YUMA_mujer
Confianza mujer - 109 años, Carcaixent,( en la Ribera Alta,del Jucar), España
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se nos va de las manos lentamente,,
Se nos va de las manos lentamente
la vida, amigo mío,
se nos va de las manos y nos queda
-como el mar en un cuadro-
colgada en la pared la indiferencia
que se nos fue olvidando entre los pliegues
de una emoción antigua,
de un lejano paisaje.
¿En qué nos confundimos,
detrás de qué quimeras se dejaron
su estela nuestros pasos?
¿Acaso hemos vivido solamente
aquello que al arder no deja rastros
de miseria infinita?
¿Acaso hemos amado hasta tal punto
que entregamos el alma
sabiendo que la vida era un paréntesis
prestado entre dos sueños?
Tú tenías, ¿recuerdas?
nidales en los brazos y llevabas
contigo un archipiélago de pájaros,
tú alzabas en la tarde catedrales
con vidrieras de fuego en que bailaban
su rigodón de luces los océanos…
Y recuerdo que tú, amigo mío,
te reías de mí si me empeñaba
-bien sabes tú qué terco me ponía-
en encender bengalas en la noche,
millones de bengalas en la noche,
para abrirle caminos a la aurora,
te reías de mí cuando decía
que el enhebro sufría mal de amores,
que el robledal y el río pleiteaban
por paisajes de otoño con la luna.
El sol está sudando entre los álamos
sus fiebres vespertinas y este otoño,
dicen las cabañuelas, viene aprisa
la estación de las lluvias:
Se nos termina el tiempo y aún nos queda
mucha ropa tendida, poco viento,
y racimos que aguardan en las viñas.
Todo cuanto creímos, las palabras
escritas en azul sobre las olas,
las promesas juradas, los proyectos
trazados con urgencias, los verbos
que se han vuelto de pronto intransitivos,
todo
ahora huele a alcanfor, a ropa vieja
cansada de esperar en el ropero.
¿Pero esperar a qué? Jamás hicimos
del ajeno dolor un contratiempo,
de los ojos de un niño, un lago verde,
de la risa de un loco, una cometa,
del sueño de un mendigo, la ilusión
de un mañana improbable más probable,
de las muertes anónimas, el sino
que ineludiblemente nos espera.
Y de pronto no hay más: llega el momento
en que todo está escrito, en que nada
se puede improvisar,
en que están oficiadas y lloradas
las mentiras de todos los entierros.
Amigo, cualquier día
nosotros nos iremos y aquí abajo
seguirán floreciendo los ciruelos
como si nada, blancos,
como si tú y yo tan sólo fuéramos
un pequeño suceso
que cambia de lugar cuando lo nombran
y todo sigue igual,
como si nada.
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Me lo mando mi amigo Juan
Yuma es el nombre de un río, bah , la parte media del rio Magdalena,y un muy bello poema prehispanico se refiere a el, es este:
Con mis cantos
Reluciente y puro vas,
Al mar inmortal.
Déjame sumergirme
En la frescura de tus aguas
Para purificar mi espíritu
Y refrescar mi cuerpo.
Dulce Yuma:
Ven a mi corazón.
No te vayas al mar cruel,
Ven a mi corazón, que el amor es eterno,
Ven, yo soy la bella princesa Furatena
Y una de las peliculas mas famosas de la mejor epoca de Hollywood tiene como centro del suspenso el pueblo de Yuma, justamente se llama"El tren de las 3:10 a Yuma".
DE CORAZON Y CON MI CARIÑO,,,MIL GRACIAS JUAN¡¡¡¡¡¡
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Mabel -
cancion
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diazmelodaniel@yahoo.com.ar
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La anciana de Campeche
El pueblo de San Francisco de Campeche fue azotado por una terrible epidemia, "El Vómito Negro".
Familias enteras perecían y los auxilios eran insuficientes. No había medio de salvación... tampoco se permitía salir de la población, medida que evitaba la propagación de la peste.
Las gentes locas del dolor, abandonaban sus lechos y salían a la calle donde muchas veces les sorprendía la muerte.
La epidemia no respetaba a nadie... morían chicos y grandes, pobres y ricos.
La enfermedad atacó a una de las familias humildes, al hogar de la Abuela Mariana, conocida por sus bondades y virtudes y a quien llamaban cariñosamente todos los habitantes del Barrio de Guadalupe con el nombre de "Marianita la Abuela".
