rivmilagro
mujer - 51 años, Venezuela
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La Perla y La Ostra.
La Perla y La Ostra.
Produce Perlas
En la parte interna de la concha de la ostra se encuentra una sustancia lustrosa llamada nácar. Cuando un grano de arena penetra, las células del Nácar comienzan a trabajar y cubren el grano de arena con capas y más capas, para proteger el cuerpo indefenso de la Ostra.
Las Perlas son productos del dolor; resultados de la entrada de una sustancia extraña o indeseable en el interior de la ostra, como un parásito o un grano de arena.
Como resultado, una linda perla se va formando. Una Ostra que no fue herida, de algún modo, no produce perlas, pues las perlas son heridas cicatrizadas... Las perlas son heridas ya curadas!!
Te has sentido herido por el engaño y rechazo de alguien que tu en verdad amabas...?
Te has sentido herido por palabras crueles o duras de alguien?
Tus ideas ya fueron rechazadas o mal interpretadas?
O quizás fueron tomadas por alguien para presentarlas como propias?
Has sufrido golpes de los que adquieren ideas preconcebidas indebidamente?
Ya sufriste los duros golpes del prejuicio?
Ya recibiste el intercambio de la indiferencia?
"Entonces produce una perla"
Cubre tus heridas con varias capas de amor. Infelizmente, son pocas las personas que se interesan por hacer esto.
La mayoría aprende sólo a cultivar resentimientos, dejando las heridas abiertas, alimentándolas con varios tipos de sentimientos pequeños y pensando solo en lo que sucedió o en la persona que te dejo o lastimó y, por lo tanto, no permitiendo que cicatricen.
Así, en la practica, lo que vemos son muchas Ostras Vacías, no porque no hayan sido heridas, sino porque no saben perdonar, comprender, dejar el pasado atrás y transformar el dolor en amor.
Una sonrisa, una mirada, un gesto, en la mayoría de veces, habla mas que mil palabras.
Vale la pena enfrentar las heridas
No seas vencido por lo malo, sino vence con el bien el mal.
Perlas y ostras
Cayó de pronto al mar una perla,
No le costó hallar fondo, por cierto,
Mirola un ostión que estaba despierto,
Cerca la tuvo para conocerla,
Le vio aquel brillante y enorme ojo:
“Bella soy”, dijo, “y tu eres horrible”,
La perla sintiose irresistible,
Capaz de lanzar juicios a su antojo.
Con la corriente vinieron más ostras,
Perla les vio y les tuvo desprecio,
Lanzando insultos a volumen recio:
“Hey Perla, que tienes contra nosotras”,
Llegaron las ostras hasta la orilla,
Las olas profundas les daban vía,
En la playa vieron que era de día,
El sol brillaba y luna no había.
Perla tras ellas había recorrido,
El trecho en la arena que habían andado
Y luego que ellas le habían notado,
Perla gritaba: “¡Que me oigan les pido!”
“Mas bella yo soy que ustedes,
Por cierto, sus dones debo merecer”,
Ellas respondieron: “Has de perecer,
No vas a atraparnos con tontas redes”,
Al punto sus conchas ellas abrieron,
Perla quedose con la boca abierta,
Quien se creía en bellas experta
Perlas miraba que ahí aparecieron,
Lo que pasó Perla no se lo explica,
Todas se fueron encima de aquella,
Quebraron a golpes la esfera bella,
Que era realmente una simple canica.
Habemos ostras en todo este mundo,
Perlas portamos por dentro escondidas,
También falsas perlas muy presumidas,
¿Qué cosa eres tú? ahora pregunto,
No juzgues un libro por su portada,
Tampoco a la gente por su apariencia,
No te creas algo si tú no eres nada,
Pues nadie tendrá contigo paciencia.
Tomado del espacio de alguien muy especial, josami....... -
LA FLOR MAS HERMOSA
LA FLOR MAS HERMOSA
La plaza estaba desierta cuando me senté a leer bajo las frondosas ramas del viejo roble.
Decepcionada de la vida, con buenos motivos de preocupación, el mundo venciéndome, o tal su intención.
Y como si eso no fuera suficiente para arruinar mi día, un niño agitado se acercó, cansado de jugar. Se paró frente a mí, con su cabecita en frenético girar y dijo muy excitado:
"Mira lo que acabo de encontrar!"
En su mano había una flor... y, qué triste visión, los pétalos marchitos -escasa lluvia o escaso sol-.
Deseando se alejara con su flor muerta a jugar, fingí una sonrisa pequeña y por mis pensamientos me dejé llevar...
Pero en vez de marcharse, se sentó a mi lado y colocando la flor bajo mi nariz, dijo con cierto matiz sobreactuado:
"Huele de maravilla y es hermosa para mí. Por eso la he recogido, toma, es para ti".
La hierba que me ofrecía estaba muerta o en agonía, no estallaban sus colores, no era naranja, roja ni amarilla. Pero supe que debía aceptarla, o el niño nunca se marcharía, tomé la flor y dije:
"Justo, tanta falta que me hacía".
Pero en vez de colocar la flor en mi mano dura, la sostuvo en el aire, sin razón alguna.
Y entonces me dí cuenta y sentí un escozor, aquel niño era ciego: no podía ver la flor.
Sentí mi voz temblar, mis lágrimas brillar; mientras le agradecía por elegir la mejor flor.
"De nada", sonrió y entonces se marchó sin saber siquiera, que mi día cambiaba de color.
Me quedé ahí, preguntándome cómo hacía para ver, bajo un roble viejo, una patética mujer...
¿Cómo supo el niño de mi auto conmiseración? Tal vez desde su alma, bendecido con la verdadera visión.
A través de los ojos ciegos de un niño, finalmente pude ver que el problema, no era el mundo, el problema era yo.
Y por todas las veces que yo misma fui ciega; prometí a la vida, ver las cosas bellas y atesorar cada segundo mío, con profundo amor.
Y entonces, llevé la flor marchita a mi nariz dormida, aspiré la fragancia de una hermosa rosa erguida.
Y sonreí, mirando al niño, con otra hierba en su mano, a punto de cambiar la vida de un desprevenido anciano.