danielrand
hombre - 33 años, Tarragona, España
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Haciendo nuevas amigas
La ventaja de vivir en España es que a veces me dan hecha esta página, o casi. Hoy se la brindo a la Plataforma Andaluza de Apoyo al Lobby Europeo de Mujeres, a cuya presidenta, Rafaela Pastor, debo el asunto. Diré de paso que escribo presidenta porque está impuesto por el uso –por eso figura en los diccionarios– y también por ese agradecimiento del que antes hablaba; en realidad presidenta es a presidente lo que amanta es a amante; y que yo recuerde ahora, sólo parturienta es de verdad parturienta y no parturiente, pues las únicas que paren son las hembras, mientras que amante, contribuyente, paciente o presidente, por ejemplo, son palabras de género neutro –aquí sí es correcto decir género y no sexo, pues hablamos de palabras, no de personas–. Pero bueno. Igual todo esto es muy complicado para doña Rafaela. Así que para no darle quebraderos de cabeza, iré al grano. Y el grano es que la antedicha, en nombre de la plataforma que preside, exigió hace unos días que la Real Academia Española incluya en el diccionario las palabras miembra y jóvena, con este singular argumento de autoridad: «Si tenemos que destrozar el lenguaje para que haya espacios de igualdad, se deberá hacer». Y además, dos huevos duros.
Pero lo más bonito del aquí estoy de doña Rafaela se refiere al latín, al que acusa de originar buena parte de los males que afligen a las mujeres en España. El latín es machista y culpable, sostiene apuntando con índice acusador. El español actual viene, según ella, de una lengua forjada en una época «en que las mujeres eran tratadas como esclavas y eran los hombres los que decidían y concentraban todo el poder». Sobre el árabe –que también tuvo algo que ver en nuestra parla– doña Rafaela no se pronuncia: sería racismo intolerable en boca de una feminata andalusí. Es sólo la lengua de Virgilio y de Cicerón la que, a su juicio, «nos supone un lastre, ya que validamos nuestra sociedad mirando siempre al pasado». Lo curioso es que, a continuación, la señora –dicho sea lo de señora sin animus iniuriandi– admite que ni sabe latín ni maldita la falta que le hace. Sobre la historia de Roma, de quiénes eran esclavos y quiénes no lo eran, tampoco parece saber más que de español o de latín; pero en política, como en Internet, cualquier indocumentado afirma cualquier cosa, y no pasa nada. Es lo bueno que tienen estos ambientes promiscuos. Cuantos más somos, más nos reímos.
Lo más estupendo y moderno es la conclusión de doña Rafaela: hace falta una represión «a través de inspecciones sancionadoras» de quienes no ajusten su lenguaje a la cosa paritaria, a las leyes de igualdad estatal y andaluza, y a ese prodigio de inteligencia y finura lingüística que es el Estatuto de Andalucía. En cuyo contenido político, por cierto, no me meto; pero cuya pintoresca redacción, que incurre en los extremos más ridículos, debería avergonzar a todos los andaluces –y andaluzas– con sentido común. O sea: para que España sea menos machista, cada vez que yo me siento a teclear esta página, por ejemplo, debería tener a un inspector de lenguaje sexista sentado en la chepa, dándome sonoras collejas cada vez que escriba señora juez en vez de señora jueza –que la RAE incluya algo en el diccionario no significa que sea lo más correcto o recomendable, sino sólo que también se usa en la calle–; o me haga pagar una multa si no escribo novelas paritariamente correctas: un guapo y una guapa, un malo y una mala, un homosexual y una lesbiana, una parturienta y un parturiento.
Y sobre todo, el latín. Ahí está, sí, la fuente de todos los males, a juicio de doña Rafaela y su hueste. Tolerancia cero, oigan. Incluso menos que cero. Ni un elogio más a esa lengua que, incluso muerta, sigue haciendo tanto daño. Porque cada vez que a una mujer la despiden del trabajo en Manila por estar embarazada, la culpa es del latín. Cada vez que una mujer taxista le grita a otra conductora –lo presencié en Madrid– «¡Mujer tenías que ser!», la culpa es del latín. Cada vez que hay una ablación de clítoris en Mogadiscio, la culpa es del latín. Cada vez que un hijo de puta acosa o viola a su empleada en San Petersburgo, la culpa es del latín. Cada vez que un capullo meapilas se arrodilla ante una clínica de Londres con los brazos en cruz para protestar contra el aborto, la culpa es del latín. Cada vez que un marido llega a casa borracho, en Yakarta, y golpea a su mujer, la culpa es del latín. Cada vez que una mujer le pega una paliza en Vigo a la mujer que es su pareja, la culpa es del latín. Si los académicos no hubieran estudiado latín, la Real Academia Española estaría llena de miembras, y el diccionario lleno de jóvenas. Y a las imbéciles, con mucha propiedad, las llamaríamos imbécilas.
