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Sopa de Mujeres
No he escrito sobre ellas desde Enero de 2008. Si no hubiese habido ningún amor en mi vida, sobre el cual escribir, eso solo podría significar algún evento traumático o desgraciado, como que me hubiese quemado el pene con el aceite de freír las patatas, y me lo hubiesen tenido que amputar. Y aun así habría buscado algún tipo de alternativa, bien sea una sonriente masajista o una enfermera simpática.
Pero no ha sido así, por suerte para mi equilibrio emocional y mi felicidad. Durante este año que ha transcurrido desde que Lourdes se marchó con el mobiliario de la casa y previo vaciado de las cuentas comunes del banco no he encontrado momento adecuado ni razón para hablar de mujeres.
No voy a nombrarlas, como hice con Lourdes, pues las circunstancias son distintas y el respeto a su anonymato y a su intimidad son condiciones que supongo sinequanon para conservar la buena amistad que mantengo con varias de ellas, teniendo en cuenta por otra parte que por lo menos 2 tienen cuenta en Netlog.
Hablaré de V (38), W (26), X (52), Y (35) y Z (43). Me diréis 5 mujeres en un año !!! Qué mujeriego !!! Pues no, no lo soy. Si estoy solo ahora es porque V, Y y Z decidieron cortar (en Junio, Septiembre y Enero) por motivos diversos, y W y X residen en el extranjero y la relación duró lo que la coincidencia en un espacio/tiempo común, aunque seguimos en contacto por internet. No ha habido cuernos, sino mucha comunicación, aunque lo que se ha comunicado no tenía porque gustar.
Lo que pretendo con este blog es primero ordenar mis propias ideas, y luego intentar entender qué es lo que falla, qué es lo que se puede solucionar y qué es lo que no tiene remedio.
Me costó mucho quitarme de la cabeza a V., de la que me enamoré, y sobre
quien respetando su voluntad de anonimato, no escribí ni siquiera para
comentar la alegría que me produjo mi enamoramiento. Su recuerdo ha afectado a mi relación con X. y luego con Y, de la misma manera que solo pensar en algo relacionado con W molesta mucho a Z. Aunque se diga que “un polvo quita a otro”, las comparaciones son odiosas, y siempre alguien cree que sale perdiendo. No, tampoco me gusta mentir en eso. Y salvo V, que no contesta teléfono, sms o emails y cortó abruptamente, W, X, Y y Z saben de la existencia de todas las otras, porque nunca he ocultado nada, aunque Z diga que mi sinceridad no le sirve.
Conocí a V contestando un anuncio de Loquo, cuando la opción de “mujer busca hombre” todavía no estaba abarrotada de publicidades encubiertas de sitios de pago para
singles, de prostitutas y de chicas que quieren que las veas en su webcam, pagando, claro. Bueno, de cuando los moderadores de Loquo hacían su trabajo… Sin embargo, lo que ya ocurría es una desproporción enorme entre la cantidad de chicos buscando y mujeres anunciadas, con lo que su anuncio recibió mas de mil respuestas. Yo fui el elegido, quizás por haber sido de los primeros en contestar, quizás porque puse un par de fotos y di la talla, quizás por haber sido el primero que miró y le gustó, y tal como es
no miró mas. Intercambiamos muchos correos electrónicos. Hablamos por el Messenger, pese a que lo odio, porque por lo menos a mí, me obliga a estar pendiente de la respuesta que parece que se esta tecleando pero que nunca acaba de salir, y porque no se me da eso de compaginarlo con otros diálogos u otras actividades.
Empezamos a salir a cenar, a dar paseos por Barcelona y luego un café en el Palau de la Música o en el Bosc de les Fades... Todo muy platónico y besitos en las mejillas. Tardé semanas en conseguir besarla, y cuando empezamos a salir juntos en serio y parecía que íbamos a pasar a palabras mayores, me pidió 3 meses de castidad, que previa negociación se quedaron en 30 días, para limpiar mi cuerpo de las impurezas de las otras mujeres (jajajaaja). Nunca miento, pero es que pedirme 30 días sin sexo es como pretender que los burros vuelen y repartan millones para hacernos más agradable la crisis. Mentí, solo esa vez en varios años, y quien se llevó el gato al agua fue el “Palacio Oriental”, el puticlub que tengo al lado de casa. Al cabo de unos meses, le confesé mi mentira, pues no podía seguir a su lado sin decirselo.
