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mujer - 22 años, BOGOTA, Colombia


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Blog 8


  • amor cibernetico

    Letras que pasan por una red
    tal vez difícil de creer
    palabras que se marcan en un teclado
    a veces sin un significado.

    Y aunque no me conozcas sino por nada más de lo que digo
    yo te advierto que jamás te he mentido
    porque por esa cámara he mirado
    esos ojos que siempre me han dicho te amo.

    Siempre serán sinceras mis palabras
    tal vez difícil de contarlas
    ya que todos se burlaran
    porque no creen en un amor cibernético de verdad.

    Pero si es por ti que he descubierto
    que en una relación no importa un beso
    sino que realmente se ame
    aunque sea desde lejos.

    Y que también nuestras promesas
    se vuelven realidad
    aunque nuestra mitad
    puede estar en otro lugar.

    Te tengo que contar que yo aquí no puedo más
    que mi corazón no puede subsistir
    a esa lejanía que me toca vivir
    que solo me queda escribir,
    un te quiero aquí cerca, decir.

    ¡Si! a todos gritaría que me mata no poderte acariciar
    demostrarte todos mis sentimientos que hay
    y el anhelo de tenerte
    se vuelve cada vez más pendiente.

    Oh amor suplico a las noches
    las estrellas no responden
    ¿Por qué tu en otra galaxia
    y yo ¿a esa distancia?

    Solo me queda decir que encontré un amor por quien vivir
    que aunque no sea perfecto porque no haya sido sincero
    no me importaría saber su engaño
    ya que tengo que agradecer todas las sensaciones diferentes que me ha dado.

    Amor cibernético:
    ¿Alguna vez el cielo se apiadará de mis sueños?
    de tenerte cerca mío
    y saber los motivos del destino.

  • veo tu rostro sin conocerte

    Veo tu rostro sin conocerte
    Siento tu vacío dentro del mío
    Somos dos en la distancia
    En busca de lo no vivido.

    Somos dos almas gemelas
    Que sin conocernos ya nos sentimos
    Y en el alba de nuestros espíritus
    Sabemos que existimos.

    Cierra tus ojos y escucha mi voz
    Estoy aquí contigo sin conocerte
    El tiempo se detiene, el silencio ya no existe
    Hoy empieza nuestro amor.

    Es esto una fantasía o un consuelo de soledad?
    Como puede ser fantasía si existimos
    Como puede ser soledad si ya nos encontramos
    Tu escuchándome y yo hablándote.

  • te amo

    ¡Te Amo! y no es:
    un te amo aniversario,
    un te amo compromiso,
    un te amo acostumbrado,
    un te amo apurado,
    un te amo también...

    ¡Te Amo! y es así:
    un te amo enamorado,
    un te amo extasiado,
    un te amo demasiado,
    un te amo generoso,
    un te amo porque sí.

    ¡Te Amo!
    con un “te amo”
    pronunciado por los labios
    mas gritado con el corazón.

    ¡Te Amo!
    con un “te amo”
    tan divino, tan humano
    como jamás alguien imaginó

  • caballero de la noche

    La impresión que me das llena el vacío de mi corazón. Me desespero si no te siento.
    ¿Cómo olvidarte si vives dentro de mí?

    Cierro los ojos y en el silencio de mi soledad escucho tu voz.

    La semilla de mi espíritu va creciendo con la ternura de tus palabras,
    cuando me escribes mis venas sienten tu pasión y mi respiración se altera.

    En mis mañanas te tengo presente, en mis tardes bulliciosas también estás y en mis noches tranquilas se siente la realidad

    ¡Oh caballero de mi noche!

    Todo se ilumina después de oír tus cándidas melodías, no conozco tu cuerpo, ni la luz de tu mirada, ni la magia que envuelve tu existencia, ni la sonrisa acariciadora de tu ser, ni tus labios deseosos de amor.

    Pero conozco tu dulce poesía, tu secreta tristeza y la música de tu alma, todo llega por tus dulces cánticos celestiales.

    ¡Tú mi caballero de la noche!

    A ti voy como paloma encantada, deseo unir tu alma y la mía, también deseo fundir mi corazón en el tuyo, y así expresar la pasión de este cariño loco, y culminar con alegres cantos al oído.

