ailani_zyanya
mujer - 23 años, Estado de México, Mexico
Blog 19
"Si no sales al bosque, jamás ocurrirá nada y tu vida jamás empezará, sal al bosque, sal enseguida"
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Para ti juanito
Pues aca esta todo fumado el intento de poema amor, es la primera vez que escribo, espero hacerme entender... porq te mereces lo mejor te adoro
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No tengo palabras para decirte lo que siento por ti…
lo que me haces sentir cuando estamos juntos, o cuando estoy sola
porque es como si permanecieras conmigo, aún después que te has ido…
Hay tanto que te quiero decir…cosas que deseo darte, que nunca quise dar a nadie mas…
pensar que ahora tengo tanto que perder,-pues hay mucho que ganar también- pero prefiero correr el riesgo, antes de quedarme parada y pensar en otra cosa para no arrepentirme…
Y esque que te amo tanto, que cualquier cosa pasada es solo eso
asado. Hemos pasado por mucho, bueno y malo, sin embargo, es lo bueno, lo mágico y lo maravilloso por lo que seguimos aquí… y seguiremos, lo sé, porque algo por lo que te esfuerzas y mantienes vivo debe valer la pena… y es que contigo puedo ser yo, puedo ser muchas cosas, y ser simplemente yo, espero que sientas lo mismo, sé que soy correspondida y por eso te digo: No tengo palabras para decirte lo que siento por ti, cuando estamos juntos o cuando estoy sola, porque tú Juan permaneces conmigo aún después que te has ido…Por ser simplemente tú y todo lo que me das…TE AMO.
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Báilame el agua ( para mi amor):)
Bueno es el poema que le escribe david a maría en la peli, pero está hermoso y te lo dedico. Hay veces que dice lo q sentimos.Te amo
Báilame el agua.
Úntame de amor y otras fragancias de tu jardín secreto.
Riégame de especias que dejen mi vida impregnada de tu olor.
Sácame de quicio.
Llévame a pasear atado con una correa que apriete demasiado.
Hazme sufrir.
Aviva las ascuas.
Ponme a secar como un trapo mojado.
No desates las cuerdas hasta que sea tarde.
Sírveme un vaso de agua ardiente y bendita que me queme por dentro, que no sea tuya ni mía, que sea de todos.
Líbrame de mi estigma.
Llámame tonto.
Sacrifica tu aureola.
Perdóname.
Olvida todo lo que haya podido decir hasta ahora.
No me arrastres.
No me asustes.
Vete lejos.
Pero no sueltes mi mano.
Empecemos de nuevo.
Sangra mi labio con sanguijuelas de colores.
Fuma un cigarro para mí.
Traga el humo.
Arréglalo y que no vuelva a estropearse.
Échalo fuera.
Crúzate conmigo en una autopista a cien por hora.
Sueña retorcido.
Sueña feliz, que yo me encargaré de tus enemigos.
Dame la llave de tus oídos.
Toca mis ojos abiertos.
Nota la textura del calor.
Hasta reventar.
Sé yo mismo y no te arrepentirás.
¿Por cuánto te vendes? Regálame a tus ídolos.
Yo te enviaré a los míos.
Píllate los dedos.
Los lameré hasta que no sepan a miel.
Hasta que no dejen de ser miel.
Sal, niega todo y después vuelve.
Te invito a un café.
Caliente claro.
Y sin azúcar. Sin aliento.
David a María ( “Báilame el agua”)
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fotografía
Vas a ser sometido/a a un pequeño test. Tiene una sola pregunta,pero es muy, MUY IMPORTANTE.
¡¡¡¡No respondas demasiado deprisa o sin reflexionar!!!!
Piensa antes de dar tu respuesta. Hazlo sinceramente y podrás ver tu calaña moral.
Se trata de una situación imaginaria en la que debes tomar una decisión.
¡¡¡¡Piensa que debes dar una respuesta espontánea, pero también sincera!!!
Ahí va...