El caso es que la relación parecía ir viento en popa. V y yo al principio salíamos a cenar, a pasear, a pasar un fin de semana en el campo en la torre de mis padres, a quien conoció, incluso fuimos de vacaciones a Francia y a Portugal. Durante los primeros meses se quedaba a dormir dos o tres veces a la semana. Durante las últimas semanas se había traido mudas de recambio y hacíamos vida de pareja, siendo la exepción cuando volvía a su casa. De hecho nos habíamos propuesto hacerlo así para experimentar si podríamos convivir bien en el futuro.
No habría sido fácil, pues chocó frontalmente con mi hija, debido a su mentalidad ultracatólica y tradicionalista oriental. Aunque había nacido en Estados Unidos, V era de familia vietnamita, y allí tiene mucho arraigo el respeto a los mayores. V se llevaba muy bien con mis padres, a los que trataba como si fueran viejos incapacitados, lo que en algún momento les llegaba a poner nerviosos. Pero al mismo tiempo exigía de mi hija un “respeto” que ésta no estaba dispuesta a dar.
Recuerdo una discusión a 3 bandas sobre la “nueva familia”, concepto que V quería imponer (ella y yo, solamente). Yo, de convidado de piedra. V explicó que ahora que había una nueva familia, había nuevas reglas, que mi hija tendría que cumplir. Y al mismo tiempo, que las decisiones y los proyectos (alquilar un piso más barato, para ahorrar dinero para “la nueva familia”, reducir los gastos con “la vieja familia”, etc...), las tomarían los adultos de la casa, y se los comunicarían en el momento oportuno, o cuando ellas dos fuesen amigas.
Mi hija replicó que por su experiencia, las nuevas reglas durarían unos meses, lo que durase nuestra relación, y que cada vez ella se tenía que adaptar a una nueva situación. Que su padre (yo) conocía a más mujeres y que cada una querría imponer sus criterios, que ella no estaba dispuesta a seguir. V le preguntó a mi hija por esas otras mujeres, y ella le contestó: “Eso te lo contaré cuando seamos amigas”.
Poco antes de conocerla, V había estado viviendo dos años en un convento, y durante el tiempo que estuvimos juntos estuvo trabajando como secretaria en una conocida institución educativa del Opus Dei. Yo que más que creyente soy escéptico, he ido más veces a misa estando con V que en el resto de mi vida. Enamorado o encoñado, yo estaba fascinado por V. Era una bomba sexual en la cama, y todavía más, si primero la había acompañado a misa. Si algo funciona, lo pongo en práctica y no me cuestiono para nada.
Quizás fuesen comportamientos típicos de una primera fase apasionada de una relación de pareja, que luego hubiesen de decaer, pero no me importaba y supongo que en una situación parecida me volvería a comportar igual. Ella quería que la tratase como una princesa, y así la traté. Llevarla y traerla en coche, abrirle las puertas, gastar yo las llamadas diarias con mi movil, traerle flores, perfumes, cargar con las bolsas, taparla con mi abrigo, esperarla cuando teníamos una cita, pagarlo todo, restaurantes, hoteles, peajes, parkings,... (se enfadó mucho conmigo un día que me olvidé la cartera en casa y tuvo que pagar ella 10 Euros de comida en el super: ¿Que clase de marido iba a ser yo, si ya empezaba a fallar sin estar todavía casados? ). Era normal que el hombre lo pagase todo porque todavía no éramos “novios”, momento a partir del cual se empezaban a compartir los gastos, con la idea puesta en la “nueva familia”, la “nueva casa” y demás.
Las conversaciones que teníamos no eran muy profundas, pero podíamos hablar de muchas cosas. Los dos habíamos viajado mucho a países diferentes, los dos teníamos experiencias profesionales complementarias, y había química, pese a las grandes diferencias ideológicas.
Y cuando parecía que estábamos superando los inconvenientes para vivir juntos, le planteé que quería que fuésemos “novios” y que me presentase a sus padres. Me dijo que eso era un compromiso muy serio, y que se tenía que hacer de una forma simbólica, en su caso me pidió un anillo de platino y diamantes (el oro le parecía “vulgar”), y que se lo ofreciese a la luz de la luna, junto a la Torre Eiffel, en París. Encoñado o enamorado, yo dije que sí a todo. Entonces me dijo que hablaría con su mami.
Al día siguiente me comunicó que su mami pensaba que nos estábamos precipitando, y que era pronto para ser novios. Pero luego me dijo que se le había ocurrido que le podía igualmente ofrecer el anillo de platino y diamantes en París, como prueba de amor. Yo me cabreé bastante y le dije que más que una prueba de amor habría sido una prueba de gilipollez. Eso no le gustó nada.
Al día siguiente discutimos porque yo tenía que visitar un cliente utilizando mi coche y ella lo quería seguir utilizando para ir a su trabajo, y no quería utilizar los ferrocarriles catalanes con la “chusma” y toda la mala gente que se encuentra al tener que caminar por la calle a primera hora de la mañana. Yo me llevé mi coche, y ella alquiló otro. Y por la tarde se llevó sus cosas, me pidió que no volviese a intentar ponerme en contacto con ella y desapareció. No contesta emails, SMS ni llamadas telefónicas.
De W, X, Y y Z no quiero hablar mucho ni hacer comparaciones, primero porque estoy en relación por email, SMS o teléfono con todas ellas, y segundo porque lo que más interesa no es si son de aquí o de allá, si lo hacen bien o mal, ni si tienen buen carácter o son egocéntricas o depresivas, sino sus opiniones sobre mi comportamiento con el género femenino.
Una de sus opiniones es que dedico demasiado tiempo a buscar a “LA MUJER” de mi vida. Tiempo que podría usar en proyectos profesionales, creativos, sociales y en mejorarme como persona. Lo cual implicaría una cierta immadurez por mi parte...
Mi ex-mujer piensa que mis relaciones fracasan porque condiciono a mis parejas con una serie de deseos y de expectativas que coartan su libertad, obligándolas a no ser ellas mismas, hasta que todo explota por H o por B. Discrepo porque creo que al convivir en pareja, hay que dejar de lado el máximo posible de manías adquiridas durant la vida de “single” al mismo tiempo que por amor, uno es feliz de saber lo que al otro le gusta, para poder ofrecerselo y contentarle.
Mi amigo Andreas cree que pese a que al hacernos mayores tenemos mayor experiencia en como tratar a las mujeres, nos complicamos la vida, porque siempre andamos subiendo el listón de nuestra propia exigencia, y al final nos buscamos nosotros mismos nuestras peores dificultades. Le doy en parte la razón. Soy muy exigente en una sola cosa: necesito que haya química, mucha química. Y supongo que a la mayoría de los hombres les ocurrirá lo mismo. Cuanto más una mujer me atrae, menos problemas hay en que se me levante, y eso me hace sentir vivo. Por eso mucho más importante el sexo y el aspecto físico para los hombres, que para las mujeres. Eso no significa que los hombres estemos siempre pendientes de un par de tetas más bonitas o de un culo más prieto que nos pasen cerca.
Nuestra huella genética de millones de años ha sido que los hombres hemos sido cazadores y las mujeres recolectoras. De ahí que a los comportamientos en un centro comercial de un sexo y de otro sean muy diferentes. Con los mismos parámetros, el hombre primitivo buscaba aparearse con muchas mujeres para garantizar la perennidad de su estirpe, y las mujeres buscaban un solo hombre para protegerla a ella y a sus hijos. Al mismo tiempo el hombre era reticente a aceptar la relación de protector estable porque no tenía muchas garantías que no le colasen descendencia ajena. ¿Hace eso al hombre más egocéntrico, y a la mujer la convierte en “la que espera”?
Aparte de la huella genética, tenemos toda la herencia cultural de las generaciones recientes, del mundo en que hemos nacido, y la influencia de los valores inculcados en el seno de la familia, la escuela, los amigos, y a través de los medios de comunicación. ¿Qué tiene más peso en nosotros? No lo sé, pero creo que no es muy importante. Cada uno puede jugar sus cartas a su manera, aunque estén marcadas. El resultado no será el mismo. Puede que exista el destino, pero no tiene porque ser solo uno. Puede haber varios, y cada uno de nosotros tener la posibilidad de escogerlo. Sin embargo otra idea de X es que las parejas que entran en nuestras vidas no lo hacen por destino o por casualidad, sino porque son las que nos corresponden con los condicionantes que nos creamos nosotros mismos.
Para acabar, una sensación y varias frases lapidarias. La sensación es que las mujeres piden imposibles y que ponen en bandeja a la mayoría de los hombres el engañarlas, siguiendo el dicho de “prometer hasta meter, y después de lo metido, nada de lo prometido”. A mi me es imposible decirle a una mujer (aunque es lo que ella quiere oír) con la que empiezo una relación que estoy profundamente enamorado y que vamos a estar juntos para toda la vida, aún sabiendo que no va a ser así a menos que ocurra un milagro. También quiere sentir un hombre que la haga vibrar, mejor si tiene la cartera llena que vacía, y que la escuche con atención, acordándose de lo que se le ha dicho hace 5 minutos, incluso que sea capaz de profundizar espiritualmente o psicológicamente en el autoanálisis de la pareja. Lo de vibrar es relativo, igual que lo de la cartera. En cambio, lo de escuchar siempre con atención o participar en el tipo de conversaciones anteriormente mencionadas creo que es muy dificil para el hombre.
