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  • Elijo no creer

    Elijo no creer

    Al no creer no tengo cosas que defender en una discusión. Cuando converso con alguien, la conversación deja de ser una pugna por tener la razón y pasa a ser una exposición de la información que manejo y una critica conjunta de las fuentes con el objeto de llegar a algún acuerdo o punto en común. Este punto en común de ninguna manera se transforma en una verdad, sino simplemente en un pensamiento compartido el cual es considerado como completamente transitorio. Cultivando de esta manera el desapego de las ideas, el desapego del pensamiento propio, vamos debilitando nuestro propio ego hasta ser capaces de trascenderlo para llegar con mayor facilidad a ser capaces de ponernos en el lugar del otro y ver las cosas de ángulos diferentes.

    No creer en la existencia de dios -por poner un ejemplo- así como no creer en su inexistencia permite mantener una mente abierta a cualquier respuesta. Esto facilita su examen ya que al no tener una creencia tampoco nos veremos inclinados a tomar partido por la defensa o la refutación -a priori- de cualquier idea.

    Elegir no creer es una cosa, otra muy diferente es conseguirlo.

    Para ello se debe recorrer un largo camino de autoexamen, durante la vida cotidiana nos topamos con conversaciones que nos causan incomodidad o molestia, nos encontramos con opiniones opuestas o con gente que nos alega por uno u otro motivo. Si descubrimos que hay ira presente en nosotros o que hay malestar, incomodidad, impotencia o cierto grado de estrés, es porque aun quedan creencias a las que nos estamos aferrando, creencias que queremos defender, o que quisiéramos que todos los demás compartan con nosotros ya que creemos que son buenas o verdaderas pero la verdad es que son simplemente creencias que hemos ido aceptando en nuestro semi-despierto paso por la cultura que nos ha cobijado. Es entonces cuando debemos detenernos y examinar nuestra propia manera de pensar, descubrir cual es la creencia que aun persiste en nosotros, identificarla y ver si realmente se trata de una convicción fundamentada en alguna experiencia real nuestra o en algo que podamos sostener mediante sólida evidencia, o si se trata tan solo de un fantasma, de una figura de humo que se nos ha impuesto por el peso de la tradición. Si es así, me pregunto: ¿Porqué debo seguir defendiendo esto? Esto no es mío, no me sirve, me impide comunicarme con mis pares, me estorba a la hora de buscar puntos en común con gente que estimo y que me gustaría comprender mejor. ¿Qué sentido tiene que siga defendiendo este planteamiento si no me pertenece y además me estorba? Entonces me libero de una carga más, y en esa libertad siento un gran alivio.

    Por eso yo elijo no creer. ¿Y tú?

  • Meditación Vipassana

    "Todos buscamos la paz y la armonía, porque carecemos de ellas. De vez en cuando todos experimentamos agitación, irritación, falta de armonía, sufrimiento; y cuando padecemos la agitación, no guardamos esta miseria limitada en nosotros, sino que continuamente la distribuimos a los demás. Una persona desdichada impregna el ambiente que le rodea de agitación, y quienes estén cerca de ella también se alteran, se irritan. Ciertamente, ésta no es la manera adecuada de vivir.

    Tenemos que vivir en paz con nosotros mismos y en paz con los demás porque, en definitiva, los seres humanos somos seres sociales que vivimos dentro de una sociedad interrelacionada. ¿Pero como vivir en la paz y armonía internas, y mantenerlas para que los demás puedan también vivir en paz y armonía?

    Para poder librarnos de nuestra agitación, tenemos que conocer la razón básica de la misma, la causa del sufrimiento. Al investigar este problema, nos damos cuenta que nos sentimos agitados en cuanto generamos negatividades o contaminaciones en la mente. La negatividad, la contaminación o la impureza mental, no pueden coexistir con la paz y la armonía.

    ¿Cómo empezamos a generar negatividades? También ahora nos damos cuenta, al investigar, de que nos sentimos desdichados cuando estamos con alguien que se comporta de una manera que no nos gusta o cuando sucede algo que nos desagrada. Cuando ocurre algo que no deseamos, surge tensión en nuestro interior y también surge cuando no ocurre o existen obstáculos para que se cumpla algo que deseamos, y con todo ello empezamos a atar nudos en nuestro interior. Y como durante toda la vida van a suceder cosas que no queremos y las queridas puede que sucedan o puede que no sucedan, no cesamos en este proceso de reacción de atar nudos - nudos gordianos - que hacen que toda la estructura física y mental esté en tensión, llena de negatividades, convirtiendo nuestra vida en continua desdicha.