Estas en Florida...
En Miami, para ser mas exactos...
Te encuentras en el caos más absoluto, en el medio de catastróficas inundaciones tras un huracán...
En medio de gigantescas masas de agua...
Eres reportero gráfico de una de las mayores agencias de prensa del mundo (la Agencia EFE, por ejemplo)...
Y te encuentras inmerso en un desastre fantástico...
La situación se encuentra al borde de la desesperación...
Tratas de conseguir las más impresionantes imágenes...
A tu alrededor las aguas arrastran casas enteras y se tragan a la gente...
La fuerza de la naturaleza se muestra en toda su crueldad...
Y lo arrastra todo, absolutamente todo...
De repente ves a un hombre al volante de un todoterreno...
Lucha desesperadamente para no verse arrastrado por la riada de agua y lodo...
Te acercas...
Parece alguien importante y conocido...
Le reconoces y para tu sorpresa resulta ser George W. Bush...
Te das cuenta de que la gigantesca riada se lo va a llevar...
Definitivamente...
...
....
.....
......
Tienes dos posibilidades: salvarle o disparar la foto de tu
vida, ¡¡¡¡¡¡¡ que con seguridad te hará ganar el Premio Pulitzer !!!!!!!
Una foto que mostrará la muerte del hombre más poderoso del
planeta...
Y ahora, responde sinceramente: La foto, ¿mate o con brillo? -
Leyes de Murphi
FÓRMULA PARA QUE SUENE EL TELÉFONO:
1. Entre en la ducha.
2. Enjabónese bien la cabeza.
3. Cuente hasta tres. Entonces, sonará el teléfono.
Aquí se abren dos caminos:
a) Si lo atiende, era una equivocación.
Si no lo atiende, veinte días más tarde se enterará
de que era una
llamada importante.
FÓRMULA PARA HACER QUE LLUEVA:
1. Diga:"Qué día tan bonito,ojalá siga así..."
2. Lave el carro
3. Riegue el jardín.
4. Lave toda la ropa que tenga y póngala a secar.
5. Organice una barbacoa para la noche.
6. Salga de casa a pie y sin abrigo.
FÓRMULA PARA ECHARLE LIMÓN AL PESCADO:
1. Ponga el pescado sobre su ojo derecho.
2. Tome un limón y exprímalo apuntando en cualquier
dirección, nunca falla.
FÓRMULA PARA HACER APARECER UN
AUTOBÚS:
1. Llegue a la
parada.
2. Espere veinte minutos.
3.Enciéndase un cigarrillo y en la mitad de la
primera aspirada, aparecerá.
Nota: Se han registrado casos donde han
aparecido hasta tres autobuses
juntos
FÓRMULA PARA PARQUEAR CERCA DE CASA:
1. Pegue muchas vueltas cerca de su casa
buscando parqueadero.
2. Espere treinta minutos.
3. Deje su carro en el otro barrio, a 10
cuadras de su casa.
4. Cuando llegue a casa a pie, verá 2 o tres
sitios vacíos en frente de
ella.
LEYES INEXORABLES
"Cuando necesites abrir una puerta con la única mano libre, la llave estará en el bolsillo opuesto".
"La única vez que la puerta se cierra sola es cuando has dejado las llaves adentro".
"Cuando tengas las manos llenas de grasa, te comenzará a picar la nariz".
"El seguro lo cubre todo. Menos lo que te sucedió"
"Cuando las cosas parecen ir mejor, es que has pasado algo por alto".
"Si mantienes la calma cuando todos pierden la cabeza, sin duda es que no has captado la gravedad del Problema".
"Los problemas ni se crean, ni se resuelven,
sólo se transforman".
"Llegarás corriendo al teléfono justo a tiempo para oír como cuelgan".
"Siempre que te vayas a conectar a Internet,se producirá la llamada que habías estado esperando durante todo el día".
"Si solo hay dos programas en la tele que valgan la pena ver, serán a la misma hora".
