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hombre - 25 años, Guadalajara, Mexico


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Blog / Etiquetas / LecTuRAs

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Mensajes de blog con la etiqueta 'LecTuRAs':


  • Leer a Ana María Shua es un gran privilegio¡¡¡

    "A los seis años alguien me puso en las manos un libro con un caballo en la tapa. Esa misma noche yo fui ese caballo. Al día siguiente ninguna otra cosa me interesaba. Quería mi pienso, preferiblemente con avena y un establo con heno limpio y seco. Nunca antes había escuchado las palabras pienso, avena, heno, pero sabía que como caballo necesitaba entenderlas. Durante una semana pude haber sido Black Beauty pero fui Azabache, en una traducción inteligente y libre. Fui caballo de tiro y caballo de alquiler, recibí latigazos, estuve a punto de morir, fui rescatado... y llegué a la última página. Entonces, con terrible dolor, volví a mi cuerpo y levanté la cabeza: el resto del mundo todavía estaba allí. 'Deja eso que te va a hacer mal', decía mi madre. 'No se lee en la mesa', decía mi padre. Entonces descubrí que podía volver a empezar. Y otra vez fui Azabache y otra vez y otra vez.

  • Alexis Zorba el Griego

    -¡Vaya con mi viejo abuelo, que Dios tenga en la gloria! Era un libertino tal como yo; y, sin embargo, el viejo bandido se fue en peregrinación al Santo Sepulcro, de donde volvió con el título de Hach ( Calificativo que se da a los individuos que han hecho la peregrinación a la Meca. Es considerado como título honorífico) ¡vaya uno a saber por qué! Cuando estuvo de regreso en su pueblo, uno de sus compadres, inveterado ladrón de cabras, que en la vida ejecutara una acción decente, le dijo: "¿Así que, compadre, no se te ocurrió traerme un fragmento de la Cruz desde el Santo Sepulcro?" "¿Cómo que no le he traído, compadre?", le contesta el pillo de mi abuelo. "¿Iba yo a olvidar precisamente eso? Ven esta noche a casa y trae contigo al pope para la bendición, que te la entregaré. Tráete, también, un lechoncillo asado y vino, para que nos acompañe la buena suerte".
    -Por la noche, de vuelta a su casa, mi abuelo sacó de la puerta apolillada un trocito de madera no mayor que un grano de arroz, lo envolvió en un poco de algodón, le echó una gota de aceite y esperó. Al cabo de un rato llega el compadre con el pope, el lechón y el vino. El pope se coloca la estola y bendice. Se procede la entrega del precioso trocito y luego se ataca firmemente al lechón y el vino. ¡Pues bien, lo creéras si te parece, patrón: el compadre se hincó ante el trocito de madera, se lo colgó al cuello, y desde ese día se convirtió en otro hombre! Cambió por completo. Se fue a las montañas, afiliado a los armatolos y kleftas guerrereros, para incendiar las aldeas turcas durante la guerra de independencia. Avanzaba siempre intrépido en medio de las balas. ¿Por qué habría de sentir miedo? LLevando consigo un pedazo de la Santa Cruz, no había plomo que pudiera alcanzarlo.
    Zorba lanzó una carcajada.
    -La idea lo es todo -dijo- ¿Tienes fe? Pues una astilla de puerta carcomida se te convierte en santa reliquia. ¿No tienes fe? Pues la mismísima Santa Cruz es para tí sólo un madero carcomido.

  • La promesa...

    <<Sí un día en paz me tiendo en mi lecho de ocio,

    me da igual lo que pueda ser de mi.

    Sí un día con halagos me seduces

    de tal modo que a mí mismo me agrade,

    ¡sea mi último día entonces! (...)

    Sí a un instante le digo alguna vez:

    ¡Detente, eres tan bello!

    Puedes atarme con cadenas;

    y acepto hundirme entonces de buen grado.>>

    Fragmento tomado del Dr Fausto de Goethe...

  • Reinaldo Arenas pregunta y respuesta sobre la Historia

    :) "(...) Por eso siempre he desconfiado de lo <<histórico>>, de ese dato <<minucioso y preciso>>. Porque , ¿qué cosa es en fin la Historia? ¿Una fila de cartapacios ordenados más o menos cronológicamente? Recoge acaso la Historia el instante crucial en que fray Servando se encuentra con el ágave mexicano o el sentimiento de Heredia al no ver ante el desconsolado horizonte de su alma el palmar amado? Los impulsos, los motivos, las secretas percepciones que instan (hacen) a un hombre no aparecen, no pueden aparecer recogidos por la Historia, así como, aun bajo el quirófano, no se captará jamás el sentimiento de dolor del hombre adolorido.

