c_ampazzo
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Blog 89
Lo que encontrarán en estas páginas es sólo una selección de cosas que han pasado por mis manos y que me han dejado pensando y otras cosas que han surgido por trabajo o simplemente por inquietudes personales, pero todas ayudan a desarrollar el "gusto".
También creo que si logramos interpretar algunas cosas del pasado nos ayudará a encarar mejor el presente y a prepararnos para el futuro; por eso encontrarán páginas viejas, biografías, referencias históricas y de repente se sorprenderán con algunas cosas recién salidas de la imprenta.
Espero que lo disfruten y si tienen comentarios, referencias, correcciones, etc, que me ayuden a mejorar se los agradeceré mucho.
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¿Qué pasa entre ellos?
Hay muchísima gente que opina, que se pone de un lado o del otro sin conocer la historia o las razones que llevan a un conflicto tan lamentable como el existente entre Israel y Palestina.
Yo no propongo debates, sólo una toma de conciencia.
¿Desde cuándo?
¿Por qué?
¿Para qué?...
El conflicto árabe-israelí es aquel entre el Estado de Israel y sus vecinos árabes, en particular los palestinos. Su definición, historia y posibles soluciones son materia de permanente debate, y los problemas que incluye varían con el tiempo. Al día de hoy, las principales cuestiones son la soberanía de la Franja de Gaza y Cisjordania, la eventual formación de un Estado palestino en dichas áreas, el estatus de la parte oriental de Jerusalén, de los Altos del Golán y de las Granjas de Shebaa, el destino de los asentamientos israelíes y de los refugiados palestinos, el reconocimiento de Israel y Palestina y de su derecho a existir y vivir en paz al abrigo de amenazas y actos de fuerza, así como la relación de Israel con Siria y el Líbano. Actualmente Israel tiene tratados de paz vigentes con Egipto y Jordania que garantizan su convivencia pacífica.
Historia [editar]Durante varios siglos, el pueblo judío vivió dividido en varios países del mundo, especialmente en Europa, en lo que se conoce por Diáspora. La convivencia de éstos con el resto de europeos no siempre fue fácil, las persecuciones y pogroms especialmente en la Europa del Este a finales del siglo XIX fueron determinantes para la aparición y auge del sionismo político, que reclamaba un Estado propio para todas las comunidades judías dispersas por el mundo. Los sionistas culturales subrayaban la importancia que tenía convertir a Palestina en un centro para el crecimiento espiritual y cultural del pueblo judío. En la época en la que se fundó el sionismo, Palestina formaba parte del Imperio Otomano y estaba habitada por cristianos y musulmanes en su gran mayoría, y una pequeña comunidad de judíos religiosos que, aunque minoritaria, tenía una implantación significativa especialmente en Jerusalén y alrededores.
Primera Guerra Mundial [editar]
Mapa del territorio bajo el Mandato Británico de Palestina antes de la creación del reino de Transjordania.En 1914 el Imperio otomano decidió entrar en la Primera Guerra Mundial y el gobierno británico empezó a ver al movimiento sionista como un posible aliado en una guerra que parecía desarrollarse mal para los aliados. Hacia 1917, David Lloyd George y Arthur Balfour, primer ministro y secretario de exteriores respectivamente, buscaban alianzas que pudieran mejorar el curso de la guerra. Se consideró entonces que los judíos podrían ser doblemente útiles, ayudando a sostener el frente oriental y estimulando el esfuerzo bélico estadounidense. Fue así como se produjo el 2 de noviembre de 1917 la Declaración de Balfour, por la que el Reino Unido se declaraba favorable a los planes sionistas de creación de un hogar nacional judío en Palestina. La victoria sobre los otomanos dejaría al gobierno británico con el control de Palestina en los siguientes treinta años, en forma de Mandato de la recientemente creada Sociedad de Naciones[1]
Durante los años 20 el número de judíos en Palestina se incrementó notoriamente: en 1922 su número era de 83.790 sobre una población total de 752.048; en 1929 había 156.481 en una población total de 992.559, duplicando su población en siete años. La inmigración judía se canalizaba a través de la Organización Sionista Mundial, cuya figura principal era Jaim Weizmann, y vinculada con la Agencia Judía para Palestina, que ejercía como un gobierno para los judíos de Palestina, comprando tierra y construyendo escuelas y hospitales. La principal figura de la organización hacia la mitad de los años treinta era David Ben Gurión.[2] La filosofía de Ben Gurión y sus colegas era la de construir Sión, forjando una nación judía.[3] Los árabes no poseían instituciones similares a las que los judíos estaban desarrollando, debido al feudalismo que aún existía y que permitía a los clanes más poderosos dominar a la mayoría de la población, destacando los continuos enfrentamientos entre los Husseinis y Nashashibis.[4]
Palestina estuvo relativamente tranquila entre 1922 y 1928, momento en que se desató la violencia en Palestina en forma de enfrentamientos entre árabes y judíos y entre los propios árabes en la Barrera Oeste de Jerusalén. En agosto de 1929 estos enfrentamientos se saldaron con la Matanza de Hebrón, de Safed y de otras comunidades judías palestinas en 1929. El resultado de estos incidentes fue la muerte de 133 judíos y 116 árabes, y una reinterpretación a la baja de la Declaración Balfour y de las aspiraciones sionistas: dos comisiones británicas, bajo el mando de Walter Shaw y John Hope-Simpson, intentaron redefinir la política británica en Palestina, identificando el miedo de los árabes ante la inmigración y la compra de tierras por parte judía como principal causa de las dificultades entre ambas comunidades. La recomendación de Hope-Simpson de que las características del territorio sólo admitirían 20.000 inmigrantes judíos más, provocó el rechazo de los sionistas. Sin embargo, en febrero de 1931, el Primer Ministro británico Ramsay MacDonald escribió a Weizmann indicándole que su gobierno no tenía intención de prohibir la inmigración judía, debido principalmente a que la situación en Palestina parecía haberse calmado nuevamente. Sin embargo, esta calma relativa no duraría mucho tiempo: el desarrollo político europeo cambiaría por completo el conflicto árabe-israelí. El 30 de enero de 1933, Adolf Hitler llegó al poder en Alemania y en marzo ya había asegurado su dictadura.[5]
Segunda Guerra Mundial [editar]
Campo de concentración de Buchenwald.El incremento del antisemitismo en Alemania y Rumanía hizo que un gran número de judíos se marchara de Europa, teniendo a Palestina como única opción debido a las restricciones inmigratorias de los Estados Unidos. En 1936, la población judía se había incrementado hasta los 370.483 sobre una población total de 1.336.518.[6] La reacción árabe contra lo que ellos consideraban una transformación desagradable del país fue la Revuelta Árabe, que empezó el 15 de abril de 1936 con el asesinato de un judío cerca de Nablús. La escala de la revuelta dio lugar a un despliegue importante de fuerzas británicas, así como a la simpatía oficial de éstas en la Haganá, la fuerza defensiva de la Agencia Judía.[7]
La Comisión Real Palestina, bajo mando de Lord Peel, fue encomendada con la labor de investigar las causas subyacentes de los disturbios y de recomendar una solución para lidiar con las quejas legítimas de árabes y judíos. Su máximo exponente, el profesor Reginald Coupland de la Universidad de Oxford, llegó a la conclusión de que existían en Palestina dos culturas claramente diferenciadas: una árabe de origen asiático y una judía de origen europeo. Considerando que dos culturas tan contrastadas no llegarían a convivir en un sólo Estado, Coupland propuso como única solución la partición en dos Estados distintos. Coupland consiguió convencer a sus colegas de la Comisión e incluso a Weizmann, quien se convirtió en un defensor de la partición. Aun así, no todos los sionistas estaban a favor de la partición y los árabes se oponían frontalmente a ella.[8]
Hacia finales de 1937, los británicos empezaron a abandonar su apoyo a la idea del hogar judío y a la partición del Mandato puesto que buscaban asegurarse la simpatía árabe en la situación prébelica que preludiaba la Segunda Guerra Mundial. Una nueva declaración, conocido como Libro Blanco, fue patrocinado por Malcolm MacDonald, ministro británico de Colonias, que supuso un giro completo de la política británica en Palestina y el fin de su compromiso con los judíos iniciado dos décadas antes mediante la Declaración Balfour. El Libro Blanco fue publicado semanas antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial y establecía que en el plazo de diez años Palestina se convertiría en un solo Estado independiente gobernada en común por árabes y judíos. Según el nuevo plan, la inmigración judía se limitaría a 75.000 personas en los siguientes cinco años y con el previo consentimiento árabe (lo que en la práctica suponía el cierre a la inmigración legal en vísperas del inicio de la guerra), de modo que los judíos mantuviesen siempre un estatus minoritario.[9]
A pesar de que muchos árabes se dieron cuenta de que la nueva declaración favorecía en gran medida sus aspiraciones, el gobierno egipcio y algunos de los principales líderes palestinos como el exiliado Amin al-Husayni la rechazaron por considerarla insuficiente. La alianza del líder palestino con el Tercer Reich, que incluyó el reclutamiento de una división de musulmanes bosnios para las SS, dañarían de manera incalculable la causa palestina, al asociarla con el régimen nazi.[10]
El Holocausto [editar]En el caso de los judíos, la nueva política del gobierno británico plasmada en el Libro Blanco, cuya vigencia se mantuvo durante la guerra, fue vista como un acto de relación, pese a lo cual mantuvieron su apoyo a Gran Bretaña en el inminente conflicto bélico. En noviembre de 1938, la Reichskristallnacht, en la que los nazis dieron rienda suelta al completo terror de Estado contra los judíos, reveló las verdaderas intenciones del III Reich y provocó la emigración judía.[11]
El impedimento por parte de las autoridades británicas de la inmigración judía hacia Palestina (como puso de relieve el caso del barco SS Struma[12] ) confirmó la creencia judía de que la protección podía ser alcanzada únicamente mediante la construcción de un Estado donde los judíos pudieran controlar su propio destino, motivo por el cual la Haganá empezó a comprar y a fabricar armas. Más problemáticas para los británicos fueron las actividades de otros dos grupos judíos clandestinos: el Irgun Zvai Leumi (Organización Militar Nacional) y el Leh'i (Luchadores por la Libertad de Israel), que representaban la tradición de extrema derecha del sionismo, en conflicto con la Agencía Judía y el movimiento oficial.[13]
En febrero del 1944, el Irgún, dirigido por un joven judío polaco, Menahem Begin, proclamó que los británicos habían traicionado al pueblo judío y declaró la guerra al Mandato.[14] El Lehi había sido creado por otro judío polaco, Abraham Stern, cuyo rencor hacia los británicos hizo que simpatizara con los propios alemanes. El 6 de noviembre de 1944, sus miembros asesinaron a Lord Moyne, el ministro británico en Medio Oriente. Este hecho provocó la antipatía de Winston Churchill, amigo cercano de Moyne, quien había planeado desarrollar el Estado judío justo después de la guerra.[15]
La partición de Palestina y la creación de Israel [editar]Véase también: Guerra Civil durante el Mandato de Palestina
En aquel momento, gran parte de Medio Oriente estaba bajo control británico, con intereses en el Golfo Pérsico y con bases aéreas en Iraq. De los estados limítrofes con Palestina, Líbano y Siria habían sido liberados del Mandato francés en 1943 y 1946 respectivamente. Egipto mantenía relaciones importantes con los británicos debido al tratado de 1936, cuyo elemento más importante era la zona del Canal de Suez. Transjordania se independizaría en 1946, pero estaba estrechamente vinculada a Gran Bretaña. En un momento que se iba a demostrar histórico para los árabes palestinos, éstos carecían de las necesarias estructuras políticas y de liderazgo, incapaces de copiar la bien organizada estructura política de los judíos con la Agencia Judía. En opinión de algunos autores, el mundo árabe en general, y el árabe palestino en particular, se encontraban en una condición de desventaja para resistir al desafío sionista que se avecinaba.[16] [17] [18] En opinión de otros historiadores, como Joan B. Culla,[19] el maximalismo de la posición árabe impidió aprovechar las oportunidades de que dispusieron en los distintos procesos negociadores, priorizando la expulsión de los judíos y los intereses propios de los nuevos estados árabes vecinos de la zona (incluso la posibilidad de anexionarse la parte árabe de Palestina[20] ), por encima de los intereses de la población árabe palestina y del derecho reconocido a estos para disponer de su propio estado.[21]
La escena internacional [editar]
El presidente estadounidense (1945-1953) Harry S. Truman.El presidente estadounidense de turno, Harry S. Truman tenía cierta simpatía por la causa judía[22] [23] [24] [25] [26] pero, en la práctica, Truman solamente dirigió su atención hacia Palestina después de un intento fallido de persuadir al Congreso de permitir a un gran número de judíos establecerse en los Estados Unidos. El 31 de agosto de 1946 pidió formalmente al gobierno británico que emitiese 100.000 certificados de inmigración, señalando que "ningún otro problema es tan importante para quienes han conocido los horrores de los campos de concentración". La respuesta británica fue negativa y aun insensible, señalando que en los campos europeos había muchas víctimas de Hitler y que los judíos no debían ponerse a la cabeza de la lista. El tono de la contestación británica mostraba hasta qué punto la actitud británica se había alejado de la simpatía pro-sionista de 1944, y se abría así el camino para la lucha de los judíos contra los británicos en el mandato de Palestina en Palestina, cuyo atentado más famoso fue contra el cuartel general británico, alojado en el Hotel Rey David de Jerusalén, que causó 91 muertos, y que a la larga condujo a los británicos fuera de Palestina y allanó el camino para la creación del Estado judío.[27]
El 29 de noviembre de 1947, tras múltiples disputas diplomáticas, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó el Plan de Partición de Palestina en dos Estados, uno árabe y otro judío, ni compactos ni homogéneos, divididos en tres respectivas porciones apenas unidas. El proyecto atribuyó a los árabes el 46% del territorio (11.500 km²) y a los judíos el 54% (14.100 km², de los cuales 11.750 km² correspondían al desierto del Néguev). Jerusalén y su área circundante, incluida Belén, conformarían un corpus separatum de 700 km² bajo la administración del Consejo de Administración Fiduciaria de las Naciones Unidas. Además, este plan preveía la retirada del ejército británico del Mandato antes de agosto de 1948 y la fijación de las fronteras entre los dos Estados y en la propia Jerusalén.
Los judíos aceptaron el Plan, a pesar de no estar de acuerdo con los términos de un reparto que hacían indefendible y poco viable el territorio asignado, pero los árabes lo rechazaron de plano. El Alto Comité Árabe (el organismo de la dirigencia árabe-palestina) calificó de "absurdos, impracticables e injustos"[28] tanto el reparto como la propuesta federal y, viendo perdido el terreno diplomático, amenazaron con la guerra para defender la Palestina árabe.
El 14 de mayo de 1948 expiró el Mandato británico de Palestina. Acto seguido, los judíos proclamaron la independencia del Estado de Israel en su parte del territorio otorgada por el Plan de Partición de la ONU. Esta declaración provocó como reacción inmediata la invasión de los ejércitos de la alianza árabe, dando así inicio a la guerra árabe-israelí de 1948.
La guerra de 1948 [editar]Artículo principal: Guerra árabe-israelí de 1948
Ataques 15 de mayo–10 de junio de 1948.Al día siguiente de la Declaración de independencia del Estado de Israel en el territorio asignado por el Plan de la ONU para la partición de Palestina de 1947, los cinco estados árabes vecinos (Líbano, Siria, Jordania, Iraq y Egipto), disconformes con dicho Plan, le declararon la guerra al naciente Estado de Israel e intentaron invadirlo.
En la guerra intermitente que tuvo lugar durante los siguientes 15 meses (con varias treguas promovidas por la ONU), Israel conquistó un 26% adicional del antiguo mandato británico, mientras que Transjordania y Egipto ocuparon la parte restante destinada por la ONU al Estado árabe-palestino: Egipto ocupó Gaza y Transjordania se anexionó Cisjordania y Jerusalén Este, refundando el país con el nombre de Jordania.
La guerra provocó miles de desplazados en ambos sentidos: árabes de la zona israelí fueron obligados a desplazarse a las vecinas Gaza y Cisjordania, y también a otros países árabes más alejados, dando origen al problema de los refugiados palestinos, que todavía hoy perdura. En la zona israelí quedaron 100.000 árabes, que adquirieron la nacionalidad israelí y que, en general, gozaron de los derechos plenos de ciudadanía a partir de 1950, incluyendo su incorporación al ejército en el caso de los drusos. Según la historiografía tradicional israelí, la salida de los árabes de su tierra se debió a que la dirigencia árabe instigó a la población árabe en Palestina a abandonar sus hogares para garantizar a las tropas árabes mayor libertad de movimiento. Sin embargo, las fuentes propalestinas, pero también algunos de los nuevos historiadores israelíes, han cuestionado este aspecto que, en cualquier caso, continúa siendo un tema controvertido.
En forma paralela, la población judía que habitaba en países árabes (muchos desde antes que esas tierras fuesen arabizadas e islamizadas), se vio obligada a emigrar en los años siguientes. Solo durante la década de 1950, 600.000 judíos orientales, una cifra equivalente a la de refugiados palestinos, huyeron o fueron expulsados de territorios árabes y se refugiaron en Israel. El fenómeno tuvo intensidad diferente según los países, desde la confiscación de bienes y tierras a la persecución directa. El resultado en cualquier caso fue la liquidación casi total de las comunidades hebreas en países árabes. En ese tiempo, Israel acogió a casi un millón de refugiados judíos provenientes de los países árabes.
En 1948, la ONU reconoció el derecho al retorno de los refugiados palestinos y creó la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA) con la esperanza de un retorno inmediato, algo que sin embargo no sucedió. Al prolongarse indefinidamente su condición de "refugiados", y quedar su suerte en manos de la ONU, nunca obtuvieron la nacionalidad de los países árabes que los acogieron y permanecieron en condiciones de desarraigo y precarización. Por su parte, los refugiados judíos, que no recibieron reconocimiento ni ayuda alguna por parte de la ONU, fueron integrados rápidamente en Israel.
La Guerra de Suez [editar]Artículo principal: Guerra de Suez
Avances de Israel en el Sinaí.La guerra de 1948 aunque supuso la independencia de Israel, no significó el final de las hostilidades entre este país y sus vecinos árabes. Durante toda la década de 1950 se sucedieron continuos ataques por parte de grupos apoyados principalmente por Egipto, lo que llevó en 1956, tras el bloqueo egipcio del estrecho de Tirán, a Israel a firmar una alianza para un ataque conjunto a Egipto con el Reino Unido y Francia, a su vez molestos con Gamal Abdel Nasser, entonces presidente de Egipto, por la nacionalización del Canal de Suez.
Aunque militarmente los aliados alcanzaron todos sus objetivos, la presión diplomática conjunta de la Unión Soviética y EE. UU. forzó a éstos a retirarse, en lo que los países árabes consideraron una victoria política. Como consecuencia de esta guerra, la ONU desplegó una fuerza de cascos azules entre Egipto e Israel.
En este contexto, los árabes comenzaron a organizarse en diferentes asociaciones para resistir, de las cuales la más importante fue la OLP (Organización para la liberación de Palestina), fundada en mayo de 1964 en Jerusalén con el apoyo de la Liga Árabe y a instancias del presidente egipcio Gamal Abdel Nasser, como organización palestina unificada.
La Guerra de los Seis Días [editar]Artículo principal: Guerra de los Seis Días
En 1967 el líder egipcio Nasser pidió a las Naciones Unidas que retirara a los Cascos Azules de Gaza, el Sinaí, y de las islas de Tirán y Sanafir (a la entrada del Golfo de Eilat-Aqaba), solicitud que la ONU, en ese entonces presididas por U Thant, aceptó, pese a que eso significaba renunciar a su papel de interposición. Egipto movilizó 80.000 soldados en el Sinaí y ocupó las islas del golfo de Aqaba el 22 de mayo. Esto volvió a poner en peligro la salida de los barcos israelíes al Mar Rojo, y fue considerado un casus belli por parte del gobierno israelí. En ese mismo mes, Egipto, Siria e Iraq firmaron un pacto de defensa mutua. El 5 de junio de 1967, ante la negativa egipcia de desbloquear el Golfo de Aqaba, y ante la nueva realidad estratégica, Israel bombardeó la aviación egipcia situada en la península del Sinaí, dando comienzo de esta forma a la Guerra de los Seis Días.
En los 6 días que duró la guerra, Israel conquistó la Franja de Gaza, Cisjordania, Jerusalén Este, la península del Sinaí y los Altos del Golán (Siria).
La oleada palestina de refugiados fue de unas 300.000 personas, de los que casi un tercio eran refugiados por segunda vez. La mayoría se exilió en Líbano, Jordania, Siria y los Estados del Golfo Pérsico.
Resoluciones clave de la ONU en el conflicto árabe-israelí [editar]Las Resoluciones más importantes en el conflicto árabe-israelí son:[29]
Resolución 181 del 29 de noviembre de 1947 de la Asamblea General. Establece la partición de Palestina, bajo protectorado británico, en dos Estados, uno judío y otro árabe, y deja Jerusalén bajo control internacional.
Resolución 242 del 22 de noviembre de 1967 por el Consejo de Seguridad. Ordena la retirada israelí de los territorios recién ocupados de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este en la Guerra de los Seis Días, y proclama el derecho a la soberanía, a fronteras seguras y a vivir en paz de los Estados ya constituidos en la región.
Resolución 338 del 22 de octubre de 1973 por el Consejo de Seguridad. Llama al alto el fuego inmediato en la guerra árabe-israelí de Yom Kippur, en la que Egipto y Siria lanzaron un ataque sobre las posiciones israelíes en el canal de Suez y los Altos del Golán. También exige la aplicación inmediata de la resolución 242 y el inicio de conversaciones de paz.
Resolución 1397 del 12 de marzo de 2002 por el Consejo de Seguridad. Año y medio después del comienzo de la segunda Intifada, apoya por primera vez la creación de un Estado palestino, que viva al lado del israelí "con fronteras reconocidas y seguras". Exige el cese de la violencia y la vuelta a las negociaciones de paz.
Resolución 242 [editar]En noviembre de 1967 Naciones Unidas adoptó la resolución 242 por la que urgía a Israel a retirar su ejército de los territorios ocupados durante la Guerra de los Seis Días y a los países árabes a respetar y reconocer el derecho de Israel a vivir en paz en el interior de fronteras reconocidas internacionalmente. La OLP rechazó categóricamente la Resolución por considerar que "pisotea los derechos de dos millones de palestinos", y exigían que Israel cumpliese su parte y se retirase de los territorios conquistados, cosa que no hizo y que marcaría el conflicto hasta la actualidad. En los años siguientes a la guerra de 1967 se pasó a una guerra soterrada conocida como guerra de Desgaste. Israel anexionó el municipio de Jerusalén e incentivó los asentamientos de judíos en los territorios ocupados. Egipto multiplicó su hostigamiento militar contra Israel, que culminaría en la guerra de Yom Kipur, e intensificó su apoyo a los grupos armados palestinos que, a partir de 1968 (y con el apoyo de Siria al FPLP), iniciaron una escalada terrorista internacional sin precedentes (secuestros, ataque y explosión de aviones comerciales, atentados contra embajadas y diplomáticos de Israel, ataques a intereses de la comunidad judía en todo el mundo, atentados contra instalaciones de gas y petroleras, etc. Esta escalada culminaría finalmente en la masacre de Munich).
El texto de la resolución 242 es ambiguo en cuanto a si exige a Israel una retirada de todos los territorios ocupados en la guerra (según el texto de la versión francesa: Retrait des forces armées israéliennes des territoires occupés lors du récent conflit) o de parte de los territorios (según la versión inglesa: Withdrawal of Israeli armed forces from territories occupied in the recent conflict).
La resolución también llama al mutuo reconocimiento de los Estados judío y árabe y al respeto del derecho a existir dentro de fronteras seguras e internacionalmente reconocidas, lo que fue reconocido formalmente por la OLP en 1988, pero no por Hamás (fuerza electoralmente mayoritaria) ni por otras organizaciones palestinas, y en cualquier caso no ha sido respetado en la práctica pese a los diferentes acuerdos. Israel, por su parte, solo ha completado la retirada de la Franja de Gaza, manteniéndose aún en Cisjordania.
La resolución también declara la necesidad de garantizar la libre navegación sobre aguas internacionales en la zona y la justa resolución del problema de los refugiados, sin especificar el significado del término justa resolución y sin limitar su extensión a los refugiados palestinos solamente, aunque los refugiados judíos nunca han sido tenidos en cuenta como tales por la ONU.
Guerra de Yom Kipur [editar]Artículo principal: Guerra de Yom Kipur
La Guerra de Yom Kipur, Guerra del Ramadán o Guerra de Octubre, fue un conflicto armado entre Israel y los países árabes de Egipto y Siria, que tuvo lugar durante octubre de 1973. Egipto y Siria iniciaron el conflicto para recuperar los territorios que Israel ocupaba desde la Guerra de los Seis Días de 1967. Ambas partes sufrieron graves pérdidas, aunque Israel mantuvo los territorios conquistados.
El 6 de octubre de 1973, día del Yom Kipur, festividad judía, Egipto y Siria lanzaron su ataque contra Israel. La fecha había sido escogida con cuidado ya que la mayoría de la población israelí estaba en sus casas o de festejos. El ejército egipcio cruzó rápidamente el canal de Suez superando rápidamente las defensas judías. Dada la escasa movilidad del invasor, se optó por ocupar una franja del Sinaí y fortificar posiciones. Al mismo tiempo, las fuerzas sirias avanzaron en los Altos del Golán.
Superado el impacto del golpe militar y el alto número de bajas, a mediados de octubre Israel había movilizado a sus tropas y había lanzado una serie de contraataques en ambos frentes. Desplazó a los sirios de los Altos del Golán, invadió el propio país y amenazó la capital, Damasco, con la artillería, situando un grueso de tropas a 100 km; al mismo tiempo, avanzaba en la contraofensiva del Sinaí, haciendo retroceder a los egipcios más allá de sus fronteras y cruzando el Canal de Suez, situando unidades blindadas a 40 km de El Cairo.
Los países árabes, ante esta realidad, decidieron llevar adelante una guerra económica y embargaron el petróleo de los países que ayudaron a Israel, al mismo tiempo que reducían las ventas con el propósito de lograr un aumento de los precios. Su efecto fue una desestabilización de la economía internacional, que presionó a los EEUU y la URSS a alcanzar un acuerdo a través de la ONU. Tras la resolución de la ONU de 22 de octubre, se llegó a un alto el fuego el 25. Egipto comenzó por alejarse de las tesis soviéticas y acercarse a los Estados Unidos. Siria mantuvo sus posiciones de vinculación con la URSS. Ambas partes se consideraron vencedoras. A partir de este momento, Israel no confiará más en una seguridad estática, pero la aproximación de Egipto al mundo occidental favorecerá los acuerdos de Camp David tiempo después.
La guerra del Líbano [editar]Artículo principal: Guerra del Líbano
Tras el Septiembre Negro de 1970, miles de guerrilleros palestinos son expulsados de Jordania y la OLP decide establecer sus bases en el Líbano, desde donde comenzaron a realizar incursiones en territorio israelí para provocar atentados, manteniendo enfrentamientos directos con las fuerzas israelíes a lo largo de la frontera sur del Líbano. En marzo de 1978, después de que un comando palestino causase la muerte de 35 civiles israelíes a bordo de un autobús, el gobierno de Menahem Begin ordena a tres brigadas del Tsahal que invadiesen unos 1000 kilómetros cuadrados del sur del Líbano, hasta el río Litani, con el objetivo de acabar con las bases de los fedayin. Antes de retirarse, tres meses después, Israel establece una "zona de seguridad" de 10 kilómetros de ancho y población cristiano-maronita y la deja en manos de la milicia aliada Ejército del Líbano Libre (después Ejército del Sur del Líbano). A su vez, la ONU despliega una fuerza de interposición (UNIFIL) entre la "zona de seguridad" y el río Litani con la misión de velar por la desmilitarización del área. Entre 1979 y 1981, la comunidad cristiana, a través de las Falanges libanesas, establece una alianza estratégica con Israel, una vez rota la que mantenían con Siria hasta entonces.
En junio de 1982 junto al recrudecimiento de los incidentes armados en la frontera o dentro de Israel, se produce un atentado del grupo palestino de Abu Nidal contra el embajador israelí en Londres. Eso proporciona el pretexto que esperaba Israel para invadir el Líbano, en una operación de grandes proporciones que denominará "Operación Paz para Galilea". Tres días después del atentado, el 6 de junio, un impresionante despliegue del Tsahal formado por casi 100.000 soldados (equivalente a ocho divisiones) y 1.500 tanques, apoyados por la aviación y la marina, supera la "zona de seguridad" y las fuerzas de la UNIFIL y profundizan en territorio libanés. Aunque la idea declarada por el entonces ministro de Defensa, Ariel Sharon, era no superar 40 kilómetros, las fuerzas del Tsahal llegan hasta la periferia de Beirut y la carretera que la une con Damasco. Los palestinos ofrecen una resistencia muy desigual, y Siria, que en un primer momento trata de esquivar el ataque, ante la progresión israelí se ve obligada a presentar batalla frontal, con 30.000 soldados y 400 tanques de refuerzo. Israel destruye el sistema de misiles antiaéreos sirio desplegado en la Bekaa libanesa y derriba 29 de los 100 aviones caza que Siria envía para protegerlos. El 11 de junio entra en vigor el alto el fuego impuesto por EE.UU., exigido también por la URSS y que Siria firma sin dudar y sin consultarlo siquiera con Arafat. Con la mediación estadounidense, comienza la evacuación de casi 15.000 combatientes y burócratas de la OLP y también de los soldados sirios. Portan su armamento ligero, en señal de capitulación honrosa: los sirios regresan a su país por vía terrestre, y los palestinos son transportados a Chipre, desde donde son dispersados a varios países (Argelia, Yemen, Iraq, Jordania, Sudán). La cúpula de la OLP, con Arafat a la cabeza, establece su nuevo cuartel general en Túnez.
Unos días después, el Parlamento libanés, ante la nueva correlación de fuerzas, elige al cristiano-maronita Bashir Gemayel, sustituyendo a Elias Sarkis, que ha agotado su mandato. Sin embargo, antes de tomar posesión, Gemayel es asesinado por un agente sirio, junto con otras 29 personas que se encontraban en ese momento en el cuartel general de las Falanges Libanesas en Beirut. En venganza por el asesinato, las Falanges Libanesas entraron en los campamentos de refugiados palestinos de Sabra y Chatila, provocando una masacre civil en la que murieron cientos de personas. Una comisión judicial israelí del más alto nivel –la Comisión Kahan– investigó lo sucedido. Señaló a los cristianos falangistas como autores materiales de las muertes, pero imputaba a Israel una «responsabilidad indirecta» por no haberla evitado al haberse producido los hechos bajo el control militar israelí de la ciudad, veredicto que provocó un hondo impacto en la opinión internacional y en la propia Israel, que destituyó al entonces ministro de Defensa, Ariel Sharon. Sin embargo, a pesar de la enorme repercusión internacional que tuvo este episodio, debe situarse en un contexto donde las matanzas de civiles fueron moneda habitual, antes y después de la presencia israelí, por parte de todos los contendientes en la guerra civil, aunque no gozaron en ningún caso de la misma atención mediática.
En mayo de 1983, Israel y Líbano alcanzaron un acuerdo para la retirada de las tropas israelíes. Sin embargo, el tratado de paz no llegó a ser ratificado y, en marzo de 1984, bajo presión siria, Líbano canceló el acuerdo. Ante el goteo de bajas israelíes y los constantes atentados chiíes (un promedio de 100 al mes), Israel inició su repliegue unilateral y progresivo en 1985, dejando de nuevo la llamada "zona de seguridad" (unos 850 kilómetros cuadrados) en manos del cristiano-libanés (y pro-israelí) Ejército del Sur del Líbano, con una presencia menor de tropas del Tsahal.
Finalmente, en mayo de 2000, Ehud Barak, primer ministro israelí, cumple su promesa electoral de retirar todas sus tropas del sur del Líbano, en cumplimiento de la resolución 425 del Consejo de Seguridad de la ONU. La ONU verificó in situ la retirada israelí al sur de la frontera internacional. Las granjas de Shebaa, un pequeño terreno de 20 kilómetros cuadrados en la falda del monte Hermón que el Tsahal tomó a los sirios en 1967, y que ahora Beirut reclama como propio, le sirvió a Hezbollah (la milicía chií proiraní) como pretexto para mantener su hostigamiento armado contra Israel y para no aceptar la resolución 1559 de la ONU, que la obligaba a desarmarse y dejar el control de la frontera en manos del ejército libanés.
Jerusalén [editar]El estatus de Jerusalén sigue siendo uno de los puntos de disputa claves del conflicto árabe-israelí. Israel siempre ha reclamado Jerusalén como capital religiosa y civil del pueblo judío. Los árabes, que la controlaron durante 700 años, o los turco-musulmanes, que la gobernaron durante otros 400, o los jordanos-palestinos, durante 19 años más (1948-1967), nunca le procuraron ningún estatus especial de capitalidad hasta tiempos muy recientes. La ONU pretendió darle un estatus internacional, administrada por Naciones Unidas (resolución 303). Sin embargo, la ciudad quedó divida en dos partes tras la guerra árabe-israelí de 1948. La parte occidental de Jerusalén fue proclamada capital de Israel en 1950. El llamado Jerusalén Este, que incluía la Ciudad Vieja, quedó bajo control jordano. Durante la Guerra de los Seis Días, Israel alcanzó el Muro Occidental de la Ciudad Vieja, junto a todo el este de la ciudad, que estaba bajo control jordano desde 1949, y unifica administrativamente el municipio.
En 1980, Israel promulga una ley que declara que todo Jerusalén, incluida la parte oriental y una amplia zona periférica, como «capital eterna e indivisible» del Estado de Israel. La ONU replicó con la resolución 478, que invalida dicha declaración de capitalidad y aconseja a sus miembros a que sitúen las embajadas en Tel Aviv. Solo Costa Rica y El Salvador mantuvieron, hasta agosto del 2006, su embajada en Jerusalén.
Por su parte, la Autoridad Nacional Palestina reclama Jerusalén Este (Al-Quds) como la capital del futuro Estado palestino a partir de 1967, tras la conquista israelí de los barrios orientales. Antes, durante las dos décadas que permaneció bajo administración jordana, la OLP no planteó la cuestión de la capitalidad. En 2002, fue ratificado por ley firmada por Arafat.[1]. La ONU sigue manteniendo que el estatus de Jerusalén es el de una ciudad internacional cuya soberanía debe ser resuelta en futuras negociaciones palestino-israelíes, por lo que considera una «ocupación ilegal» el control israelí sobre Jerusalén Este. En el año 2000, Yaser Arafat rechazó una propuesta de paz del primer ministro Ehud Barak que, entre otros muchos puntos, incluía dejar bajo soberanía palestina los barrios árabes de la ciudad conquistados en dicha guerra.
Los palestinos que habitan Jerusalén poseen un documento israelí que les permite moverse por Israel pero no tienen derecho al voto, salvo que opten por la nacionalidad israelí.
En los últimos tiempos el Estado israelí está comprando terrenos y creando nuevos asentamientos judíos en Jerusalén Este, con la intención de consolidar su presencia en todo el municipio.
La primera Intifada [editar]Artículo principal: Primera Intifada
El 9 de diciembre de 1987, un vehículo israelí se vio involucrado en un accidente en Gaza, en el que murieron cuatro palestinos. Después de 20 años de ocupación militar israelí, los palestinos comenzaron a desafiar con piedras a las tropas israelíes que poseían armamento pesado.
Las imágenes de los jóvenes palestinos tirando piedras a los tanques y tropas israelíes y la respuesta de éstos, aumentó la conciencia internacional sobre el conflicto palestino-israelí.
La Intifada organizó la agrupación de todos los sectores palestinos bajo un liderazgo central, politizando a toda la sociedad palestina, que se preparaba para defenderse a sí misma, ya que no podía esperar ninguna ayuda del exterior.
Los tratados de Oslo [editar]Artículo principal: Los tratados de Oslo
En 1991 se realizó la Conferencia de la Paz en Madrid, con la participación de Líbano, Siria, Israel, Egipto y una delegación palestino-jordana. En esta conferencia se logró acordar la realización de negociaciones.
En septiembre de 1993 los palestinos reconocieron el Estado de Israel y los israelíes reconocieron la Autoridad Nacional Palestina firmando los tratados de Oslo que preveían un repliegue de Israel y el establecimiento de un Estado Palestino.
Los tratados de Oslo preveían devolver a los palestinos la mayor parte del territorio ocupado en 1967, en la Guerra de los Seis Días. Sin embargo, mantenía la soberanía israelí sobre un gran número de asentamientos judíos dispersados por este territorio y habitados en su mayoría por sionistas. Según el pacto, las carreteras que unen estos núcleos permanecían bajo control israelí. Esto hizo que el futuro palestino estuviera muy mal comunicado.
Por otro lado, los conflictos por la soberanía de Jerusalén (que ambos reclamaban como capital de sus estados) seguía sin ser resuelta.
A pesar de todo, la Autoridad Palestina aceptó el tratado y se establecieron 8 áreas autónomas alrededor de las ciudades palestinas más importantes. Pero la incomunicación entre estas ciudades, hizo de Palestina un estado inviable económica, política y socialmente.
Además de esto, Israel no se retiró como había pactado, sino que continuó el establecimiento ilegal de colonos judíos en los territorios que deberían haber sido devueltos, apoyados y protegidos militarmente por Israel.
A pesar de lo establecido en los acuerdos, las distintas organizaciones terroristas palestinas continuaron con sus ataques terroristas contra la población civil israelí.
La Segunda Intifada [editar]Artículo principal: La Segunda Intifada
El entonces líder de la oposición israelí, Ariel Sharon, visitó la zona exterior del recinto de la Cúpula de la Roca y la mezquita de Al-Aqsa, en septiembre de 2000, en pleno debate sobre el futuro de Jerusalén pero con el permiso del jefe de la seguridad palestina en Cisjordania, lo que provocó algunos incidentes y choques con palestinos, pues fue visto por la población palestina como una gravísima provocación, aunque ninguno de ellos de gravedad. Al día siguiente, en la plegaria del viernes, con la tensión entre ambas poblaciones en aumento, cientos de jóvenes musulmanes desde la Explanada de la Mezquita apedrearon a los fieles judíos congregados ante el Muro. La policía israelí disparó usando fuego real, matando a siete palestinos, extendiéndose los incidentes en todo el Jerusalén árabe. Se ha venido sosteniendo que la Segunda Intifada se inició a raíz de estos hechos, aunque una comisión al efecto, la llamada Comisión Mitchell descartó esta posibilidad, asegurando que la violencia palestina hubiese estallado de cualquier forma como producto de la negativa de Arafat de aceptar las propuestas israelíes de Camp David en las que Ehud Barak, entonces primer ministro de Israel, hizo una serie de concesiones que no fueron aceptadas por el "raíz" palestino.
Como respuesta a este ataque, y al cada vez más deteriorado y empantanado proceso de paz, Israel ocupa de nuevo algunos de los territorios que había liberado durante horas o semanas. En esta intifada, se comienza a generalizar el uso de las bombas suicidas. Los blancos de estos ataques suicidas fueron lugares frecuentados por los civiles israelíes como centros comerciales, restaurantes y las redes de transporte publico.
En respuesta a los ataques suicidas de las organizaciones armadas palestinas, las autoridades israelíes pusieron en práctica los asesinatos extrajudiciales contra dirigentes palestinos vinculados a actividades terroristas, familiares de los mismos y civiles próximos. Estas muertes son conocidas por los israelíes como asesinatos selectivos, un eufemismo popularizado por algunos medios de comunicación, y que, en opinión de sus críticos, constituyen una violación de la Convención de Ginebra, que señala en su punto 1d que este tipo de crímenes "están y se mantendrán prohibidos en cualquier tiempo y lugar las ejecuciones, sin previo juicio de una corte oficialmente constituida y asumiendo todas las garantías judiciales reconocidas como indispensables en los países civilizados". Este artículo se aplica a toda persona que "no tome parte activa en las hostilidades, incluyendo miembros de fuerzas armadas que hayan abandonado sus armas" y aquellas personas "fuera de combate por enfermedad, heridas, detención o cualquier otra causa". Sin embargo, Israel arguye que los objetivos seleccionados y abatidos son parte activa en las hostilidades, ya que son los planificadores o instigadores de actividades terroristas dentro del territorio israelí. Cabe señalar que este tipo de asesinato extrajudicial ha provocado bajas civiles que nada tenían que ver con la lucha armada, y que por ello ha habido decenas de objetores de conciencia en el ejército israelí.
En 2006, la situación es ambivalente: por un lado se ha completado el Plan de retirada unilateral israelí de la Franja de Gaza, lo cual, lejos de calmar la situación, ha agravado los ataques terroristas desde la Franja de Gaza con cohetes Qassam contra las poblaciones fronterizas israelíes como Sederot. Por otro lado, Israel mantiene el control fronterizo, lo que dificulta los viajes al exterior de los palestinos, y vigila de forma estricta el movimiento entre las ciudades palestinas (hay desplegados más de 90 puntos de control en las carreteras). Los palestinos no residentes en Jerusalén tampoco pueden ingresar en la ciudad. Por su parte, Israel no sólo mantiene, sino que amplía constantemente los asentamientos de colonos israelíes en Cisjordania, lo cual sigue siendo fuente de conflictos.
La intervención de las Naciones Unidas y del mundo [editar]
El Plan de Partición de 1947 [editar]Artículo principal: Plan de la ONU para la partición de Palestina de 1947
El 29 de noviembre de 1947 la Asamblea General de las Naciones Unidas, reunida en Nueva York, aprobó la Resolución 181, la cual recomendaba un plan para resolver el conflicto entre judíos y árabes en la región de Palestina, que se encontraba en esos momentos bajo administración británica. El plan de la ONU proponía dividir la parte occidental del Mandato en dos Estados, uno judío y otro árabe, con un área, que incluía Jerusalén y Belén, bajo control internacional. La incapacidad del gobierno británico para llevar a cabo este plan, junto con la negativa de los países árabes de la región a aceptarlo, tuvo como consecuencia la guerra árabe-israelí de 1948.
Hoja de ruta para la paz 2003 [editar]Artículo principal: Plan de Paz en Palestina 2003
El 30 de abril de 2003 se presenta al Gobierno de Israel y a la Autoridad Palestina, una hoja de ruta elaborada por el Cuarteto (Estados Unidos, Unión Europea, Rusia y las Naciones Unidas) para lograr la paz entre Israel y Palestina teniendo como plazo máximo 2005. Texto completo
En la Fase I de esta Hoja de Ruta, se establecen las bases necesarias para la iniciación de un proceso paulatino de paz efectiva entre Israel y Palestina: el fin al terror y la violencia, normalización de la vida de los palestinos y creación de instituciones palestinas.
En la Fase II se establecen las bases para la retirada paulatina de las fuerzas israelíes de los territorios ocupados desde 2000, la congelación de la política de asentamientos israelíes, la continuación del desmantelamiento de las organizaciones terroristas y la consolidación de instituciones palestinas.
En la Fase III se sientan las bases para un estatuto permanente y el fin definitivo del conflicto israelí-palestino.
El 19 de noviembre, al ver la carencia de apoyo de la Hoja de Ruta entre las dos partes afectadas, las Naciones Unidas sacan la resolución 1515 en la que hacen suya la Hoja de Ruta e instan a las partes a la colaboración en la búsqueda de una solución pacífica al conflicto israelí-palestino.
Cronología [editar]
Los sucesos políticos o de importancia histórica [editar]1984: Arafat consolida su autoridad como máximo líder del movimiento nacional palestino.
1985: Se provoca una ruptura del acuerdo palestino con Jordania sobre la soberanía compartida en Cisjordania. Israel inicia una gran ofensiva en el Líbano y lanza un ataque aéreo sobre la sede de la O.L.P en Túnez.
1987: En abril, durante la sesión del Consejo Nacional Palestino, en Argel, Arafat logra la reunificación de la O.L.P. bajo su mando. En diciembre Arafat lanza la campaña de movilización civil de los palestinos en Cisjordania y Gaza (Intifada).
1988: En agosto, el rey Hussein de Jordania cede a los palestinos sus derechos sobre Cisjordania. En noviembre el consejo nacional palestino proclama en Argel el estado de Palestina y acepta la resolución 242 de la ONU. Se produce una alta inmigración de judíos procedentes de la URSS.
1989: En abril Arafat es nombrado primer presidente por el comité central de la O.L.P. En la conferencia de Casablanca la Liga árabe asume las resoluciones de la ONU y da su apoyo a la Intifada. Egipto es readmitido en la Liga árabe y la sede central vuelve a El Cairo. En diciembre la ONU aprueba la denominación de Palestina en sus textos.
1990: En marzo los laboristas israelíes rompen la coalición con el Likud por su intransigencia. El Likud gobierna en coalición con grupos nacionalistas y religiosos integristas. Se produce la matanza de Jerusalén que dio lugar a una resolución condenatoria del Consejo de Seguridad de la ONU contra Israel. La O.L.P. se alinea en contra de la alianza liderada por los EEUU durante la crisis del Golfo. La Liga árabe protesta por la masiva emigración de judíos soviéticos a Israel.
1991: En febrero misiles iraquíes caen en Israel, que no responde al ataque. Iraq es derrotado en la Guerra del Golfo. La derrota de Iraq debilita la posición de Arafat en el movimiento de liberación palestino. Tras el conflicto del Golfo el plan Baker fracasa al negarse Israel a que la O.L.P. representase a los palestinos y a cambiar paz por territorios. En septiembre Arafat es reelegido por el consejo nacional palestino como presidente del comité ejecutivo. En octubre tiene lugar en Madrid la conferencia de paz sobre Oriente medio.
1996: Tras nuevos atentados suicidas de Hamás que causan 32 muertos, Arafat declara el estado de emergencia y detiene a tres de los dirigentes de Hamás. La cumbre antiterrorista de Sharm el Sheji (Egipto) condena la oleada de atentados contra Israel. En agosto el gobierno Israelí autoriza construir 900 nuevas viviendas para colonos en Cisjordania. Esto es calificado por Arafat como declaración de guerra tras lo que convoca media jornada de huelga general. El Consejo de Ministros de Asuntos Exteriores de la UE se pronuncia contra la ocupación israelí de Jerusalén Este. En octubre las negociaciones que tienen lugar en la Casa Blanca fracasan.
1997: En enero se alcanza un acuerdo para la retirada de las fuerzas israelíes desplegadas en Hebrón. En marzo Arafat declara durante la reunión de la Liga Árabe en El Cairo que si Israel persevera en su propósito de destruir el proceso de paz como demuestra el mantenimiento de su política de asentamientos judíos en Jerusalén oriental, la ANP podría declarar unilateralmente un Estado palestino independiente en Gaza y Cisjordania. En junio se produce un rebrote de la intifada que comienza en Hebrón y causa más de un centenar de heridos en los cuatro primeros días. En julio una comisión de investigación del parlamento palestino recomienda la destitución de todos los ministros para atajar la grave corrupción y la malversación de fondos. Dos suicidas de Hamás matan a 14 personas y hieren a 150 en el mercado de Majané Yejuda. Se suspenden las negociaciones de paz. Arafat ordena una redada contra Hamás y la Yihad Islámica. Israel ordena la detención del jefe de la policía palestina.
1998: En febrero la población israelí hace acopio de máscaras de gas y alimentos, sombra de la Guerra del Golfo. En octubre se relanza el proceso de paz establecido en Oslo y bloqueado desde hace un año y medio por la política israelí de asentamientos ilegales.
2000: Israel acuerda repliegues sucesivos en Cisjordania. Barak, primer ministro israelí, enfrenta críticas por las concesiones a la ANP. Arafat anuncia que declarará un estado palestino independiente por su cuenta. Israel propone una cierta autonomía palestina de los barrios del este de Jerusalén en las negociaciones de Camp David que es rechazada por Arafat. Comienza la Segunda Intifada. Clinton intenta un reacercamiento de Barak y Arafat en la Cumbre del Milenio. Desacuerdo por Jerusalén. Choques entre palestinos y la policía israelí en la Explanada de las Mezquitas. Hamas convoca al "Día de la Ira" en protesta por la represión israelí. Israel cierra las fronteras de Cisjordania y Gaza. El "Día de la Ira" provoca 11 muertos. Ultimátum de Barak a Arafat. Intentos de Clinton y Kofi Anann de reunir a los dos líderes de Israel y Palestina. Se llega a un acuerdo y mientras Barak repliega los tanques, Arafat pide un cese al fuego. Los palestinos continúan con los ataques pese al llamado de Arafat. Barak amenaza con la creación de un muro separatista si continúa la violencia. Barak se reúne con la oposición de su país para conformar un gobierno de unidad. Continúa la escalada de violencia. Arafat pide el despliegue de una fuerza de paz. Nuevo intento fracasado de paz por parte de Clinton.
2001: Sharon gana las elecciones israelíes y se convierte en el nuevo primer ministro. Para el traspaso de poder, Barak retira todas sus propuestas. Sharon niega a la ONU cooperación para una investigación. Israel bombardea posiciones palestinas. Arafat dice que la Intifada continuará hasta que Jerusalén sea la capital palestina. Intentos de negociación fracasados por distintos conflictos violentos entre las partes. Israel toma la Casa de Oriente, emblema palestino. Enfrentamientos violentos y diplomáticos entre árabes e israelíes. La ONU pide el despliegue de observadores internacionales. El líder palestino intenta un diálogo con Israel. Apoyo de Estados Unidos y Gran Bretaña a la creación de un estado palestino. Más hechos violentos por ambas partes interrumpen todo diálogo.
Filmografía [editar]En Paradise Now (Hany Abu-Assad, 2005) se realiza una crítica del modus operandi de los palestinos contra los ataques de Israel.[cita requerida]. Ficha técnica en IMDB.
Referencias [editar]↑ Fraser, T.(2004):The Arab-Israeli Conflict. Palgrave McMillan, p.6-8.
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↑ Sachar, H. (1976):A History of Israel. Oxford., citado en Fraser (2005), p.10
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↑ Rogan, E. y Shlaim, A. (2001): The War for Palestine. Rewriting the History of 1948. Cambridge. Citado en Fraser (2004), p.13
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↑ En diciembre de 1941, el SS Struma llegó a Estambul con 769 refugiados judíos. Debido a la negativa del gobierno turco de permitirle la entrada y a la prohibición británica de seguir hacia Palestina, el barco tuvo que abandonar el puerto y se hundió en el mar con todos sus pasajeros.
↑ Fraser (2004), p.16-17
↑ Silver, E. (1984): Begin. Londres. Citado por Fraser (2004), p.17.
↑ Fraser (2004), p.17.
↑ Kirk, G. (1954):The Middle East 1945-1950. Oxford. Citado por Fraser (2004), p. 24.
↑ Mattar, P. (1988): The Mufti of Jerusalem. Nueva York. Citado por Fraser (2004), p. 24.
↑ Rogan and Shlaim (2001). Citado por Fraser (2004), p. 24.
↑ El historiador catalán Joan B. Culla se refiere en diversas ocasiones a la "tenaz falta de realismo", p. 126, y al "maximalismo" de la dirigencia árabe en todas las negociaciones sobre el futuro de Palestina. Véase en particular, los capítulos 3 y 4 de La tierra más disputada, op. cit., que a su vez recoge opiniones de otros historiadores.
↑ El rey Abdullah de Jordania negociaba en secreto con la Agencia Judía y "mostraba su buena disposición hacia un reparto de Palestina... siempre que la parte árabe del país pase a engrosar su escuálido reino". Culla, p. 156.
↑ Tras la guerra de 1948, Egipto y Jordania se anexionaron Gaza y Cisjordania, en lugar de favorecer que se crease un estado árabe palestino en dichos territorios.
↑ Snetsinger (1974). Citado en la p. 26 de Fraser (2004).
↑ Ganin (1979). Citado en la p.26 de Fraser (2004).
↑ Cohen (1982). Citado en la p. 26 de Fraser (2004).
↑ Louis (1984). Citado en la p. 26 de Fraser (2004).
↑ Fraser (1989)
↑ Louis (1984), citado en la p. 27 de Fraser (2004).
↑ expresiones de rechazo recogidaspor diversos historiadores como I. Pappé, A. Gresh y D. Vidal, y citadas por Culla, p. 158.
↑ Artículo en El País, Resoluciones clave de la ONU sobre Oriente Próximo del 16.09.03.
Bibliografía [editar]Anon.(Chatham House Research Staff), Great Britain and Palestine 1915-1939. Londres, 1939.
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Schvindlerman, Julian: Tierras por paz, tierras por guerra. Ensayos del sud.
Snetsinger, John (1974): Truman, the Jewish Vote and the Creation of Israel. Stanford, CA.
Toda la información ha sido tomada de la página de Wikipedia, la que también incluye interesantes videos y documentos sobre este tema.
Si tienen tiempo y les interesa se los aconsejo. -
Un país sin fronteras
El narrador peruano radicado en Madrid Jorge Eduardo Benavides anda en Lima, comiendo delicioso y descansando un poco con Eva y dictando también en la Escuela que dirigimos Alonso Cueto y yo en el CCPUCP. Pero no suelta el vínculo con España. De eso, del exilio, justamente trata el artículo que que este fin de semana apareción en Babelia un artículo titulado justamente "Un país sin fronteras":
España, Estados Unidos y Francia, fundamentalmente, siguen siendo los destinos "naturales" de muchos escritores hispanoamericanos, pero también son los destinos subterráneos de una poderosa e imparable corriente migratoria en la que ahora parecen disolverse las voces de los escritores que llegan junto con ella y que ya difícilmente la representan, como si los escritores que vivimos actualmente en Europa o en Estados Unidos apenas tuviéramos nada que contar respecto a la inmigración. Y ello pese a que muchos de los nuevos escritores que llegan a España o Estados Unidos, a Francia o Italia, se han visto forzados, no por razones políticas sino más bien económicas -o sea, rabiosamente políticas- a emigrar. Sin la aureola de prestigio que supone el exilio político ni el crédito de la inmigración académica, escritores mexicanos, bolivianos, peruanos, se buscan la vida en los mismos trabajos que gran parte de sus paisanos y se instalan así en idéntica situación que ellos. Pero no obstante, las historias que escriben, sus cuentos y novelas, poco o casi nada tiene que ver con ese nuevo panorama en el que se han instalado más o menos forzosamente. Es cierto que no en todos los casos y que hay una cierta cantidad de novelas que recogen la experiencia cotidiana, pero de ninguna manera parece ser por el momento la pauta. En España, para el peruano Fernando Iwasaki, el ecuatoriano Leonardo Valencia, el colombiano Juan Gabriel Vázquez o el chileno Carlos Franz -todos ellos afincados aquí desde hace varios años- no parece aún ser el motivo principal de su literatura -que no de sus reflexiones- la inmigración y sus meandros, incluso en el caso del venezolano Juan Carlos Méndez Guédez que tiene una novela estupenda (Una tarde con campanas) donde se perfila esta situación. Supongo que los escritores tardamos mucho más en deglutir las experiencias vitales hasta que por fin se convierten en motivo literario y reclaman su derecho a la existencia. La inmigración puede así resultar un tema literariamente poco maduro, aunque ello de ninguna manera signifique que como fenómeno social lo sea. -
Ernesto Cardenal
El poeta y humanista está en México para presentar su Poesía completa, editada por la UV
La revolución en Nicaragua ahora está en la oposición, dice Ernesto Cardenal
Carlos Paul
Más de 400 personas, entre artistas, escritores e intelectuales de todas las latitudes se han manifestado hasta el momento en apoyo de uno de los más notables poetas y revolucionarios nicaragüenses, Ernesto Cardenal, quien llamó la atención del mundo al denunciar de manera firme y decidida el acoso y campaña de desprestigio de que es víctima, lanzados en su contra por el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, y su esposa, Rosario Murillo.
Cabe recordar que dicha campaña comenzó al reactivar el gobierno nicaragüense “una acusación judicial absurda” de 2003, un viejo juicio por injurias, del empresario alemán Immanuel Zerger, a quien Cardenal imputó numerosas anomalías en torno al hotel que regentea en la isla de Mancarrón, en Solentiname, archipiélago donde el poeta y escritor fundó hace casi medio siglo una comunidad en la que se imparten talleres de poesía y se enseña a leer y escribir a los campesinos. Zerger lo demandó y Cardenal fue sancionado con una multa, la cual no fue acatada por el escritor.
De acuerdo con los cientos de creadores de varias partes del mundo, dicho juicio fue revivido para castigar a Ernesto Cardenal por atreverse a denunciar y censurar las políticas de Daniel Ortega y su esposa. El acoso y desprestigio del poeta y ex ministro de Cultura de Nicaragua, se intensificó cuando Cardenal sostuvo las críticas al régimen de su país, cuando asistió recientemente a la toma de posesión del presidente de Paraguay, Fernando Lugo.
Dictadura familiar
De visita en nuestro país para presentar su Poesía completa, editada en tres volúmenes, por la Universidad Veracruzana (UV), el poeta Ernesto Cardenal –ante los medios– reflexionó: “No entiendo lo que está pasando en Nicaragua. Ahora soy un perseguido político, con una condena de cárcel y un congelamiento de fondos personales, así como de otros destinados a talleres de poesía, que se imparten a niños con cáncer.
“Lo que está pasando conmigo está pasando con muchos otros en Nicaragua. Estoy aquí presente porque aún el juez no se ha pronunciado. En vista de que la ley no permite que una persona mayor de 70 años esté recluida, y como tengo ya 83, por ello me encuentro fuera de la cárcel. Ignoro lo que va a pasar, la siguiente sentencia la dictará el juez ahora que regrese a Nicaragua, en los próximos días. Yo estoy muy tranquilo. Sin embargo, yo esperaba pasar mi vejez sin problemas, empero, si mis conflictos pueden servir un poco para que se conozca la realidad de lo que está pasando en Nicaragua, está bien.
“Se tiene que conocer que hay una dictadura familiar de Ortega, su mujer y sus hijos. En Nicaragua se dice que es ella la que manda. No se dice la pareja Ortega-Murillo, sino Murillo-Ortega. Estamos sometidos a la primera dama. Ortega tiene bajo su control los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, así como las diversas fiscalías. No hace falta detallar más, sería peligroso para mí.”
Ernesto Cardenal comentó que sus expectativas al regresar a Nicaragua. “No quiero caer en el exilio y por eso voy para allá. Que me pase lo que me pase. Incluso puede servir más. La revolución ha seguido, pero ahora está en la oposición a Daniel Ortega, pues allá se viven momentos de nazismo. La radio y la televisión de Ortega están generando una serie de calumnias contra los que se han atrevido a denunciarlo o nos oponemos a su gobierno”. -
HACIA UNA NUEVA EDAD MEDIA
Umberto Eco
HACIA UNA NUEVA EDAD MEDIA
Recientemente, y desde muchas partes, se ha empezado a hablar de nuestra época como de una nueva Edad Media. El problema es si se trata de una profecía o de una constatación. Dicho de otro modo: ¿hemos entrado ya en la Nueva Edad Media o, como lo expresa Roberto Vacca en un inquietante libro, «vamos al encuentro de una próxima Edad Media inminente»? La tesis de Vacca se basa en la degradación de los grandes sistemas iípicos de la era tecnológica que, demasiado vastos y complejos para ser coordinados por una autoridad central y también para ser controlados individualmente por un aparato directivo eficiente, están condenados al colapso y, por interacciones recíprocas, a producir un retroceso de toda la civilización industrial. Repasemos brevemente las hipótesis más apocalípticas que Vacca concibe, en una especie de «escenario» futurible de apariencia muy persuasiva.
1. PROYECTO DE APOCALIPSIS
Un día, en Estados Unidos, la coincidencia de un atasco de autopistas con una paralización del tráfico ferroviario impide que el personal de relevo acceda a un gran aeropuerto. Los controladores no relevados, vencidos por el estrés, provocan la colisión entre dos cuatrirreactores, que se precipitan sobre una línea eléctrica de alta tensión, cuya carga, repartida entre otras líneas ya sobrecargadas, provoca un black out como el que ya sufriera Nueva York hace algunos años. Salvo que esta vez es más radical y dura varios días. Como nieva y las calles están bloqueadas, los automóviles forman monstruosos atascos; en las oficinas, se encienden fuegos para calentarse, estallan incendios y los bomberos no logran llegar a los sitios para apagarlos. La red telefónica queda bloqueada bajo el impacto de cincuenta millones de personas aisladas que tratan de comunicarse. Se inician marchas por la nieve, que ocasionan víctimas que se abandonan en las calles.
