Marta AraujoPropietarioModerador(viernes, 4 de septiembre del 2009 a las 15:03)
Porque la vida es solo un sueño y los sueños sueños son!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
http://netlog.com/_Rosa_Turkesa_LAS NACIONES SERAN PARA CRISTOSERAN PARA CRISTOLAS NACIONES_Rosa_Turkesa_http://es.netlogstatic.com/p/tt/030/344/30344626.jpgUruguayFlorida_Rosa_Turkesa_27
El segundo oficial preguntó al capitán, a quien conocía como creyente:
–¿Tengo que hacer izar la bandera a media asta?
–¿Por qué?, quiso saber el capitán.
–Porque hoy es el día de la muerte de Jesucristo, respondió el oficial.
A lo que el capitán repuso:
–Jesús, mi Salvador y Señor, vive. No está muerto. No permaneció en la tumba después de su muerte, sino que resucitó como vencedor. Ahora está con Dios su Padre en el cielo. El día de la resurrección de Jesús, un ángel removió la pesada piedra que cerraba la entrada del sepulcro.
Los soldados que lo custodiaban cayeron como muertos. Pero el ángel dijo a las mujeres que habían venido a la tumba:
“No temáis vosotras”. Su amor por el Señor las había llevado hasta allí, y al ver la tumba vacía, se convencieron de que el Señor verdaderamente había resucitado.
“Jesús, Señor nuestro… fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación”
Quien ha aceptado a Jesucristo como su Salvador y le ha entregado su vida puede decir:
Cristo fue a la cruz por mí, soportó el justo castigo de Dios que merecían mis pecados. Y el hecho de que el Señor Jesús haya resucitado prueba que Dios está perfectamente satisfecho con el sacrificio de su Hijo. Soy justificado por la fe en Jesús y en su obra expiatoria.
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El segundo oficial preguntó al capitán, a quien conocía como creyente:
–¿Tengo que hacer izar la bandera a media asta?
–¿Por qué?, quiso saber el capitán.
–Porque hoy es el día de la muerte de Jesucristo, respondió el oficial.
A lo que el capitán repuso:
–Jesús, mi Salvador y Señor, vive. No está muerto. No permaneció en la tumba después de su muerte, sino que resucitó como vencedor. Ahora está con Dios su Padre en el cielo. El día de la resurrección de Jesús, un ángel removió la pesada piedra que cerraba la entrada del sepulcro.
Los soldados que lo custodiaban cayeron como muertos. Pero el ángel dijo a las mujeres que habían venido a la tumba:
“No temáis vosotras”. Su amor por el Señor las había llevado hasta allí, y al ver la tumba vacía, se convencieron de que el Señor verdaderamente había resucitado.
“Jesús, Señor nuestro… fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación”
Quien ha aceptado a Jesucristo como su Salvador y le ha entregado su vida puede decir:
Cristo fue a la cruz por mí, soportó el justo castigo de Dios que merecían mis pecados. Y el hecho de que el Señor Jesús haya resucitado prueba que Dios está perfectamente satisfecho con el sacrificio de su Hijo. Soy justificado por la fe en Jesús y en su obra expiatoria.
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El segundo oficial preguntó al capitán, a quien conocía como creyente:
–¿Tengo que hacer izar la bandera a media asta?
–¿Por qué?, quiso saber el capitán.
–Porque hoy es el día de la muerte de Jesucristo, respondió el oficial.
A lo que el capitán repuso:
–Jesús, mi Salvador y Señor, vive. No está muerto. No permaneció en la tumba después de su muerte, sino que resucitó como vencedor. Ahora está con Dios su Padre en el cielo. El día de la resurrección de Jesús, un ángel removió la pesada piedra que cerraba la entrada del sepulcro.
Los soldados que lo custodiaban cayeron como muertos. Pero el ángel dijo a las mujeres que habían venido a la tumba:
“No temáis vosotras”. Su amor por el Señor las había llevado hasta allí, y al ver la tumba vacía, se convencieron de que el Señor verdaderamente había resucitado.
“Jesús, Señor nuestro… fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación”
Quien ha aceptado a Jesucristo como su Salvador y le ha entregado su vida puede decir:
Cristo fue a la cruz por mí, soportó el justo castigo de Dios que merecían mis pecados. Y el hecho de que el Señor Jesús haya resucitado prueba que Dios está perfectamente satisfecho con el sacrificio de su Hijo. Soy justificado por la fe en Jesús y en su obra expiatoria.
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El segundo oficial preguntó al capitán, a quien conocía como creyente:
–¿Tengo que hacer izar la bandera a media asta?
–¿Por qué?, quiso saber el capitán.
–Porque hoy es el día de la muerte de Jesucristo, respondió el oficial.
A lo que el capitán repuso:
–Jesús, mi Salvador y Señor, vive. No está muerto. No permaneció en la tumba después de su muerte, sino que resucitó como vencedor. Ahora está con Dios su Padre en el cielo. El día de la resurrección de Jesús, un ángel removió la pesada piedra que cerraba la entrada del sepulcro.
Los soldados que lo custodiaban cayeron como muertos. Pero el ángel dijo a las mujeres que habían venido a la tumba:
“No temáis vosotras”. Su amor por el Señor las había llevado hasta allí, y al ver la tumba vacía, se convencieron de que el Señor verdaderamente había resucitado.
“Jesús, Señor nuestro… fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación”
Quien ha aceptado a Jesucristo como su Salvador y le ha entregado su vida puede decir:
Cristo fue a la cruz por mí, soportó el justo castigo de Dios que merecían mis pecados. Y el hecho de que el Señor Jesús haya resucitado prueba que Dios está perfectamente satisfecho con el sacrificio de su Hijo. Soy justificado por la fe en Jesús y en su obra expiatoria.
http://netlog.com/_Rosa_Turkesa_LAS NACIONES SERAN PARA CRISTOSERAN PARA CRISTOLAS NACIONES_Rosa_Turkesa_http://es.netlogstatic.com/p/tt/030/344/30344626.jpgUruguayFlorida_Rosa_Turkesa_27
El segundo oficial preguntó al capitán, a quien conocía como creyente:
–¿Tengo que hacer izar la bandera a media asta?
–¿Por qué?, quiso saber el capitán.
–Porque hoy es el día de la muerte de Jesucristo, respondió el oficial.
A lo que el capitán repuso:
–Jesús, mi Salvador y Señor, vive. No está muerto. No permaneció en la tumba después de su muerte, sino que resucitó como vencedor. Ahora está con Dios su Padre en el cielo. El día de la resurrección de Jesús, un ángel removió la pesada piedra que cerraba la entrada del sepulcro.
Los soldados que lo custodiaban cayeron como muertos. Pero el ángel dijo a las mujeres que habían venido a la tumba:
“No temáis vosotras”. Su amor por el Señor las había llevado hasta allí, y al ver la tumba vacía, se convencieron de que el Señor verdaderamente había resucitado.
“Jesús, Señor nuestro… fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación”
Quien ha aceptado a Jesucristo como su Salvador y le ha entregado su vida puede decir:
Cristo fue a la cruz por mí, soportó el justo castigo de Dios que merecían mis pecados. Y el hecho de que el Señor Jesús haya resucitado prueba que Dios está perfectamente satisfecho con el sacrificio de su Hijo. Soy justificado por la fe en Jesús y en su obra expiatoria.
http://netlog.com/_Rosa_Turkesa_LAS NACIONES SERAN PARA CRISTOSERAN PARA CRISTOLAS NACIONES_Rosa_Turkesa_http://es.netlogstatic.com/p/tt/030/344/30344626.jpgUruguayFlorida_Rosa_Turkesa_27
Su nombre: Javier Soliz. Su edad: cuarenta y dos años. Su domicilio: San Francisco, California. Su profesión: ingeniero electrónico.
Javier había sufrido uno de los traumas más dolorosos de la vida. Su esposa le había pedido el divorcio. El juez había decidido que sus dos hijos, Miguel, de diez años, y Jackie, de ocho, quedaran al cuidado de la madre. Javier estaba destrozado.
De los componentes de ese triste triángulo jurídico, formado por la esposa, el esposo y el juez, el único que no había tomado cartas en el asunto era Javier mismo. Fue así como decidió emplear sus dotes de ingeniero electrónico para hacerse valer. Preparó una pequeña célula fotoeléctrica, diminuta obra maestra de ingeniería, que con la luz del sol podía activar cualquier objeto que Javier quisiera. Y la puso en el borde de la ventana, apuntando hacia el oriente.