"La probabilidad de que te manches comiendo,es directamente proporcional a la necesidad que tengas de estar limpio".
"Todo cuerpo sumergido en la bañera hará sonar el teléfono".
"Todo cuerpo sentado en el inodoro hará sonar el timbre de la puerta".
"La velocidad del viento aumenta
proporcionalmente al precio del peinado".
"Todo cuerpo sumergido en el agua, terminará por cantar"
"Cuando tras años de haber guardado una cosa sin usarla decides tirarla, no
pasará más de una semana que la necesites de verdad".
"Siempre que llegues puntual a una cita no habrá nadie allí para
comprobarlo, y si por el contrario llegas
tarde, todo el mundo habrá llegado
antes que tú".
"No te tomes tan en serio la vida, al fin y al
cabo no saldrás vivo de
ella". -
¿Hasta cuando el desprecio por los animales?
Este texto pertenece a fundacion gabriele, pero me gustó, creo q es hora q tomemos conciencia; aqui está:
Para la historia del intelecto y la filosofía europea, el filósofo Descartes, agravó aún más la visión del mundo centrada en el hombre, con su tristemente célebre “cogito ergo sum”, “pienso, luego existo”.Esta frase se convirtió en un poderoso programa de acción, reduciendo el espíritu al cerebro del hombre. El resto del mundo es materia inerte, un animal no es más que un puñado de células, que Descartes compara con un mecanismo de ruedas y muelles, y cuyos dolores no son para el más que el chirriar de una máquina.
Este desprecio por los animales tiene su continuación en el Catecismo actual de la Iglesia católica romana, que subraya el derecho al dominio inmisericordioso del hombre sobre las demás criaturas, y da vía libre sin limitación a que los animales sean utilizados para la alimentación y fabricación de vestuario, que permite los experimentos con animales, y que sólo condena el sufrimiento de los animales “así éste contradiga la dignidad humana”. (Catecismo, Rd.Nº2417).
Como consecuencia de esto, en ninguna parte se encuentra alguna Encíclica en contra del cruel trato de los animales en los laboratorios, en las jaulas de las granjas de cría en masa, en los transportes de animales y en los mataderos. En lugar de ello, los altos dignatarios eclesiásticos disfrutan de las sangrientas corridas de toros y defienden los crueles juegos con animales durante las celebraciones festivas de la Iglesia. En ellas se arrojan cabras desde la torre de una iglesia, y se sacrifican como oráculos vivientes a palomas atadas, a las que se les han puesto explosivos, como se hace cada año en la ciudad italiana de Orvieto, en Pentecostés. Y en las navidades tiene lugar en todas partes una matanza que supera todo récord, para celebrar la “Fiesta del amor” en forma conveniente”. -
sí...¡Señor!
Bueno acá una romanza:La importancia de hablar hablar y atreverse, para después no arrepentirse de lo que hubiera sido y no fué...¿no?
¿Eres tímido, oh tú, que me lees? Porque la timidez es uno de los
martirios ridículos; nos pone en berlina, nos amarra a banco duro. La
timidez es un dogal a la garganta, una piedra al pescuezo, una camisa de
plomo sobre los hombros, una cadena a las muñecas, unos grillos a los
pies... Y el puro género de timidez no es el que procede de modestia, de
recelo por insuficiencia de facultades. Hay otro más terrible: la timidez
por exceso de emoción; la timidez del enamorado ante su amada, del
fanático ante su ídolo.
De un enamorado se trata en este cuento, y tan enamorado. que no sé si
nunca Romeo el veronés, Marsilla el turolense o Macías el galaico lo
estuvieron con mayor vehemencia.
No envidiéis nunca a esta clase de locos. A los que mucho amaron se los
podrá perdonar y compadecer; pero envidiarlos, sería no conocer la
vida. Son más desventurados que el mendigo que pide limosna; más que el
sentenciado que, en su cárcel cuenta las horas que le quedan de vida
horrible... Son desventurados porque tiene dislocada el alma, y les duele a
cada movimiento...
