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  • DÉJAME

    DÉJAME
    Déjame que apoye/ mi cabeza, confiada,/ en la concavidad/ entre tu hombro y mi cuello./
    Déjame sentirme/ protegida y amada/
    Déjame que sueñe/ mientras recorres mi cuerpo/ con tus manos./
    Déjame sentir que pertenezco/ al hombre que amo. JUANA C. CASCARDO (8/7/87)del libro: Amor y Rosas, Poemas de Amor Nostálgico.

  • E V I D E N C I A Diálogo filosófico

    EVIDENCIA
    DIALOGO FILOSOFICO

    -¿Hace mucho que estás aquí?
    -Desde que me acuerdo. ¿Por qué?
    -¿No has visto quién ha pasado?
    -No lo sé. Creo no haber visto a nadie.
    -¡Cómo! ¿No te has dado cuenta? ¿Está pasando y tú no lo has comprendido?
    -No sé de qué o de quién me estás hablando. He permanecido en este lugar desde siempre y no he visto pasar a nadie. ¿Puedo saber a qué te refieres?
    -¿Cómo explicártelo, si Tú no te has dado cuenta de su paso?
    Me dices que has permanecido aquí y… ¿No has percibido su existencia?
    ¡Cómo decirte entonces de quién se trata!...
    -Ahora me has hecho dudar. Ya no estoy tan seguro de haber estado siempre en este lugar; tampoco puedo afirmar que no he visto pasar a nadie…
    -¿Lo ves?
    -Deja que me concentre… ¡Tienes razón! Ya veo con nitidez. Por este sitio, ha pasado algo: EL TIEMPO. ¿A eso te refieres? Ya nada es lo mismo. Ya ninguna cosa está igual que antes. Las personas han cambiado. No son como eran cuando las conocí. Los niños han crecido, los adolescentes han madurado, y los mayores han envejecido…y, mirándome con detenimiento, tampoco Yo soy el que fui. Ni siquiera puedo afirmar que he permanecido siempre aquí. Si el tiempo modifica todo, entonces, a medida que pasa Yo voy cambiando también de sitio, he estado y estoy en tránsito constante. En movimiento permanente como el Universo todo.
    -¿Comprendes, entonces, mi pregunta?
    -Sí. No sólo la comprendo sino que he logrado contestarla. ¿Era eso lo que Tú esperabas?
    -Sólo quería que sintieses el PASO DEL TIEMPO como algo concreto. Que lo palpases en tí mismo y en todo cuanto te rodea y que finalmente, lo aceptases en tu vida como dueño absoluto de todo: lo que es, lo que será, lo que fue.
    Único dueño de la eternidad…
    JUANA C. CASCARDO

    Trabajo que mereció DIPLOMA DE HONOR otorgado por Publicaciones Altair, Bahía Blanca, Argentina y publicado en LAS CINCO ETAPAS DEL SER, Colección Antares, 2005; por la editorial antes mencionada.

  • Tal vez algún día

    entiendan lo que siento.
    Quizá cuando haya transpuesto los límites de lo que llamamos vida, se acerquen a mis huesos para que desde el tiempo, alguien les conteste, les diga las cosas que yo les decía de otra manera.
    Pero ya será inútil. Lo que diga mientras viva; será lo único con lo que podré contestar una vez muerta.
    Es lo que dejamos en nuestro paso por el tiempo de vida lo que permanece para el resto de los siglos que la humanidad exista o permanezca. JUANA C.CASCARDO (extractado de su libro EL EQUILIBRIO UTÓPICO

  • CANTOS DE PÁJAROS

  • SI VIERA

    SI VIERA

    Si viera en los rostros
    negros, blancos o pardos,
    una mirada de ilusión
    y de esperanza...

    Si viera que la gente ríe
    porque tiene ganas
    y no, por ahogar un llanto...

    Si viera que los seres
    se hablan de veras
    como si fueran hermanos...

    Si viera comprensión
    y no señores que alimentan
    con vidas extrañas
    un fuego de espanto...

    Si viera que todos
    tienen iguales posibilidades
    sin distinciones
    de lengua, raza o "status"
    Y no, algunos que viven
    en condiciones infrahumanas
    mientras otros disfrutan
    de lujos innecesarios...
    ¡Entonces sí creería
    que el mundo cambia!

    JUANA C. CASCARDO
    de su libro CON LOS OJOS POBLADOS DE ESCARCHA
    pagina 35

  • MONÓLOGO MENTAL

    MONOLOGO MENTAL

    El diesel marchaba en dirección a la Capital Federal
    Marina, ensimismada y expectante venía observando por una de las ventanillas el campo sembrado:-maíz, soja, alfalfa, lino….trigo, girasol…-kilómetros que devoraba el tren y la vista se perdía en el horizonte de extensos campos llanos.
    Hacía varios meses que no viajaba y la estación del año había modificado el aspecto de la campiña. De los ocres del otoño había pasado al verdor lleno del verano, sin que Ella pudiera apreciar los grises del invierno. No había salido de su casa en los meses de frío; tampoco lo había hecho durante el estallido de color de la primavera.
    A Ella le dolía esta estación en lo más profundo de su alma y por eso había esperado al verano.
    Quería viajar a Buenos Aires para conocerla en los días y en las noches cálidas, cuando podía disfrutarse de las calles iluminadas, de los cafés, los cines y teatros al aire libre, los parques y las plazas hasta altas horas de la noche.
    Continuó con la vista perdida en el horizonte viendo el amanecer que se la aparecía en toda su magnificencia y plenitud con su coloración de un naranja intenso penetrando en el azul verdoso en el cual se iban perdiendo las primeras estrellas…
    Pero su mente, no la apartaba ni por un instante de la gente a la cual pertenecía; con la cual convivía a pesar de las distancias, a pesar de los conflictos.
    -Pensarán que me acostaré con un hombre. Sí. Para eso voy a la Capital sola; para pasar un fin de semana distinto y por supuesto, con un hombre. Sino, no puede ser distinto.
    El problema, la gran incógnita, era saber quién era “el hombre”.
    Porque, demás está decir que no me conocen ninguno. Mas…-¡Quién sabe!...Tal vez, Ella se lo tiene muy bien escondido. A veces, las que callan, son peores que aquellas que hablan demasiado…-dirían a sus espaldas.
    Sin embargo, no me encontraré con ningún hombre. No me acostaré con nadie. Pero, si digo que no lo haré, todas pensarán de todas maneras que no quiero que se enteren; que se trata a lo mejor de un hombre casado y debo callar. Por lo tanto, les estoy mintiendo.
    Conclusión que sacarán: Va a Buenos Aires a dormir en un hotel con un hombre. Eso. Simplemente.
    Si por el contrario, les ganara de mano y les dijera:-Voy a Buenos Aires a encontrarme con “mi hombre”; sería Yo quien estaría mintiendo. Pero… ¡Si para las demás eso ya caía de maduro! Entonces… ¿Para qué se los iba a decir? Si me acostara o no con alguien, la conclusión sería la misma. Lo difícil era descubrir la incógnita: ¿Con quién?
    ¿Quién era el hombre que a Marina la hacía trasladarse a la Capital en otoño y en verano?
    ¿Cómo hacer para enterarse si Ella no dice ni media palabra?
    ¡Y cómo voy a contarles lo inexistente!
    ¿Cómo van a creer, cómo van a ser tan ingenuas de pensar, que no me estará aguardando nadie? Que no viviré ninguna aventura y que los motivos de mis viajes son: realizar trámites engorrosos, deseos de conocer, de disfrutar libremente sin compromisos de ninguna índole. Que hipotéticamente pueda conocer a alguien que me fascine o me interese, es probable.
    Mas… ¿Cómo podrían llegar a entender que aún no ha llegado el tiempo propicio como para que Yo viva una nueva experiencia, como para que otro hombre despierte mi interés, mi afecto?
    ¡Si aún tengo en mi mente los olores, las palabras, los gestos de mi marido!
    ¡Estaría con otro hombre y pensaría y sentiría a otro! Sería una hipócrita.
    ¿Para qué intentarlo, pues? Ya llegará -o no- el momento en que mi mente, libre de recuerdos, me permita sentir la presencia física de alguien.
    No sólo que no es tiempo aún; sino que, no me interesa acumular experiencias como si fuesen ladrillos. Yo no vivo para eso. Siento y pienso demasiado.
    ¡¿Qué no daría Yo por escuchar la voz de mi marido diciéndome: - te amo!?
    ¡Qué no daría por ver sus ojos en los míos; por sentir sus manos sobre mi piel como antes; por recibir un beso de El en este instante!
    Cerró sus ojos y se dejó llevar…
    -Te quiero, Marina. Te quiero. Deja que pose mis labios en los tuyos. Deja que absorba el rocío de tu boca. Abre lentamente tus labios dentro de los míos. Así, así…, no te separes. No te alejes. Quédate en mí que Yo me quedaré en ti.
    De repente abrió sus ojos.
    A su lado se hallaba una masa informe de unos ciento veinte kilos, adormilada, que se movía desacompasadamente: para aquí, para allá, para adelante, para atrás…
    Una parte de la enorme masa se movía hacia la derecha mientras la otra, se quedaba semidetenida para ser arrastrada luego por la primera; cuando, ya ésta viajaba hacia la izquierda y así sucesivamente…, produciendo la impresión de haberse transformado en un sólido de revolución girando en cámara lenta como el tambor de su lavarropas automático, con la diferencia que éste, se detenía para centrifugar…
    Mas, no pudo seguir pensando. Ya estaban arribando a la Estación Federico Lacroze.
    El diesel estaba deteniendo su marcha y por aquí y por allá, la gente comenzaba a preocuparse por sus equipajes.
    ©Juana C.Cascardo

