Freelanze
Confianza hombre - 23 años, Fuenlabrada, España
Blog / Pide un deseo
viernes, 21 de diciembre del 2007 a las 15:13
Cómo llovía aquella noche.
Estaba empapado hasta los putos huesos, y la tormenta no tenía pinta de parar. Alli estaba yo, sin trabajo ni casa ni amigos a los que robar, ni siquiera alcohol, que era siempre mi última esperanza. Me senté en una parada de autobús vacía. Desde luego no esperaba que pasaran autobuses a esas horas de la madrugada, pero fue poner el culo en el banco y oir como se acercaba rápidamente uno.
Era uno de esas máquinas viejas, con un montón de ruedas y lineas curvas, como un enorme ciempiés de latón. Abrió la puerta y pude ver al conductor, era viejo, aunque no logro sacar otra definición para él; lo olvidé nada más verle. Me invitó a pasar y cuando iba a pagar con las pocas monedas que me quedaban el me sonrió y rechazó el dinero. Fui directo al fondo, como de costumbre, y alli me tiré, entre dos asientos. Era el único pasajero, y en esos momentos me importaba una mierda donde podía acabar. Cerré los ojos y soñé estupideces. A los pocos minutos desperté, y me pegué un buen susto cuando vi a mi lado a una chica sonriente y limpia. Me pareció tan perfecta que sospeché que seguía soñando, pero tampoco hice nada por despertarme, me gustaba esa chica imaginaria. Ahora me da pena admitirlo, pero lo cierto es que he olvidado su rostro, a veces me vuelve a la memoria su sonrisa, o sus ojos, pero enseguida desaparecen. Lo que no he olvidado es su vestido: un precioso vestido azul cielo, sencillo y a la vez elegante. La chica, que no me llegó a decir su nombre, sonrió cuando vio como la observaba.
"Pide un deseo" me dijo sin más.
¡Qué voz tenía! ese tipo de voz que no te cansas de escuchar.
¿Un deseo? vaya, pensé, ahora mismo llenaría varias listas sin tener que pensarlo demasiado... no estaba en mi mejor momento. Esa voz y esas palabras que no parecían muy lógicas me hicieron decantarme por la hipótesis de la alucinación; nada era real, pero no creí que eso fuera algo malo, asi que pensé en un deseo antes de que la aparición se largara.
"Quiero verte desnuda".
Ese fue mi deseo. ¿y por qué no? ¿alguien se atreve a juzgarme? ¿eh? así solían acabar mis sueños, chicas desnudas para mi, ¿que monstruo es capaz de soñar con dinero o con la paz mundial? no, eso en las películas de Hollywood, yo lo que quería era ver dos tetas; y, si nadie me despertaba antes, tal vez acabara con un polvo oníricamente perfecto.
Ella me miró sin decir nada, y en un instante se quitó el vestido. Como no, no llevaba nada debajo. En esos momentos solo pude dar gracias a Dios por tener una imaginación tan poderosa. Yo seguía alli, admirando lo admirable cuando noté como frenaba el autobús. A esas alturas hasta había olvidado que estaba en uno. Cuando paró, la puerta se abrió. Última parada anunciaba el conductor. Habíamos llegado al centro psiquiátrico, o como me gusta llamarlo a mi, al manicomio. La chica se puso el vestido de nuevo y bajo del autobús sin mirarme, vi como llamaba al timbre del manicomio y le abrian. No tenía pinta de trabajar alli.
Jaja ¡hay que joderse! ¡era uno loca! pero quien me conozca sabe que eso no ha sido un problema en mis anteriores relaciones. Al día siguiente alli estaba yo, con un bol de ensalada en la cabeza y creyendome Jesuscristo, me dieron habitación enseguida.
Comentarios 2 Ordenar comentarios:
Sandra (jueves, 27 de diciembre del 2007 a las 00:50)
q derroxe de imaginación. Muy xula esta tb.
Chiru (domingo, 23 de diciembre del 2007 a las 05:02)
Si las locas hacen eso... yo no estoy loca?
he perdido mi identidad, ya no sé lo que soy!! xD
Publica un comentario: