http://netlog.com/LiLyVaMpiReLilith __LilithLiLyVaMpiRehttp://es.netlogstatic.com/p/tt/030/805/30805282.jpgMexicoNuevo Leon Página de perfil de LiLyVaMpiRe

LiLyVaMpiRe

mujer - 21 años, SileNt HiLL, Mexico


Canal RSS

Blog 1


  • ¿Qué tan dispuestos estamos a sufrir por alguien?

    ¿Qué tan dispuestos estamos a sufrir por alguien?
    Cuentan que una bella princesa estaba buscando
    consorte. Aristócratas y adinerados señores habían
    llegado de todas partes para ofrecer sus
    maravillosos regalos. Joyas, tierras, ejércitos y
    tronos conformaban los obsequios para conquistar a
    tan especial creatura.
    Entre los candidatos se encontraba un joven
    plebeyo, que no tenia mas riqueza que amor y
    perseverancia. Cuando le llego el momento de
    hablar, dijo:
    “Princesa, te he amado toda mi vida. Como soy un
    hombre pobre y no tengo tesoros para darte, te
    ofrezco mi sacrificio como prueba de amor. Estaré
    cien días sentado bajo tu ventana, sin mas alimentos
    que la lluvia y sin mas ropas que las que llevo
    puestas. Esa es mi dote…”
    La princesa, conmovida por semejante gesto de amor,
    decidió aceptar: Tendrás tu oportunidad:
    Si pasas la prueba, me desposaras”.
    Así pasaron las horas y los días. El pretendiente
    estuvo sentado, soportando los vientos, la nieve
    y las noches heladas.

    Sin pestañear, con la vista fija en el balcón de su
    amada, el valiente vasallo siguió firme en su
    empeño, sin desfallecer un momento. De vez en
    cuando la cortina de la ventana real dejaba traslucir
    la esbelta figura de la princesa, la cual, con un noble
    gesto y una sonrisa, aprobaba la faena. Todo iba a
    las mil maravillas. Incluso algunos optimistas
    habían comenzado a planear los festejos
    Al llegar el día noventa y nueve, los pobladores de
    zona habían salido a animar al próximo monarca.
    Todo era alegría y jolgorio, hasta que de pronto,
    cuando faltaba una hora para cumplirse el plazo,
    ante la mirada atónita de los asistentes y la
    perplejidad de la joven princesa, se levanto y sin dar
    explicación alguna, se alejó lentamente del lugar.

    Unas semanas después, mientras deambulaba por
    un solitario camino, un niño lo alcanzo y le
    preguntó ¿Qué fue lo que te ocurrió? .. Estabas a
    un paso de lograr la meta… ¿Por qué perdiste esa
    oportunidad?… ¿Por qué te retiraste?…

    Con profunda consternación y algunas lagrimas mal
    disimuladas, contestó en voz baja: “Si ella no me
    ahorro un día de sufrimiento… Ni siquiera una hora,
    es porque no merecía mi amor”.
    :)

Etiquetas de Blog

No se ha utilizado ninguna etiqueta