  • Se dicen... ¡Tantas cosas

    usando palabras! Y se dicen ¡Tantas otras callando!...
    Que no sé si es mejor
    decir las cosas
    ¡O callarlas!....
    JUANA C. CASCARDO

  • MENSAJE ALMAFUERTEANO

    MENSAJE ALMAFUERTEANO
    A COMIENZOS DEL SIGLO XXI

    Extrapolar al temerario Autor de “La Sombra de la Patria”
    Enfrentarlo con el Poder del Mundo globalizado
    Con solamente su obra –catalogada de contradictoria- por arma
    Y transformarla en símbolo de la eterna
    Disputa entre el bien y el mal
    La decencia y la corrupción
    Lo justo y la injusticia propiciada por los poderosos;
    Para descubrir con asombro
    Que hoy: comienzos del Siglo XXI
    Ocupa sitio de preferencia entre los transgresores
    ¡Quizá el más audaz y fogoso!
    Que su espíritu luchador en rebeldía
    Bramará de horror desde su tumba
    Denunciará una y mil veces desde su épica social
    La malicia, el engaño, la explotación
    De los más débiles, los condenados,
    Para generar el mismo fenómeno único
    En las letras de hispamérica:
    La auténtica defensa de los derechos del Hombre
    Socavado, agredido, humillado.
    Que nunca se dará por vencido…
    “¡Ni aún vencido!”
    Que siempre –aunque muerto-
    Reclamará al Supremo Hacedor del Universo
    Al “Jesús de los pobres” en quien confiara
    Por su “chusma” desprotegida, sometida,
    Doliente y avasallada.
    Que su intelecto privilegiado
    Ése que le permitiera comprender
    Las teorías evolucionistas del cientificismo
    -Darwin, Ameghino-
    Lo hará sostener desde el bronce, desde la historia
    Su peculiar cosmogonía:
    “El movimiento de los Astros en la eternidad del Tiempo
    “Las transformaciones sucesivas de la materia
    “La expansión indefinida del Cosmos
    “Con la unión indivisible de los Átomos…
    Descreer con El Misionero – su obra póstuma-
    De la segunda naturaleza del Hombre.
    Para concluir en su magistral Tesis:
    “la cura de la psiquis enferma
    “de vanidad y de poder
    “Por medio de la educación, la pedagogía”

    Hoy, a comienzos del Siglo XXI
    La estela de Almafuerte
    El Maestro-Poeta que se desangró
    Se auto-destruyó para dar lugar al Poema;
    Deja un mensaje trascendente:
    La prevalencia de los auténticos valores humanos
    La verdad, la justicia, el altruismo, la solidaridad,
    Por sobre las apetencias mezquinas
    Inhumanas, soberbias, aniquilantes
    De quienes detentan el Poder Mundial.
    JUANA C. CASCARDO
    www.juanacascardo.com.ar

  • SUELTA DE PROSAS - EL EQUILIBRIO UNA ETAPA INEVITABLE...

