó sobre el indefenso Plimut. El, fue la primera víctima; Sintió un mordisco seco a la altura del muslo. Un gélido escalofrío ascendió por sus cervicales. Esta sensación, fue reventándole, una a una, todas las vértebras antes de sentirla estallar, como un enorme latigazo, en la parte trasera de su cerebro. Plimut, se despertó sobresaltado al percibir la primera punzada sobre el nacimiento de su pierna; Instintivamente, llevó hasta allí la mano derecha con el objetivo de poder taponar la herida abierta por donde sentía que discurría su sangre impunemente. Entonces, Plimut, comenzó a tomar conciencia de la verdadera magnitud de su desgracia y en aquel mismo instante, supo que, jamás, volvería a caminar; Aquella sensación desgarradora acababa de arrancarle la pierna de cuajo, sus dedos fueron directos a la rodilla, ya no estaba, sólo acertaba a palpar una masa deforme de carne desgarrada y piel deshecha, por donde se desangraba.
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____ ¡!!!!!Amo, cuidado!!!!!!! - gritó, mientras aprisionaba con fuerza su femoral - Después de esto, ya no pudo proseguir. Abrió los ojos y descubrió la mirada de una pareja de Brodax adultos que estudiaban sus movimientos por encima de su cabeza; Entonces lo supo. Supo que iba a morir sin remisión. Uno de ellos, el más corpulento, lo envolvió entre sus alas y tras emitir un chillido aterrador, lo atacó directamente sobre la yugular, separándole, de un terrible arrebato, la cabeza, del tronco.
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Astaroth, seguía tumbado, permanecía semi-inconsciente en el momento en el que se produjo la muerte y la descuartización de Plimut. Hizo ademán de levantarse, pero apenas podía mover sus piernas ya que seguía estando demasiado débil. En un esfuerzo sobrehumano, fue arrastrándose para intentar alcanzar las raices del roble donde había quedado alojado el yelmo de Valpis, pues sabía, que tan sólo este, podría cambiar su destino cruel. Fue, el mismo Brodax que atacó primero a Plimut, quien, en un giro brusco de cabeza, se percató de su intención suicida. No le dio opción, comenzó a emprender su veloz carrera con la intención de cazarlo antes que pudiera ni si siquiera rozar el yelmo de Valpis. Cinco metros antes de poder apresarlo entre sus garras, la bestia, extendió sus alas quirópteras elevándose en el aire para caer sobre su yugular al igual que un buitre. Todo fue muy confuso, Astaroth, cerró los ojos encomendándose a la muerte. En aquellos segundos de indescriptible angustia, fueron transcurriendo por su mente todos los momentos felices que conformaron su vida : El día que se convirtió en caballero; el rostro de su amada Griselda; las manos y el pecho de su madre amamantándolo,...., hasta tuvo un instante en el cual pudo recordar el rostro de su querido y amado Plimut. No tenía escapatoria. Pudo escuchar el aleteo de aquel Asesino que llegaba hasta él suspendido en el aire; ya empezaba a notar sobre su alma la agresión mortal de sus garras, cuando,... el silencio y la luz, se apoderaron del tiempo. Pasaron los minutos, y Astaroth, seguía con los ojos cerrados. Entonces, sus oídos percibieron nuevamente el bello trinar de las aves; Aquel cántico hermoso, llegaba acompañado de un leve susurro que nacía, justamente, del interior del roble que tenia frente a él.
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____ “ Ya puedes levantarte, Astaroth. Por el momento, estás a salvo .”
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Astaroth, tardó en reponerse, abrió lentamente sus párpados y contempló, como una intensa luz blanca hería sus pupilas y emergía, como si se tratase de una potente llama abrazada al tronco de aquel roble que tenia a su lado.
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____¿ Quien eres? - preguntó, abatido y desconcertado-
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Tranquilo, pequeño respondió la voz del tronco , soy Edora, una amiga. No podrás verme ya que soy etérea, pero, debes saber que mi magia te ha estado acompañando desde el momento que ambos partisteis de Andrak. Este don, aunque poderoso, no es lo suficientemente efectivo para poder detener el proyecto iniciado por Valpis. Él, vendió su alma al diablo, y a cambio, disfruta de la eternidad en la dimensión del mundo sensitivo. Sin embargo, sigue precisando de los secraminios reales ya que son la fuente de su poder, el origen de su legado.
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Yo soy,* junto a Valpis, el primer Sabio de Andrak y el origen de todos sus descendientes, quienes os mandaron a Nosdroc. Ambos engendramos lo que hoy es vuestro reino dotándoos a todos de los poderes que lleváis dormidos en vuestro interior. De ahí , vuestra valentía y fuerza, vuestro don de poder adelantaros a las situaciones de peligro. Yo, seguiré estando junto a ti, mi magia, canalizada a través de * la rama en forma de estaca que tienes a tu alcance, sobre mis raíces , te ayudará en momentos críticos como los que acabas de vivir. Cuando te encuentres en una situación similar, tendrás que agitarla al viento y mentar mi nombre de Edora; Entonces, cualquier ataque inminente de un Brodax, se desvanecerá, y quedará convertido en polvo, enviándolo nuevamente a su lugar de origen, el universo de la muerte. Pero, - prosiguió- debes darte prisa, las tropas de Laston, te esperan para poderte ayudar en la misión de alcanzar el palacio de Nosdroc. Una vez alli, deberéis convencer a su reina Constance para no dejarlo escapar vivo de su fortaleza, pues ya, hace unos dias, que comenzó su trabajo de combatir la peste que él mismo, trajo a sus tierras, sin conocer que cada vida que retorna al mundo, se convierte en el plazo de tres lunas, en un nuevo Brodax. Al principio, todo es idílico, los rescatados, disfrutan de una hermosa paz e, inexplicablemente, rejuvenecen. Pero todo cambia con la llegada de su tercera luna, es entonces, cuando comienzan a transformarse en Brodax y precisan de sangre caliente para seguir coexistiendo con su actual forma humana. Por el día seguirán manteniendo la apariencia de hombres, y seguirán desarrollando vida normal, pero cuando el sol desaparezca con la entrada de la noche, sus cuerpos, se transformarán en las bestias asesinas que acabas de conocer, luego, más tarde en torno a su cuarta luna llena, ya no volverán a tomar su condición humana en ningún momento del día. Entonces, tendrán que permanecer ocultos para siempre de la luz solar ya que esta terminará deshaciéndolos. Date prisa, no puedes perder un sólo minuto, las tropas de Laston, apostadas en la meseta, precisan de nuestra ayuda, ya que mañana, al anochecer, se cumplirá el tercer equinoccio de la semana, y entonces, serán presa fácil de los Brodax. Valpis, siempre se aletarga aprovechando las horas de luz solar, para terminar con él, deberás, antes, decapitarlo con tu espada “Batista” de la que, Laston, también posee una réplica exacta. Escucha atentamente lo siguiente, con esto solo ganarás unos minutos, ya que es mucho mas poderoso y desarrollado que cualquier brodax, recuerda que además de ser el padre de todos, también fue el primer sabio de Andrac, asi que continuando con su decapitación, tendrás que penetrar mi estaca por la base de su cuello, hasta que logre atraversar su corazón. Ahí, en esa parte, es donde entra mi fuerza : Invócame entonces, y llevare hasta el toda la intensidad de la luz para que lo deshaga. Una vez muerto, también morirán los demás Brodax ya que les une con ellos un vínculo telepático a través sus respectivos ADN, por tanto, el conoce todos vuestros pasos y situación actual ya que lo puede visualizar a través de los mensajes que envían los ojos de los Brodax que os vean, tener cuidado con esto ultimo, el factor sorpresa en el ultimo momento será determinante.
La luz se desvaneció de la misma forma que había llegado. Astaroth, no perdió un solo instante, y levantándose, se dirigió de nuevo hacia su corcel. Ajustó los correajes de su silla de montar, apoyó su pie derecho en el estribo, y volviendo a hacerse con las riendas , ascendió a su lomo. Acarició el cuello de su caballo y lo espoleó suavemente para que este, retomase el camino hacia la meseta. Atrás, quedaba el fatídico encuentro en donde su fiel escudero, Plimut, acababa de perder la vida. A medida que iba alejándose de aquel lugar, un sentimiento de culpabilidad comenzó a castigarle sin piedad. Astaroth, no podía quitarse de la cabeza el hecho de no haber podido hacer nada por ayudarle. Antes de perderlo de vista, volvió por última vez su cabeza con la intención utópica de poder hallarlo aún vivo. En un gesto de alto, recogió las riendas y el caballo cabeceó deteniéndose . No podía dejarlo allí, tirado como si se tratase de un animal, hasta los animales – pensó – tienen derecho a un entierro. Así, que volvió sobre sus pasos, descabalgó de su montura y recogió los restos de Plimut que quedaban esparcidos por la hierba. Luego, improvisó con sus manos desnudas un pequeño hoyo en la tierra, y allí , enterró lo que quedaba de su amigo, siendo consciente, que jamás, volvería a verlo.
