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Bienvenido a mi blog en Netlog.
Soy Profesor de Teología.
Espero que te sirva lo que aquí encuentres.
Del otro lado de la línea estoy si me precisas.
Que Dios te bendiga!


  • Los Motivos de la Encarnación

    Los motivos de la Encarnación.

    (Cat. Nº 456-463. Comp. 85-86)

    Primero diremos algo sobre algunos términos parecidos antes de definir qué es la Encarnación.

    No es “re-encarnación”.

    Éste es un término utilizado por religiones no cristianas, principalmente de oriente, usado actualmente por algunos movimientos religiosos libres como la new-age, para indicar ideas griegas y platónicas antiguas, por las cuales las almas preexisten en el “mundo de las ideas”, y se encarnan sucesivamente en diversos cuerpos en distintas vidas terrenas hasta lograr su total purificación o “nirvana”, es decir, su disolución en el Absoluto, para volver nuevamente al mundo ideal (algo parecido a lo que llamaríamos cielo, pero sin identidad personal, ni del alma ni del Absoluto en el que se disuelve la misma: de aquí surgen las ideas del mundo o del alma como “emanación de Dios”, “chispa divina”, etc., que en nada tienen que ver con la idea cristiana de creación única, personal e irrepetible de la nada).

    Tampoco es resurrección temporal.

    Como las que Jesús realizó de su amigo Lázaro (Jn. 11, 1-44), de la hija de Jairo (Mt. 9, 18-26) o del hijo de la viuda de Naín (Lc. 7, 11-17.

    También Pedro resucitó a Tabitá o Dorcas (en griego, “gacela”), muy querida por sus allegados (Hch.9,36-42), y Pablo a Eutico, alguien que se había quedado dormido en una ventana de un primer piso mientras el Apóstol predicaba (Hch. 20,7-12).

    Estas resurrecciones temporales implicaban el volver a morir. Algo así como la donación de órganos. Sin restar importancia a la entrega solidaria y generosa, implican el morir de una o de otra manera, antes o después. Ninguna asegura vida eterna. Pertenecen a esta etapa caduca y temporal, etapa penúltima, pero no a la definitiva y la que realmente importa. Sirven a modo de signo.

    Y tampoco es la resurrección gloriosa y eterna de Jesús, de la cual todos participaremos al final de los tiempos con nuestros propios cuerpos resucitados. La que sí verdaderamente importa. La única y definitiva. (cfr. Mt. 28; Mc. 16; Lc. 24; Jn. 20-21; I Tes. 4, 13.17).

    Sentido de la Encarnación:

    El término Encarnación hace referencia a que Dios se hace carne, se hace hombre en la Persona de Jesús.

    La Segunda Persona de la Santísima Trinidad, el Hijo de Dios, la Palabra (el Logos griego), el Verbo (Verbum latino), se hace sarx (gr, carne), toma naturaleza humana y se hace uno de nosotros para salvarnos.

    Significa que Dios está en la Persona de Jesús de Nazareth, desde el instante de su concepción en el seno de la Santísima Virgen María y por toda la eternidad, pues se mantiene a través de su Cuerpo Resucitado por siempre.

    Motivos de la Encarnación. (relación interdisciplinar científica)

    1º) Motivo Soteriológico (perteneciente a la economía de la salvación): Para reconciliarnos con Dios, para volvernos a la amistad con Él. Salvados y liberados de nuestra esclavitud de estar lejos de Él.

    2º) Motivo gnoseológico-bíblico –antropología teológica- (conocimiento experiencial): Para que conociéramos así el Amor de Dios, que en Jesús se entrega hasta dar la vida por nosotros.

    3º) Motivo pedagógico-divino: Para ser nuestro modelo de santidad (lo que Jesús hizo y dijo).

    La imitación de Cristo como Camino seguro de santidad cristiana.
    Los Evangelios traslucen su Persona y las bienaventuranzas de Mateo 5-7 dibujan su Rostro divino. Jesús habla de “aprender de Él...”.
    El Padre Celestial dice en la Transfiguración desde la Nube Luminosa: -“Escúchenlo”.
    Y el mismo Jesús dice de Él mismo que es el Camino, más aún, la Verdad y la Vida en abundancia para todos.
    Como Él hizo, también debemos hacer nosotros.

    4º) Motivo teológico-espiritual: Para hacernos partícipes de la naturaleza divina.

    Jesús es Hijo por naturaleza, Dios por naturaleza.
    Nosotros lo somos por participación. Esa participación en esta vida se llama “gracia”.
    En la vida eterna (escatología, en el tiempo final), se la llamará gloria.

    “El Hijo de Dios se hizo hombre, para que el hombre, a través suyo, se haga dios”. (San Atanasio, Santo Tomás de Aquino).
    Es decir, se divinice, se transforme, sea feliz, posea el Sumo Bien y la Suprema Felicidad.
    Asumió nuestra naturaleza humana para que nosotros asumiéramos, por participación, su naturaleza divina.

    Gustavo Daniel D´Apice
    Profesor Universitario de Teología
    http://es.catholic.net/gustavodaniel
    http://gustavodaniel.autorcatolico.org

  • Erradicar la pobreza y la exclusión social.

    Erradicar la pobreza y la exclusión, el gran objetivo para los Obispos de Argentina.

    Con vistas al Bicentenario 2010-2016, los Obispos argentinos han sacado un documento en el que consideran que existe la capacidad para proyectar, como prioridad nacional, la erradicación de la pobreza y el desarrollo integral de todos, en la justicia y la inclusión social.

    Retoman una afirmación expresada en un documento anterior: “La gran deuda de los argentinos es la deuda social”, afirmando que no es solamente un problema económico o estadístico, sino, ante todo, un problema moral que requiere que nos decidamos todos y cada uno a un mayor compromiso ciudadano. “Solo habrá logros estables por el camino del diálogo y del consenso a favor del bien común, teniendo especialmente en cuenta a los hermanos más pobres y excluidos”..

    En este contexto ofrecen sus aporte como “hombres de fe y pastores de la Iglesia”.
    Recuerdan que en la celebración del primer centenario, nuestra Nación aparecía en el concierto de los pueblos como una tierra promisoria y acogedora. Hoy, en cambio, camino al bicentenario, la realidad y el ánimo no son iguales, aunque estamos ante una oportunidad única que podemos aprovecharla privilegiando la construcción del bien común, o malgastarla con intereses egoístas y posturas que fragmentan y dividen.

    También sostienen los Obispos que debe haber un proyecto fundamental del ser Nación que subsista más allá de los gobiernos que se suceden.

    Estiman que el llegar a dialogar se podrá dar dentro de contextos de verdadera reconciliación, promoviendo la mutua confianza en la verdad y la justicia.

    Ven necesaria la cicatrización de las heridas abiertas en nuestra historia, de las cuales todos somos responsables, evitando las parcialidades que obnubilan la razón y el buen juicio.

    La nueva idea de liderazgo implica concebir el poder como servicio. Una mística de servicio que ayude a despertar nuevas vocaciones de compromiso social y político. El verdadero liderazgo va más allá de la mera gestión de los “urgencias”. Implica integridad moral, amplitud de miras, el compromiso concreto por el bien de todos, la capacidad de escuchar, el proyectar más allá de lo inmediato, el respeto de la ley, ver los signos positivos de los tiempos y, sobre todo, tener coherencia de vida.

    Uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo es el de “recuperar el valor de toda sana militancia”.

    Las “nuevas angustias” que nos desafían son, para los Pastores de la Iglesia, la presencia de “sobrantes y desechables”, como “formas inéditas de pobreza y exclusión”, que son “esclavitudes modernas que desafían la creatividad, la participación y la organización del compromiso cristiano y ciudadano”. La prioridad siempre será la persona humana, que posee de parte de Dios una incomparable e inalienable dignidad.

    Si bien observan una recuperación en la reducción de los niveles de pobreza e indigencia luego de las últimas crisis nacionales, ven también que no se ha logrado reducir sustancialmente el grado de la inequidad e injusticia social. Si bien mejoran los índices de desempleo, el trabajo informal sigue siendo un escollo agobiante para la promoción de millones de argentinos.

    También preocupa el endeudamiento del Estado, que lleva a que los pagos de la deuda externa condicionen los esfuerzos que deberían realizarse para saldar la deuda social.

    Lamentan además que no se haya podido erradicar el “histórico clima de corrupción”, y preocupa la situación de adolescentes y jóvenes que no estudian ni trabajan.

    Algunas metas que se proponen como prioritarias para la construcción del bien común:

    Recuperar el respeto por la familia y por la vida en todas sus formas; avanzar en la reconciliación entre sectores y en la capacidad de diálogo; alentar el paso de habitantes al de ciudadanos responsables; afianzar la educación y el trabajo como claves del desarrollo y de la justa distribución de los bienes; implementar políticas agroindustriales para un desarrollo integral, promover el federalismo y profundizar la integración en la Región sur, además de mejorar el sistema político y la calidad de la democracia, siendo imprescindible para ello lograr que toda la ciudadanía pueda tener una mayor participación en la solución de los problemas, para que así se supere el recurso al reclamo esporádico y agresivo, y se puedan encauzar propuestas más creativas y permanentes, construyendo una democracia real y participativa.

    Gustavo Daniel D´Apice
    Profesor de Teología
    Pontificia Universidad Católica
    http://es.catholic.net/gustavodaniel
    http://gustavodaniel.autorcatolico.org

  • Curso-Taller Avanzado de Liturgia Nº 2.

    “Dialogando” en el Aula.
    (Resol. Minist. Nº 1675)

    Curso-Taller Avanzado de Liturgia con Evaluación Nº 2: Temario y Desarrollo de los Encuentros con sus Ideas Fuerzas
    Profesor de Teología Gustavo Daniel D´Apice

    Con Aval del Ministerio de Educación
    Auspicio de la Subsecretaría de Cultura de la Provincia de San Juan
    Autorizado por el Párroco del Lugar

    TEMARIO ANALÍTICO.

    MÓDULO 1:

    Encuentro Nº 1

    La Misa en el “Camino”: Los discípulos de Emaús. (Cat 1346-1347): Las cuatro partes o momentos.

    Los Ritos Iniciales (Cat. 1348): El sagrado silencio previo a la celebración (IGMR 45). El canto de entrada (IGMR 46-48). La procesión de entrada y su orden. La Oración Colecta (IGMR 54). Posturas y gestos.

    MÓDULO 2:

    Encuentro Nº 2

    Ritos Iniciales: (Cat. 1348)

    El saludo al altar y al pueblo reunido. La Señal de la Cruz(IGMR 49-50). El Acto Penitencial y el Señor de la Piedad (IGMR 51-52). El Gloria (IGMR 53).
    Los Ritos de Conclusión (IGMR 90). Posturas y gestos.

    MÓDULO 3:

    Encuentro Nº 3

    Liturgia de la Palabra (Cat. 1349)

    La Mesa de la Palabra: Lectura tipológica (no cambiar IGMR 57). Desde el ambón (58). El Salmista (61). Aclamación antes del Evangelio. Secuencias. Evangelio (62-64) La Homilía, alimento de la vida cristiana (65-66). La Profesión de Fe (67). Oración Universal o de los Fieles (sacerdocio bautismal) (69). Orden de la misma (70): Introducción y conclusión desde la Sede, lectura desde el ambón, sobriedad y sencillez de las mismas, pocas palabras. Respuesta silenciosa y o invocación común (71). El Sagrado Silencio: Antes de la Palabra y al finalizar cada lectura y la homilía (56). Posturas y gestos.

    MÓDULO 4:

    Encuentro Nº 4

    Liturgia Eucarística.

    La Mesa de la Eucaristía: Institución (72). Preparación de los dones.(73 C 1348-49). El canto (74). Incensación (75). Rito de purificación del celebrante(76). Oración sobre las ofrendas (77). Plegaria Eucarística: Centro y Cumbre de la celebración: Acción de gracias y santificación (78-79. C 1352): Elevación del corazón y acción de gracias. Oración presidencial (147).

    Elementos de la Plegaria Eucarística: Nº 79: a) Acción de Gracias (Prefacio. C 1352:): :) Aclamación comunitaria con el Santo que la culmina; c) Epíclesis: Invocación al Espíritu Santo para que consagre los dones (C 1353a) ; d) Narración de la Institución de la Eucaristía y Consagración (C 1353:); e) Anámnesis. (C 1354a); f) Oblación. g) Intercesiones por los vivos y los difuntos, manifestando la comunión entre la Iglesia terrena y la celestial (C 1354:); h) Doxología final.

    Rito de la Comunión (80; C 1355): Alimento espiritual. Oración del Señor (81). Embolismo.
    Rito de la Paz (82.154).

    La Fracción del Pan (83). La Inmixtión y el Cordero de Dios.
    Comunión (84): Oración previa: en secreto y en silencio.
    El Acto de humildad (“Señor, no soy digno...”)
    Las hostias consagradas en la Misa (85)
    El canto de comunión: cuándo comienza (86). Hasta cuándo dura.

    Comunión de los cantores.
    Oración de acción de gracias silenciosa y en secreto (88).
    Oración de después de la comunión (89).
    Posturas y gestos.

    BIBLIOGRAFÍA:

    Catecismo de la Iglesia Católica, Nº 1345-1355.
    CEA. “Instrucción General del Misal Romano”. Oficina del Libro, Bs. As. 2005.
    Russo, Roberto. “Institución General del Misal Romano”. Texto. Estudios. Gaudí Ed. Montevideo, 2005.
    Russo, Roberto. “El Misal, Libro Litúrgico”. Ponencia SAL, Bs. As. 2005.
    Aguirre, Lic. María Cristina. “Ritos Iniciales y de Conclusión”. Ponencia SAL, Bs. As. 2005.
    Leikam, Rubén, OSB. “Liturgia de la Palabra”. Ponencia SAL 2005, Bs. As.
    Dotro, Ricardo. “Disposición y ornamentación de las Iglesias para la celebración eucarística”. Ponencia SAL, Bs. As. 2005.

    METODOLOGÍA Y DURACIÓN.

    Dos horas semanales presenciales.
    Se considerarán en cada módulo 12 horas presenciales, 4 de observación y 4 no presenciales (observaciones y trabajos prácticos que se irán indicando).
    Total del curso: 20 horas.
    Certificado avalado por el Ministerio de Educación. Otorga puntaje.

    CURSO TALLER AVANZADO Nº 2.

    DESARROLLO.

    ENCUENTRO Nº 1:

    La Misa en el “Camino”: Los discípulos de Emaús.
    Los Ritos Iniciales: El sagrado silencio previo a la celebración. El canto de entrada. La procesión de entrada y su orden. La Oración Colecta.

    IDEAS FUERZA DEL ENCUENTRO Nº 1.

    La Primera Misa del Resucitado en el “camino” (el camino, para la teología lucana, es la comunidad cristiana) (Lc. 24).
    Los discípulos de Emaús (Lc. 24, 35.44).

    Los Ritos Iniciales:

    45b: El sagrado silencio antes de la Misa: En la Iglesia, en la Sacristía y en las adyacencias.
    47-48: El Canto que abre la celebración y reúne a la Asamblea (121)
    La Procesión de Entrada y su orden: El turiferario, los ceriferarios, el crucífero, los ministros, el Evangeliario llevado por el Diácono o Lector levemente elevado, el celebrante principal (119d.120.122b.172-173)
    54.127: La oración colecta y sus cuatro momentos con sus cuatro partes.

    Oración, del latín “oratio”, discurso público hecho por la autoridad. En este caso dirigido a Dios por el que preside la Asamblea.
    Colecta: del latín “colligere”, recoger, pasar la mano: Recoge y pasa la mano por las intenciones de todos los presentes.
    Da el sentido de la celebración litúrgica que se realiza en ese momento. Síntesis de la liturgia que se celebra.

    4 Momentos:

    Invitación a orar (presidencial, con las manos juntas)
    Pausa cargada de contenido teológico y espiritual, recogiendo las intenciones de la Asamblea y poniéndose en Presencia de Dios.
    Recitación clara del celebrante sin acompañamiento musical y con las manos extendidas (gesto presidencial de invocación; cfr. Moisés Ex. 9, 29)
    Respuesta del Pueblo congregado, que hace suya la oración.

    4 Partes:

    Anáclesis: Invocación de un Atributo Divino.
    Anámnesis: Evocación de un Evento Salvífico.
    Epíclesis: Cualificación de los orantes y pedido.
    Doxología: (gr, doxa, gloria): Terminación larga y trinitaria, como en Laudes y Vísperas.

    Trabajo Práctico: Observación y Relato:

    El silencio de antes de la Misa.
    El sentido que la Asamblea le da al Canto de Entrada.
    El orden de la Procesión de Entrada.
    Forma en que se realizan los cuatro momentos y partes de la oración colecta. ¿Se aprovecha? ¿Se experimenta? ¿Hay alguna conciencia y apropiación por parte del celebrante y de los presentes de las partes y momentos?

    IDEAS FUERZA DEL ENCUENTRO Nº 2.

    Ritos Iniciales: (Cat. 1348)

    El saludo al altar y al pueblo reunido. La Señal de la Cruz(IGMR 49-50.122ª.123-124). El Acto Penitencial y el Señor de la Piedad (IGMR 51-52.125). El Gloria (IGMR 53).
    Los Ritos de Conclusión (IGMR 90). Posturas y gestos.

    49. Saludo al Altar y al Pueblo:

    Al Altar: La Inclinación profunda y el beso de amor. 273.274 Al Pueblo: El deseo y el augurio. Respuesta: Fe en el Orden Sagrado que preside y dirige la oración al Señor.

    50. La Señal de la Cruz: En Nombre de Quién nos reunimos.

    51. Acto Penitencial: Breve. 52. Aclamamos al Señor de la Piedad.

    53.126. El Gloria: Oración Trinitaria (se glorifica a los Tres), Cristológica (Jesús es el Centro) y Pascual (de Victoria y de Gloria).
    Tres invocaciones al Padre con una Mención final al Espíritu Santo. En esa doxología vuelve a aparecer el Padre.
    10 menciones al Hijo Jesús.
    Gloria a Dios en el Cielo (P)
    Y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor (H)
    Por tu inmensa gloria, te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios (P), Rey Celestial (H)
    Dios Padre Todopoderoso (P)
    ..................
    Señor, Hijo Único Jesucristo (H)
    Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre (H)
    Tú que quitas el pecado del mundo (H), ten piedad de nosotros
    Tú que quitas el pecado del mundo (H), atiende nuestra súplica
    Tú que estás sentado a la derecha del Padre (H), ten piedad de nosotros
    Porque sólo Tú eres Santo (H)
    Sólo Tú, Señor (H)
    Sólo Tú, Altísimo Jesucristo (H)
    Con el Espíritu Santo (ES)
    En la Gloria de Dios Padre (P)
    Amén

    Ritos de conclusión.

    Avisos, breves y si son necesarios, no discursos, antes del saludo final y bendición, luego de la oración de pos-comunión que se dice de pie (90.116)
    Saludo Final (Augurio: Que Jesús permanezca en nuestra vida)
    Bendición (inclusión: empezamos en el Nombre de la Santísima Trinidad, terminamos en el Nombre de Ella) 167
    Despedida. La Misa terminó. 168
    Beso de amor al altar e inclinación profunda (Conclusión: como al principio, pero en distinto orden) 169
    Canto no mandado. Música que favorezca el retiro en silencio del Templo y la oración de los que quedan en acción de gracias a Dios.

    OBSERVACIÓN Y PRÁCTICA:

    En los Ritos de Iniciación:

    Toma de conciencia y fructuosidad de las distintas partes:
    Veneración y saludo al altar. La Señal de la Cruz. Deseo y augurio para el Pueblo.
    El acto penitencia y la aclamación al Señor de la Piedad.
    El Gloria: Trinitario, Cristológico, Pascual y Comunitario.
    En los Ritos de Conclusión:
    Brevedad y precisión de los avisos.
    Augurio final y recepción del mismo.
    Veneración al altar.
    Retiro en silencio, oración y libertad.

    IDEAS FUERZA DEL ENCUENTRO Nº 3.

    Liturgia de la Palabra (Cat. 1349)

    La Mesa de la Palabra: Lectura tipológica (no cambiar IGMR 57). Desde el ambón (58). El Salmista (61). Aclamación antes del Evangelio. Secuencias. Evangelio (62-64) La Homilía, alimento de la vida cristiana (65-66). La Profesión de Fe (67). Oración Universal o de los Fieles (sacerdocio bautismal) (69). Orden de la misma (70): Introducción y conclusión desde la Sede, lectura desde el ambón, sobriedad y sencillez de las mismas, pocas palabras. Respuesta silenciosa y o invocación común (71). El Sagrado Silencio: Antes de la Palabra y al finalizar cada lectura y la homilía (56). Posturas y gestos.

    Liturgia de la Palabra. Cat. 1349. Sentados: recepción, meditación, confianza. (128-136)
    El silencio anterior (56)
    La Primer Lectura prepara el Evangelio (no cambiar, 57): La tipología Cat. 128-130.
    El silencio (56)
    El ambón lugar de la Palabra (58)
    La función ministerial de la Palabra, no presidencial (59)
    El Evangelio, cumbre de la Palabra. Procesión, incienso y bendición –ciriales- (60.175ª-:)
    La respuesta orante y meditativa de la Palabra: El Salmo responsorial tomado del leccionario (es el que corresponde). El Salmista. La respuesta adecuada, corta y memorística (61; 102)
    Acto de aclamación antes del Evangelio (62) : Aleluya o Versículo (103-104).
    De pie se recibe y saluda al Señor Jesús. Respeto, veneración, admiración y conmoción.
    (64) Secuencias obligatoria y libres (de pie)
    65.La homilía, alimento necesario de la vida cristiana. Sentado.
    66. Ministro de la homilía. Obligación y recomendación de hacerla.
    El silencio de después de la homilía.
    67. La Profesión de Fe (Credo), respuesta a la Palabra de Dios. De pie. (137)
    68. Los símbolos de la fe (Cat. 185-197)
    69. La Oración Universal (138.177). El sacerdocio bautismal (Cat. 784)
    70. Por la Iglesia, los gobernantes, los que sufren alguna necesidad, por la comunidad local.
    71. El presidente de la celebración introduce la Oración desde la Sede con la invitación a orar y la concluye.
    Las intenciones: sobrias y de pocas palabras. Desde el ambón.
    Amén o silencio de respuesta comunitaria.
    Termina la posición de pie (43)

    TRABAJO PRÁCTICO:

    Observación y Relato:

    Orden de las Lecturas.
    Proclamación: Pronunciación, claridad y comunicación .
    El Salmista, distinto de las demás lecturas. Los momentos de silencio.
    El Evangelio cumbre. Signos de veneración.
    El mensaje de la homilía.
    El Creo y la Oración Universal: fuerza y sobriedad.

    IDEAS FUERZA DEL ENCUENTRO Nº 4.

    La Liturgia de la Eucaristía. (CC 277)

    72: Institución (Cat. 1323.1337-1344; CC 272-273).
    3 Partes: Preparación de los dones; Plegaria eucarística; Fracción del pan y comunión.
    Preparación de los dones:
    73: El altar: corporal, purificador, Misal y cáliz. 139.178
    El pan y el vino llevados por los fieles y recibidos por el diácono o sacerdote C 1350).
    Dinero y dones para los pobres y la iglesia (C 1351) 140
    74: El canto de ofertorio. ¿Hasta qué momento? (RS 70.139-140).
    75: Incensación de los dones, la cruz, el altar, el celebrante y el pueblo (144.276-277).
    76: Purificación del celebrante fuera del altar (145).
    Oración sobre las ofrendas:
    77: “Oren hermanos...” (De pie, 43ª.146). Terminación breve.

    Elementos de la Plegaria Eucarística: (RS 51-56): Centro y Cumbre de la Celebración.
    78 (C 1352): Acción de gracias (creación, redención y santificación 1352:) y consagración. Elevación del corazón. Escuchada con silencio y respeto (oración presidencial, 147; RS 52-53.55.57b.59).
    79ª: Prefacio de acción de gracias (148)
    b. Aclamación comunitaria con el Santo que la culmina (juntos)
    c. Epíclesis (C 1353a): Invocación al Espíritu Santo para que consagre los dones. Transubstanciación, Conversión de las especies (C 1375-1376; CC 283)
    d. Narración de la Institución de la Eucaristía (relato) y Consagración (C 1353:). 150:campanillas e incienso.
    e. Anámnesis: Memorial de la bienaventurada pasión, gloriosa resurrección y ascensión al cielo de Jesús (C. 1354ª).
    f. Oblación: Aprender a ofrecerse a sí mismo: Ofrenda de la víctima, del Cordero y de cada uno para perfeccionarse.
    g. Intercesiones por los vivos y por los difuntos, manifestando la comunión entre la Iglesia terrena y la celestial C. 1354:)
    h. Doxología final glorificando a Dios (doxa (gr): gloria, glorificación trinitaria: “Por Cristo...”). Aclamación: Amén. 151b

    Rito de la comunión: (RS 80-107)

    80: Alimento espiritual (C 1355. CC 288).
    81.152: Oración del Señor ( C 2777-2865; CC 578-598).
    Embolismo presidencial : “Líbranos, Señor...” 153

    Rito de la paz:

    82: b. Con sobriedad a los más cercanos. Forma: 154b (RS 72)

    Fracción del Pan (C 1377; CC 284; C 954-959; CC 194)
    83: Un Solo Cuerpo de Jesús: siendo muchos formamos un Solo Cuerpo.
    Después del Rito de la Paz: Breve y rápidamente.

    No prolongar exageradamente... (RS 73)
    Inmixtión y Cordero de Dios. 155

    Comunión

    84a. Oración previa: en secreto y en silencio.
    El Acto de humildad con las palabras evangélicas (“Señor, no soy digno...”).
    85: Las hostias consagradas en la Misa.
    La comunión con el cáliz también (283)
    Los ministros (162.182)
    86: El canto de la comunión: Unidad, gozo. Procesión “comunitaria”. De pie.
    Cuándo comienza. La unidad de voces y del espíritu, el gozo del corazón y la procesión comunitaria. Hasta cuándo dura.
    La comunión de los cantores (:) en la Misa: Proveerla.
    Purificación de los vasos sagrados (163.183.278-279): En el altar o la credencia, después de la comunión o de la Misa, sobre el corporal, sumido el vino y las hostias sobrantes..

    Acción de gracias.
    88: Oración de acción de gracias silenciosa y en secreto (88). Sentados.
    Sino, canto de alabanza o himno. (164)

    89: Oración de después de la comunión (89): Presidencial, implorando los frutos de la misma (C 1391-1405; CC 292.294). 165

    Conclusión breve.

    Apropiación del Pueblo con la aclamación del Amén.

    TRABAJO PRÁCTICO:

    Tomar un Prefacio con la Plegaria Eucarística y señalar sus partes.
    Orden y Posturas del Rito de Presentación de Dones. Tiempo del canto. Purificación fuera del altar.

    Rito de la Paz: ¿Se prolonga el Cordero? ¿Se da la Paz a los más cercanos?
    Orden y Posturas del Rito de Procesión Eucarística. Tiempo del canto.
    Silencio previo y pos-comunión.

    EVALUACIÓN:

    Contenido y metodología. Qué agregaría. Qué sacaría. Qué cambiaría. Propuestas y sugerencias.

    Gustavo Daniel D´Apice es Profesor de Teología
    Pontificia Universidad Católica
    Profesor de Filosofía y Ciencias de la Educación
    Profesor de Arte y Cultura Musical
    Catequista con especialización en niños, adolescentes y adultos
    Catequista con especialización en espiritualidad
    http://gustavodaniel.autorcatolico.org
    http://es.catholic.net/gustavodaniel

  • Curso-Taller Avanzado de Liturgia Nº 1.

    “Dialogando” en el Aula.
    (Resol. Minist. Nº 1675)

    Curso Taller Avanzado Nº 1 de Liturgia: Temario y Desarrollo de los Encuentros en sus Ideas Fuerza:

    (Auspiciado por la Subsecretaría de Cultura y Avalado por el Ministerio de Educación)

    TEMARIO

    ENCUENTRO Nº 1: El Año Litúrgico:
    (Cat. 1168-1173.1194-1195; Comp. Cat. 242; DPPL 11-13.93-182)
    Tiempos Fuertes. Descripción. Tiempo Ordinario. Descripción.

    ENCUENTRO Nº 2: La Liturgia de las Horas. (C 1174-1178.1196; CC 243)
    Estructura de cada hora.
    Tabla o precedencia de Días Litúrgicos:
    Solemnidad. Fiesta. Memoria Obligatoria. Memoria Libre. Feria.
    Colores Litúrgicos.

    ENCUENTRO Nº 3:
    Colores litúrgicos y ornamentos.
    Cosas necesarias para la celebración de la Misa y de otros Sacramentos y Sacramentales.

    ENCUENTRO Nº 4:
    Los Ciclos Litúrgicos: Dominical y Ferial.
    Guiones para una Misa.
    Inspiración. Elaboración de los mismos.
    Teoría, práctica y observación del guión en una Misa, con análisis y propuestas.
    Elaboración del guión dominical según las consignas dadas.

    ENCUENTRO Nº 5:
    Cómo ayudar en ausencia del acólito instituido al celebrante principal en la Misa.
    Funciones y actuación litúrgica.

    ENCUENTRO Nº 6: Cómo se lee en ausencia del lector instituido.
    Las actitudes del lector de la celebración.

    ENCUENTRO Nº 7: Consultas y respuestas finales. Entrega de Certificados.

    Bibliografía:
    Catecismo de la Iglesia Católica Nº 1135-1209. (C)
    Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica Nº 218-249. (CC)
    Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. “Directorio sobre Piedad Popular y Liturgia”. Principios y Orientaciones. (DPDL)
    (Nº 11-13. 93-182) CEA, Oficina del Libro, Bs. As., 2002.
    CEA. “Liturgia de las Horas”. Según el Rito Romano. 4 tomos. Ed. Regina, Barcelona.
    CEA. “Liturgia de las Horas Para los Fieles”. 1 tomo. Oficina del Libro.
    Aldazábal, José. “Gestos y Símbolos”. Dossier CPL 40.Barcelona, 1994

    METODOLOGÍA Y DURACIÓN:

    Dos horas presenciales semanales en 7 Encuentros.
    Se considerarán por lo tanto 14 horas presenciales, 5 de observación y 5 no presenciales ( relatos de las observaciones e investigación sencilla).
    Total del curso: 24 horas Reloj. 32 hs. Cátedra.
    Certificado avalado por el Ministerio de Educación. Otorga puntaje.

    DESARROLLO DE LOS ENCUENTROS

    ENCUENTRO Nº 1: EL AÑO LITÚRGICO.
    (C 1168-1173.1194-1195; CC 242; DPPL 93-182)

    Tiempos Fuertes. Tiempo Ordinario. Descripción.
    El Año litúrgico.
    Tiempos Fuertes (Adviento-Navidad-Cuaresma-Pascua). Octavas. Extensión de cada uno.
    Tiempo Ordinario: 34 semanas. Distribución. Domingos y días feriales.
    El Año Litúrgico:
    Tiempos Fuertes. Descripción. Tiempo Ordinario. Descripción.

    ENCUENTRO Nº 2: LA LITURGIA DE LAS HORAS.
    Estructura de cada hora. (C 1174-1178.1196; CC 243)

    “Siete veces al día te alabo”: Las siete horas litúrgicas. Estructura de cada hora.
    Laudes, Vísperas y Completas: Con la Misa, centro oracional cotidiano del cristiano.
    ELEMENTOS PARA EL REZO DE LA LITURGIA DE LAS HORAS:
    Invitatorio. Invocación Inicial. Gloria. Himno. Salmos o fragmentos de salmos con sus antífonas. Cánticos del Antiguo y del Nuevo Testamento. Lecturas breves y largas. Responsorio. Cántico Evangélico (Benedictus, Magníficat, Nunc Dimitis). Preces. Padre Nuestro. Oración conclusiva. Bendición Final. Te Deum.
    Tabla o precedencia de Días Litúrgicos:
    Solemnidad. Fiesta. Memoria Obligatoria. Memoria Libre. Feria.
    Días litúrgicos:
    Solemnidad: Elementos propios.
    Fiesta: Muchos elementos propios y algunos comunes.
    Memorias, obligatorias y libres: Muchos elementos comunes, algunos propios.
    Feria: Elementos comunes, ordinarios.
    Colores Litúrgicos.

    Trabajo Práctico:
    1. Hacer recta o flecha con el Año Litúrgico y colocar las principales celebraciones que estime.
    2. Relatar la estructura de las principales horas litúrgicas.

    ENCUENTRO Nº 3: VESTIDURAS LITÚRGICAS Y ELEMENTOS NECESARIOS PARA LA CELEBRACIÓN DE LA MISA.
    COLORES LITÚRGICOS.
    Observación de los distintos ornamentos litúrgicos para cada Tiempo y de los elementos del altar necesarios para la Misa y otras circunstancias.

    Colores litúrgicos:
    Blanco o Dorado: Gloria, pureza (solemnidades, tiempos pascuales y de navidad, vírgenes, santos y santas) –346ª-.
    Rojo: Sangre, fuego (mártires, Pentecostés) –346b-.
    Celeste o Azul-celeste: Manto de la Virgen (Fiestas y Solemnidades marianas; sino blanco).
    Rosado: expectativa gozosa; proximidad del acontecimiento -gaudete, gaudium, laetare- (3º domingo de Adviento y 4ª de Cuaresma) –346f-.
    Lila o morado o violeta: Espera, penitencia, preparación (Adviento, Cuaresma) –346d-.
    Negro: Luto (exequias, difuntos) –346e-.
    Verde: Común (Ferias, Tiempo Ordinario) –346c-.

    Elementos necesarios para la celebración de la Misa: (C 1179-1186. CC 246)
    Altar (301), mantel blanco (117.304), crucifijo con Cristo (117.122b.308.350), amplificador de voz (306:). Ambón para las lecturas (309), atril para el guía o comentarista. Sede para el celebrante principal (310ª). Si celebra el Obispo, Ceremonial y la Cruz procesional con Cristo con doble brazo horizontal. Campanillas si las hay (150). Turíbulo o incensario, naveta, carbones. Sacrarium en la Sacristía (280.334)
    Oraciones, Ritos y Palabra de Dios: Misal ( Leccionarios, Evangeliario (118ª-b.120d. 122d.306).
    Eucaristía: Credencia (118c). (327-333:Vasos sagrados: El Cáliz y la Patena) Palia o Hijuela, Corporal, Hostias pequeñas suficientes, Hostia grande. Vinajeras, Lavabo, Jarrita, Manutergio. Cubre-Cáliz y Porta-Corporal (118d)

    Vestiduras litúrgicas: (119ª-c)
    Generales: Alba, cíngulo, amito (336)
    Presbítero: Casulla, estola (337).
    Diácono: Dalmática, estola cruzada (340).
    Obispo: Solideo. Mitra. Báculo. Pectoral. Anillo.
    Arzobispo: Palio.
    Para la bendición eucarística: Velo humeral, Capa Pluvial (también para bautismo y casamientos –341-).
    En otras circunstancias: Sotana y sobrepelliz.
    Cardenales: Capelo, color púrpura, anillo.
    Papa: Palio. El color blanco.

    Otros Elementos para las Celebraciones Litúrgicas.
    Ritual Romano. Pontifical para lo propio del Obispo. Óleos bendecidos. Pila Bautismal.
    Sagrario para el Evangeliario y para el Santísimo Sacramento (314): En lugar apropiado para la oración. No en el altar principal (315).
    Lámpara de aceite (316)
    Imágenes ordenadas y no “multiplicadas en número”, que no distraigan y que
    Ostensorio. Custodia. Palio y Cruz procesional. Teca. Crismeras.
    Agua bendita. Hisopo. Calderillo. Bendicional.

    Trabajo Práctico:
    v Hacer un relato de una observación de los ornamentos y elementos del altar en alguna Parroquia o Comunidad Religiosa. Consigna: Observar principalmente la sobriedad, belleza, orden y limpieza de los mismos (348-351)
    q Rezar alguna hora litúrgica con alguna comunidad parroquial o religiosa y narrar la experiencia.
    Actitudes oracionales:
    v Devoción. Precisión.
    v La “no-distracción”. El “momento especial”.

    ENCUENTRO Nº 4: CICLOS LITÚRGICOS DOMINICAL Y FERIAL.
    EL GUIÓN DE LA MISA.

    Dominical: Tres Ciclos: A – B- C .
    Un Evangelio sinóptico por Ciclo.
    En tres años se proclaman las partes más significativas de la Biblia.

    Ferial: De lunes a sábado.
    Dos Ciclos: Par (II) e Impar (I).
    En ambos ciclos se leen los tres Evangelios sinópticos.
    En dos años se leen las partes más significativas de la Misa.

    Guiones para una Misa.
    Inspiración. Elaboración de los mismos.
    Teoría, práctica y observación del guión en una Misa, con análisis y propuestas según las consignas.
    Elaboración del guión dominical según las pautas establecidas.

    Consignas o pautas de la preparación del Guión para una Misa.
    Lugar y Actitud del Guía: Función Litúrgica ( 105 :).
    De pie frente a los fieles, no en el ambón.
    Moniciones breves, mesuradas, claras y sobrias.
    Fuente de inspiración: El Evangelio, prefigurado en la Primera Lectura dominical (Tipología, C 128-130.140).
    Igual veneración que la eucaristía (C 103.141)
    PARTES:
    Entrada: IGMR 45-47: Objetivo: Abrir la celebración con el canto que une a los congregados, introduce al misterio que se celebra en el tiempo litúrgico o fiesta, y acompaña la procesión del sacerdote y de los ministros.
    Palabra: (cfr. 128ª: Brevísimas palabras)Invitación a la atención concentrada, escucha orante, corazón abierto. Insinúa la Primera Lectura que desembocará en el corazón del Evangelio (Tipología, C 128-130.140).
    Preces u Oración Universal: Responde a la Palabra escuchada.4 intenciones: Iglesia, gobernantes, necesitados y comunidad local (IGMR 69-71). Las Preces pertenecen a la Palabra de Dios y se realizan desde el ambón por un Lector (IGMR 99.197)
    Ofertorio: Nosotros queremos ofrecernos para transformarnos en Jesús (IGMR 73-76. 79f)
    Comunión:
    Momento (IGMR 84-86.88.159)
    Mencionar alguno de los frutos a obtener al acercarse a la Eucaristía: Ser uno con Jesús. Separados y preservados del pecado. Unidad con los hermanos que comen el mismo paz. Compromiso con los más pobres. Deseo de unidad ecuménica. Pregustación de la vida futura (Cat.1391–1405).
    Avisos: Momento (IGMR 90ª): Después de la oración de poscomunión, estando de pié y antes del saludo final y bendición.
    Breves y si son necesarios.

    Despedida: Mantener la unión lograda con Jesús en la Palabra y la Eucaristía, y comunicar sus frutos. (Recordarse la lectura asidua del Evangelio).

    Trabajo práctico:
    1. Observación del guión dominical. Propuestas. Comentario del mismo en el próximo encuentro.
    2. Preparación del guión dominical según las consignas.

    ENCUENTRO Nº 5:
    CÓMO AYUDAR EN AUSENCIA DEL ACÓLITO INSTITUIDO AL CELEBRANTE PRINCIPAL EN LA MISA.

    Funciones y actuación:
    ü Observa que todos los elementos necesarios estén preparados y bien dispuestos antes de la celebración.
    ü En los Ritos de Iniciación, lleva la cruz en la Procesión de entrada (188) y sostiene, si es necesario, el Misal o el amplificador de voz desde la Sede (189).
    ü Ayuda a preparar la mesa de la Eucaristía, alcanzando el cáliz con la patena, el corporal, la palia y las hostias para consagrar, las vinajeras y el Misal (190)
    ü Retira las vinajeras y ayuda al que preside la celebración a purificarse, sosteniendo el lavabo y manutergio.
    ü En la comunión sostiene la bandeja para los que comulgan, sin manutergio (191)
    ü Inmediatamente después de la comunión está listo con el agua para purificar los vasos del altar, y los lleva a la credence (192)
    ü Sostiene, si es necesario, el Misal o el amplificador de voz en los Ritos de Conclusión desde la Sede.
    ü Precede al celebrante principal en la procesión de salida de la ceremonia

    El Turiferario (190): Lleva el turíbulo (incensario), la naveta con los carbones encendidos, para usar al comienzo de la celebración, en la lectura del Evangelio, en el Ofertorio y en la Consagración, según la solemnidad empleada.
    (IGMR 123.150.276-277)

    Trabajo Práctico:
    q Observación en alguna Misa presencial o televisada de la o las persona que ayuda/n al celebrante. Hacer un relato según las siguientes consignas:
    q Oportunidad y prontitud en las partes indicadas.
    q Devoción, tranquilidad, calma, serenidad, seguridad.
    q Espíritu de oración y servicio humilde.

    ENCUENTRO Nº 6: CÓMO SE LEE EN UNA CELEBRACIÓN LITÚRGICA.
    CÓMO SE LEE EN AUSENCIA DEL LECTOR INSTITUIDO.

    Actitudes del lector:

    Vestimenta (la modestia y el pudor cristianos).
    La pronunciación, la mirada, la puntuación, la tranquilidad y la calma.
    La proclamación, que no es teatralización ni contar algo.
    La meditación orante previa de la Palabra a proclamar. Hacer suyo lo que va a proclamar.
    La prueba previa del amplificador de voz y la distancia justa del mismo. Que no estorbe la comunicación.
    Observación en una Misa, con análisis y propuestas, y observación de los Leccionarios y Misal en la Parroquia.
    Trabajo Práctico:

    q Observación de los lectores en una Misa presencial o televisada, con análisis y propuestas según las consignas para aprender. Se expondrán al final.

    ENCUENTRO Nº 7:

    Entrega de los Trabajo Corregidos. Respuestas a los últimos interrogantes. Entrega de los certificados.

    Gustavo Daniel D´Apice es Profesor de Teología
    Pontificia Universidad Católica
    Profesor de Filosofía y Ciencias de la Educación
    Profesor de Arte y Cultura Musical
    Catequista con especialización en niños, adolescentes y adultos
    Catequista con especialización en espiritualidad
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    http://es.catholic.net/gustavodaniel

  • Concluyó el Sínodo de los Obispos en Roma

    Concluyó el Sínodo de los Obispos en Roma.

