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Gotsha

mujer - 19 años, Death Zone (Cd.Juarez), Mexico


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Blog 8

...Entonces, ¿Qué es La Ciudad Gótica?

El "hogar" de los seres oscuros, un refugio para las incomprendidas y perseguidas criaturas de la noche...Para aquellos quienes el mundo ha rechazado por su aspecto exterior, o, por su alta filosofía ajena a la vanagloria de los mortales, he aquí un rincón del universo paralelo donde los sueños góticos se hacen realidad y las fantasías mórbidas se exponen sin ningun tapujo. Vampiros, zombies, psicópatas enamorados, angeles errantes, trágicos siniestros y cualquier otro personaje vulnerable a nuestro juicio puede vagar libremente por esta pero ciudad donde siempre es de noche...A todos ustedes, extrañas y adorables criaturas, nuestra "Bienvenida" a La Ciudad Gótica...


  • Richard Chase....El Vampiro de Sacramento!!!

    Richard Chase: El vampiro de Sacramento

    "A veces oigo voces por teléfono... ignoro qué voces... amenazas. Suena el teléfono y alguien me dice cosas extrañas...que mi madre me envenena poco a poco y que me voy a morir. Me siento observado.. sé que alguien me vigila...."

    "...si devoré a esas personas fue porque tenía hambre y me estaba muriendo. Mi sangre está envenenada y un ácido me corroe el hígado. Era absolutamente necesario que bebiera sangre fresca.."

    Estas declaraciones, forman parte de una entrevista psiquiátrica a Richard Tranton Chase, un asesino diagnosticado esquizofrénico paranoide tras disparar, apuñalar, descuartizar, y beber la sangre de seis personas en 1987, ganándose el apodo de "el vampiro de Sacramento".

    Desde muy joven, Chase es conocido por su conducta psicótica que alterna períodos de apatía con otros de agresividad. Esto, según algunos psicólogos estaría debido en gran parte a unos traumas infantiles por las constantes peleas entre su padre alcohólico y su madre, así como el posterior divorcio de éstos.

    A los 21 años, se va de casa para compartir piso con unos amigos.
    Allí, continuamente drogado, empieza a obsesionarse con la idea de que una organización criminal trata de acabar con él, hasta tal punto que clava con tablas la puerta de su habitación, entrando y saliendo de ella por un pequeño agujero que había hecho en el fondo de un armario de pared.

    Poco tiempo después, se afeita la cabeza y acude asustado al médico alegando que su cráneo se está deformando poco a poco y los huesos de éste le agujerean la piel. Al mismo tiempo dice sentir que se muere porque alguien le ha robado la arteria pulmonar, y nota que su sangre no puede circular.

    Es internado en un psiquiátrico, saliendo de éste al poco tiempo, pese a la opinión de algunos médicos que lo consideran peligroso.

    Una vez sólo, deja de tomar la medicación que le habían prescrito y su conducta comienza a empeorar, pues creyendo que su sangre se estaba volviendo polvo y que necesitaba otra más fresca para sobrevivir, se inyecta y bebe sangre de conejo, tragándose además crudas las vísceras de los animales...

    Poco después cae gravemente enfermo, y los médicos tras percatarse de su obsesión por consumir sangre, lo internan de nuevo diagnosticándole una fuerte esquizofrenia paranoide además de conducta peligrosa.
    Un año después, de nuevo en la calle, descuartiza a numerosos perros, gatos y vacas afín de beber su sangre y vísceras mezcladas con Coca-Cola a modo de cóctel, estando convencido que a causa de la falta de sangre, su estómago se empieza a pudrir, su corazón disminuye de tamaño y que los distintos órganos se desplazan en su interior.

    Fascinado por los crímenes de los asesinos Kenneth Bianchi y Angelo Buono, guarda celosamente todos aquellos recortes de prensa que los menciona y se compra una pistola de calibre 22 dispuesto a imitarlos.

    A los 28 años, comienza una serie de crímenes disparando dos veces sin motivo alguno sobre un desconocido, que se convertiría en la primera de sus víctimas.
    Su segunda víctima, una joven de 22 años, es salvajemente asesinada a pocos metros de su casa cuando se encontraba sacando la basura. Chase dispara tres veces sobre ella, y mientras agoniza, le abre el vientre para arrancarle los intestinos, que esparce cuidadosamente por el suelo. Luego, le corta el hígado, el diafragma, un pulmón y los riñones, colocándolos encima de una cama. En un ataque de histeria apuñala varias veces el cuerpo sin vida y tras beber su sangre, se pinta la cara con ella. Finalmente, como toque final a su "obra", defeca sobre la boca del cadáver y abandona la casa, satisfecho.

    Cuatro días después comete el más sangriento de sus crímenes entrando en una casa elegida al azar y disparando a la cabeza de una pareja de 27 años, un niño de 6 años y un bebé de 22 meses. Luego, llevándose el cuerpo de la mujer a una habitación, sodomiza el cadáver, le arranca un ojo y bebe su sangre. Momentos más tarde, es sorprendido en su macabra carnicería por alguien que llama a la puerta mientras vaciaba el cráneo del niño, y huye a toda prisa llevándose el cadáver del bebé.

    En su propia casa, decapita el cuerpo tras beberse la sangre y devorar el cerebro crudo.
    Esa misma tarde, la policía descubre la matanza y comienza una serie de investigaciones por toda la ciudad registrando cada rincón de la ciudad tratando de atrapar al psicópata asesino.

    Cuando tres policías llaman a la puerta del vampiro no obtienen respuesta, pero oyendo ruidos en el interior deciden de vigilar el apartamento.
    Poco después, Chase sale de la casa con una caja de cartón bajo el brazo, que arroja al suelo para tratar de huir al ver a los agentes en la puerta. Su contenido se esparce por el suelo asombrando a los policías: se trata de ropa ensangrentada y trozos de cerebro humano...

    El asesino es finalmente detenido. Al registrar su apartamento, se encuentran además de un espantoso olor a putrefacción, manchas de sangre cubriéndolo todo, huesos humanos en la cocina y el salón, un plato con restos de cerebro encima de la cama y la nevera repleta de recipientes con órganos humanos y animales en el interior.

    En el juicio trata inútilmente de justificar sus macabros crímenes diciendo que unas voces de seres extraterrestres y otras criaturas lo acosaban continuamente obligándole a matar...
    Finalmente es condenado a pena de muerte aunque su ejecución en la cámara de gas nunca sería llevada a cabo, pues Richard se suicida pocos meses después en su celda con una sobredosis de antidepresivos en diciembre de 1980.

    ........... :) :) Genial el tipo..ademas de lindo!! Jajaja!!!!...O que les parece..? :)

  • ....PANTERA.....