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Astaroth, permaneció unos minutos arrodillado frente a su tumba. Hacía muchos años que no rezaba porque había perdido la confianza en el Dios cristiano por cuanto había visto y sufrido, por cuanto había arrebatado de sus brazos. Pero aquella vez, todo se tornaba diferente; Plimut, en vida, fue un cristiano decente, demasiado creyente como para terminar muriendo al igual que un perro, y aúnque no compartiese sus idea sobre la existencia del paraíso, sabía que, aquello, también se lo debía. “ Padre nuestro que estás en los cielos... - comenzó. No recordaba como seguía la oración, así que improvisó el resto-... Acepta el alma de tu hijo Plimut y llévala a tu vera para disfrutar de la justicia de tu reino divino.” Después, marcó sobre su pecho la señal de la cruz y se levantó del suelo despidiéndose con un “Amen”, y acompañándolo de un ” Adios amigo, no te olvidaré mientras viva”.
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Cuando estaba en disposición de volver a montar su caballo, un extraño ruido, surgió de nuevo tras los arbustos. No estaba sólo, algo o alguien se aproximaba hacia él y el movimiento de las ramas lo descubrían. Astaroth, montó en guardia, se ajustó el yelmo de valpis y amarró la empuñadura de su espada “Batista” con la mano diestra, mientras la izquierda, mantenía firme al igual que un cetro, la estaca de Edora. Así, ansioso de venganza por la muerte de Plimut, abandonó momentáneamente el sitio de su caballo y se dirigió cautelosamente y con decisión, hacia el origen de aquella llamada. Las hojas volvieron a revolverse con mayor intensidad, la presa se hallaba muy cerca, a tan sólo un paso de Astaroth. Este, bajó el almete de su yelmo y se preparó para efectuar su ataque. El arbusto fue separando sus ramas ante la atenta mirada de sus ojos, antes de iniciar el ataque, pudo localizar como unas manos se abrían camino a través de sus hojas. Astaroth, lanzó un grito de guerra al aire, y desenfundó su espada alzándola al viento para batirla sobre aquel ser desconocido que surgía de la oscuridad.
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____¡ Muere, Bestia! Gritó mientras se lanzaba en posición de combate contra aquello que se le venía encima.
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De pronto, un alarido desgarrador surgió de la espesura, se trataba de un grito implorando compasión:
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____¡ Noooooooooooooooooo! ¡ Por Favor, piedad ! ¡ Soy un hombre de bien! Mi nombre es James Stuart, soy ingles, no me mates por favor!
FRAYNEUSConfianza (miércoles, 5 de agosto del 2009 a las 04:05)
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CAPITULO.8
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El fragor de la batalla desaparecía lentamente mientras un pertinaz olor a sangre y a vísceras humanas, vagaba sin control a lo largo y ancho de la meseta. Laston Daynon, más conocido por “El Invencible”, envainó la espada tras seis largas horas de pelea, y con la palma de su mano izquierda abierta, procedió a levantar la celada del casco. Con su grito de guerra, hizo prender la euforia colectiva en el grupo de valientes que empezaban a rodearlo alzando sus aceros al viento en señal de victoria, pero, sin embargo, ni un sólo gesto visible en sus rudas facciones, hacía presagiar en este caudillo el mínimo atisbo de felicidad o dicha de un ser invicto. Así era Daynon : Un ser rudo, valiente, inexpugnable, alguien, con demasiadas batallas a la espalda como para saber reconocer que, en la muerte de sus hombres, no había nada que pudiera festejarse por una simple y llana cuestión de respeto hacia ellos y hacia sus familias.
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Una vez más, Laston Daynon, había cumplido fielmente con su arriesgado cometido en él depositado por parte del consejo de sabios de Andrak, pero aún así y todo, era muy consciente que en sus adentros, continuaba sin poder acostumbrarse a tanta inmundicia.
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Las tropas , radiantes y pletóricas, con el triunfo conseguido no hacían otra cosa que intentar festejarlo con palmadas de ánimo y cánticos de alegría . Al margen de todos, siempre, en un lugar apartado, “El Invencible” quedaba absorto, sentado sobre un tronco donde se le podía ver repasando la larga lista de bajas sufridas bajo su mando; al hacerlo, el surco de una lágrima solitaria, comenzó a rasgar, en dos, su demacrado rostro.
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____ ¡ Dios mío ¡ - exclamó - , que el cielo nos ayude a todos, esta vez han sido demasiados.-
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Efectivamente, así era. Arrodillado al pie de los cadáveres, Daynon contemplaba, impotente, cómo sesenta y tres hombres, ya no volverían a blandir sus espadas junto a él.
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Los heridos inscritos en aquella larga lista terminaron contándose, también, por decenas aunque, a la vista del informe de sus respectivos capitanes, ninguno de ellos deberían revestir en principio, mayor importancia ni gravedad. Todos, parecían haberse correspondido con distintas caídas a caballo, algún que otro rasguño ocasionado por las garras de aquellas terribles bestias, y los más graves, por diversas heridas ocasionadas en el cruce ciego de flechas y lanzas entre sus propias filas.
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Laston, avanzó cautelosamente sorteando los heridos que yacían desperdigados a lo largo del campo de batalla. Al llegar a la altura de Douman Virenka, una fea herida abierta en su pierna izquierda, logró captar su atención.
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____Soldado, - arengó al herido dirigiéndose hacia él con su voz enérgica y firme - Veo que esta vez la suerte le ha sonreído; bien, ahora, deberá hacerme caso y no volver a tentarla sin necesidad. Escúcheme bien : en el plazo de diez minutos tendrá que pasar por la tienda del matasanos para que pueda aplicarle una cura; hágalo cuanto antes, es una orden directa, no vaya a ser que la herida vaya a mayores y el matasanos decida cortarle la pierna.
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____ No hará falta, Señor - Contestó, orgullzoso, Douman Virenka - Ya casi no me duele, tan sólo se trata de un simple rasguño ¿ Sabe usted ? Aún no existe el colmillo en la tierra lo suficientemente hábil para llevarse a un Virenka junto a Caronte . No obstante _ comentó manteniendo la sonrisa -, él muy cabrón se llevó la peor parte. Mi preciosa amante - sentenció mientras acariciaba la empuñadura de su espada - hizo que aquella bestia, terminase pagando cara, su vil osadía de intentar lastimar a su dueño. Apenas llegó a sentir la pestilencia de su asqueroso aliento, mi niña, no dudó en rebanarle el gaznate, de lado a lado, antes que ésta pudiera atenazarme el muslo. Tan sólo tuve un poco de mala suerte, nada más que eso; Una vez decapitada, su repuganante cabeza fue a dar con mi pierna derecha, la muy cabrona, aún mantenía la boca entreabierta y uno de sus colmillos, consiguió atravesarme la piel . Pero, en fin, como ya le dije al principio, tan sólo se trata de un simple rasguño, una herida sin importancia, aunque más fea que la cara de su dueño.
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Sin saberlo, la sinceridad de su respuesta se convertía en la peor noticia que podía haberle dado a Laston en aquellos instantes. “ El invencible”, frunció el ceño y disimulando como podía su disgusto, forzó una sonrisa generosa para terminar contestándole de la siguiente forma:
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____Lo sé, mi orgulloso amigo, créeme que no esperaba menos de tí y de tu espada, aún así, haz el favor de visitar al médico cuanto antes, esa herida abierta en tu pierna no parece tener buena pinta y podría llegar a complicarte la existencia.
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Inmediatamente después, Laston, se incorporó y se desplazó hasta su tienda para poder descansar. Una vez allí, ordenó a uno de sus guardias personales que diera aviso al capitán responsable del grupo de Douman para que se presentara ante él inmediatamente.
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Así pasó más de media hora, el joven capitán tardaba más tiempo de lo deseado por Laston en cumplir la orden. Este hecho, logró acrecentar la impaciencia del caudillo consiguiendo ponerle los nervios a flor de piel. Al fin, tras media hora de larga de espera, el capitán sin nombre, conseguía cruzar el umbral de la entrada a su tienda y tras despojarse del almete, se cuadraba ante su superior.
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____ Señor, Quería verme, no es cierto? - preguntó, alzando su rostro barbilampiño -
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____ Si capitán, precisamente deseaba intercambiar unas palabras con usted, pero de eso ya va a hacer casi cuarenta minutos - Respondió muy serio, Laston, sin permitir que éste llegase a tomar asiento, manteniéndole de pie frente a él - Necesitaría que me aclarase un par de dudas, nada más :
En el informe aseguraste - continuó - , que la herida del soldado Virenka, fue producida a causa de una mala caída de su caballo; Que yo recuerde, - prosiguió mientras se servía una copa de vino- en tu escrito no mentabas , para nada, el verdadero origen de su herida , es decir, la mordida de un brodax,…
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El capitán, quedó paralizado ante la fría y hostil mirada de Laston. Un sudor frío comenzó a recorrerle la frente antes de que éste pudiera preparar una respuesta rápida, lo suficientemente convincente y satisfactoria. Sintió, como un nudo , difícil y doloroso de digerir, se situaba en la zona más alta de su garganta a la vez que comenzaba a ser consciente de la extraordinaria importancia de su falta de observación y como no, de las consecuencias tan sumamente graves, que sus efectos, podrían desarrollar en los próximos días. En el caso más probable de que, Douman, hubiese quedado infectado por la sangre del Bordax que lo atacó, a lo largo de aquella misma noche comenzaría a dar comienzo la terrible mutación genética que terminaría convirtiéndolo, en un par de jornadas, en otro depredador insaciable y por tanto, en un serio peligro para todos.
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____ Lo siento mucho, señor, sentenció en su respuesta , yo mismo lo vi caer del caballo, imaginé…….
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____ Ahí quería llegar yo - Interrumpió Daynon - ¿ A qué se refiere exactamente con ello? dígame, Capitán, explíqueme como si yo acabara de cumplir tres años, verdaderamente, ¿ cree usted que se le paga por imaginar, o por mantenerme informado debidamente ?
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El joven capitán, balbuceó en su respuesta, las manos comenzaron a sudarle de forma evidente y se sentía muy nervioso.
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___ No, imagino que por informar de los hechos reales, cumplir sus ordenes a rajatabla, y por ser un ejemplo a seguir en el campo de batalla , pero,….
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__¡Capitán! __ volvió a cortarle Laston, estrellando su copa de vino contra el suelo__, Pero,…¿ Qué ?, ¿ Qué va a decirme ahora?, que su excelencia, no ha sabido estar a la altura de las circunstancias? que en lugar de asegurarse de los detalles de Douman, prefirió estar jugándose la paga a los dados para poder disfrutar de un día de fulanas?, ¡ Digamé,…. Respóndame si puede a esto, ¡ como coño pretende justificar su falta de diligencia ahora! Pero antes de abrir la asquerosa boca, piense que, su respuesta, tiene que llegar a convencerme más que las tetas de mi madre con dieciocho años, o de lo contrario, le juro por lo más sagrado que va a cagarse usted patas abajo.
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__ Quiero que sepa, capitán, __ puntualizó señalándole directamente a la cabeza__ que desde este mismo momento le hago a usted responsable único de todo cuanto pueda llegar a sucederle al soldado Douman Virenka. Usted, y solamente Usted, tendría que haber estado al tanto de su situación , y ahora, _ respiró, sin dejar de sitiar la mirada de su subordinado__¡ Márchese de mi vista!, es una orden,… ¡Largoooooo !
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El capitán, aguantó impasible durante unos segundos la bronca que se le venia encima. Absorto en la magnitud de su error, ni siquiera pudo mediar palabra que permitiera poder despedirse de su mando; estaba tan acobardado que, durante unos instantes, mantuvo aferrados sus pies al suelo deseando que este, se lo pudiera llegar a tragar..
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____ ¿ Es que no me ha oído? - Increpó furiosamente Laston al ver que su capitán no se movía del sitio - ¡FUERAAAAAAAAAAAAA, MARCHESE DE MI VISTA, o yo mismo, lo colgaré de un árbol!
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El capitán, comenzó a reaccionar ante la amenaza velada de Laston. Sabía bien que, “El Invencible”, nunca demostraría su ira en vano, ya que, él mismo pudo presenciar unos días atrás, como éste ordenaba la ejecución de un oficial que había puesto en peligro la integridad del grupo. Para el capitán, aquel castigo siempre fue del todo desproporcionado, ya que, el mayor delito de aquel hombre consistió en quedarse dormido por espacio de media hora en su puesto de vigilancia nocturna. La mala suerte fue su sentencia, durante su ausencia, una cría de Brodax conseguía colarse sin ser vista en una de las tiendas y allí terminaba con la vida de siete hombres que dormían ajenos al peligro que ésta encerraba en sus mandíbulas. Recordaba, cómo a Laston, jamás llegó a temblarle el pulso en el momento que este ordenaba su castigo de muerte, ni siquiera, en el instante en el cual, aquel oficial imploraba clemencia a gritos , una clemencia que nunca llegaría a conocer.
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A nuestro capitán, no le quedaba otra opción que callar y obedecer, intentar enmascar lo injustificable era peligroso, ya que, la fama “ Del Invencible”, era sobradamente conocida tanto por su inexorable valor demostrado en el campo de batalla, como por su carácter implacable ante las traiciones y errores graves de los suyos. Así que tras de repasar en su mente los últimos sucesos acontecidos y sus consecuencias, acató la orden sacando fuerzas de flaqueza y salió de la tienda como alma que lleva el diablo.
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Laston, quedó a solas en el interior de su tienda. Dirigiéndose a la mesa central de operaciones, puso sobre ella, el diario donde iba relatando el día a día de su campaña. Impregnó la pluma de faisán en el maltrecho tintero de roble envejecido y comenzó a escribir :
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17 de marzo del año del señor 1505 :
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Hoy hemos sufrido una amarga victoria. Minutos antes de medianoche, el vigía de la torreta situada al Norte, hacia sonar enérgicamente la campana, avisándonos así, del comienzo de la emboscada nocturna. Aún no sé cómo pudimos prepararnos a tiempo para repeler tan terrorífico ataque, ya que, en apenas tres minutos, comenzaron a caer sobre nosotros como moscas y luego, tan sólo pude escuchar el inconfundible sonido del filo de nuestras espadas desenvainando al viento y batiéndose en la oscuridad contra aquel enemigo, que en manada, surgían tras los árboles que rodeaban nuestras tiendas. Se trataban de nueve brodax adultos y la verdad, no pudimos verlos hasta que tenerlos muy encima. No puedo describir con exactitud su asombroso poder destructivo, pero sí, comentaré algo lo suficientemente elocuente : si verdaderamente el diablo existe, seguro que lleva la sangre de un Bordax dentro de él, porque cada uno, ha conseguido arrebatar la vida de siete de mis hombres. Su poder de destrucción es inimaginable, los soldados, gritaban como poseídos segundos antes de caer devorados por sus colmillos, más tarde, tras la batalla, he podido descubrir , cara a cara, la muerte de sesenta y tres de mis valientes; sesenta y tres héroes, que dieron la sangre y su vida defendiendo a Nosdroc y Andrac de esta terrible pesadilla. Aún puedo recomponer, fielmente, en lo más profundo de mi mente, sus espeluznantes alaridos de dolor. Se sentían perdidos, impotentes ante aquella crueldad indescriptible que se les venia encima en forma de vampiro-hiena y que terminaba con sus vidas en un suspiro. Creo que acaba de acontecer uno de los peores momentos de mi vida, pues no me veo capaz de ordenar una nueva decapitación de los afectados en mis filas para evitar que estos puedan resucitar adquiriendo el alma y el cuerpo de un Brodax. No se, tal vez sí, eso,… tan sólo el tiempo y el destino lo certificará. Ahora, en unos minutos, debo de conocer el estado de Douman Virenka, el soldado que ha sobrevivido a la desafortunada mordedura del último Brodax caído. Dios mío, dame fuerzas y no permitas que tiemble mi brazo y mi mente en el caso de que tenga que ejecutar la única forma de mantener segura nuestra misión.
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Con respecto a los esperados Astaroth y Plimut, todavía no tenemos pistas fiables de sus paraderos. Mis ordenes son claras al respecto : En el caso de no aparecer a lo largo de lo que queda de madrugada, partiremos al amanecer sin ellos, rumbo hacia el palacio de Nosdroc. –
Laston lanzó la pluma sobre la mesa y cerrando el libro, puso fin a la crónica de los sucesos acontecidos a lo largo de aquella jornada. A continuación, clavó rodillas en tierra, y comenzó a acariciar las cuentas del rosario de plata que siempre llevaba consigo. Mientras las pasaba una a una entre los dedos, tornaba sus párpados y con voz, tenue, casi soterrada, comenzaba a dedicar su última oración en honor a las víctimas. Al finalizar su plegaria póstuma, unió el índice y corazón de la mano derecha, y haciendo la señal de la cruz sobre su pecho, recogió su espada del suelo y salió en busca de noticias de Douman.
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Camino de la enfermería, Laston, no podía levantar ni un ápice la mirada de aquel asqueroso barro cárdeno que salpicaba en sus botas; mudo, absorto en su pensamientos, no cesaba de repetirse la misma súplica : Señor, no permitas que le pase nada irreversible, es demasiado joven para morir y al igual que todos tiene a alguien muy especial aguardando su regreso en Andrac. Por favor, señor_ sentenció antes de entrar en la enfermería_ dame fuerzas.
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Laston, retiró la lona que daba acceso a la enfermería. Allí, sobre el fango que conformaba el suelo del chamizo, quedaban esparcidos de forma caótica los cuerpos heridos de sus soldados que yacían tumbados sobre andrajosos camastros de campaña.
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Oderín, el matasanos, como venían a apodarlo los soldados, se ocultaba trabajando en la sala de operaciones situada al fondo de la tienda, aquella que permanecía separada del resto de la estancia por una raída lona de color gris oscuro. Laston, se dirigió hacia aquel lugar avanzando por el maltrecho paso central que se abría entre vendajes ensangrentados y cataplasmas. Llegado a su altura , retiró lona y se adentró en la sala.
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Alli estaba Oderin, permanecía de pie frente a la mesa de operaciones donde el cuerpo inconsciente de Douman Virenka, yacía tendido boca arriba.
