herodoto_007
hombre - 25 años, Guadalajara, Mexico
Blog 76
¿Por qué escogí el mote de Heródoto? Porque se le adjudica según Cicerón ser el padre de la Historia o Porque es el autor privilegiado del personaje del PACIENTE INGLÉS y no terminaría de preguntarme y quizás la única respuesta válida sería está: la verdadera historia pasa a través de lo único que dá sentido al cósmos: LA MUJER, y como complementaría Kazantzakis: "La mujer es una eterna historia". Es una historia que continuamente hay que estar narrando...
Why did I choose the nickname of Herodoto? because, according to Cicero, he is the father of History or Because he is the privileged author of a character in the English Patient and I wouldn't be able to stop asking myself and maybe the only acceptable answer would be this: true history passes through the only thing that lets the cosmos make sense: Woman, and as Kazantzakis would add: "woman is history made eternal". It's a story that has to be told constantly...
Translated by Hèctor Ledesma R. 
-
Las cartas que no te envié...
Te he leído en un libro que olvide en el tren, te lo digo, porque unos me han dicho que no dé al libro por perdido, sino que es una ocasión para el encuentro del libro con otro lector, y cuando vuelva... -Eso me contarón- que vendrá con otras historias nuevas y las que estaban se van a volver eternas, ¡no creo! -repuse- pero ellos me aseguraron- que al terminar de leer el libro, el lector nuevo: tu vas encontrar la salida de está historia, puesto que te has vuelto un personaje o un sueño que otro está viviendo, en fin, -le dije- -esto es una simple apreciación de tipos neuróticos- pero me retaron a que lo que dicen es más cierto que la verdad, puesto que la verdad se tiene que comprobar o analizar, y esto que te estamos diciendo no tiene necesidad de ningún silogismo para probar su veracidad, - me detuve- para continuar discutiendo, pero ellos; como tu, como el libro, desaparecieron con la partida del tren...
The letters I didn't send you...
I read about you in a book I forgot on the train, I tell you, for some have told me not to consider the book to meet another reader, and after it returns...-that's what they told me- that it will return with new stories and the ones already written will become eternal, I don't think so! -I answered- but they assured me that after I finish reading the book, the new reader: you will find the way out to this story, since you have become a character or a dream that someone else is living, whatever, -I said- this is a simple appreciation of neurotic guys- but they dared me to tell that what they say is truer than truth, for truth has to be verified or analized, and this we are telling you doesn't requiere any dilemma to prove its veracity, -I paused- to continue arguing, but they, like you, like the book, disappeared with the departure of the train...
Translated by Hèctor Ledesma R -
Las cartas que no te envié...
<<Ahora esta palabra con su resorte de niebla>> José Carlos Becerra.
<<Ahora>> que voy rumbo a ningún lugar, por el simple gusto de viajar, <<ahora>> que en realidad la distancia si cuenta entre nosotros, <<ahora>> que el recuerdo es un simple ejercicio de la memoria, es más que un ejercicio, es un trabajo lúdico; <<ahora>> y quiero abrirle las entrañas a esta palabra y saber si conserva el tiempo o le sucede como a nosotros que nos consume y este memorama también tiene su propio modo de viajar; <<AHORA>> veo el amanecer caer en una calle de Campeche; después te presentas tú, con manchas de pintura en la mano, señal de que trabajastes, en un cuadro toda la noche; <<AHORA>> me veo de repente de niño, llevando un kilo de tortillas en las manos, me veo correr, parece que se me hace tarde para llevarle el mandado a mamá y no sé cómo explicarle mi tardanza, creo que le diré ¡me hice eterno! Es más me hubiera gustado que escuchara como suena en mis labios la palabra "eternidad"; <<AHORA>> observo el cuadro que pintastes, es un simple boceto, me dices mientras enciendes un cigarrillo y entre el humo que exhalas contemplo como tu rostro se pierde, por el simple hecho que es desde el memorama en donde te observo ; <<AHORA>> y nada es lineal, ni el tiempo, ni la Historia, ni nosotros...
The letters I didn't send you...