    PANTERA

    Una solitaria noche donde reinaba la paz en toda la ciudad, 2 extraños hombres vestidos de negro corrían por una de las principales calles de la ciudad, sigilosamente.
    --¡Apúrate!, tenemos que llegar a tiempo—dijo uno de los extraños hombres al otro, en susurros.
    --Lo se, ¿Falta mucho?—
    --No casi llegamos— dieron vuelta en una calle rotulada “Lirio”, donde volvieron a doblar para entra a una privada llamada “millalene”. Los 2 hombres observaron que todas las casas eran iguales a excepción de una, cuya forma paresia una mansión, la puerta era de madera, tenía un gravado de un dragón, una cerca muy alta de piedra y era más grande que las demás casas de esa privada.
    --¡Ahí es!, corre nos podrían ver—ambos hombre se dirigieron a la extraña casa, donde estaban todas las luces prendidas, al llegar tocaron la puerta y esta se abrió dejando ver una figura imponente de un hombre no tan mayor.
    --Pasen—les índico volteando ver a los alrededores.
    Los dos hombres pasaron rápidamente sin decir nada.
    --¿Trajeron lo que les pedí?—
    -- Si señor—dijeron los dos hombres al mismo tiempo, mientras que hacían una reverencia.
    --Perfecto, mi hijo merece lo mejor –
    -- Si señor, aquí están las armas importadas que pidió—los dos extraños hombres sacaron de sus vestiduras negras una maleta y se la entregaron al hombre de la figura imponente. En esos momentos se escucho una voz que gritaba a todo pulmón
    --¡ya nació!, ¡ya nació!—y detrás de una puerta salio una mujer, delgada y con un uniforme rojo estilo japonés y en sus manos cargaba un pequeño bulto.
    --Señor ya nació, solo que………--
    Pero antes que pudiera terminan el señor Takeishi Heikidama se abalanzo para quitarle a la sirvienta el pequeño bulto que llevaba en sus manos y tomándolo en las suyas
    --Por fin mi hijo, Mi primogénito—
    --Señor, espere………, lo que pasa……..— decía la sirvienta muy nerviosa y poniendo cara de pavor cada vez que se dirigía a Takeishi.
    --¡Calla Mujer!, que no vez que estas en presencia del mejor asesino, el descendiente de la dinastía Heikidama-- decía Takeishi lleno de alegría que su frió rostro no podía demostrar.
    --Señor…………, es que su hijo no es el— decía la mujer con un poco de miedo en su voz y su cara despavorida como si la fueran a matar en ese instante
    --¿Qué no es el? ¿A que te refieres?—en ese momento Takeishi destapa a su hijo y se da cuenta que efectivamente no era el, era ella. Le entrega la pobre niña a la sirvienta con un movimiento brusco y una mirada furtiva y se adentra en la dirección donde avía venido esa mujer, avanzando con pasos decisivos a donde se encontraba su esposa, llego al cuarto, pero antes de entrar un mayordomo se interpuso en su camino.
    --Quítate, quiero hablar con mi esposa—demandaba Takeishi Heikidama
    -- Pe……pero señor, su esposa se encuentra muy débil, no….., no….pu……puede—
    El pobre hombre tartamudeaba al ver el terrible enfado de Takeishi
    --No me dirás lo que tengo que hacer Viston—objeto Takeishi frunciendo el entrecejo.
    --pe……..pero señor—Viston el mayordomo estaba cada vez mas nervioso y se imaginaba que Takeishi lo golpearía en cualquier momento
    --- ¡Quítate!—y empujándolo hacia al lago se abrió paso para ver a su esposa.
    Cuando pasa a la habitación Takeishi encuentra a su esposa recostada y cansada después de un largo trabajo de parto.
    Takeishi la queda mirando furtivamente sin decir nada. Ayame abre los ojos y agarrándose el pecho con una señal de tranquilidad.
    --Ha! Eres tu querido—y volvió a cerrar sus ojos.
    -- Claro que soy yo, el hombre que esperaba un varón en lugar de una niña—
    --Oh! Querido lo se, pero igual es tu hija—le decía su mujer con un tono de tranquilidad.
    --Pero no es un varón—le decía su esposo gritando y reprochándole.
    --Lo se, ¿pero quien dice que una niña no sea la mejor sucesora para la dinastía?—El tono de la mujer no cambiaba mas trataba de hacer razonar a su esposo con sus palabras.
    -- Eso jamás, críala tu yo no quiero una hija—esas fueron las ultima palabras que Takeishi le dirigió a su esposa antes de salir de la habitación.
    --Que terco es—pensaba en voz alta la cansada madre.
    --Lo se señora—le contesto una voz que ella conocía pero se levanto con sobresalto y miro en la dirección de donde estaba la voz.
    -- ¡Viston!—dijo la mujer tranquilizándose en seguida del sobresalto.
    -- esta usted muy sensible señora—le decía Viston, mientras Ayame con los ojos cerrados y una mano en la cabeza trataba de relajarse.
    --Si Viston, pero también estoy preocupada por mi hija—
    --Si lo se señora, el señor se ve muy alterado por la situación—en ese momento Viston pudo ver una lagrima que salía de los ojos de Ayame.
    --No se preocupe señora, yo veré que el señor acepte a su hija y también opino que lo terminara asiendo—
    --gracias Viston— este abandono la habitación dejando a la madre sola.
    Mientras tanto en la sala Takeishi daba vueltas como loco y de vez en cuando mandaba miradas furtivas a la empleada y a su hija, sin embargo se le veía mas tranquilo.
    --¿Cómo se llamara?—dijo por fin Takeishi, cuyo enojo ya se había calmado por completo.
    --No lo se señor, usted es el padre—le dijo la empleada con cierta delicadeza aunque todos se avían molestado con Takeishi al ver que no aceptaba a su hija.
    --Esta bien dámela—El nuevo padre agarro a la niña delicadamente y la llevo a una habitación donde su madre estaba descansando, al entrar en la habitación miro a su esposa que tenia los ojos cerrados.
    --¿Querida como le pondremos a la niña?—
    --Oh! Querido me da gusto que la aceptes—Dijo la madre con alegría, pero sin cambiar su tono calmado.
    --No tengo otra opción—Con un suspiro y le entrego a la frágil niña a su esposa
    -- Que linda es, tan frágil, pero será tan fuerte, me gusta Crisstell—dijo Ayame sin despegar la mirada de su hija.
    --¿Crisstell?, No muestra entereza, mas pónselo si gustas—Takeishi estaba resignándose a que tenia una hija en vez de un hijo.
    --Crisstell Florencia—
    --Si es delicado perfecto para una niña, esta decidido—y empezó a dirigirse hacia la puerta de la habitación, pero antes que se marchara Ayame le dijo:
    --Querido antes de que te marches, por favor……dime que entrenaras a Crisstell, estoy segura que…… será la mejor—
    --Esta bien querida--Ayame con una mira de alegría siguió amamantando a su hija mientras veía como Takeishi se marchaba de la habitación.

