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hombre - 42 años
Blog / Elijo no creer
jueves, 20 de agosto del 2009 a las 19:31
Elijo no creer
Al no creer no tengo cosas que defender en una discusión. Cuando converso con alguien, la conversación deja de ser una pugna por tener la razón y pasa a ser una exposición de la información que manejo y una critica conjunta de las fuentes con el objeto de llegar a algún acuerdo o punto en común. Este punto en común de ninguna manera se transforma en una verdad, sino simplemente en un pensamiento compartido el cual es considerado como completamente transitorio. Cultivando de esta manera el desapego de las ideas, el desapego del pensamiento propio, vamos debilitando nuestro propio ego hasta ser capaces de trascenderlo para llegar con mayor facilidad a ser capaces de ponernos en el lugar del otro y ver las cosas de ángulos diferentes.
No creer en la existencia de dios -por poner un ejemplo- así como no creer en su inexistencia permite mantener una mente abierta a cualquier respuesta. Esto facilita su examen ya que al no tener una creencia tampoco nos veremos inclinados a tomar partido por la defensa o la refutación -a priori- de cualquier idea.
Elegir no creer es una cosa, otra muy diferente es conseguirlo.
Para ello se debe recorrer un largo camino de autoexamen, durante la vida cotidiana nos topamos con conversaciones que nos causan incomodidad o molestia, nos encontramos con opiniones opuestas o con gente que nos alega por uno u otro motivo. Si descubrimos que hay ira presente en nosotros o que hay malestar, incomodidad, impotencia o cierto grado de estrés, es porque aun quedan creencias a las que nos estamos aferrando, creencias que queremos defender, o que quisiéramos que todos los demás compartan con nosotros ya que creemos que son buenas o verdaderas pero la verdad es que son simplemente creencias que hemos ido aceptando en nuestro semi-despierto paso por la cultura que nos ha cobijado. Es entonces cuando debemos detenernos y examinar nuestra propia manera de pensar, descubrir cual es la creencia que aun persiste en nosotros, identificarla y ver si realmente se trata de una convicción fundamentada en alguna experiencia real nuestra o en algo que podamos sostener mediante sólida evidencia, o si se trata tan solo de un fantasma, de una figura de humo que se nos ha impuesto por el peso de la tradición. Si es así, me pregunto: ¿Porqué debo seguir defendiendo esto? Esto no es mío, no me sirve, me impide comunicarme con mis pares, me estorba a la hora de buscar puntos en común con gente que estimo y que me gustaría comprender mejor. ¿Qué sentido tiene que siga defendiendo este planteamiento si no me pertenece y además me estorba? Entonces me libero de una carga más, y en esa libertad siento un gran alivio.
Por eso yo elijo no creer. ¿Y tú?
Comentarios 17 Ordenar comentarios:
Felipe Savé (jueves, 17 de septiembre del 2009 a las 05:58)
Así es. Creo que la conciencia y el yo es una sola "cosa". Quizá por mi cosmovisión "occidental" de ver el mundo. Imagino que nadie detenta la verdad, digo detentar, porque da igual en que cultura hayamos nacido porque siempre estamos condicionados en base a prejuicios. Veré el ùltimo link que agregas, el anterior lo vi cuando se dió a conocer esa noticia de aquel monje.
La conciencia o el yo, por supuesto que no siempre elige sus estados: ser conciente no significa que de forma inherente controlemos nuestros estados. El que seamos concientes de nuestros atributos y los del mundo no dá pábulo necesariamente para condicionar nuestras emociones. Fuese asì, ni siquiera existirìa la duda propia inmanente en cada ser humano. . .inmanente.
Como ya hemos acotado nuestras concordancias y diferencias, agradezco el provecho que he extraído de tus palabras y cuando tenga un poco más de tiempo buscaré una lectura afín por lo expuesto por ti. Es un tema muy interesante.
Ten unas felices fiestas, pero ojo!, el exceso de chicha no te separará de tu yo! jajajajaja.
raul diaz (jueves, 17 de septiembre del 2009 a las 04:57)
- felipesave:
: la "indivisibilidad" entre la conciencia ("yo"
y el mundo ("realidad"
y que tu vuelves a indicar al finalizar tu mismo párrafo, ya que explicas que en base a "tu experiencia" te parece que el mundo existe independiente de ti -lógico!-. . . ¿Podrías asegurar lo anterior si no tuvieras aquella experiencia del mundo?: De ahi la mención mia: "si no construyo un yo, el mundo no existiría jamás tal como se nos manifiesta "en conciencia"".
