atusime
hombre - 55 años, partido de la costa buenos aires, Argentina
Blog / El libro ese negocio...
lunes, 2 de noviembre del 2009 a las 13:14
Los escritores y la Feria de Frankfurt
Acaba de finalizar en octubre la 61ª Feria del Libro de Frankfurt, la más importante en su género en todo el mundo. Todos los años la Feria tiene un país invitado a presentar sus libros, ediciones y cultura: este año fue para la China; en 2010 será el turno de la Argentina.
La Feria de Frankfurt es la referente de negocios más importante para el mercado editorial. Dura cinco días aunque sólo los dos últimos cuentan con presencia de público; en los restantes, miles de editores, representantes, libreros y otros capitalistas del ramo se reúnen a concertar negocios y discutir sobre ellos. Las cifras son contundentes: hubo en esta edición más de 7.300 expositores de 100 países, unos 300.000 visitantes y 10.000 periodistas.
En Frankfurt, los asistentes –editores, escritores, representantes, etc.– tienen un único objetivo: vender los derechos de autor entre las editoriales de diversos países. Esta Feria es, por tanto, el paradigma del evento capitalista en el rubro. El best seller francés Frédéric Beigbeder fue lapidario: “¡No hay escritores en Frankfurt! Es la mayor manifestación consagrada a los libros, pero no se habla más que de dinero”.
¿La democracia llega a los libros?
Este año las discusiones en la Feria tuvieron un tema excluyente, el impacto que sobre los negocios editoriales tienen las nuevas tecnologías del libro: dispositivos de lectura electrónica, bibliotecas digitales, cómics y recetas de cocina para hojear en el iPhone, librerías virtuales, redes sociales, audiobooks, clubes de lectores online y hasta textos en Braille impresos bajo demanda, es decir, el libro electrónico en sus infinitas variantes.
El desarrollo de la red ha creado las condiciones para acceder gratuitamente a los libros.
Este hecho, que debería ser celebrado, abre, sin embargo, el debate sobre la propiedad de estos medios. Uno de los participantes más asediados de la delegación china fue fue Zhou Hongli, director de Shanda Literature Limited, la editorial online líder en su país. Shanda recibe cerca de 50 millones de caracteres por día, enviados por unos 400.000 autores. Sus lectores virtuales –unos 4 millones– pagan sumas de 2 a 5 centavos de dólar para leer cada texto, lo que implica una suma total astronómica.
El afán monopólico llegó a Frankfurt de la mano de Google, Amazon y Barnes & Noble, los pulpos que se disputan el mercado. En la primera mitad del año próximo se lanzará Google Editions, que en un principio ofrecerá unos 500.000 e-books en sociedad con editoriales con las cuales ya coopera y en las cuales tiene derechos digitales.
Las grandes editoriales negocian ya con los pulpos de la virtualidad –muy reales, por otra parte– el monto que le corresponderá a cada uno sobre los derechos de autor. De este modo, el libro virtual se convierte en un negocio fabuloso, y los escritores no cuentan con ningún método de control para saber qué libros se comercializarán ni en qué cantidades.
El lector, que ahora dispone de posibilidades para leer una cantidad considerable de libros virtuales gratuitamente, sin duda, con el crecimiento del negocio, verá reducidas sus posibilidades; los capitalistas están desarrollando la manera técnica y legal de cobrar esas lecturas. Ya hay una acusación contra Google, porque habría publicado online 18.000 libros de autores chinos sin permiso.
LUCHARTE ESCRITORES
atusime/gabriel/2009
Comentarios 3 Ordenar comentarios:
Ðulci Confianza (jueves, 12 de noviembre del 2009 a las 18:54)
Algo que lo resume en tú comentario: .. lo mismo en distinto frasco!
Un dulce y sincero saludo Gabriel.
gabriel velozo sepulveda (miércoles, 4 de noviembre del 2009 a las 08:10)
Exactamente !! además mas tecnologia no es sinónimo de mas libertad o mas respeto al creador , literatura/arte o medicamentos /armas es lo mismo pero en distinto frasco besos
Nora (martes, 3 de noviembre del 2009 a las 13:39)
bisnes son bisnes,los capitalistas que no son desprevenidos vienen desde hace bastante tiempo orquestando tratados internacionales sobre la propiedad intelectual, que abarca desde las patentes, pasando por los derechos del obtentor ( el tema de la variadades vegetales), la denominación de origen ( eso significa que vos no tomás champagne sino champán), las marcas, los derechos de autor sobre las obras literarias, inclusive sobre la reproducción en fotocopias, quedan a cargo del editor y no del autor, entre otras cosas, en especial la de los productos farmacéticos y el mercado de semillas que tienen el mismo canal de comercialización, juntamente con los agroquímicos eso es la transnacionalización de esos derechos, que fueron tradicionalmente territoriales, como vez, no dan puntada sin nudo.
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