El hogar de la anciana quedó desierto, después de mucho dolor y de muchas auras, un día se encontraron solos la Abuela Mariana y un nieto de catorce años JUAN...
Lloraron mucho... y enterrados los muertos y dormida la peste, la vida normal comenzó de nuevo.
Había que trabajar, para poder vivir. Juan sería el que sostendría la casa. La Abuela era tan vieja! ¿Qué hacer? -Seguir los pasos de los padres idos.
Toda la familia fue de marinos pescadores, y al ser arrebatados por la muerte, habían dejado allá en la playa, un cayuco de pescador que mecían las olas, en espera de órdenes.
El nieto de Marianita, tenía que ser pescador. Y un día cuando el hambre apretó y en la cocina no había ni la tortilla más dura, Juan miró a la abuela y le dijo:
Abuela: ¡Me voy hacer a la mar!
No había otro remedio... por los ojos cansados de la abuela rodaron dos lágrimas, pero no protestó.
Y cuando las campanas de la Iglesia de Guadalupe llamaban a misa en un alborear de mayo, Juan se hizo a la mar...
Las aguas tranquilas y espejeantes de la bahía reflejaron el joven rostro del mozo y la blanca vela del cayuco.
Juan iba en busca del diario sustento. Mariana lo vio alejarse y cayendo de rodillas en la playa, juntando las manos pidió al cielo protección para su pequeño.
Era lo único que le quedaba... Juan, su muchacho. Celosa... tal vez, veía en el mar a un enemigo, tenía el presentimiento de que algún día el mar lo traicionaría.
Todos los días, cuando el sol pintaba de arco iris el cielo y los pájaros anunciaban el nuevo día, se veía venir con dirección a la playa a Mariana y a Juan, él llevando las redes sobre sus espaldas, ella una cesta y una canasta con el bastimento del pescador.
Y cuando el viento inflaba las velas del catuco, Juan levantaba la mano en señal de despedida. La abuela le enviaba la bendición.
Y así iba pasando el tiempo, el niño se iba haciendo hombre y la abuela se iba haciendo más vieja.
Siempre al caer la tarde, a la orilla de la playa se podía mirar a la Abuela que escudriñaba el horizonte, y cuando distinguía la vela blanca del cayuco de su Juan, la Abuela bendecía a Dios.
La maniobra comenzaba, Juan tiraba el ancla, bajaba la vela, llenaba los cestos y arrollándose los pantalones hasta sobre las rodillas, bajaba al mar.
¡Buena pesca Abuelita, pargos grandes, una cherna, cazones...!
Y entregaba a Marianita los cestos rebosantes de pescado, pero eso sí, besaba casi con devoción la arrugada mano del único ser que le quedaba.
Retornaba a la nave y tomando un atado de redes se las tiraba a la espalda y volvía a reunirse con la Abuela.
Al pasar frente al santuario de la Virgen de Guadalupe ambos daban gracias a la imagen.
Así transcurría la vida de estos dos seres tan distinto en edad.
Como todos los años, llegó el tiempo de nortes... y con ellos el calvario de los marinos de Campeche.
Un día, muy de mañana, salieron las barcas pescadoras. Poco tiempo después el viento comenzó a soplar con furia, el cielo se tornó de azul, en gris oscuro y gruesas y negras nubes lo entoldaron. Un huracán se hacía presente.
Las playas se vieron concurridas por las familias de los marinos deseando en su desesperación ver retornar a los que se habían ido.
Pero no fue así, el viento continuó soplando con más furia, las familias oraban pidiendo protección para los suyos y para todos los hombres del mar.
Y en la orilla de la playa, con los ojos enrojecidos, las manos juntas sin importarle la lluvia y el rayo... la Abuela Mariana imploraba misericordia...
Nada: las barcas no aparecían... El cielo era negro y el mar amenazador.
Las horas transcurrían y la vieja Marianita parecía la imagen de la desolación.
Los vecinos a fuerza la llevaron a su choza para que pudiera descansar y tomar aliento. La perpetua oración la hizo caer en un sueño de cansancio y de dolor.
Al llegar el nuevo día, el cielo había aclarado, el viento había calmado y el sol comenzaba a salir.
