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hombre - 50 años, Sevilla, España


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Blog 815

Los que queraís ser amigos, demostrad que podeis serlo, los que pretendaís solo pasar un rato...seguid buscando en otra parte.


  • DESTILANDO RAYOS DE SOL

    La nueva luz de la mañana
    deja entrever su calor apasionado,
    entre la aurora que huye
    y el rocio que llora.

    Se levanta empujada
    por un viento de levante,
    ¡son tan firmes sus brazos!,
    y despiertan los dormidos sentidos.

    Sentidos que volverán
    a apasionarse en la visión
    de aquello deseado y amado,
    ¿se puede acaso olvidar entre hoy y mañana?

    Y se acurrucarán los cantos de pájaros
    que alegran su renacimiento atrincherado,
    y se apagarán los fuegos fustigados
    por la noche tibia del amor deseado.

  • LOS OJOS SON CIEGOS

    Los ojos son ciegos
    y las miradas, las miradas
    se pierden en canales
    entretejidos, curvos,
    de tenebrosas profundidades.

    Los ojos son ciegos
    ante lo ajeno,
    ¡ombligos propios
    deambulando entre los demás!
    Y sin embargo:
    no son vistosos.

    Los ojos son ciegos
    a las desgracias ajenas,
    ¿será la vida maldita?
    ¿Y cuantos mueren
    de hambre indeseada?
    Corrientes de aire sin fin.

    Los ojos son ciegos
    y sus cuencas se vaciaron,
    dejando en su lugar
    dos agujeros negros
    que nada advierten
    en la vida que los desborda.

  • TUS MANOS

    Tus manos son de seda,
    suave caricia que provoca
    mis eléctricos escalofriíos
    cuando resbalan con dulzura
    por mi piel de pergamino.

    ¿Y tus dedos?
    Son tus dedos largos,
    dices que nacidos
    para tocar un piano,
    y ese piano lo truncaste
    por mis teclas sagradas.

    La palma de tu mano
    aseneja un huracán,
    la garra afilada del águila,
    ¡adormideras en erupción!
    Y, sin embargo, atesoran
    suaves caricias en mis cabellos.

    ¿Y tus uñas?
    Que viven del arco iris
    con que las pintas,
    con doseles de catedrales
    y pinturas de todas las edades,
    entre arañazos de placer
    y clamor de pasión.

  • LLUVIA QUE NO CESA

    Las calles mojadas
    no dejan secretos,
    pues hasta las pisadas
    se convierte en invisibles
    caminos sin fin.

    Descarna la lluvia
    los remolinos del ladrillo,
    labrado en paredes
    que el cemento escupe
    en breves melodias.

    Magica pocima
    que humeante huye
    entre las ruedas
    que pisan el alquitran
    de la calzada callada.

    Despertares de ojos
    que se vacian en millones
    de gotas que golpean
    mi sombra invisible,
    entre cantos de mi sirena.

    Poder que seduce
    mi noche de gris cielo,
    entre penunbras de gotas
    que descienden en cascadas
    sin colores ni direcciones.

  • EL COCHE DE LA MUERTE (BREVE EXPLICACION)

    Por vuestros escasos comentarios, he podido advertir que este relato no ha conseguido lo que era mi proposito, o sea enfrentar un tema repulsivo que se dio en la España de anteguerra, y que se inicio a principios del siglo XX.

    Las persecuciones "seudo mafiosas" entre grupso de todas las clases, especialmente sindicales, fueron una constante, especialmete en las grandes ciudad, como Madrid y Barcelona. Asesinos a sueldo de la derecha, de U.G.T., de C.G.T., o cualquier otro sindicato "de clase" pululaban durante las noches terrribles como cucarahcas y sin nadie que los detuviera.

    El horror y el terror se hizo eco en muchos hogares, de los ocuales arrancaban a pobres hombres que seguramente nada habian hecho, para no volver jamas a los mismos, y que aparecerian al dia o dias siguientes muertos de un disparo o varios en lugares poco frecuentados o donde solo vivia gente de escasos medios economicos.

    No cabe duda que todas estas operaciones eran apoyadas por los dirigentes de las respectivas formaciones y fueron un lastre para nuestro pais durante aquella epoca, donde la venganza, la envidia y las malas artes campaban por sus respetos.

    Este breve relato solo trata de hacerse eco de lo que fue, de lo que sucedio y de lo que no debe de volver a suceder nunca mas.

  • EL COCHE DE LA MUERTE

    Los tres hombres salieron de la casa. Era de noche, negra y petrea, tanto que hasta la luna se escondia a traves de una capa de nubes grises y oscuras, como si el horror que se aproximaba la apresara dentro de sus fauces.

    Cuando llegaron al coche uno de ellos saco tabaco y liaron tres cigarros. Comenzaron a fumar pausadamente, con tranquilidad, como si todo lo que sucedia no fuera con ellos, pero sin embargo eran los protagonistas del momento. Al fin, uno de ellos pregunto:

    -¿Donde vamos esta noche?

    -Hoy toca ir al Poble Nou-respondio el que parecia ser el jefe, un hombre de traje oscuro y sombrero que tapaba su rostro a la luz, cuando se reflejaba a su espalda.

    Los tres callaron y continuaron fumando en silencio, un silencio sepulcral que se podia cortar con el filo de una navaja. Su aspecto era de completa frialdad. Estaban acostumbrados a su trabajo y lo ejecutaban con rapidez y precision.

    Cuando acabaron sus cigarros montaron en el coche. Este arranco y comenzo a moverse de forma pausada y tranquila. Iniciaron su trayecto hacia su destino y siguieron sin pronunciar palabra alguna. Los tres iban sumidos en sus pensamientos y sus rostros se revelaban tan impenetrables como ellos mismos.

    Finalmente llegaron a su destino. El coche estaciono justo delante de la casa donde se dirigian y el condutor apago el motor del auto. Los otros dos hombres descendieron con lentitud del vehiculo y se dirigieron a la puerta.

    Dentro de la casa la familia, un hombre de mediana edad, su mujer y sus tres hijos cenaban. Su cena era frugal, pues los tiempos no daban para grandes dispendios a la hora de comer y el mercado negro era muy caro para sus posibilidades economicas. La casa estaba decorada de forma sencilla y viendola a simple vista se podria reconocer el hogar de un obrero.

    El sonido del timbre les sorprendio a media cena. La mujer se levanto finalmente, a una indicaciion del marido y se dirigio hacia la puerta de entrada. La abrio despacio y se encontro delante dos hombre bien trajeados y con sombrero.

    -¿Que desean?-les pregunto.

    -¿Vive aqui el Sr. Pujana?-pregunto uno de ellos con frialdad.

    -Si-respondio su esposa escuetamente.

    -Deseamos hablar con el-respondio el mismo hombre.

    -Esperen un momento-dijo ella. Y cerrando la puerta se drigio al interior de la vivienda.

    Entro al comedor y le dijo a su marido:

    -Fuera hay dos hombres que preguntan por ti, Josep.

    El hombre dejo la cuchara sobre el plato y se levanto de la mesa. Luego se dirigio hacia la puerta de entrada y la abrio. Delante se encontro a los dos hombres que ya habia visto su mujer, que seguian esperando con calma.

    -¿Que deseaban?-les inquirio.

    -Tiene que acompañarnos-contesto de nuevo el que parecia mandar.

    -¿Donde?

    -Usted acompañenos y no haga preguntas-se limito a responder el otro.

    -Esta bien. Esperen un momento que me despida de mi familia.-y tras decir esto cerro de nuevo la puerta y se dirigio al interior de la vivienda.

    -Tengo que salir-se limito a decirle a su esposa.

    -¿Pero a donde vas?-la pregunto su mujer con cierta inquitud.

    -No te preocupes, volvere ensegida.-y dicho esto cogio la chaqueta del perchero que habia al lado de la puerta, la abrio y salio, cerrandola a su paso.