    II
    Pasaron los días y Takeishi se encariñaba más con su hija. Cuando esta aprendió a caminar Takeishi le dio las armas que los extraños hombres habían traído la noche en que nació. Aunque Crisstell era muy pequeña para usarlas y frecuentemente lloraba por las heridas que se hacia al agarrar mal algún arma durante los entrenamientos con Takeishi, este se enojaba con frecuencia al ver que su hija no aprendía correctamente, pero termino comprendiendo que todavía no estaba lista.
    Un día Takeishi se llevo a su hija a un campo donde recientemente la dinastía Heikidama había tenido una batalla en la cual había salido victoriosa. Llegaron al lugar donde estaban los cadáveres de los masacrados cuerpos que todavía no habían sido retirados del amplio terreno.
    --Papá, ¿por que todos están muertos?—decía la niña con una cara de curiosidad.
    --Esta es la justicia, nuestra justicia Crisstell—Agachándose y agarrando de los hombros a su hija le dijo:
    --Nunca lo olvides la única justicia es el caos—
    --¿Entonces esas personas eran malas?—
    --Si—
    Depuse de esa pequeña charla Crisstell se fue cantando y brincando como si fuera caminando entre Flores.
    --Me molesta su sonrisa así no se debe comportar una acecina—mientras la seguía con su mirada, Crisstell caminaba tranquilamente entre el campo cubierto de cadáveres de hombres cruelmente destazados y ensangrentados.
    --Señor, solo es cuestión de tiempo—Viston que estaba al lado de Takeishi también seguir a Crisstell con la mirada.
    De repente se escucha un grito proveniente del lugar donde estaba Crisstell.
    --¡¡Papá!!—Takeishi fue corriendo hacia donde se encontraba su hija, seguido de Viston.
    --¡¿Que pasa Crisstell?!—
    --Esta vivo – Takeishi miro uno de los cuerpos que estaba a los pies de su Crisstell y vio que efectivamente todavía vivía. Al ver esto Takeishi saco un cuchillo de la parte inferior de su pierna izquierda y se lo dio a Crisstell.
    --Toma, hazlo como lo practicamos en el maniquí—
    --Si papá—Crisstell tomando el cuchillo en sus manos se lo encajo sin piedad, en el corazón del moribundo hombre, este soltó un débil grito de agonía y murió instantáneamente.
    --Felicidades Crisstell—
    --Gracias papá— Con las manos ensangrentadas, Crisstell siguió corriendo por el campo de cadáveres.
    --¡Crisstell ya nos vamos!—gritaba Takeishi al poso tiempo del asesinato.
    --Si—Crisstell corría hacia el auto que los había traído, cuando llego se subió, mientras jugaba con algo que traía en sus ensangrentadas manos.
    --¿Qué tienes en tus manos Crisstell?—
    --Lo encontré—Y le extendió su roja mano a su padre, dejando ver un ensangrentado anillo con una piedra tojo tinto en medio.
    --¿Lo puedo conservar?—
    --Si—
    --Gracias papá—y se lo puso en una de sus cortadas manos rojas.
    Todo el camino a casa fue silencioso, cuando llegaron y entraron en la extensa mansión de la dinastía heikidama.
    Takeishi le dijo a ana (la sirvienta) algo que Crisstell no pudo escuchar, pero enseguida su padre se fue sin decir anda más y ana miro a Crisstell
    --Señorita Crisstell, dice su padre que se prepare por que quiere que valla a entrenar y después Irán a un lugar—ana la miraba con un aire de profunda tristeza.
    --¿A que lugar iremos?—
    --No lo se señorita—y con un suspiro ana se marcho.
    Crisstell muy entusiasmada corrió hacia su habitación, una vez ahí saco un vestido negro de su closet y se lo puso. Una vez lista bajo corriendo hacia el doyo de su casa donde su padre la esperaba para entrenar.
    Cuando llego, abrió un poco la puerta para ver si su padre se encontraba adentro, al asomarse vio como su padre y su madre estaban discutiendo.
    --No le puedes hacer eso a tu hija, a parte no esta permitido con la dinastía Heikidama—Le gritaba Ayame a su esposo.
    --Es parte de su entrenamiento. Tu quisiste que la entrenara, así que ahora cállate—Le contesto Takeishi con firmeza y alzando la voz.
    --Olvida esa parte del entrenamiento—Le suplicaba Ayame.
    --No—
    Con esa última palabra de Takeishi, Ayame se retiro con una mirada de coraje y melancolía. Al abrir la puerta del doyo, Ayame se encontró a Crisstell, la miro por unos cuantos segundos y se retiro sin decir nada.
    Takeishi al percatarse de la presencia de su hija le hizo una señal para que pasara y esta le obedeció.
    --Papá, ¿A dónde vamos a ir?—Crisstell decidió guardar silencio sobre lo que había visto y decidió hacer esa pregunta que le intrigaba tanto.
    --Ya lo veras Crisstell—
    --Saca tus armas—y sin previo aviso Takeishi saca una espada y ataca a su hija. Crisstell se defiende rápidamente y ataco a su padre con mucha fuerza.
    Después de una hora y media el entrenamiento acabo por fin.
    --Vete a cambiar rápidamente, por que nos iremos—
    --Si papá—Crisstell, muy cansada se retira a su habitación, donde se da un buen baño y se viste rápidamente como se lo ordeno su padre. Ya que termino de arreglarse bajo enseguida.
    Takeishi y Ayame la estaban esperando.
    Ya nos vamos Crisstell—le dijo Takeishi, cuando Crisstell bajo por completo las escaleras, los tres juntos se encaminaron hacia el auto. Cuando iban en camino nadie decía nada.
    Cuando por fin llegaron, Crisstell se bajo a prisa del auto, pudo ver que el misterioso lugar era una casita con una puerta negra, no había ventanas y la casa era de ladrillo.
    --¿Aquí es?—Le pregunto Crisstell a Ayame pero esta no le dijo nada y decidió ignorar la pregunta de su hija.
    Takeishi toco la puerta de la extraña casa.
    --¿Quién es?—Dijo una áspera voz proveniente de la puerta de la extraña casa.
    --Heikidama—Respondió Takeishi.
    --Pasen—dijo la extraña voz. Cuando se abrió la puerta dejo ver a un pequeño hombre con escaso pelo. Los tres miembros de la dinastía Heikidama pasaron a la extraña casa, una vez dentro el pequeño hombre dijo.
    --Valla veo que por fin tienes descendencia, Takeishi—Sin despegar la vista de Crisstell.
    -- Así es Yinta--
    --Bueno ¿A que debo tu visita?—
    --Vengo por la marca—
    -- Estas seguro, es una niña—dijo Yinta muy sorprendido
    -- Si, la e entrenado como prueba y me a funcionado bastante bien—
    --Esta bien—Yinta agarro a Crisstell de una mano y empezó a jalarla.
    --¿A donde me lleva?—le dijo Crisstell a Yinta sin entender nada
    --Papá—Crisstell no se resistía ya que tenía una gran curiosidad por saber a donde la llevaría Yinta.
    Yinta abrió una puerta que conducía a una pequeña cuarto con una cama quirúrgica y con unos extraños aparatos alrededor. Al entrar Crisstell cerró la puerta.
    --Acuéstate bocabajo niña—
    --¿Para que?—Pregunto Crisstell que no entendía nada y se quedo parada sin moverse.
    --¡Hazlo!, serás la excepción—esto ultimo lo dijo en voz baja.
    Crisstell obedeció y se acostó boca abajo en la cama quirúrgica.
    Yinta amarro sus manos y sus pies a la cama y en seguida despejo la espalda de la niña dejando al descubierto su piel morena clara.
    --Empecemos— Poniéndose un cubre bocas y unos guantes de látex.
    --¿Qué me va a hacer?—Pregunto Crisstell, pero Yinta no respondió a su pregunta y agarrando una pluma empezó a trazar en la piel de la niña un dibujo.
    --¿Qué me haces?—Crisstell sentía como la pluma fría recorría su espalda. Sin decir nada Yinta agarro un lápiz con una punta de acero como aguja y se la encajo a la pobre niña, esta soltó un grito de dolor y unas gruesas lágrimas empaparon el dulce rostro de Crisstell.
    --¡ha!, ¡para me duele!—a pesar de las palabras de Crisstell Yinta no se detuvo continuo encajando el lápiz sobre el dibujo trazado en la espalda de la niña.
    Mientras tanto afuera de la habitación los padres de Crisstell escuchaban los gritos de dolor de su hija.
    --Papá, prometo entrenar mas, ¡ha!—Gritaba Crisstell entre sollozos
    --¡Ya no voy a llorar, pero no me castigues!—
    --¡No e hecho nada malo, papa!—
    --¡Papá, ayúdame!—Los gritos de Cristal no cesaban y a medida que gritaba ayame se derrumbaba.
    Por ultimo Crisstell grito algo que derrumbo a ayame.
    --¡Papá los odio, los aborrezco, jamás los perdonare por haberme hecho esto!—y la dulce voz de Crisstell se transformo en una voz llena de odio y rencor.
    Ayame al escuchar esto callo sobre los brazos de su esposo.
    Unos minutos después Yinta salio como si nada hubiera pasado.
    Takeishi sujetaba a su esposa sin decir nada, pero a pesar de todo el se mantenía firme e ignoraba los gritos de su hija.
    --¿Qué paso con mi hija?-- pregunto con desesperación Ayame separándose de su esposo.
    --Créeme sobrevivirá, solo es un tatuaje no exageres Ayame-- le respondió Yinta recargándose en una pared.
    --¡Apenas tiene 5 años!—Grito Ayame pero Takeishi y Yinta ignoraron su grito.
    --Dime Takeishi, ¿Por qué pierdes el tiempo entrenando a una niña?—
    --Solo te diré que tiene potencial—
    --Di lo que quieras, pero las niñas aguantan menos que los varones, ja… no me sorprendería que se muriera del dolor y solo por un tatuaje jajaja—Ayame soltó un grito que fue ahogado por las palabras de Yinta.
    --No estoy muerta—Contesto Crisstell que salía de la habitación donde se encontraba, su estado era devastador, se encontraba muy adolorida y apenas podía caminar, la pobre niña tenia un semblante desencajado y parecía como si la dulce niña la hubieran cambiado por una llena de rencor y odio.
    --¡Hija!, permíteme ayudarte—Ayame se apresuro a tomarla en brazos pero Crisstell se lo impidió con un brusco movimiento de brazos que le hizo perder el equilibrio y estar a punto de caerse.
    --Apártate, no necesito de nadie— Ayame sintió como su corazón de madre se partía en dos y no puedo mas que derramas lagrimas por las palabras dichas por su tierna hija que ahora paresia un demonio.
    --Ya nos vamos—dijo Crisstell sin mirar a nadie y tratando de caminar con firmeza.
    --Ya nos vamos Yinta, gracias buenas noches—Se despidió Takeishi.
    --De nada espero que no pierdas tu tiempo—y con un apretón de mano se marcharon los miembros de la dinastía Heikidama.
    Al llegar a la casa, Crisstell siguió sin permitir que le ayudaran, subió a su habitación tambaleándose. Una vez ahí se desplomo en su cama viendo hacia la ventana, su recamara era grandísima, sus paredes eran de color rosa, tenia un tocador al frente lleno de cepillos broches y pinturas, su cama era rosa y en el piso un tapete de flor que cubría desde el frente de su cama hasta el tocador.
    --Que asco—Y voltio su mirada hacia la pared.