    Obispos representantes de todo el mundo católico se han reunido unos 20 días con el Santo Padre, convocados por él mismo, para tratar el tema de la Palabra de Dios en el mundo.

    La palabra sínodo proviene del griego, y significa “caminar juntos”.

    Es un acto de colegialidad de los Obispos con el Obispo de Roma, en la solicitud por todo el pueblo católico, por los demás cristianos, otras religiones y el universo entero.

    Es un órgano consultivo, una especie de “concilio en miniatura” que, al tratar un tema, deja sus proposiciones al Santo Padre para que éste luego elabore un documento para toda la Iglesia.

    Así ha sucedido con Familiaris Consortio, Evangelii Nuntiandi, Catechesi tradendae, etc.

    Esta vez intervinieron más de 200 padres sinodales, elegidos de acuerdo al derecho eclesial y otros nombrados directamente por el papa, además de sacerdotes, laicos y laicas invitados, algunos de otras confesiones cristianas, y representantes de otras religiones, en éste caso se ha destacado la intervención de un rabino judío que habló sobre la Palabra de Dios en el Antiguo Testamento.

    En los lineamientos previos enviados para la consulta al Pueblo de Dios, se observa que la persona humana tiene necesidad de que Dios se le manifieste, se le revele, y Éste lo hace a través de su Palabra.

    Esta palabra se entrelaza con la historia desde la creación del mundo, y guía el camino del hombre.

    Jesús es el Rostro humanado de esta Palabra.
    Y ha resonado en los sabios, profetas y apóstoles.

    Ante todo esto se han preguntado sobre el conocimiento y la experiencia de Jesús Resucitado y de la Biblia que lo revela en el universo católico, interesándose en la frase de San Jerónimo que dice que “desconocer las Escrituras es desconocer a Jesucristo, el Señor”.

    También del sentido exacto de la Sucesión Apostólica, la Tradición Viva y el Magisterio de la Iglesia.

    Y de la Palabra de Dios como luz para el diálogo ecuménico entre los cristianos de distintas denominaciones, y del diálogo interreligioso, con el pueblo judío y demás confesiones.

    Considerada este reunión como un “signo de los tiempos”, ha tenido buena respuesta en cuanto a su temario y contenido.

    Se ha revalorizado la catequesis como una “iniciación a las Sagradas Escrituras, a su lectura y contenido”, y a la vez quedó clarificado aún más que el término Palabra de Dios supera ampliamente a la Biblia en su soledad, pues en su manifestación más alta abarca una Persona Viva, que es Jesús resucitado, Verbo de Dios Él, manifestado desde los orígenes.

    Se ha puesto hincapié también en la revalorización de las homilías en las celebraciones litúrgicas, formando en ello a seminaristas y sacerdotes, haciendo que gusten la Palabra de Dios a transmitir, pero citando principalmente las famosas palabras de Pablo VI, cuando decía que el mundo escucha a los maestros, pero sigue a los testigos. Sin ser una excusa para no estudiar, la palabra del predicador debe ser acompañada por su vida para que no pierda credibilidad.

    Otro punto a remarcar para todo cristiano, sacerdotes y laicos, es la meditación orante de la Palabra de Dios, que entra dentro del tema de la “lectio divina”, lectura espiritual de la Biblia, con sus distintos pasos que culminan en la contemplación.

    Otro tema es la dificultad para muchos católicos de descubrir a Jesús presente en forma anunciada y latente en el Antiguo Testamento, lo que quita plenitud a la percepción de la revelación.

    Finalmente, el tema de las traducciones y de la distribución de la Biblia.

    Muchos obispos han manifestado la necesidad de que la Biblia esté al alcance de todos aún desde su costo económico, para lo que piden que se cree un organismo especial destinado para tal fin.

    Por último, el Sínodo presentó 55 proposiciones al Santo Padre, quien tendrá la ardua pero agradable tarea de elaborar el próximo documento (exhortación apostólica post-sinodal) sobre la Palabra de Dios, que esperamos muy pronto tener en nuestras manos y, lo que es más importante, en nuestro corazón.

    En su exhortación final, los Sucesores de los Apóstoles nos transmitieron poéticamente que la Palabra de Dios es Voz divina que resuena desde los comienzos de la creación.

    Es Rostro que se hace hombre en Jesús de Nazareth.

    La Casa de la Palabra es la Iglesia, donde se la enseña de diferentes modos.

    La última imagen que nos dejan es que la Palabra de Dios es Camino, por el cual transita Jesús para llegar a cada uno de nosotros.

    Gustavo Daniel D´Apice
    Profesor de Teología
    Pontificia Universidad Católica
    http://es.catholic.net/gustavodaniel
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  • Los Sucesores de los Apóstoles de Jesús Resucitado.

    Los Sucesores de los Apóstoles.

    ¿Qué es un Obispo? (CIC 375-402)

    Un Obispo de la Iglesia Católica es un Sucesor de alguno de los 12 Apóstoles de Jesús, y tiene a su cargo una porción del Pueblo de Dios denominada diócesis.

    Es un sacerdote que recibe el sacramento del orden sagrado en su máximo grado, que es el episcopado (del griego επισκοπος epískopos, 'el que vigila').

    En cada diócesis se encuentra la Catedral o Iglesia mayor o Iglesia madre, lugar donde tiene su “cátedra” el Obispo, desde donde preside las celebraciones y dirige el culto, la oración y la enseñanza. Tiene además la misión de gobernar, haciendo la unidad entre los que le han sido encomendado.

    Forma de elección de los obispos.

    Antiguamente cada obispo era elegido por el clero y los fieles de la diócesis por aclamación.

    Las dificultades derivadas de este procedimiento electivo pronto llevaron a abusos, y pasaron a ser elegidos solo por el clero.

    En la actualidad son nombrados directamente por el Sumo Pontífice.

    El Nuncio Apostólico de cada país reúne información en cada provincia eclesiástica del país sobre los candidatos al Episcopado, enviándola a la Santa Sede.

    Una vez estudiado cada caso, se procede a la elección.

    El Nuncio consulta al sacerdote si acepta su elección como Obispo.

    Para ser nombrado su edad no debe ser inferior a los 35 años según el Código de Derecho canónico.

    Haber sido ordenado presbítero al menos cinco años antes, y ser doctor o licenciado en Teología, Biblia y/o Derecho Canónico, o al menos ser experto en ellas.

    Una vez que el presbítero ratifica su deseo, se emite la Bula y se hace público el nombramiento episcopal.

    Obispos diocesanos y obispos titulares.

    Los obispos diocesanos son aquellos que tienen una porción del Pueblo de Dios llamada Diócesis para Pastorear.

    Los obispos titulares son aquellos a los cuales se les adjudica una diócesis antigua ya desaparecida, y colaboran con los obispos titulares ya sea como obispos coadjutores ú obispos auxiliares.

    Lo mismo pasa con los obispos de la curia romana.

    Los Obispos titulares:

    Obispos auxiliares y obispos coadjutores. (CIC 403-411)

    Los Obispos auxiliares son los que ayudan al Obispo de la diócesis, y los coadjutores los que, ayudándole y preparándose, lo sucederán.

    Los vicarios generales y episcopales. (CIC 475-481)

    Estos vicarios ayudan al Obispo en el servicio de su diócesis y son nombrados por él. Duran en el cargo mientras dure el Obispo en el gobierno de la diócesis o sean removidos por él.

    Deben se sacerdotes no menores de 30 años y expertos en las disciplinas que se solicitan también para ser Obispo.

    El Vicario general puede realizar todo lo que compete al Obispo, salvo aquellas cosas que éste se haya reservado o que competan directamente a él.

    El o los Vicarios episcopales tienen las mismas atribuciones que el Vicario general, pero solamente para aquella región, o porción de fieles de determinado rito o agrupación, o asunto, que les haya sido asignada por el Obispo diocesano.

    Reuniones de los Obispos. (CIC 336-341; 342-348; 439-446)

    Todos ellos forman el Colegio Episcopal, y se reúnen para mejor trabajar pastoralmente en provincias eclesiásticas , y en Conferencias Episcopales nacionales e internacionales (Por ejemplo el CELAM –Consejo Episcopal Latinoamericano-).

    Para tratar ciertos temas son convocados en Sínodos, y ejecutan su rol en forma eminente cuando participan en los Concilios, que pueden ser:

    1) Particulares: a) provinciales -los obispos de la misma provincia eclesiástica- ó :) plenarios –los obispos de la misma Conferencia Episcopal-,

    y 2) Ecuménicos: universales).

    Conferencia Episcopal

    La Conferencia Episcopal, es una institución de carácter permanente, que consiste en la asamblea de los obispos de una nación o territorio determinado, que ejercen unidos algunas funciones pastorales respecto de los fieles de su territorio, para promover el mayor bien que la Iglesia proporciona a los hombres, sobre todo mediante formas y modos de apostolado convenientemente acomodados a las peculiares circunstancias de tiempo y de lugar.

    Por el derecho mismo, pertenecen a la Conferencia Episcopal todos los obispos diocesanos del territorio y quienes se les equiparan, así como los obispos coadjutores, los obispos auxiliares y los demás obispos titulares que, por encargo de la Santa Sede o de la Conferencia Episcopal, cumplen una función peculiar en el mismo territorio; pueden ser invitados también los ordinarios de otro rito, pero sólo con voto consultivo, a no ser que los estatutos de la Conferencia Episcopal determinen otra cosa.

    Las conferencias episcopales tienen una larga existencia como entidades informales, pero fueron establecidas como cuerpos formales por el Concilio Vaticano II (Christus Dominus, 38) e implementadas por el papa Pablo VI en 1966 (motu proprio Ecclesiae sanctae).

    La operación, autoridad y responsabilidad de las conferencias episcopales está generalmente gobernada por el Código de Derecho Canónico (véanse cánones 447-459).

    La naturaleza de las conferencias episcopales y su autoridad magisterial fueron clarificadas por el papa Juan Pablo II en 1998 (motu proprio Apostolos suos).

    En noviembre de 2007 existían 113 Conferencias Episcopales de rito latino.

    Indumentaria Episcopal:

    Algunos de sus ornamentos litúrgicos o vestiduras son:

    El báculo:

    Qué es:

    Es una especie de cayado que llevan los obispos como signo de su función pastoral.

    El báculo pastoral viene usándose como distintivo del oficio de los obispos desde el siglo VII por lo menos, como consta por testimonios de San Isidoro de Sevilla; pero es creíble que ya desde el siglo IV lo llevaran algunos obispos con dicho significado, según lo manifiesta algún texto de escritores de la época.

    ¿Cómo está compuesto?

