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_Himemiya_Chikane_

mujer - 17 años, El Vigia, Venezuela


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Blog 15

Centenares de intesiones se pasean vagamente frente la ignorancia del mundo; como podria redimirse tal error, si ni siquiera existe entre nosotros el perdon...

Miles de propositos son acoplados a la majestuosidad de nuestras miseras lineas, pero... cuantas de ellas son tan bien aceptadas, como aquellas que tan solo con levedad de ser descritas, pueden ser percibidas?

En la lejania que radica entre mis lineas y la indiferencia de su vista, he de dejarles algunos de mis sentimientos y pensares, mis dolores y mis anecdotas; solo... algunas mezclas que conjugan historias plagadas de recuerdos; pues, normalmente me encuentro añorando algo que junto al tiempo, ya ha muerto.

Saludos....
......................Espero comenten...............

Me despido de uds con un misero beso, expresado en lamentos.

********
Arrobo de sentires tan tersos, como aquellos fervientes besos, que otorgan el candor de prorrumpidos anhelos ...

...Entre lineas, entre versos; entre pasionales momentos. En busca de mi eterno Plectro...

http://sentiresprohibidos.blogspot.com/


  • Relegada de ti.

    Como huellas en la arena, se desvanecen en ti las anécdotas, como retratos de infamias, permanecerán, tal vez en ti, estas palabras; sin embargo, ineludiblemente, trato de buscar de nuevo fuerza, en cada respiro y palabra, en cada susurro y en calma, como si delimitase veraces instancias, en el umbral sobre el que te pedí, en sueños, ser la portadora de aquellos sentires en los que absorta permanezco cuando te pienso.

    La nostalgia desgarra mi tez, lagrimas corroen la marginación de mi oprobio; pues, cruentamente, postrada ante ti me encuentro, gritándole al silencio que en su abstinencia jamás te enajene, para así inherente a la verdad de mis palabras… tenerte, atiborrándote del cariño que reboza de mis impunes brazos; despojos ornamentados de sublimes encantos. Permito que los flagelos del viento desgajen mi cuerpo; mientras, voces en la lejanía susurran entre ecos, que te pierdo. Tan efímera como forzadas sonrisas, han de tornarse aquellas instancias que carcomen el tiempo, al hacerlo cada vez mas etéreo y maltrecho; -¡No te sumerjas en el vacio de tu desconcierto! ¡Cree en mí, mi querido pétalo!-.

    Prorrumpidos vendavales tienen la dicha de tu piel acariciar, ¿podré al igual que ellos, susurrar sobre cada poro de tu ser, lo que siento? ¡Rompe la inercia de tus labios! ¡Confiesa lo que callas!

    -¿Debo llorar para que entiendas que todo ha sido real?- Contemplo tu recuerdo en la calidez de cada soplo, bajo el rocío de la perfección del alba que te marchita, al exiliar de tu vida los arrobos que te aclaman entre carmesíes tersos, entre fraguas y desvelos.

    Tragedias agridulces e indecisas son las protagonistas de nuestras tretas. Toda frase inhóspita se torna ante la bajeza de esta afrenta caudal de líneas; ¡Tan sublimes!... ¡Tan viles!; ¡Tan puras!... ¡Tan indescifrables!

    Conversaré con letargos. Me arrullaré en el regazo del suplicio. Le cantaré a la faena de tu indiferencia, aquella prosa que tarareas con ironía. Continuaré siendo, anhelante masoquista.

    Nítida en mi mente te encuentras, como si tu rostro estuviese dibujado sobre el lienzo del tiempo, como si tu sinuosa silueta fuese la desembocadura de éstas letras, como si tus ojos fuesen alguna espesa gama de estrellas perdidas en la incertidumbre de su reproche. Eterna y titilante; inmaculada… argentada. ¡Resplandece, mientras crees!

    Temerosa de perderme en el sendero de tus labios, recorro las distancias del tiempo, forjando nuevos confines presididos por albores de miedos, impregnados de incesantes sentimientos que mueren al ser ciertos… acoplándose al fervor cautivo en algún horizonte sin retorno.

    Anhelante o furtiva. Soñadora o noctívaga. ¿Qué podré ser? Relegada de mi devoción... relegada de ti.