    Una manera de resolver este problema sería arreglárnoslas para que en nuestra vida no ocurra nada no deseado, para que todo sea tal como deseamos. Para lograrlo deberíamos desarrollar en nosotros mismos el poder o bien conseguir que venga en nuestra ayuda alguien que lo tenga, para que las cosas no deseadas no sucedan y solo sucedan las cosas deseadas. Pero eso es imposible. No existe nadie en el mundo que pueda satisfacer todos sus deseos, en cuya vida todo transcurra como quiere, sin que pase algo no deseado. Constantemente ocurren cosas que van en contra de nuestros deseos y querencias, de ahí la pregunta oportuna: ¿Cómo podemos dejar de reaccionar ciegamente cuando debamos enfrentarnos a situaciones que no nos gustan? ¿Cómo podemos dejar de generar tensión y permanecer llenos de paz y de armonía?

    Tanto en la India como en otros países hubo personas santas y sabias que estudiaron este problema - el problema del sufrimiento humano -, y encontraron una solución: cuando ocurre algo no deseado y empezamos a reaccionar con ira, miedo o cualquier negatividad, hay que dirigir lo antes posible la atención a cualquier otra cosa, por ejemplo te levantas, coges un vaso de agua y empiezas a beber; de esta manera la ira no solo no se multiplicará sino que empezara a disminuir: O empiezas a contar: uno, dos, tres, cuatro... O repites una palabra, o una frase, o un mantra, o quizá el nombre de una persona santa hacia la que sientas devoción. Así desviamos la mente y hasta cierto punto nos liberamos de la negatividad, de la ira.

    Esta solución era útil, funcionaba y aun funciona; practicándola, la mente se siente libre de agitación. No obstante solo funciona en el nivel de la mente consciente porque lo que de hecho hacemos al desviar la atención es empujar la negatividad a lo mas profundo del inconsciente donde sigues generándola y multiplicándola. Hay paz y armonía en la superficie, pero en las profundidades de la mente hay un volcán dormido de negatividad reprimida que antes o después entrará en erupción con una gran explosión.

    Hubo otros exploradores de la verdad interna que llegaron algo más allá en su búsqueda, y que tras experimentar en su interior la realidad de la mente y de la materia se dieron cuenta de que desviar la atención es solo huir del problema. Escapar no es una solución, hay que enfrentarse al problema; cuando surja una negatividad en la mente, obsérvala, hazle frente y tan pronto como empieces a observar la contaminación mental, empezará a perder fuerza y poco a poco se irá marchitando y podrá ser arrancada de raíz.

    Es una buena solución que evita los dos extremos: represión y dar rienda suelta. Enterrar la negatividad en el inconsciente no la erradicará y permitirle manifestarse con un acto físico o verbal dañino solo creará más problemas. Pero si te limitas a observarla, la contaminación desaparece y habrás erradicado esa negatividad, estarás libre de esa contaminación.

    Esto suena muy bien, pero ¿es practicable en la realidad? ¿Resulta fácil para una persona corriente enfrentarse a las contaminaciones? Cuando surge la ira, nos coge tan de sorpresa que ni siquiera nos damos cuenta de ello. Arrastrados por la ira cometemos actos físicos o mentales que nos dañan a nosotros y a los demás. Poco después, al desaparecer la ira, empezamos a llorar y a arrepentirnos, pidiendo perdón a los demás o pidiendo perdón a Dios: "Oh, he hecho un error, perdóname". Pero la próxima vez que nos encontremos en una situación semejante volveremos a reaccionar igual. Este arrepentimiento no nos habrá servido para nada.

    La dificultad estriba en que no somos conscientes del momento en el que comienza esta contaminación. Empieza en las profundidades de la mente inconsciente y cuando llega al consciente ha tomado tal fuerza que nos arrastra y no podemos observarla.

    Supongamos por un momento que empleo un secretario privado para que me avise cuando surja la ira diciéndome: "Mire, va a aparecer la ira". Pero como no sé cuando va a surgir la ira tengo que emplear tres secretarios haciendo tres turnos que cubran las veinticuatro horas del día. Supongamos que puedo mantener ese gasto y aparece la ira. Inmediatamente mi secretario diría: "Mire, la ira ha comenzado". Lo primero que haría sería darle una mala contestación: "¿ Eres tonto, crees que te pago para que me lleves la contraria?". La ira me arrastraría de tal forma que un buen consejo no podría ayudarme.