--Now-- that I'm bound nowhere, for the simple pleasure of traveling,--now-- when the distance between us really matters, --now-- when the memory is a simple exercise of the brain, it's more than an exercise, it's a ludic effort; --now-- and I want to rip open the innards of this word and find out if it keeps time or if it fares like we do, consumed by it and this memorama also has its own way of traveling; --Now-- I see the dawn fall on a street in Campeche; then you appear, with smears of paint on your hand, a sign that you worked in a room all night long; --Now-- I suddenly see myself as a child, carrying a kilo of tortillas in my hands, I see myself running, it seems that it's getting late for me to deliver this errand to my mother and I don't know how to explain my tardiness to her, I think I will tell her: I became eternal! What's more, I would have liked her to hear how the word "eternity" sounds uttered by my lips; --Now-- I watch the picture that you painted, it's a simple sketch, you tell me as you light up a cigarette and amidst the smoke you exhale, I see your face disappears, by the simple fact that it's from memorama where I see you; --Now-- and nothing is linear, neither time, nor history, not even us...
Translated by Hèctor Ledesma R -
A título de pertenencia...
Más que navegante, náufrago,
más que conquistador, explorador,
más que dueño de algo, errante,
sí de algo me he de vanagloriar sería a través de lo que considero <<mío>> y lo mío es lo vano, dejando que la gloria siga su camino hacia el cielo, prefiero enterrarme en lo efímero, puesto que ello lleva ensartado lo bello y lo sútil, si fuera poeta buscaría un lugar común y escribiría: "soy flor de un día" pero carezco de estos sortilegios entonces sólo me quedan las palabras carente de gracia y forma pero suficientes para expresar la nada que me habita y la nombro <<mía>>...
By way of possession...
Instead of a sailor, a shipwrecked one,
instead of a conqueror, an explorer,
instead of the owner of something, a rover,
if I have to brag about something, it would be through that which I consider mine,
and what's mine is vain,
letting glory follow its own path to heaven,
I prefer to bury myself into that which is ephimeral,
for it conveys what is beautiful and subtle,
if I were a poet I would write: "I am a one-day flower"
but I lack that kind of sorcery, which then leaves with graceless and shapeless words
but enough to express the nothingness that dwells within me and I name it --mine--...
Translated by Hèctor Ledesma R. -
La Historia del Rey que tenía de ejército a los ratones
<<Después de éste reinó el sacerdote de Hefesto, por nombre Setos. Este rey en nada contaba con la gente de armas de Egipto, y hacía poco caso de ellos, como si nunca hubiera de necesitarlos; y entre otros desaires que les infirió, les quitó las yugadas de tierra escogida, doce a cada soldado, que les habían dado a los reyes anteriores. Luego Sanacaribo, rey de los árabes y de los asirios, dirigió contra Egipto un gran ejército, y los guerreros del país no quisieron ayudarle. Viéndose el sacerdote en apuros, entró en el santuario y lamentó ante la imagen la desventura que estaba a punto de padecer. En medio de sus lamentos le tomó el sueño y le pareció, en su visión, que el dios estaba a su lado y le animaba, asegurándole que ningun mal le sucedería si hacía frente al ejército de los árabes, porque él mismo le enviaría auxiliares. Confiado en estos sueños, llevó consigo los egipcios que quisieron seguirle, y acampó en Pelusio, que es la entrada para Egipto; no le seguía un sólo hombre de la gente de armas, sino los mercaderes, artesanos y placeros. Después que llegaron los enemigos, a la noche se esparció por ellos una muchedumbre de ratones agrestes que comieron las aljabas, los arcos y, finalmente, las agarraderas de los escudos; a tal punto que al día siguiente, al huir desarmados, cayeron en gran número. Y ahora se levanta en el santuario de Hefesto la estatua de piedra de ese rey con un ratón en la mano, y una inscripción que dice: "Mírame, y sé pío".