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____ Oderin : ¿ Como se encuentra Douman? –preguntó Laston, situándose a su lado derecho –
El matasanos, alzó su serio semblante de la mesa de operaciones y volviéndose hacia Lastón, frunció el cejo y asintió negativamente con un clarísimo movimiento lateral de cabeza.
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____ Es grave – respondió – apenas hará cinco minutos que ha perdido el conocimiento a causa de la fiebre y la infección, además, su piel ha comenzado a cambiar de color y cada vez la noto más amarilla. Lo siento, señor, pero creo que no he llegado a tiempo. El colmillo consiguió atravesarle el músculo más próximo a la piel y aunque la herida, a priori, parecía superficial, me temo que sus bacterias hayan podido penetrar en su femoral y contagiar toda su sangre.
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____ Oderin, explícate sin tapujos. Lo que me acabo de oir, significa, que Douman puede estar… - Laston no pudo terminar la frase, ya que Oderin, se adelantó para finalizarla por él –
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____ Sí, justamente es lo que tiene en la cabeza y no se atreve a pronunciar. Me temo que a estas alturas, hay muy poco que podamos hacer por su vida humana; Douman, ha quedado completamente expuesto a la infección y ahora mismo, se halla en la fase inicial de su transformación.
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____ Dime, según tus cálculos : ¿cuanto tiempo le queda ? – Laston recapacito en silencio unas milésimas de segundo antes de continuar –No me refiero a morir, sino a saber cuánto tiempo le falta para convertirse en uno mas de ellos.
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____ No puedo precisarlo con seguridad – respondió Oderin – Según tengo visto, las trasformaciones de humanos en Brodax vienen a alcanzar el plazo de tres días desde el momento en que son infectados por las bacterias residente en sus colmillos , pero en el caso de Douman, no se, pero quizás pueda acelerarse mucho al encontrar dichas bacterias el camino directo a la femoral y por tanto, un atajo rápido hacia el corazón, donde realmente, comienza todo el proceso . Me temo, señor, - sentenció resignado y cabizbajo – que su cuerpo no alargará la vida ni un minuto más de una hora y a partir de entonces, no podemos arriesgarnos a ver cómo despierta, Douman, sabe usted que es uno de nuestros mejores guerreros y que conoce perfectamente los puntos débiles de lucha de muchos hombres, incluidos los de Usted, señor Laston.
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____ Lo entiendo Oderin, no te preocupes más por el - asentó Laston, al mismo tiempo que apoyaba su mano en el hombro del médico- Tú, ya has hecho suficiente, ahora, déjame a solas con Douman y ve a prestar atención a los demás heridos; cuando salgas, corre la lona para que nadie me vea.
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Oderin cumplió la orden de Laston; salió de la sala dejando a su caudillo junto al cuerpo de Douman. Laston, colocó un tronco de madera a la altura del oído derecho del enfermo y sentándose a su lado, comenzó a hablarle con la esperanza de que éste pudiera llegar a entender su mensaje.
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____ Lo siento amigo : Recuerdas? En nuestro último encuentro llegué a decirte que, por favor, no tentaras a la suerte, sin conocer entonces que, desgraciadamente, tu suerte ya estaba echada desde el inicio. ¿ Sabes? Cuando salimos de Andrac, pude notar como todos mis hombres, incluido tú, se sentían orgullosos de haber sido elegidos para poder blandir sus espadas a mi lado y así llegar a formar parte de la historia al vencer a tan terrible adversario. Sin embargo, quiero confesarte una cosa : Soy yo, quien debo de postrarme ante vosotros y agradeceros infinitamente vuestra lealtad y valor sobradamente demostrado en situaciones como la tuya, sin hombres tan valiosos como tú, jamás, podríamos realizar esta misión y te juro amigo Douman, que en nuestra victoria final sobre Valpis, tu nombre será recordado en los anales de la historia de nuestra historia ocupando el lugar destinado tan solo a los dioses .
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Laston apretó con fuerza la mano de Douman y besó su frente. Después, arrastró su cuerpo sobre la mesa hasta dejar que su cabeza colgara por la parte delantera, dejando libre y despejado, el tronco de su cuello. Soltó la mano colocándose de pie sobre el lado derecho del soldado. Desenvainó su espada y sujetando firme la empuñadura , la levantó dejándola suspendida en el aire. Miró por ultima vez el rostro inconciente de Douman y dijo : _ Lo siento, valeroso Douman, por favor,… perdóname. _ Luego, lo recorrió con su mirada por ultima vez, ya estaba a punto de decapitarlo para salvar su alma, cuando,.., descubrió que Douman apretaba algo con fuerza dentro de su puño. Parecía una carta, un papel escrito con su propia sangre. Laston, liberó aquel papel de la mano de Douman y comenzó a leerlo detenidamente:
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____ Querida Mía :
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Llevo demasiados días y noches sin saber nada de tí, pero cuando observo este paisaje, dentro de su belleza, me lleva a tí. Así que debo reconocer que te mentiría, como un bellaco, si te dijese, que ya no recuerdo el color que tenía tu sonrisa.
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Hoy, quiero decirte, que siempre te he amado, incluso antes de conocernos, cuando de chiquillos adolescentes jugábamos en los verdes prados de Andrac ¿ Recuerdas? nos mirábamos sonriendo de refilón soñando cómo, algún día, podríamos llegar a ser, el uno para el otro. Después, fuimos haciéndonos mayores y empezamos a compartir un millón de caricias robadas a la noche cuando en ellas, pintábamos rutas en el cielo para poder descubrir los planetas y donde, bajo el manto de sus estrellas, empezamos a querernos de una forma tan bella como la aurora boreal.
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Y así, fueron pasando los años, querida mía, rodeándonos de nubes que trajeron consigo al pequeño Daniel, la flor mas hermosa de nuestro valle, ese chiquitín que dentro de quince dias, deberá cumplir siete años, y al cual, siempre he deseado poder retener en mi regazo con locura exacerbada, al igual que a tí.
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Aún no se, si al fín, podrás leer esta carta. Por ello, he pensado el modo mas factible de enviártela, ya que, en ella, va implícita mi vida y todo cuanto más adoro . Asi, que después de estudiar varias alternativas difíciles, he decidido ocultarla en el interior de un trozo de bambu sellado, que tengo la intención de lanzar antes que rompa el amanecer al cauce del río que discurre a lo largo de esta meseta y que curiosamente, transporta sus aguas hasta la puerta de nuestra aldea, donde pido a Dios, que alguien, llegue pronto a recogerlo , para poder hacértelo ver cuanto antes. Créeme que de otra forma, sería prácticamente imposible, ya que, esta misma noche, nuestro enlace con Andrac, ha caído en la cruel emboscada que nos han tendido un grupo de Brodax, y de la cual, he salido vivo de milagro. No te asustes, no tienes que preocuparte por esto último que te he escrito, gracias a Dios, me encuentro a salvo, aúnque el colmillo de uno de ellos ha logrado alojarse en mi pierna, dejando allí, una pequeña herida sin importancia. El propio Laston, nuestro caudillo, quiso felicitarme por mi suerte, también dijo que no la tentase otra vez y por ello me ordenó que una visita a Oderin, nuestro matasanos, para que la pudiese curar. Esto último, es lo que ahora estoy a punto de hacer, así que me quedan muy pocas líneas antes de que, muy a mi pesar, deba despedirme de tí.
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Por favor, no quiero que llores mi ausencia, recuerda, que siempre fui tu héroe indestructible, siempre atento, siempre tan romántico. Ten fe, te juro que dentro de poco volveré a revolcarme en tus brazos como lo hacía antaño, ya que pienso salir vivo de esta misión volviendo a casa con la victoria para poderte dedicar por entero mi vida .
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Tranquila, cariño, debes saber que de las siente vidas que tengo, siempre, reservaré una para ti y para el niño porque un hombre nunca puede morir si tiene cosas pendientes en este mundo como volver a ver a su familia.
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Bueno, mi dulce amada, ahora debo partir de tus ojos, Oderin, aguarda, impaciente, en su tienda para verme. Antes de despedirme, quisiera que supieras algo importante : Ni siquiera la mordedura de un Brodax podría separarme de ti, ya que se que la fuerza de mi amor combatiría sus efectos hasta la muerte y jamás le dejaría conseguir su objetivo. Esta sensación, la presiento viva en mi interior como si fuera la mayor verdad de la vida, porque aún muerto, se que siempre resucitaría al sentir la voz de tus ojos apoyándose en mis manos, donde mi sangre, desea tenerte viva.
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En fin, ha llegado el momento, ahora, debo dejarte en manos de la luna y del destino, ya que muy pronto, éste, me llevará a tu vera para volver a cubrirte de sueños. Gracias por todo, cariño. Tampoco olvides de dejar uno de tus besos en la almohada de nuestro hijo para que al rozarla con su piel, pueda sentirme recogido en ese lugar, al lado de su rostro.
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Te dejo, Oderin me reclama, cuídate mucho, mi amor.
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Tu amado Douman.