    Supongamos que prevalezca la sabiduría y que no le regaño sino que le digo: "Muchas gracias, ahora debo sentarme y observar mi ira". Pero, ¿acaso es eso posible? Nada más cerrar los ojos para observar la ira, y el objeto de mi ira, ya sea una persona o un incidente, surge de inmediato en mi mente y ya no observo la propia ira sino meramente el estímulo externo de aquella emoción, lo cual, sólo conducirá a la multiplicación de la ira y por tanto, no es una solución. Es muy difícil observar una negatividad abstracta, una emoción abstracta divorciada del objeto exterior que la originó.

    Sin embargo, hubo alguien que habiendo llegado a la verdad última encontró una solución auténtica. Descubrió que al surgir una contaminación en la mente ocurren dos cosas simultáneamente al nivel físico: la respiración pierde su ritmo normal, - es fácil observar que respiramos más fuerte cuando surge una negatividad - y en niveles más sutiles se inicia en el cuerpo una reacción bioquímica que da lugar a una sensación. Todas las contaminaciones generan algún tipo de sensación en el cuerpo.

    Esto nos ofrece una solución practica: una persona corriente no puede observar las contaminaciones abstractas: miedo, ira o pasión, pero con un adiestramiento adecuado y practicando es fácil observar la respiración y las sensaciones del cuerpo, y ambas están relacionas directamente con las contaminaciones mentales.

    La respiración y las sensaciones ayudan de dos formas: primero se comportaran como secretarios privados y en cuanto surja una impureza la respiración dejará de ser normal y empezara a gritarnos: "¡Algo va mal!". Y como no podemos regañar a la respiración tenemos que aceptar el aviso. De igual forma también las sensaciones nos dirán que algo va mal. Tras habernos avisado podemos empezar a observar la respiración, a observar las sensaciones y nos daremos cuenta de que la impureza desaparece enseguida.

    Este fenómeno físico - mental es como una moneda, en una cara están los pensamientos y las emociones que surgen en la mente y en la otra: la respiración y las sensaciones del cuerpo. Todos los pensamientos y emociones, todas las impurezas mentales que surgen se manifiestan en la respiración y en las sensaciones de ese momento. Por eso, al observar las sensaciones o la respiración estamos observando, de hecho, las contaminaciones mentales. En vez de huir del problema nos enfrentamos a la realidad tal y como es, las negatividades ya no nos arrastrarán como hicieron en el pasado y si perseveramos terminarán por desaparecer y permaneceremos felices y en paz.

    De esta forma la técnica de la auto-observación nos muestra los dos aspectos de la realidad: el interno y el externo. Antes sólo mirábamos al exterior perdiendo la verdad interna; buscábamos en el exterior la causa de nuestra desgracia culpado siempre a algo o a alguien e intentábamos cambiar la realidad externa. Al ignorar la realidad interna, no comprendíamos que la causa del sufrimiento se encuentra en nuestro interior, en nuestras reacciones ciegas hacia las sensaciones agradables o desagradables.

    Ahora, al adiestrarnos, podemos ver la otra cara de la moneda, podemos ser conscientes de nuestra respiración y también de lo que ocurre en nuestro interior. Sea lo que sea, respiración o sensación, aprendemos a observar sin desequilibrar la mente. Dejamos de reaccionar y de multiplicar nuestra desdicha y permitimos que las contaminaciones se manifiesten y desaparezcan.

    Las negatividades se disuelven más deprisa cuanto más se practica esta técnica. Poco a poco la mente se libera de las contaminaciones y se hace pura. Una mente pura está siempre llena de amor, amor desinteresado hacia los demás, llena de compasión hacia el sufrimiento y las faltas ajenas, llena de alegría al ver los triunfos y la felicidad de otros, llena de ecuanimidad en cualquier situación.

    Al llegar a este estado nuestra conducta habitual cambia, ya no es posible cometer actos físicos o verbales que puedan perturbar la paz y la felicidad ajenas. Una mente equilibrada esta llena de paz e impregna el ambiente que la rodea de paz y de armonía que también afectan a los demás ayudándoles.

    Al aprender a mantenernos equilibrados haciendo frente a lo que experimentamos en nuestro interior, desarrollamos también el desapego hacia todo lo que nos deparen las situaciones externas. Pero este desapego no es escapismo o indiferencia hacia los problemas del mundo. Quienes practican Vipassana con regularidad se sensibilizan más a los sufrimientos de los demás, y hacen cuanto pueden para aliviar el sufrimiento en la forma que puedan, sin agitación, con la mente llena de amor, compasión y ecuanimidad. Aprenden la santa indiferencia, aprenden a entregarse por completo, a ocuparse totalmente de ayudar a los demás, manteniendo simultáneamente el equilibrio mental. Así permanecen llenos de paz y de felicidad mientras trabajan por la paz y la felicidad de los demás.