    Al verlo salir, los dos hombres se apartaron para dejarle paso y tras esto se pusieron justo detras de el. Descendieron las escaleras de los dos pisos que habian hasta la calle y se dirigieron hacia el coche. Uno de ellos se adelanto y abrio la puerta trasera. El hombre entro, mientras uno de ellos rodeaba el vehiculo y se introducia por la otra puerta. El tercero tras entrar su invitado se introdujo en el auto por la misma puerta, de forma que este quedo entre los otros dos, cerrando la puerta.

    El coche arranco el motor nuevamente y comenzo a moverse con la misma tranquilidad con que lo habia hecho ya anteriormente. El conductor puso rumbo a la costa.

    El Campo de la Bota era una playa donde vivia gente de baja estopa y los despojos sociales. Las barracas se acumulaban en ella sin ton ni son. Las ratas corrian por ella sin ningun tipo de rubor ni sintiendose presas de la persecucion que podrian sentir en otros lugares. El olor era nauseabundo y el color del agua era indefinido. En aquela noche su color era tan negro como la noche.

    El automovil llego al lugar y se detuvo. El señor Pujana se comenzo a poner nervioso al ver aque lugar maldito y maloliente.

    -¿Que hemos venido a hacer aqui?-pregunto finalmente.

    -No hagas preguntas-se limito a responderle uno de ellos, mas alto y corpulento que el otro.

    Abrio la puerta y descendio del coche, al tiempo que se quedaba al lado mientras su acompañante se veia empujado a bajar del coche por los empellones que recibia de su otro aompañante. Cuando los tres hubieron bajado iniciaron un paseo por una senda que se deslizaba hacia la playa. El señor Pujana habia quedado emparedado entre sus dos acompañantes, que en aquel momento lo llevaban agarrado por un brazo y no podia zafarse de los mismos.

    Por fin llegaron a la playa. El sonido del mar al morir en la orilla se oia con claridad y se percibia que estaba tranquilo y suave. Los dos hombres soltaron por fin a su prisionero y quedo libre. Mientras echaron mano a sus chalecos y en la noche brillaron dos pistolas plateadas, en contraste del horror negro que envolvia el ambiente.

    El prisionero quedo petrificado al verlas. No supo como reaccionar, se quedo justo parado en el mismo lugar que aquellos hombres lo habian dejado suelto. Vio como las armas le apuntaban y finalmente dos detonaciones se oyeron en la oscuridad.

    Dos rastros de sangre comenzaron a brotar del cuerpo del señor Pujana. Cayo de bruces a la arena y sus manos quisieron tapar las vias de sangre que se habian abierto en su cuerpo. Uno de los dos hombres se dirigio hacia el y poniendo el arma en la nuca le descerrajo un tercer disparo. El cayo de cara en la arena y un rastro rojo fue empapandola, al igual que un rio buscca su camino hacial el mar.

    Tras esto los dos hombres armados subieron de nuevo la senda y se encaminaron hacia el coche con la misma tranquilidad con la que habian ido afrontando los hechos sucedidos aquella noche. Al llegar hasta el coche, el condducor saco trbajo y les ofrecio uno a cada uno de ellos. Liaron de nuevo los cigarros y comenzaron a fumar nuevamente con calma. El silencio seguia siendo la nota predomianante entre ellos.

    Finalmente el coche inicio de nuevo su ruta de regreso hacia la ciudad. Tras de si iba dejando una estela negra que se abria paso a traves de la neblina que comenzaba a apoderarse de aquella zona. Su andar volvia a ser suave y tranquilo.

    Tras de el un cadaver quedo tirado en la playa y tres hombre regresarian a su hogar sin ningun remordimiento, sin preocuparse por lo sucedido ni por lo que sucederia al dia siguiente. Solo sabian que ese era su trabajo y que con el se podian ganar la vidad de forma facil. Al dia siguiente un nuevo destino les estaria esperando.

  • VIAJE AL NORTE

    Una senda deseada
    propone un viaje incesante,
    un camino directo
    a lo que hoy desconozco,
    alli donde la parada
    sea obligada y noble,
    la compañia agradable
    y los sones de las voces
    arrastren risas sin fin.