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Al terminar de leer la carta, Laston, no pudo evitar emocionarse dejando escapar unas lágrimas de sus ojos. La difícil decisión que debía tomar, comenzaba a pasarle factura, pesándole como una losa a la espalda: por un lado, la razón le indicaba con insistencia, que, por supuesto, debía acabar con la vida de Douman, ya que, concederle más tiempo, sería una auténtica locura . Sin embargo, por otro lado, su corazón, apostaba el as de su baraja por tener en cuenta sus últimas palabras y procurar darle un voto de confianza dejándolo escapar. De esta forma, él, conscientemente facilitaría su vuelta a Andrac , siempre, con la esperanza de que la fuerza del amor, pudiera anular, tal y como pudo leer en la carta, el inminente proceso de mutación que estaba comenzando a sufrir, y así, permitir que al fin pudiera reunirse con lo que más añoraba en este mundo, los corazones de su esposa y de su hijo Daniel.
Laston, respiró profundamente, sitió con fuerza la empuñadura de su espada y la volvió a alzar sobre su cabeza con el ánimo de proceder con la pospuesta decapitación, pero en el último instante, su corazón lograba vencer a la razón, y con ello, conseguía abortar el intento. Luego, se dirigió al fondo de la tienda, y haciendo uso del acero, rasgaba en dos mitades la tela procurándose así una salida trasera y ciega a los ojos de todos. Por allí, procedió a sacar en brazos el cuerpo de Douman internándose con él en las profundidades del bosque, donde minutos más tarde, lo depositaba sobre la hierba para despedirse.
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____ Que el cielo te ayude en tu arriesgada gesta, valeroso Douman. Procura vencer al Brodax que llevas dentro y marcha a reunirte con los tuyos haciéndolos inmensamente dichosos.
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Luego, colgó del cuello de Douman el rosario personal que tantas veces había salvado su vida, y terminó con estas palabras.
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____ Llévalo siempre contigo, Douman, porque te va hacer mucha falta cuando despiertes de tu letargo, él sabrá cubrirte las espaldas ayudándote a combatir el mal que llevas dentro. Adiós, amigo, espero saber de ti a mi vuelta, cuando hallamos acabado con Valpis y entremos victoriosos en Andrak – Y sin decir otra palabra, retrocedió sobre sus pasos, abandonando a su suerte el cuerpo de Douman en medio de la espesura.-
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CAPITULO.9
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El amanecer surgió gélido, pero tan bello como el universo. Resultaba prácticamente imposible, poderse imaginar, que semejante hermosura pudiera suceder a una de las peores noches de diablos que pueda recordarse en la historia tanto de Nosdroc, como de Andrac.. La aurora comenzaba a abrirse lentamente, al mismo tiempo que iba dejando sus señales de vida cristalizadas en las gotas de rocío que morían sobre las hojas con la llegada de los primeros rayos solares. Teóricamente, ya no existía peligro alguno con respecto a los brodax, ya que para esas horas, se sabía que permanecían ocultos de la luz del sol, en las cavernas, dentro de los troncos de los árboles o bajo tierra. Pero el miedo es gratuito, y ningún hombre de Laston podía mostrarse indiferente frente a la amenaza.
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Laston, se despertaba entonces, y se desperezaba tras disfrutar de las insuficientes dos horas de sueño que apenas pudo dormir durante aquella noche. Con su voz en alto, reclamó la atención de su guardia solicitando informe sobre las posibles novedades acontecidas en el tiempo que separó la madrugada de la aurora, sobre todo, aquellas que pudieran referirse a la esperada llegada de Astaroth y Plimut.
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____ Lo siento señor – contestó su guardia personal – no hay novedades, ni noticias de los esperados.
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____ No se preocupe Riscat – respondió Laston – convoque a la capitanía en pleno y transmita mi orden inalterable de levantar el campamento. En una hora, quiero que todos los hombres estén armados y montados a caballo para iniciar la marcha hacia el castillo de Nosdroc.
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____ Sí , señor, como usted ordene, ahora mismo marcharé a comunicarlo – respondió Riscat antes de desaparecer –
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Laston, dirigió sus pasos hacia la palangana de arcilla, y vertiendo agua sobre ella, comenzó a lavarse tanto la cara como el cuerpo, para poder estar en las mejores condiciones antes de encabezar sus tropas. – Joder que fría está la condenada, a veces preferiría recibir mil latigazos a tener que lavarme con esto. El agua sólo para las vacas – pensó – para todo lo demás, tendría que estar el vino. A continuación sumergió la cabeza hasta el cuello bajo el agua, y terminaba de secarse, cuando volvió a acordarse de su amigo. – Astaroth, pedazo de cabrón malparido, ¿ donde cojones estás?, espero que te encuentres bien y puedas llegar hasta el palacio de Nosdroc, porque, amigo,- pensó – aquí ya no nos vemos, eso seguro, vamos : que no pienso dejar ni los calzoncillos cagados.. Posteriormente se colocó su coraza y ajustó el casco de la armadura en su cabeza. Una vez que envainó la espada, salio de la tienda, camino de la torre de vigilancia para conocer si tenían alguna noticia de última hora sobre ellos.
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____¡Soldado! – chilló al vigilante de la torreta - ¿ Alguna novedad con respecto a los dos que esperamos?
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____ Noooo, Señor – Respondió el vigía desde lo más alto, provocando su voz el eco entre las montañas.
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____¡Bueno, mantenga su posición hasta el último minuto y luego, infórmeme personalmente antes de partir! – de nuevo le gritó construyéndose un altavoz ayudado por las palmas de sus manos colocadas en la boca –
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____¡Valeee, así lo haré , Señor!- retumbó de nuevo en el eco –
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Laston, permaneció de pie intentando divisar algo entre la maleza del bosque contigua a la torreta. Sentía incomodas las botas y mirandoselas se dio de cuenta que estaban puestas al revés – Seré cenutrio, soy un animal matando bestias que aún no sabe ponerse bien el calzado – Al agacharse, descubrío sobre la hierba multitud de heces amarillas que lo rodeaban: - ¡Mierda! – maldijo – Son cagadas de brodax-
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De pronto, a dos metros de él, justo tras el arbolaje que tenia al frente, todas las ramas fueron sacudiéndose con viveza. Alguíen se acercaba a su posición a través del follaje espeso, alguien, que bien podría tratarse del mismo dueño de la mierda amarilla que nacia, como setas, a sus pies.
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____¡ A mí la guardia! – alertó vociferando y desenfundando la espada colocándose en posición de ataque –
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Al minuto, treinta soldados armados lo rodeaban, e iniciaban juntos el avance en pos de aquella maleza, que cada vez más, seguía moviendo sus ramas sin parar de hacer ruido.
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____¡ A mi orden, soldados! – Arengó al grupo - ¡ A mi orden, y no antes!
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Ya se encontraban completamente preparados para iniciar el ataque, cuando entre las hojas más altas de los arbustos, apareció algo, que no se parecía a la cabeza de un brodax, ni por recomendación. Aquello que veían llegar hacia ellos atravesando el follaje, era sin saberlo porque no lo conocían, un flamante sombrero de copa. Debajo de él, la figura enana de lo que parecía un hombre que apenas levantaba un metro setenta de l suelo frente al metro noventa y cinco de Laston.
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____ Pero : ¿qué diantres es eso? – chilló Laston - ¡ Santo y seña!, ¡ Santo y seña o te reventamos a flechazos!- volvió a gritar con la intención de intimidar a aquel extraño, el cual, comenzaba a hacerse visible entre la maleza.
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____¡ a la caza del vampiro, hasta que muera! – emergió, imponente, clara y alta, una voz que surgía del interior del bosque.-
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____¡Astaroth! – exclamó entusiasmado Laston mientras se levantaba la celada del casco
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____ Soldados, bajad la guardia, se trata de Astaroth y su escudero Plimut!
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Efectivamente, Astaroth, surgía de la nada y dos pasos por delante de él, también llegaba James, que por su ropaje y estatura, provocaba la gracia de Lastón.
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____¿Y esta especie de mono de feria, feo y enano, es Plimut?’???? – chisteó –
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____ No, mi buen amigo Laston, Plimut murió a manos de los brodax en un ataque sorpresa que tuvimos a la entrada del bosque. A este pobre loco, lo encontré perdido tras los arbustos, y también, al igual que vosotros, en un principio pensé que se trataba de un brodax que me acechaba a punto de atacarme, pero ya ves, mas bien parece una cucaracha, todo vestido de oscuro con un ridículo sombrero largo y zapatitos que jamás había visto. Además, no habla nuestro idioma, mas bien parece ser ingles.
_ Ingles?- contestó laston – Espera, tengo un soldado en mis filas que habla su idioma fluidamente, ya que su madre, provenía de aquellas tierras.. Soldado : - ordenó a uno de sus guardias – ve en busca de Patrik Voroncof, y transmítale, que quiero que presente aquí cuanto antes.
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El soldado dio la vuelta y se alejó atajando la orden, mientras Laston, proseguía su conversación con Astaroth
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____ Y bien, querido amigo de causas perdidas, decidme ¿ como os ha ido el viaje?