    Esto es lo que el Buda enseñó: un arte de vivir. No fundó una religión, un "ismo", ni enseñó ritos o rituales ni ninguna fórmula vacía a quienes se acercaban a él, sino que les enseñó a observar la naturaleza tal y como es, observando la realidad interna. Debido a nuestra ignorancia reaccionamos constantemente de manera que nos dañamos o dañamos a los demás, pero cuando surge la sabiduría, - la sabiduría de observar la realidad tal y como es -, desaparece el hábito de reaccionar y cuando dejamos de reaccionar a ciegas somos capaces de realizar actos verdaderos, actos que emanan de una mente equilibrada, de una mente que ve y comprende la verdad. Un acto así, sólo puede ser positivo, creativo, capaz de ayudarnos a nosotros y a lo demás.

    Por eso es necesario "conocerse a sí mismo", consejo que dan todos los sabios. Conocerse no sólo intelectualmente en el nivel de ideas y teorías, no sólo emocional o devocionalmente aceptando a ciegas lo que hemos visto u oído, tal conocimiento no es suficiente, mas bien debemos conocer la realidad a través de la experiencia. Debemos experimentar directamente la realidad de este fenómeno físico - mental, pues es lo único que nos ayudará a liberarnos de las contaminaciones, a liberarnos del sufrimiento.

    Se llama meditación Vipassana a esta experiencia directa de nuestra realidad, a esta técnica de auto -observación. En el idioma que se utilizaba en la India en la época del Buda "passana" significaba ver las cosas en la forma corriente, con los ojos abiertos; pero "vipassana" es observar las cosas tal y como son, no como parecen ser. Hay que penetrar a través de la verdad aparente hasta llegar a la verdad última de la estructura mental y física. Al experimentar esta verdad aprendemos a dejar de reaccionar ciegamente, a dejar de generar contaminaciones, y de forma natural las contaminaciones antiguas van erradicándose poco a poco. Así nos liberamos de la desdicha y experimentamos la felicidad auténtica. "

    fuente: http://www.spanish.dhamma.org/art.htm

    Para quien se interese en el tema, habrá un curso de meditación Vipassana el proximo 23 de Enero, en Valdivia, Chile. (Lugar por confirmar) Las inscripciones estan disponibles en la pagina web citeda más arriba.

    Yo ya me inscribí, y tú?

  • Inmortalidad cibernética

    "Una serie de trabajos conjuntos del Swiss Federal Institute of Technology in Lausanne (SFIT) y la IBM (Blue Project/2005), constituyen hoy por hoy, el primer paso hacia la construcción de neocortexs virtuales de ratas. Primer paso también hacia la joya de los transhumanistas : gesta de humanos inmortales, con hipotéticos cerebros trasplantados una y otra vez (mind uploading), a substratos artificiales (robots, cyborgs, supercomputadoras), a cuerpos humanos clonados o, en estado vegetal. I) Las primeras aproximaciones teóricas hacia esta meta involucraban el empleo de magnetoencefalografia imagenologica, de multiples cortes cerebrales, sometidos a congelamiento (crionica). Las capas scaneadas a alta resolución y nanoescala, serian transferidas a una PC para finalmente ser reconstruidas e interpretadas por diversos softwares (Neuron, Genesis), plenos de algoritmos. II) Un metodo alterno no invasivo, era el reemplazo de las neuronas, una por una, mientras el individuo estaba consciente ( "cyborging" ). Cuando el cerebro reganaba la conciencia, validaba si su experiencia subjetiva permanecia o no, intacta. III) En los últimos años se esta pasando de la teoría a la realidad. Anders Sandberg (Future of Humanity Institute. Universidad de Oxford), trabaja modelos de extensas redes de neuronas corticales, con la ayuda de un simulador cortical que representa el cerebro de una rata : 55 millones de neuronas, 442 billones de sinapsis.