    Constan por lo común de dos partes distintas y separables, que a menudo son de material diferente una de la otra, a saber:

    · el palo o asta

    · el cayado o voluta (adorno en espiral), que lleva en su base un nudo esférico o prismático, hermosa y sobriamente decorado generalmente, con diversas figuras y motivos cristianos y bíblicos.

    ¿Qué significa?

    Con el palo o asta el pastor guía a las ovejas por el camino.

    Con el cayado o voluta toma del cuello a las ovejas descarriadas para traerlas de nuevo a la senda establecida.

    En cuanto al uso del báculo, es usado por los obispos durante las Misas y otros oficios solemnes que presiden.

    La Mitra.

    ¿Qué es?

    La mitra es una prenda con que los cardenales, arzobispos y obispos cubren y adornan su cabeza, en las funciones de su ministerio.

    Muchas veces, a quienes las usan, se los llama “mitrados”.

    Consiste en una especie de gorro en forma de bonete alto en forma cónica redondeada y abierta, con una hendidura en el centro, bellamente adornado, del que cuelgan por detrás dos cintas de tela llamadas ínfulas, símbolos de su dignidad y autoridad.

    Origen

    La mitra tiene su origen en los antiguos sacerdotes persas, que las usaban con sotanas blancas.

    Se deduce de algunos códices que la mitra tal como ahora la conocemos como indumentaria de los Obispos romanos debió empezar a utilizarse hacia mediados del siglo X.

    Etimología

    Viene del latín y éste del griego: especia de tocado asiático o turbante para la cabeza.

    En el persa antiguo significaba la idea de vínculo o tratado, contrato.

    Proviene finalmente del indo-europeo “mitro” (lo que liga, ligar, vincular, atar).

    En la simbología pues, significa el vínculo que liga al Obispo con Dios y con el pueblo al que sirve.

    Significado.

    La mitra, insignia característica del obispo, en su calidad de Pontífice entre su pueblo y Dios, representa, según Santo Tomás, la ciencia de los dos Testamentos (simbolizados por las dos hojas), que reside en él y que él interpreta para su Iglesia.

    La oración de imposición del Pontifical Romano ve en la mitra, de acuerdo con la interpretación citada, la imagen del escudo con que defiende el Pastor a los fieles, con la fuerza de ambos Testamentos contra el mal que les acecha.

    El solideo.

    Etimología:

    Del latín “solus” y “Deo”, que quiere decir solo Dios.

    Qué es:

    El solideo es un gorro de tela a modo de casquete que usan el Papa y los Cardenales y Obispos.

    El que usa el Papa es de color blanco, el que usan los Cardenales de color rojo, y el que usan los Obispos de color violeta.

    Uso:

    Sólo se lo quitan "ante Dios" (solus Deo -latín- <solideo> “sólo Dios”), es decir, ante el Santísimo Sacramento, o durante la Misa desde el Prefacio hasta después de la Comunión, o en la lectura del Evangelio.

    Los obispos y cardenales se lo quitan en presencia del Papa como símbolo de respeto, como quien se quita el sombrero al saludar a otra persona.

    El pectoral.

    Etimología:

    La palabra Pectoral proviene del latín pectus, pectoralis (plural pectorales).

    Se puede referir a lo relativo al pecho, ya sea a la cavidad pectoral como también a los músculos pectorales.

    La pectoral es la cruz que los obispos, cardenales y el mismo Papa llevan sobre el pecho, como signo exterior de que la llevan en el corazón y que cargan con ella cada día como pide Jesús.

    Es de madera o metal, y se sostiene con una cadenilla colgando del cuello.
    Antiguamente solían ser relicarios en forma de cruz que contenían las reliquias de los mártires.

    El anillo pastoral.

    Simboliza los desposorios místicos ente el Obispo y la Iglesia.

    Es el símbolo de su unión con la Iglesia local (diócesis) a la que sirve.

    Los Arzobispos

    ¿Qué son?

    Un arzobispo (Del griego αρχεπίσκοπος, archepiskopos: arche > primero, y epi-skopos > supervisor) es un miembro perteneciente al orden episcopal , pero que goza de un status superior al de los "simples" obispos; generalmente están al frente de una diócesis particularmente importante, ya sea por su tamaño, su relevancia histórica o por ambas, llamada arquidiócesis.

    Cuando un obispo se convierte en arzobispo no está siendo, de ningún modo, ordenado ni está recibiendo ningún sacramento; está siendo consagrado para ese ministerio particular.

    Un arzobispo no tiene, por fuerza, mayor poder que un obispo; sin embargo, están a cargo de diócesis más prestigiosas.

    Es un prelado que goza, en virtud de la importancia de su arquidiócesis, de antiguos privilegios relacionados con su diócesis, o de una decisión pontificia, de una dignidad superior a la de un simple obispo.

    Arzobispos Metropolitanos:

    De cualquier modo, muchos arzobispos son también los metropolitanos de la provincia eclesiástica en la que se localiza su arquidiócesis.

    El metropolitano tiene autoridad sobre otros obispos de su provincia eclesiástica, llamadas sedes sufragáneas, los cuales se denominan obispos sufragáneos.

    A un arzobispo que no sea metropolitano o no tenga un territorio determinado se le llama Arzobispo ad personam.

    Insignia del Arzobispo:

    Su insignia es el palio, una banda de lana blanca adornada con cruces que va alrededor de su cuello con dos tiras que cuelgan una hacia delante y otra hacia atrás, significando la oveja que carga el pastor.

    Jurisdicción:

    La jurisdicción espiritual del arzobispo se llama arquidiócesis.

    Aquellos arzobispos que sean también metropolitanos, tienen el deber de organizar la cooperación (pastoral, catequística, litúrgica, misionera) entre las diócesis que forman con la suya una provincia eclesiástica, aunque, propiamente, no tienen autoridad sobre otras diócesis ajenas a la suya.

    El arzobispo primado:

    Ciertos arzobispos metropolitanos gozan igualmente del título de primado, el cual les garantiza cierta preeminencia sobre otras provincias eclesiásticas.

    El arzobispo primado tiene autoridad, no sólo sobre los obispos de su propia provincia, como el metropolitano, sino que también sobre cierto número de provincias, tales como las que se encuentran dentro de una iglesia nacional.

    Muchas veces, en la actualidad, puede resultar un título puramente simbólico, desprovisto de toda jurisdicción.

    Duración:

    El nombramiento de arzobispo es de por vida, incluyendo quienes no gobiernan una arquidiócesis determinada.

    El palio arzobispal.

    El palio (latín: pallium, pallia: manta) es un ornamento del Papa y de los arzobispos metropolitanos.

    Tiene la forma de una faja circular que carga sobre los hombros alrededor del cuello, y de la cual penden ante el pecho y en la espalda dos tiras rectangulares, todo de lana blanca, destacándose sobre ella cruces de seda.

    Suele adornarse con tres clavos metálicos, que recuerdan los clavos de la Pasión.
    Simboliza la oveja que va sobre los hombros del Buen Pastor.

    El palio se confecciona con lana de corderitos bendecidos por el Papa en la fiesta de Santa Inés (21 de enero) en una capilla del Palacio Apostólico.

    El emblema de Santa Inés es un cordero, por la similitud de su nombre (en latín Agnes) con la palabra cordero (en latín agnus).

    En esa ocasión le presentan al Papa dos corderos adornados uno con flores blancas (simbolizando la virginidad de Santa Inés) y el otro con flores rojas (simbolizando su martirio).

    Luego, los corderos son llevados a la Basílica de Santa Inés, en la Vía Nomentana de Roma, donde está enterrada la santa, y son criados por los padres trapenses de la Abadía de las Tres Fuentes.

    Los palios son confeccionados posteriormente por las monjas benedictinas de Santa Cecilia con la lana recién esquilada.

    Luego se los coloca en un cofre sobre la tumba de San Pedro en la Basílica Vaticana, y en la Misa de la fiesta de San Pedro y San Pablo (29 de junio) son bendecidos y entregados solemnemente por el Papa a los nuevos arzobispos nombrados durante el año, como signo de la comunión en el servicio de la Iglesia de los Arzobispos con el Sumo Pontífice.

    No obstante, cuando el Papa no puede hacer la entrega del palio por el mismo, le corresponde la entrega al Cardenal Protodiácono, el mismo que anuncia Urbi et Orbi (a la Ciudad y al Mundo) la elección de un nuevo Papa.

    El Papa Benedicto XVI ha decidido usar un palio muy similar a los que se usaban antes del siglo X, con cinco cruces rojas que recuerdan las cinco llagas de Cristo.

    El palio puede llevarlo el Arzobispo metropolitano libremente en toda su provincia eclesiástica, pero no fuera de ella, por más que el Obispo del lugar pretendiera darle permiso.

    El Papa lo usa en toda la Iglesia universal.

    Significado:

    Recapitulando, el palio posee un significado espiritual profundo.

    Algunos Padres de la Iglesia han visto en las cruces el recuerdo de la Cruz del Señor y las llagas de su Pasión, que el prelado debe llevar con mayor diligencia y amor.

    Si lleva decorados clavos metálicos, recuerdan los clavos de la cruxifixión.

    Entrando ya en la función de los que lo reciben, Benedicto XIV, fijándose en la lana de ovejas en que está confeccionado, lo señaló como imagen de la oveja perdida que el Buen Pastor buscó y encontró para devolver al redil.

    La concesión romana, la expresiva ceremonia de confección del palio y, sobre todo, de su permanencia durante un tiempo junto al sepulcro de San Pedro, más su bendición, hablan clarísimamente de él como de expresión del servicio pastoral trasmitido, y como exigencia y signo de fidelidad, unidad y comunión con la Sede del Príncipe de los Apóstoles.

    Benedicto XVI con el palio arzobispal, la mitra y el báculo.

    Cruz procesional

    Cruz que se saca en las procesiones católicas.

    Se llama también cruz alta.

    Las cruces procesionales están muy en uso desde el siglo IV y se llevaban ya entonces simplemente en la mano o elevadas sobre una pértiga.

    La misma cruz de las procesiones servía frecuentemente para el altar, pues el crucífero (acólito que la lleva) se situaba junto a éste cuando se ofrecía el Sacrificio de la Misa.

    Incluso en los siglos posteriores, cuando ya la cruz se apoyaba sobre el altar, costumbre que empezó en el siglo VIII y se hizo común en el IX , se tomaba con frecuencia de allí para llevarla en las procesiones.

    Una variante es la llamada cruz arzobispal, una cruz procesional con doble travesaño que en varios lugares se la usa en las Misas presididas por el arzobispo.

    Sede episcopal.

    La sede episcopal (del latín sedem, asiento) es el trono (cátedra) de un obispo.

    En el sentido más estricto, la sede episcopal (un epíscopo es un obispo) se refiere a la catedral de un obispo.