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____ bueno, bastante cabrón – respondió Astaroth – como ya te dije antes, tuve un contratiempo grave con una tresena de Brodax que casi logran enviarme al mundo de los muertos, Plimut – descendió la mirada, guardando unos segundos de silencio- el pobre Plimut cayó descuartizado, no pude hacer nada por el. En cuanto a mí, tuve suerte. Topé con Edora, el hada del bosque, no se si has oído hablar de su leyenda, pero su luz surgío del tronco de un roble salvándome de aquellas bestias, luego, me concedió esta estaca de madera para que en los sucesivos ataques pudiera protegerme haciendo uso de ella.
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___¿Conociste a Edora?- respondió Laston sorprendido - ¿ Conociste a Edora? – repitió - ¿Edora? ¿ La luz que habita en el bosque? ¿ la madre de los sabios de Andrac?,…
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___ Sí, laston, si que la conocí, como ya te he dicho, ella fue quien me salvó de no morir descuartizado.
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___Uff, - suspiró Laston – En el fondo, siempre tuve el presentimiento que pudiera llegar a existir, aúnque a cuantos oí hablar de ella, apostaban más por la leyenda que la rodea, que por su realidad . .
Cuéntame, querido Astaroth, no me dejes en ascuas ¿ Es tan bella como afirman ? ¿ Cuáles son sus secretos?
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____ Bueno, a decir verdad, nunca llegué a verla, ya que ella, se transmite a través de una luz muy poderosa poderosa . Solo puedo decirte que su voz es la más dulce que he conocido, y con respecto a sus secretos, creo que quieres referirte con ello a sus poderes. Bien, te diré, que sólo acabaremos con Valpis si podemos llegar a decapitarlo utilizando alguna de nuestras espadas, la tuya o la mía , pero una vez le hayamos cortado la cabeza, también deberemos penetrar esta estaca por la base de su cuello hasta que esta, traspase su corazón , una vez alojada alli, deberemos invocar su nombre, el nombre de Edora, para que ella pueda derivar toda la intensidad de la luz a través de la madera de la estaca , para que esta reviente finalmente a Valpis.
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____¡Vaya! – exclamó Laston – ¡Pues sí que nos lo han puesto fácil!
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____ Si, ya ves, como dices tú – respondió Astaroth – Coser y cantar.
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En ese instante , irrumpió en escena el solado Patrik Vorokof, quien, después de presentar sus respectos ante Laston, comenzó a entablar una extendida conversación con James, tras requerírselo su caudillo.
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Una vez finalizada, Patrik comenzó a relatar a Laston, el resumen de su plática.
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____ Dígame, soldado Vorokof – requirió Laston – Dígame , quién es ese hombre, de dónde ha salido con esas trazas tan extravagantes, qué busca en Nosdroc, y sobre todo, qué desea que hagamos con él.
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Patrik, tomó asiento sobre una roca y comenzó a relatar, con todo lujo de detalles, el resultado de su conversación con James.
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____ Permitame, jefe, que pueda sentarme para contarle lo que este señor me acaba de confiar, y le recomiendo que usted haga lo mismo, ya que lo que a continuación va a poder oir, pueda ser lo mas increíble, que ambos, hayamos podido escuchar nunca.
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Laston, pidió que le trajeran un par de sillas hasta alli, y junto a Astaroth, ambos se quedaron a solas con el soldado Vorokof, prestando muchísima atención a sus palabras. Así estuvieron charlando durante al menos una hora, durante la cual, hubo momentos en los cuales, los rostros de los dos líderes mostraban signos de verdadero asombro. Al terminar, Laston, indico al interprete que se reuniera de nuevo con el estrambótico James haciéndole saber, quienes eran, qué hacían en nosdroc, y cuál era su misión, sin olvidar comentarle el año en el que se encontraba y el grave peligro que corría al arriesgarse seguir con ellos hasta el castillo de Nosdroc. Por último, su ofrecimiento de querer acompañarlo, escoltado por sus tropas, hasta llegar a la gruta de donde él juraba que había salido, ya que esta tan sólo quedaba a tres kilómetros del punto en donde se hallaban. Una vez allí, lo dejarían a su suerte, para poder traspasar el túnel y llegar hasta Salonta, ciudad que no conocían de nada, porque aún no existía.
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Antes de iniciar la marcha hasta la gruta, y de alli, al castillo de Nosdroc, Laston confesó a Astaroth al mismo tiempo que, ambos, afilaban sus espadas.
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____ Nunca conocí nada parecido. Hay algo dentro de él que me dice que no está loco y que es verdad cuanto cuenta, pero por Dios, Astaroth, es como si te hicieran creer que el cielo se ha teñido de verde como la hierba.
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____ Lo se, Laston, - respondió Astaroth – Jamas oí hablar de ese periódico llamado London News, ni siquiera – recapacitó – se qué es realmente un periódico, las noticias en nuestra tierra se hacen llegar a través de correos y es trasmitida a la plebe, la mayoría analfabeta, a través de vandos, juglares y trovadores. Pero lo que realmente me parece imposible es su perseverancia en insistir que viene del año 1800, joder laston, - exclamó Astaroth sin dejar de mirarle a los ojos
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____ Ese personaje afirma a ciencia cierta, que el túnel que atravesó para llegar hasta aquí, le hizo retroceder 300 años en el tiempo, eso es una auténtica locura, una locura digna más del hechizo de un brujo que de una realidad.
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____ Lo se, Astartoh – retomó la conversación Laston – pero en los tiempos que corremos ahora – prosiguió mientras enfundaba su espada – ya me puedo creer que sea posible cualquier cosa inimaginable. A propósito:¿ Cómo ha dicho que se llamaba?
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____ James – contestó Astaroth – James Stuart.
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____ Ah, sí, ahora recuerdo – finalizó Lastón – Vamos pues, reunamos a nuestras tropas, montemos sobre nuestros caballos y acompañemos al Sr. Stuart hasta la entrada a la cueva del norte para que pueda volver sano y salvo a ese lugar llamado Salonta y volver a su tiempo para reencontrarse con su amada Anea. Bueno, eso en el caso de que todo sea cierto, sino, … pobre loco, espero que pueda dar con su verdadero lugar de origen antes de que pueda caer en las garras de algún Brodax.
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CAPITULO.10
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El sol comenzaba a esconderse tras las montañas en su exultante ocaso cuando las tropas de Laston, junto a sus dos nuevas incorporaciones, se encontraban a tan sólo media milla de la boca que daba acceso a la gruta del norte. Durante el trayecto, fueron realizando diferentes paradas en varios poblados con el propósito de poder hacer acopio de víveres y de reponer las fuerzas gastadas, ya que, un ejercito compuesto por mil seiscientos soldados así lo requería por su magnitud. En la mayoría de estos lugares, llegaron a hacerse eco, con estupefacción manifiesta, de la alarmante noticia que corría, como la pólvora a lo largo y ancho de aquellos parajes. En la misma, se venía firmando con rotundidad, que la propia reina de Nosdroc, es decir; Constante I “ La viuda”, se había vuelto loca, hasta tal punto, que se había convertido en un bellísimo demonio que esgrimía una crueldad indescriptible, cada uno de sus actos. En relación con aquellos mismos hechos, el murmullo sobre sus barbaries y excesos cometidos con centenares de jóvenes plebeyas, ponían los pelos de punta a cualquiera, no dejando a nadie indiferente frente al terror que dichas elucubraciones encerraban en si mismas. Este rumor terminaba asegurando que en cada nuevo atardecer, el carruaje de la reina, con su emblema dinástico al frente, partía de su palacio arrastrado por seis corceles árabes, oscuros, como una noche sin luna. También aseguraba como, en su interior, muchos habían visto viajar a tres personas: la primera, venía a tratarse de la mismísima reina en persona, a la que siempre parecían acompañar dos hombres corpulentos que le ayudaban en sus temibles cacerías nocturnas. El insistente rumor seguía relatando como, a veces, estas tres personas, y en otras ocasiones, tan sólo dos de ellas, solían irrumpir en las aldeas que rodeaban la hacienda - castillo de Nosdroc, donde, aprovechándose de la oscuridad de la noche, terminaban secuestrando impunemente a cuantas chiquillas vírgenes lograran encontrar a su paso, no volviéndose a saber nada más de ellas.
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Pero fue en la última parada del camino, justo a las afueras del pueblo de Rister, cuando aquel murmullo, comenzó a tomar serios indicios de veracidad.
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Todo ocurrió en su posada situada a las afueras de Rister , situada a pie de la gruta del norte, y a tan sólo dos días de camino del palacio de Nosdroc. Aquella tarde, en el interior de aquella taberna, Laston y Astaroth, disfrutaban de sus jarras de cerveza , mientras el grueso de las tropas quedaban descansando en la campiña que rodeaba el poblado de Rister. Ambos, se encontraban a punto de levantarse para salir por la puerta , cuando a sus espaldas, comenzaron a escuchar el estremecedor comentario de una joven campesina que, entre sollozos, confesaba al párroco del pueblo, cómo había podido escapar viva del mismísimo infierno, situado, según ella, dentro del palacio real. Laston, recordando los oscuros presagios que se vertían sobre los extraños comportamientos de la soberana, y tal vez, buscando también una información fiable y de primera mano sobre los últimos movimientos de Valpis, comentó a la joven que ellos podrían ayudarla si antes pudieran llegar a conocer todos los detalles de su historia.