    Desde Junio del 2005, el SFIT y la IBM, trabajan en otro projecto que intentar160 simular totalmente al cerebro humano, mapeando la totalidad de sus circuitos electricos, a fin de resolver aspectos cognitivos y de mal funcionamiento neuronal. Lidera estos esfuerzos: Henry Markram (44), experto en electrofisiología cerebral, quien dice que la primera meta de Blue Project, es trasladar a la computadora : una sola columna neocortical (2 mm de largo, 1 mm de diámetro, 10 000 neuronas, 30 millones de sinapsis), del cerebro de una rata de 2 meses, similar a la humana, aunque mas pequeña y de ahí abarcar la totalidad del cerebro humano. Las columnas neocorticales (microcircuitos cerebrales), repetidas millones de veces en la neocorteza, están interconectadas entre si anatomica y funcionalmente. Markram opina que los microcircuitos neocorticales, son la esencia de la computación neocortical, por lo que obtener adecuados modelos de ellos, es fundamental. En Noviembre del 2007, Blue Project, aseguró haber construido la primera columna neocortical, con datos enteramente biológicos. Si, el mind upload es éxitoso, la inmortalidad humana tendrá sentido, validando las ideas de transhumanistas, raelianos y la de científicos como R Kurzwail, H Moravec y M Minsky, este último anunciando mind uploadings, en personas cercanas a sus muertes."
    ( http://vmechanm.blogspot.com/2007/12/mind-uplo... )
    más aqui: http://www.guardian.co.uk/technology/2007/dec/...
    fotos del neocortex: http://domino.watson.ibm.com/comm/pr.nsf/pages...

    Se acercan los tiempos en que una nueva especie humana poblará la red, los no-muertos, seres cuyos cuerpos han sido descartados pero cuyas mentes perdurarán en una extraña forma de vida, dependiendo sólo de energía eléctrica. Un fantasma en la consola a (ghost in the shell) ya no será tan solo una histora de ficción, sino una inquietante realidad. ¿Querrías tú seguir viviendo en una maquina? Puede que sí y puede que no, pero más de alguien va a querer mantenerse con vida de esta manera. ¿Quienes somos nosotros para juzgarlos, o par decidir quien merece o no ser subido a un bio-servidor?

    La tecnología avanza más rapido que nuestra ética ... y mucho más rapido aun que nuestras leyes...

  • El tiempo y Yo parte 1

    Según viejas enseñanzas budistas, el Yo es una ilusión creada por nuestra mente. ¿Donde está el yo? ¿Es nuestro cuerpo?¿En nuestro cerebro?¿en qué parte de el? ¿En nuestra mente?¿Es que nunca cambiamos nuestros pensamientos?

    Este tema no deja de ser trascendente debido a que el egoísmo, y el egocentrismo es el origen de la mayoría de los males de la humanidad.

    Considerando solo el hambre que hay en algunos países, y la inmensa cantidad de alimento que se desperdicia en otros, veremos cómo el exceso de YO en nuestras mentes puede ser un problema. Entonces no es una perdida de tiempo detenernos a preguntarnos de donde sale, cómo funciona.

    Parece que nuestro yo es algo que va siendo creado instante tras instante cada vez que pensamos en nosotros mismos.

    Si consideramos la mente como un órgano sensorial -o como la extensión de los mismos- veremos como nuestros pensamientos se proyectan en ella y dependiendo de su velocidad, nuestra percepción del paso del tiempo varía proporcionalmente.

    ¿Pero qué es el tiempo?¿Una sucesión de instantes? Una sucesión de instantes de duración cero, no da ni para cubrir siquiera un segundo. Y si el tiempo es otra construcción mental. Percibimos el tiempo porque tenemos memoria.
    La memoria no solo es la capacidad de recordar, también es la capacidad de olvidar. Porque nunca recordamos todo exactamente igual, de lo contrario viviríamos un eterno presente entremezclado con fragmentos de pasado. La capacidad de olvidar detalles nos permite distinguir presente de pasado, percepción actual de recuerdo de percepción.
    Tal vez esta capacidad de olvidar sea la responsable de nuestra percepción del tiempo, así como la propiedad óptica de ver las cosas más pequeñas en la lejanía nos ayuda a ponderar distancias . Nuestra mente por lo demás cuenta con la capacidad de relacionar eventos de duración conocida para medir el tiempo. Decimos que algo pasó ayer o la semana pasada refiriéndonos a días o a ese conjunto de siete días que llamamos semana, pero estas medidas de tiempo son simples comparaciones con las duraciones de determinados fenómenos naturales como la rotación de la tierra. O el movimiento de las manecillas de un reloj.

    El asunto es que una cosa es lo que percibimos en el efímero momento presente y otra muy distinta es lo que recordamos haber percibido instantes antes. Porque cuando lo recordamos es cuando aparece la idea del Yo-Pecibo a través del Yo-Recuerdo.

    Ahí aparece el yo.

    En términos prácticos, el yo es una construcción mental, por lo que carece de realidad objetiva. (No es que nuestro cuerpo o nuestra mente, no existan, solo que detrás de estos fenómenos no hay un ser, un ente individual, sino una colección de yoes que se van creando y destruyendo instante tras instante según transcurren nuestras percepciones y pensamientos).