Los viandantes, privados de aprovisionamientos de toda clase, intentan apoderarse de refugios y mercancías; entran en acción las decenas de millones de armas de fuego vendidas en Norteamérica. Las fuerzas armadas asumen el poder, pero son víctimas también de la parálisis general. La gente saquea los supermercados, en loshogares se acaban las reservas de velas, aumenta el número de muertos a causa del frío y el hambre, y en los hospitales los enfermos mueren por falta de cuidados. Después de algunas semanas, cuando penosamente se restablezca la normalidad, los millones de cadáveres dispersos por las ciudades y el campo comenzarán a propagar epidemias y provocarán fiagelos de dimensiones parecidas a los de la peste negra, que en el siglo XIV destruyó dos tercios de la población europea. Surgirán entonces psicosis «de contagio» y se afirmará un nuevo maccartismo mucho más cruento que el primero. La vida política, que habrá entrado en crisis, se subdividirá en una serie de subsistemas autónomos e independientes del poder central, con ejércitos mercenarios y administraciones autónomas de justicia. Mientras la crisis continuará indefinidamente, quienes lograrán superarla con más facilidad serán los habitantes de las áreas subdesarrolladas, ya preparados para vivir en condiciones elementales de vida y de competencia, y se producirán grandes migraciones, que darán lugar a fusiones y mezclas raciales, importación y difusión de nuevas ideologías. La propiedad, menguada la fuerza de las leyes y destruidos los catastros, se apoyará en el solo derecho de usurpación. Por otra parte, la rápida decadencia habrá reducido las ciudades a una serie de ruinas alternadas con casas habitables, y habitadas por quienes hayan logrado apoderarse de ellas, mientras las pequeñas autoridades locales podrán mantener cierto poder construyendo recintos y pequeñas fortificaciones. En este momento, se estará ya en plena estructura feudal. Las alianzas entre poderes locales se apoyarán en el compromiso y no en las leyes, las relaciones individuales se basarán en la agresión, en la alianza por amistad o comunidad de intereses, y renacerán las costumbres elementales de hospitalidad para el transeúnte. Ante esta perspectiva, nos dice Vacca, no cabe otra cosa que pensar en planificar el equivalente de la comunidad monástico que, en medio de tanta decadencia, se ejercite desde ahora en mantener vivos y en transmitir los conocimientos técnicos y científicos útiles para el advenimiento de un nuevo renacimiento. Cómo organizar estos conocimientos, cómo impedir que se corrompan en el proceso de transmisión o que alguna comunidad haga uso de ellos con fines de poder particular, éstos y otros problemas constituyen los capítulos finales (en gran parte discutibles) del Medio Evo prossimo ventura. Pero, como decíamos al comienzo, el problema es de índole diversa. Se trata ante todo de decidir si este escenario que describe Vacca es apocalíptico o si es la enfatización de algo ya existente. Y, en segundo lugar, de liberar la noción de Edad Media del aura negativa con que la ha envuelto cierta difusión cultural de inspiración renacentista. Tratemos pues de analizar qué es lo que se entiende por Edad Media.
2. PROYECTO ALTERNATIVO DE EDAD MEDIA
Para empezar, observemos que este nombre define dos momentos históricos bien distintos: uno que va desde la caída del Imperio Romano de Occidente hasta el año 1000, y es una época de crisis, de decadencia, de violentos ajustes de cuentas entre pueblos y de choque de culturas; el otro período se extiende desde el siglo XI hasta aquella época que escolarmente se define como Humanismo, y no por azar muchos historiadores extranjeros lo consideran ya una época de pleno florecimiento y hablan así de tres renacimientos: uno carolingio, otro en los siglos XI Y XII, y el tercero, que es el que se conoce como Renacimiento propiamente dicho.
Admitiendo que se corre el riesgo de sintetizar la Edad Media en una especie de modelo abstracto, ¿con cuál de aquellos dos períodos se hará corresponder nuestra época? Cualquier correspondencia término por término sería ingenua, incluso porque vivimos en una época de procesos enormemente acelerados, donde lo que sucede ahora en cinco años puede a veces corresponder a lo que entonces sucedía en cinco siglos. En segundo lugar, el centro del mundo se ha extendido a todo el planeta; hoy conviven civilizaciones, culturas y estadios diferentes de desarrollo, y en términos de sentido común nos vemos llevados a hablar de «condiciones medievales» de la población bengalí, mientras consideramos Nueva York una floreciente Babilonia, o Pekín el modelo de una nueva civilización renovadora. Será necesario, por tanto, establecer un paralelo entre ciertos momentos y ciertas situaciones de nuestra civilización planetaria y diversos momentos de un proceso histórico que va del siglo V al siglo XIII. Ciertamente, comparar un momento histórico preciso (hoy) con un período de casi mil años parece un pasatiempo sin sustancia, y así sería si hiciéramos esto. Pero lo que intentamos aquí es elaborar una «hipótesis de Edad Media» (como si nos propusiéramos construir una Edad Media y calculáramos qué ingredientes serían necesarios para producir una eficiente y plausible).
Esta hipótesis, o este modelo, tendrá las características propias de toda criatura de laboratorio: será el resultado de una elección, de una filtración, y la elección dependerá de un fin preciso. En nuestro caso, el fin consiste en disponer una imagen sobre la cual podamos medir tendencias y situaciones de nuestro tiempo. Será un juego de laboratorio, pero nadie ha dicho nunca seriamente que los juegos sean inútiles. Jugando el niño aprende a estar en el mundo, justamente porque simula aquello que después estará obligado a hacer de veras.
¿Qué necesitamos para hacer una buena Edad Media? Ante todo una gran Paz que se degrada, un gran poder estatal internacional que había unificado el mundo bajo una lengua, costumbres, ideología, religión, arte y tecnología y que, en un momento dado, a causa de la propia ingobernable complejidad, se derrumba. Y se derrumba por la presión que en sus fronteras ejercen los «bárbaros», que no son necesariamente incultos, sino que son portadores de nuevas costumbres y de nuevas visiones del mundo. Estos bárbaros pueden invadir con violencia, porque quieren apropiarse de una riqueza que les había sido negada; o bien pueden insinuarse en el cuerpo social y cultural de la Pax dominante haciendo circular nuevas formas de fe y nuevas perspectivas de vida.
El Imperio Romano, en los comienzos de su decadencia, no fue socavado por la ética cristiana; se socavó sólo al acoger sincréticamente la cultura alejandrina y los cultos orientales de Mitra y de Astarté, jugueteando con la magia, las nuevas éticas sexuales y diversas esperanzas e imágenes de salvación. El imperio acogió nuevos componentes raciales, eliminó, por la fuerza de las circunstancias, muchas rígidas divisiones de clase, redujo la diferencia entre ciudadanos y no ciudadanos, entre plebeyos y patricios, conservó la división de la riqueza, pero moderó -y no podía hacer otra cosal as diferencias entre los roles sociales. También experimentó fenómenos de fapida aculturación, colocó en el gobierno a hombres que pertenecían a razas que doscientos años antes habrían sido consideradas inferiores, y desdogmatizó muchas teologías. Durante el mismo período, el gobierno adoró a los dioses clásicos, los soldados a Mitra y los esclavos a Jesús. Por instinto se perseguía la fe que, a la larga, parecía más letal para el sistema, pero, en general, una gran tolerancia represiva permitía aceptarlo todo.
El colapso (militar, civil, social y cultural) de la Gran Pax abre un período de crisis económica y de vacío de poder, pero sólo una justificable reacción anticlerical ha permitido considerar los Siglos Oscuros tan «oscuros». En realidad, incluso la Alta Edad Media (y más la Edad Media posterior al año 1000) fue una época de increíble vitalidad intelectual, de diálogo apasionante entre civilización
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bárbara, herencia romana y estímulos cristiano-orientales, de viajes y de encuentros, con los monjes irlandeses que atravesaban Europa difundiendo ideas, promoviendo lecturas, inventando locuras de todo género... En resumen, fue en este período cuando maduró el hombre occidental moderno, y es en este sentido que el modelo de una Edad Media puede servirnos para entender lo que está sucediendo en nuestros días: la quiebra de una gran Pax acarrea crisis e inseguridades, choques de distintas civilizaciones, y lentamente se va configurando la imagen de un hombre nuevo. Imagen que sólo más tarde aparecerá clara, pero cuyos elementos fundamentales están ya bullendo allí en un dramático caldero. Boecio, que divulga a Pitágoras y relee a Aristóteles, no repite de memoria la lección del pasado, sino que inventa un nuevo modo de hacer cultura y, fingiendo ser el último de los romanos, constituye la primera oficina de estudios de las cortes bárbaras.
3. CRISIS DE LA PAX AMERICANA
Que hoy estamos viviendo la crisis de la Pax Americana es ya lugar común en la historiografía del presente. Sería pueril encasillar en una imagen precisa a los «nuevos bárbaros», incluso por la carga negativa y desorientadora que para nuestros oídos ha tenido siempre el término «bárbaro»: difícil decir si son los chinos o los pueblos del tercer mundo, o la generación contestataria, o los imnigrantes meridionales que están creando en Turín un nuevo Piamonte que antes jamás existió; y si apremian en las fronteras (donde están) o trabajan ya en el interior del cuerpo social. Por otra parte, ¿quiénes eran los bárbaros en los siglos de la decadencia imperial, los hunos, los godos o los pueblos asiáticos y africanos que implicaban la central del imperio en su comercio y en sus religiones? Lo único que en concreto estaba desapareciendo era el Romano, como hoy desaparece el Hombre Liberal, empresario emprendedor de lengua anglosajona que tuvo en el Robinson Crusoe su poema primitivo y en Max Weber su Virgilio.
En las pequeñas villas suburbiales, el ejecutivo medio de pelo cortado en cepillo personifica todavía al romano de antigua virtud, pero su hijo ya va con pelos de indio, poncho de mexicano, toca el sitar asiático, lee textos budistas o libelos leninistas y (como sucedía en el Bajo imperio) a menudo logra poner de acuerdo a Hesse, el zodíaco, la alquimia, el pensamiento de Mao, la marihuana y la técnica de la guerrilla urbana; basta leer Do ¡t de Jerry Rubin o pensar en los programas de la Alternate University, que hace dos años organizaba en Nueva York cursos sobre Marx, economía urbana y astrología. Por otra parte, también este romano superviviente juega, en los momentos de aburrimiento, al intercambio de parejas y pone en crisis el modelo de la familia puritana.
Este romano de pelo en cepillo, inserto en una gran corporación (gran sistema que se degrada), vive ya de hecho la descentralización absoluta y la crisis del poder (o de los poderes) central reducido a una ficción (como era el Imperio) y a un sistema de principios cada vez más abstractos. Véase el impresionante ensayo de Furio Colombo, Potere, grupo¡ e conflicto nella societá neo-feudale, 1 del que emerge la contemporaneidad de una situación típicamente neomedieval. Sin necesidad de hacer sociología, todos sabemos que en lo que a nosotros respecta las decisiones del gobierno son, con frecuencia, formales en relación a las decisiones aparentemente periféricas de los grandes centros económicos; los cuales no por azar empiezan a constituir su Sifar privado, quizás utilizando las fuerzas de los Sifar públicos, y sus universidades, que tienen como finalidad única los resultados de eficacia individual, en oposición a la Caída de la Distribución Central de Adiestramiento. En cuanto a que ahora la política del Pentágono 0 del FBI pueda proceder de manera absolutamente independiente de la política de la Casa Blanca es crónica cotidiana.
«El golpe de mano del poder tecnológico ha vaciado las instituciones y ha abandonado el centro de la estructura social», observa Colombo, que añade que el poder «se organiza abiertamente fuera del área central y media del cuerpo social, dirigiéndose hacia una zona libre de tareas y responsabilidades generales, revelando abierta y súbitamente el carácter accesorio de las instituciones».
Las apelaciones ya no son en términos de jerarquía o de función codificada, sino de prestigio y presión efectiva. Colombo cita el caso de la rebelión en las cárceles de Nueva York en octubre de 1970, donde la autoridad institucional, el alcalde Lindsay, sólo pudo actuar mediante llamadas a la moderación, mientras las negociaciones se realizaban al principio entre presos y guardianes y después entre periodistas y autoridades carcelarias, con la mediación efectiva de la televisión.
Cf. A.A.V.V. Documenti su ii nuovo medioevo, Bompiani, 1973, donde aparece también el presente ensayo.
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4. LA VIETNAMIZACIÓN DEL TERRITORIO
En el juego de estos intereses privados que se autoadministran y logran mantener compromisos y equilibrios recíprocos, servidos por policía privada y mercenaria, con sus propios centros fortificados de refugio y defensa, se asiste a lo que Colombo llama una progresiva vietnamización de los territorios, batidos por nuevas compaiíías de fortuna (¿qué otra cosa son los minutemen y los Black Panthers
. Hagamos la prueba de aterrizar en Nueva York en un avión de la TWA: entraremos en un mundo absolutamente privado, en una catedral autogestionada que no tiene nada que ver con la terminal de la Panamerican. El poder central, que experimenta de manera particularmente intensa la presión de la TWA, provee a la compañía de un servicio de visados y aduana más rápido que los demás. Si volamos por TWA, en cinco minutos de reloj entramos en Estados Unidos; con otras compañías nos llevará una hora. Todo depende del feudatario volante al que nos confiemos, y los miss¡ dominici (que también están investidos de poder de condena y de absolución ideológica) levantarán a unos excomuniones que para otros serán mucho más dogmáticamente irrevocables.
No es preciso ir a los Estados Unidos para advertir cómo se ha modificado el aspecto exterior de la sala central de un banco de Milán o Turín, ni para comprobar qué complejo de controles y trámites de policía interna hay que superar antes de poner pie en un castillo más fortificado que los otros, como es el palacio de la RAI, en Roma, en el viale Mazzini. El ejemplo de la fortificación y paramilitarización de los edificios lo tenemos también en casa, a nivel de experiencia cotidiana. A este respecto, el agente de policía de servicio sirve y no sirve, confirma la presencia simbólica del poder, que a veces puede convertirse en brazo secular efectivo, pero a menudo bastan las fuerzas mercenarias internas. Cuando la fortificación herética (piénsese en la Estatale de Milán, con su territorio franco provisto de privilegios «de hecho») se hace embarazoso, el poder central interviene entonces para restablecer la autoridad de la Imagen del Estado, pero en la facultad de arquitectura de Milán, transformada en ciudadela, el poder central sólo intervino cuando unos señores feudales de diversa extracción (industrias, periódicos, D.C. local) decidieron que la ciudadela enemiga fuera expugnada. Sólo entonces el poder central cayó en la cuenta o fingió creer que la situación era ¡legal desde hacía años, e incriminó al consejo de la facultad. Hasta que la presión de los feudatarios más poderosos no se hizo insostenible, aquel pequeño feudo de aberrantes templarios, o aquel monasterio de monjes disolutos, había quedado abandonado a su autogestión, con sus propias reglas y sus ayunos o sus libertinajes. (Los estudiantes Protestan porque las aulas están demasiado llenas y la enseñianza es demasiado autoritaria. Los profesores quisieran organizar el trabajo en seminarios con los alumnos, pero interviene la policía. En una refriega, resultan muertos cinco estudiantes (año 1200). Se introduce una reforma que otorga autonomía a profesores y estudiantes; el canciller no podrá rehusar la licencia de enseiíanza al candidato propuesto por seis profesores (aijo 1215). El canciller de N6tre-Dame prohibe las obras de Aristóteles. Los estudiantes, con el pretexto de que los precios son demasiado caros, invaden y arrasan una hostería. El preboste de policía interviene con una compañía de arqueros, que hieren a algunos viandantes. Desde las calles vecinas acuden grupos de estudiantes, que atacan a la fuerza pública arrojándole adoquines que arrancan del pavimento. El preboste de policía ordena cargar contra ellos: caen muertos tres estudiantes. Huelga general en la universidad, atrincheramiento en el edificio, delegación al gobierno. Profesores y estudiantes se dirigen hacia las universidades periféricas. Después de largas negociaciones, el rey establece una ley que regula a bajo precio los alojamientos para estudiantes y crea colegios y comedores universitarios (marzo de 1229). Las órdenes mendicantes ocupan tres cátedras sobre doce. Revuelta de docentes seglares que las acusan de constituir una mafia de barones (1252). El año siguiente, estalla una violenta lucha entre estudiantes y policía, los docentes seglares suspenden sus cursos por solidaridad, mientras los catedráticos de las órdenes religiosas continúan con los suyos (1253). La universidad entra en conflicto con el Papa, que se pronuncia a favor de los docentes de las órdenes regulares, hasta que Alejandro IV se ve obligado a conceder el derecho de huelga si la decisión se toma por la asamblea de facultad con mayoría de dos tercios. Algunos docentes rechazan las concesiones y son destituidos: Guillaume de Saint-Amour, Eudes de Douai, Chrétien de Beauvais y Nicolas de Bar-sur-Aube son procesados. Los destituidos publican un libro blanco titulado El peligro de los tiempos recientes, que es condenado por «inicuo, criminal
y execrable» por una bula de 1256 (cf. Gilette Ziegler, Le défi de la Sorbonne, París, Juiliard, 1969).
Un geógrafo italiano, Giuseppe Sacco, desarrolló hace un año í el tema de la medievalización de la ciudad. Una serie de minorías que rechazan la integración se constituyen en clan, y cada clan caracteriza un barrio, que se convierte en el centro propio, a menudo inaccesible: estamos en la «comarca» medieval (Giuseppe Sacco es profesor en Siena). A ese espíritu de clan se unen por otra parte las clases pudientes que, siguiendo el mito de la naturaleza, se retiran al exterior de las ciudades, en los barrios jardín con supermercados autónomos, que dan origen a otros tipos de microsociedad.
Sacco retorna también el tema de la vietnamización de los territorios, teatro de tensiones permanentes a causa de la ruptura del consenso: entre las respuestas del poder está la tendencia a descentralizar las grandes universidades (una especie de defoliación estudiantil), para evitar peligrosas concentraciones de masas. En ese marco de guerra civil permanente dominado por el choque de minorías opuestas y privadas de centro, la ciudad lleva camino de convertirse cada vez más en eso que ya puede verse en algunas poblaciones latinoamericanas, acostumbradas a la guerrilla, «donde la fragmentación del cuerpo social está muy bien simbolizada en el hecho de que el portero de las casas de apartamentos vaya habitualmente armado de metralleta. En estas mismas ciudades,Ios edificios públicos parecen a veces fortalezas, como los palacios presidenciales, y están rodeados por una especie de parapetos de tierra para protegerse de los ataques con bazookas».
Por supuesto, nuestro paralelo medieval debe articularse sin temor a las imágenes simétricamente opuestas. Porque, mientras la otra Edad Media estaba estrechamente ligada a la disminución de población, abandono de la ciudad y penuria del campo, dificultad de comunicación, deterioro de las vías y correos romanos y crisis del control central, hoy parece que ocurra (respecto a la crisis de los poderes centrales) el fenómeno opuesto: el exceso de población interactúa con el exceso de comunicaciones y transportes y hace inhabitable la ciudad, no por destrucción y abandono, sino por un paroxismo de actividad. La hiedra que corroía las grandes construcciones ruinosas es sustituida ahora por la contaminación atmosférica y por la acumulación de basuras que desfiguran y vuelven irrespirables las áreas habitadas. La ciudad se llena de inmigrantes y se vacía de sus antiguos habitantes, que sólo acuden a ella para trabajar y correr después a los suburbios (cada vez más fortificados después de la matanza de Bel Air). Manhattan va camino de ser habitado sólo por negros. Turín por meridionales, mientras que en las colinas y llanos circundantes surgen nobles construcciones, ligadas a etiquetas de buena vecindad, desconfianza recíproca y grandes ocasiones ceremoniales de encuentro.
5. EL DETERIORO ECOLÓGICO
Por otra parte, la gran ciudad, que hoy no es invadida por bárbaros beligerantes ni devastada por incendios, sufre escasez de agua, crisis de energía eléctrica disponible y parálisis del tráfico. Vacca recuerda la existencia de grupos underground que, en un intento de socavar las bases de la convivencia tecnológica, incitan a que se hagan saltar todas las líneas eléctricas usando simultáneamente todos los electrodomésticos posibles y a refrigerar la casa dejando abierta la nevera. Vacca señala, doctamente, que dejando la nevera abierta la temperatura no disminuye sino que aumenta: sin embargo, los filósofos paganos tenían objeciones mucho más importantes que hacer a las teorías sexuales o económicas de los primeros cristianos, y no obstante el problema no radicaba en comprobar si dichas teorías eran eficientes, sino en reprimir el abstencionismo y el rechazo a la colaboración cuando rebasaban ciertos límites. Los profesores de Castelnuovo fueron incriminados porque no registrar las ausencias en las asambleas equivale a no hacer sacrificios a los dioses. El poder teme el relajamiento de los ceremoniales o la falta de obsecuencia formal en las instituciones, en los que se ve la voluntad de sabotear el orden tradicional y de introducir nuevas costumbres.
La Alta Edad Media se caracterizó también por una gran decadencia tecnológica y por la pauperización del campo. El hierro escaseaba y si un campesino dejaba caer en el pozo la única hoz que poseía sólo le quedaba esperar la milagrosa intervención de un santo que se la devolviera (como testimonian las leyendas), de otro modo se había terminado el ir segando. La pavorosa disminución de la población no empezó a recuperarse hasta rebasado el año 1000, gracias a la introducción del cultivo de judías, lentejas y habas, alimentos de alto valor nutritivo, sin los cuales Europa hubiera perecido por debilidad constitucional de la población (la relación entre legumbres y renacimiento cultural es decisiva). Actualmente el paralelo se invierte para coincidir de nuevo: el gran desarrollo tecnológico provoca obstáculos y disfunciones, y la expansión de la industria alimentaria se convierte en producción de alimentos tóxicos y cancerígenos.