Doble su desdichada si la acompaña el suplicio de la timidez. Y la
timidez, en bastantes casos, se cura con la confianza; pero la hay crónica
e invencible. La hay en maridos que llevan veinte años de unión
conyugal y no se han acostumbrado a tener franqueza con sus mujeres; en
mujeres que, viviendo con un hombre en la mayor intimidad, no se acercan a él
sin temor y temblor... Generalmente, sin embargo, se presenta el
fenómeno durante ese período en que el amor, sin fueros y sin gallardías, se
estremece ante un gesto o una palabra... Y éste era el caso de Agustín
Oriol, perdidamente esclavo de la coquetuela y encantadora condesa
viuda de Dolfos.
Dícese que una viuda es más fácil de galantear que una soltera; pero en
estas cuestiones tan peliagudas, yo digo que no hay reglas ni axiomas.
Cada persona difiere o por su carácter o por el mismo exceso de su
apasionamiento.
Agustín sentía, al acercarse a la condesa, todos los síntomas de la
timidez enfermiza, y mientras a solas preparaba declaraciones abrasadoras,
discursos perfectamente hilados y tan persuasivos que ablandarían las
piedras, lo cierto es que en presencia de su diosa no sabía despegar los
labios; su garganta no formaba sonidos, ni su pensamiento coordinaba
ideas... Todos reconocerán que este estado tiene poco de agradable, y que
Agustín no era dichoso, ni mucho menos.
Vanamente apelaba a su razón para vencer aquella timidez estúpida... Su
razón le decía que él, Agustín Oriol de Lopardo, caballero por los
cuatro costados, joven con hacienda, inteligencia y aptitudes para abrirse
camino, era un excelente candidato a la mano de cualquiera mujer, por
bonita y encopetada que se la suponga... ¿Por qué no había de quererle
la condesa? ¿Por qué, vamos a ver, por qué? Él debía acercarse a ella
ufano, arrogante, seguro de su victoria. Y todas las noches, al retirarse
a su casa, se lo proponía..., y al día siguiente procedía lo mismo que
el anterior. Se insultaba a sí mismo; se trataba de menguado, de necio,
pero no podía vencerse... No podía, y no podía.
De modo que, al año próximamente de un enamoramiento tan intenso que le
ocasionaba trastornos cardíacos, violentos hasta el síncope, Agustín no
había cruzado aún palabra, lo que se dice palabra, con su idolatrada
viuda. Iba a todas partes donde podía encontrarse con ella, pasaba muchas
veces por debajo de sus balcones, se trasladaba a San Sebastián el
mismo día que ella y en el mismo tren..., y aún ignoraría el sonido de su
voz si no hubiese prestado ansioso oído a las conversaciones que ella
sostenía con otras personas...
Por fin, un día -precisamente en San Sebastián- presentose rodada la
ocasión de romper el hielo. Fue en la terraza del Casino, a la hora en
que una muchedumbre elegantemente ataviada respira el aire y escucha o,
por mejor decir, no escucha la música, sino las infinitas charlas, que
hacen otro rumor más contenido y más suave, como de colmena. Agustín
estaba muy próximo a su amada, y devoraba con los ojos el perfil fino,
asomando bajo el sombrero todo empenachado de plumas. Ella le observaba de
reojo, y viéndole tan cerca, de pronto sintió impulsos de dirigirle la
palabra. No era correcto, no era serio, no era propio de una señora...
Bueno. Por encima de las fórmulas sociales están las circunstancias, ¡y
ay de estas irregularidades que todo el mundo comete, cuando a ello le
empuja un fuerte estímulo!...
La viudita no podía menos de haber notado aquella adoración profunda,
continua que la rodeaba como el cuerpo astral al cuerpo visible, y
sentía una curiosidad femenil, ardorosa, el afán de saber qué diría aquel
adorador mudo, que la bebía y la respiraba. Resuelta, con sonriente
afabilidad, con un alarde infantil que disimulaba lo aturdido del
procedimiento, exclamó:
-¡Qué noche tan hermosa! ¿Verdad que es una delicia?