«Mañana, tan pronto como salga el sol —pensó—, terminarán mis penas.» Dicho esto, tomó pastillas para dormir y se sentó en un cómodo sillón, con la pequeña célula conectada a un cartucho de dinamita que había adherido a su pecho.
Lo demás fue crónica policiaca. No bien salieron los primeros rayos del sol esa mañana en San Francisco, la célula accionó el cartucho, y explotó la dinamita.
He aquí un suceso novelesco. Al parecer Javier lo tenía todo. Nadie sospechaba que algo andaba mal. Pero lejos de estar satisfecho con su vida, Javier se sentía tan vacío por dentro que no quería seguir viviendo. De ahí que se valiera del primer rayo del sol para escapar de su agonía.
En todo suicidio siempre son evidentes dos fracasos. El primer fracaso es el del suicida mismo que se siente incapaz de soportar por más tiempo la vida; el segundo es la pérdida total de la fe: la fe en sí mismo, la fe en los demás, la fe en la vida y la fe en Dios. Aquí cabe recalcar lo que se ha dicho tantas veces: El error más grande del suicida es negarle a Dios una última oportunidad de intervenir en su vida.
Es cierto que la vida suele abrumarnos con enormes responsabilidades. Y es también cierto que las penas pueden acumularse hasta llegar a ser más de lo que creemos poder aguantar. Pero es igualmente cierto que Dios tiene poder para quitarnos de encima ese peso que creíamos insoportable. Dios puede rescatar, del mismo borde del suicidio, a todos los que claman a Él.
Estas no son palabras huecas. Dios está cerca de cada uno de nosotros, y quiere intervenir en los asuntos de nuestra vida. Basta con que clamemos a Él para que llene ese vacío que tenemos por dentro y nos dé una razón para vivir.
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Marta Araujo (viernes, 4 de septiembre del 2009 a las 15:03)
Porque la vida es solo un sueño y los sueños sueños son!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
LAS NACIONES SERAN PARA CRISTO (miércoles, 2 de septiembre del 2009 a las 13:58)
- leona48:
EL SEÑOR JESUS VIVE
El segundo oficial preguntó al capitán, a quien conocía como creyente:
–¿Tengo que hacer izar la bandera a media asta?
–¿Por qué?, quiso saber el capitán.
–Porque hoy es el día de la muerte de Jesucristo, respondió el oficial.
A lo que el capitán repuso:
–Jesús, mi Salvador y Señor, vive. No está muerto. No permaneció en la tumba después de su muerte, sino que resucitó como vencedor. Ahora está con Dios su Padre en el cielo. El día de la resurrección de Jesús, un ángel removió la pesada piedra que cerraba la entrada del sepulcro.
Los soldados que lo custodiaban cayeron como muertos. Pero el ángel dijo a las mujeres que habían venido a la tumba:
“No temáis vosotras”. Su amor por el Señor las había llevado hasta allí, y al ver la tumba vacía, se convencieron de que el Señor verdaderamente había resucitado.
“Jesús, Señor nuestro… fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación”
Quien ha aceptado a Jesucristo como su Salvador y le ha entregado su vida puede decir:
Cristo fue a la cruz por mí, soportó el justo castigo de Dios que merecían mis pecados. Y el hecho de que el Señor Jesús haya resucitado prueba que Dios está perfectamente satisfecho con el sacrificio de su Hijo. Soy justificado por la fe en Jesús y en su obra expiatoria.
LAS NACIONES SERAN PARA CRISTO (miércoles, 2 de septiembre del 2009 a las 13:57)
- araujo_marta:
EL SEÑOR JESUS VIVE
El segundo oficial preguntó al capitán, a quien conocía como creyente:
–¿Tengo que hacer izar la bandera a media asta?
–¿Por qué?, quiso saber el capitán.
–Porque hoy es el día de la muerte de Jesucristo, respondió el oficial.
A lo que el capitán repuso:
–Jesús, mi Salvador y Señor, vive. No está muerto. No permaneció en la tumba después de su muerte, sino que resucitó como vencedor. Ahora está con Dios su Padre en el cielo. El día de la resurrección de Jesús, un ángel removió la pesada piedra que cerraba la entrada del sepulcro.