    La Historia recoge la fecha de una batalla, los muertos que ilustraron la misma, es decir, lo evidente. Estos temibles mamotretos resumen (y es bastante ) lo fugaz. El efecto, no la causa. Por eso, más que en la Historia busco en el tiempo. En ese tiempo incesante y diverso, el hombre es su metáfora. Porque el hombre es, en fin, la metáfora de la Historia, su víctima, aun cuando, aparentemente intente modificarla y, según algunos, lo haga.

    En general, los historiadores ven el tiempo como algo lineal en su infinitud. ¿Con qué pruebas se cuenta para demostrar que es así? ¿Con el elemental razonamiento de que mil quinientos es anterior a mil setecientos, o que la guerra de Troya fue anterior al degollamiento de María Antonieta? Como si al tiempo le interasasen para algo tales signos, como si el tiempo conociese de cronologías, de progresos, como si el tiempo pudiese avanzar... Ante la ingenuidad del hombre al intentar escalonar el tiempo; fichándolo con una intención progresiva y hasta <<progresista>>, se opone, sencillamente, el tiempo. ¿Cómo, pues, fichar el infinito? Pero el hombre no se resigna a este pavor, de ahí esa incesante irrupción de códices, fechas, calendas, etcétera. Sus progresos... Lo que nos sorprende cuando encontramos en el tiempo, en cualquier tiempo, aun personaje auténtico, desgarrador, es precisamente su intemporalidad, es decir, su actualidad; su condición de infinito. Porque infinito -y no histórico- es Aquiles por su cólera y su amor, independientemente de que haya o no existido; como inifinito será Cristo por su impracticable filosofía, regístrelo o no la Historia. Esas metáforas, esas imagenes, pertenecen a la eternidad.

    Creo que lo infinito no es lo lineal ni lo evidente, pues ver la realidad como un desfile o una fotografía es ver, en verdad, algo muy lejos de la realidad. Por eso, el llamado realismo me parece que es precisamente lo contrario de la realidad. Ya que al tratar de someter dicha relaidad, de encasillarla, de verla desde un sólo punto (<<el realista>&gt:) deja lógicamente de percibirse la realidad completa.

  • El Náufrago y sus naufragios...

    <<NO TODO AQUEL QUE LLEVA LA MARCA DEL NAUFRAGIO SE SIENTE NÁUGRAGO EN EL FONDO DE SU CORAZÓN>>...

    -Suponga -le dije- que un día nos rescatan. ¿No lamentará no llevar con usted al regreso algún tipo de diario de estos años de naufragio para que todo cuanto ha pasado no muera en el olvido? Y si, por el contrario, nadie nos salva y vamos pereciendo uno tras otro, como muy bien pudiera ocurrir, ¿no desearía dejar a su muerte algún testimonio para que los navegantes que arriben a estas costas en un futuro, quienes quiera que sean, puedan leerlo, saber de nuestra existencia, y tal vez derramar una lágrima? Pues no hay duda de que cada día que pasa nuestros recuerdos se hacen más inciertos, como la estatua de mármol que desgastada por la lluvia ni siquiera deja adivinar la forma que la mano del escultor le dio. ¿Qué recuerdos guarda áun de aquella tempestad fatal, de las plegarias de sus compañeros, de su propio terror cuando le tragaron las olas , de su gratitud cuando se vio arrojado a las playa, de sus primeras exploraciones de tanteo, del miedo a las bestias salvajes, de las incomodidades de aquellas primeras noches? ¿No me ha contado que dormía en la copa de los árboles? ¿No se podría fabricar de algún modo tinta y papel y fijar por escrito los jirones que aún queden de esos recuerdos para que le sobrevivan o, a falta de tinta y papel, grabar la historia al fuego en la madera, o inscribirla en la roca? Muchas cosas pueden faltarnos en esta isla, pero, desde luego, el tiempo no es una de ellas.
    -Me expresé, creo, con gran vehemencia, pero Cruso no pareció conmoverse.
    -Nada está olvidado -replicó. Y luego añadió-: Nada de lo que he olvidado merece recordarse.