Firma de Arturo Pérez-Reverte en el XLSemanal -
Una foto en la frontera
Guardo entre mis papeles una vieja portada del diario ABC. Se trata de una foto hecha en el Sáhara el 5 de noviembre de 1975, víspera de la Marcha Verde. En la foto, tomada a través de las alambradas de la frontera norte, cerca de Tah, se ve un Land Rover con varios soldados encima. «Miembros de la Policía Territorial del Ejército español patrullan la zona fronteriza», dice el pie. La imagen es un poco borrosa por el efecto del sol en el desierto, y la distancia. En la parte trasera del vehículo, un territorial salta fusil en mano y otro mira a lo lejos, hacia el fotógrafo que, desde el lado marroquí, toma aquella foto con teleobjetivo. Esa portada la conservo porque el soldado que mira hacia las alambradas no es un soldado: soy yo con veintitrés años, vestido con el uniforme que mis amigos de la Territorial me prestaban para que pudiera acompañarlos camuflado en sus patrullas, sin que el cuartel general de El Aaiún, que tenía prohibido a los reporteros el acceso a esa parte de la frontera, se enterase de nada. Pronto supimos que el control de periodistas no era simple rutina. Por órdenes del Gobierno –a Franco le quedaban dos semanas de vida– se había montado aquel paripé fronterizo, los campos de minas y demás, para justificar la entrega del Sáhara a Marruecos. No querían testigos rondando cerca. Algunos lo hicimos, pese a todo, contándolo todo lo mejor que pudimos y nos dejaron. Gracias, entre otras cosas, a aquel uniforme prestado por los territoriales, cuyo elzam –el turbante de tela color arena– todavía conservo treinta y dos años después, cuidadosamente doblado en un cajón.
Hoy quiero hablarles de un tipo corpulento que aparece de espaldas en esa portada del ABC, sentado junto al conductor del Land Rover. Se llamaba Diego Gil Galindo y era capitán de la Policía Territorial del Sáhara. También era uno de mis héroes. Después de algunos problemas que tuve con las autoridades militares locales, que no podían expulsarme pero sí quitarme el alojamiento oficial y otras facilidades operativas, él y sus compañeros me habían adoptado como quien se hace cargo de un perro abandonado. Por ese tiempo vivía clandestinamente en su cuartel, salía de patrulla con ellos y trasmitía mis crónicas a hurtadillas, por el teléfono del bar de oficiales. Todos cuidaron de mí hasta el final, correspondiendo generosos a una estrecha relación fraguada desde el primer día en que, joven reportero del diario Pueblo, aterricé en El Aaiún. Durante nueve meses ellos fueron mis amigos, mis padres y mis hermanos; y a su lealtad debo exclusivas en primera página, experiencias intensas y episodios singulares; alguno de los cuales, fiel a las reglas, no publiqué jamás. Eso incluyó desde incursiones clandestinas en Marruecos –esas playas con marea baja a la luz de la luna– a historias personales, como la noche en que el teniente Albaladejo, un tipo duro de los de toda la vida, le partió la cara a un canario borracho cuando éste quiso apuñalarme en el cabaret El Oasis mientras yo me defendía torpemente, acorralado contra la pared, con una cazadora enrollada en el brazo izquierdo. También incluyó las lágrimas del capitán Gil Galindo –aquel hombretón de casi dos metros lloraba desconsolado, como una criatura– la última vez que recorrimos El Aaiún, entregado a las tropas marroquíes, mientras él repetía, una y otra vez: «Qué vergüenza, gollete –siempre me llamaba gollete, niño, en hassanía–... Qué vergüenza».
Diego Gil Galindo murió hace unos días. Me llamó su hija para decírmelo. Estando en las últimas quiso que telefonearan a sus amigos para desearles Feliz Navidad. Entre ellos incluyó mi nombre, aunque en treinta y dos años sólo habíamos vuelto a vernos una vez, durante apenas cinco minutos de agridulce nostalgia de aquel Sáhara que tanto amamos y que ya no existe. Cuando hace unos días recibí el mensaje, el antiguo capitán de la Territorial ya había muerto. Me contó su hija que supo irse como había vivido: mirando el último salto cara a cara, estoico, sereno, con los redaños donde siempre los tuvo: en su sitio. Que un cura fue a verlo, y al terminar Diego le dijo: «¿Ya estoy listo para irme, padre?», y luego fue a Dios callado y humilde, como buen soldado. Él creía en esas cosas, así que deseo que haya llegado a donde quería: a esa orilla donde sólo llegan los hombres valientes. Espero que ahora esté en el bar de oficiales de allí, apoyado en la barra con los viejos camaradas: López Huertas, Fernando Labajos y los otros. Los muertos y los que morirán. Y que, cuando todos se hayan reunido de nuevo, salgan a nomadear por la Eternidad, bajo la Cruz del Sur, recorriendo los grandes desiertos sin fronteras. Ojalá también esta vez me reserven un elzam, una manta y un sitio en el Land Rover.
Firma de Arturo Pérez-Reverte en el XLSemanal -
Robin Hood no viaja en avión
Estoy loco por que pongan AVE a todas partes, Ceuta y Melilla incluidas, para no pisar más un aeropuerto en mi puta vida. Cada vez que debo subir a un avión, cosa que evito siempre que puedo, me levanto con el mal talante de cuando era pequeño y no quería ir al colegio. Los amaneceres son más grises, los días más sombríos, el trayecto en taxi se hace demasiado corto. Sólo de pensar en lo que me espera, llevo encima una mala leche espantosa. Estoy harto de controles, de incomodidades, de humillaciones en nombre de mi propia seguridad. Para quienes solemos volar sólo con equipaje de mano, disponerlo para la carrera de obstáculos que supone acceder a un avión se convierte en una pesadilla. Hace tiempo que viajo sin la navaja suiza que me acompañó toda la vida, y hasta un lápiz de plata con el que subrayo los libros me da problemas en los controles. Todo para nada, pues vivimos en un inmenso camelo: la paranoia gringa llevada al límite por una Europa cantamañanas que se lo traga todo sin rechistar. No hay mejor prueba de lo idiota del sistema que el cuchillo y el tenedor de acero que en clase ejecutiva entregan con la bandeja de la comida tras haberte despojado previamente, en el control de tierra, de las horquillas del pelo y el cortaúñas. Como si los terroristas y los malos viajaran sólo en clase turista.
Hemos llegado al extremo de convertir –con la sumisión cómplice de todos nosotros convertidos en obediente rebaño– los controles de seguridad en espacios surrealistas, teatro de las situaciones más absurdas e indignas: frascos, tubos de dentífrico, cremas carísimas que van allí mismo a la basura, gente obligada a caminar descalza, fulanos que hacen cola en mangas de camisa y sujetándose los pantalones para que no se les caigan, por si pita el cinturón... A eso hay que añadir el maldito factor humano: la estólida condición de algunos empleados de seguridad y de algunos pasajeros. De vigilados y de vigilantes. Hace unos meses les contaba a ustedes lo que me ocurrió en el aeropuerto de Roma con la reproducción de un maiale –un pequeño submarino de plomo de la Segunda Guerra Mundial– y una guardia de seguridad de encefalograma plano. Pero no creo que el cociente intelectual del pasajero que el otro día pasó delante de mí el control de Barajas fuese más alto que el de aquella pava: viajaba con doscientos pendientes y aretes en las orejas y la nariz, veinte anillos con calaveras en las manos, ocho o diez collares de acero, una cadena de moto a guisa de cinturón y unas botas enormes con suela de medio palmo, llenas de herrajes, chapas y refuerzos metálicos. Y encima se mosqueó cuando le hicieron desmontar el mecano –llenó de ferretería una bandeja hasta arriba– después de que fundiera los circuitos del detector de metales. Que se puso a dar bocinazos y casi a echar humo en cuanto mi primo asomó las napias.
Pero lo mejor de lo último lo presencié hace dos días en el aeropuerto de Barcelona, y les juro que parecía una encerrona de cámara oculta. Un chico joven que venía de algún país exótico traía un arco en la mano: muy bonito, artesanal. Un arco del Amazonas o de por allí. Yo iba detrás, y mientras esperaba turno en el control, observé que el vigilante de seguridad estudiaba el arco, indeciso. Luego miraba al chico, y otra vez el arco. «Esto no puedes llevarlo», dijo al cabo. El chico preguntó por qué, y el otro aclaró: «Es demasiado grande, y además es un arma». Durante quince segundos, el chico miró al otro como digiriendo la cosa. «Es un arco», dijo al fin. «Eso es» –respondió el vigilante con implacable lógica–. «Y un arco es un arma». El chico reflexionó durante otros diez segundos. «Pero no llevo flechas», repuso. Mientras yo intentaba imaginarlo secuestrando un avión al grito de «Alá Ajbar» con un arco y unas flechas, el vigilante hizo un gesto ambiguo, como diciendo: «Vete a saber lo que podrías usar como flechas». En ésas, como había mucho pasaje esperando y nos amontonábamos en el control, se acercó un guardia civil, y el vigilante le explicó el problema. La imagen del picoleto perplejo, arco en mano, meditando sobre cómo aquella arma letal podía convertirse a bordo de un avión en arma de destrucción masiva –podía dispararle un yogur caducado al piloto, concluí al fin, o estrangular a una azafata con la cuerda–, no se me olvidará mientras viva. Al cabo, movió la cabeza. «Ni tirachinas, ni arcos, ni armas arrojadizas –zanjó–. Tienes que facturarlo». El chico puso cara de angustia. «Es que mi avión sale dentro de media hora», arguyó. El guardia civil lo miró impasible. «Pues espabila», dijo. Y mientras veía al chico correr desesperado camino de los mostradores, arco en mano, pensé: mierda de tiempos. Robin Hood no podría viajar en avión.
Copia del XLSemanal, FIRMA DE Arturo Pérez-Reverte -
God Save the Queen!
El otro día comentaba con un amigo lo fantásticos que son y la huella que han dejado en el subconsciente colectivo. Han pasado varios años des de la prematura muerte de Freddy Mercuri, pero el sigue aquí entre nosotros convertido en leyenda, en mito y perdurara siempre entre los más grandes de la historia y es indudable que para muchos el más grande de todos juntamente con la inseparable guitarra de su amigo Brian May.
No dejo de pensar en muchas ocasiones como sería el mundo con la música de Freddy Mercuri... aunque en cada evento deportivo nos deleitan con su "We Are the Champions", seguramente hubiera seguido componiendo himnos para todos, por que si algo ha legado Freddy Mercuri son himnos y momentos musicales que escapan de toda comprensión, como el concierto de Wembley del 86 o la actuación junto a Montserrat Caballe en Barcelona, de la cual era seguidor.
Lo mejor de todo es que el tiempo pasa y Queen prevalece, ahora su espíritu ha renacido como un fénix conjuntamente con Paul Rodgers. Tengo unos buenos amigos que han tenido el privilegio de poder ver de nuevo a Brian May correr por el escenario como lo hizo durante las decadas de los 70, 80 y 90.
Para mi son el mejor grupo de Rock de todos los tiempos, pues sus canciones incluso ahora siguen manteniendose frescas, cuando por ejemplo los Beatles han perdido fuerza con el paso de los años, aunque son totalmente distintos y las comparaciones siempre son odiosas.
El caso es que cada navidad sigue saliendo el disco recopilatorio de Queen "The Platinum Collection" y cada año sigue siendo de los más vendidos y buscados. Incluso siguen ganando nuevos fans que por diferentes motivos no han escuchado a Queen hasta ahora, gracias a la publicidad y a los deportes (anuncio de la cola con "Some body to love" o "We are the champions" en cada partido de la Champions)... Queen sigue entre nosotros, vivo y para siempre como un Inmortal (Princes of the Universe, cuando era pequeño quede impregnado por esta canción y la pelicula). Sigo disfrutando como en el primer día que vi el video de "I Want To Break Free" o de "Bohemian Rhapsody" y me traslada a la escena de la pelicula Waynes World con un Mike Myers estelar, parodiandose a si mismo y al programa que le hizo famoso, cantando en el interior de un diminuto coche con sus compañeros de locuras.
Si todavía no has escuchado nada de Queen... ¿a que esperas? Quizás quieres que te lo manden escrito o con un mapa... como dijo Gandalf en el puente de Barad Dur ¡Corred insensatos! pero en dirección a vuestra tienda de discos para comprar por lo menos el recopilatorio o si todavía podéis encontrarlo no dudéis en comprar el concierto en dvd de Wembley 86.
¡GOD SAVE THE QUEEN!
LA HISTORIA DE QUEEN
Durante el verano del 68 Brian May y Tim Staffel habían formado un grupo llamado Smile. A través de un anuncio en el Imperial College de Londres conocen a Roger Taylor, y se quedan asombrados con su forma de tocar. Pronto empiezan a dar conciertos, siendo teloneros de Pink Floyd en el Imperial College y en 1969 de Yes.
En primavera de 1970 Tim Staffel se cansa de dar conciertos en clubs pequeños y deja la banda. Brian y Roger siguen adelante, y finalmente el cantante sería un amigo que desde hace tiempo les acompañaba a las giras y aportaba ideas sobre el look de Smile: Farooksh Bulsara, que por aquel entonces ya había cambiado su nombre original por Freddie Mercury (por Mercurio, mensajero de los dioses, y porque dicho mineral es propio del signo del vocalista: Virgo). En abril de 1970, tras varias discusiones, en las que Taylor propuso "The Rich Kids" como nombre de la banda, finalmente se impuso la opción de Freddie Mercury: Queen. Este controvertido nombre hacía alusión a diversos elementos. Reina es el nombre de la jefa de un estado monárquico, y también la forma con que se designa a un integrante del movimiento gay.
Después de probar con varios bajistas, conocieron a John Deacon, que era justo lo que estaban buscando, el cuarto y definitivo miembro de Queen.
SUS INFLUENCIAS
Mercury y John eran fanáticos de los Beatles, de los que toman cierta influencia. En el álbum Hot Space tienen una canción -"Love is Real (Song for Lennon)"- dedicada a John Lennon, imitando su estilo. Inicialmente su música era Hard Rock, y los medios les comparan con Led Zeppelin, pero Queen también lo combinaba en el escenario con el glam heredado de David Bowie (color, lentejuelas, zapatos de plataforma, tetralidad y maquillaje). Todos los miembros tenían diferentes gustos e influencias, pero supieron mezclar los aportes de cada uno y aprender de los demás.