Los soldados que lo custodiaban cayeron como muertos. Pero el ángel dijo a las mujeres que habían venido a la tumba:
“No temáis vosotras”. Su amor por el Señor las había llevado hasta allí, y al ver la tumba vacía, se convencieron de que el Señor verdaderamente había resucitado.
“Jesús, Señor nuestro… fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación”
Quien ha aceptado a Jesucristo como su Salvador y le ha entregado su vida puede decir:
Cristo fue a la cruz por mí, soportó el justo castigo de Dios que merecían mis pecados. Y el hecho de que el Señor Jesús haya resucitado prueba que Dios está perfectamente satisfecho con el sacrificio de su Hijo. Soy justificado por la fe en Jesús y en su obra expiatoria.
LAS NACIONES SERAN PARA CRISTO (miércoles, 2 de septiembre del 2009 a las 12:48)
- caballero_36:
EL SEÑOR JESUS VIVE
El segundo oficial preguntó al capitán, a quien conocía como creyente:
–¿Tengo que hacer izar la bandera a media asta?
–¿Por qué?, quiso saber el capitán.
–Porque hoy es el día de la muerte de Jesucristo, respondió el oficial.
A lo que el capitán repuso:
–Jesús, mi Salvador y Señor, vive. No está muerto. No permaneció en la tumba después de su muerte, sino que resucitó como vencedor. Ahora está con Dios su Padre en el cielo. El día de la resurrección de Jesús, un ángel removió la pesada piedra que cerraba la entrada del sepulcro.
Los soldados que lo custodiaban cayeron como muertos. Pero el ángel dijo a las mujeres que habían venido a la tumba:
“No temáis vosotras”. Su amor por el Señor las había llevado hasta allí, y al ver la tumba vacía, se convencieron de que el Señor verdaderamente había resucitado.
“Jesús, Señor nuestro… fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación”
Quien ha aceptado a Jesucristo como su Salvador y le ha entregado su vida puede decir:
Cristo fue a la cruz por mí, soportó el justo castigo de Dios que merecían mis pecados. Y el hecho de que el Señor Jesús haya resucitado prueba que Dios está perfectamente satisfecho con el sacrificio de su Hijo. Soy justificado por la fe en Jesús y en su obra expiatoria.
LAS NACIONES SERAN PARA CRISTO (miércoles, 2 de septiembre del 2009 a las 12:46)
- NymeriaHuargo:
EL SEÑOR JESUS VIVE
El segundo oficial preguntó al capitán, a quien conocía como creyente:
–¿Tengo que hacer izar la bandera a media asta?
–¿Por qué?, quiso saber el capitán.
–Porque hoy es el día de la muerte de Jesucristo, respondió el oficial.
A lo que el capitán repuso:
–Jesús, mi Salvador y Señor, vive. No está muerto. No permaneció en la tumba después de su muerte, sino que resucitó como vencedor. Ahora está con Dios su Padre en el cielo. El día de la resurrección de Jesús, un ángel removió la pesada piedra que cerraba la entrada del sepulcro.
Los soldados que lo custodiaban cayeron como muertos. Pero el ángel dijo a las mujeres que habían venido a la tumba:
“No temáis vosotras”. Su amor por el Señor las había llevado hasta allí, y al ver la tumba vacía, se convencieron de que el Señor verdaderamente había resucitado.
“Jesús, Señor nuestro… fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación”
Quien ha aceptado a Jesucristo como su Salvador y le ha entregado su vida puede decir:
Cristo fue a la cruz por mí, soportó el justo castigo de Dios que merecían mis pecados. Y el hecho de que el Señor Jesús haya resucitado prueba que Dios está perfectamente satisfecho con el sacrificio de su Hijo. Soy justificado por la fe en Jesús y en su obra expiatoria.
LAS NACIONES SERAN PARA CRISTO (miércoles, 2 de septiembre del 2009 a las 12:45)
- colectivoelvalle:
EL SEÑOR JESUS VIVE
El segundo oficial preguntó al capitán, a quien conocía como creyente:
–¿Tengo que hacer izar la bandera a media asta?
–¿Por qué?, quiso saber el capitán.