La alegría llenaba los corazones, en el horizonte las velas blancas de las barcas pescadoras semejaban gaviotas que aleteaban... Allá venían ellos!... Todas las barcas con las velas hinchadas por el viento! menos una. El cayuco venía arrastrado por otro con la vela baja. Presagiaba desgracia.
En efecto... era la barca de Juan. Haciendo pareja con su vela, acostado sobre los bancos de su nave...
El mar lo había asesinado.
El ruido de las gentes en su ir y venir sacaron de su sopor a la ancianita que loca de desesperación tomó su rebozó y corriendo como sus piernas cansadas se lo permitieron, tomó la dirección de la playa.
Mientras, los pescadores tristes, llenos de dolor bajaban del cayuco el cadáver de Juan. Tomándolo en hombros lo fueron a depositar en el atrio de la Iglesia de Guadalupe, en los portales.
Al mirar la anciana a los pescadores reunidos en el atrio de la Iglesia, Mariana cambió la dirección de sus pasos, porque creyó que uno de ellos sería su amado nieto.
El espanto se pintó en su rostro. Su nieto querido estaba ahogado y lanzando un grito que llenó el aire, la Abuelita musitó: NO HUBO MISERICORDIA PARA MI NIÑO! EL MAR ME LO ARREBATO! MALDITO SEA!
Hijo me has dejado sola... llévame contigo!
La pobre vieja se abrazó del cadáver y en su dolor y locura, creyó ver a su nieto vivo. Su quejumbrosa voz se dulcificó, sus labios sonrieron, y se oyó que decía:
Así mi niño... vamos!... vamos!
Y quedó muerta sobre el cadáver del más gallardo pescador del barrio de Guadalupe...
La leyenda asegura que irguiéndose entes de morir, juró por su alma, que en los días de tormenta se le vería en ese lugar y que su voz se oiría, clamado a Dios misericordia para los hombres del Mar.
Las gentes de aquel entonces asegura que en las noches de tempestad, se veía venir de la orilla del mar a una persona vestida de negro, de andar cansado, que atravesando el atrio llegaba a la sacristía y arrodillándose ante una cruz que exprofeso se mandó levantar en el sitio donde murió la Abuela Mariana, se le oía orar...
A la luz incierta de los faroles de petróleo, unido al rugir del huracán y al tañer de de las campanas movidas por el viento, la leyenda se hacía realidad.
Leyenda tomada del libro: "Siete Leyendas de Campeche", Elsie E. Medina de Espejel
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Una leyenda sobre las almas gemelas
Una leyenda sobre las almas gemelas
Abre tu entendimiento y empieza a ver más con tu corazón, que con tus ojos…
¿Quién es la persona con la que te sientes amada, protegida, segura?
¿A quién extrañas cuando no esta cerca?
¿Quién te motiva con su sonrisa, con su mirada, con sus palabras de aliento?
¿Quién es la primera personas que piensas cuando estas alegre, triste ó melancólica
¿Quién te hace sentir triste cuando sabes que esta triste?
¿Con quién te nace compartir tus alegrías, tus éxitos, tus logros?
¿Con quién prefieres caminar en los momentos de pesar, tristeza y sufrimiento?
¿Quién te motiva a superarte, a crecer, a ponerle alas a tus sueños?
¿Quién te hace sentir importante grande y capaz de emprender las hazañas más complicadas?
seguro de ti confiada en que no importa que tan empinada este la cuesta podrás superarla con la confianza de que esa persona especial esta y estará contigo, por ti y por lo que eres no por lo que tienes ó consigues.
Dice una vieja leyenda: Que cuarenta días antes de nacer a cada niño se le elije una pareja en el cielo.
Dos almas se crean en el infinito y entonces un ángel exclama firmemente:
“Este niño es para esta niña”. Los ángeles voltean a la tierra y ven desde arriba y a partir de ese día, no habrá Obstáculo que impida su encuentro ni adversidad que vulnere su amor infinito. De acuerdo con la leyenda:
Hay una buena razón para que los ángeles le elijan un niño a una niña. Que es la misma razón por la que Dios le da al hombre:
Dos ojos,
Dos oídos,
Dos piernas,
Dos manos.
Para que se complementen y actúen juntos como si fuera uno solo. Todos y cada uno de nosotros, tenemos un ser en algún lugar del tiempo, de la distancia,alguien que esta hecho para nosotros, exactamente a nuestra medida y nosotros a la de esta persona, a muchos les cuesta más trabajo que a otros encontrarla,pero Dios sabe cuando es el mejor tiempo para cada uno de nosotros
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EL AMOR Y LA PACIENCIA
EL AMOR Y LA PACIENCIA
Nada nutre más al amor que la paciencia.