    --------------------------------------
    Padeciendo la letania de quien solia ser la musa de mis lineas, me encuentro. Mis creaciones literarias han perdido su fuerza; ahora, enteramente simples, son. Empiezan a extinguirse las palabras, en mi son ineludiblemente escazas. ¿Cuando piensas devolverme aquella inmensa gama de metaforicas connotaciones? ¿Cuando las traeras con el brillo del impetu que caracteriza tu presencia?

    Flagelada en tu ausencia, tratando de divisarte entre las estrellas...

    Espero plasmar, de nuevo, lineas verosimiles y vehementes... tratando de relegar la secuela que ha dejado en mi, su ausencia. Hasta pronto... ^.^.

  • Ahora, un fragmento de Safo de Mitilene

    (...) Me parece igual a los dioses
    el hombre aquel que frente a ti de sienta,
    y a tu lado absorto escucha mientras
    dulcemente hablas
    y encantadora sonríes. Lo que a mí
    en el pecho me arrebata;
    apenas te miro y entonces no puedo
    decir ya palabra.
    Al punto se me espesa la lengua
    y de pronto un sutil fuego me corre
    bajo la piel, por mis ojos nada veo,
    los oídos me zumban,
    me invade un frío sudor y toda entera
    me estremezco, más que la hierba pálida
    estoy, y apenas distante de la muerte
    me siento, infeliz.

    Ya se ocultó la luna
    y las Pléyades. Promedia
    la noche. Pasa la hora.
    Y yo duermo sola.

    ------------
    Estas, son unas de las ultimas estrofas con que Safo ha de transportarnos a su impotencia...
    Saludos...

  • Rolf Carlé. --Un poco de Isabel Allende--

    Te quitabas la faja de la cintura, te arrancabas las sandalias, tirabas a un rincón tu amplia falda, de algodón, me parece, y te soltabas el nudo que te retenía el pelo en una cola. Tenías la piel erizada y te reías. Estábamos tan próximos que no podíamos vernos, ambos absortos en ese rito urgente, envueltos en el calor y el olor que hacíamos juntos. Me abría paso por tus caminos, mis manos en tu cintura encabritada y las tuyas impacientes. Te deslizabas, me recorrías, me trepabas, me envolvías con tus piernas invencibles, me decías mil veces ven con los labios sobre los míos. En el instante final teníamos un atisbo de completa soledad, cada uno perdido en su quemante abismo, pero pronto resucitábamos desde el otro lado del fuego para descubrirnos abrazados en el desorden de los almohadones, bajo el mosquitero blanco. Yo te apartaba el cabello para mirarte a los ojos. A veces te sentabas a mi lado, con las piernas recogidas y tu chal de seda sobre un hombro, en el silencio de la noche que apenas comenzaba. Así te recuerdo, en calma.

    Tú piensas en palabras, para ti el lenguaje es un hilo inagotable que tejes como si la vida se hiciera al contarla. Yo pienso en imágenes congeladas en una fotografía. Sin embargo, ésta no está impresa en una placa, parece dibujada a plumilla, es un recuerdo minucioso y perfecto, de volúmenes suaves y colores cálidos, renacentista, como una intención captada sobre un papel granulado o una tela. Es un momento profético, es toda nuestra existencia, todo lo vivido y lo por vivir, todas las épocas simultáneas, sin principio ni fin. Desde cierta distancia yo miro ese dibujo, donde también estoy yo. Soy espectador y protagonista. Estoy en la penumbra velado por la bruma de un cortinaje traslúcido. Sé que soy yo, pero yo soy también éste que observa desde afuera. Conozco lo que siente el hombre pintado sobre esa cama revuelta, en una habitación de vistas oscuras y techos de catedral, donde la escena aparece como el fragmento de una ceremonia antigua. Estoy allí contigo y también aquí, solo, en otro tiempo de la conciencia. En el cuadro la pareja descansa después de hacer el amor, la piel de ambos brilla húmeda. El hombre tiene los ojos cerrados, una mano sobre su pecho y la otra sobre el muslo de ella, en íntima complicidad. Para mí esa visión es recurrente e inmutable, nada cambia, siempre es la misma sonrisa plácida del hombre, la misma languidez de la mujer, los mismos pliegues de las sábanas y rincones sombríos del cuarto, siempre la luz de la lámpara roza los senos y los pómulos de ella en el mismo ángulo y siempre el chal de seda y los cabellos oscuros caen con igual delicadeza.