    SUELTA DE PROSAS – EL EQUILIBRIO:
    UNA ETAPA INEVITABLE-

    Vivimos una etapa en la cual las dudas nos amenazan permanentemente.
    Nos acosan, dormidos o despiertos.
    Frente a cada situación; ante cada decisión que debemos tomar, nos torturan; se prenden de nuestra razón y de nuestro espíritu como si fueran pirañas que intentan destruir todos nuestros esquemas, principios, lo que hasta ahora llamamos moral y hasta las costumbres más triviales.
    Están allí, agazapadas en las sombras y desde su escondite primero nos atormentan y una vez logrado su objetivo, nos observan con sorna sabiendo de nuestros sentimientos; de nuestra angustia al tener que ser y no ser a un mismo tiempo; para poder, con zozobras, mantenernos en la superficie movediza de una sociedad cuyos valores cambian de contínuo sin lograr la estabilidad; o más bien que tiene como uno de sus valores y objetivos fundamentales: “el cambio”.
    Venimos de una época en la cual se nos daba una sólida formación en base a una escala de valores predeterminada por nuestros mayores, entre los cuales, el más importante era “la honestidad” en el hombre – ya fuese público o se desempeñara en la esfera de lo privado- y “la virginidad” en la mujer, se casara o no – en este último caso sería para toda su vida -
    Venimos de un tiempo en el cual “la instrucción” del individuo era algo muy valorable; que significaba el progreso en la vida; ya fuese en lo económico, en lo social, en lo político o en aspectos estrictamente personales.
    De ahí que para nuestros padres, lo mejor que podían dejarnos de herencia era: “un título” o una buena preparación para defendernos económicamente.
    Venimos de una sociedad que se basaba en el trabajo; en el esfuerzo propio, en la fuerza de la voluntad para vencer las dificultades de la existencia.
    Traemos una herencia de principios morales sobre nuestras acciones que nos impiden –o por lo menos nos obstaculizan- entender, comprender, asimilar las costumbres, actitudes o formas de pensar de las generaciones que se fueron sucediendo sin que tuviésemos ni la posibilidad ni los fundamentos necesarios para adaptarnos.
    Aparentemente, cada generación va generando –valga la redundancia- a su vez una “ola de modificaciones” que solamente está en condiciones de absorber convenientemente ella misma. Así nosotros: “los cuarentones”, ….”los sesentones”….etc., nos hallamos ante una montaña de sucesivos intentos de cambios generacionales que solamente hemos podido “ir observando”; ya que, no hemos tenido la oportunidad de vivir en forma total debido a los distintos roles que la misma sociedad nos iba obligando a desempeñar.
    Por eso es que cuando nuestros hijos nos solicitan “lo que nosotros jamás nos hubiéramos atrevido a mencionar siquiera delante de nuestros progenitores”; comenzamos a ver y a percibir el oleaje de dudas que, a veces, llegan a adueñarse de nuestros actos.
    Las dudas “nos despersonalizan” obligándonos a ser aparentemente como no somos para que nuestros hijos, nietos, jóvenes amigos nos acepten; o bien nos conducen inexorablemente al caos interior y a la confusión.
    Vemos caer momento a momento el edificio construído ladrillo a ladrillo por nuestros padres, abuelos, maestros, profesores, amigos y confidentes.
    Vemos cómo van cayendo a nuestros pies todas nuestras teorías y elaboraciones mentales que nos permitían mantener nuestra ecuanimidad y equilibrio para quedarnos en el filo de las vigas cuyos fundamentos han sido inundados y amenazan con desmoronarse en cualquier instante.
    Nosotros allí debemos simular una seguridad en nosotros mismos y en nuestras decisiones que acaso no sintamos. Presionados por las generaciones que nos anteceden, que no llegan a aceptar nuestras pautas y por las generaciones que nos suceden; a las cuales tendemos a “imponer” las propias como forma de mantenernos en el “estado de equilibrio” que siempre termina siendo imprescindible e inevitable para la subsistencia.
    JUANA C. CASCARDO – artículo publicado en el semanario Chispa, Rojas, Prov de Bs. As. Enero 1985

  • SEÑORAS Y SEÑORES

    Voy a presentarles hoy
    a una poetisa
    misterios y controvertida.
    Una mujer
    que ha muerto varias veces
    y otras tantas ha resucitado.
    Una mujer
    que murió de dolor
    cada vez
    que un ser querido
    desaparecía.
    Un espíritu
    que murió de frustración
    cada vez
    que debió renunciar
    a sus metas más preciadas;
    a su realización personal
    a lo que más amaba.
    Una mujer
    que como el ave fénix
    ha renacido varias veces
    de entre sus cenizas
    para seguir luchando
    por la vida.
    juana c. cascardo
    de su libro El equilibrio utópico
    pag 21

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