LOS COMIENZOS
El primer concierto de Queen con su formación definitiva (una vez reclutado John Deacon) es en el College of State Management the Hornsey, en Junio del 71. Durante ese verano se dedican a dar conciertos por el oeste de Inglaterra. Su primer golpe de suerte sería en el 72, cuando la productora Trident les ofrece un contrato para grabar un single para EMI, con las canciones Keep Yourself Alive y Son and Daughter, y el 13 de Julio de 1973 sale a la venta su primer álbum, con el nombre de Queen. Durante el verano realizan una gira por Inglaterra como teloneros de Mott The Hoople, quienes les ofrecen seguir siendo sus teloneros el año siguiente. En 1974 aparecería su segundo álbum, Queen II, y para entonces Queen ya empezaba a tener su grupo de fans. En Noviembre del 74 sale el nuevo LP Sheer Heart Attack, álbum que ya no dejaría lugar a dudas sobre la calidad de Queen. Meses más tarde la banda británica cruza el Atlántico para concretar su primera gira en América.
LA ÉPOCA DE ÉXITO
Durante junio y julio del 75 ensayan su nuevo material: A Night At The Opera (número uno durante nueve semanas), con una de las canciones más emblemáticas de Queen: Bohemian Rhapsody, con más de 100 voces mezcladas y toques de guitarra que acallarían una orquesta, tema con el que realizarían el primer vídeo musical de la historia. Cuando editaron el single, creyeron que no tendría mucha difusión debido a su excesiva duración, pero el DJ Kenny Everett se animó a pasarló en su programa de radio y sólo bastaron unas cuantas veces para que explotase la demanda de discos a EMI.
El grupo se pasa el primer tercio del año promocionando A Night At The Opera en una gira americana, seguida de algunos conciertos en Japón y Australia. Aunque la resistencia inicial de las emisoras a poner la canción da a entender que, ni el single, ni el álbum, son éxito instantáneo en Gran Bretaña, hacia el final de la gira ambos están cómodamente situados en el top diez.
Como dijo el propio Freddie, fue el primer LP con el que la banda empezó a ganar dinero, pues en los anteriores álbumes se gastaba todo en pleitos y royalties. Incluso le dedican un tema (Death on Two Legs) a su ex-mánager Jack Nelson, en el que critican a esta persona por haberles robado.
En 1975 ve la luz el álbum A Day At The Races (tanto el título de éste como el del anterior álbum hacen referencia a las películas de los hermanos Marx, de los que Freddie era un gran admirador), con éxitos como Somebody to Love (con un estilo cercano al Gospel) y la rockera Tie Your Mother Down.
1977 comienza con una gira de dos meses por América, con Thin Lizzy como teloneros. Las críticas golpean a los Queen, pero se deshacen en alabanzas hacia Lizzy. Como consecuencia, ganan muchos adeptos que acuden a los conciertos para comprobar lo que dice la prensa. En octubre sacan el álbum News Of The World, con éxitos como "We Will Rock You" y "We Are The Champions", que alcanza el platino y se convierte en el himno de cualquier acontecimiento deportivo que se precie. La gira continúa en 1978, con un mes por Europa. Queen finaliza con cuatro conciertos en el Reino Unido. Después regresan al estudio para grabar Jazz, álbum que saldría al mercado el mismo año.
A principios de 1979, Queen realiza una gira de dos meses por Europa, seguida de un mes en Japón. Con las grabaciones de los conciertos europeos se edita un doble álbum ese verano, titulado Live Killers. No tiene muy buen sonido, y Taylor no duda en declarar públicamente que lo aborrece. Entretanto, también habían editado el álbum The Game, el primero en que usaron sintetizadores. Fue lanzado en junio de 1980 y fue un superventas, así como el sencillo Another One Bites The Dust, que se convirtió en su sencillo más vendido en el mundo. Al tiempo que grababan el álbum, el director de cine Dino DeLaurentis les pide grabar la banda sonora de su próxima película de ciencia ficción Flash Gordon, y el grupo accede, de modo que tuvieron que grabar los dos álbumes simultáneamente.
Los años 80 habían llegado y Queen abandonaba la estética glamurosa para adoptar un nuevo look: pelo corto, actitud dura, mucho cuero y una música con riffs cortos pero potentes.
En noviembre de 1980 sale al mercado la banda sonora -compuesta íntegramente por Queen- de la película Flash Gordon, disco que escala rápidamente hasta los top ten de los rankings americanos y europeos y que vende millones de copias en todo el mundo. Los integrantes de Queen entran en el libro Guinnes de los records como los artistas mejor pagados.
En 1981 inician una gira por diversos países de Sudamérica batiendo récords de asistencia en países como Brasil y Argentina. En octubre de 1981 lanzaron Greatest Hits, Greatest Flix (colección de videos) y Greatest Pix (un libro biográfico con fotos del grupo).
I Want To Breakfree
En 1982 lanzaron Hot Space y después de tomarse un descanso sale The Works en 1984, cuya canción Radio Ga Ga se convirtió en un nuevo gran éxito, así como I Want To Break Free, en cuyo vídeo aparecían los miembros de Queen disfrazados de mujer, queriendo ridiculizar una serie de la televisión británica.
En 1985 tuvo lugar el festival Rock in Río, el más importante hasta la fecha en el que participó Queen, siendo los grandes triunfadores (250.000 espectadores). El 13 de julio, participaron en otro festival, el Live Aid, el primero que realizaba contra el SIDA. Antes del concierto, los miembros de Queen habían decidido distanciarse un poco, pero gracias al enorme éxito que tuvieron en el concierto, cambiaron de opinión y decidieron continuar con más energía.