    Cada vez que pienso en ti, así te veo, así nos veo, detenidos para siempre en ese lienzo, invulnerables al deterioro de la mala memoria. Puedo recrearme largamente en esa escena, hasta sentir que entro en el espacio del cuadro y ya no soy el que observa, sino el hombre que yace junto a esa mujer. Entonces se rompe la simétrica quietud de la pintura y escucho nuestras voces muy cercanas.

    Cuéntame un cuento -te digo.
    -¿Cómo lo quieres?
    -Cuéntame un cuento que no le hayas contado a nadie.

    Rolf Carlé.

    --------------------------------------
    Con este texto comienza "Cuentos de Eva Luna". A pesar de que aun no he leido dicho libro, tal fragmento me ha encantado. Enteramente cautivador.
    ^^

  • Como tizones (Perdoname 2da parte)

    Mis labios no han parado de temblar desde que me dedicaste cada minuciosa gota de tu indiferencia. Mi aliento, gélido, empaña al viento de lamentos, ¡Consérvalos! Mis brazos padecen entre los flagelos de tu ausencia. ¡Necesito acunarme en ti! ¡Déjame vivir! Regálame frases beneplácitas para cesar la impaciencia que carcome mi calma.

    ¡Abrázame! Funde tu cuerpo sobre el fervor que hace latir por ti, la sinuosa pesquisa de mi corazón, ¿dónde estás? ¡Contesta! Entre el desdén creado por el oprobio de mi engaño, miro al cielo y solo diviso en él, el ocaso de nuestros labios; ¿serán míos cuando logre decirte cuánto te amo? Extingue mis lágrimas, regresa… ¡Regresa!

    Esta noche el viento relata nuestra historia, espero que sus palabras logren palparte, pues, son caricias que mis manos, trémulas, desean sobre tu piel esparcir. Confitemos nuestros sentidos, extasiame con tu voz… canta, ¡Canta! Haz del viento algún vestigio esbozado con lástima. Atiborremos nuestros cuerpos con besos; seamos la faena incipiente del fuego, ¡cuán fragua de deseos! Mientras acoplamos cada recoveco... cada sendero, plagado de calidez, sobre aquel vendaval alocado de sueños: tu piel, la fragilidad que argenta la belleza de una rosa, al pedirte que te inmacules de tal forma en mi memoria.

    Como tizones ante las brasas ardientes del averno, ¡unamos nuestros cuerpos! Perdóname. ¿Por qué te cuesta tanto, otorgarme el candor que purifica tus manos? Eres la necesidad de mi tacto; aquella Deidad, que hace de mis líneas cuán libérrimo hálito de seres exhumados, de su propia quimera entre encantos. Permíteme escuchar las cantatas que emites, mientras mientes al decir que eres impasible; tan sólo, corresponde este tórrido y desvergonzado quejido, que implora de nuevo vestirse del albor de tu sonrisa, al ornamentar el sigilo… con la danza de tus pasos.

    -Como tizones, convirtámonos en el demencial sortilegio disfrazado de fuego. Perdona el desasosiego de mi sentir, renace en aquel Edén fecundado entre palabras, que visten la bondad de tu mirada. Renace, mi Dama… -.

    --------------------------------

    Me alegra que te halla gustado, Damita :)

  • Perdoname... perdoname.

    Analizando anécdotas como si se tratase de imágenes impresas con sentimiento, te pienso. Observo tus sonrisas, mientras acaricio tus mejillas tan sólo con percibir cómo llora el mundo, entre aquellos suplicios exhumados de seres exánimes, ¿Dónde estás, mi Dama? Escucha los siseos que mi todo grita por ti; me pregunto, ¿Cómo podría encontrar redención, del error que cometió el egoísmo de mi corazón?