Por otra parte, la sociedad de consumo a ultranza no produce objetos perfectos, sino maquinillas fácilmente deteriorables (si se quiere un buen cuchillo, será mejor comprarlo en África; en Estados Unidos después de la primera utilización se rompe) y la civilización tecnológica se va convirtiendo en una sociedad de objetos usados e inservibles; mientras que en el campo asistimos a deforestaciones, abandono de cultivos, contaminación de las aguas, de la atmósfera y de las plantas, desaparición de especies animales y fenómenos parecidos, por lo que la necesidad, si no de judías, sí de una inyección de elementos genuinos, se hace cada vez más apremiante.
6. EL NEONOMADISMO
El hecho de que en la actualidad se viaje a la Luna, se transmita vía satélite y se inventen nuevas sustancias corresponde perfectamente a la otra cara, por lo demás desconocida, de la Edad Media a caballo entre los dos milenios y que se define como la época de una primera e importantísima revolución industrial: en el transcurso de tres siglos se inventaron los estribos, la collera con horcate, que potencia el rendimiento del caballo, el timón posterior articulado, que permite barloventear a las embarcaciones, es decir, navegar contra el viento, y el molino de viento. Aunque no lo parezca, eran escasas las oportunidades que un hombre tenía en su vida de visitar Pavía y muchas en cambio de ir a Santiago de Compostela o a Jerusalén. La Europa medieval estaba surcada por vías de peregrinación (catalogadas en sus curiosas guías turísticas, que citaban las iglesias abaciales como hoy se citan los moteles y los Hilton), del mismo modo que nuestros cielos están surcados por líneas aéreas que hacen más fácil viajar de Roma a Nueva York que de Spoleto a Roma.
Se podría objetar que la sociedad seminómada medieval era una sociedad de viajes inseguros; partir significaba hacer testamento (recuérdese la partida del viejo Anne Vercos en La anunciación a María, de Paul Claudel); viajar significaba encontrar bandoleros, bandas de vagabundos y fieras. Pero la idea del viaje moderno como obra maestra de comodidad y seguridad hace ya tiempo que se malogró, y atravesar los diversos controles electrónicos y las inspecciones antisecuestros para subir a un jet restituye más o menos la antigua sensación de inseguridad, que presumiblemente está destinada a aumentar.
7. LA INSECURITAS
«Inseguridad» es una palabra clave: hay que insertar este sentimiento en el marco de las angustias milenarísticas o «quiliásticas»: el mundo llega a su fin, una catástrofe final pondrá término al milenio. Está demostrado ahora que los famosos terrores del año 1000 fue ron una leyenda, pero también está demostrado que todo el siglo X estuvo recorrido por el temor del fin del mundo, aunque hacia el declinar del milenio la psicosis estuviera ya superada. En lo que respecta a nuestros días, los temas recurrentes de la catástrofe atómica y de la catástrofe ecológica bastan para indicar fuertes corrientes apocalípticas. El correctivo utópico era entonces la idea de la renovatio impera¡; hoy consiste en esa maleable suficiencia de «revolución». Ambas ideas no carecen de sólidas perspectivas reales, a pesar de los desfases finales con respecto al proyecto de partida (no será el Imperio quien se renueve, sino que serán el renacer comunal y las monarquías nacionales quienes disciplinen la inseguridad). Pero la inseguridad no es sólo «histórica»; es también psicológica; forma parte de la relación hombre-paisaje, hombre-sociedad. En la Edad Media, se vagaba de noche por los bosques sintiéndolos poblados de presencias maléficas, nadie se aventuraba fácilmente fuera de los lugares habitados, se iba armado; condiciones a las que se encamina el habitante de Nueva York, que después de las cinco de la tarde no pone el pie en Central Park, o se cuida muy mucho de coger equivocadamente un metro que lo deje en Harlem o evita utilizar este medio de transporte después de medianoche si no va acompañado, e incluso antes si es una mujer. Mientras las fuerzas de policía comienzan a reprimir por todas partes los atracos y pillajes mediante indiscriminadas masacres de culpables e inocentes, se instaura la práctica del robo revolucionario y del rapto de embajadores, del mismo modo que un cardenal y su séquito podían ser capturados por cualquier Robin Hood, para ser canjeados por un par de alegres camaradas del bosque destinados a la horca o a la rueda.
Un último toque al cuadro de la inseguridad colectiva resulta el hecho de que como entonces, y contrariamente a los usos establecidos por los estados liberales modernos, ya no se declara la guerra (salvo al final del conflicto, véase el caso de India y Pakistán) y no se sabe nunca si dos países se encuentran en estado de beligerancia o no. En fin, basta ir a Livorno, Verona o Malta para advertir que las tropas del Imperio permanecen de guarnición en los diferentes territorios nacionales; se trata de ejércitos multilingües con unos almirantes continuamente tentados a usar estas fuerzas para guerrear (o hacer política) por cuenta propia.
8. LoS ERRANTES
Por estos anchos territorios dominados por la «insecuritas» vagan bandas de marginados, místicos o aventureros. Al lado de los estudiantes que, en la crisis general de las universidades y gracias a becas completamente incoherentes, se vuelven itinerantes y recu rren sólo a profesores no sedentarios rechazando sus propios «instructores naturales», tenemos bandas de hippies -verdaderas órdenes mendicantes-, que viven de la caridad pública en su búsqueda de una mística felicidad (entre droga y gracia divina no hay demasiada diferencia, incluso varias religiones no cristianas atisban entre los pliegues de la felicidad química). Las poblaciones locales no los aceptan y los persiguen, y, cuando hayan sido expulsados de todos los albergues juveniles, el hermano de las flores escribirá que allí se encuentra la perfecta alegría. Como en la Edad Media, el límite entre el místico y el ladrón es mínimo, y Manson no es más que un monje que se ha excedido, como sus antecesores, en los ritos satánicos (por otra parte, también cuando un hombre con poder resulta molesto al gobierno legítimo, lo envuelven, como hizo Felipe el Hermoso con los templarios, en un escándalo de orgías sexuales). Excitación mística y rito diabólico están muy próximos, y Gilles de Rais, quemado vivo por haber devorado muchos niños, había sido compañero de armas de Juana de Arco, guerrillera carismática como lo fuera el Che. Otras formas afines a las de las órdenes mendicantes son por el contrario reivindicadas en otra clave por grupos politizados, y el moralismo de la unión de los marxistas leninistas tiene raíces monásticas, con su llamado a la pobreza, a la austeridad de costumbres y al «servicio del pueblo».
Si estas comparaciones parecen disparatadas, piénsese en la enorme diferencia que, bajo la aparente cobertura religiosa, había entre monjes contemplativos y holgazanes, que en la clausura conventual no hacían nada, franciscanos activos y populistas, y dominicos doctrinarios e intransigentes, todos ellos voluntariamente marginados, pero de manera diferente, del contexto social corriente, despreciado por decadente, simbólico, fuente de neurosis y «alienación». Estas sociedades de innovadores, divididas entre una furiosa actividad práctica al servicio de los desheredados y una violenta discusión teológica, estaban desgarradas por recíprocas acusaciones de herejía y continuas excomuniones y rechazos. Cada grupo producía sus propios disidentes y sus propios heresiarcas. Los ataques que se hacían mutuamente dominicos y franciscanos no son diferentes de los que se hacen unos a otros trotskistas y estalinistas, ni es esto el signo, arbitrariamente señalado, de un desorden sin objeto, sino que, por el contrario, es el signo de una sociedad en la que nuevas fuerzas buscan nuevas imágenes de vida colectiva y descubren que sólo pueden imponerlas a través de la lulcha contra los «sistemas» establecidos, practicando una consciente y rigurosa intolerancia teórica y práctica.
9. LA AUCTORITAS
La práctica del recurso a la auctoritas es un aspecto de la cultura medieval que una óptica laica, iluminista y liberal nos ha llevado, por un exceso de obligada polémica, a juzgar mal y a deformar. El estudioso medieval aparenta siempre no haber inventado nada y cita continuamente una autoridad precedente. Serán los padres de la Iglesia Oriental, será Agustín, serán Aristóteles o las Sagradas Escrituras o estudiosos del siglo anterior, pero jamás debe sostenerse nada nuevo, si no es haciéndolo aparecer como ya dicho por algún predecesor. Si lo pensamos bien, es lo opuesto de lo que se hará desde Descartes hasta nuestro siglo, en que el filósofo o el científico de valía son exactamente aquellos que hayan aportado algo nuevo (lo mismo vale para el artista desde el romanticismo o, quizá, desde el manierismo en adelante). Exactamente lo contrario de lo que hace el hombre medieval. Así, el discurso cultural medieval parece, desde fuera, un extenso monólogo carente de diferencias, porque todos procuran usar el mismo lenguaje, las mismas citas, los mismos argumentos, el mismo léxico, y para un oyente externo parece que siempre se dijera la misma cosa, exactamente como le sucede a quien asiste a una asamblea estudiantil o lee la prensa de los grupúsculos extraparlamentarios o los escritos de la revolución cultural.
En realidad, el estudioso de temas medievales sabe reconocer diferencias fundamentales, del mismo modo que el político de hoy se orienta fácilmente y distingue diferencias y desviaciones entre intervención e intervención parlamentaria y sabe clasificar inmediatamente a su interlocutor en tal o cual bando. Y no ignora tampoco que el hombre medieval sabe muy bien que con la auctoritas se puede hacer lo que se quiera: «La autoridad tiene una nariz de cera, que puede deformarse como se quiera», dice Alain de Lille en el siglo XII. Pero ya antes que él Bernard de Chartres había dicho: «Somos como enanos en hombros de gigantes»; los gigantes simbolizan la autoridad indiscutible, mucho más lúcidos y clarividentes que nosotros, pero nosotros, pequeños como somos, cuando nos sostenemos sobre ellos, vemos más lejos. Existía por tanto, por un lado, la conciencia de estar innovando y avanzando, y por otro, la innovación debía apoyarse en un corpus cultural que asegurase ciertas persuasiones indiscutibles y un lenguaje común. Lo que no era sólo dogmatismo (aunque a menudo llegaba a serlo), sino que constituía el modo en que el hombre medieval hacía frente al desorden y a la disipación cultural de la baja romanidad, al crisol de ideas, religiones, promesas y lenguajes del mundo helenístico, donde cada uno se encontraba solo con su tesoro de sabiduría. Ante todo había que reconstruir una temática, una retórica y un léxico comunes, en los cuales poder reconocerse, pues de otro modo no era posible comunicarse y no se podía tender un puente (que era lo que importaba) entre los intelectuales y el pueblo, que era lo que hacía, de modo personal y paternalista, el intelectual medieval, a diferencia del griego y el romano.
La actitud de los grupos políticos juveniles es hoy exactamente del mismo tipo, representa la reacción contra la disipación de la originalidad romántico-idealista y contra el pluralismo de las perspectivas liberales, consideradas como coberturas ideológicas que, bajo la pátina de la diferencia de opiniones y de métodos, ocultan la sólida unidad del dominio económico. La investigación de textos sagrados (sean de Marx o de Mao, del Che o de Rosa Luxemburgo) tiene ante todo la función de restablecer una base del discurso común, un corpus de autoridad reconocible sobre el cual instaurar el juego de las diferencias y de las propuestas que se contraponen. Todo ello realizado con una humildad totalmente medieval y exactamente opuesta al espíritu moderno, burgués, surgido del Renacimiento: ya no cuenta la personalidad de quien propone y la propuesta no debe presentarse como descubrimiento individual, sino como fruto de una decisión colectiva, siempre rigurosamente anónima. Así, una reunión asamblearia se desarrolla como una quaestio disputata.- la cual daba al extraño la impresión de un juego monótono y bizantino, cuando en ella se debatían no sólo los grandes problemas del destino del hombre, sino también las cuestiones concernientes a la propiedad, la distribución de la riqueza y las relaciones con el Príncipe, o la naturaleza de los cuerpos terrestres en movimiento y de los cuerpos celestes inmóviles.
10. LAS FORMAS DEL PENSAMIENTO
Con un rápido cambio de escenario (en lo que respecta al mundo actual), pero sin apartarnos un ápice del paralelo con la Edad Media, henos aquí en un aula universitaria donde Chomsky divide gramaticalmente nuestros enunciados en elementos atómicos que se ramifican de manera bífida, o Jakobson reduce a trazos binarios las emisiones fonológicas, o Lévi-Strauss estructura la vida parental y la trama de los mitos en juegos antinómicos, o Barthes lee a Balzac, Sade e Ignacio de Loyola, como el erudito medieval leía a Virgilio, persiguiendo ilusiones opuestas y simétricas. Nada más próximo al juego intelectual medieval que la lógica estructuralista, como nada se le parece más, a fin de cuentas, que el formalismo de la lógica y de la ciencia física y matemática contemporáneas. No debe asombrarnos que en el propio territorio antiguo se puedan encontrar paralelos con el debate dialéctico de los políticos o con la descripción matematizada de la ciencia, pues estamos parangonando una realidad en acto con un modelo condensado. Pero se trata, en ambos casos, de dos modos de afrontar la realidad que carecen de paralelos exactos en la moderna cultura burguesa y que dependen, tanto uno como otro, de un proyecto de reconstitución frente a un mundo del que se ha perdido o rechazado la imagen oficial.
El político, apoyándose en la autoridad, argumenta sutilmente para fundar sobre bases teóricas una praxis de formación; el científico, a través de clasificaciones y diferenciaciones, trata de volver a dar forma a un universo cultural que, como el universo grecorromano, ha estallado por exceso de originalidad y por la confluencia conflictiva de aportes demasiado diversos: oriente y occidente, magia, religión y derecho, poesía, medicina o física. Se trata de demostrar que existen unas abscisas del pensamiento que permiten recuperar a modernos y primitivos bajo la bandera de una misma lógica. Los excesos formalistas y la tentación antihistórica son los mismos que encontramos en las discusiones escolásticas, así como la tensión pragmática y modificadora de los revolucionarios, que entonces se llamaban reformadores o heréticos a secas, debe (como decía) apoyarse en furibundas diatribas teóricas y cada matiz teórico implica una praxis diferente. Incluso las discusiones entre san Bernardo, partidario de un arte sin imágenes, terso y riguroso, y Suger, partidario de la catedral suntuosa y pululante de mensajes figurativos, tienen correspondencias, a diferentes niveles y en claves diferentes, con la oposición entre constructivismo soviético y realismo socialista, entre abstractos y neobarrocos, entre teóricos rigoristas de la comunicación conceptual y partidarios macluhanianos de la comunidad global de la comunicación visual.
11. EL ARTE COMO BRICOLAJE
Sin embargo, cuando se pasa a los paralelos culturales y artísticos, el panorama se vuelve mucho más complejo. Por una parte, tenemos una correspondencia bastante perfecta entre dos épocas que,de modo diferente, con iguales utopías educativas e igual enmascaramiento ideológico de un proyecto paternalista de dirección de las conciencias, tratan de borrar la diferencia entre cultura docta y cultura popular a través de la comunicación visual. Ambas son épocas en que la élite selecta razona sobre textos escritos con mentalidad alfabética, pero después traduce en imágenes los datos esenciales del saber y las estructuras sustentantes de la ideología dominante. En la Edad Media, cultura de lo visual, la catedral es el gran libro de piedra, y en efecto es el manifiesto publicitario, la pantalla televisiva, el místico tebeo que debe contarlo y explicarlo todo, los pueblos de la tierra, las artes y los oficios, los días del año, las estaciones de siembra y cosecha, los misterios de la fe, los episodios de la historia sagrada y profana y la vida de los santos (grandes modelos de conducta, como hoy lo son divos y cantantes, élite sin poder político, como diría Francesco Alberoni, pero con enorme poder carismático).
Junto a esta sólida empresa de cultura popular se desarrolla el trabajo de composición y collage que la cultura docta ejerce sobre los detritus de la cultura del pasado. Tomemos una caja mágica de Cornell o de Armand, un collage de Max Ernst o una máquina inútil de Munari o de Tinguely, y nos encontraremos en un paisaje que nada tiene que ver con el gusto estético medieval. En poesía son centones y acertijos, los kenning irlandeses, los acrósticos, los entramados verbales de múltiples citas, que recuerdan a Pound y a Sanguineti; los juegos etimológicos creados por Virgilio de Bigorra e Isidoro de Sevilla, que hacen tan Joyce (Joyce lo sabía), los ejercicios de composiciones temporales de los tratados de poética, que parecen un programa para Godard, y, sobre todo, la afición por la recopilacióny el inventario, que entonces se concretaba en los tesoros de los príncipes o de las catedrales, en los que se reunía indistintamente una espina de la corona de Jesús, un huevo encontrado dentro de otro huevo, un cuerno de unicornio, el anillo de compromiso de san José y el cráneo de san Juan a la edad de doce años (sic).'
1. Objetos que contiene el tesoro de Carlos IV de Bohemia.- el cráneo de san Adalberto,
una espina de la corona de Jesús, trozos de la Cruz, mantel de la la espada de san Esteban
última Cena, un diente de santa Margarita, un trozo de hueso de san Vital, una costilla de santa Sofía, el mentón de san Eóbano, costilla de ballena, colmillo de elefante, vara de Moisés, vestidos de la Virgen. Objetos del tesoro del duque de Berry: un elefante disecado, un basilisco, maná encontrado en el desierto, cuerno de unicornio, coco, anillo de compromiso de san José. Descripción de una exposición depop-art y nouveau realisme.- una mufieca despanzurrada de cuyo vientre asoman cabezas de otras muñecas, un par de gafas con ojos pintados, cruz con botellas de Coca-cola clavadas y una lamparilla en el centro, retrato de Marilyn Monroe multiplicado, ampliación de una tira de Dick Tracy, silla eléctrica, mesa de ping-pong con pelotas de yeso, partes de automóviles comprimidas, casco de motorista decorado al óleo, pila eléctrica de bronce sobre pedestal, caja conteniendo tapones de botella, mesa vertical con plato y cuchillo, cajetilla de Gitanes y ducha colgante sobre paisaje al óleo.
Dominaba una total indiferenciación entre objeto estético y objeto mecánico (un autómata en forma de gallo, artísticamente cincelado, joya cinética si alguna vez la hubo, le fue regalado a Carlomagno por Harun al-Rashid), y no existía diferencia entre objeto de «creación» y objeto curioso, ni existía distinción entre lo artesanal y lo artístico, entre «múltiple» y ejemplar único y, sobre todo, entre hallazgo curioso (la lámpara liberty como el diente de ballena) y obra de arte. Todo ello dominado por un sentido chillón del color y de la luz como elemento físico de goce, y no contaba si, allí, había vasos de oro incrustados de topacios que reflejaban los rayos del sol refractados por una vidriera de iglesia, y, aquí, la orgía multimedia de cualquier Electric Circus, con proyecciones polaroid cambiantes y acuosas.
Decía Huizinga que, para comprender el gusto estético medieval, hay que pensar en el tipo de reacción que experimenta un burgués asombrado ante el objeto curioso y precioso. Huizinga pensaba en términos de sensibilidad estética posromántica; hoy encontraríamos que este tipo de reacción es el mismo que experimenta un joven ante un póster que representa un dinosaurio o una motocicleta, o ante una caja mágica transistorizada en la que giran haces luminosos, a mitad de camino entre la miniatura tecnológica y la promesa de ciencia ficción, con elementos de orfebrería bárbara.
Nuestro arte, como el medieval, es un arte no sistemático, sino aditivo y compositivo, hoy como entonces coexiste el experimento elitista refinado con la gran empresa de divulgación popular (la relación miniatura-catedral es la misma que existe entre el Museum of Modern Art y Hollywood), con intercambios y préstamos recíprocos y continuos: el aparente bizantinismo, el gusto desaforado por la colección, el catálogo, la reunión, el amontonamiento de cosas diferentes se deben a la exigencia de descomponer y reevaluar los detritus de un mundo precedente, quizás armonioso, pero ahora insólito; un mundo a vivir, diría Sanguineti, como una Palus Putredinis que hubiera sido cruzada y olvidada. Mientras Fellini y Antonioni experimentan sus Infiernos y Pasolini sus Decamerones (y el Orlando de Ronconi no es exactamente una fiesta renacentista, sino un misterio medieval representado en la plaza para el pueblo llano), hay quien intenta desesperadamente salvar la cultura antigua, creyéndose investido de un mandato intelectual, y se acumulan las enciclopedias, los digestos, los almacenes electrónicos de la información con los que Vacca contaba para transmitir a la posteridad un tesoro de saber que corre el riesto de disolverse en la catástrofe.
12. Los MONASTERIOS
Nada más parecido a un monasterio (perdido en el campo, rodeado de hordas bárbaras y extranjeras, habitado por monjes que no tienen nada que ver con el mundo y que realizan sus investigaciones particulares) que un campus universitario norteamericano. A veces el Príncipe llama a uno de esos monjes y lo convierte en su consejero, enviándolo a Catay como embajador; y el monje pasa con indiferencia del claustro al siglo, se convierte en hombre de poder y trata de gobernar el mundo con la misma aséptica perfección con que coleccionaba sus textos griegos. Llámese Gerberto de Aurillac o McNamara, Bernardo de Chiaravalle o Kissinger, tanto puede ser hombre de paz como de guerra (como Eisenhower, que ganó algunas batallas y después se retiró al monasterio para convertirse en director de college, sin perjuicio de volver al servicio del Imperio cuando la multitud apeló a él como héroe carismático).