Nota buena: suceso confirmado en la Biblia, II de reyes capítulo 19 versículos 35-36. Fragmento tomado de "Los Nueve libros de la Historia" del autor antigûo llamado Heródoto: libro segundo <<Euterpe>> apartado II, 141 pag. 140 Los Clásicos editorial cumbre, México, d.f. -
Reinaldo Arenas pregunta y respuesta sobre la Historia
"(...) Por eso siempre he desconfiado de lo <<histórico>>, de ese dato <<minucioso y preciso>>. Porque , ¿qué cosa es en fin la Historia? ¿Una fila de cartapacios ordenados más o menos cronológicamente? Recoge acaso la Historia el instante crucial en que fray Servando se encuentra con el ágave mexicano o el sentimiento de Heredia al no ver ante el desconsolado horizonte de su alma el palmar amado? Los impulsos, los motivos, las secretas percepciones que instan (hacen) a un hombre no aparecen, no pueden aparecer recogidos por la Historia, así como, aun bajo el quirófano, no se captará jamás el sentimiento de dolor del hombre adolorido.
La Historia recoge la fecha de una batalla, los muertos que ilustraron la misma, es decir, lo evidente. Estos temibles mamotretos resumen (y es bastante ) lo fugaz. El efecto, no la causa. Por eso, más que en la Historia busco en el tiempo. En ese tiempo incesante y diverso, el hombre es su metáfora. Porque el hombre es, en fin, la metáfora de la Historia, su víctima, aun cuando, aparentemente intente modificarla y, según algunos, lo haga.
En general, los historiadores ven el tiempo como algo lineal en su infinitud. ¿Con qué pruebas se cuenta para demostrar que es así? ¿Con el elemental razonamiento de que mil quinientos es anterior a mil setecientos, o que la guerra de Troya fue anterior al degollamiento de María Antonieta? Como si al tiempo le interasasen para algo tales signos, como si el tiempo conociese de cronologías, de progresos, como si el tiempo pudiese avanzar... Ante la ingenuidad del hombre al intentar escalonar el tiempo; fichándolo con una intención progresiva y hasta <<progresista>>, se opone, sencillamente, el tiempo. ¿Cómo, pues, fichar el infinito? Pero el hombre no se resigna a este pavor, de ahí esa incesante irrupción de códices, fechas, calendas, etcétera. Sus progresos... Lo que nos sorprende cuando encontramos en el tiempo, en cualquier tiempo, aun personaje auténtico, desgarrador, es precisamente su intemporalidad, es decir, su actualidad; su condición de infinito. Porque infinito -y no histórico- es Aquiles por su cólera y su amor, independientemente de que haya o no existido; como inifinito será Cristo por su impracticable filosofía, regístrelo o no la Historia. Esas metáforas, esas imagenes, pertenecen a la eternidad.
Creo que lo infinito no es lo lineal ni lo evidente, pues ver la realidad como un desfile o una fotografía es ver, en verdad, algo muy lejos de la realidad. Por eso, el llamado realismo me parece que es precisamente lo contrario de la realidad. Ya que al tratar de someter dicha relaidad, de encasillarla, de verla desde un sólo punto (<<el realista>>
deja lógicamente de percibirse la realidad completa. -
El Náufrago y sus naufragios...
<<NO TODO AQUEL QUE LLEVA LA MARCA DEL NAUFRAGIO SE SIENTE NÁUGRAGO EN EL FONDO DE SU CORAZÓN>>...
-Suponga -le dije- que un día nos rescatan. ¿No lamentará no llevar con usted al regreso algún tipo de diario de estos años de naufragio para que todo cuanto ha pasado no muera en el olvido? Y si, por el contrario, nadie nos salva y vamos pereciendo uno tras otro, como muy bien pudiera ocurrir, ¿no desearía dejar a su muerte algún testimonio para que los navegantes que arriben a estas costas en un futuro, quienes quiera que sean, puedan leerlo, saber de nuestra existencia, y tal vez derramar una lágrima? Pues no hay duda de que cada día que pasa nuestros recuerdos se hacen más inciertos, como la estatua de mármol que desgastada por la lluvia ni siquiera deja adivinar la forma que la mano del escultor le dio. ¿Qué recuerdos guarda áun de aquella tempestad fatal, de las plegarias de sus compañeros, de su propio terror cuando le tragaron las olas , de su gratitud cuando se vio arrojado a las playa, de sus primeras exploraciones de tanteo, del miedo a las bestias salvajes, de las incomodidades de aquellas primeras noches? ¿No me ha contado que dormía en la copa de los árboles? ¿No se podría fabricar de algún modo tinta y papel y fijar por escrito los jirones que aún queden de esos recuerdos para que le sobrevivan o, a falta de tinta y papel, grabar la historia al fuego en la madera, o inscribirla en la roca? Muchas cosas pueden faltarnos en esta isla, pero, desde luego, el tiempo no es una de ellas.