    Posa tu mano sobre mí, ¡Siente la fragilidad con la que me mantengo con vida! ¡Ven! Otórgame la brevedad de algunos instantes, sé que es tarde para postrarme en la ilustración que representan mis líneas para ser perdonada, pero… mi sentidos no conocen el tiempo, sólo padecen bajo el regazo de cientos de letanías cantadas por el letargo de tu ausencia. ¡Regresa! Recae de nuevo, sobre el regazo de mis brazos, permíteme articular el caudal de tu llanto, pues, he de ser el sendero delimitado por tus suspiros, ya que entre palabras… entre efímeros centímetros, trato de aproximarme a ti, con el propósito de agasajar lo que parece extenuarse entre la distancia, y las pésimas decisiones tomadas. ¡Perdóname!

    Imposible de aceptar es el hecho de no saber de ti; ¿Cómo estás? ¿Qué disfraza la elocuencia de tus palabras? Por ello, me limito a, de forme leve y breve, tener la osadía de hacer estas letras cuán destajo de sentires tersos. Confieso que me arrepiento; más, no fui capas de hacerlo a tiempo; ¿Por qué te cuesta tanto entender, mi querido pétalo? –Una ráfaga de viento irrumpe nuestra inercia–, ¿Eh? ¿Escuchas lo que nos dice el silencio?

    Mis músculos se tensionan. Empiezo a respirar con tanto ímpetu que mis brazos optan por desafiar el revoloteo de los pájaros, al buscar de forma poco usual, el calor con que vistes la perfección de tu ser.

    “Mis trémulos dedos, mientras trascendentales instantes desgajan la veracidad del tiempo, no hacen más que buscar confort sobre éstas gélidas teclas, con las que mi tacto no crea frases sin que hallan sido dedicadas previamente a ti, en presencia de todo encanto que ose frecuentar la belleza de tu tez”.

    Permíteme expandir los horizontes de tus te quiero. Entre mis palabras empiezan a desencadenarse, metáforas de lascivias pasadas, pues, ¿Podría algo con mayor deseo para alguien plasmar? Escucha los esbozos de tus gestos, quienes padecen en su propia ironía.

    –Shh. Shh–. ¡Siénteme! ¡Perdona lo ineludible! –.

    Huyes. Tal comportamiento no me extraña; más, sin otra opción, te busco. Son tus pasos, heridas; tus suspiros, hilos argentados de recuerdos, ¡Instantes perfectos!

    …Es tarde. Es tarde para en suplicas mi voz desgajar. Perenne es el agobio que carcome cada recoveco eclipsado bajo el brillo de tu rechazo, ¿No ves como extingues los despojos de mi cuerpo? – ¡No me mates! No tu, portadora de estos versos–.

    Sujeta mi mano. Acompáñame a la cuna del alba; aquel manto seducido por el roce de tu cuerpo; sonríe, permíteme acunarme en los vestigios de tu felicidad, desterrando de cielo… todo destello que pretenda opacarte. Irrumpiendo, energúmena y titilante, corrompes tanto lo que puedo sentir, como aquello que, con palabras, deseo disfrazar: el desdén de tu presencia.

    –Perdóname… perdóname–.

  • Lugubre Romance. (Carta)

    Nostálgicas melodías traen consigo el recuerdo que me hace pensar en tu ausencia. La transparencia de la verdad me hiere, mientras los minutos que sin ti paso me consumen en medio de la soledad que me hace prisionera a la añoranza y, al tormento de no tenerte a pesar de que mi todo grita por ti, y, padece por ti…

    ¡Mírame!, represento los restos de aquello que el tiempo al acoplarse a la distancia mató. Sobreviviendo en líneas y plasmándote mi sentir en las mismas, tratando de expresarte levemente cuanto he de desearte, mientras que desolada en los suburbios de lo ajeno me encuentro anhelándote.

    He de llorar por ti, por el hecho de aceptar que lejos de mi estás. Con éstas lagrimas he de argentar tu nombre en mi memoria, logrando hacer de el, algo que ni el tiempo podrá olvidar, pues, protegida bajo el regazo de mi ser osarás estar.

    Mi llanto es acompañado por el consuelo que la madre luna nos proporciona mediante el llanto con que en silencio la noche lava lamentos en los que al recordar la mortalidad solemos ensuciarnos, al soñar realizar nuestro último deseo mortal.

    Bajo la lluvia, contemplando la belleza que irrumpe en el cielo al pensarte, me percato que un ser vagante, sin rumbo ni cuerpo, yace atrapado en el viento.