Nuevamente, el grupo compone canciones para otra banda sonora, esta vez de la película Highlander (Los Inmortales), algunas incluídas en el álbum A Kind Of Magic, editado en junio de 1986. En diciembre del mismo año editan el disco en directo Live Magic, resultado de
las grabaciones de sus conciertos en Budapest, Knebworth y Londres. En julio del mismo año se grabó en Londres el directo Live At Wembley '86, álbum que no saldría a la venta hasta el año 1992.
La cantante de ópera Montserrat Caballé, de la que Freddie era fan, se reunió con él en su casa de Barcelona en 1986. Allí hicieron una gran amistad y acordaron grabar un disco en conjunto. Freddie escribió una canción titulada Barcelona a la medida de Caballé. El sencillo apareció en España en septiembre de 1987 y rápidamente el Comité Olímpico Español lo adoptó como himno oficial de las olimpiadas que se iban a celebrar en Barcelona en 1992. El LP salió a la luz en octubre de 1988.
En 1989 se edita el nuevo álbum de Queen: The Miracle, que pronto se convierte en otro gran éxito. Por aquella época, Freddie ya sabía que tenía SIDA y que se estaba muriendo. Con el fin de la década, Queen fue reconocido por los medios como el mejor grupo de los 80.
En 1991 sacaron un nuevo sencillo, Innuendo, de casi siete minutos. Ni qué decir tiene que se encaramó en las listas de todo el mundo. El álbum Innuendo salió poco después y siguió los pasos del sencillo.
La enfermedad de Freddie Mercury influyó en los discos que la banda editaba y sus letras hablaban de la llegada de un final que el propio Freddie presentía pero que nadie conocía.
A finales de 1991 publicaron el Greatest Hits II, y el 23 de noviembre del mismo año, Freddie anunció al mundo que padecía el SIDA. Al día siguiente fallecía en su casa, rodeado de familiares y amigos. Este hecho conmocionó a sus millones de fans, que no habían conocido la enfermedad de Freddie hasta el mismo final.
FREDDIE MERCURY NOS DICE ADIÓS
Freddie Mercury fue cremado en Londres, en una ceremonia que contó con la presencia de amigos y famosos, siguiendo la tradición de la fé de Zoroastro. "Se lo extrañará", fue el simple mensaje de un tributo floral de David Bowie, mientras que Elton John decía "Gracias por ser mi amigo". También había una estrella de claveles blancos, enviada por Gary Glitter, quien escribió el mensaje "Freddie, te echaremos de menos con tristeza, nunca te olvidaremos".
El Rock despedía así a una figura inigualable de las últimas dos décadas, el talentoso ser humano que vivió con una intensidad total, con la misma entrega y pasión con que deslumbró desde los escenarios. El mismo que una vez declaró: "Si me muero mañana no me importa. La verdad es que lo hice todo".
Como homenaje a Mercury se lanzó un doble sencillo con dos temas: Bohemian Rhapsody y These Are the Day Of Our Lives. El dinero recaudado fue a parar a una organización para la lucha contra el SIDA.
A finales del año editaron el Ultimate Queen, una caja de lujo con los veinte discos de Queen.
El 20 de abril de 1992, se ofreció un gran concierto como tributo a Freddie. El escenario fue el estadio de Wembley, en Londres, y las 72.000 entradas se vendieron en apenas seis horas, sin saber siquiera quiénes iban a actuar. El concierto, que sirvió para dar conciencia al mundo del virus del SIDA, fue televisado en directo para más de mil millones de habitantes de todo el mundo, y asistieron celebridades como Metallica, Robert Plant, Def Leppard, Guns n Roses, Elizabeth Taylor, Elton John, George Michael, Lisa Stansfield, Zucchero, Roger Daltrey y otros, que acompañaron a los 3 superviventes de la banda. Posteriormente, fue editado en DVD.
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En 1995, salió al mercado el último trabajo de la banda junto a Freddie Mercury. Su título fue Made In Heaven, en el que Freddie colaboró con su voz en los últimos meses de su vida. Temas de este álbum como Made In Heaven, Let Me Live, My Life Has Been Saved, Heaven For Everyone, hacen referencia a temas sobre la vida y la muerte.
Dos años más tarde, en 1997, Brian May, Roger Taylor y John Deacon se reúnen nuevamente para grabar un tema dedicado a Freddie: "No-One But You (Only The Good Die Young)", que fue publicado como single y editado en el recopilatorio Queen Rocks.
El último disco oficial de Queen es el Greatest Hits III, que salió al mercado en 1999, y en el que se recopilan temas del concierto tributo a Freddie Mercury, temas en solitario de Freddie Mercury y Brian May, remezclas y otros temas de la banda no incluídos en los anteriores recopilatorios.