-Me expresé, creo, con gran vehemencia, pero Cruso no pareció conmoverse.
-Nada está olvidado -replicó. Y luego añadió-: Nada de lo que he olvidado merece recordarse.
Fragmento del libro FOE del autor J.M. Coetzee pags 18 y 19 editorial Random House Mondadori -
Los efectos del consumo excesivo del vino ...
-Escuchad, pues- prosiguió el tabernero-, para que se ilumine, repito, vuestro pequeño cerebro. Cuando Dios terminó de hacer el mundo -¡me pregunto por qué se le habrá ocurrido emprender tal obra!-, después de lavarse las manos llenas de barro, hizo comparecer ante él a todas las criatruras nuevas y les preguntó, orgulloso de su obra: "Decidme, aves y animales, ¿qué pensáis de este mundo, que acabo de fabricar? ¿Le halláis un defecto?" Todos se echaron al punto a rebuznar, a rugir, a maullar, a balar y a gorjear: "¡Ninguno! ¡Ninguno! ¡Ninguno!" "Os doy mi bendición - dijo Dios-. Yo tampoco, por mi fe, le encuentro defecto alguno. ¡Alabadas sean mis manos!" Pero vio al gallo y al puerco, que agachaban la cabeza y nada decían. "¡Eh, tú, puerco -gritó Dios-, y tu, señor gallo, ¿por qué no decís nada? ¿Acaso no os agrada el mundo que he creado? ¿Acaso le falta algo?" Pero los otros, ¡chito! El diablo les había enseñado la lección, les había susurrado al oído: "Decidle que falta una cepa que dé uvas. Las uvas se pisan, se ponen en barricas y con ellas se hace vino." "¿Por qué no habláis?", -gritó Dios, alzando su gran mano. Entonces los dos animales -el diablo les infundía valor- levantaron la cabeza y dijeron: "¿Qué quieres que te digamos, Maestro Constructor? ¡Gloria a tus manos, tu mundo es perfecto, toquemos madera! Pero le falta una cepa que dé uvas. Las uvas se pisan, se meten en barricas y con ellas se hace el vino." "¡Ah, ah!" ¿Con qué eso queréis? Pues bien, ¡ya os enseñaré yo, malditos granujas! -dijo Dios y montó en terrible cólera-. ¿Con qué queréis vino, disputas, borracheras y vómitos? Pues bien, ¡que sea la vid! -Se arremangó, tomó barro, fabricó una cepa de vid y la plantó-. ¡La maldigo -añadió-, y el que beba demasiado tendrá un cerebro de gallo y un hocico de puerco!".
Fragmento de la novela "La última tentación", de Niko Kazantzakis, editorial Lohlé-lumen, páginas 304-305.
-
La interminable historia
-¡Que Dios guarde los huesos de mi abuelo! Él conocía a las mujeres, él también las quería mucho, el desdichado, y había tenido que pasarlas, por causa de ellas, muy amargas.