    Llena de miedo y sentires bellos, me acerco. El viento toma la forma de tu cuerpo, mientras el silencio de forma inhóspita se atreve a robar aquello con lo que de manera extraña, haces de mi dolor algo tan bello como el llanto que tu recuerdo en mí liberó, tu voz.

    Estupefacta, me limito a tan sólo suspirar, mientras me pregunto si esto es real. Me acerco a dicho ser, esperando que al acariciarle, logre sentirte allí. Pero, en medio del sigilo de la eterna noche, un susurro te aleja de mí, llevándote de nuevo al lugar en que los sueños comparten lo que solo suya hace la realidad.

    Camino, siguiendo los pasos que deja la decepción. Pasos cuya huella fue creada con desespero y desilusión. Aquel sendero plagado de sentimiento, ha de llevarme a un bosque fúnebre y sombrío. En su entrada, yace una lápida en la que forjado con sangre, presumo está mi nombre.

    Tal verdad, me obliga a pensar que solo vivirás en mis sueños, mientras yo, en los tuyos renaceré junto a las sombras que de tu lado me separan entre la distancia.

    De nuevo, aquel espíritu se incorpora en el viento. Esta vez, logró inmutar mi cuerpo, y obligarme a verte como algo ajeno. Mientras rompes los lazos que dividen a la realidad de la ilusión, y al sentimiento de lo cierto, te posas frente a mí, ¡trato de ser inmune ante ti!, < ¡No puedo! >, ---Grito. Cayendo postrada frente a ti y, a la lúgubre verdad de que no estás---. Tú, sin aún comprender, te acercas a mí, borrando toda marca dejada por el tiempo, mientras logro sujetar tu cuerpo, consiguiendo rosar nuestros labios, dando lugar a la fecundación de algo proveniente de la lujuria, haciéndote tan mía como ajena, y tan real como el beso que tu prisionero como mensaje me da.

    Sumergiéndome en el éxtasis que irradia el pudor de tu suave piel, te miro, esperando dibujarte en mi mente, con tanta delicadeza como con la que mi imaginación logró crear algo tan perfecto como tú; Mi eterno delirio…

    Eres…aquella cálida brisa que al humedecer mi impura piel, ha de transformase en el elipsis soñado por seres mortales, vistiéndome de plata al bañarme del bronce con el que el cielo se disfraza al irrumpir en nuestros sueños...

    ¿Qué eres? -Digo en silencio-, tal vez solo seas una verdad atrapada en lo irreal, una verdad condenada a, sin razón alguna, en sueños vagar, obligándome a seguir el rastro de aquellas lagrimas que reposan en lo inerte haciéndote inalcanzable. -Prefiero pensar que mi ausencia es lo que prohibida te hace ser-, así que, de igual manera, he de condenarme a vagar…en busca de ti; mi amor prohibido.

    -¡Vago en sueños, mientras vivo de tus recuerdos!-.

    Así que ahora me pregunto, ¿He de pecar, al entregar mi sentir a algo que no siempre estará para mí?, o si ¿Este es el precio que hay que pagar, por un bocado digno de mortales, al besarte? Dime ahora si entre sombras podrás ser mía. Mientras hago de ti; de tu cuerpo y de tus labios, mi fruto prohibido… mi perdición, aquello que me condena a buscar perdón en medio de la distancia y tu olvido.

    -------------
    Un tanto vieja esta carta; pero aqui para uds yace plasmada. Espero que sea valorada por aquellos que posen su mirar sobre ella.

  • Como me encantaria aun tenerte...

    Quisiera que todo esto muriese como aquella rosa,
    que representa mi derrota,
    ante ti, mi señora...
    maldición que me mata y me absorta,
    entre lo que creo y lo que siento,
    entre mi mundo perfecto;
    ya que sin ti, no se que siento.

    Eres mi sueño, la más perfecta traducción del sentimiento.
    ¿Por qué has de desterrarme de la benevolencia de tus mentiras,
    mientras convincentemente me dices que eres mía?