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Laston invitó a la joven a tomar asiento en la mesa que ocupaban, e intentó calmar su angustia con palabras llenas de ánimo, repletas de amparo, y sosiego. Con su mano, fue acariciando el demacrado semblante asustadizo de la pequeña, ya que esta, seguía temblando al igual que una hoja no pudiendo mediar palabra alguna, sin tenerla que balbucear antes. La joven, al sentirse protegida por la mano del guerrero, pudo al fin tomar aire y comenzó a descubrir los detalles de su increible historia sin ningún tipo de tapujos: En sus primeras palabras, descubrió su verdadera identidad : Se llamaba Imelda y se trataba de una huérfana de dieciocho años que vivía junto a sus tres hermanos en una granja situada frente a la posada, a unos cien metros de esta. La pobre chiquilla, apenas había podido probar bocado en los últimos tres días, y su aspecto, tanto físico como psicológico, parecía estar muy alterado. Con respecto a su vestimenta, aquellos harapos ensangrentados mostraban signos evidentes de desgarros producidos por cuerdas, cadenas y argollas, aunque por consideración, ninguno de los dos quisieron indagar en sus orígenes, para darle opción a que ella misma pudiera contarlo cuando se sintiera completamente segura.
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Astaroth, acercó a la mesa leche caliente y unas hogazas de pan que no tardaron en ser devoradas por los únicos cuatro incisivos que se apreciaban en la boca de Imelda. Entre sus manos temblorosas, apenas podía sostenerse el cuenco de leche de cabra, que Astaroth le había ofrecido generosamente. Imelda, mostraba unas pupilas azules tan dilatadas como las de un gato, mientras que el blanco de sus ojos, apenas se hacía destacable frente al rojo de la sangre que los cubrían de dolor. Mantenía aquella mirada perdida, casi desahuciada, donde afloraba un sentir infinito de amargura sostenida, a causa del terrible pánico que le provocaba tener que volver a recordar la tormentosa tortura que había sufrido en sus carnes, algo que ahora, visiblemente nerviosa y angustiada, se disponía a relatar con todo lujo de detalles.
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Todo comenzó hace siete días, en el anochecer del domingo al lunes – comenzó a relatar Imelda – Yo estaba ordeñando nuestras vacas, quería llenar mi cubo hasta arriba de leche para que no nos faltase en toda la semana. Rostof, mi hermano pequeño, salió del establo con una cesta de huevos frescos que habían dejado las gallinas en su última puesta de las seis. Cuando él se fue, me quedé completamente a solas entre fardos de paja y animales para terminar de ordeñarlos y proporcionarles comida y agua. Al cabo de media hora, con la noche ya cerrada al completo, pude escuchar las ruedas de un carruaje que se aproximaban por el camino que cruzaba la granja. Minutos más tarde, me pareció sentir como este, detenía su marcha frente la puerta del establo y de nuevo se hacia el silencio. A continuación, mis oídos pudieron diferenciar, claramente, el sonido de unas botas que descendían del carruaje y comenzaban a rondar frente al establo sin llegar a entrar dentro de él en ningún momento. Me volví, dejé el cubo apoyado junto a las tablas de madera, y fui dirigiéndome muy despacio hacia la puerta, con la intención de saber quiénes eran, y qué podían buscar o querer tan tarde, ya que a esas horas de la madrugada, de normal, no esperábamos a nadie conocido.
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En efecto, al llegar al umbral del portón principal del establo, pude confirmar que mi suposición era cierta del todo. Allí mismo, frente a mis ojos, permanecía detenida un carroza oscura, que exhibía un escudo que yo no conocía alojado en sus puertas. Luego, junto a los caballos que tiraban de ella, comencé a distinguir la silueta de un hombre joven, atlético, noble por su vestimenta, alguien que parecía estar aguardando a los dueños del establo mientras acariciaba el lomo del animal guía. Y así era, yo volvía a acertar en mi presagio, pues nada más verme, el procedió a quitarse el sombrero dedicándome una noble reverencia en muestra de su educación y buenas intenciones. Luego, empezó a andar hacia mí, reclamando mi atención para que pudiera ayudarlo en algo..
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Buenos días, señorita, mi nombre es Delfos – se presentó educadamente mientras besaba mi mano - ¿Podría decirme, si es tan amable, donde podría encontrar una posada para poder pasar la noche?
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Claro que si, noble caballero – contesté asombrada por su bondad y belleza – la tiene usted justamente en frente, a cien pies, si camina en línea recta.
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Él, aceptó mis indicaciones con una sonrisa cautivadora, algo que logró ruborizarme tras declararme que era tan bella como la luna. Poco después de estas palabras, expresó su deseo de que pudiera acompañarle hasta coche para poder hacerme entrega de un bonito obsequio como muestra de su gratitud. Aún no me explico como pude acceder a sus intenciones, pero imagino que su cortesía, apoyada en su insultante atractivo físico, lograron entre ambas, que confiase en sus palabras y terminase acompañándolo hasta el coche, donde cortésmente me abrió las puertas, invitándome a subir.
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Siéntate dentro, preciosa, - sugirió – quiero que te pruebes unos lindos zapatos que llevo aquí conmigo. Se los dejó olvidados la condesa de Fostler en mi castillo, y si te están bien, me gustaría podértelos regalar.
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Yo acepté de buena gana su ofrecimiento, y comencé a subir los escalones que daban acceso al interior de la carroza. Allí, se terminó mi hermoso sueño de princesa, para dar comienzo, la peor de mis pesadillas. Justamente comenzaba a pisar el último escalón del coche, cuando pude sentir, como unas manos me asaltaban por la espalda y me aprisionaban la nariz con una gasa impregnada en una sustancia química insoportable. Pasados unos segundos, apenas podía respirar; recuerdo, que intenté defenderme del ataque de aquel hombre, lanzando al aire, multitud de patadas y manotazos, pero todo aquello resulto en vano; aquel éter, conseguía, segundos después, que me desvaneciera dejándome en un estado de total amnesia hasta el momento en el cual alcanzábamos las inmediaciones del castillo de Nosdroc. – Imelda, descansó por espacio de unos segundos intentando coger aire en sus pulmones antes de proseguir con su historia. Mientras, Laston, comenzaba a percatarse, de cómo esta, se tapaba unas quemaduras terribles que emergían, paralelas, por la parte descubierta de su pecho y que ascendían juntas hasta la base de su cuello. A Laston, le pareció que estas heridas podían iniciarse en parte central de sus pechos, ya que su ropa, estaba visiblemente ensangrentada en la zona de sus pezones.-
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Perdonad – dijo Imelda – pero es que a veces me ahogo, estas heridas, todavía duelen demasiado – dijo, mientras lloraba de dolor –
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No importa, pequeña,- contestó Astaroth, atrapando la mano derecha de Imelda en una caricia,– Al contrario, no tienes nada que perdonar ni por lo que pedirnos perdon, por favor, tómate el tiempo que necesites, y solamente continua, cuando creas que estés bien.
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Imelda, intentó construir una sonrisa forzada entre sus labios. Sujetando bien fuerte la vasija de barro, vertió en ella un poco de agua fresca y comenzó a beber hasta saciarse. Luego, tras haber refrescado su garganta, retomó el hilo, continuando con su estremecedor relato.
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Como os venia diciendo – reanudó – Fui despertando paulatinamente de mi estado de inconsciencia al mismo tiempo que divisábamos las murallas del castillo. Cuando comencé a ver con claridad, pude percatarme, de que me encontraba maniatada y amordazada frente a tres chicas de edades parecidas que viajaban en mi mismo estado. Nunca olvidaré el miedo que reflejaban sus miradas, ni tampoco el murmullo de sus voces emergiendo bajo las mordazas. Entonces, comenzamos a sentir el contacto de las ruedas del coche sobre las tablas de madera que conformaban el puente levadizo sobre el foso. Pasamos bajo el pórtico de la entrada principal al castillo, y allí, en el centro de aquel patio, los caballos comenzaron a relinchar y se detuvieron. Posteriormente, miré por la ventanilla, contemplando el paisaje desolador que se presentaba frente a nosotras. No había nadie a la vista, no se veía ni un alma, tan sólo pude distinguir, difuminadamente, entre sombras y penumbras, las paredes amuralladas que sostenían las almena del castillo. Fueron pasando los minutos, hasta que alguien, al cual no llegamos a poder ver por llevar oculto su rostro bajo una capucha de verdugo, obligó a bajarnos del coche, llevándonos hasta la puerta que daba acceso a la torre con la forma del cuerpo de una mujer, donde fue internándonos una a una, ayudado por una manada de lobos que impedían nuestra huida. Las cuatro, custodiadas por aquel hombre, comenzamos a subir los maltrechos peldaños de aquella escalera de caracol hasta que llegamos a la parte más alta de la torre. Luego, pasamos bajo el umbral de una puerta de madera que daba paso a un angosto pasillo terminado en una sala circular enorme, oscura, y fría, donde nos fue atando con grilletes a las paredes. Alli, nos abandonó, sin soltar nuestras mordazas, y manteniendo las cuerdas que rodeaban nuestros pechos, sujetándonos los brazos. Lo que comenzó a pasar a partir de entonces – reflexionó entre sollozos Imelda – jamás lo olvidaré. Permanecimos en silencio durante el resto de la noche hasta la entrada del amanecer, cuando los rayos del sol,, fueron iluminando paulatinamente la dantesca sala a través de sus dos diminutos ventanales ojivales.. Entonces, comenzamos a entender la verdad de nuestro secuestro. Allí, a lo largo de aquella celda circular, también permanecían multitud de mujeres como nosotras, amarradas con grilletes de la misma forma, completamente desnudas, en condiciones lamentables de maltrato físico. No podían hablar, porque alguien les había cosido los labios con cerdas, y la mayoría, presentaban heridas que se desangraban a causa de incisiones de algunos anzuelos que todavía permanecían enganchados a sus pieles. La bestialidad de la escena no quedó aquí, en el suelo, también pude divisar con horror, como habían dejado desperdigados un tumulto de cuerpos descuartizados, y toda la sangre que perdían, se amontonaba en el centro de la sala, ayudándose de la pendiente en forma de embudo con la que se había construido el firme. ¡Dios mío! Aún recuerdo toda aquella sangre, filtrándose como un arroyo por los agujeros que se abrían en la piedra, y que, parecía comunicar, el suelo de nuestra celda, con el techo de la estancia inferior.