Pero es dudoso si corresponderá a estos centros monásticos la tarea de registrar, conservar y transmitir el legado de la cultura pasada, acaso mediante complicados aparatos electrónicos (como sugiere Vacca) que la restituyan poco a poco, estimulando su reconstrucción, sin jamás revelar a fondo todos los secretos. La otra Edad Media produjo, en sus finales, un Renacimiento que se divertía haciendo arqueología, pero en realidad la Edad Media no realizó una obra de conservación sistemática, sino de destrucción casual y con servación desordenada: perdió manuscritos esenciales y salvó otros del todo irrisorios, raspó poemas maravillosos para escribir, sobre su pergamino, adivinanzas o plegarias, falsificó los textos sagrados interpolando pasajes, y de esta manera escribía «sus» libros. La Edad Media inventó la sociedad comunal, sin haber tenido noticias precisas sobre la polis griega; llegó a China, creyendo encontrar hombres con un solo pie o con la boca en el vientre, y, posiblemente, llegó a América antes que Colón, sirviéndose de la astronomía de Ptolomeo y la geografía de Eratóstenes...
13. LA TRANSICIÓN PERMANENTE
De esta nuestra nueva Edad Media se ha dicho que será una época de «transición permanente», para la cual habrá que utilizar nuevos métodos de adaptación: el problema no radicará tanto en cómo conservar científicamente el pasado, sino más bien en elaborar hipótesis sobre la explotación del desorden, entrando en la lógica de la conflictividad. Nacerá, como está naciendo ya, una cultura de la readaptación continua, nutrida de utopía. Así es como el hombre medieval inventó la universidad, con la misma despreocupación con que los clérigos errantes de hoy la están destruyendo, y, ojalá, transformando. La Edad Media conservó a su modo la herencia del pasado, pero no por hibernación, sino por retraducción y reutilización continua: fue una inmensa operación de bricolaje, en equilibrio entre nostalgia, esperanza y desesperación.
Bajo su apariencia inmovilista y dogmática, constituyó, paradójicamente, un momento de «revolución cultural». Todo el proceso estuvo caracterizado de manera natural por pestilencias y estragos, intolerancia y muerte. Nadie dice que la nueva Edad Media represente una perspectiva del todo alegre. Como decían los chinos para maldecir a alguien: «Así vivas en una época interesante». -
MURIO JOSE LUIS MANGIERI, PROMOTOR FUNDAMENTAL DE LA POESIA
Final para el editor de la entrega y pasión absolutas
El creador de La Rosa Blindada, Ediciones Caldén, Ediciones del 80 y Libros de Tierra Firme construyó catálogos en los que se puede advertir diversidad, coherencia y calidad, su modo de apoyar la obra tanto de autores noveles como consagrados.
Por Silvina Friera
A diferencia de la mayor parte de los mortales, José Luis Mangieri, que murió el sábado a los 83 años, parece haber vivido unas cuantas vidas en lugar de una sola. Quizá la única manera de empezar a digerir lentamente la idea de que ya no se lo verá, como buen pilgrim fathers del barrio de Floresta, caminando por la calle Mercedes, o pateando la avenida Corrientes con su galera-valija de donde sacaba siempre un librito, sea tratando de aprender a conjugar el pretérito imperfecto, ese tiempo verbal tan fúnebre. Era el Macho, para familiares y vecinos; era Cauli, apodo que le pusieron los jóvenes poetas que empezaron a publicar en los años ’90 –porque se parecía al jefe de la serie británica Los profesionales–; era la Bruja de la calle Corrientes. Era, también, ilustrísimo, el último apelativo que aceptó cuando el año pasado la Legislatura de la ciudad lo declaró Ciudadano Ilustre. Era un tipazo tan jovial y pasional, tan abierto a lo que pasaba a su alrededor, que pronto agrandó su familia. Además de sus hijos Martín y Andrea, sumó al poeta Fabián Casas como hijo adoptivo. Ricardo Piglia lo definió como “alguien capaz de organizar y de trabajar en la construcción de redes y circulaciones múltiples”; redes que él tejió pacientemente desde la creación de la editorial y revista La Rosa Blindada, y que continuó con Ediciones Caldén, Ediciones del 80 y Libros de Tierra Firme, las cuatro editoriales más prestigiosas de las muchas que inventó, con catálogos en los que se puede advertir la diversidad, coherencia y elección de títulos donde siempre convivieron autores nóveles y consagrados.
Mangieri nació el 14 de diciembre de 1924 en un conventillo de Parque Patricios, sobre la calle Salcedo. Su padre fue un obrero anarquista, milonguero y “muy mujeriego”, como el propio editor y poeta recordaba en sus memorias Es rigurosamente cierto (Libros del Rojas), título que remite a una frase que Mangieri solía repetir cuando reafirmaba algo demencial que estaba contando. “Toda la amplitud que tuve en mi vida política e intelectual se la debo al conventillo, donde conviví con una enorme cantidad de obreros y donde también estaba, por supuesto, la prostituta que se llamaba María y nos regalaba caramelos los domingos”, decía el poeta. Cuando en los años ’40 leyó El violín del diablo y Miércoles de ceniza, de Raúl González Tuñón, sintió por primera vez que la poesía “era la exaltación de la belleza a través de la palabra”. Tuñón le dio vuelta literalmente la cabeza y empezó a escribir poemas. Aunque inició la carrera de odontología en 1944 –obligado por su padre, que era amigo de un dentista anarquista que le había prometido que le dejaba el consultorio con la clientela–, duró apenas dos años. Como la vida familiar se puso espesa, sin llegar a una violencia extrema, cuando dejó odontología, Mangieri se fue a Bariloche, donde tenía unos primos pintores de brocha gorda. Trabajó como peón de pintura durante seis meses, y le compraba el pan a Priebke, el criminal nazi. Se quedó en esa ciudad patagónica cinco años por un “romance ideal” con una alemana de 38 años (él, entonces, tenía 21).
Después de su regreso de Bariloche, se afilió al Partido Comunista en 1953. En esa época, en que Mangieri reconocía que era “brutalmente gorila”, la opción por el PC no se explicaba solamente por su antiperonismo. Existían otras razones tanto o más poderosas como su interés por la cultura. El PC tenía varias editoriales importantes como Lautaro y Futuro, y manejaba todos los teatros independientes: Fray Mocho, La Máscara, Teatro Nuevo y Del Pueblo, entre otros. Trabajó hasta 1959 en el Instituto Argentino–Ruso, donde editó una revista, y hacia el comienzo de los años ’60 se repartía entre sus trabajos en Eudeba, en la compañía de seguros Franco-Argentina y como corrector y periodista en los diarios Crítica, Democracia y El Popular. Mangieri estuvo preso en cuatro ocasiones, la última durante el gobierno de José María Guido (1962-1963), y compartió la cárcel con Osvaldo Bayer y Juan Gelman. Cuando decidió convertirse en editor independiente en 1962, de la Eudeba de Boris Spivacow copió la idea de vender cuatro libros en un paquete, haciendo una preventa para financiarlos. La editorial se llamó Ediciones Horizonte, pero posteriormente adoptó el nombre de La Rosa Blindada, en homenaje al libro escrito por Tuñón sobre la insurrección de los mineros de Asturias. La revista, que también se llamó como el libro de Tuñón, apareció en octubre de 1964 y tuvo una tirada de 10 mil ejemplares hasta el cuarto número. Los uniformados de Onganía clausuraron La Rosa Blindada, que sacó su último número –el noveno– en septiembre de 1966. Además de Mangieri y Carlos Alberto Brocato en calidad de directores, el staff editorial incluía a Gelman, Roberto Cossa, Octavio Getino, Roberto Raschella y Javier Villafañe, entre otros.
El editor y poeta se alineó con China, y más tarde con Vietnam, cuando comenzó el enfrentamiento chino-soviético, mientras que el PC argentino seguía a rajatabla las directivas de Moscú. Mangieri publicó en Ediciones Horizontes los libros de Vo Nguyen Giap y comenzó a editar las obras completas de Mao. Desde la dirigencia del PC lo tildaron de “foquista” y “militarista”. La conducta contestaria de Mangieri derivó en su expulsión del partido. No fue el único: también expulsaron a Gelman, a Cossa, a Andrés Rivera y a Juan Carlos Portantiero, entre otros. “Para cuando salió el primer número de La Rosa Blindada, ya éramos desclasados –recordaba Mangieri–. Pero después de los primeros números, nos convertimos en parias totales.” Viajó a China en 1966, con Rivera, una experiencia que calificó de emocionante desde cualquier punto de vista. “A propósito de las fábricas, algo que nos impresionó mucho fue que cada obrero tenía su ropero, y en él, con su ropa, un fusil. Dicho de otro modo: la clase obrera estaba armada, algo impensable en la Argentina de Perón, porque, contrariando los deseos de Eva –que había querido armar a la clase obrera–, arrugó”, subrayaba el poeta y editor.
Caradura como era, Mangieri les pidió a los chinos –que le habían prometido pagarle una semana en París–, prolongar su estadía en Francia por un mes, donde conoció a François Maspero, un gran editor de izquierda. “Nosotros nos politizamos, siguiendo la realidad argentina, pero teniendo en cuenta la experiencia editorial de Maspero. En América latina pudimos hacer lo que hicimos en alguna medida porque los yanquis tenían las manos atadas con Vietnam: una vez que se desataron, se encargaron de nosotros. En los ’70, los libros de Giap se vendían en las estaciones de subte, en Tribunales, en Palermo. El librero Damián Carlos Hernández, al que siempre le llevaba las novedades, me dijo un día: ‘Con tal de que tenga el pie de La Rosa Blindada, traeme la edición completa’.” Mangieri era consciente de que formó a toda una generación de lectores con los libros de poesía, ensayo y teatro que editó en la década del ’60. “No fuimos grandes genios creadores, nos empujó la historia, interpretamos correctamente el momento que se vivía. La del ’60 fue una década de oro, lo mismo que la del ’22, con el grupo de Boedo y Florida, con Roberto Arlt, Borges, Elías Castelnuovo. Los grandes escritores que tenemos hoy vienen de esa década brillante que lamentablemente no se volvió a repetir.”
No fue un militante orgánico del Ejército Revolucionario del Pueblo, pero Mangieri siempre admitió que tuvo una estrecha relación con el ERP. Editó un par de libros, entre otros uno sobre el Quinto Congreso del ERP. “Ya sobre el golpe, andábamos dando vueltas con ese libro en unas bolsas llenas de maíz”, confesaba el editor. Pocos días después del golpe de 1976 leyó en un diario una frase de esas que ponen los pelos de punta. “Un general dijo: ‘Terminamos con la literatura subversiva, ahora tenemos que empezar con los que editaron estos libros’. Yo, lógicamente, me di por aludido”, admitía el editor y poeta. Su mujer y su hija se instalaron por un tiempo en Cipolletti, su hijo Martín en Bariloche y Mangieri optó por la casa de su tía Raquela, en Parque Patricios. “No me fui por varias razones, así como los que se fueron habrán tenido sus propias razones. Entre mis propias razones hay una que tiene un peso enorme: si yo, con algunos de los libros que publiqué, tuve que ver con que hubiese gente que se decidiera a tomar el camino de la lucha armada, ¿cómo me iba a ir? ¿Qué, acaso alguien se imagina que uno podría mandarse a mudar y después mandar saludos desde París? –razonaba Mangieri–. Creo que quedarme era mi responsabilidad política y que no habría tenido derecho de irme.”
Había que empezar de nuevo. Y Mangieri lo hizo, un año antes de que terminara la dictadura, cuando fundó su última editorial, Libros de Tierra Firme, donde publicó, entre otros, todos los libros de Gelman (que entonces no podía volver a la Argentina), a Joaquín Giannuzzi, Leónidas Lamborghini, Alberto Szpunberg, Daniel Freidemberg, Daniel Saimolovich, Juana Bignozzi, Diana Bellessi, Martín Prieto, Jorge Aulicino, Irene Gruss, Jorge Fondebrider, Daniel García Helder, Martín Gambarotta, Osvaldo Aguirre y Casas, entre tantos otros. Aunque en 1963 publicó su primer libro de poesía, 15 poemas y un títere, siempre siguió escribiendo poemas. “Si se te pudrió un versito, se te pudrió todo. Como género, la poesía exige del lector una entrega absoluta, por más que Oliverio Girondo escribió aquel famoso libro Veinte poemas para ser leídos en el tranvía. No se puede leer la poesía en el tranvía, no porque no haya tranvías sino porque la poesía te obliga a una entrega total.” Quizá por esa exigencia que se imponía como poeta demoró cuarenta y cinco años en publicar su último libro, el recientemente editado Poemas del amor y la guerra (Ediciones en Danza), que a pesar de su enfermedad, pudo llegar a ver. Publicó más de 800 títulos de poesía, narrativa, teatro y ensayo. Y es rigurosamente cierto que, como señala Casas, a fuerza de haber hecho bien su trabajo, éste “se volvió invisible”. En las últimas dos líneas de sus memorias, Mangieri anticipó lo que bien podría ser su epitafio. “Me gustaría que la gente dijera de mí: ‘Con pasión, hizo lo que pudo’. Sería un buen final.” -
Julio Cortázar
Retrato de Julio Cortázar por su pintor favorito y mejor amigo
Julio Silva, uno de los personajes del libro La vuelta al día en ochenta mundos y quien diseñó las tapas de Rayuela y Bestiario volvió a la Argentina después de 25 años.
Por: Marina Oybin
Julio pluma y Julio pincel", así los llamaban a Julio Cortázar y a su mejor amigo, Julio Silva, artista plástico, escultor y diagramador. Tres décadas de amistad. Más aún: "una simbiosis perfecta", dirá Silva, que pisó Buenos Aires tras veinticinco años de haber vivido en París y en sus "refugios" de Italia y Grecia. Regresó para presentar dos muestras: en el centro cultural Archibrazo, "Pálidos Palimpsestos", que reúne una serie de dibujos sobre papeles japoneses, y en Asunto galería, "El negro es un color", que integra tintas recientes con libros hechos a dúo, claro, con su entrañable amigo Cortázar.
Se conocieron en 1955, cuando Silva, después de estudiar en el taller de Battle Planas, decidió probar suerte en París. Muy pronto empezaron a trabajar juntos: "Cortázar se quejaba mucho de la impresión y la diagramación de sus libros, le ofrecí mi colaboración y así surgieron las tapas para Rayuela, Todos los fuegos el fuego y Bestiario", dice Silva en diálogo con Clarín.
Amante del libro como objeto de arte y bibliógrafo empedernido, Silva hacía los dibujos, buscaba fotos para las tapas y diagramaba. Y hasta llegó a convertirse en uno de los personajes de La vuelta al día en 80 mundos. En Asunto galería se exhiben ocho ejemplares del libro Silvalandia: cuentos breves de Cortázar inspirados en dibujos de Silva (350 dólares). Hay también un ejemplar de Les Discours du Pince- Gueule (El pincha Jeta, de 1966), el primer libro de cuentos que Cortázar escribió en francés, con litografías de Silva y firmado por ambos (1.500 euros). "Nuestra idea era que las ilustraciones no fueran muy apropiadas para el texto, para que la historia y el dibujo tuvieran fuerza propia", explica Silva.
En tanto tiempo compartido, hubo experiencias que dejaron huella, y que revelan la intensa sensibilidad que los unía. Una de esas, sin dudas, fue cuando decidieron acompañar "Muñeca rota" (en la primera edición de Ultimo Round) con una serie de fotos. "Como se trataba de la historia de una muñeca descuartizada, fuimos juntos a comprar una -dice Silva-. La llevamos al departamento de Cortázar y le quitamos los brazos y las piernas. Yo la iba moviendo y él tomaba las fotos. Después, durante todo el día, no pudimos hablarnos ni mirarnos por la culpa. Lo vivimos como algo sádico".
En París, desde luego, compartían charlas, comidas y asados con sus amigos Saúl Yurkievich, Arnaldo Calveyra, Sara Facio, Alejandra Pizarnik, Luis Tomasello y Nelly Kaplan. Cortázar ejercía una especie de atracción hipnótica. "Cada vez que cenábamos en casa, llegaba y contaba una historia a partir de lo que había visto en el viaje en metro: todos quedaban subyugados por la manera en que narraba. Era un cuento para publicar". En esos años, en las fiestas en la casa de Cortázar en Saignon, en la Provence, no faltaban García Márquez y Carlos Fuentes. "No hablaban de literatura", confiesa Silva.
Ya en 1982, cuando murió Carol Dunlop, la última esposa de Cortázar, Silva le ofreció a su amigo una escultura para la tumba. Y su respuesta estremece: "Esta -dijo señalando la pieza- será para ella y también para mí", afirma Silva. Y agrega: "Me pidió que no pusiera esposa de Julio Cortázar porque ella valía por sí misma". Dos años después, el autor de Rayuela sería enterrado junta a ella, al pie de aquella escultura, Despedida con sonrisa.
¿Cómo era el Cortázar más íntimo? "Muy solitario. No se reunía con la elite literaria y nunca andaba detrás de editores. Trabajaba sólo medio tiempo como traductor en la UNESCO, para tener seis meses libres y leer, escribir, escuchar jazz, tocar la trompeta y tomarse unos whiskies. Era un tipo generoso y cargado de humor", recuerda Silva del hombre con eterno rostro de niño que desató impensados universos en la literatura latinoamericana. -
Julio Cortázar
Instrucciones para llorar
Instrucciones para llorar. Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos. -
El quebracho ya no es un árbol
Movimiento Patriótico Revolucionario Quebracho
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Insignia oficial del MPR Quebracho
Bandera y militantes de la agrupación en acto a cuatro años del cacerolazoQuebracho, cuyo nombre oficial es Movimiento Patriótico Revolucionario Quebracho (MPR Quebracho), es una agrupación política que se reivindica como un movimiento revolucionario argentino. Según sus propios materiales de difusión se definen de la siguiente manera: "una organización política que lucha por la liberación nacional y social de nuestra Patria. Por un país socialmente justo, económicamente independiente y políticamente soberano. Por la Revolución Nacional Antiimperialista".
Si bien Quebracho propone un ideario de izquierda, promoviendo la abolición de la propiedad privada, la disminución de la pobreza y la gestión popular de la justicia y la política, sus tácticas de acción, que incluyen la provocación, la agresión, la violencia física, el enfrentamiento con la policía y el ataque a instituciones públicas y privadas, no le han hecho fácil mantener buenas relaciones con otras organizaciones de izquierda, y no está englobado en ninguna de las formaciones políticas de ese lado del espectro. Sin embargo, y precisamente por esas tácticas, es una de las organizaciones radicales más conocidas de Argentina. Como parte de su estrategia de confrontación hacia Estados Unidos, ha manifestado su apoyo al gobierno del ultraconservador Mahmud Ahmadineyad.
Historia del movimiento [editar]Quebracho reivindica a las organizaciones guerrilleras de la década del 70 en Argentina —ERP y Montoneros—, como las fuentes de las que su organización sería una suerte de "heredera política", y rememoran especialmente los sucesos del 24 de noviembre de 1976, en que un grupo de combatientes de la organización Montoneros cayó en un enfrentamiento con el ejército en la ciudad de La Plata. La vivienda en que se produjo el choque fue reinaugurada por Quebracho en noviembre de 1993 como Casa de la Resistencia Nacional "Diana Esmeralda Teruggi"'. Sin embargo, la agrupación no adquiriría carácter formal hasta el 31 de agosto de 1996, en que se fundaría a partir de un acuerdo entre ex militantes de varias organizaciones populares, procedentes originariamente del PRT, de Montoneros, del Partido Intransigente, del Partido Comunista de la Argentina, del Movimiento Socialista de los Trabajadores y de algunas otras vertientes revolucionarias del peronismo.
En los años siguientes el movimiento participaría de numerosas movilizaciones, entre ellas los actos de repudio a la visita del Presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton, en octubre de 1997, a la visita de Carlos de Inglaterra en marzo de 1999, y contra varios enviados del Fondo Monetario Internacional, entre ellos en abril del 2002 a Anoop Singh, contra quien protestaron en el Aeropuerto Internacional Ministro Pistarini de Ezeiza y persiguieron hasta el interior del hotel en que se alojaba, y el 31 de agosto de 2004 contra el Director Gerente del órgano, Rodrigo Rato.