    Los términos sede diocesana y sede arquidiocesana tienen el mismo significado, aunque especifican el rango de la jurisdicción en la jerarquía de la iglesia a la que pertenezcan.

    Un caso especial es la Santa Sede, que en la Iglesia Católica se refiere a la ciudad del Vaticano en general.

    Nuncio apostólico.

    Un nuncio apostólico o nuncio papal es un representante diplomático de la Santa Sede con rango de embajador.

    Representa a la Santa Sede ante el Estado (y ante algunas organizaciones internacionales) y ante la Iglesia del lugar.

    Por este motivo suele tener el rango eclesiástico de Arzobispo.

    Normalmente reside en la Nunciatura Apostólica, que goza de los mismos privilegios e inmunidades que una Embajada.

    En los casos en que las relaciones diplomáticas no existan a nivel de embajada, un Delegado apostólico es el jefe de la delegación papal: en ese caso, sólo representa a la Santa Sede ante la Iglesia del lugar.

    En muchos países el nuncio papal tiene, por estar así establecido en el Concordato, precedencia protocolar sobre el resto de los embajadores: es el Decano del Cuerpo diplomático (tiene una preeminencia honorífica sobre los demás embajadores).

    Los cardenales. (CIC 349-359)

    Qué son los Cardenales en la Iglesia.

    Los Cardenales pertenecen al clero de Roma y ayudan al Papa en el gobierno servicial de la Iglesia toda, aunque estén diseminados por el mundo y tengan distinto origen étnico, cultural y nacional.

    Etimología de la palabra.

    Si vamos a la etimología (origen) de la palabra, ésta viene del latín “cardinis”, que significa “bisagra”.

    Como las virtudes “cardinales”, que son las virtudes “bisagras”.

    Así como la puerta gira alrededor de las bisagras, del mismo modo el edificio de las virtudes, gira alrededor de las 4 virtudes cardinales.

    Como los puntos cardinales, alrededor de los cuales gira el universo.

    Con referencia a los cardenales, ellos son las “bisagras” alrededor de las cuales gira todo el edificio de la iglesia, en torno a su pastor Juan Pablo, y con éste, en torno a Jesucristo.

    Incardinación. (CIC 350)

    Por su sola elección, quedan incorporados al clero de Roma, y por ello son colaboradores inmediatos del Romano Pontífice, ya sea en la Curia Romana, como en las Congregaciones Romanas (para los Obispos, para el clero, para la vida consagrada, para los laicos, para las relaciones ecuménicas, etc.), ayudando así al Santo Padre en el gobierno servicial de la Iglesia Universal.

    Elección. (CIC 351)

    Para su nombramiento, según el Código de Derecho Canónico, se eligen varones destacados por su sabiduría (doctrina), costumbres (coherencia de vida), piedad (oración y relación experiencial con Dios), prudencia (buen actuar, discernimiento, decisiones acertadas).

    A veces, el Papa se reserva en el corazón (“in péctore”), el nombramiento de algún Cardenal.
    Esto puede obedecer a motivos, por ejemplo, de que su divulgación pueda poner en peligro su vida o la Iglesia que está bajo su cuidado, principalmente en lugares donde ésta es perseguida.

    Este cardenal, comienza a tener sus deberes y derechos como tal, el día en que es divulgado su nombre, pero su precedencia y antigüedad se remontan al momento en que el Santo Padre creó Cardenales y se guardó su nombre en el corazón (“in péctore”).

    Residencia.

    Si no tienen diócesis asignadas a su cargo, y trabajan en la Curia o en las Congregaciones romanas ayudando al Papa en el gobierno de la Iglesia Universal, deben residir en el Vaticano.

    Estando fuera de sus diócesis, no dependen de los Obispos diocesanos para su actuación, ni deben pedirle permisos a éstos.

    Legaciones. (CIC 362-367)

    Como Legados del Santo Padre para algún acontecimiento o evento, pueden actuar solamente en aquello para lo cual han sido delegados, sin meterse en ninguna otra cuestión (por ejemplo, los legados del Santo Padre para los Congresos Eucarísticos, etc.).

    Signos del Cardenal.

    Ahora vayamos a los signos externos que adornan la figura de los Cardenales, y del significado místico o espiritual de los mismos.

    El capelo cardenalicio.

    El capelo cardenalicio es un sombrero rojo que es la insignia de los cardenales de la Iglesia católica.

    Durante el Consistorio, el Papa se los coloca a los nuevos cardenales, y les entrega un rollo en el que está escrito el título que le corresponde a cada nuevo cardenal.
    Es un sombrero púrpura con 4 lados.

    Era, en la antigüedad, el signo que llevaban los esclavos liberados.

    También lo usaban los ciudadanos libres en las fiestas y solemnidades.

    Significa la libertad gloriosa de la que gozamos los hijos de Dios.

    El anillo.

    Como Obispos, éstos llevan un anillo signo de su desposorio con su Iglesia Diocesana, donde hacen las veces de Cristo Esposo.

    Los Cardenales, reciben este anillo como signo de su desposorio con la Iglesia de Roma, y, por lo tanto, con toda la Iglesia Universal, al ser Roma la Cabeza de las Iglesias particulares (las diócesis, que son la porción más chica en que se divide la Iglesia para su administración y gobierno).

    El color rojo o púrpura de sus ornamentos.

    Es el color de los mártires.

    Significa que deben estar dispuestos a dar la vida por Cristo y por su Esposa, que es la Iglesia.

    Sus reuniones con el Papa. (CIC 353)

    Se llaman Consistorios.

    Estos pueden ser ordinarios o extraordinarios.

    Consistorios ordinarios.

    Son los que convoca el Santo Padre con los cardenales que viven en Roma (residente en la Urbe), para tratar determinados temas a favor de la Iglesia y del mundo.

    Consistorios extraordinarios.

    Son los convocados por el Santo Padre con los cardenales de todo el mundo, para tratar temas de determinado interés (los dispersos por el Orbe).

    Éstos, al recibir la convocatoria, deben acudir inmediatamente.

    El Cónclave.

    Literalmente significa “con llave” (con clavis, del latín).

    Hace referencia a una antigua leyenda por la cual los italianos, cansados de que los cardenales vivieran en Roma sin llegar a la elección del Sumo Pontífice fallecido, decidieron encerrarlos “con llave”.

    De allí “cónclave”. Por supuesto, cuenta la historia que, inmediatamente, apareció el “humo blanco” de la elección.

    Actualmente, es la reunión de Cardenales para elegir al Sumo Pontífice.

    Pueden estar todos, pero solamente tienen voz y voto los menores de 80 años.

    Los mayores de 80 sólo tienen voz.

    El Sumo Pontífice.

    Los relatos evangélicos en torno al apóstol San Pedro resaltan su preeminencia sobre los demás apóstoles:

    Jesús le da un nombre especial, Cefas (Roca) (Mc 3,16; Juan 1,42), el cual señalaría la futura misión del apóstol.

    Además, en los listados de apóstoles los evangelistas siempre lo nombran en primer lugar (a pesar de no haber sido el primero en recibir la llamada de Jesús), incluso utilizando el título de "el primero" (Mt 10,2).

    Con todo, el pasaje clave es Mateo 16, 13-20, donde Jesús -más adelante- hace entrega a Pedro de las "llaves del reino de los cielos" y se refiere a él como la roca sobre la cual fundaría su Iglesia.

    Luego de la resurrección Jesús nuevamente le menciona su papel: "apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas" (Juan 21, 15-17) donde apacentar en términos bíblicos es "gobernar" (ejemplo Hechos 20,28).

    Por ello, el evangelio refleja la voluntad de Jesús de que sus discípulos permanecieran unidos bajo la dirección de Pedro, a quien Jesucristo dio ese nombre en un momento solemne, llevando a sus apóstoles a una ciudad edificada junto a una roca, Cesarea de Filipo:

    "Y yo te digo que tú eres Pedro y sobre esta roca, Yo edificaré mi Iglesia y el poder del infierno no prevalecerá contra ella.
    A ti te daré las llaves del Reino de los cielos; y todo lo que atares sobre la tierra será también atado en los cielos; y todo lo que desatares sobre la tierra será también desatado en los cielos" (Mateo, 16, 13-20).

    La interpretación más común de los Padres de esta metáfora es la predicación de Pedro, el cual abrió el Reino de los Cielos a los judíos (Hechos 2) y a los gentiles (Hechos 10).

    Otros hechos bíblicos mostrarían el papel de dirección que tiene Pedro: se encarga de iniciar la dirección del que tomaría el lugar de Judas (Hechos 1,15), el primero en salir a hablar después de la venida del Espíritu Santo (Hechos 2, 14), el primero en hablar en el concilio de los apóstoles (Hechos 15, 7).

    Por tales motivos Pedro es considerado dentro de la Iglesia Católica como el primer Papa.

    Aunque en aquel tiempo no llevaba el título pero sí la misma función y autoridad.

    Gustavo Daniel D´Apice – Profesor de Teología – Pontificia Universidad Católica

    http://es.catholic.net/gustavodaniel
    http://gustavodaniel.autorcatolico.org

  • San Pablo en Roma.

    San Pablo en Roma.

    Aún estando preso en Roma, San Pablo continuaba su actividad evangelizadora, pero necesitaba la ayuda de los discípulos, por eso escribe a Timoteo y le pide que se apresure en ir a socorrerlo, pues algunos de los suyos lo habían abandonado, otros los había mandado él mismo a distintas comunidades, y solamente Lucas quedaba con él.

    También, olvidando los antiguos entredichos con Marcos, le pide que lo llame y le diga que vaya con él, pues sería muy útil para el ministerio.

    Evidentemente, la gracia y el amor con que Dios asiste a los cristianos, les permite no endurecer su corazón, sino antes perdonar y tratar de comprender los errores de los demás.

    Así, Marcos, apóstol del Señor, también olvida la discusión con Pablo y en cuanto se entera que él lo necesita, se dirige a ayudarlo.

    Esto lo podemos comprobar al leer la epístola de Pablo a Filemón, cuando al finalizar lo saluda también de parte de Epafras, Aristarco, Demas, Lucas y por su puesto Marcos, ayudantes suyos.

    Todo sea en pos de la misión Evangelizadora.

    Sobre Pablo.

    Por otro lado, Pablo se muestra como un hombre sumamente inteligente y capacitado, un poco duro a veces tal vez.

    Es impresionante la transformación que experimenta merced a la gracia y al amor del Señor.

    Al final, deja entrever en sus palabras que tanto él, como los demás elegidos por Dios, no son nada en sí mismos, sino que reciben toda su fuerza y el sentido de sus vidas de Aquel que se hizo nada por nosotros, nuestro Señor Jesús.