    Fragmento del libro FOE del autor J.M. Coetzee pags 18 y 19 editorial Random House Mondadori

  • Los efectos del consumo excesivo del vino ...

    -Escuchad, pues- prosiguió el tabernero-, para que se ilumine, repito, vuestro pequeño cerebro. Cuando Dios terminó de hacer el mundo -¡me pregunto por qué se le habrá ocurrido emprender tal obra!-, después de lavarse las manos llenas de barro, hizo comparecer ante él a todas las criatruras nuevas y les preguntó, orgulloso de su obra: "Decidme, aves y animales, ¿qué pensáis de este mundo, que acabo de fabricar? ¿Le halláis un defecto?" Todos se echaron al punto a rebuznar, a rugir, a maullar, a balar y a gorjear: "¡Ninguno! ¡Ninguno! ¡Ninguno!" "Os doy mi bendición - dijo Dios-. Yo tampoco, por mi fe, le encuentro defecto alguno. ¡Alabadas sean mis manos!" Pero vio al gallo y al puerco, que agachaban la cabeza y nada decían. "¡Eh, tú, puerco -gritó Dios-, y tu, señor gallo, ¿por qué no decís nada? ¿Acaso no os agrada el mundo que he creado? ¿Acaso le falta algo?" Pero los otros, ¡chito! El diablo les había enseñado la lección, les había susurrado al oído: "Decidle que falta una cepa que dé uvas. Las uvas se pisan, se ponen en barricas y con ellas se hace vino." "¿Por qué no habláis?", -gritó Dios, alzando su gran mano. Entonces los dos animales -el diablo les infundía valor- levantaron la cabeza y dijeron: "¿Qué quieres que te digamos, Maestro Constructor? ¡Gloria a tus manos, tu mundo es perfecto, toquemos madera! Pero le falta una cepa que dé uvas. Las uvas se pisan, se meten en barricas y con ellas se hace el vino." "¡Ah, ah!" ¿Con qué eso queréis? Pues bien, ¡ya os enseñaré yo, malditos granujas! -dijo Dios y montó en terrible cólera-. ¿Con qué queréis vino, disputas, borracheras y vómitos? Pues bien, ¡que sea la vid! -Se arremangó, tomó barro, fabricó una cepa de vid y la plantó-. ¡La maldigo -añadió-, y el que beba demasiado tendrá un cerebro de gallo y un hocico de puerco!".

    Fragmento de la novela "La última tentación", de Niko Kazantzakis, editorial Lohlé-lumen, páginas 304-305. :)

  • La interminable historia

    -¡Que Dios guarde los huesos de mi abuelo! Él conocía a las mujeres, él también las quería mucho, el desdichado, y había tenido que pasarlas, por causa de ellas, muy amargas.
    "Por lo bien que te quiero, Alexis, hijo mío!, me decía, "¡cuídate de las mujeres!" Cuando Dios le hubo extraído a Adán la costilla con que pensaba dar forma a la mujer, ¡maldita sea la hora aquella!, llegó el diablo en figura de serpiente y se la arrebató de las manos... Lo corre Dios, lo alcanza, lo agarra; pero se le escapa, dejándole sólo los cuernos por donde lo tenía sujeto. La buena mujer casera hila hasta con la cuchara, se dijo Dios. ¡Pues bien! A falta de costilla, haré la mujer con los cuernos del diablo. ¡Cuídate muchacho! Mira que ella también robó las manzanas del Paraíso, se las metió en el corpiño y ahora va y viene muy oronda sacando pecho. ¡La peste sea con ella! SI COMIERES DE ESAS MANZANAS, DESDICHADO, ESTÁS PERDIDO; SI NO COMES ¡PERDIDO LO MISMO! ¿Qué consejo puedo yo darte? ¡Haz lo que te venga en ganas!" Eso me decía mi difunto abuelo. Pero, ¿cómo había yo de asentar el seso? ¡Seguí la misma senda que él siguio: derechito hacia el diablo!

    Fragmento tomado del libro: "Alexis Zorba el griego" del autor Nikos Kazantzakis, editorial Lohlé-lumen, página 141.

  • El alfabeto de los cuerpos...