  • asi nace un sentimiento

    En el encuentro de cada día, al principio lejano y luego sin darse cuenta se va dando la cercanía; se cruzan las miradas y se acomodan en aquello que impresiona o cautiva; un gesto, una sonrisa, las palabras que encajan y se sintonizan; permitiendo contemplar lo que muy dentro de cada quien habita…

    Parecieran que fueran uno más entre todos los que muy cerca caminan, siguen de largo o se detienen, a veces se notan a sí mismo indiferentes; no hay nada especial aún, no se programa nunca lo que se siente; tan solo surge sin avisar, se instala en el alma como una nueva luz que se enciende…

    Un detalle puede acercar las almas; una frase o comentario que se ofrece como si nada, pero que logra tener eco y produce resonancia; el aparecer por arte de magia cuando más se necesitaba; el descubrir afinidades, explorar a pie descalzo el alma; ir creando rituales que inspiran confianza y calma…

    Y en ese compartir momentáneo se descubren y resaltan cualidades, surgen afinidades; la presencia se hace amena y necesaria, se van creando lazos especiales; quizás aún no lo definen y ni lo saben; pero ya no son parte de un montón; los nombres se leen diferentes, porque al pronunciarlos, algo nuevo y muy profundo se siente…

    Las escenas compartidas, ya no se olvidan; renacen en cualquier pensamiento, sin importar un lugar u hora ya sea de noche o de día; dibujan en el rostro lágrimas o sonrisas que quienes ajenos las ven, no saben qué las motiva; se reconstruyen los episodios interiormente, queriendo que cada momento vivido se eternice para siempre…

    Se busca cualquier oportunidad para saber como están, para compartir lo que hicieron, hacen o harán; ya el diario vivir de cada quién, no hace parte solo de uno, sino de dos; se sienten parte de un algo que sin entender exactamente qué es, son conscientes que es muy valioso y especial, y hay que cuidarlo y cultivarlo…

    Y aparecen los detalles sin pedirlos ni programarlos, son inspirados, surgen voluntarios; se preocupan el uno del otro, queriendo verle siempre bien, siendo capaz de hacer lo que sea porque así fuera y nada ni nadie le empañe, le haga llorar o temer…

    Ante todo esto, saben que aunque puedan estar físicamente lejos, se encuentran demasiado cerca, porque ha nacido un sentimiento; tan fuerte que estrecha las almas, tan puro que no empaña y permite contemplar la esencia; tan libre que no exige ni ata, tan noble que no juzga sino que perdona; tan cierto que habla con la verdad, tan intenso que permite sentirlo siempre, pensarlo al despertar en cada momento y soñarlo a la hora de descansar…

    No hay duda, existe una nueva estrella en el firmamento, ha nacido un sentimiento, puedes ponerle por nombre, Amor o Amistad…

  • la inteligencia del mal

    Por aquí hay que empezar, pues: por la inteligencia secreta de la dualidad y la reversibilidad, por decir el Mal, como en un Teatro mental de la Crueldad.
    Sobre todo, no se debe confundir el ideal del Mal con existencia objetiva alguna del Mal. Esta última no tiene más sentido que la de lo Real, es sólo la ilusión moral y metafísica del maniqueísmo, y de tal índole que es posible querer el Mal, hacer el Mal, o incluso denunciarlo y combatirlo.
    El Mal no tiene realidad objetiva.
    Muy por el contrario, consiste en el desvío de las cosas respecto de su existencia «objetiva», consiste en su inversión, en su «retorno» (hasta me pregunto si no se podría interpretar el «Eterno Retorno» de Nietzsche en este sentido, no como un ciclo sin fin, no como una repetición, sino como una reversión, como una forma reversible del devenir: die ewige Umkehr).
    En este sentido, igual que la venganza en Elías Canetti, el Mal es automático.
    No es posible quererlo: esto es una ilusión y un contrasentido. El mal que se puede querer, el mal quese puede hacer y que casi siempre se confunde con la violencia, con el sufrimiento y con la muerte, no tiene nada que ver con aquella forma reversible del Mal. Hasta se puede decir que quienes practican en forma deliberada el Mal no tienen seguramente la inteligencia de él, por cuanto sus actos suponen la intencionalidad de un sujeto y, en cambio, la reversibilidad del Mal es reversibilidad de una forma.
    Y, en el fondo, lo inteligente es la forma misma: con el Mal no se trata de un objeto a comprender, se trata de una forma que nos comprende.
    En la inteligencia del Mal, es preciso entender que es el Mal lo inteligente, que es él quien nos piensa, en el sentido de que está implicado automáticamente en cada uno de nuestros actos.
    Pues no es posible que un acto o un lenguaje, sea el que fuere, no tenga una doble cara, un reverso y, por lo tanto, una existencia dual. Esto, contra cualquier finalidad o determinación objetiva.
    Esa forma dual es irreductible, indisociable de toda existencia; de nada vale, pues, querer localizarla, y menos aún querer denunciarla. La denuncia del Mal es deudora todavía de la moral, de una evaluación moral.
    El Mal es inmoral, pero no como un crimen, sino como lo es una forma. Y su inteligencia misma es inmoral; esta inteligencia no aspira a ningún juicio de valor, no hace el Mal: lo dice.
    La idea del Mal como fuerza maligna, como instancia maléfica, como perversión deliberada del orden del mundo, es una superstición tenaz.
    Ella se refleja a nivel mundial en la proyección fantasmática del eje del Mal y en el combate maniqueo contra este poder.
    Todo esto es deudor del mismo imaginario.
    De ahí el principio de prevención, de precaución, de profilaxis del Mal: más que de moral o de metafísica, hoy se trata de una infección, de una epidemia microbiana, de la corrupción de un mundo cuyo fin predestinado sería el Bien.
    Un contrasentido más sutil es la hipóstasis del Mal como realidad indestructible, suerte de escena primitiva, de venero de la pulsión de muerte.
    La radicalidad del Mal correspondería a la de una fatalidad natural, siempre ligada, además, a la violencia, al sufrimiento y a la muerte.
    Va en este sentido la hipótesis de Sloterdijk, para quien «la realidad de la realidad es el eterno retorno de la violencia». Él le opone un «pacifismo a la altura de nuestras intuiciones teóricas más avanzadas, un pacifismo de las profundidades que partiría de un análisis radical de la circularidad de la violencia y descifraría las fuerzas que determinan su eterno retorno».
    Un análisis radical, pues, para remediar el Mal radical.
    Ahora bien, ¿puede un análisis «radical» tener una finalidad, sea la que fuere?
    ¿No forma parte él mismo del proceso del Mal?
    En cualquier caso, la dualidad y el Mal no se confunden con la violencia.
    La forma dual, el agôn, es una forma simbólica y, como tal, estaría mucho más cerca de la seducción y el desafío que de la violencia. Más cerca de la metamorfosis y el devenir que de la fuerza y la violencia.
    Si hubiera una fuerza del Mal, una realidad del Mal, una fuente y un origen del Mal, en ellos uno podría confrontarse estratégicamente con todas las fuerzas del Bien.
    Pero si el Mal es una forma, las más de las veces profundamente sepultada, sólo es posible despejar la forma y estar en inteligencia con ella.
    Es el caso del Teatro de la Crueldad: en esa exteriorización gestual y escénica de todas las posibilidades «perversas» del espíritu humano, encuadrada en una exploración de las raíces del Mal, nunca es cuestión de catarsis trágica; por el contrario, lo que importa es jugar a fondo esas posibilidades perversas y hacer con ellas una dramaturgia, pero sin sublimarlas ni resolverlas.
    «Decir el Mal» es decir esa situación fatal y paradójica que es el encadenamiento reversible del Bien y el Mal.
    Es decir que la búsqueda irresistible del Bien, el movimiento de la Realidad Integral —porque el Bien es eso: movimiento hacia la integralidad, hacia un orden integral del mundo—, es inmoral. La perspectiva escatológica de un mundo mejor es, de por sí, inmoral. Por la razón de que, convertidos nuestro dominio técnico del mundo, nuestro enfoque técnico del Bien, en un mecanismo automático e irresistible, todo esto ya no pertenece al orden de la moral ni al de una finalidad cualquiera.
    Decir y leer el Mal no se confunde tampoco con el nihilismo vulgar, el de la denuncia de todos los valores, el de los profetas de la desgracia.
    Denunciar el contrato de realidad o el «complot» de la realidad no es, en absoluto, nihilista. De ningún modo es negar la evidencia, como cuando se dice: «Todo es signo, nada es real; nada es verdadero, todo es simulacro», o incluso: «¡Lo Real no existe!», proposición absurda, por cuanto es, también, ¡una proposición realista!
    Otra cosa es comprobar la desaparición de lo real en lo Virtual, o negarlo para pasar más allá de lo real y de lo Virtual.
    Otra cosa es recusar la moral en nombre de un inmoralismo vulgar, o hacerlo, como Nietzsche, para pasar más allá del Bien y del Mal.
    Ser «nihilista» es negar las cosas en su más alto grado de intensidad, y no en su versión más baja. Ahora
    bien, la evidencia y la existencia no siempre fueron la forma más baja.
    Si hay nihilismo, no es entonces un nihilismo del valor, sino un nihilismo de la forma. Es decir, el mundo en su radicalidad, en su forma dual y reversible, lo cual nunca significó una apuesta por la catástrofe, como no la significó por la violencia.
    Ninguna finalidad, ni positiva ni negativa, es nunca la clave de la historia.
    Y hasta el Apocalipsis es una solución fácil.
    Decir el Mal es decir que en todo proceso de dominación y conflicto se entabla una complicidad secreta, y en todo proceso de consenso y equilibrio, un antagonismo secreto.
    «Servidumbre voluntaria» y desfallecimiento «involuntario», suicida, de los sistemas de poder: dos fenómenos tan extraños el uno como el otro, en cuyos confines puede leerse toda la ambivalencia de las formas políticas. Es decir que:
    — La inmigración, la cuestión social de la inmigración en nuestras sociedades, representa la ilustración más visible y grosera del exilio interior del europeo en su propia sociedad.
    — El terrorismo puede interpretarse como expresión de la disociación interna de un poder que se ha vuelto todopoderoso: violencia mundial inmanente al sistema-mundo. De ahí la ilusión de querer extirparlo como un mal objetivo desde el momento en que, por
    su absurdidad, es la expresión de la condena que este poder dicta sobre sí mismo.
    Que, por lo tanto, como decía Brecht del fascismo (que se componía a la vez de fascismo y antifascismo), el terrorismo se compone, conjuntamente, de terrorismo y antiterrorismo.
    Y que, siendo encarnación del fanatismo y de la violencia, lo es también de la violencia de quienes lo denuncian y simultáneamente de su impotencia, así como de lo absurdo de combatirlo frontalmente, sin haber entendido nada de esa complicidad diabólica y de esa reversibilidad del terror.
    La violencia que ejercemos es siempre el espejo de la que nos infligimos a nosotros mismos. La violencia que nos infligimos es siempre el espejo de la que ejercemos sobre otros.
    Tal es la inteligencia del Mal.
    Si el terrorismo es el Mal —y ciertamente lo es en su forma, y de ningún modo en la acepción de G. W. Bush—, entonces, de lo que tenemos necesidad es de esa inteligencia del Mal, de esa convulsión interna del orden mundial, de la que el terrorismo es a la vez momento acontecimental y retroceso de imagen.

  • soledad

    miro ami alrrededor
    y no te encuentro
    estoy perdida
    no se que hacer
    donde estas?
    por que no llegas?
    me has dejado aqui sola
    en medio de mis lagrimas
    sigo esperandote
    caminando a la deriva
    mientras te busco
    con la brujula de mi corazon
    hecha pedazos
    dando besos al vacio
    y viendo las sombras
    que se burlan
    mientras tu me olvidas.

    leyla

  • adios

    es tarde y no se ...
    me levanto y solo veo aquel pasillo,
    oscuro, frio y vacio.
    continuo buscando tu sombra
    en medio de la nada
    que reina mi alma,
    y no entiendo el por que te fuiste y me dejas abandonada.
    sigo mas alla
    y todavia no me hallo;
    estoy perdida y desolada,
    por cada paso hay una gota
    si una gota de sangre
    y esos son todos los dias en los que me entregue a ti , en los que te crei.
    hasta llegue a amarte sin medida,
    desbordando cada sesacion que habia en mi.
    pero para ti no fue suficiente
    y como si nunca hubiese estado
    me dejaste,borrando todo rastro del amor que decias sentir por mi.