    Cientos de rosas en tu piel fecundé,
    haciendo de ella, el majestuoso retorno del Edén.
    Fuiste la prolongación del verano en su deceso,
    fuiste limitación del invierno en su acaparamiento,
    e imponentemente, fuiste mi musa, en medio de mi desvanecimiento,
    ya que en letargos lúgubres me entregaba al exilio eterno,
    pues, solo el, tenuemente me haría desaparecer,
    tal y como las mañanas, tratan de opacar al alba.

  • si estas alli...

    Permíteme caer en el reflejo de tu ausencia,
    mátame en ella, pero demuéstrame que estoy presente en tu enerve inercia;
    sé el resplandor con el que mis ojos son cegados al despertar,
    sé el consuelo que ansío al en mi vida, míseramente, vagar…
    sé mi pétalo; mi inspiración…
    aquel murmullo en el que grito lo que guardo en mi interior…

    Dime algo, dueño de la levedad de estos versos,
    ¿acaso solo eres mi sueño perfecto, encerrado en la benevolencia de mis anhelos,
    o, en realidad, frente a mi vida has de estar, dejando huellas en mis desvelos,
    al hacer tuyos mis deseos?...

    ¿Estás allí; mi preciado ser ajeno?
    espero no te pierdas en los suburbios de tu propio averno;
    no quebrantes el ímpetu que resguarda mi mortuorio revoloteo,
    que representa la vehemencia con la que al pensarte, me pierdo…
    …en aquel mar de sentimientos; en ti… mi mundo perfecto…

    Cómo me encantaría ser aquella tierra fértil, en la que fecundas tus ilusiones;
    al exigirle al tiempo que borre tu nombre,
    para ser dueño de mis mórbidos sentimientos,
    que aclaman junto a ti, ser ciertos…
    ¿No los escuchas?... ¿Estás allí?...

    ¡Grito al cielo tu nombre!
    mientras maldigo al tiempo mismo, por ser olvido;
    Escucha la elocuencia que delata mis sentidos,
    y dime, ¿Por qué has de ser prohibido?

    Suspiros buscan tu regazo para ser expuestos en la calidez que emana tu cuerpo;
    cientos de palabras son dedicadas a tu condena, aquello
    maldito y profanado por los mensajes que te lleva el viento;
    besos, perceptibles solo en sueños hago tuyos, mientras argento tal deseo
    diciéndote cuánto lo siento.

    ¿Estás allí; dueño de mis destierros?
    ¿Me escuchas en lo eterno,
    o solo puedes verme mientras la realidad te exilia de todo esto?

    -A ti; poseedor de este sentimiento,
    dedico la brevedad de estos versos…
    …Si estás allí… -

  • Maldita Condena

    Volamos en la noche,
    rasgando su gélido silencio.
    nuestro aleteo ha de ser volátil e impetuoso, tan veheme como lo que al emprenderlo,
    Ha de dibujarse en el cielo.
    Tan solo con inmutar la enerve inercia
    En la que sumergimos nuestra frágil presencia,
    Despojamos los recuerdos
    Que vagantes, eran consumidos por el vago tiempo,
    En lo que ajeno, hace a nuestros sentimientos...

    Nuestros labios liberan torrenciales momentos
    Que aclaman ser tan sublimes como aquello que quebranta al viento,
    Aquella voz silenciosa e inquietante; aquella fuente exhortadora de majestuosos caudales
    En los que, la nostalgia postrada y ahogada, nada
    Suplicando redención, del pecado que han cometido sólo dos,
    A causa de aquella inhóspita e indeseada inquilina,
    Que a todos nos cautiva, mientras la desolación a caer en ella nos incita.

    Siéntenos como aquel mensaje que proyecta mórbidos sentimientos,
    Dibujados en la claridad que invade a la verdad,
    Que dicta y juzga esta maltrecha realidad.

    Somos, la traducción de míseros enigmas,
    Entrelazados con la maldad del deseo y la codicia;
    Irradiamos dolor y lujuria, fieles seguidores de las injurias;
    Palabras escritas con tortura, entre líneas que gritan con locura
    toda farsa que constituya, el prologo de lo que anticipa la indiferencia
    Que blasfema la vida; esta maléfica existencia…

    … ¡oh!, maldita condena...