    (...) Me ahogaba la alegría. Era necesario que le diera expansión. (...) Yo soy así. Existe en mí un demonio que grita y yo hago lo que me manda. Cada vez que me encuentro a punto de ahogo, me ordena: ¡Baila!, y yo bailo. ¡Y me siento aliviado! Una vez, cuando mi pequeñín Dimitraki se me murió, en Calcídica, me levanté y me puse a bailar. Los parientes y amigos que me veían que danzaba ante el cuerpecito yacente se precipitaron con la intención de contenerme: "¡Zorba se ha vuelto loco!", exclamaban. "¡Zorba se ha vuelto loco!" Pero si no hubiera bailado en ese momento, entonces sí, hubiera enloquecido de dolor. Porque era el primero de mis hijos y tenía tres años y yo no podía soportar su pérdida. ¿Comprendes lo que te digo, patrón, o estoy predicando en desierto?
    -Comprendo, Zorba, comprendo; no predicas en desierto.

    -En otra ocasión, estaba en Rusia, porque también estuve allí, siempre a causa de alguna mina, y esta vez era de cobre, cerca de Novorossisk. Había aprendido cinco o seis palabras en ruso, lo imprescindible para mis negocios: "no, sí, pan, agua, te quiero, ven, ¿cuánto?" Y he aquí que trabo amistad con un ruso, un bolchevique furioso. Nos íbamos todas las noches a una taberna del puerto y empinábamos no pocas garras de vodka, lo que nos animaba bastante. En cuanto nos sentíamos un poquitín achispados, se nos abría el corazón. Él quería contarme con todo detalle lo que le había ocurrido durante la revolución y yo, por mi parte, quería enterarlo de todas mis hazañas. Nos emborrachábamos juntos, ya ves, éramos hermanos.

    -Mediante gestos y ademanes nos entendíamos más o menos y habíamos convenido en esto: él hablaría primero; cuando yo no entendiera lo que me decía; le gritaría: ¡stop!
    Entonces él habría de levantarse para bailar. ¿Comprendes patrón? Para bailar lo que quería decirme. Y yo, de igual manera. Todo lo que no pudiéramos expresar con la lengua, lo diríamos con los pies con las manos, con el vientre o con gritos salvajes: "¡Ay! ¡Ay! ¡Ala, ala! ¡Ohé!"

    -El ruso comenzó: me dijo cómo habían empuñado las armas, cómo había estallado la lucha, cómo habían llegado a Novorossisk. Cuando no lograba entender lo que me contaba, yo alzaba la mano gritando: ¡stop! Y al instante el ruso de un brinco, ¡hala! ¡A bailar! Danzaba como un poseso. Y yo le miraba las manos, los pies, el pecho, los ojos, y todo lo comprendía: cómo entrarón a Novorossisk, cómo saquearon las tiendas, cómo asaltaron las casas y se llevaron a las mujeres. Al principio lloraban las muy zorras, se arañaban y arañaban; pero poco a poco se iban domesticando, cerraban los ojos, y acababan por chillar de gusto... Mujeres, ¡vaya!...

    -Luego me tocó a mí el turno. Desde las primeras palabras, quizás porque era muy tanto obtuso y no le funcionaban bien los sesos, el ruso gritaba: ¡stop! Yo no esperaba sino eso. De un salto, tras apartar sillas y mesas, me ponía a bailar. ¡Ah, viejo! ¡Hasta qué extremo han decaído los hombres, puah!, ¡que mal rayo los parta! HAN DEJADO QUE SE LES ENMUDEZCA EL CUERPO Y SÓLO SABEN HABLAR CON LA BOCA. ¿Y qué quieres que diga la boca? ¿Qué puede decir? Si lo hubieras visto tú, ¡cómo me escuchaba el ruso de la cabeza a los pies, y cómo lo comprendía todo! Yo le iba refiriendo, con el baile, mis desdichas, mis viajes, cuántas veces me casé, qué oficios aprendí: cantero, minero, buhonero, alfarero. comitadji, sonador de santuri, vendedor de passa-tempo, herrero, contrabandista; cuántas veces me metieron preso, cómo hui, cómo llegue a Rusia...