Agustín sintió como si campanas doblasen en su cerebro, no sabía si a
muerte o si a gloria; su sangre giró de súbito, sus oídos zumbaron.... y
con tartajosa lengua, con voz imposible de reconocer, con un acento
ronco y balbuciente, soltó esta frase:
-¡Sí.... señor! ¡Sí..., señor!
Fue como si otro hubiese hablado... Un individuo zumbón, dentro de
Agustín, se reía sardónico, se mofaba de la extravagante respuesta...
¡Acababa de llamar «señor» a la única mujer que para él existía en el mundo!
¡No se le había ocurrido sino tal inepcia! Y ahora, con la lengua seca
y el corazón inundado de bochorno, tampoco se le ocurría más. ¡Qué
había de ocurrírsele! La terraza daba vueltas, el suelo huía bajo sus
pies... Exhaló un gemido ronco, se llevó las manos a la cabeza y,
levantándose, tambaleándose, huyó sin volver la vista atrás. Aquella noche pensó
varias veces en el suicidio.
A la mañana siguiente, sintiéndose incapaz de presentarse de nuevo ante
la que ya debía despreciarle, salió para Francia en el primer tren.
Estuvo ausente muchos años. En ellos no volvió a saber de su adorada. Un
día leyó en un periódico que se había casado. Todavía la noticia le
causó grave pena. Después lentamente, fue olvidando, nunca del todo.
Habían corrido cerca de cuatro lustros. Las canas rafagueaban el negro
cabello de Agustín, cuando en uno de sus viajes entró una señora con
dos señoritas en el mismo departamento. Agustín la reconoció.... y aún su
corazón (del cual padecía) le avisó de que era ella; muy cambiada, muy
envejecida, pero ella.
¿Fue reconocido Agustín? No se sabe. Lo cierto es que se trabó
conversación entre ambos viajeros, y que esta vez no habiendo el estorbo de un
amor tan insensato, Agustín charló sin recelo, y las horas corrieron
sin sentir. La viajera habló de su juventud, y murmuró confidencialmente:
-De cuantos homenajes han podido tributarme, el que más agradecí,
porque era el más sincero, consistió en que un joven, que me seguía como mi
sombra, me contestase, al dirigirle yo por primera vez la palabra: «Sí,
señor...» ¿Comprende usted? Era tal su aturdimiento, que no acertó a
decir otra cosa... Los requiebros más entusiastas no pueden halagar tanto
a una mujer como una turbación, que sólo puede interpretarse como señal
de pasión verdadera...
-¿De modo... que usted no se rió de aquel hombre? -preguntó Agustín.
-Al contrario... -respondió la señora, con acento en que parecía
temblar una lágrima.
Emilia Pardo Bazán -
Adios, partì
Bueno, pongo solo fragmentos de la cancion porq la letra es muy larga( y viajada) pero la mùsica esta muy chida.
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Adiós partí
y me llevé entre otras cosas
una pizca de tu magia, un pan
y una prenda con tu aroma...
...No es justo hablar de esta forma,
pero me duele la sombra.
Un tonto dijo: ¿por qué
riegas las rosas marchitas?
Quizá no deba contarte,
pues es quitarme la ropa
para enseñarte una herida que tú,
que tú ocultas a solas...
Adiós, mi bien,
dejé debajo de la tarde
mis deseos aún calientes
vibras de la buena suerte
y una carta con mi nombre
firmada fuego y sangre,
y mi fe en el amor.
Real de Catorce
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La hormiguita y la cigarra actualizadas :)
Había una vez una Hormiguita y una Cigarra que eran muy amigas. Durante todo el verano y el otoño la Hormiguita trabajó sin parar, almacenando comida para el invierno. No aprovechó el sol, la brisa suave del fin de tarde, ni de la charla con amigos, tomando una cervecita después de un día de labor.