Ahora me queda un poco más claro tu planteamiento. Si no es por el "casi", estaríamos de acuerdo al cien por ciento.
Te explicaré a grandes rasgos como lo entiendo yo:
- felipesave:
Cuando digo que "desligarse del yo equivale a renegar la realidad" o "si no construyo un yo, el mundo no existiría jamás", lógicamente hago referencia a una conciencia particular existente en el primer caso y el segundo es un hipotético, en donde reafirmo lo que te había dicho anteriormente ("...nacida de la relación entre nosotros y el mundo"
Ya veo donde está el punto de divergencia en nuestro pensamiento. Se trata de la conciencia, para tí la conciencia es equivalente al YO. Por eso afirmas que si no hay yo (conciencia) no hay mundo, y es totalmente cierto si la conciencia fuera el YO. Pero este YO del que hablo no es equivalente a la conciencia, tan sólo se nutre de ella. Si el YO fuera conciencia, podríamos escoger que estados de conciencia tener y así sólo tendríamos estados placenteros, agradables y no existiría el dolor. Lamentablemente no somos capaces de elegir nuestros estados de conciencia, ellos simplemente llegan y se van. Por más que nos afanemos buscando sensaciones placenteras y alejandonos de las desagradables, no hay caso.
¡¡Siempre aparece algo que nos juega en contra!!
Esta es una de las enseñanzas fundamentales de Buddha y su mayor aporte a la filosofía oriental, puedes encontrar el texto donde lo expone aqui:
http://www.accesstoinsight.org/tipitaka/sn/sn2... (no encontré una versión en español).
El evitar que la conciencia vuelva a crear el YO equivale a la liberación final, "la iluminación" alcanzada -según la tradición budista- por Buddha y por muchos de sus discípulos tras un largo camino de entrenamiento. Mientras tanto sólo podemos contentarnos con intentar ser conscientes de nuestros propios estados de conciencia y de cómo estos construyen una y otra vez nuestro YO tal como los fotogramas crean una imagen en movimiento en una pantalla. Así podemos evitar dejarnos engañar tan a menudo por esta ilusión para vivir mejor.
Que tengas un buen fín de semana.
Felipe Savé (miércoles, 16 de septiembre del 2009 a las 16:05)
Ahora me queda un poco más claro tu planteamiento. Si no es por el "casi", estaríamos de acuerdo al cien por ciento.
: la "indivisibilidad" entre la conciencia ("yo"
y el mundo ("realidad"
y que tu vuelves a indicar al finalizar tu mismo párrafo, ya que explicas que en base a "tu experiencia" te parece que el mundo existe independiente de ti -lógico!-. . . ¿Podrías asegurar lo anterior si no tuvieras aquella experiencia del mundo?: De ahi la mención mia: "si no construyo un yo, el mundo no existiría jamás tal como se nos manifiesta "en conciencia"".
Te explicaré a grandes rasgos como lo entiendo yo:
No es que el yo pueda "separarse" -"eliminarse" o "disminuirse" o "abandonar" como decías- de nuestra conciencia. Nuestra conciencia es el yo, nuestra "identidad". Lo que sí se puede lograr con un ejercicio meditativo es "reestructurar" nuestro yo, valorando así lo "positivo" de nuestro pensar por sobre los prejuicios cognitivos "negativos" que hemos conformado desde nuestra infancia. De este modo, no es que los monjes budistas se "separen" de la realidad, del "otro", -o una especie de "división" de su yo- sino que "encauzan" sus energìas "positivas" a emociones que los hacen más comprensivos con el "otro". Es una suerte de "modificación" del yo mas no el desgarro de él, reafirmando de esta forma otro de los cambios propios de nuestra conciencia -como bien decías- que por cierto, no es estática.
Cuando digo que "desligarse del yo equivale a renegar la realidad" o "si no construyo un yo, el mundo no existiría jamás", lógicamente hago referencia a una conciencia particular existente en el primer caso y el segundo es un hipotético, en donde reafirmo lo que te había dicho anteriormente ("...nacida de la relación entre nosotros y el mundo"
Del penúltimo párrafo que escribes, creo que diste justo en el clavo, explica la confusión anterior y por supuesto estoy totalmente de acuerdo, solo agregaré: el mundo "común" para todas las conciencias simplemente "es". No necesita de ninguna justificación "particular".
Saludos, que tengas una buena noche.
raul diaz (martes, 15 de septiembre del 2009 a las 19:41)
- felipesave:
Si entendemos que el yo es nuestra identidad y su relación con el mundo, con el "otro", por cierto. ¿Cómo podrían los budistas ser "felices" siendo invulnerables a la crítica o al halago, si de esta forma están "separándose" del "otro"? Es esto último lo que no me calza. Pienso que sí podemos -en ciertos tiempos- "separarnos" de nuestro yo -voluntaria o involuntariamente- pero difícilmente se logra desuniéndose del "otro", a menos que esa felicidad se basara en la "individualidad". En definitiva, si nos desligamos del yo, renegamos la realidad. Realidad "compartida" con los "otros".
Saludos.
La felicidad para los budistas es lo más importante para el ser humano, tanto así que constituye el objetivo central de sus practicas y doctrinas, de hecho la ética budista está enfocada en la consecución de este objetivo y no en la satisfacción de una deidad externa. Al parecer esto les ha funcionado bastante bien, se han hecho mediciones en los cerebros de monjes que practican meditación con regularidad y los "indices de felicidad" (ausencia de estress) son significativamente mayores que en las personas comunes.
ver: http://www.elmundo.es/suplementos/magazine/200... y
Sin embargo no parece ser cierto que estos monjes estén aislados del resto pues sus vidas son muy activas socialmente (lejos está de ellos la típica imagen del monje aislado en una monasterio ya que aunque es cierto que pasan algún tiempo en entrenamiento meditativo, esto es sólo para volver al mundo y participar activamente en la difusión de sus enseñanzas).
La explicación que se me ocurre es simplemente que al eliminar (o disminuir) la influencia del YO, no se apartan realmente del prójimo, sino todo lo contrario. Ser invulnerable a la critica o al halago no significa volverse completamente insensible, existen formas emocionales más sutiles que se desarrollan tan pronto aquellas más "densas" van siendo relegadas. Por ejemplo cuando la ira o la vanidad desaparecen, en su lugar se desarrolla el afecto, la compasión, la alegría, el buen humor . Esto permite niveles de comunicación de "mejor calidad" que los habituales.
Dices que "desligarse del yo equivale a renegar la realidad", dices también que "Si no construyo un yo, el mundo no existiría jamás" esto que afirmas simplemente no cuadra con lo que dicta mi experiencia y mi sentido común, por un lado me parece que el mundo puede existir independiente de si hemos o no creado un yo para percibirlo, por otro lado he comprobado que sucede justo lo contrario:
Observándose a sí mismo y a los demás uno puede ver que la influencia del yo tiende a distorsionar la realidad en lugar de sustentarla. Por ejemplo vemos el vaso medio vacío si nuestro yo tiene sed, si el yo está cansado una escalera es demasiado alta.. si hemos sido engañado por una mujer, las mujeres son todas perversas (o los hombres, si el yo es mujer) jajaja
¡Dime si no te suenan familiar esto ultimo!
Podríamos hablar de una realidad objetiva que existe independientemente del observador y de una realidad subjetiva que es la que recreamos en nuestra mente tan pronto nuestros sentidos entran en contacto con las señales del exterior y nuestro yo se encarga de interpretar de acuerdo con su estado particular de conciencia. Tal vez sea cierto que esa realidad objetiva esté siendo modelada también por el observador como afirman ultimamente los entendidos en física cuántica, pero para que ello sea posible primero debe haber tenido existencia independiente (para que algo haya podido haber sido modificado mediante la observación).
En cuanto a creer o no en el alma, ya sabes, elijo no creer.
Saludos.
Felipe Savé (martes, 15 de septiembre del 2009 a las 16:38)
Responderé tres párrafos. Menos el segundo que no es necesario, ya que has resumido en un par de frases lo que comentamos: la concordancia entre nuestros prejuicios. Comienzo:
. Si no construyo un yo, el mundo no existiría jamás, tal como se nos manifiesta "en conciencia". Por supuesto que no es posible señalar con precisión en dónde se encuentra ese yo, -sería algo asi como descubrir la piedra filosofal- porque no es una cuestión "física", pero, lógicamente, cada construcción mental reside en nuestro cerebro ("físico"
: en mayor medida en nuestros lóbulos parietales mas precisamente en nuestro sitema límbico que se encarga de "conformar" nuestras emociones más "básicas". ¿Acaso el amor o la ira no "existen" dado que no podemos "vislumbrar" sus origenes intrínsecos?. ¿Crees que tenemos "alma", Raúl?
El yo es ambas cosas: una construcción mental existente por si misma, nacida de la relación entre nosotros y el mundo (esto es algo "indivisible"
De acuerdo. Todas y cada una de las formas en que somos o nos manifestamos hacia el "otro" son producto de "experiencias" pasadas -recuerda lo "indivisible"-, sobre todo las que se presentan en nuestra infancia. De ahi la dificultad de "enderezar" el árbol cuando sus "raíces" ya se "enterraron" en el mundo. El dilema es ¿cómo transmutar un yo, que se ha ido construyendo con prejuicios y juicios desde nuestra primitivva infancia? ¿por qué esa "prejuiciosa" construcción mental, justo ahora, nos daría un "buen juicio" para un nuevo comienzo?
Si entendemos que el yo es nuestra identidad y su relación con el mundo, con el "otro", por cierto. ¿Cómo podrían los budistas ser "felices" siendo invulnerables a la crítica o al halago, si de esta forma están "separándose" del "otro"? Es esto último lo que no me calza. Pienso que sí podemos -en ciertos tiempos- "separarnos" de nuestro yo -voluntaria o involuntariamente- pero difícilmente se logra desuniéndose del "otro", a menos que esa felicidad se basara en la "individualidad". En definitiva, si nos desligamos del yo, renegamos la realidad. Realidad "compartida" con los "otros".
Saludos.
raul diaz (lunes, 14 de septiembre del 2009 a las 20:34)
- felipesave:
Creéme Raúl, que yo he "relegado" mi "yo" con algunas copas. Más que "trascender" mi conciencia creo que he perdido la memoria y algunas veces un tanto la "decencia" Jajaja.
Hablando más en serio, no creo que la conciencia sea una "ilusión". De hecho, ésta nos "interpreta" la realidad tal como la percibimos, reconociendo así nuestros atributos y los del mundo. Como te mencionaba anteriormente, en otros "estados" puedes dejar de ser yo o dicho de otra forma: puedes detener tu "diálogo interno". Pero. . .
En donde discrepo o tal vez ignoro, es el como puede ser posible lograr el "desapego" de ese yo, cuando justamente nos involucramos con "otro". Ese "otro" inevitablemente forma parte de la realidad percibida por nuestros sentidos que nos hace "inseparables del resto".
Si el yo no es una fabricación mental sino algo existente por sí mismo, ¿Por qué no podemos señalar donde está?
Voy a intentar explicar un poco mas como se me presentan las cosas, parece que no estamos en desacuerdo sino que estamos afirmando cosas aparentemente opuestas que en realidad no lo son.
Nuestros sentidos perciben sensaciones, estas sensaciones de inmediato pasan por el filtro mental y se transforman en percepciones. Las percepciones son interpretaciones de la información aportada por los sentidos. Estas interpretaciones en mayor o menor grado distorsionan la realidad y nos mantienen viviendo en una especie de nube que nos impide relacionarnos de mejor manera con los demás, así por ejemplo de acuerdo a nuestras experiencias pasadas tendemos a juzgar erradamente a las personas por su aspecto o por observaciones superficiales debido a que en el pasado hemos tenido alguna mala experiencia con alguien similar. Esta tendencia a juzgar y a confundir cosas similares pero diferentes provienen de condicionamientos mentales adquiridos durante nuestra vida. Estos condicionamientos forman una linea de conducta que bien podríamos llamar el Yo. (Tal vez debimos comenzar por el principio: las definiciones). Es decir yo soy así, a mi me gusta esto, este otro no me agrada, este es mi hijo, esta es mi pareja, mia, etc. Nuestros juicios se basan en condicionamientos adquiridos que subyacen en una capa de nuestro inconsciente y cuando creemos ser muy objetivos la verdad es que no lo somos tanto. Así es como el Yo que hemos ido creando en lugar de facilitar nuestras relaciones humanas las empeora.
