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Foro / Archivo / Los festivales teatrales, expresión de una impotencia

viernes, 18 de julio del 2008 a las 13:13


http://netlog.com/horconbgHorcon BogaBogaHorconhorconbghttp://es.netlogstatic.com/p/tt/009/262/9262185.jpgEspañaCanarias horconbg

Los Festivales teatrales son la expresión de una impotencia.

No tienen nada que ver con los Grandes Festivales de cine.

Los Grandes Festivales de cine son básicamente una especie de sondeo
de tendencias de mercado y un stand para promocionar la venta de los
productos.
Los Grandes Festivales de cine concluyen con premios, y esos premios
determinan ingresos de millones en las taquillas de los cines
comerciales, debido a la capacidad de reproducción tecnológica de las
cintas.
Es lógico que todas las grandes productoras y distribuidoras de cine
se preocupen especialmente de los Grandes Festivales.

Los Pequeños Festivales de cine son simple politiquería. Un modo ruín
de los políticos de justificar gastos presupuestarios sin mojarse en
el desarrollo real de la producción cultural del entorno. Por su
parte, las cortes culturales de esos políticos tienen un modo de
justificar su existencia y obtener un sueldito y hacerse los
importantes, seleccionando unas cuantas peliculas de algún país del
confín del mundo. En el caso de que adjudiquen premios, no sirven
para nada. Ninguna película tailandesa va a mejorar sus porcentajes de
taquilla ni en mi país ni en el suyo porque el jurado del Festival de
cine de mi localidad decida adjudicarle una mención.

Mientras tanto, los realizadores locales tendrán que seguir emigrando
para profesionalizarse, o conformarse con la videocreación de
cortometrajes, costeados normalmente de su propio bolsillo.

Una ciudad como la mía, que alcanza tan sólo el medio millón de
habitantes incluyendo la población flotante puede ser considerada una
municipalidad de cuarta categoría desde un punto de vista planetario.
Pues bien, tiene su propio Festival Internacional de cine, a pesar de
su terca obstinación histórica en no promocionar a los cineastas
locales.

Hoy en día, con los medios digitales, la producción de un buen
largometraje cuesta menos que los presupuestos de esos rimbombantes
festivales menores, así que -hoy en día- ya se ha convertido en un
delito público seguir manteniéndolos. (No es que antes no fuera un
delito, lo que pasa es que ahora es público y notorio).

Esos festivalillos, además, no suelen cumplir ninguna misión social
relevante. La gran masa del público de cine NO asiste a ellos. La
gran masa de público potencial que no va al cine con mucha frecuencia
tampoco asiste a ellos. ¿Quién asiste, entonces? Pues por una parte,
más "profesionales" que viven del mismo cuento en otros sitios, y
localmente un sector de la juventud interesada y de la cultureta de la
zona.

Pero es que para exhibir películas no tan comerciales o de más difícil
acceso bastaba con llegar a un acuerdo con uno de los cines locales y
programar algún ciclo. Sólo hay que tener la iniciativa adecuada y la
imaginación suficiente para hacer que todas las partes ganen,
incluyendo el cine en cuestión.

Por lo demás -hoy en día- esos sectores de la juventud interesada y de
la cultura seguramente ya habrán aprendido a usar un buscador web,
poner "cine tailandés", encontrar el listado de sus producciones más
significativas y después usar un programa de par a par para
descargarlas desde las máquinas de algún compadre thai anónimo. Es
más que probable que también hayan aprendido a quemar un dvd.

Los Pequeños Festivales de cine deben desaparecer. Ya. Y pasarme a mí
el presupuesto para poder realizar mi próximo largometraje (jeje); o a
ustedes, y me avisan de si hay un puestito para mí, aunque sea
manteniendo los cables de una cámara wireless...

***

Los festivales de Teatro, Grandes y Pequeños, se me recuerdan (a veces)
a los Pequeños festivales de cine.

Pero son, ante todo, la expresión de una impotencia.

A ningún teatro comercial de esos que logra mantener varios años una
obra en cartel se le ocurre organizar un Festival de Teatro. Pueden
hospedar durante unos días a una compañía en gira, o incluso
contratarla ocasionalmente por iniciativa propia, para los días de
descanso de la compañía central, o para ofrecer espectáculos
alternativos a la cartelera permanente.

A ningún actor que llena las plateas día tras día se le ocurre
hacerlo.

Entonces, ¿a quién se le ocurrió la idea de los festivales?

Pues seguramente a alguien que necesitaba un plato de comida y no
lograba obtenerlo con regularidad con sus propias ofertas artísticas.
Entonces inventó el perfil del "gestor cultural" y lo propuso a
teatros privados y a administraciones públicas... Los teatros privados
ya sabemos cómo responden: no arriesgan; hay que garantizarles la
rentabilidad.
Así que nuestro artista reconvertido en gestor cultural con gran
probabilidad sustituyó sus horas de creación y ensayo por la práctica
de los pasillos institucionales hasta que algún politiquito o muy
tonto o muy avispado supuso que eso podría darle votos para
eternizarse en su vocación de sátrapa.

Por eso digo que a mí los festivales de teatro a veces me huelen mucho
a politiquería.

No digamos nada cuando los políticos aprendieron la fórmula y no
esperaron a que alguien se lo propusiera, sino que ellos mismos
fueron los impulsores y contrataron a las personas que les gestionasen
el asunto, en muchas ocasiones personal "de confianza" que de teatro
sabía lo que yo de lechugas albinas.

A los gestores culturales se les sube un poquito (y en ocasiones un
muchito) el cargo a la cabeza.

Un día, hace 10 años, me vino un amigo:

EL: En la Universidad XXX... estamos preparando el segundo Encuentro
Teatral blablablá; así que vete preparando un vídeo de unos 10 minutos
de alguno de tus montajes, para ver si te seleccionamos.
YO: ¿Un video para ver si me seleccionan?
EL: Exacto.
YO: ¿Cuánto pagan?
EL: Hombre, no... Eso lo hacemos para favorecer al teatro...
YO: ¿Para favorecer al teatro, o a ustedes? Si no van a pagar, ¿no
sería mejor que me vinieran pidiendo POR FAVOR que les haga una
actuación gratuita?
EL: Er... se lo voy a comentar al Comité organizador...

Hay tipos de acontecimientos en donde se juntan el hambre con las
ganas de comer, según aquel antiguo dicho en castellano.

Otro día, hace más de 15 años, me vino otro amigo muy ufano al que se
le había engolado la garganta y la voz:

EL: Hemos Sido Invitados Al Festival Internacional De [pronúnciese
aquí la última ciudad perdida de mi continente africano, cuyo festival
lo conoce la madre que lo parió]
YO: ¿Al Festival de dóndeeeee????
EL: Un Festival de Teatro y Danza que hay en [---]
YO: Y ese Festival, ¿cómo supo de la existencia de ustedes?
EL: Bueno, tenemos nuestros contactos...
YO: ¿Y cuánto pagan?
EL: Hombre, no... lo hacemos por la experiencia... dan el alojamiento
y la estancia.
YO: Ah, ya... Ustedes tienen un buen montaje con bastantes
participantes, ¿al menos les costearán el viaje?
EL: Hombre, no... ahora tenemos que ver quién nos financia por aquí el
viaje...
YO: Ah, ya... Así que los invitaron... O más bien que ustedes se
ofrecieron para "ser invitados"... Bien, les deseo mucho éxito!!

Con el tiempo han proliferado de tal forma los festivales de teatro
que hasta el último pueblo perdido en las montañas, sin teatro propio
sino a lo sumo algunos salones multiusos y en donde el gusto de la
población por el teatro se concretaba en 2 funciones anuales locales,
puede que tenga un festival internacional de teatro.

-----------

Yo, como soy un profesional serio del teatro, nunca he participado en
festivales. Bueno... sí he participado, pero en eventos en los que
me pagaban el caché por la actuación y mis honorarios por cursillos
impartidos durante esos días; me ponían el hotel y me pagaban el viaje
a mí y a la compañía, es decir todo. En esos casos, para mí, son como
una actuación más, con la diferencia de que se realiza en un entorno
especial.
Los Festivales, Encuentros, Certámenes, o como quiera llamárseles que
hacen eso tratan con respeto a los artistas, no se aprovechan de sus
carencias y necesidades y elevan su dignidad profesional.

Pero, ¿cuántos hay que hagan eso?

Hay algunos que aprovechan su buena capacidad organizativa, su poder
de convocatoria, su buena imagen, para ofrecerle a las compañías no un
tanto alzado monetario, pero sí unos ingresos por taquilla. Quizás
las compañías tengan que aceptar algunas limitaciones debido a la
naturaleza de ciertas ofertas, por ejemplo los abonos, pero en general
hay una alta probabilidad de obtener unos ingresos dignos.

Esta es también una actitud honorable por parte de los organizadores.

En el extremo contrario conozco sólo de un evento que se salva de las
consideraciones que vengo haciendo aquí. Se trata de una convocatoria
que hace una asociación cultural coquense en España, que parte de la
humildad y no de la altanería. Nadie paga, pero nadie gana. O, mejor
dicho, todos ganan artística y espiritualmente. Nadie pretende
convertirse en el amo del cotarro, hacer politiquería en donde unos se
impongan a los otros.
Bien, ese tipo de encuentros tampoco los repruebo.

Hay festivalitos que se cuecen en su propia salsa. En un pueblo
perdido (cualquiera a estas alturas) hay un festival internacional.
La gente de ese pueblo con probabilidad no va al teatro ni aunque les
paguen. Asisten 15 compañías con una media de 10 personas activas por
grupo, contando todo tipo de actividades: total 150 personas. A
éstas personas que son miembros reales de las compañías les suelen
acompañar algunos cónyuges, amigos, familiares... para no pasarnos,
vamos a suponer que 5 por grupo, sumemos y ya estamos en otras 75
personas, en total 225.
Supongamos una sola sala con aforo de 400 localidades. Algunos grupos
teatrales de los pueblos cercanos, que no participan artísticamente
(muchas veces porque no les dejan), también aprovechan para ver
algo... ¿cuántas localidades quedan para que la población local pueda
asistir realmente a las funciones? La sala en muchas ocasiones se
llena con los propios participantes en el festivalito. ¿No sería
mejor llamarlo un "clinic" teatral?

La única rentabilidad de esos encuentros la tienen los comerciantes de
la zona, que podrán amasar una pellita de pesos.
Por supuesto, hay rentabilidades no pecuniarias: la de los políticos,
ya la comentamos, pero la más importante es otra: evitar que la
población se auto-organice, convertirla en vagón de cola de las
decisiones institucionales y de sus cortes culturales. Porque de
hecho, la existencia local de una compañía teatral no sobornada, con
funciones frecuentes, y el propio público que asiste a ellas, es un
modo de vertebración social, una manifestación de iniciativa
independendiente de los ciudadanos.

Se ha llegado al extremo de que hay algunas compañías tan
"especializadas" en festivales, que nadie sabe de dónde son. Si te
dicen que de la ciudad "X", es altamente probable que ni siquiera los
avezados culturetos de esa localidad hayan escuchado jamás de esa
compañía. Bueno, en definitiva hay que sobrevivir, y también tiene su
mérito hacerlo con apenas 5 actuaciones al año en sendos festivales
allende las fronteras, aprovechando los buenos contactos o amistades
que se tengan con los poderosos de turno.

Hubo un tiempo en que las compañías enseñaban con orgullo su historial
de asistencia a Festivales; ahora dan pena si lo hacen... porque en el
fondo, y desde siempre, los festivales teatrales son la expresión de
una impotencia: la de conectar con el público propio.

***

En un mundo ideal, en donde nosotros tuviéramos las riendas de
nuestras propias decisiones, conectados de manera permanente con un
mínimo de público muy cercano al suficiente, dotados de la
infraestructura básica para sobrevivir solo un poco por debajo de lo
imprecindible, las jornadas especiales, eventos, encuentros y hasta
podríamos llamarles (¿por qué no:) festivales de compañías, podrían
ser una opción más (e importante) de nuestro organigrama de
actividades cotidianas. Entremezclándola con la noción de la HTA de
que nadie envía sin recibir, podrían hacerse cosas muy interesantes
con las que sobrepasar el umbral de los mínimos vitales.

Pero por ahora tendremos que seguir viendo cada caso, catalogando cada
convocatoria y festival, participando buenamente en donde se pueda,
etc. tejiendo la urdimbre también en ese terreno.



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Comentarios 1

  • http://netlog.com/horconbgHorcon BogaBogaHorconhorconbghttp://es.netlogstatic.com/p/tt/009/262/9262185.jpgEspañaCanarias horconbg 45

    Horcon Boga Propietario Moderador Confianza  (viernes, 7 de noviembre del 2008 a las 12:57)

    Bueno, ya hice una copia de este artículo en el portal de la Red Teatral Productiva:

    http://manticora.ning.com/profiles/blogs/22239...

    (Si van a navegar desde aquí, cierren el marco de netlog, para que puedan acceder a la página original)

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