    --Buenos días Señorita Crisstell—La saludaba ana mientras que corría las cortinas dejando ver una mañana hermosa.
    --¿Me dormí?—Dijo Crisstell tallándose los ojos.
    --Valla que si señorita Crisstell, no des tendió la cama, ni se preparo para dormir—
    --Esta bien—Crisstell se levanto con un movimiento brusco peor enseguida noto un dolor en su espalda que no era tan intenso como el que había sufrido el día anterior pero la obligaba a moverse con cuidado.
    --Quiero pinturas, Anna—
    --Si, enseguida le traigo sus oleos debe estar muy inspirada señorita—
    --¡No!, quiero pintura para pintar mi habitación, no Oleos—Anna pego un brinco, ya que Crisstell jamás le había alzado la voz.
    --En………enseguida señorita—Anna se marcho a toda prisa muy consternada por la nueva actitud de Crisstell.
    Crisstell por su parte bajo a desayunar y al entrar en el comedor se encontró a su padre desayunando solo.
    --Buenos días, Crisstell-- saludo Takeishi.
    --Buenos días—Respondió Crisstell con un tono muy violento.
    --Quiero pintar mi habitación—
    --Y ¿Eso a que se debe?—
    --Ya no me gustó el color—Dicho esto Crisstell se sentó a acompañar a su padre.
    --Esta bien, elige el color y que Viston te valla a comprar esa pintura—a Takeishi no le parecía extraño el cambio tal radical que había sufrido su hija y es mas le gustaba su nueva actitud.
    --Esta bien le diré a Viston en cuanto elija el color—En ese momento pasa al comedor Emma, la hermana de Anna, que traía una bandeja de plana en sus manos en ella se encontraba un plato de comida.
    --Aunque creo que tendrás que esperar para pintar tu habitación—
    --¿Por qué lo dices?—
    --Nos iremos de viaje, así que prepara tus cosas—
    --¿A donde?—
    --A una casa que acabo de comprar en un pueblito cerca de aquí estoy seguro que te encantara, tiene playa—
    --Si me gusta o no, es mi decisión, yo juzgare eso no tú—Le dijo Crisstell a su padre con firmeza, pero sin despegar la vista del plato que le había servido Emma, Takeishi no dijo nada solo dibujo una sonrisa en su frió rostro y se marcho.
    Unos minutos después Crisstell termino su desayuno
    --ha, ya termine—Dijo Crisstell en voz alta y se levanto, para dirigirse a su habitación, Una vez a dentro saco un bolso negro de su Closet y empezó a guardar su ropa en el bolso.
    --Señorita Crisstell ya se tienen que ir—Le dijo Anna al mismo tiempo que entraba corriendo a la habitación de Crisstell.
    --¡No vuelvas a entrar sin tocar!— dijo Crisstell con aire de desde, mientras la fulminaba con su mirada y sin decir nada paso por al lado de Anna dejándola atónita en la entrada de la puerta.
    --¡Ya estoy aquí!—
    --Perfecto, dale tus cosas a Viston para que las suba al auto—
    --Si—
    Una vez terminada esta pequeña charla padre e hija se encaminaron al auto, pero en el trascurso:
    --¿Y Ayame?—
    --Ya esta en el auto y no la llamas así que nos e te olvide que es tu madre—Crisstell no dijo nada y se subió al auto. Todo el camino los tres miembros de la dinastía Heikidama no dijeron ni una sola palabra, y al llegar a la nueva casa Crisstell pudo observar que era igual, al entrar todo fue distinto pero por lo menos la fachada era igual a la otra casa.
    --Crisstell puedes escoger el cuarto que gustes y pintarlo del color que quieras, es tu elección—Le dijo Ayame, pero Crisstell solo la miro y sin decir nada subió a ver el largo pasillo lleno de habitaciones.
    --Cual elegiré—Pensaba en voz alta Crisstell al ver el largo pasillo lleno de habitaciones.
    --Que difícil elección—Crisstell se dio rápidamente la vuelta y vio a una mujer de estatura mediana, delgada y portaba el uniforme de servidumbre de la dinastía.
    --Hola soy Ritzuko—Se prénselo la mujer con una gran sonrisa
    --Hola soy Crisstell—le contesto esta con cara de perplejidad
    --Te aconsejo que tomes el penúltimo cuarto a la izquierda—Le aconsejo Ritzuko señalando la habitación.
    --Gracias, pero no necesito tus consejos, tomare el ultimo—dicho esto Crisstell se marcho, asía su nueva habitación, cuando entro vio una cama, un tocados, un buró y un closet. No era muy grade, pero era muy acogedor. Crisstell dejo su bolso negro en la cama y bajo.
    --Crisstell, Vamos a ir a la playa, ¿vas a ir?—Le dijo Takeishi que estaba muy contento.
    --Si padre—…
    --Que Ritzuko te prepare tus cosas y date prisa—
    -- Esta bien peor no tengo traje de baño—
    --Tu madre te compro algunos—
    Crisstell no dijo nada y busco a Ritzuko que se encontraba en la cocina.
    --Me podrías dar los trajes de baño por favor—
    --Si señorita—Las sirvientas de la dinastía Heikidama eran todas de una misma familia y su linaje había servido a la dinastía por años. Ninguna de ellas se podía expresar su opinión y tenían que tolerar a los de la dinastía Heikidama.
    Crisstell se encontraba en su habitación cuando oyó unos golpecitos en su puerta.
    --Pasa—Era Ritzuko que traía un bolso azul y unos 3 trajes de baños.
    --Te dejare todo en la cama—Crisstell agarro un traje de baño y espero hasta que Ritzuko se marchara para poder ponérselo. Una vez lista bajo a toda prisa para alcanzar a su padre que ya se iba.
    --Ya estoy lista—Grito Crisstell para que su padre la notara
    --Vamonos—Dicho esto se subieron al auto y este los condujo calle abajo donde toparon con un pequeño malecón.
    --¿Aquí es?—Pregunto Crisstell que se esperaba algo mas.
    --Si—respondió Viston abriéndoles la puerta del auto
    --Crisstell encuentra algo interésate para hacer nosotros nos vamos—Dijo Takeishi y se marcho con Ayame, dejando sola a Crisstell.
    --¿Que haré?—Crisstell miraba hacia ambos lados, de repente llaga una pelota hacia sus pies.
    --Hey pásala—Le grito un niño, que se acercaba a ella corriendo.
    --Tómala—Crisstell solo lo miro mas no cambiaba su rostro.
    --¿No quieres jugar?—le dijo el niño
    --No se quien eres y yo no juego—Le respondió Crisstell con un tono muy agresivo.
    --Perdón, soy Alberto. ¿Ahora si juegas?—El niño le sonreía a Crisstell, su cabellera era rubia con unos tintes cafés y sus ojos azules como el mar.
    --Yo no se jugar—Crisstell bajo su mira, lo cual no solía hacer por nadie y menos con su nuevo cambio.
    --No importa, veras que es muy fácil—Alberto acarro de la mano a Crisstell y la llevo con un grupo de niños.
    --Miren tengo una nueva amiga, perdón ¿como te llamas?—Alberto la soltó y la miro con una gran sonrisa.
    --Crisstell—respondió esta, alzando su mirada
    --ha, esta es mi amiga Crisstell, ellos son José Martín, Leonardo y Emmanuel—Alberto paresia jamás borrar su hermosa sonrisa.
    --Hola—respondieron todos juntos.
    --Vamos a divertirnos—Alberto que tenia la pelota en sus manos empezó a jugar lanzándosela a los demás todos reían pero Crisstell al contrario de ellos no.
    Después de una hora todos se sentaron y dejaron la pelota en medio, todos empezaron a hablar de caricaturas y juegos, pero Crisstell permanecía callada.
    --Alberto verdad que todos iremos a la escuela juntos cuando seamos grandes—
    --Claro, menos tu Emmanuel y Leonardo, peor los vendremos a visitar— Crisstell permanecía callada con la mirada baja solo escuchaba los comentarios de los demás niños.
    --mm…Crisstell que tienes—Le dijo Alberto mirándola.
    --Nada—
    -te ves triste—Argumento Emmanuel.
    --¡No me pasa nada!—Levantándose a prisa Crisstell corrió hacia el auto que los había traído.
    --Viston me llevas a casa, no fue buena idea venir—Le ordeno Crisstell
    --Claro señorita—Esta se subió al auto y se marcho dejando al grupo de niños atrás.
    Al llegar a la casa se fue al gimnasio de su casa y empezó a entrenar.
    --¿Que sucede?—Takeishi había entrado en el cuarto sin ningún aviso previo.
    --Nada—Le respondió Crisstell enfadada.
    --¿Tienes tantas ganas de luchar?—
    --Si—
    --Ya veo, te mandare a una misión en cuanto lleguemos—
    --Como gustes padre—
    Crisstell soltó su katana y abandono al habitación, llego a su cuarto y miro por la ventana que daba a un gran patio y donde veía a las ventanas de los vecinos.
    --¡Crisstell!, shh, aquí Crisstell, voltea—Crisstell cio asia una de las ventanas, era Alberto que la llamaba.
    --Crisstell ¿por que te fuiste?—este paresia no entender las recciones de Crisstell.
    --Ya me quería ir—
    --Esta bien, te invito a comprar dulces jaja—Su sonrisa de Alberto paresia no desvanecerse.
    --Esta bien—Crisstell sentía algo en su estomago, algo inexplicable, algo que la hacia doblegarse a esa sonrisa.
    --Nos vemos en la avenida donde queda tu casa—Alberto se desvaneció y Crisstell bajo corriendo.
    --Señorita ¿A donde va?—Le pregunto Ritzuko.
    --No te importa—Le respondió Crisstell con el tono que últimamente usaba. Esta salio de su casa voltio en ambas direcciones y espero unos cuantos segundos cuando vio que se acercaba un niño corriendo.
    --Vamos—Le dijo Alberto, y ambos se echaron a correr avenida arriba.
    --Leonardo, Emmanuel síganme vamos comprar dulces—Les dijo Alberto sin detenerse, estos también se echaron a correr, hasta llegar a una pequeña tienda que estaba un poco escondida.
    --Hola Belén, que bueno verte—Saludo Alberto a una niña que estaba enfrente de el.
    --Hola, pero no te daré dulces Alberto—este rió.
    --Dame esa bolsa de dulces por favor niña—Dijo Crisstell
    --¿Tu quien eres niña?—Le dijo Belén sin ningún signo de agrado.
    --Es una amiga, Crisstell—
    --Es una tienda ¿no?, así que atiéndeme niña—Crisstell no le hacia ninguna gracia el tono con que Belén le hablaba.
    --Toma—Le dijo esta dándole la bolsa de dulces de mala gana.
    --Aquí esta el dinero—
    --Belén, ¿nos quieres acompañar?—Le dijo Alberto.
    --Esta bien—dijo esta saliendo de la pequeña tienda que era de su padre.
    Todos se sentaron en la banqueta y abrieron la bolsa de dulces que había comprado Crisstell, en eso ven un camión de pasteles que se había estacionado cerca de ellos y había dejado sus puertas abiertas.
    --Que rico, me encantaría un pastel así—Les dijo Alberto mirando un delicioso pastel con crema blanca.
    --mm… ¿Lo quieres verdad?—Le dijo Crisstell que miraba también miraba al camión.
    --Si—respondió Alberto.
    --Escúchenme bien, el señor que reparte los pasteles se demora mucho así que miren yo agarrare el pastel Uds. vigilen si viene—Pero antes de que los demás pudieran decir algo Crisstell se acercaba sigilosamente por el costado contrario al que se encontraba la puerta de la pastelería, todos la estaban mirando y de repente toma el pastel y corre agarra la patinete de Emmanuel y se lleva el pastel asta la otra cuadra, todos se quedaron atónitos viendo como Crisstell se iba con el delicioso pastel. Cuando todos reaccionaron se echaron a correr y vieron a Crisstell que estaba a punto de caerse de la patineta, así que Alberto corrió más fuerte para alcanzar a agarrar a Crisstell.
    --¡Cuidado!—Y en el momento justo cuando Crisstell se iba a caer Alberto la agarra, pero Crisstell no soltaba el pastel y se mancho un poco la ropa.
    --¡Eso fue increíble!—
    --No sabia que supieras patinar—Le dijo Emmanuel atónito.
    --No se—Respondió Crisstell con una pequeña sonrisa en su frió rostro.
    --Lo mejor será que nos comamos el pastel—Dijo Alberto con una gran sonrisa viendo el pastel
    --Si hay que comer—Dijeron todos
    --Toma Crisstell—Y Leonardo le acerco una rebanada que habían cortado con las manos.
    --Gracias—respondió esta.
    --Eso estuvo increíble Crisstell—Le dijo Belén con la boca llena de pastel.
    --¿Te quedaras aquí mucho tiempo?—
    --No lo se—
    --Espero que mucho tiempo, eres increíble—
    Crisstell regreso tarde a su casa, pero paso como si anda y directo a su habitación.
    Y voltio a ver a una de las ventanas de los vecinos a ver si encontraba a Alberto, pero al no verlo decidió acostarse a dormir.
    A la mañana siguiente, se alisto para bajar a desayudar y al bajar encontró a sus padres comiendo.
    --Crisstell nos iremos hoy—L e aviso Ayame
    --No me quiero ir—
    --Lo siento peor te vas a ir—Le ordeno Takeishi
    --Y si no quiero—
    --Te atuneras a las consecuencias—Al parecer la amenaza de Takeishi funciono ya que Crisstell asintió con la cabeza y no jijo anda mas en todo el desayuno.
    Al tiempo después Crisstell escucho un grito que la llamaba.
    --Ya no vamos Crisstell—Esta agarro sus cosas y se fue corriendo hacia el auto.
    --ya estoy aquí—
    Todo el camino de regreso al igual que el de venida nadie decía nada.