PROYECTOS POSTERIORES
En 2002, Brian May y Roger Taylor se unirían a Robert de Niro para realizar la ópera-rock We Will Rock You, escrita por Ben Elton y ambientada en un mundo futurista donde la música está prohibida. Hasta el día de hoy, el musical ha sido un éxito sin precedentes, con diferentes versiones para los distintos paises.
A finales de 2004, Brian May y Roger Taylor anuncian su unión al cantante Paul Rodgers (ex-cantante de Bad Company, Free y The Firm) para realizar una gira internacional bajo el nombre de Queen + Paul Rodgers, en la que revivirían temas de Queen y de Rodgers. Este hecho despertó la controversia entre los fans de Queen, muchos de los cuales no ven bien que se utilice el nombre de Queen sin Freddie Mercury. -
Whitesnake
Como siempre uno se da cuenta de las cosas que deja atrás o por motivos varios no descubre... siempre había sentido curiosidad por el grupo británico Whitesnake, pero por un motivo u otro nunca tuve oportunidad de escucharlo.
El principal motivo es que su epoca dorada se vivio cuando yo apenas contaba con un par de años, y esta claro que el despertar musical de un chaval no se vive hasta los 14 años... y yo lo vivi con otros grupos, en especial con Guns n'Roses y Aerosmith. El caso es que he podido encontrar un cd's por 5 euros! La gente deberia reflexionar sobre la pirateria, yo por ejemplo disfruto de un excepcional grupo por 800 miseras pessetas y un cd pirata ya te las cobran, además de incurrir en delito son de una calidad pesima... evidentemente quien no este deacuerdo conmigo es que no ama la música.
El caso es que tengo en mis manos The Early Year, en total 18 canciones (tres de ellas en vivo), de gran potencia eléctrica y que me estan enganchando con facilidad, preguntandome por que demonios no me interese por ellos antes. Esta claro que no puedo comprar toda la discografia, pero me siento satisfecho con este pequeño recopilatorio de los años 78 (mundial de Argentina) a 84 (olimpiadas de los Angeles y estrena de el REtorno del Jedi), jejeje unas pequeñas efemerides...
Solo decir que no debemos tener miedo a lo desconocido o nos arriesgamos a perdernos grupos como Whitesnake y otros... supongo que las radio formulas españolas realmente hacen mucho daño, solo sale lo más comercial y nos roban joyas de la música... por cierto Rock & Gol esta rompiendo ese muro y además con gran acierto, ya que es como una classe de historia de la música.
Si quien lee esto siente curiosidad por este grupo, no lo dudes, compra el disco que solo vale 5 euros.
Informacio detallada de Whitesnake:
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Whitesnake
Whitesnake fue una banda británica de heavy metal de los años ochenta, fundada por David Coverdale (antes de Deep Purple) y originalmente popular sólo en Europa y Japón. Durante sus primeros años, su música era esencialmente Hard rock orientado hacia el Blues.
En febrero de 1978 David Coverdale y el guitarrista Micky Moody, que había colaborado con Coverdale en sus dos discos solistas, formaron Whitesnake. El resto de la alineación incluía al guitarrista Bernie Marsden, el bajista Neil Murray, el batería David Dowle y el tecladista Brian Johnston (luego remplazado por Pete Solley). En abril de ese mismo año, saldría su primer álbum Snakebite con el nombre de David Coverdale´s Whitesnake. El primer álbum propiamente dicho de Whitesnake, saldría el mismo año, bajo el nombre de Trouble. El tecladista del disco era un ex-compañero de David Coverdale en años en Deep Purple, Jon Lord. Entre los temas del álbum, saldrían clásicos como Take me with you, Trouble, Lie down y una buena versión del tema de The Beatles Day Tripper.
Mayor éxito llegaría con el álbum de 1979, Lovehunter, que contenía temas como Walking In The Shadow Of The Blues, Medicine Man y el que da nombre al disco. Aunque el álbum más memorable de esta época fue sin duda Ready an' willing de 1980, en el que el baterista David Dowle, ya no estaría presente; en su lugar entra otro ex-compañero de Coverdale en Deep Purple: Ian Paice. Con este disco llegaron a lo más alto de las listas, con temas como Fool for your loving y Blindman.
Con la gira de "Ready an' willing", se atreverían a sacar un doble disco en directo, grabado en el Hammersmith de Londres en noviembre de 1978 y junio de 1980. En el disco combinarían todas sus grandes canciones de la época.
En 1981 editan otro álbum: Come an'get it muy del estilo de Ready an' willing, con canciones como Don't break my heart again, Come an'get it. Al año siguiente graban un álbum, que se editó finalmente a mediados de 1982, Saints & Sinners, con el que consiguieron uno de sus más grandes éxitos: Here I go again, el cual se convirtió en un clásico del grupo. En este momento las diferencias entre los integrantes y una enfermedad de la hija de Coverdale provocan un impasse en la banda. Cuando regresan ya no está más el guitarrista Bernie Marsden, que fue el primero en marcharse, seguido de Ian Paice y Neil Murray. En octubre de 1982 presentarían la nueva formación: el guitarrista Mel Galley (ex Trapeze), el bajista Colin Hodgkinson y a la batería entraría el legendario Cozy Powell (ex-Jeff Beck, Rainbow, Black Sabbath y muchas más…).