    A través de las limitaciones, tanto temperamentales como físicas, descubrimos de qué manera la Gracia Divina actúa en nosotros y nos va transformando con todo su poder, haciéndonos cada vez mejores.

    De este modo, Dios va llevando a cumplimiento su plan de salvación en cada uno de nosotros y en el mundo entero, eligiendo de entre los hombres a aquellos en los que, aunque quizá imperfectos, pueda demostrar que todo el poder y toda la gloria pertenecen a Él, y que de Él recibimos todo lo que somos y tenemos.

    Demos por todo ello gloria a Dios.

    Gustavo Daniel D´Apice – Profesor de Teología – Pontificia Universidad Católica

  • San Pablo perseguido.

    San Pablo perseguido.

    San Pablo y los no judíos que querían hacerse cristianos

    Los paganos (no judíos) pudieron, merced a la ardua labor de Pablo y otros discípulos, luego del concilio que se llevó a cabo en Jerusalén en el año 51, entrar a formar parte de la Iglesia sin verse obligados a hacerse judíos previamente.

    De todos modos, no fue fácil para Pedro y los demás apóstoles judíos dejar de lado las costumbres judías y aceptar las de los demás pueblos, o al menos no lo era cuando estaban entre otros judíos.

    Así, una vez, Cefas (San Pedro) fue a visitar la comunidad cristiana de Antioquía, y en circunstancias en que su conducta fue reprensible, Pablo le hizo frente, pues se había apartado de los cristianos no judíos, llevando a los demás a imitar su actitud, por temor a lo que pensarían los judeo-cristianos allegados a Santiago, Obispo en Jerusalén.

    La Ley y la fe.

    Entonces Pablo confirmó algo que ellos ya sabían: que el hombre no llega a ser justo por la observancia de la Ley, sino por su fe en Cristo Jesús. Solamente con la fe en Él, y no con las prácticas de la Ley, se puede ser gratos a Dios. Las obras siguen a la fe que justifica, y no al revés, aunque pueden ser un camino de apertura para la misma.

    Persecuciones.

    Toda la actividad misionera de los Apóstoles y demás discípulos no fue una tarea fácil, y estuvo muy obstaculizada por las persecuciones que los cristianos tuvieron que sufrir.

    Pablo continuó sus viajes y su misión evangelizadora, hasta que aproximadamente en el año 61, fue tomado preso en Jerusalén y entregado por los judíos en manos de los romanos.

    Los judíos, al ver a Pablo visitar el Templo de Jerusalén, decían: "-Israelitas, ayúdennos. Este es el hombre que en todas partes predica a todos contra el pueblo, contra la Ley y contra este lugar. Incluso ha introducido a unos griegos en el Templo, profanando este lugar santo".

    Los romanos lo interrogaron y querían dejarlo en libertad, porque veían que no había en su caso nada que mereciera la muerte. Pero como los judíos se oponían, Pablo se vió obligado a apelar al Cesar, en virtud de su ciudadanía romana.

    Pablo prisionero.

    Lo embarcaron rumbo a Italia, entregándolo junto a otros presos al cuidado de un capitán del batallón Augusto, llamado Julio.

    Al otro día llegaron a Sidón. Julio fue muy humano con Pablo y le permitió visitar a sus amigos y ser atendido por ellos.

    De allí navegaron al abrigo de las costas de Chipre, porque los vientos eran contrarios. Durante varios
    días navegaron lentamente, y a duras penas llegaron frente a Cnido.

    Como el viento no les permitía entrar en ese puerto, navegaron al abrigo de Creta, dando vista al cabo Salmón.

    San Pablo con el Rey Agripa.

    Estando ante el rey Agripa se defendió diciendo que podía justificarse ante él, pues él conocía sus costumbres y sus inquietudes, y pasó a contar como, yendo hacia Damasco, para perseguir a los cristianos, había recibido la revelación de Jesucristo Resucitado.

    También replicó que, fruto de su ardua evangelización entre los habitantes de Damasco, de Jerusalén y Judea, y en las naciones paganas, y por las enseñanzas que transmitía, sobre el arrepentimiento y la conversión a Dios, por medio de Jesucristo, los judíos lo habían detenido y tratado de matarlo.

    Agripa lo escucha y comprende, pero lamentablemente, no podía dejarlo libre porque Pablo había esgrimido su ciudadanía romana, apelando al Cesar, y debía ser remitido al Emperador.

    Gustavo Daniel D´Apice – Profesor de Teología – Pontificia Universidad Católica

  • San Pablo, discípulo y misionero de Jesús Resucitado.

    San Pablo misionero.

    Así, Pablo emprende la actividad misionera de la primitiva comunidad cristiana, y es enviado como ayudante de Bernabé a difundir la Palabra de Dios, llevando consigo a Juan, por sobrenombre Marcos.

    Pablo y sus compañeros navegaron desde Pafos hasta Perge de Panfilia. Ahí Juan se separó de ellos y regresó a Jerusalén.

    Pasados algunos días, dijo Pablo a Bernabé: “-Volvamos para visitar a los hermanos en todas aquellas ciudades donde hemos anunciado la Palabra del Señor, para ver cómo se encuentran”.

    El caso de San Marcos.

    El apóstol Bernabé quería llevar también con ellos a Marcos.

    Pablo en cambio pensaba que no debían llevar junto a ellos al que se había separado en Panfilia y no los había acompañado en su misión.

    Se produjo un entonces gran desacuerdo entre ellos y acabaron por separarse el uno del otro.

    Bernabé tomó consigo a Marcos y se embarcó rumbo a Chipre; por su parte, Pablo eligió por compañero a Silas y partió encomendado por sus hermanos a la protección de Dios.

    Recorrió Siria y Cilicia, fortaleciendo las Iglesias y entregando las decisiones de los presbíteros en el Concilio de Jerusalén.

    Marcos se fue con Pedro, el encargado de toda la Iglesia.

    Esto se descubre al leer la primera carta de Pedro, que escribe luego del concilio de Jerusalén, donde al finalizarla manda saludos de parte de la comunidad que Dios congregó en Babilonia (Roma), y también de parte de Marcos, su hijo espiritual.

    La formación de San Pablo y los Primeros Escritos del Nuevo Testamento.

    Luego Pablo continuó sus viajes por distintas ciudades, y fue formando distintas comunidades.

    En ellas enseñaba todo lo que sabía del Antiguo Testamento, pues había aprendido la Ley según las enseñanzas del teólogo fariseo Gamaliel, el mejor de su tiempo, pero lo hacía a la luz de Jesús Resucitado, según la revelación que recibió de Él mismo, más la tradición que manifestó haber recibido de los primeros apóstoles.

    También celebraba en ellas la renovación incruenta del sacrificio de Jesucristo, y les enseñaba a hacerlo de la manera correcta, comunicándonos el primer relato escrito de la Última Cena y de las Palabras de la Consagración:

    Esto podemos comprobarlo leyendo la primera carta que Pablo escribe la comunidad de Corinto, donde dice: "Yo recibí esta tradición del Señor, que, a mi vez, les he transmitido: Que el Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó el pan, y después de dar gracias lo partió, diciendo: <Tomad y comed...esto es mi Cuerpo...>.

    De la misma manera, tomando la copa después de haber cenado, dijo: <Tomad y bebed...ésta es mi sangre...>.
    Así, pues, cada vez que comen de este pan y beben de la copa, están proclamando la muerte del Señor hasta que vuelva".

    De él son los primeros escritos del Nuevo Testamento, avalados luego por Pedro en una de sus cartas.

    Gustavo Daniel D´Apice – Profesor de Teología – Pontificia Universidad Católica

  • San Pablo y su conversión al cristianismo

    San Pablo y su conversión al cristianismo: Pablo y las primeras comunidades cristianas:

    Con la ascensión de Jesús Resucitado a los cielos y la posterior venida del Espíritu Santo en Pentecostés, los discípulos pudieron comenzar a descubrir el misterio de Jesús. Estos discípulos formaron en el seno del judaísmo un grupo extraño: el de los testigos de Jesús resucitado.

    Ellos predicaban para anunciar a los judíos y luego a los que no lo eran a Jesús Resucitado: es el grito de fe de los primeros cristianos; también celebraban al Resucitado en la liturgia, sobre todo en la Eucaristía; y enseñaban a los nuevos bautizados, recogiendo para ello los hechos y las palabras de Jesús.

    Saulo.

    Pronto se agregaron nuevos discípulos a los primeros, entre ellos Bernabé y Saulo, que se convirtió al cristianismo hacia el año 36.

    Esto ocurrió cuando Saulo de Tarso se dirigía hacia Damasco, para perseguir a los cristianos que allí se encontraban, y fue entonces cuando tuvo una visión, que él mismo relató del siguiente modo:

    "Ví una luz que venía del cielo más resplandeciente que el sol. Caí al suelo y oí una voz que me decía en hebreo: “-Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?, en vano te rebelas contra el aguijón. Yo respondí: -¿Quién eres Tú, Señor?

    Y el Señor dijo: -Yo soy Jesús, a quien tu persigues. Ahora levántate y fíjate bien: me he manifestado a ti para hacerte servidor y testigo de lo que has visto de Mí y de lo que te mostraré más adelante.

    Te mando hacia los paganos, tú les abrirás los ojos, a fin de que se conviertan de las tinieblas a la luz, y del poder de Satanás a Dios; y, por la fe en mí, alcanzarán el perdón de los pecados y la herencia de los santos”.

    Pablo.

    Desde ese momento Pablo no se rebeló contra esa visión del cielo, sino que se dirigió primero a los habitantes de Damasco, luego a los de Jerusalén y Judea y en seguida a las naciones paganas.

    Les enseñó que debían arrepentirse y convertirse a Dios, con las debidas consecuencias de una verdadera conversión.

    Luego, pasados tres años de desierto, subió a Jerusalén para entrevistarse con Pedro, y con él permaneció 15 días.
    Pero no vio a ningún otro apóstol, sino a Santiago, hermano del Señor.

    Después pasó a las regiones de Siria y Cilicia, de manera que las Iglesias de Cristo en Judea no lo conocían personalmente.
    Solamente habían oído decir de él: “-El que en otro tiempo nos perseguía, ahora anuncia la fe que trataba de destruir”. Y glorificaban a Dios por él”.

    Después de 15 años, alrededor del año 51, subirá de nuevo a Jerusalén, en el Primer Concilio de la Iglesia Cristiana.

    Y lo hizo siguiendo una revelación, para exponer el Evangelio que anunciaba a los paganos, no fuera cosa que hubiera estado trabajando inútilmente.

    Y fue confirmado en su misión evangelizadora por los más calificados: Pedro, Santiago y Juan.

    Gustavo Daniel D´Apice – Profesor de Teología – Pontificia Universidad Católica

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