"Por lo bien que te quiero, Alexis, hijo mío!, me decía, "¡cuídate de las mujeres!" Cuando Dios le hubo extraído a Adán la costilla con que pensaba dar forma a la mujer, ¡maldita sea la hora aquella!, llegó el diablo en figura de serpiente y se la arrebató de las manos... Lo corre Dios, lo alcanza, lo agarra; pero se le escapa, dejándole sólo los cuernos por donde lo tenía sujeto. La buena mujer casera hila hasta con la cuchara, se dijo Dios. ¡Pues bien! A falta de costilla, haré la mujer con los cuernos del diablo. ¡Cuídate muchacho! Mira que ella también robó las manzanas del Paraíso, se las metió en el corpiño y ahora va y viene muy oronda sacando pecho. ¡La peste sea con ella! SI COMIERES DE ESAS MANZANAS, DESDICHADO, ESTÁS PERDIDO; SI NO COMES ¡PERDIDO LO MISMO! ¿Qué consejo puedo yo darte? ¡Haz lo que te venga en ganas!" Eso me decía mi difunto abuelo. Pero, ¿cómo había yo de asentar el seso? ¡Seguí la misma senda que él siguio: derechito hacia el diablo!
Fragmento tomado del libro: "Alexis Zorba el griego" del autor Nikos Kazantzakis, editorial Lohlé-lumen, página 141. -
El alfabeto de los cuerpos...
(...) Me ahogaba la alegría. Era necesario que le diera expansión. (...) Yo soy así. Existe en mí un demonio que grita y yo hago lo que me manda. Cada vez que me encuentro a punto de ahogo, me ordena: ¡Baila!, y yo bailo. ¡Y me siento aliviado! Una vez, cuando mi pequeñín Dimitraki se me murió, en Calcídica, me levanté y me puse a bailar. Los parientes y amigos que me veían que danzaba ante el cuerpecito yacente se precipitaron con la intención de contenerme: "¡Zorba se ha vuelto loco!", exclamaban. "¡Zorba se ha vuelto loco!" Pero si no hubiera bailado en ese momento, entonces sí, hubiera enloquecido de dolor. Porque era el primero de mis hijos y tenía tres años y yo no podía soportar su pérdida. ¿Comprendes lo que te digo, patrón, o estoy predicando en desierto?
-Comprendo, Zorba, comprendo; no predicas en desierto.
-En otra ocasión, estaba en Rusia, porque también estuve allí, siempre a causa de alguna mina, y esta vez era de cobre, cerca de Novorossisk. Había aprendido cinco o seis palabras en ruso, lo imprescindible para mis negocios: "no, sí, pan, agua, te quiero, ven, ¿cuánto?" Y he aquí que trabo amistad con un ruso, un bolchevique furioso. Nos íbamos todas las noches a una taberna del puerto y empinábamos no pocas garras de vodka, lo que nos animaba bastante. En cuanto nos sentíamos un poquitín achispados, se nos abría el corazón. Él quería contarme con todo detalle lo que le había ocurrido durante la revolución y yo, por mi parte, quería enterarlo de todas mis hazañas. Nos emborrachábamos juntos, ya ves, éramos hermanos.
-Mediante gestos y ademanes nos entendíamos más o menos y habíamos convenido en esto: él hablaría primero; cuando yo no entendiera lo que me decía; le gritaría: ¡stop!
Entonces él habría de levantarse para bailar. ¿Comprendes patrón? Para bailar lo que quería decirme. Y yo, de igual manera. Todo lo que no pudiéramos expresar con la lengua, lo diríamos con los pies con las manos, con el vientre o con gritos salvajes: "¡Ay! ¡Ay! ¡Ala, ala! ¡Ohé!"
-El ruso comenzó: me dijo cómo habían empuñado las armas, cómo había estallado la lucha, cómo habían llegado a Novorossisk. Cuando no lograba entender lo que me contaba, yo alzaba la mano gritando: ¡stop! Y al instante el ruso de un brinco, ¡hala! ¡A bailar! Danzaba como un poseso. Y yo le miraba las manos, los pies, el pecho, los ojos, y todo lo comprendía: cómo entrarón a Novorossisk, cómo saquearon las tiendas, cómo asaltaron las casas y se llevaron a las mujeres. Al principio lloraban las muy zorras, se arañaban y arañaban; pero poco a poco se iban domesticando, cerraban los ojos, y acababan por chillar de gusto... Mujeres, ¡vaya!...