    --Llegamos. Señor—Les aviso Viston que venia el asiento de adelante.
    --Llegamos a muy buena hora— Les dijo Takeishi a su familia.
    --Que bien querido, ahora Crisstell tomara sus lecciones—
    --¿Tomar que…?—Crisstell no sabia que clase de lecciones pero la sorpresa le callo peor que un balde de agua fría.
    --Vas a ir tómalo como una orden—Crisstell no objeto la orden de Takeishi en cuanto se bajo del auto un señor de avanzada edad estaba en la puerta era flaco su pero era gris, usaba gafas y vestía con un traje café.
    --Profesor que gustos n verlo, espero que no allá esperado mucho—
    --No, Señor—
    --Esta es mi hija Crisstell—
    --Mucho gusto Crisstell, yo soy el profesor Gustave—Este le extendió una mano a Crisstell, esta no respondió de inmediato ya que no etnia ningún interés de conocer al profesor, pero su padre le dio un fuerte codazo que la obligo a recibir el saludo.
    --Bueno pasemos—dicho esto se abrió la gran puerta de madrera con el enorme dragón gravado.
    --Bueno profesor yo quisiera que le enseñara a Crisstell todo lo necesario, me entiende a cambio le daré una gran suma de dinero, por eso no se preocupe— Le decía Takeishi al profesor Gustave mientras lo conducía asía la sala.
    --Señor Heikidama, su hija esta muy pequeña todavía yo me imaginaba que ya estaba cursando su carrera—
    --Vamos profesor no me diga que no puede con una niña, yo quiero que sepa todo lo que usted enseña e la universidad, pero empiece de cero claro esta—Y ambos señores tomaron asiento en la enorme sala.
    --Esta bien señor Heikidama, ¿Cuándo gusta que empiece?—
    --Ahora mismo profesor—
    --…Pero no vengo preparado—Decía el profesor Gustave con una cara atónita pues jamás se rea imaginado esa respuesta de Takeishi.
    --No importa aquí tenemos lo necesario, le dará 9 horas al día con un descanso, solo para comer—
    --Pero un ritmo así es muy estresante y más para una niña—
    --Ella aguantara se lo aseguro, entonces empiecen--
    --Esta bien señor Heikidama—Takeishi llamo a Anna que los condujo a una habitación que Crisstell no había visitado jamás, esta estaba llena de libros, un pizarrón, un escritorio y una butaca.
    --Bueno Crisstell, espesemos a aprender—Crisstell no respondió nada.
    --Dime ¿Que te gustaría aprender primero?—Crisstell no miro fijamente sin decir nada.
    --Empiece por donde quiera—Dijo por fin esta con un aire de desinterés.
    --Esta bien…veamos…empezaremos con Matemáticas todo este día se tratara de lo mismo, el siguiente de química y así trabajaremos ¿Esta bien?—
    --Esta bien—
    --Bueno empezaremos con términos matemática es la ciencia encargada de estudiar …………………………………………- …..—así siguió el profesor Gustave explicándole a Crisstell que ponía su máxima de atención en sus lecciones.
    Así paso el día estudiando junto a su profesor, asta que dieron las cinco de la tarde y este se marcho después de una larga sesión, Crisstell subió a su habitación y se derrumbo en su cama.
    --Valla esto es agotador—dijo esta en voz alta. Crisstell solo veía el techo cada ves que bajaba la mirada veía lo horrorosa que era su habitación, era increíble que alguna vez le allá gustado.
    --Buenos días, Señorita Crisstell—Dijo Anna mientras corría las cortinas de la habitación de Crisstell.
    --No me digas que otra ves me quede dormida—Crisstell se levantaba de su cama tratando de tapar el sol que le molestaba en sus ojos.
    --Esta bien señorita no se lo diré—Anna se retiro lo mas rápido que pudo ya que no quería que sucediera el mismo incidente que la ultima ves y mucho menos quería que Crisstell le hablara en ese tono tan imperativo y odioso.
    Crisstell al igual que todos los días bajo y se encontró a su padre en el comedor desayunando.
    --Crisstell te levantas tarde, mira la hora que es—Le decía Takeishi mientras que movía la cabeza negativamente, Crisstell no dijo anda y se sentó.
    --Empezaras inmediatamente el profesor te esta esperando—
    --Esta bien, pero ya te dije quiero cambiar mi habitación—
    --¿Ya elegiste el color?—Le dijo Takeishi sin dejar de comer.
    --Si, es esto—Crisstell saco una hoja con un color azul claro y la puso sobre la mesa donde su padre la podía ver con facilidad.