¡¡Imaginate libre de Ego!! ¿Puedes hacerlo?, Alguien así es totalmente invulnerable a cualquier critica o incluso a cualquier halago, también mucha culpa se disuelve en este logro. Librarse de la carga del yo es una tarea que no debemos menospreciar. Según los budistas es el camino a la felicidad, al despertar y lo esencial de su filosofía es la doctrina de anatta el no-yo.
Felipe Savé (lunes, 14 de septiembre del 2009 a las 14:52)
Creéme Raúl, que yo he "relegado" mi "yo" con algunas copas. Más que "trascender" mi conciencia creo que he perdido la memoria y algunas veces un tanto la "decencia" Jajaja.
Hablando más en serio, no creo que la conciencia sea una "ilusión". De hecho, ésta nos "interpreta" la realidad tal como la percibimos, reconociendo así nuestros atributos y los del mundo. Como te mencionaba anteriormente, en otros "estados" puedes dejar de ser yo o dicho de otra forma: puedes detener tu "diálogo interno". Pero. . .
En donde discrepo o tal vez ignoro, es el como puede ser posible lograr el "desapego" de ese yo, cuando justamente nos involucramos con "otro". Ese "otro" inevitablemente forma parte de la realidad percibida por nuestros sentidos que nos hace "inseparables del resto".
raul diaz (lunes, 14 de septiembre del 2009 a las 03:00)
- felipesave:
Evidentemente existen tiempos en que no somos concientes de nosotros mismos. Pero, manteniendo un diálogo con "otro", en estado conciente, siempre "se está" siendo "yo". Como bien dices, en otros tiempos propios de la meditación es posible "trascender" a un estado que, más que conciente, se separa de la realidad.
Tal conciencia del yo es una ilusión que se presenta más convincentemente -tal como señalas- cuando estamos frente a otro, especialmente cuando nos sentimos alagados u ofendidos, entonces aparece nuestro yo en gloria y majestad. Abandonar el yo no es algo que se logre una vez y listo -de ser así bastaría con embriagarse y ya (lo he intentado y no es permanente jajajaja), es más bien un trabajo que requiere un esfuerzo prolongado ya que nuestra mente está habituada por años a recrearlo.
Felipe Savé (domingo, 13 de septiembre del 2009 a las 18:25)
Evidentemente existen tiempos en que no somos concientes de nosotros mismos. Pero, manteniendo un diálogo con "otro", en estado conciente, siempre "se está" siendo "yo". Como bien dices, en otros tiempos propios de la meditación es posible "trascender" a un estado que, más que conciente, se separa de la realidad.
raul diaz (domingo, 13 de septiembre del 2009 a las 16:34)
- felipesave:
Yo pienso que uno no necesariamente para ponerse en el lugar del otro debe abandonar su ego. Nuestro ego, de hecho, puede ser visto como el motor que nos transporte hacia los zapatos de los demás. Pero no por ello dejamos de ser nosotros mismos.
Es decir, si yo elijo no creer dejo de ser yo. Eso, según mi parecer, es una tarea imposible.
Abandonar el yo no es lo mismo que dejar de ser yo. Dejar de ser yo es facil, de hecho lo hacemos a cada instante. Uno deja de ser uno mismo con cada parpadeo, es un proceso natural propio de la existencia cambiante de las cosas de la cual no estamos ajenos. Esto algo que puede comprobarse mediante la meditación, observando como funciona nuestra mente. Uno descubre por la propia experiencia que nada en nosotros permanece mucho tiempo. Por lo tanto no es necesario hacer esfuerzo alguno para deja de ser yo, simplemente ocurre. El problema es que no somos conscientes de este proceso lo cual nos deja atrapados en la ilusión de que existe un Yo. Abandonar el yo va un poco más allá que dejar de ser yo, se trata aquí de abandonar la creencia de que soy el mismo de ayer. La creencia en que soy algo separado del resto, que existo como ente independiente e inmutable es lo que necesitamos abandonar.
- felipesave:
Sobre el ejemplo de Dios: es el "otro" quien debe dar pruebas. Si yo no creo en eso, no debo mover un dedo. Te imaginas si nos pasáramos la vida cuestionando lo que se enmarca en el campo de lo imaginativo:
Demuéstrenme que ayer no tuve una revelación en la que se me dijo que yo era Dios.
¿Alguién puede demostrar que esa revelación no existió?
Completamente de acuerdo, lamentablemente pocos lo entienden así.
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