-Luego me tocó a mí el turno. Desde las primeras palabras, quizás porque era muy tanto obtuso y no le funcionaban bien los sesos, el ruso gritaba: ¡stop! Yo no esperaba sino eso. De un salto, tras apartar sillas y mesas, me ponía a bailar. ¡Ah, viejo! ¡Hasta qué extremo han decaído los hombres, puah!, ¡que mal rayo los parta! HAN DEJADO QUE SE LES ENMUDEZCA EL CUERPO Y SÓLO SABEN HABLAR CON LA BOCA. ¿Y qué quieres que diga la boca? ¿Qué puede decir? Si lo hubieras visto tú, ¡cómo me escuchaba el ruso de la cabeza a los pies, y cómo lo comprendía todo! Yo le iba refiriendo, con el baile, mis desdichas, mis viajes, cuántas veces me casé, qué oficios aprendí: cantero, minero, buhonero, alfarero. comitadji, sonador de santuri, vendedor de passa-tempo, herrero, contrabandista; cuántas veces me metieron preso, cómo hui, cómo llegue a Rusia...
-Todo lo comprendía, todo, a pesar de lo obtuso que era. Le hablaba con los pies, con las manos, hasta con los cabellos y con las ropas que vestía. Y un cortaplumas que colgaba de la faja, le hablaba también. Cuando terminaba, el muy tonto me estrechaba entre los brazos, me besaba, volvíamos a llenar de vodka los vasos, riendo y llorando abrazados uno a otro. Al alba, nos separábamos e íbamos a acostarnos con vacilante paso. Y por la noche nos reuníamos de nuevo.
Fragmento tomado del libro: "Alexis Zorba el griego" del autor Nikos Kazantzakis, editorial Lohlé-Lumen; páginas: 79-81... -
ENTRE EL PUNTO Y TU...
Me molesta el punto que olvidastes sobre la mesa, lo encuentro detestable, mirarlo entre los platos sucios y los residuos de la cena de ayer, ¿Por qué no has sido capaz de llevártelo?; el punto es santo y seña de tu presencia en mi vida, es referencia de lo perdido: palabras, cartas, citas, cafés, silencios, caricias... ¡Me hartas! -te grito- con el rostro incapaz de mostrar el dolor que me ha causado tu insolencia; me observas en silencio, al final dices: Es un simple punto y te dejas caer en la silla de madera que no hace juego con la mesa de color óxido; el punto -indicas con tu mano abierta- sólo muestra el lugar en donde se detuvo nuestro mundo; te levantas y abres la ventana, me indicas con tus manos, la calle, afuera no existe el punto, afuera lo que hay es el tiempo y sus prisas, no hay puntos ni personas como tú , como yo; no existe lo que llamamos "nuestro mundo", aquí sobre la mesa permanece el equilibrio de nuestro pensamiento, la consecutividad del tiempo, no hay pasado, presente ni futuro, porque no hay ruptura, es el punto donde se recurre para recordar lo que pensamos perdido... Lo que sucede compañero que tu odias a la memoria, no es el punto ni yo lo que detestas sino el recuerdo...
Between the point and you...
I am annoyed at the point you left on the table, I find it detestable, looking at it among the dirty dishes and the leftovers of yesterday's supper, Why haven't you been able to take it away? the point is a watchword of your presence in my life, is a reference of what is lost: words, letters, appointments, coffee, silences, caresses..You feed me up! -I shout at you- unable to show in the face the pain caused by your insolence; you look at me silently, finally you tell me: it's only a point and you let yourself fall onto a wooden chair which doesn't match with the rust-colored table; the point -you indicate with your open hand- only shows the place where our world stopped; you stand up and open the window, you show me with your hands, the street, outside the point doesn't exist, what exists outside is time and there doesn't exist what we call "our world", here on the table lies the balance of our thinking, the successiveness of time, there is no past, present or future because there is no rupture, it's the point where one meets to remember what we consider lost. What happens my friend is that you hate memory, it's not the point or what you detest but the memory...
Translated by Hèctor Ledesma R.