    --esta bien, ¡viston!—le llamo Takeishi con un fuerte grito, el pobre hombre salio de la puerta de la cocina a toda velocidad.
    --Si señor—
    --Mi hija quiere remodelar su alcoba encárgate de todo, entendido—
    --Si señor—
    --Eso lo vemos tu y yo, mas tarde, ahora retírate—Le ordeno Crisstell con una sonrisa muy endeble y bastante diabólica, este se retiro con tanta prisa k casi al entrar a la cocina se tropieza con Anna que llevaba el desayuno de Crisstell.
    --Cuando termines vete a clases, ya te están esperando—A continuación Takeishi salio del comedor, Crisstell no le dijo nada y ni siquiera despego la vista de su planto de comida.
    Cuando por fin término de desayunar, se levanto sin más preámbulo se fue a sus clases con el profesor Gustave.
    --Llega tarde jovencita—le reprocho al verla el profesor Gustave, pero Crisstell solo se limito a sentarse y mirarlo fijamente con sus ojos negros como la oscuridad.
    --Comencemos—Dijo el profesor tragando saliva por la intimidación que le causaba la fija mirada de Crisstell.
    El reloj marco las 4 y las clases terminaron, Crisstell abandono la habitación y se disponía a subir a su alcoba, pero al subir los primeros escalones, escucho una voz muy extraña que la llamaba.
    --Crisstell…...--Se dio vuelta rápidamente pero no había nada.
    --Estoy loca—Pensó Crisstell, pero en ese momento otra voz la llamaba.
    --Señorita Crisstell su padre la espera para entrenar—Era Emma, quien se retiro de inmediato al cumplir su cometido de entregar su mensaje.
    Crisstell todavía se encontraba un tanto contrariada por este pequeño incidente, pero decidió que era producto de su imaginación y lo mejor era olvidar todo e ir a entrenar.
    --Ya llegue—
    --empecemos—Takeishi agarro una katana y ataco a Crisstell, esta esquivo el ataque con un giro y se echo a correr, pero Takeishi le lanzo su katana, que le paso rozando su cabeza y corto unos cuantos cabellos de su rizada y negra cabellera, pero esto no la detuvo se disponía a atacar cuando su padre le da un fuerte golpe en la cara que le hizo perder el equilibrio y caer, Crisstell se levanto rápidamente y ataco a Takeishi que retrocedió unos pasos por el golpe de su hija.
    Se escuchan unos golpes en la puerta y tanto padre e hija se miran por unos segundos
    Takeishi cruzo el doyo y abrió la puerta, detrás de ella estaba Anna que le dijo algo en susurros.
    --Se acabo el entrenamiento— Le dijo Takeishi a Crisstell, y está muy consternada solo se limito a obedecerle, hizo una reverencia a los ancestros y salio, detrás de ella Takeishi con pasos rápidos y decididos daba vuelta por uno de los corredores de la inmensa mansión.
    --Tengo que averiguar lo que pasa—Se dijo Crisstell en voz baja.
    --Será mejor que se queda con la curiosidad, señorita—
    --Viston—Crisstell no se había percatado de sus presencia y se asusto al oír si voz.
    --si Viston, lo are—
    --No intente nada, mejor suba a su cuarto Señorita—Crisstell con una mueca de desaprobación se dirigió a las escaleras. –Por que lo tengo k obedecer, el no me manda, iré a averiguar lo que sucede—al pensar esto Crisstell dio vuelta y bajo sigilosamente las escaleras, paresia una sombra, sus pies no hacían ruido alguno y se deslizaba con sumo cuidado por los pasillos de la mansión. Por fin llego a la recamara de sus padres y deslizo un pequeño trozó de espejo por debajo de la puerta. Ahora podía ver pero no escuchar por eso pego su oreja lo más que pudo a la puerta.
    --Querido veras como esta vez saldrá todo como lo planeaste—
    --Lo que pensaba se vio afectado y tú sabes por que—
    --Si lo se y lo siento—
    --Estas segura de lo que me dices Ayame—
    --Segurísima—
    Crisstell sintió como una mano al jalaba hacia tras y la levantaba del suelo.
    --Vaya. Vaya una espía, veremos que opina tu padre de tu intromisión—Crisstell jamás había visto a ese hombre, pero este toco a la puerta y la abrió sin soltar a Crisstell.
    --Señor—Dijo el hombre asiendo una reverencia y soltando a Crisstell.
    --Crisstell que ases aquí ya deberías estar dormida—Le dijo Ayame con cierto nerviosismo.
    --La encontré espiando de tras de la puerta, debo decir que le falta mu………--
    --Calla, no permitiré que te dirijas así a un miembro de esta dinastía— le dijo Takeishi al extraño hombre.
    --Lo siento señor—
    --Crisstell largo de aquí y no vuelvas a intrometerte o te enfrentaras a mi ira ¿entendiste?—Takeishi se veía molesto por la clara curiosidad de su hija...[...]

  • ***El regalo del Vampiro***

    ......Llegaste al fin
    me robarás la vida
    de rodillas te entrego mi alma
    y me das la noche será eterna
    nunca más
    veré un crepúsculo una aurora
    .....solo tendré el sabor de la sangre
    y a ti
    con tu dulce melancolía

    ....solo recuerdo
    que gota a gota
    se me escapaba la vida
    mientras tu la bebías lentamente
    ....no tuve miedo de darte mi sangre...
    ....y tu me robabas la vida..
    sin miedo
    sin temor.....

    Ahora dame tu sangre.....
    gota a gota...
    y brindare por ti
    por mi...
    ya no seremos
    mortales...
    ..... poco a poco
    me olvido de amar
    de sentir
    y floto entre sedas negras
    ......y solo me pregunto...
    por que me quitaste el alma?
    Si jamás me amarías...
    ....."