Fernando Esteche es el máximo dirigente público de Quebracho. Este dirigente fue acusado y procesado por diversas acciones de violencia política en una marcha del 5 de abril de 2007,[1] aunque en octubre de 2007 fue puesto en libertad.[2]
Una hipótesis que goza de amplia difusión pero carece de pruebas que la respalden, es que Quebracho sería en realidad una organización infiltrada por la Secretaría de Inteligencia del Estado, que la emplearía para empañar la imagen de los movimientos de izquierda, o que como mínimo sería funcional a los intereses gubernamentales. Las declaraciones televisivas de Juan Bautista Yofre, ex jefe de la inteligencia argentina durante el gobierno menemista, sugiriendo que Esteche es un agente infiltrado, provocaron muchos rumores en el 2003, aunque Yofre no aportó pruebas de su acusación. De todos modos, este tipo de acusaciones es común hacia los partidos y organizaciones de izquierda, en Argentina.
Actividades [editar]Quebracho tiene militantes —cuadros, segun la jerga interna— y presencia en las provincias de San Juan, Neuquén, Misiones, Córdoba , La Rioja y Chubut, pero la principal fuerza de la agrupación se asienta en La Plata y el Gran Buenos Aires.
Se ha considerado repetidamente a Quebracho como el más violento y agresivo de los movimientos políticos argentinos actuales (2006)[cita requerida]. Aunque las calificaciones en este sentido han provenido por lo general de los sectores más afines a la derecha política y a las fuerzas de seguridad —en un documento interno de 1997, la Gendarmería Nacional afirmaba que "este movimiento representa la fracción mas radicalizada y contestataria del arco opositor actual, y utiliza los cursos de acción instrumentados por la izquierda de la década del 70 en nuestro país" y que "tanto sus dirigentes como la tarea de adoctrinamiento que despliegan incluye bibliografía marxista, preceptos del Che Guevara y los postulados de Mario Roberto Santucho" en términos inequívocamente afines a los del terrorismo de Estado de la década de 1970—, la actitud frecuentemente violenta y provocadora de los actos de Quebracho han llevado a violentas disidencias también con otros grupos de izquierda, que les reprochan la costumbre de actuar a cara cubierta y de acudir a medidas de fuerza contra individuos e instituciones. Quebracho fue acusado de estar implicado en acciones violentas contra la sede del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, aunque el movimiento niega haber participado.[cita requerida] También en 2005 integrantes de Quebracho destruyeron vidrieras de negocios en Mar del Plata y Buenos Aires en ocasión de la visita de George Bush a Argentina.
Quebracho y el conflicto en Oriente Medio [editar]En 2006 Quebracho impidió que jóvenes judíos se manifestaran pacíficamente frente a la Embajada de Irán en repudio a los llamados a la destrucción de Israel por parte del líder de ese país, Mahmud Ahmadineyad —conocido también por sus posturas negacionistas—, a quien consideran que lidera un gobierno que definen como "uno de los referentes mundiales en la lucha contra la brutalidad, la injusticia y el verdadero terrorismo".[3]
La organización de ese acto decidió suspender el mismo por la gran cantidad de activistas de Quebracho que exhibían distintos elementos contundentes, que la dirigencia de este partido político asegura que no las emplea para agredir, sino para defenderse de posibles agresiones de los cuerpos de seguridad del Estado. Además, Quebracho fue denunciado por pintadas antisemitas en distintos puntos de la ciudad de Buenos Aires. También, participó de marchas contra Israel junto al partido M.S.T. y al Partido Obrero y a favor de los grupos señalados como terroristas por diversos gobiernos y medios de comunicación Hamas y Hezbollah.
Este tipo de actividades generaron que algunos intelectuales y periodistas, como la periodista española Pilar Rahola, hicieran declaraciones muy críticas de este movimiento político, como las que vertió en una entrevista radial, en 2006
¿Quebracho es de Izquierda? Porque a mí me parece una organización tremendamente reaccionaria. Yo creo que es de extrema derecha. Porque para mí, la Izquierda significa la voluntad de mejorar socialmente, la defensa los derechos humanos. ¿Qué tiene que ver eso con una pandilla de jóvenes armados y encapuchados que salen a la calle con banderas de Irán que es una teocracia fascista que destruye todos los derechos? ¿Cómo se puede mezclar el concepto de defensa de la libertad con la defensa de dictaduras brutales que destruyen completamente la libertad? Entonces, para mí Quebracho no es un referente de la Izquierda. Y si es de la Izquierda forma parte de las miserias de la Izquierda, no de sus grandezas.
Quebracho y los funcionarios del Estado [editar]El 3 de junio de 2007, integrantes de Quebracho agredieron e insultaron al ministro de Salud argentino, Ginés González García quien, consultado por los medios por ese episodio afirmó "Hay que ignorarlos. Ya sabemos que estos son grupos muy pequeños y minoritarios y que son repudiados por toda la sociedad".[cita requerida]
Referencias [editar]↑ Por los incidentes de un local porteño de Sobisch Esteche, el líder de Quebracho, fue procesado y sigue detenido El juez Lijo dictó su prisión preventiva y la de otros 3 miembros de la agrupación. Nota en el periódico Clarín de Argentina del 21/04/2007
↑ Tras 43 días de huelga de hambre, quedan en libertad los líderes de Quebracho Nota en el periódico Clarín de Argentina del 02/10/2007
↑ http://quebracho.org.ar/comunicados/leer.php?nombr- e=2005/07-09-25-(22-47-39).txt comunicado de Quebracho firmado en Buenos Aires el 25-09-07 -
Piqueteros...origen
Los piqueteros son activistas, que pertenecen al movimiento social iniciado por trabajadores desocupados en la Argentina a mediados de la década del '90, poco antes de que la crisis económica provocada por la desindustrialización y reducción de las exportaciones argentinas estallara en 1998, dando lugar a un período de grave recesión que llevaría al gobierno de Fernando de la Rúa a un fin anticipado.
Nacidos como una agrupación ad hoc formada para canalizar la protesta contra los despidos de trabajadores en la empresa del Estado Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF, luego absorbida en el conglomerado internacional Repsol YPF) en la provincia argentina de Neuquén, los cortes de ruta ("piquetes"
realizados como medio de protesta dieron su nombre a los numerosos movimientos de desempleados que se han institucionalizado progresivamente, formando la contrapartida obrera a los cacerolazos empleados por la clase media-alta para expresar su descontento con la acción gubernamental.
Los movimientos de desocupados han jugado un papel político importante en estos últimos años, trabando alianzas con los principales operadores políticos —en especial las distintas facciones del peronismo y los distintos movimientos de izquierda, lo que a la vez ha dado lugar a una cierta fragmentación de los mismos y a su reintroducción en las reglas del juego político tradicional argentino, en que las organizaciones de trabajadores desempeñaron un papel importante. Desde la derecha política y la clase media han sido objeto de críticas a veces feroces, acusándolos de estar asociados a la delincuencia organizada y promoviendo la toma de medidas violentas contra sus manifestaciones, calificadas de criminales.
Eclosión del movimiento [editar]Los primeros piquetes de los '90 tuvieron lugar como protesta contra los despidos de trabajadores de YPF en la ciudad neuquina de Cutral-Có, donde la casi totalidad de la población dependía de ella para sus ingresos. Los manifestantes expresaron su rechazo con cortes de la RN 22, impidiendo la circulación de camiones y logrando finalmente la renuncia del gerente que había ordenado la reducción de personal. A diferencia de los piquetes históricos, empleados por los trabajadores para cerrar el acceso a las fábricas en casos de huelga, los piquetes neuquinos convocaron no sólo a los obreros mismos, sino a sus familias y a otros actores políticos; el ejemplo de Laura Padilla, una maestra local que fue uno de los líderes del movimiento en Cutral-Có, es sólo uno entre numerosos casos similares.[1]
Otras localidades neuquinas adoptaron la metodología, que pronto se extendió por el resto del país. En 1997 los desempleados del Gran Buenos Aires, en especial los partidos más afectados de Florencio Varela y La Matanza realizaron 23 cortes de ruta, que se sumaron a otros 54 en el resto del país. Simultáneamente, los movimientos locales comenzaron a adquirir características organizativas propias, dando lugar a los primeros Movimientos de Trabajadores Desocupados. La Central de los Trabajadores Argentinos (CTA) —una confederación sindical opuesta a la CGT y dirigida por Víctor de Gennaro— agrupó en un primer momento muchas de las propuestas, que reforzaron el proyecto político del Frepaso a través de la acción del Frente Nacional contra la Pobreza.[2]
Las condiciones socioeconómicas son la causa principal del fenómeno y el camino de su solución: el deterioro acelerado de la calidad de vida de estos sectores, acostumbrados a tiempos mejores, crea un clima de alta frustración y protesta.
Sin embargo, el fenómeno de los piqueteros se explica no sólo por el desempleo sino también por el clientelismo, por los errores de la política social, y por su utilización política. Podemos decir que los piqueteros son, en cierta medida, un subproducto de las malas prácticas de la política que terminó desbordando a sus creadores.
En los últimos años estas organizaciones aumentaron a un ritmo de progresión geométrica, y se convirtieron en un iceberg en sí mismo. Pasaron de ser la expresión inorgánica de una protesta legítima, a un movimiento semiorganizado y con capacidad de acción política.
Divisiones [editar]Hoy los piqueteros, que se organizan en principio en pequeñas agrupaciones zonales, confluyen luego en organizaciones coordinadoras, las que a su vez están nucleadas en tres bloques.[3]
Frente Popular Darío Santillán
Piqueteros de la CTA: Este es el conjunto de agrupaciones nucleadas en la Federación por la Tierra y la Vivienda (FTV) que lidera Luis D´Elia.
También el Movimiento Barrios de Pie, orientado por Patria Libre , inicialmente integraba las organizaciones de la CTA pero a partir del año 2002 cobro autonomia. En la actualidad es la organizacion social territorial del Movimiento Libres del Sur(continuidad de Patria Libre)y tiene desarrollo en todas las provincias de la Argentina, su referente es Jorge Ceballos. Ceballos, abogado, fue designado por el Presidente Nestor Kirchner, Subsecretario de Capacitacion y Organizacion Popular del Ministerio de Desarrollo Social de la Nacion
La Corriente Clasista y Combativa (CCC): Organización política, sindical y de desocupados integrada por el Partido Comunista Revolucionario.
El Bloque Piquetero: Tiene menos convocatoria y más ideología. Algunas de las agrupaciones que conforman este Bloque tienen su origen en los primeros fenómenos piqueteros, mientras que otras, de creación más reciente, están vinculadas a partidos de izquierda.
Referencias [editar]↑ Auyero, Javier (2004), Vidas beligerantes, Quilmes: Editorial Universidad de Quilmes.
↑ Pacheco, Mariano (junio de 2004): «Del piquete al movimiento. Parte 1: De los orígenes al 20 de diciembre de 2001», en Cuadernos de la FISyP, vol. , Nº 11. [1]
↑ Burdman, Julio. Origen y evolución de los "piqueteros". Centro de Estudios "Nueva Mayoría", 18 de marzo de 2002. [2] -
Necesitamos saber quién es
Luis D´Elía (Isidro Casanova, Provincia de Buenos Aires, 27 de enero de 1957) es un dirigente de tendencia social-cristiana argentino, perteneciente a la Central de los Trabajadores Argentinos (CTA), en la que lidera la Federación de Tierra y Viviendas, el sector de la misma que organiza a los trabajadores desocupados que integra el llamado Movimiento piquetero y un político argentino.
Formación y militancia [editar]El 16 de marzo de 1981 comenzó a desempeñarse como maestro, iniciándose con una suplencia de un mes en la Escuela N° 50 de La Matanza. Desde entonces, ya hasta el 28 de febrero de 1988, fue tomando suplencias en diferentes escuelas, totalizando un tiempo efectivo de docencia de 4 años, 8 meses y 28 días. la escuela en la que se desempeñó durante más tiempo fue la Nº 172, lindera al barrio El Tambo, en Isidro Casanova, donde permaneció en los años 1986 y 1987.[1] [2]
Entretanto, D'Elía continuó sus estudios para obtener el título de profesor en la enseñanza secundaria, en el Instituto de Profesorado Manuel Dorrego de Morón, recibiéndose en 1985.
A fines de los años 1970 comenzó a actuar en SUTEBA, uno de los sindicatos de maestros que existen en la provincia de Buenos Aires. En ese período militó en el Servicio de Paz y Justicia, dirigido por Adolfo Pérez Esquivel,[3] afiliándose luego al Partido Demócrata Cristiano, dirigido por Germán Abdala, identificado con las ideas de la teología de la liberación. Su mentor fue el sacerdote Enrique Lapadula, cura párroco de actuación en La Matanza, con quien mantiene desde entonces una estrecha relación. A partir de su militancia social cristiana, D'Elía comenzó a impulsar algunas experiencias cooperativistas, con desocupados y trabajadores pobres de La Matanza.
Ocupación y urbanización de El Tambo [editar]En 1985 miles de pobladores sin vivienda, entre los que se encontrada D'Elía, ocuparon las tierras fiscales de El Tambo (Isidro Casanova, La Matanza) para exigirle al gobierno que se las vendieran y construir allí un barrio urbanizado. Inicialmente fue un proceso caótico, con grandes discusiones entre los ocupantes y serios problemas para alimentar a las familias instaladas. Frente al caos del proceso, D'Elía, por entonces un joven de 25 años, decidió retirarse y volver a la villa miseria en la que vivía con su esposa.[2] Pero la líder de la toma, la "Negra Thatcher" fue a buscarlo a la casa para convencerlo de volver y hacerse cargo de la conducción del proceso:
Pendejo cagón, vos sos el único que puede conducir esto. Yo soy una negra bruta, te necesitamos allá.[2]
D'Elía volvió a la toma y comenzó a organizar a los pobladores como cooperativa, a la que denominaron "Unidad, Solidaridad y Organización". Al día siguiente de regresar, la policía reprimió violentamente a los ocupantes, matando a la Negra Thatcher. Los pobladores sin embargo permanecieron y lograron urbanizar las tierras y construir viviendas, conformando a El Tambo como un nuevo barrio de la ciudad de Isidro Casanova.[2]
Durante esa década D'Elía combinaba el trabajo y el estudio, con sus actividades en los grupos cristianos de base y la militancia el Partido Demócrata Cristiano. En abril de 1988, Antonio Salviolo, dirigente del PDC y Director de Escuelas de la Provincia de Buenos Aires, durante la gobernación de Antonio Cafiero, lo convocó para desempeñarse en la subsecretaría administrativa. Poco después, ese mismo año, el Senado de la Provincia de Buenos Aires lo designó consejero escolar, desempeñando ese cargo hasta 1992.
Década de 1990 [editar]En 1992 fue designado maestro titular en la escuela N° 188 de La Matanza, aunque nunca llegó a ejercer efectivamente la función.
Simultáneamente D'Elía comienza a actuar en el Partido Justicialista (peronismo), y a generalizar la exitosa experiencia de organización cooperativa de "los sin techo" que puso en práctica en El Tambo (Tambo II, Tambo III, Tambo IV, San Javier).
En 1995, Carlos "Chacho" Álvarez, líder del FREPASO, le propone integrar la lista de candidatos a concejales en La Matanza, resultando electo en 1997, cuando esa fuerza ya integraba La Alianza y obtuvo el triunfo en la Provincia de Buenos Aires.
Como miembro de la Alianza, fue parte del triunfo electoral de esa fuerza en 1999, llevando como presidente a Fernando de la Rúa. Sin embargo, a medida que la crisis económico-social se agravaba, con efectos muy negativos entre los sectores más pobres, particularmente en el partido de La Matanza, D'Elía decidió abandonar el FREPASO y comenzar a actuar gremialmente, organizando a los desocupados y sin techo.
Federación Tierra y Vivienda [editar]En la década del 90, algunos sindicatos, liderados por dirigentes de tendencia mayoritaria social cristiana, se separan de la Confederación General del Trabajo (CGT), para crear la Central de los Trabajadores Argentinos (CTA). Uno de los principales sindicatos de la CTA es SUTEBA, organización de origen de D'Elía.
Luego de abandonar el FREPASO, D'Elía organizó la Federación de Tierras y Viviendas (FTV), una de las primeras y más importantes agrupaciones de desocupados en Argentina, que se integró a su vez en la CTA, cuyo secretario general era Víctor De Gennaro. La Federación de Tierras y Vivienda estableció también una alianza con la Corriente Clasista y Combativa (CCC), volviéndose la organización de desocupados de mayor llegada en la zona oeste, y las más moderadas, desde el punto de vista político-ideológico, de las organizaciones piqueteras actuantes.
Durante el año 2001, Luis D'Elia fue imputado por el delito de extorsión a raíz de haber admitido el cobro de una cuota social a beneficiarios de planes sociales denominados "Plan Trabajar",[4] [5] La imputación fue realizada por la entonces ministra de Trabajo del gobierno de Fernando de la Rúa, Patricia Bullrich, enfrentado políticamente con D'Elía debido a su condición de opositor. No existe información posterior que indique que la denuncia haya abierto un proceso judicial. La FTV fue la organización convocante a las primera y segunda Asamblea Nacional Piquetera, opositoras al gobierno de Fernando de la Rúa, realizadas a fines de 2001.
Década de 2000 [editar]
Funcionario del gobierno de Néstor Kirchner [editar]Al asumir en 2003, el presidente Néstor Kirchner convocó a D'Elía para hacerse cargo de la Subsecretaría de Tierras para el Hábitat Social, con funciones orientadas a promover la vivienda popular.
La toma de la comisaría 24ª [editar]El 26 de junio de 2004, D'Elía y un grupo de piqueteros de la FTV tomaron las instalaciones de la comisaría 24ª del barrio porteño de La Boca, a consecuencia del crimen del dirigente comunitario Martín "El Oso" Cisneros. El entonces funcionario kirchnerista y sus seguidores justificaron la ocupación afirmando que el asesino de Cisneros contaba con protección policial. Durante la toma, que duró toda la madrugada, se produjeron múltiples destrozos y fue sustraído un cuadro del pintor boquense Benito Quinquela Martín que se encontraba en la seccional. La titular del Juzgado de Instrucción Nº 1, la jueza María Angélica Crotto, ordenó el inmediato desalojo de la comisaría, sin embargo los entonces Secretario y Sub-secretario de Seguridad Norberto Quantín y Juan José Campagnoli acordaron la salida de los manifestantes del lugar, medida que fue avalada por el juez federal Norberto Oyarbide. La magistrada denunció a los funcionarios por "desobediencia", pero el expediente fue cerrado en la justicia federal.[6] [7] [8]
El entonces comisario Cayetano Greco ratificó meses después ante la Justicia que el líder piquetero encabezaba la toma, y que "se le impidió recuperar la comisaría". También confirmó la veracidad de la denuncia penal que radicó una mujer embarazada, quien declaró haber quedado dentro de la seccional durante los incidentes junto a su esposo y un menor de edad, sin que le permitieran retirarse.[9] [10]
Polémica con Douglas Tompkins [editar]En agosto de 2006, D´Elía viajó a la localidad de Concepción, en la Provincia de Corrientes, y provisto de una tenaza procedió a cortar el candado de una tranquera que marcaba el límite entre los campos del magnate norteamericano Douglas Tompkins y la ruta provincial Nº 6, acompañado por un grupo de baqueanos quienes denunciaron que Tompkins "los expropió". El dirigente piquetero juntó firmas entre legisladores de diversos partidos políticos para intentar expropiar al terrateniente norteamericano y a otros dueños de humedales en la provincia.
Justificando su accionar, sostuvo:
"Me tergiversan, yo fui a abrir una tranquera que estaba cortando un camino provincial y público. Pero más que discutir eso, deberíamos preguntarnos quién es este hombre. Creo que todos sabemos que los Estados Unidos están interesados en el agua".
Luis D'Elía[11]
Contramarcha a Juan Carlos Blumberg [editar]El 31 de agosto de 2006, D'Elía organizó una contramarcha a la organizada por Juan Carlos Blumberg en reclamo de seguridad, donde acusaba a éste de ser apoyado por la derecha argentina para desestabilizar al gobierno. El Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel —quien también realizó ese día una contramarcha— acusó entonces a D'Elía de "especulador y arribista" por usar su contramarcha "en provecho propio y del Gobierno".[12]
Posición en la causa AMIA [editar]En noviembre de 2006 renunció a su cargo en el gobierno a pedido del presidente Kirchner,[13] tras sostener que la acusación que en ese momento realizó la justicia argentina contra funcionarios iraníes en la causa del ataque terrorista a la AMIA realizado en 1994, se trataba de de una pista falsa introducida por los servicios secretos de Estados Unidos e Israel, sin otras pruebas que los informes de los propios servicios de inteligencia.[14] [15]
Por este motivo, en 2007, viajó a la República Islámica de Irán junto a otros miembros de su corriente política como el sacerdote católico Luis Farinello y Mario Cafiero, con el fin de entregarle una carta al presidente Mahmud Ahmadinejad, apoyando el derecho de Irán a la autodeterminación y de no injerencia en sus asuntos internos, firmada por diversas personalidades argentinas como el director de cine Fernando “Pino” Solanas y las presidentas de ambos sectores de las Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini y Nora Cortiñas, entre otros.