    El impagable precio
    de conocer lo desconocido
    me embarga en cien ideas,
    azusa mis pies a hacer
    el trayecto imaginario,
    calculando rutas,
    paradas, visitas
    y pensars de hallar
    rincones sublmes de belleza.

    Fiebre de audacia
    e ingenio de mente,
    bosques penetrando
    en mi vision y verdes paisajes,
    sutiles paramos donde dejar
    que el amor vuele acompañado,
    como aquella paloma
    y aquella garza cantadas
    en antiguos poemas.

    Viaje al norte, acompañado,
    sople el viento que nos conduzca
    en nuevas andaduras de pasion
    por lo desconocido,
    donde el cielo se confuda
    con la tierra y el mar,
    donde la noche y el dia
    se dan la mano y juntos corren,
    como nuestra carrera,
    en el seno del amor
    acariciado por suaves manos.

  • SENSACIONES

    El sonido de un trueno
    hiela mi sangre
    y agita mi corazon,
    congela mis pasos,
    aterra mi sentidos
    y me diluye en azurarillo
    derramado en el cafe.

    Grises matojos de nubes
    sobrevuelan el cielo,
    gotas de fina lluvia
    embadurnan mi piel
    y resbalan livianas,
    como tensos alambres
    listos para el paso
    del prestigitador.

    Veo locas luces
    emerger de entre las tinieblas,
    que arrolan mi mirada,
    amedrentando mis pasos,
    luciernagas de colores
    que vuelan y vuelan
    entre barrotes sin libertad.

    El cigarrillo desprende
    humo gris que se eleva
    y se acerca hasta sus nubes,
    tal vez se convierta en agua mansa,
    o en furia desatada,
    ¿sabemos el destino?,
    solo son mis pasos caminando,
    sensaciones de vida en la vida.

  • TIEMPO

    I NACIMIENTO

    Un lloro rompe
    en nueva vida,
    un corazon late
    convulso ante el aire
    que penetra en sus pulmones
    y quebrante su paz.

    II INFANCIA

    Los mimos de una madre,
    arrullos para domir y besos
    que pentran en lo mas hondo,
    como el amor sentido y compartido,
    y los juegos de infantes
    que crecen en la inocencia
    de no conocer el odio.

    III ADOLESCENCIA

    Se alborota la sangre
    como si naciera la primavera,
    se despiertan los instintos
    que dormian aletargados,
    y llegan otros juegos,
    aquellps qie unen
    a hombres y mujeres
    en cuadros modernistas.

    IV MADUREZ

    La vida navega
    como un barco sin velas,
    en un mar ora calmo
    y ora tormentoso,
    entre viavenes que dejan
    alegrias y penas latentes,
    entre amarguras y felicidad,
    nacimientos y muertes
    que relevan vidas.

    V VEJEZ

    Vuelan los dias
    atrapados en vientos
    que van para no volver,
    rafagas que traen
    y se llevan la vida,
    madurando aquellas ideas
    que la utopia invadio
    de llamas de juventud.

    VI MUERTE

    Y llega el dia del adiois,
    años y años de pasado,
    un sueño que sera infinito,
    el miedo a no saber,
    la felicidad de la marcha,
    el vuelo del ave que sale del nido
    para jamas retornar,
    las arrugas marcadas
    que seran lloradas.

  • INTERRUPCIONES

    Las palabras suenan
    y se interrumpen
    por compases
    de campanas hostiles,
    aquellas enemigas lejanas
    que nunca conocieron
    el valor que ellas despiertan.

    Se interrumpe la vida,
    ¡arrastrada por alisios
    vientos de desbandada!
    Y flotan naufragos
    que se ahogan
    en sus salvavidas
    de las ilusiones.

    Se acaba el amor
    arrollado por un tren
    sin estaciones
    en las que detenerse,
    ¿acaso un viajero
    se subiria a este ferrocarril?
    Nuevas sendas aparecen
    entre la espesura del bosque.

    Se interrumpen las interrupciones
    para proseguir el sonido
    de aquellas palabras cuyo sonido
    alegra los oidos aletargados,
    las que callaron un dia,
    ¿o una noche oscura?,
    reencontradas en las sendas
    que nunca se abandonaron.

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