    Provocación caótica e inexorable,
    Sueño malsano y constante;
    Victoria que conjuga miles de dudas,
    Con las cantatas emitidas desde los matorrales,
    Por quienes asechan y matan, la libertad de estas palabras,
    Ya que prohibidas han de perecer, en aquel mundo en el que nuestros sueños
    Se han de desvanecer,
    Entre vanas ilusiones, entre cientos de confrontaciones.

    Confusión de mortales;
    Lagrima desgajadora de híbridos pensares,
    Que invocan de lo prohibido, agobiantes suspiros,
    En los que yacen casi perdidos,
    Sentimientos que guardo en mi eterno exilio.

    …¡oh! Maldita condena…
    Que me absorta y me apena
    Entre lo falso de mis emociones,
    Entre el espacio del escaso brío que se adueña de mis pasadas desolaciones.

    ----------
    gracias... morticia6661, por haberme regalados esos dos primeros versos... un besoo0o0o0o0. x) .

    este es el primer poema que escribo, normalmente son prosas.

  • Dueña de la lejanía de estas líneas

    Mientras detallo la delicadeza con la que la virginidad dibuja aquella silueta que tanto ha de caracterizarte, una leve melodía acuna mis pensares al sucumbir cada huella que caricias ajenas han dejado sobre estos retazos de piel que solo tu capas serás de purificar con aquellos anhelos que corroen e inmutan la inercia de tu inocencia… aquella que te hace dócil ante lo abstracto pero, inquebrantable ante lo que te exhorta y con blasfemas palabras, libera todo secreto recóndito y vagante en la lujuria que con tanto ímpetu osas inhibir.

    He de deleitarme con dichas fantasías, pero adustamente, en letargo caeré, pues, enerves no permanecerán tales ideas, que reavivan el veheme deceso de mis pasajeros sueños; de forma extraña, me percato de que no podré hacerte tan inhóspita como mis sentires tratan de recibirte, pues, has desgajado aquella monotonía que divide a la realidad de la traslucidez con la que las lagrimas, inertes hacen mis días.

    ¿Estarán exhaustos? –Me pregunto–, ya que raramente en indecisiones tan irónicas como éstas caen. Cientos de hechos extraños he presenciado durante el transcurso o trayecto de mis búsquedas, pero ninguna ha sido tan inexorable como la que durante la transcripción de éstas líneas, ha iniciado; una búsqueda que carece de pruebas vivas pero, tan solo con descubrir la hibridez de la misma, puede representar la mas perfecta creación de un viejo sueño, que padece en medio de las sombras de lo eterno… bajo los opacos destellos que desinhiben a la luna, mientras que te nombro mi actual búsqueda entre lo que deseo y, aquello que se encuentra atrapado en esta mísera verdad, plagada de desconsuelo.

    ¿Serás mi búsqueda sin sentido? ¿Uno de mis tantos anhelos prohibidos? –Le grito al viento, reclamando aquel derecho profesado por lamentos; reclamando, con ansias la necesidad de conocer la verdad, e impedir la clausuración de lo que tanto quiero–. ¿Cómo cohibir palabras que te describen en todo momento?
    ¿Cómo negarle a la noche, el percibir mis sentimientos si, ella es dueña de todo esto?; ¿Cómo ser tan ajena a ti?... ¿Cómo exigirle a mi corazón que deje de latir, sin ti?

    Aquí, pensándote mientras que mi cuerpo yace postrado en el altar que abre paso a aquella admiración que oculta aquellos limites, que restringen el deleite creado por lo que majestuoso hace al invierno pero, sin permitir que esto pueda desprivilegiar la gloria que prisionera, se prolonga en el claro cielo… –Una eterna imagen de inexplorables ilusiones–.

    Cada noche que enmarca la vanidez de la vida, sobre éstas desahuciadas caricias que fallecen en medio de la añoranza que me sujeta a ti, exhorta un sinfín de emociones que guían a mis pensamientos, hacia aquel umbral en el que yacen mis epidémicos sueños, sin ti.

    Esos instantes tan decadentes, hacen de tu nombre: sinónimo de dicha Gloria; a ti, mí amada rosa.

    Mientras te dedico estas líneas, me pregunto si las sentirás tan tuyas como mía yo he de sentirte; un tanto posesivas son las mismas, pero, cómo restringir mi tacto al impedir que este, te grite por medio de leves pensares, predominantes en el sentimiento, cuánto te quiero.

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