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Pasó el tiempo, unas horas más tarde, volvieron a abrirse las puertas de aquella sala, donde tres seres comenzaron a atravesar el pasillo, aproximándose hacia nosotras, las nuevas. Uno de estos seres era mujer; pude diferenciarlo por sus ropas nobles en la que se descubrían unas manchas granates de sangre seca. Esta, traía su rostro descubierto, me fue fácil reconocerla al plantarse frente a mí. Era ella, Constante “ La reina viuda”, el origen de uno de los peores rumores que corrían en Nosdroc – Quiero estás cuarto – Expresó a sus secuaces al mismo tiempo que nos señalaba a las recién llegadas. Detrás de esto, fue revisando el estado de nuestras piezas dentales y palpando nuestros cuerpos para tener una idea aproximada de nuestras medidas - Soltad sus grilletes, desnudadlas, y, sin despojarles de sus cordajes, ni mordazas, bajadlas a mi salón - Después desapareció, perdiéndose su esbelta figura en el fondo del pasillo, y notamos como, aquellos dos hombres, comenzaban a librarnos de nuestras argollas, y tras levantarnos del banco de piedra, nos obligaban a seguirlos. Abandonamos aquella sala de la muerte y comenzamos a bajar por las escaleras camino de los pisos inferiores.
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Poco después nos encontrábamos frente a la puerta que daba paso al salón, donde la reina aguardaba nuestra llegada. Para entonces, ya nos habían despojado de todas nuestras ropas, por lo que, completamente desnudas, maniatadas y amordazadas, fuimos entrando, enfiladas, en aquel salón del trono.
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colgad a esas ovejas de las argollas – ordenó – quiero deleitarme la vista mientras como.
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Aquellos dos hombres, soltaron las cuerdas que aprisionaban nuestras muñecas, para hacernos subir a un taburete, donde de nuevo, fueron aprisionándonos a cuatro pares de argollas que colgaban del techo a través de sus cadenas. Frente a nosotras, al fondo, sentada tras una enorme mesa repleta de bandejas de carne asada y copas de vino, se hallaba ella, disfrutando de la comida que tenia frente a sí.. Se levantó, lo hizo con una de aquellas bandejas de carne, acercándose hasta nosotras. Una vez que nos pudo tener frente a ella, fue introduciendo porciones de comida en nuestras bocas, obligándonos a tener que masticarla , para luego digerirla.
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Al masticar mis trozos de carne, sentí, como uno de mis dientes, se partía al morder una parte tan dura como el acero. Ella, se percató del detalle, y acercándose a mí, sostuvo mi boca con sus repulsivas manos, luego, ayudada de sus dedos, consiguió separarme las mandíbulas al mismo tiempo que le escuchaba decirme
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A ver, ovejita : ¿ Qué te has querido tragar, so asquerosa?
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Yo, empecé a temblar al contemplar sus ojos de esquizofrénica escudriñando el interior de mi boca, de donde, pudo extraer un anillo de oro ensangrentado y un trozo de muela partida. – Cabrona – me insultó
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Dime : ¿ Te parece bonito, quererle robar el anillo de compromiso a una de tus compañeras? ¿No te vale con haberte comido su dedo, y ahora quieres quedarte con su anillo, Verdad? ¡ Delfos! – gritó enloquecida - Coge las tenazas y arráncale a esta zorrona todos los dientes. Déjale los justos para que pueda tragar, sólo los cuatro colmillos.
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Mi pavor fue en aumento al ver las tenazas de aquel bastardo frente a mis ojos, tanto, que comencé a evacuar entre mis piernas, pero aquello tampoco logró detener mi tortura. Delfos, me ajustó un arnés en la boca para que yo no pudiera cerrarla mientras extraía , uno a uno, todos los dientes salvo estos cuatro colmillos – comentó, mientras mostraba a Laston sus incisivos – Pero lo que vino después aún fue peor. Perdí el conocimiento cuando aquel cabrón se hacía con mi cuarto molar, así que para evitarlo, y mantenerme despierta, La Viuda, comenzó a quemarme los pechos con un atizador, dejando en ellos la marca de su insignia como yo si fuera ganado. Luego, hizo lo mismo con las otras chicas, pero antes, pateó sus taburetes para dislocar los brazos de sus hombros. Así nos dejó expuestas durante unos diez minutos, mientras ella, volvía a sentarse en su silla, y haciendo uso de una cuerda que tenia dispuesta a su lado derecho, la accionó, provocando que una cascada de sangre surgida del techo de la habitación, la empapase por completo, bebiendo también de ella, mientras seguía comiendo y gritando
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¡ Más fuerte! ¡ Todo es poco! ¡Quiero ver más dolor!...¡ Necesito Sangre de mis ovejas!-
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Imelda, rompió a llorar desesperadamente frente a Laston y Astaroth. No podía seguir más, el miedo y el dolor la estaban deshaciendo por dentro, y comenzaba a sufrir, visibles convulsiones en su cabeza, que ella intentaba detener cerrando los ojos, y presionando sus sienes , con masajes circulares de sus dedos..
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¡ No puedo! – gritaba desconsolada - ¡ No puedo controlar las imágenes!
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Astaroth, la abrazó entonces con fuerza, y besó la frente de la niña, diciéndole :
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Tranquila pequeña, no sigas, no es preciso que nos cuentes más. Hoy, estás viva, y te encuentras entre nosotros contando tu historia, eso quiere decir. que, no se cómo, pero pudiste escapar de aquella morada de Satan.. Por favor, no sufras más - imploró - nosotros os ayudaremos. Te juro , que nuestras armas vengarán vuestras torturas.
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Justamente terminaba la frase, cuando comenzaron a oírse unos espeluznantes chillidos que pedían auxilio desde el exterior de la taberna. Ambos caballeros, se levantaron iso facto de sus sillas y salieron con las espadas empuñadas en las manos. Pero sin embargo, una vez fuera, pudieron darse de cuenta que ya era demasiado tarde para poder hacer nada. Allí, apostado de rodillas en el camino, dieron con al posadero que lloraba desconsoladamente mientras gritaba – ¡Mis hijas, mis pequeñas, se las han llevado! – Laston y Astaroth, alzaron las miradas, y a lo lejos, perdiéndose en el camino a toda velocidad, lograron captar la figura de un carruaje, con la insignia de “ La viuda,” en su parte trasera.
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Todo había terminado para ellos en Richter, ahora, ya conocían parte de lo que les esperaba en el castillo de Nosdroc. Su misión, había cambiado drásticamente en tan sólo unas horas, ya que a partir de entonces, deberían terminar no sólo con Valpis, sino también con Constante y Delfos.
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Ambos guerreros envainaron sus espadas. Fueron a despedirse de Imelda, antes de dirigirse a los establos y salir cabalgando sobre sus corceles rumbo hacia campamento. Una vez allí, debían preparar cuanto antes la salida de las tropas, y dirigirlas, primeramente, hacia la gruta del norte, donde iban a dejar al estrambótico James. Desde aquel lugar y sin perder un solo minuto de tiempo, tendrían que encaminarse de nuevo para alcanzar cuanto antes, los aledaños del castillo de Nosdroc, en donde sus citas con la muerte, se hacían insalvables.
FRAYNEUSConfianza (sábado, 1 de agosto del 2009 a las 05:47)
PERDONAD, PERO ESTOY RECONFIGURANDO BIEN ESTA NOVELA EN LO QUE SE REFIERE A SALTOS DE LINEAS ( ESPACIO ENTRE LINEAS) Y OTRAS COSAS PARA QUE SE PUEDA VISUALIZAR CORRECTAMENTE. UN UNOS DIAS, ESTARA TOTALMENTE LISTO.
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PODEIS, MIENTRAS TANTO, LEER - S.A.R. EL CIRCULO DEL 9 - yA QUE LA HE COLGADO COMPLETA Y BIEN CONFIGURADA EN SU SITIO.
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PIDO PERDON POR LAS MOLESTIAS
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