Mientras tanto, la Cigarra sólo andaba cantando con los amigos en los bares de la ciudad, no desperdició ni un minuto siquiera, cantó durante todo el otoño, bailó, aprovechó el sol, disfrutó muchísimo sin preocuparse por el mal tiempo que estaba por venir. Pasados unos días, terminó el otoño y empezó el frío, la Hormiguita, exhausta de tanto trabajar se metió en su pobre guarida, repleta hasta el techo de comida.
Entonces, alguien la llamó por su nombre desde afuera y cuando abrió la puerta tuvo una sorpresa mayor, cuando vio a su amiga la Cigarra, conduciendo un poderoso y hermoso Ferrari y con un valioso abrigo de pieles (sintéticas, seamos ecológicos) La Cigarra le dice: Hola amiga! Voy a pasar el invierno en París. ¿Podrías cuidar de mi casita?
La Hormiguita respondió: ¡pero claro! Sin problemas. ¿Pero qué ocurrió? ¿Dónde conseguiste el dinero para ir a París, comprar este Ferrari, y ese abrigo tan bonito y tan caro? Y la Cigarra respondió: imagínate que yo estaba cantando en un bar la semana pasada, y a un productor francés le gustó mi voz. Firmé un contrato para hacer shows en París. A propósito, ¿necesitas algo de allá?
Si, dijo la Hormiguita. Si te encontraras a La Fontaine (autor de la fábula original), dile, de mi parte, ¡que vaya a chingar a su re-puta madre, el gran hijo de la chingada...!
MORALEJA...
Aproveche la vida, aprende a dosificar trabajo y diversión, pues trabajar demasiado, sólo trae beneficios en las fábulas de La Fontaine. Trabaje, pero disfrute de la vida, ella es única.
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La Culpa
Mi primer blog, para que no esté tan vacío, jeje haber q les parece chic@s jeje, especialmente a quien me regaña por no tener uno.. de aqui pa´l rial, dijeran en mi rancho...jajaja.
LA CULPA
Yo la amé y era de otro, que también la quería
Perdónala señor, porque la culpa es mía.
Después de haber besado sus cabellos de trigo
Nada importa la culpa, pues no importa el castigo.
Fue un pecado quererla, señor, y, sin embargo
Mis labios están dulces por ese amor amargo
Ella fue como un agua callada que corría...
Si es su culpa tener sed, toda la culpa es mía.
Perdónala, señor, tú que le diste a ella
Su frescura de lluvia y su esplendor de estrella,
Su alma era transparente, como un vaso vacío:
Yo lo llené de amor, todo el pecado es mío.
Pero ¿Cómo no amarla, si tu hiciste que fuera
Turbadora y fragante como la primavera?
¿Cómo no haberla amado, si era como el rocío
sobre la hierba seca y ávida del estío?
Trataré de rechazarla, señor, inútilmente,
Como un surco, que intenta rechazar el cimiente.
Era de otro, señor, era de otro que no la merecía,
Y por eso, en sus abrazos, seguía siendo mía.
Era de otro, señor, pero hay cosas sin dueño:
Las rosas y los ríos, y el amor y el ensueño.
Y ella me dio su amor, como se da una rosa
Como quien lo da todo, dando tan poca cosa...
Una embriaguez extraña, nos venció poco a poco:
Ela no fue la culpable señor..., ni yo tampoco
La culpa es toda tuya, porque la hiciste bella
Y me diste ojos para mirarla a ella.
Si nuestra culpa es tuya, si es una culpa amar
Y si es culpa de un río, cuando corre hacia el mar
Es tan bella, señor, y tan suave, y tan clara
Que sería pecado mayor si no la amara.
Y por eso, perdóname, señor, porque es tan bella
Que tú que hiciste el agua, y la flor, y la estrella,
Tú, que oyes el lamento de este dolor sin nombre
Tú también la amarías ¡Si pudieras ser hombre!
José Ángel Buesa