    -Todo lo comprendía, todo, a pesar de lo obtuso que era. Le hablaba con los pies, con las manos, hasta con los cabellos y con las ropas que vestía. Y un cortaplumas que colgaba de la faja, le hablaba también. Cuando terminaba, el muy tonto me estrechaba entre los brazos, me besaba, volvíamos a llenar de vodka los vasos, riendo y llorando abrazados uno a otro. Al alba, nos separábamos e íbamos a acostarnos con vacilante paso. Y por la noche nos reuníamos de nuevo.

    Fragmento tomado del libro: "Alexis Zorba el griego" del autor Nikos Kazantzakis, editorial Lohlé-Lumen; páginas: 79-81...

  • Buscando el inicio de la Filosofía...

    "...Aún más radical se mostraba un sabio de principios del siglo XVIII, miembro de la Academia Berlinesa de Ciencias, Jakob Brucher o, como se llamaba el mismo, siguiendo la costumbre de la época, Jacobus Bruckers, que publicó un grueso volumen latín intitulado HISTORIA CRÍTICA DE LA FILOSOFÍA, DESDE LOS COMIENZOS DEL MUNDO HASTA NUESTROS DÍAS. Según este erudito, el nacimiento de la filosofía se remonta hasta los primeros albores del mundo o, según la otra traducción de la palabra latina que emplea, hasta la cuna o la infancia de la humanidad.

    En la portada del primer volumen de su obra aparece la imagen de un paisaje primitivo, CON UN OSO ANTIQUÍSIMO OCUPADO EN DEVORARSE LA GARRA IZQUIERDA. EL PIE DE LA IMAGEN ES: IPSE ALIMENTA SIBI, LO CUAL, EN ESPAÑOL, QUIERE DECIR: "ÉL MISMO ES SU PROPIO ALIMENTO", lo cual debe interpretarse en el sentido de que la filosofía no necesita algún alimento externo, de ninguna ciencia o arte anterior, sino que basta a sí misma.

    En pocas palabras: la filosofía se manifestó por sí misma, y sus orígenes se remontan a la época en que la humanidad se encontraba todavía en pañales...

    Fragmento tomado "Los filósofos entre bambilinas" de Wilhelm Weischedel editorial fondo de cultura económica
    pd. y si me lo preguntas la FILOSOFÍA ERES TÚ...PARA: littleTanita

  • El secreto de Kazantzakis...

    Muchos años antes, el viejo rabino Nahman me había enseñado a comprender que, cuando llegara el momento de abrir la boca para hablar, debería coger la pluma para escribir. El rabino era simple, alegre, santo; daba consejos a sus discípulos para que ellos también llegaran a ser simples y alegres y para que se santificaran. Pero un día cayeron a sus pies:
    -Rabbi amado -le dijeron en tono de reproche-, ¿por qué no exhibes grandes ideas, no forjas grandes teorías, para que los hombres te escuchen extasiados con la boca abierta? Tú sólo hablas con palabras muy simples, como las viejas abuelas, y cuantas historias.
    El cándido rabino sonrió. Permaneció un momento sin responder, luego empezó a hablar:
    -Un día -dijo-, las ortigas pidieron al rosal: -Señor rosal, ¿no quieres enseñarnos a nosotras también tu secreto? ¿Cómo te ingenias para hacer la rosa? Y el rosal respondió: -Hermanas ortigas, mi secreto es muy simple. Durante todo el invierno, con paciencia, confianza y amor yo trabajo la tierra y sólo tengo una cosa en mi mente, la rosa. Las lluvias me azotan, los vientos me deshojan, las nieves me cubren, pero yo sólo tengo una cosa en mi mente, la rosa. Éste es mi secreto, hermanas ortigas.
    -Maestro -dijeron los alumnos-, no hemos comprendido.
    El rabino se rio:
    -Yo tampoco -dijo-, yo no lo he comprendido del todo.
    -¿Pero entonces, Maestro?
    -Me parece que quería decir en sustancia esto: cuando tengo una idea, la trabajo largo tiempo, sin hablar, con paciencia, confianza y amor. Y cuando abro la boca, ¡qué misterio, hijos míos! cuando abro la boca, la idea sale bajo la forma de una leyenda.
    Volvió a reír:
    -Nosotros los hombres llamamos a esto una leyenda -dijo-, EL ROSAL LA LLAMA ROSA.

    Fragmento de "Carta al Greco" del apartado: "La semilla de la "Odisea" germina en mí". Pag. 395, del autor Niko Kazantzakis. Editorial Lohlé -Lumen.

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