Durante los últimos meses de 1982 y primeros de 1983 realizarían la gira del "Saints & Sinners" y a finales de 1983 y principios de 1984 grabarían "Slide it in" (que contenía temas como "Love Ain't No Stranger" y el mismísimo "Slide it ‘in"
. Antes de empezar la gira el guitarrista Micky Moody abandona también la banda y sería sustituido por John Sykes (ex-Thin Lizzy). Durante la gira vuelve Neil Murray y con la formación renovada, Whitesnake se presenta en el primer Rock In Rio, el de 1985, con éxito. Para finales de 1986, la banda estaba compuesta por John Sykes en la guitarra, Aynsley Dunbar en la batería y Neil Murray en el bajo. Con el agregado de Don Airey en los teclados, grabarían 1987, el álbum más conocido y vendido de su historia, editado obviamente ese año. Whitesnake consigue el tan deseado megaestrellato en Estados Unidos, pero su estilo musical vira unos grados en dirección del hard rock más comercial de la época y en la misma medida se aleja de sus raíces más blueseras.
Para desazón de los fans y la prensa, Coverdale expulsa a su guitarrista estrella John Sykes (se especuló con que los motivos eran la disputa del protagonismo escénico) e ingresan Adrian Vanderberg y Vivian Campbell (ex-Dio) en su reemplazo, Rudy Sarzo (ex-Quiet Riot) se hace cargo del bajo y Tommy Aldridge de la batería. En 1989, grabarían Slip of the Tongue, en el que Steve Vai (ex-Alcatrazz y David Lee Roth) reemplaza a Campbell y ni siquiera participa presencialmente de la grabación en el estudio. Al finalizar la gira en 1990, la banda prácticamente se desmembra.
A fines de 1993 Coverdale y el emblemático guitarrista de Led Zeppelin, Jimmy Page, editan un álbum llamado simplemente "Coverdale-Page", que a pesar de los nombres involucrados no fue muy bien recibido.
Un álbum recopilatorio Greatest Hits se publica en 1994; en él se encuentra una nueva versión de "Here I go again". La banda retomaría la actividad con Warren DeMartini (ex-Ratt) y Adrian Vanderberg en guitarras, Rudy Sarzo en bajo, Paul Misckovick en teclado y Denny Carmassi en batería. En 1997, publicarían "Restless heart", que causó un impacto mínimo en comparación con las expectativas y ni siquiera fue editado en los Estados Unidos. Posteriormente, se publicó un acústico titulado Starkers in Tokyo, interpretado por Coverdale y Adrian Vandenberg únicamente, que contenía temas de toda la época de Whitesnake más Soldier of Fortune de Deep Purple. Coverdale decidió desarmar la banda y continuar su carrera como solista. La "Farewell Tour" (gira de despedida) terminó en Argentina, en el estadio de Ferro Carril Oeste (12 diciembre de 1997) de manera muy emotiva pero bajo una lluvia de críticas acerca del bajo rendimiento vocal del cantante.
En septiembre del 2000 salió un álbum solista de David Coverdale titulado Into the Light, que tampoco obtuvo buenos comentarios.
En 2003 Whitesnake se reagrupó para la gira de conmemoración de su 25 aniversario. La banda sigue realizando giras, ha editado un DVD en vivo en 2005 y un par de recopilatorios en 2006. La formación actual es: David Coverdale en voz, Doug Aldrich (ex-Bad Moon Rising y Dio) y Reb Beach (ex-Winger y Dokken) en guitarras, Tommy Aldridge en batería, Uriah Duffy en bajo y Timothy Drury en teclados.
Referencias:
• Revista Epopeya Nº9 diciembre de 1997
• "The Guinness Who's Who of Heavy Metal", Ed. Colin Larkin, ISBN 0-85112-656-1 pags. 387 y sigs.
• "The Kerrang! Direktory of Heavy Metal, Ed. Neil Jeffries, ISBN 0-86369-761-5 pags. 241-242
• "HM A-Z", Ed. Paul Suter, ISBN 0-7119-0633-5 pags. 106-107
• Revista Heavy Rock Nº273 mayo de 2006r]
Discografia
• David Coverdale's Whitesnake (1976) (Coverdale Solo)
• Northwinds (1977) (Coverdale Solo)
• Snakebite (1978)
• Trouble (1978)
• Lovehunter (1979)
• Ready And Willing (1980)
• Live...In The Heart Of The City (1981)
• Come an Get It (1982)
• Saints n' Sinners (1983)
• Slide It In (1984)
• Whitesnake 1987 (1987)
• Slip Of The Tongue (1989)
• Coverdale/Page (1993) (Coverdale con Jimmy Page)
• Restless Heart (1997)
• Starkers In Tokyo (1997)
• Into The Light (2001) (Coverdale Solo)
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