  • Cansado de la vida......

    Quien no se siente asi??? Yo siempre!!!

    ...Estoy cansado de la vida...

    Estoy cansado de la vida
    las personas que creí mis amigos
    rompieron lentamente mi corazón…
    desgarrado por una daga de hipocresía lo desangraron…
    una eterna agonía y una injusta tortura…

    Estoy cansado
    de que me digan cómo tengo que ser…
    qué hacer…
    qué pensar…

    Hay veces que quiero gritarle al mundo lo que siento
    pero luego pienso un poco y recuerdo que tengo que callar…
    callar para no lastimar a las personas
    que impiden que esta daga termine
    lo que queda de mi corazón ensangrentado…

    entonces vuelvo a mi mundo oscuro… el único lugar donde me siento aceptado…
    donde aparece aquella lucecita que me daba un poco de esperanza
    y cuando parecía que se apagaba se volvía a encender…

    Hasta que por fin se apagó…
    y con ella mi único motivo para vivir…

  • Labios de Sangre!

    Labios de Sangre

    La noche ya había caído. Un velo de niebla fría daba al lugar una falsa luz, cubriendo la luna y las estrellas brillantes en un cielo negro. Era noche de luna llena, una noche oscura a pesar de esto. Todo estaba en silencio, el mundo parecía dormir en un sueño tranquilo.

    Pero esta tranquilidad no era tal. Se respiraba miedo y sangre en el aire cargado. Las brujas se reunían en oscuros aquelarres escondidos en lúgubres claros del bosque. La "cabra de la muerte"* parecía llorar como un gato en lo alto de un árbol muerto. Las ánimas de la "Santa Compañía"* vagaban en silenciosas procesiones fúnebres por los cruceros* de piedra. Los lobos aullaban rompiendo el silencio nocturno, haciendo un eco sordo en los montes ocultos.

    Extrañas sombras de criaturas funestas parecían saltar sobre los tejados de las casas de la aldea. El aspecto gótico del lugar era debido al atraso de aquella gente respecto a las ciudades o villas más próximas, que de cualquier manera se encontraban lejos. La situación de aquellos habitantes era tan alejada de los avances de la sociedad, que todo se mantenía igual que en épocas pasadas.

    Una espesa bruma verde recorría toda la aldea, y se colaba en las casas por debajo de las puertas; la luna era opaca esa noche; todo ese escenario parecía sacado de algún cuento de miedo...

    Elisabeth se asomó a la ventana cuando ya no aguantaba más tiempo en la cama dando vueltas sin poder dormir. No le gustó lo que vio allí fuera, un escalofrío le recorrió el cuerpo y erizó el vello de sus brazos. Tuvo el impulso de abrir el cristal. Sintió terror cuando respiró el aire que olía a muerte cercana.

    Un extraño personaje de largo abrigo negro estaba sentado en el tejado frente a la casa de Elisabeth. La muchacha distinguió unos cabellos de miel y limón que llegaban más abajo de los hombros de aquel extraño. La pálida luz de la luna no le mostraba nada más, sólo aquella melena dorada y el perfil de un ser atractivo con una gran carga erótica y simbólica en su presencia.

    La joven pensó que sería mejor cerrar la ventana y acostarse de nuevo... tal vez sus ojos la engañaban, o quizás soñase despierta... pero, ¿quién era aquel extraño, y que hacía en el tejado a aquellas horas de la madrugada? Fuese como fuese, absorta como estaba en sus pensamientos, no le dio tiempo a reaccionar cuando la sorprendió aquel diablo sofisticado y seductor.

    La observaba desde el alféizar de la ventana. Elisabeth no se percatara de que él la llevaba observando varios minutos y se preguntaba como había llegado allí... no encontró explicación. Parecía un joven como cualquier otro, pero no era tan así. Sus ojos azules, fríos y punzantes estaban clavados en ella con una mirada impía. La muchacha reparó en unas venas azules que se dibujaban en su rostro pálido. Otras venas rojas tornaban aquellos ojos de hielo en un infierno sangriento. Las gualdas mejillas contrastaban con sus labios amoratados, una dulce boca de sabor amargo. Sonrió en cuanto la joven se paralizó ante atractiva imagen. Era una sonrisa sin escrúpulos, en la q relucían unos caninos amarillos muy afilados. Un hilillo rojo se escapó de su boca, sangre caliente que hirvió en los labios de aquella criatura.

    Elisabeth paralizada, no sabía que hacer. Tenía miedo de aquel ser extravagante que no dejaba de sonreír y observarla; y ella estaba tan asustada que lo único que pudo hacer fue llorar. Una lágrima bajó hasta la comisura de su boca. El vampiro acercó una mano, con largas uñas viejas, hasta el rostro de la muchacha. La acarició y enjugó sus lágrimas.

    La joven ya no sentía terror. Lo miró a los ojos y sintió que realmente no quería escapar; la mirada seductora y fija la tenía hipnotizada. Así quietos, en silencio, permanecieron unos minutos que fueron dos eternidades, una tras otra. Ella pareció confiar ahora en aquella criatura de la oscuridad. Pero la tranquilidad que sintió aquel instante se vio interrumpida por la sensación de sed del vampiro. Le echó las garras encima y la muchacha consiguió esquivarlas. Aquel demonio perdió el equilibrio y cayó dentro de la habitación, de rodillas ante la asustada Elisabeth. Se descontroló y se llenó de furia... la atacó sin piedad saltando sobre ella, necesitaba su sangre para vivir aquella noche y no le quedaba mucho tiempo antes del amanecer.

    La persiguió por todo el cuarto. Ella consiguió llegar a la puerta y quiso abrirla, pero el vampiro saltó de nuevo sobre ella y se lo impidió. La joven corrió dando vueltas con aquel ser a sus espaldas, muy cerca. Tropezó y tiró un espejo al suelo que rompió en pedazos. Elisabeth cogió uno de aquellos cristales y se enfrentó a su miedo.

    Ya no había escapatoria: era luchar con una oportunidad de conseguir escapar, o abandonar toda posibilidad. Uno frente a otro, una mirada rabiosa y depravada ante otra asustada y temerosa.

    El vampiro la atacó y clavó sus uñas en el rostro de ella, dejándole una herida profunda. Elisabeth no quería morir. Remitió contra él. Le hincó el cristal en el pecho y le atravesó el corazón. La criatura profirió un grito ensordecedor de agonía - signo de pesar y liberación al mismo tiempo --. Su alma se liberó. Gran cantidad de sangre salió de su pecho y su boca.

    Elisabeth recordó entonces unos versos que había leído en algún libro del desván, y los modificó para la ocasión:

    "Sí, te he querido como nunca. ¿Por qué besar tus labios de sangre, si se sabe que la muerte está próxima?"

    El cadáver se convirtió en polvo. Entre unas pocas cenizas negras que quedaron, la joven encontró una cadena y una placa, ambas de oro. En ella leyó un nombre con un apellido: Kenneth McCormick. Recordó entonces la antigua leyenda del castillo en la ladera norte de la montaña. Amanecía cuando se acercó de nuevo a la ventana, con las cenizas envueltas en un pañuelo de seda. Las echó al viento y pareció formarse un remolino en el que Elisabeth pudo ver el rostro de Sir Kenneth. Puso la cadena al cuello y la apretó contra el pecho. Se sintió feliz. La herida de la cara pareció hervir en aquel momento. Un hilo de sangre goteó en su camisón.

  • ...Jajajajaja!!!...xDDD

    ...Obviamente yo no escribi esto!! No tengo tanta habilidad!! Jajajaja!!!! Pero, lo queria compartir con ustedes!!!! Disfrutenlo!!!!!!!!!

    Ja,Ja.Ja,Ja(Risa macabra, por si no lo habian notado)

    ¿¿Acaso te crees más gótico que yo??
    Por: Lord Cursed

    Tómalo como un pequeño "Test" si eres lo suficientemente ocioso, o si no, piensa que es tu conciencia que intenta alertarte de cuán dura es la vida si no comistes suficientes verduras de niño...¡Ahí les va a ver si me superan góticos ñoños!