Es la cualidad que nos ayuda a esperar, entender y tener esperanzas.
A veces parece quedar olvidada en un mundo que avanza a doble velocidad.
La paciencia significa mantener la serenidad y la contemplación frente a las desilusiones y los fracasos. No obstante, queremos acción, queremos soluciones, queremos respuestas. Y queremos que lleguen inmediatamente.
Esta filosofía es la responsable de juicios apresurados, que causan mucho dolor y desesperación innecesarios.
En el amor, las respuestas más importantes llevan tiempo, y ese tiempo debe estar lleno de esperanzas y vacío de presiones.
Muchos problemas son sólo sombras que generalmente desaparecen si se tiene paciencia.
Aquellos que realmente aman aprendieron a enfrentar los tiempos difíciles con alegría.
El premio más grande de la paciencia es el amor duradero.
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Cuento del bosque interior
Cuento del bosque interior
Había una vez un joven que llegó a un bosque. Aquel bosque se
encontraba entre numerosas y grandes montañas que no habían dejado
contemplar aquel bosque al chico.
Se encontraba perdido, y al introducirse en aquel bosque pudo leer
una advertencia que decía que en aquel bosque se vería tal y como es en
realidad.
Caminó mucho tiempo por aquel bosque, vio hermosos y frondosos
árboles a su alrededor. Percibió una magia "especial" en aquel lugar. Supo
que era un bosque único.
Pudo contemplar y sentir toda la energía que allí habitaba, toda la
Paz que se respiraba y toda la Luz que siempre había, no dejando un
momento de mínima oscuridad.
A la salida del bosque, se encontró con un anciano que le preguntó
que le había parecido aquel bosque.
El chico contestó que magnifico, y que era un lástima no haber
dejado antes atrás las grandes y numerosas montañas que le habían impedido
conocer, experimentar y sentir aquel bosque. Le comentó también que no
entendía el porqué de la advertencia que había leído a la entrada del
bosque.
Lo que has hallado en ese bosque, es lo que eres en realidad, es tu
interior más profundo lo que acabas de visitar – respondió el anciano- y
esas montañas son tus miedos, todo aquello que te has puesto y que te
aleja de contemplar lo que eres en realidad, que te aleja de la verdad.
Entonces comprendió que él era energía, que era Paz y que era la más
intensa Luz, donde no cabía el más mínimo resquicio de oscuridad.
Todo lo que te aleje de la Paz, el Amor, la Luz, acercándote por
ello al sufrimiento, es lo que no eres tú. Si vives fuera de lo que eres,
has de saber que sufrirás, pero que no hay nada que buscar, sino actuar,
pensar y sentir como lo que eres, para Ser lo que eres.
Actúa con Amor y Paz.
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Cuando envejecemos????
¿Cuando envejecemos?
Algunos de nosotros envejecemos, de hecho, porque no maduramos.
Envejecemos cuando nos cerramos a las nuevas ideas y nos volvemos radicales.
Envejecemos cuando lo nuevo nos asusta.
Envejecemos también cuando pensamos demasiado en nosotros mismos y nos olvidamos de los demás.
Envejecemos si dejamos de luchar. Todos estamos matriculados en la escuela de la vida, donde el Maestro es el Tiempo.
La vida solo puede ser comprendida mirando hacia atrás. Pero solo puede ser vivida mirando hacia adelante.
En la juventud aprendemos; con la edad comprendemos…
Los hombres son como los vinos: la edad estropea los malos, pero mejora los buenos.
Envejecer no es preocupante: ser visto como un viejo si que lo es.
Envejecer con sabiduría no es envejecer.
En los ojos del joven arde la llama, en los del viejo brilla la luz.
Siendo así, no existe edad, somos nosotros que la creamos.
Si no crees en la edad, no envejecerás hasta el día de tu muerte.
Personalmente, yo no tengo edad: ¡Tengo vida!
No dejes que la tristeza del pasado y el miedo del futuro te estropeen la alegría del presente.
La vida no es corta; son las personas las que permanecen muertas demasiado tiempo.
Haz del pasaje del tiempo una conquista y no una pérdida.
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faon