D'Elía declaró en ese momento que había que investigar a la derecha judía por la voladura de la mutual y que rechazaba "que los EE.UU. e Israel o la Mossad o la CIA nos digan a nosotros quiénes son los culpables, manoseando un expediente".[16] Uno de los argumentos utilizados por D'Elía en apoyo de su posición, fue que si "Rabin fue asesinado por la derecha judía, ¿por qué no se puede hablar de esta hipótesis para la AMIA?".[17] [18]
En declaraciones a la prensa realizadas el 6 de marzo de 2007, Cafiero, D'Elía y Farinello presentaron un informe sobre la causa judicial, señalando que los testigos Hadi Roshanravani, Hamid Reza Eshagi y Abolghasem Mesbahi, utilizados por el fiscal para fundar su acusación, tenían pedido de captura de Interpol acusados de actos terroristas contra ciudadanos iraníes. Cafiero explicó que los testigos integraban un grupo terrorista que entre otras cosas asesinó al ex presidente Rajay y a un presidente de la Corte Suprema iraní, sosteniendo que EE. UU. había acordado con los terroristas su inmunidad, a cambio del testimonio presentado en la causa AMIA. En dicha conferencia de prensa D'Elía realizó comentarios generales sobre Irán y sostuvo que "queremos ver a quienes hicieron este horrible atentado pudrirse en la cárcel".[19]
A raíz de sus denuncias públicas, la Agrupación de Familiares y Amigos de las víctimas del atentado a la AMIA solicitaron la citación como testigos de Cafiero, D'Elía y Farinello en la causa de la AMIA, admitida por el fiscal para el 8 de mayo de 2007,[20] donde se limitaron a ratificar su posición pública contraria a la decisión de la justicia argentina de acusar a los funcionarios iraníes basándose solo en informes de inteligencia de la CIA, el Mossad y la SIDE.[21] [22] [23] pero sin aportar pruebas concretas capaces de sostener una hipótesis alternativa, debido a lo cual el juez ratificó la orden de detención de los funcionarios iraníes acusados.[24]
Sergio Widder, del Centro Simon Wiesenthal, señaló que las «declaraciones de D’Elía sobre el atentado a la AMIA son copia fiel de lo que argumentaba un neonazi argentino muy conocido»,[25] refiriendose a la teoría del auto-atentado sostenida por Norberto Ceresole varios años antes.[26] [27] [28]
En enero de 2008, el jefe de gabinete Alberto Fernández, declaró que el gobierno quería reactivar el "Plan Arraigo", un plan de regularización de títulos de propiedad para ocupantes de tierras que estuvo a cargo de Luis D'Elía antes de su renuncia.[29] La noticia fue relacionada con rumores sobre un eventual reingreso del dirigente de la CTA al gobierno.[29] Dicha eventualidad fue cuestionada, entre otros, por el titular de la DAIA Aldo Donzis y el secretario General de la AMIA Edgardo Gorenberg, expresando este último que «quizás a alguien le sea útil esta designación, pero seguramente no le será útil al prestigio de nuestro país».[29]
Incidentes durante el paro agropecuario patronal [editar]Artículo principal: Paro agropecuario patronal en Argentina de 2008
Durante las primeras semanas del paro agropecuario patronal de 2008 contra la administración de Cristina Fernández de Kirchner, tras el discurso de la presidenta el 25 de marzo, manifestantes salieron a las calles con fuertes reclamos al Gobierno. En Buenos Aires, tras enterarse de estos sucesos Luis D'Elía encabezó una movilización de simpatizantes de la FTV, acompañando a otros grupos piqueteros oficialistas, como el Movimiento Evita y los Jóvenes K.[30] Las columnas lideradas por D´Elía procedieron a desplazar a los caceroleros de la Plaza de Mayo, bajo la consigna de "La Plaza es nuestra". Se produjeron incidentes con algunos heridos y el mismo D´Elía golpeó a uno de los manifestantes, Alejandro Grahan, dirigente de Gualeguaychú conocido en su ciudad por participar en los piquetes del puente internacional que realiza la Asamblea de Gualeguaychú contra la pastera Botnia. D´Elía relató en un diario al día siguiente sobre el puñetazo:
El hombre se me pegó a la altura de Corrientes, se me pega él y me empieza a insultar. A agraviar él y una tipa con un tachito que les pega a los compañeros con el tachito. Y él, bueno, estuvo prácticamente una cuadra diciéndome cosas que mí me rejoden. Dos veces incluso lo muestran las cámaras por delante, y yo sigo caminando. Cuando llegué a la otra punta de Corrientes escuché el último insulto y se me salió la cadena y el di un mamporro. Es un maleducado y un atrevido.
–¿Qué le dijo cuando usted lo golpeó?
–En un momento, me dijo “Negro mercenario represor”, y la verdad es que le zampé un bollo porque me sentí reagraviado.[31]
Por su parte, Grahan relató el hecho en el mismo medio de prensa:
[D´Elía] Entró como trotando, sin golpear pero asustando, amedrentando. Muchas personas desaparecieron, lógico, porque eran mayores y tenían chicos. Yo me quedé ahí. D’Elía pasaba al lado mío y me fui como acoplando a su marcha. Le pregunté si el permiso era suyo; si había trabajado para el Gobierno; que por qué nos teníamos que ir. El amagó a contestarme, pero siguió caminando adelante, yo le volví a repetir lo mismo, él no me decía nada y directamente reaccionó: me surtió un trompazo en la boca de costado, pero se ve que la sabe poner bien.[32]
D'Elía denunció que el movimiento opositor tenia la intención de producir un golpe de Estado, y que ante ello el objetivo de su agrupación era "romper el golpe de Barrio Norte".[33]
En la noche del 26 de marzo volvieron a sonar cacerolas en algunas ciudades del país, en rechazo a la política del gobierno. En esa oportunidad en la Plaza de Mayo ya no solo estaba alguna gente de la clase media-alta porteña sino que se sumaron diferentes organizaciones de izquierda y socialistas. Nuevamente no tardaron en llegar organizaciones políticas adeptas al gobierno y lideradas por Luis D'Elía, que ganaron la Plaza de Mayo en medio de agresiones cruzadas e incidentes con algunos manifestantes partidarios del lock-out patronal, quienes en su mayoría rápidamente abandonaron la plaza, temiendo la agudización de la violencia.[34]
Los manifestantes que reclamaban en contra del gobierno se desplazaron a la Plaza de la República en el Obelisco porteño.
Al día siguiente, el 27 de marzo, D'Elía estuvo en el palco de invitados al acto en el que Cristina Fernández de Kirchner habló en la Plaza de Mayo.
Reportaje de Fernando Peña a D'Elía [editar]El 26 de marzo de 2008, el actor, humorista y conductor de radio Fernando Peña, se comunicó telefónicamente con D'Elía para realizarle un reportaje sobre los incidentes sucedidos en la Plaza de Mayo el día anterior.[35] Peña inició su conversación de la siguiente manera:
Tenemos una nota de color, de color negro porque está Luis D'Elía del otro lado de la línea.
Fernando Peña.[36]
D'Elía respondió:
¿Cómo le va sorete?...Odio a la puta oligarquía, odio a los blancos... (...) Tengo un odio visceral contra ustedes, el norte de la ciudad... sépanlo de mi boca. Ustedes piensan que la gente que me sigue a mí es pura basura, escoria humana... negra, fea, horrible. Somos kelpers en nuestro propio país...[...] Te odio Peña, odio tu plata, odio tu casa, tus coches, tu historia, odio a la gente como vos que defiende un país injusto e inequitativo [...] ¿Sabes con quien estás hablando?: Laferrere, asentamiento Tambo, manzana uno, lote tres[...] Ya lo decía Sarmiento en los albores de 1880: "No hay que ahorrar sangre de gauchos", o sea de negros. Nosotros somos bosta, caca, basura, para vos Peña y la lacra que es igual que vos[...] Odio a las clases altas argentinas que han hecho tanto daño, que han matado tanta gente, en nombre de una sola bandera que es la bandera de tu propia ganancia".
Luis D'Elía[37]
Tras los dichos del líder del movimiento piquetero, Fernando Peña dirigió una carta abierta a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner , en la que se refirió a la respuesta de D'Elía:
Le cuento que todo empezó cuando llamé a la casa de D’Elía (...) Me saludó con un “¿qué hacés, sorete?” (...)Le quise recordar el día en el que en el cine Metro, cuando Lanata presentó su película Deuda, él me quiso dar la mano y fui yo quien se negó. Me negué, Cristina, porque yo no le doy la mano a gente que no está bien parada, no es mi estilo. Para mí, no estar bien parado es no ser consecuente, no ser fiel. Acepto contradicciones(...)pero no tolero a las personas que se cruzan de vereda por algunos pesos. No comparto las ganas de matar. El odio profundo y arraigado tampoco.(...). Cuando me cortó diciéndome: “Chau, querido…”, enseguida empezaron los llamados, primero de mis amigos que me advertían que me iban a mandar a matar(...)que es tremendamente peligroso. Entonces, por las dudas hablé con mi abogado.(...) Me contestó que no había nada qué hacer porque el jefe de D’Elía es el ministro del Interior! Entonces sentí un poco de miedo. ¿Es así Cristina? (...)[38]
En declaraciones a la radio FM Reporter 650 del 28 de marzo de 2008, D'Elía afirmó que sentía "un odio visceral" por la oligarquía argentina y los "blancos de Barrio Norte" y señaló en el país existía una profunda división social entre "blancos" y "negros".[39] [40] Estas manifestaciones generaron un amplio debate relacionado con el racismo y la injusticia social en la Argentina, con expresiones de crítica y apoyo, y en muchos casos con fuertes connotaciones racistas.[40] Al día siguiente, la Juventud Radical denunció a D'Elía ante el INADI por discriminación racial contra una persona que fue tratada de "oligarca, blanca y de Barrio Norte".[41]
Durante sus declaraciones a FM Reporter 650, D'Elía dijo también que "la oligarquía no tendría problema en matarnos, como hicieron tantas veces".[42] La agencia DYN, dependiente del Grupo Clarín, sin embargo, modificó sus declaraciones y redactó un cable sosteniendo que D'Elía había dicho "no tengo problemas en matarlos a todos". A pesar de que la falsedad de las declaraciones atribuídas por DYN a D'Elía, fue inmediatamente denunciada por la propia radio en la que el dirigente de la CTA realizó sus declaraciones, las mismas fueron ampliamente difundidas en todos los medios de comunicación y dadas por ciertas.[43] [42]
Enfrentamiento con el Grupo Clarín [editar]Artículo principal: Conflicto entre el gobierno argentino y el Grupo Clarín en 2008
El día miércoles 9 de abril de 2008, D'Elía fue invitado al programa A dos voces, de la señal de cable Todo Noticias (TN) -conducido por los periodistas Marcelo Bonelli y Gustavo Sylvestre- en el cual mantuvo un tenso debate con los mismos, con la presencia del diputado de la Coalición Cívica, Fernando Iglesias (quien no intervino durante la discusión). El dirigente lanzó duras acusaciones al Grupo Clarín, haciendose eco de denuncias anteriores de la Universidad Nacional de Buenos Aires, de León Rozitchner, y de varios intelectuales independientes al gobierno que habian manifestado su inquietud por la manipulación de información de los días del Paro patronal agropecuario, lo cual originaría la intervención de un "Observatorio contra la discriminación en los medios". La solicitud a ese observatorio se refiere a los presuntos casos de discriminación informativa que hubo durante el cierre patronal. Días atrás, la SIP (Sociedad Interamericana de Prensa), manifestó su preocupación por la medida en un comunicado, en el cual expresó que la prensa argentina "da muestras de una riqueza plural de opiniones", por lo que aseguró: "No entendemos por qué el Gobierno desea intervenir en cuestiones que solo le competen a la sociedad civil".[44]
Al margen del debate sobre la existencia de multimedios que monopolizan la difusión de la información en el país y las consecuencias que se originan de ello, estas acusaciones se dieron —en particular— en el marco de críticas por parte del oficialismo contra el principal multimedio de prensa de la Argentina.[45] [46]
Denuncia sobre un virtual golpe de Estado contra Cristina Fernández [editar]El 16 de junio de 2008, Luis D'Elía, en declaraciones a la AM Radio Provincia, afirmó que se estaba gestando un intento de derrocamiento del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, acusando al ex-presidente Eduardo Duhalde de ser el jefe de una conspiración cuyo plan es "un claro intento de golpe de Estado económico".
"Quieren desestabilizar la democracia y generar las condiciones para la destitución de Cristina Fernández, porque lo que quieren es que ella se vaya" [...] [Eduardo] Duhalde organizó el golpe contra [Fernando] De la Rúa y hoy está organizando el golpe contra [Cristina] Kirchner. Veremos si él nos logra desestabilizar y sacarnos, o si de una vez por todas terminamos poniéndole las esposas para que esté donde tiene que estar".
Luis D'Elía[47]
El dirigente ultrakirchnerista sostuvo que "no hay que descartar un enfrentamiento civil porque estos tipos quieren imponer su voluntad como sea". D'Elía recordó en ese sentido que el ex presidente "armó los saqueos en el conurbano" y después "logró que la Justicia no actuara en su contra". "Nosotros no somos De la Rúa y esta disputa la vamos a dar en la calle, en cada lugar de la Argentina. Como la guerra es abierta y total, van a ser muy difíciles los tiempos que vienen", señaló.
Esa misma tarde, el líder piquetero brindó una conferencia de prensa en el barrio porteño de Once, en la que ratificó y amplió su denuncia, acusando de acompañar la supuesta conspiración al Grupo Clarín y a los jefes de las organizaciones patronales agropecuarias que encabezaron el lock-out patronal agropecuario, generando polémica su invocación al Artículo 21 de la Constitución Argentina —que autoriza a los habitantes a armarse en defensa de la Patria y de la Constitución—. Al mismo tiempo convocó al acto oficialista realizado el 18 de junio en Plaza de Mayo:
"Con Eduardo Duhalde a la cabeza están el Grupo Clarín y los cuatro jefes del campo en una actitud sediciosa, golpista. Convocamos al pueblo argentino al miércoles que viene romper con el golpe de Estado. Le pedimos a todos los argentinos bien intencionados y bien paridos que vengan a la Plaza de Mayo a defender la democracia y las instituciones y al gobierno nacional y popular electo hace seis meses por ocho millones de argentinos. Ninguno quiere la violencia, simplemente nos hacemos cargo de lo que establece el artículo 21 de la Constitución Nacional".
Luis D'Elía[48]
Horas más tarde Duhalde respondió a las acusaciones de D'Elía con un comunicado, difundido por su vocero, el periodista Luis Verdi:
"El ex presidente Eduardo Duhalde no responderá a las agresiones, pues ello sólo serviría a los fines de quienes pretenden generar una escalada de violencia y el peor favor que podemos hacerles a nuestra democracia y a nuestras instituciones es entrar en el juego de la provocación" [...] El doctor Duhalde ha reclamado desde un principio la apertura del diálogo y la resolución en paz de este problema que afecta a todos los sectores de la producción y del trabajo. Y sostiene que sólo los que actúan con las categorías de la guerra pueden creer que el triunfo deviene por la eliminación del que piensa diferente".[49]
Por su gravedad, la denuncia de D'Elía motivó varias presentaciones judiciales. El abogado Ricardo Monner Sans solicitó que se investigue si sus dichos son ciertos, mediante un escrito que quedó radicado ante el Juzgado Federal Nº 2, a cargo del juez Jorge Ballestero. Monner Sans también reclamó que el dirigente informe «sobre el conocimiento que también manifiesta tener, en punto a quién o quiénes serían los jefes de la conspiración».
«La gravedad de las afirmaciones que provienen de quien ha sido funcionario del Poder Ejecutivo Nacional y de quien goza de permanente apoyo oficial obligan a no distraerse. Es menester escucharlo para tomar las providencias pertinentes de investigación y reprimir (uno a cuatro años de prisión) a quienes D’Elía señale. Estamos en el área de los atentados al orden constitucional y a la vida democrática», afirma el escrito.
No obstante, la denuncia deja abierta la posibilidad de que «D’Elía no estuviere diciendo una verdad», con lo cual «estaría él incurriendo en el delito de intimidación pública. Infundiría un temor público al propiciar que, con base en el Artículo 21 de la Constitución Nacional, se tomen armas para defender a la Patria y a la Constitución». «Por una u otra razón, cabe escucharlo con rapidez compatible con la gravedad del tema», resume.[50]
El abogado Alejandro Sánchez Kalbermatten radicó una denuncia penal en contra del dirigente ante el Juzgado Federal Nº 3, a cargo del juez Daniel Rafecas, bajo el número 9135/08, por su mencionada invocación al Artículo 21 de la Constitución Nacional.[51]
Referencias [editar]↑ Luis D’Elía, el profesor que no da clases desde hace 20 años | LANACION.com
Elecciones bonaerenses, Terra, 5 de septiembre de 2003.
↑ Investigan supuesta extorsión a beneficiarios del Plan Trabajar
↑ Acusan de extorsión a un edil del Frepaso
↑ D'Elía y sus piqueteros coparon una comisaría [www.terra.com.ar|Terra Argentina], 26-06-2004. Consultado el 22-06-2008.
↑ Piden precisar los cargos contra D’Elía por la toma de la comisaría, La Nación, 07-12-2005. Consultado el 22-06-2008.
↑ Ahora piden que D'Elía declare por la toma de la comisaría, Diario Clarín, 16-11-2006. Consultado el 22-06-2008.
↑ Greco acusó a D´Elía de liderar el incidente en la seccional 24a, La Nación, 14-10-2004. Consultado el 22-06-2008.
↑ Greco: "No nos dejaron recuperar la seccional", La Nación, 26-06-2005. Consultado el 22-06-2008.
↑ “Douglas Tompkins: "No es cierto que vine por el agua"”, Revista Noticias, 2006-08-19. Consultado el 2008-06-22. (en español)
↑ Pérez Esquivel: “D’Elía es especulador y arribista”, La Nación, 01-09-2006.
↑ D'Elía presentó su renuncia exigida por el Gobierno y ratificó que tiene una "excelente relación" con Kirchner
↑ Archivo de audio donde D' Elía, en la Radio 10 de Buenos Aires, acusa a la derecha judía de estar detrás del atentado terrorista a la AMIA
↑ nota en el diario La Nación de Buenos Aires donde se reproducen sus declaraciones
↑ La agraviante hipótesis de Luis D'Elía sobre la AMIA, Infobae.
↑ D'Elía declaró ante la Justicia por sus polémicas frases sobre la causa AMIA, Clarín, 8 de mayo de 2007
↑ D’Elía ratificó su hipótesis, Página/12, 07-03-2007.
↑ D’Elía dice que dos testigos de la AMIA son “disidentes terroristas”, Página/12, 07-03-2007.
↑ D’Elía fue citado como testigo en la causa sobre el ataque a la AMIA, Página/12, 03-05-2007.
↑ Nota del periódico argentino Página/12 del miércoles 09 de mayo de 2007 - Raúl Kollmann
↑ Nota del periódico argentino Página/12 del jueves 03 de mayo de 2007
↑ D'Elía declaró por la causa AMIA, pero no llevó ninguna prueba Nota periodística del diario El Tribuno de Salta en su edición digital. 09-05-2007.
↑ Nota en el Diario argentino Página/12 del miércoles 09 de mayo de 2007 - Raúl Kollmann
↑ Piden definiciones 'urgentes' al gobierno argentino sobre el accionar 'antisemita' de D'Elía
↑ Nota del periódico argentino Clarín del 30 de abril de 2007
↑ http://www.analitica.com/va/politica/opinion/7... Ceresole, el Rasputín de Hugo Chávez
↑ http://www.analitica.com/va/entrevistas/186784... Ceresole visto por él mismo
↑ a b c El Gobierno le hizo un nuevo guiño a la vuelta de Luis D'Elía
↑ Marchas a favor y en contra de Cristina
↑ “La historia detrás de la trompada”, Página/12. Consultado el 2008-03-27. (en español)
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↑ Horacio Aizpeolea. Piqueteros K y manifestantes se volvieron a enfrentar en la Plaza. Diario Clarín, 27-03-2008. Consultado el 18-05-2008.
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↑ "No tengo problemas en matarlos a todos"
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↑ “D´Elía denunció un intento de golpe y llamó al acto de mañana”, La Nación, 2008-06-17. Consultado el 2008-06-23. (en español)
↑ Monner Sans pidió que se investigue si los dichos de D’Elía son ciertos, Notife, 17-06-2008.
↑ Denuncia penal a D’Elia por llamar a "armarse en defensa de la Constitución”, El Cronista, 22-06-2008.
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