    Soy tan gótico que en el kínder, el único crayón que usaba era el negro.

    Soy tan gótico que mi paraguas es de tela de red.

    Soy tan gótico que mi negro es más negro que el tuyo, lo llamo "negro negro".

    Soy tan gótico que cuando entro a una habitación, todas las luces se apagan.

    Soy tan gótico que cuando la gente me toca, se convierten en góticos… y dicen: "¡Oh, my goth!"

    Soy tan gótico que me pongo lentes de sol para abrir el refrigerador.

    Soy tan gótico que no me pinto las uñas de negro: las golpeo con un martillo.

    Soy tan gótico que ya me morí y ni cuenta me di.

    Soy tan gótico que cuando toco en la puerta de alguien, me dan dulces.

    Soy tan gótico que los músculos de mi sonrisa ya se atrofiaron.

    Soy tan gótico que los músculos de mi sonrisa nunca se desarrollaron.

    Soy tan gótico que... ¿qué es una sonrisa?

    Soy tan gótico que no uso suavizante de telas porque me gusta el dolor.

    Soy tan gótico que soy más gótico que cualquier otra persona.

    Soy tan gótico que a donde quiera que voy una nube gris me persigue para lloverme encima.

    Soy tan gótico que utilicé corset en preescolar.

    Soy tan gótico que tardo más de una hora en arreglarme (y mucho más para desvestirme).

    Soy tan gótico que pienso "El collar de mi perro se vería mejor en mí" "¡Oh, sí, luce mejor en mí!", le robé el collar a mi perro.

    Soy tan gótico que al nacer el doctor me dio una nalgada y no lloré.

    Soy tan gótico que estoy muerto.

    Soy tan gótico que cuando salgo, el sol se mete.

    Soy tan gótico que me golpee a un osito cariñosito.

    Soy tan gótico que escucho a "Sisters of Mercy" y a "Bauhaus" simultáneamente, a media noche, en un cementerio, sentado en un pentagrama rodeado por velas negras… oh claro, con luna llena, de ahí me muero, regreso a la vida y vuelvo a morir… trágicamente.

    Soy tan gótico que la gente viene a revisarme el pulso mientras duermo.

    Soy tan gótico que duermo debajo de mi cama.

    Soy tan gótico que siempre me perturba si mis tonos negros no combinan....

    Soy tan gótico que cuando dejo de estar ceñudo, me preguntan que por qué me río.

    Soy tan gótico que uso bloqueador solar cuando abro el refri.

    Soy tan gótico que me comí una cajita feliz, porque me gusta vivir peligrosamente.

    Soy tan gótico que las líneas de bronceado, son un pecado para mí.

    Soy tan gótico que soy el único que sabe cómo pronunciar Siouxie and the Banshees correctamente.

    Soy tan gótico que en mi fiesta de cinco años vino un mimo en ves de un payaso.

    Soy tan gótico que no digo negro sino "NEEGROO".

    Soy tan gótico que nunca tuve infancia.

    Soy tan gótico que en vez de andar, me deslizo.

    Soy tan gótico que una nube con rayos y lluvia me sigue a donde voy.

    Soy tan gótico que yo soy esa nube...

    Soy tan gótico que ya no me corto el pelo, me electrocuto.

    Soy tan gótico que hago a la "Cajita feliz" la hago llorar.

    Soy tan gótico que en preescolar todos mis dibujos se titulaban "dead".

    Soy tan gótico que mi televisor es en blanco y negro.

    Soy tan gótico que me expulsaron de la línea de asistencia telefónica a suicidas.

    Soy tan gótico que me ducho con blanqueador en vez de jabón.

    Soy tan gótico que cuando llamo a la puerta de alguien, me dan dulces.

    Soy tan gotico que no me cepillo los dientes ,me los afilo.

    Soy tan gotico que hace tres vidas que ahorro para comprarme una catedral.

    Soy tan gótico que por más gotico que seas tu nunca seras tanto como yo!!!!

  • Ciudad Gotica...........

    ...Entonces, ¿Qué es La Ciudad Gótica?

    El "hogar" de los seres oscuros, un refugio para las incomprendidas y perseguidas criaturas de la noche...Para aquellos quienes el mundo ha rechazado por su aspecto exterior, o, por su alta filosofía ajena a la vanagloria de los mortales, he aquí un rincón del universo paralelo donde los sueños góticos se hacen realidad y las fantasías mórbidas se exponen sin ningun tapujo. Vampiros, zombies, psicópatas enamorados, angeles errantes, trágicos siniestros y cualquier otro personaje vulnerable a nuestro juicio puede vagar libremente por esta pero ciudad donde siempre es de noche...A todos ustedes, extrañas y adorables criaturas, nuestra "Bienvenida" a La Ciudad Gótica...

  • Himno Gotico!!!!

    Himno Gotico!!

    Negro el color de nuestras vestiduras.
    No por nosotros sino por vosotros,
    Por vuestros miedos y dudas.
    Macabra siempre nuestra presencia.
    No por maldad en nuestros corazones
    Sino por marcar la diferencia.
    Oscuros los lugares que frecuentamos.
    No por necesidad de escondernos,
    Por nuestro miedo a las tinieblas superado.
    Vosotros nos señaláis con el dedo
    Y nos juzgáis ridículos.
    ¿De que os reís, necios?
    Tenemos el valor de ser distintos.
    Vuestro miedo a la oscuridad representamos.
    En nosotros veis vuestra propia maldad oculta.
    Somos la nación gótica.
    La raza nocturna.
    Aqui siempre es de noche. En la naciòn gòtica pareciera que el sol no tiene razón de ser. Los seres que habitamos en la oscuridad huimos de la luz comun de los mortales. aprendimos a sobrevivir sobre los temores del humano cualquiera. Pero no somos hèroes sino marginados...Lamentable realidad.

    La prisión de la vida que delatamos es la imagen de la soledad de un universo habitado por las monstruosas criaturas que atormentan al espíritu. Los góticos somos en el fondo el símbolo de la incomunicación, de alcanzar una comunicación imposible, de reflejar toda esa pesadez que es la vida, todo el orgasmo que son los sentimientos, pero que tal parece nadie capta. En todo caso, los señalamientos que caen sobre los semejantes se convierten en placeres para nosotros.

    Los góticos proponemos que el miedo sea sacado de lo oculto y lo irrelevantemente convencional y elevado a la realidad obscura del destino humano. El conocimiento científico nos ha enseñado que el mundo es discontinuo; que la noción de vida no es más que un existir entre los momentos de un tiempo dividido y que éste se transforma del sueño a la vigilia. Así, el aspecto último del mundo y del conocimiento es la muerte: un saber del que se puede obtener un placer ignoto. Así el gótico busca esa convivencia con uno mismo, esa escape de la cotidianidad, ese experimentar al máximo los sentimientos.

    La filosofía gótica es difícil de entender, puesto que esta está allí pero cada quien la interpreta como la entiende y como la siente. Entonces se tratará de explicar brevemente y sencillamente.

    El gótico refleja que la sociedad nos tiene oprimidos y sojuzgados a un sistema ya que es para lo único que nacemos y lo único seguro que tenemos, así el gótico trata de despojarse de todo eso y experimentar y encontrar en uno lo que la sociedad y el mundo no dan, esos sentimientos, esa alegría y esa sonrisa de decir hola. El gótico refleja esa soledad que tiene la gente a pesar de estar rodeada por mas gente. De esa muerte que nos espera a cada momento en cualquier lugar. El sentir los sentimientos al máximo, sea cual sea este y que en cualquier momento podemos morir.

    La sociedad reprime la expresión de sentimientos, a menos que sea con fondos comerciales, así que el gótico refleja esa indiferencia a la vida y a los sentimientos, a la belleza a lo efímero a lo etéreo a lo mágico a lo humano, esa indiferencia que se convierte en armagedon interno de emociones y sentimientos, en un éxtasis emocional propio.

    "Si pudiera dejar de pensar, aunque me quede, aunque me acurruque en silencio en un rincón, no me olvidaré. Estaré allí, pesaré sobre el piso. Soy, soy, existo, pienso luego existo; soy porque pienso. ¿Por qué pienso? No quiero pensar, soy por que pienso que no quiero ser, pienso que… ¿por qué?"