–Porque hoy es el día de la muerte de Jesucristo, respondió el oficial.
A lo que el capitán repuso:
–Jesús, mi Salvador y Señor, vive. No está muerto. No permaneció en la tumba después de su muerte, sino que resucitó como vencedor. Ahora está con Dios su Padre en el cielo. El día de la resurrección de Jesús, un ángel removió la pesada piedra que cerraba la entrada del sepulcro.
Los soldados que lo custodiaban cayeron como muertos. Pero el ángel dijo a las mujeres que habían venido a la tumba:
“No temáis vosotras”. Su amor por el Señor las había llevado hasta allí, y al ver la tumba vacía, se convencieron de que el Señor verdaderamente había resucitado.
“Jesús, Señor nuestro… fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación”
Quien ha aceptado a Jesucristo como su Salvador y le ha entregado su vida puede decir:
Cristo fue a la cruz por mí, soportó el justo castigo de Dios que merecían mis pecados. Y el hecho de que el Señor Jesús haya resucitado prueba que Dios está perfectamente satisfecho con el sacrificio de su Hijo. Soy justificado por la fe en Jesús y en su obra expiatoria.
LAS NACIONES SERAN PARA CRISTO (miércoles, 2 de septiembre del 2009 a las 12:42)
- Gh0sTRid3R_:
UNA CÉLULA FOTOELÉCTRICA
Su nombre: Javier Soliz. Su edad: cuarenta y dos años. Su domicilio: San Francisco, California. Su profesión: ingeniero electrónico.
Javier había sufrido uno de los traumas más dolorosos de la vida. Su esposa le había pedido el divorcio. El juez había decidido que sus dos hijos, Miguel, de diez años, y Jackie, de ocho, quedaran al cuidado de la madre. Javier estaba destrozado.
De los componentes de ese triste triángulo jurídico, formado por la esposa, el esposo y el juez, el único que no había tomado cartas en el asunto era Javier mismo. Fue así como decidió emplear sus dotes de ingeniero electrónico para hacerse valer. Preparó una pequeña célula fotoeléctrica, diminuta obra maestra de ingeniería, que con la luz del sol podía activar cualquier objeto que Javier quisiera. Y la puso en el borde de la ventana, apuntando hacia el oriente.
«Mañana, tan pronto como salga el sol —pensó—, terminarán mis penas.» Dicho esto, tomó pastillas para dormir y se sentó en un cómodo sillón, con la pequeña célula conectada a un cartucho de dinamita que había adherido a su pecho.
Lo demás fue crónica policiaca. No bien salieron los primeros rayos del sol esa mañana en San Francisco, la célula accionó el cartucho, y explotó la dinamita.
He aquí un suceso novelesco. Al parecer Javier lo tenía todo. Nadie sospechaba que algo andaba mal. Pero lejos de estar satisfecho con su vida, Javier se sentía tan vacío por dentro que no quería seguir viviendo. De ahí que se valiera del primer rayo del sol para escapar de su agonía.
En todo suicidio siempre son evidentes dos fracasos. El primer fracaso es el del suicida mismo que se siente incapaz de soportar por más tiempo la vida; el segundo es la pérdida total de la fe: la fe en sí mismo, la fe en los demás, la fe en la vida y la fe en Dios. Aquí cabe recalcar lo que se ha dicho tantas veces: El error más grande del suicida es negarle a Dios una última oportunidad de intervenir en su vida.
Es cierto que la vida suele abrumarnos con enormes responsabilidades. Y es también cierto que las penas pueden acumularse hasta llegar a ser más de lo que creemos poder aguantar. Pero es igualmente cierto que Dios tiene poder para quitarnos de encima ese peso que creíamos insoportable. Dios puede rescatar, del mismo borde del suicidio, a todos los que claman a Él.
Estas no son palabras huecas. Dios está cerca de cada uno de nosotros, y quiere intervenir en los asuntos de nuestra vida. Basta con que clamemos a Él para que llene ese vacío que tenemos por dentro y nos dé una razón para vivir.
thais Confianza (sábado, 22 de agosto del 2009 a las 06:23)
algun dìa te tendre de color negro.....................bellisimo
Marta Araujo (jueves, 23 de abril del 2009 a las 13:09)
Ese es mi autitoooooooooooooooooo
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