Y ahora las frases lapidarias, de más fuerte a menos. Dicho por Z: “La mujer que no pide nada, es que lo quiere todo”. Contradice todo lo anterior de que hay que tener diálogo en el seno de la pareja, ya que ¿De que sirve el diálogo, si la otra parte no transmite sus anhelos? Más gordo será el batacazo posterior, si no ha anidado con mucha fuerza el amor en los 2 corazones.
“No es posible la amistad entre un hombre y una mujer” Esta frase es típica de la mujer que se siente dolida por no haber funcionado una relación de pareja, especialmente si está obsesionada por el encontrar a la definitiva, y cree que todas las otras relaciones son pérdidas de tiempo. El tiempo corre....
Dicho por Y: “Si no has hecho nada para evitar que esta relación se acabara cortando, es porque tienes la autoestima muy baja” Sin comentarios, aunque otro amigo me dice que todas las veces que ha roto con una de sus parejas, este era un comentario que siempre tenía que escuchar.
X cree que los comentarios que recibiré no dejarán de ser banalidades, algún cumplido, y que no podré sacarle mucho más provecho. El mayor provecho ha estado en redactarlo, acabarlo y publicarlo. Es la verdad de hoy, sábado 31 de Enero, a las 04h de la madrugada. ¡¡¡ Estoy de nuevo sin pareja !!! Y eso desde hace una docena de días. Obviamente espero/deseo que no lo sea por mucho tiempo, no solo por los beneficios propios del tipo de relación que busco, sino porque si estoy solo como ahora, no respeto ni los horarios del sueño, ni los de las comidas, ni ordeno mi vida, ni me siento feliz, aunque tenga mucha más libertad... -
Reflexiones varias
Ayer me hice hacer una tirada de Tarot que salió clavada a como me siento en estos momentos: 4 cartas indicando 1. Lo que soy 2. El método a seguir 3. El camino que debería tomar. 4 El lugar al que ir. Y me han salido 1. El Sol, 2 El Emperador, 3 El Loco, 4 La Muerte. Es decir que tengo mucho para dar, que me tengo que organizar, proseguir mi búsqueda por todas partes, y finalmente transformarme. ¿Transformarme en qué? Todavía no lo sé. Pero ojalá en algo mejor que alimento para gusanos.
No he escrito sobre mujeres desde Enero de 2008. No es que no haya disfrutado del amor en 2008, ni que haya ocurrido algún evento traumático o desgraciado, como que me hubiese quemado el pene con el aceite de freír las patatas, y me lo hubiesen tenido que amputar. Pues no, no me ha hecho falta encontrar algún tipo de alternativa de la que me resistiese a haceros partícipes (ni una sonriente masajista, ni una enfermera simpática, ni me he vuelto gay). He tenido 4 relaciones más o menos duraderas con 4 mujeres con la mayoría de las cuales me hablo todavía. Eso implica que sería poco acertado contar los pormenores de lo acaecido y pretender mantener una sólida amistad al mismo tiempo. Aunque de esta circusntancia parece que escapa Emmanuelle, la americana-vietnamita con la que he estado saliendo de Febrero a Junio, que reservo para un próximo e inspirado blog sobre el peso de las diferencias culturales en la pareja.
Netlog no está tan de moda como Fotolog, sin embargo es mucho mejor. Aunque vivimos el triunfo de la imagen sobre las palabras, y en Fotolog, las palabras, casi que sobran. Como mucho hay algún pie de foto y sí, la gente deja comentarios en los libros de visitas. Pero no se puede decir que rezume cultura, no. Fotolog es mucho más barriobajero, pero es lo que pega fuerte. De hecho, aquí en Netlog también hay mucha gente que solo utiliza esta red exclusivamente para postear sus fotos y acumular amigos virtuales. La herramienta se puede mejorar, pero más que eso, lo que yo deseo es que dure... Hotmail ha llevado a cabo recientemente un cambio de diseño. Al reabrir con la nueva versión una cuenta de correo que no toqué en mucho tiempo, desaparecieron todos los mensajes anteriores tanto de la bandeja de entrada como los enviados. Es muy grave aunque muchas direcciones de mail están en la agenda pero no todas. Ojalá no ocurra aquí lo mismo con nuestros blogs o nuestros clanes, y asistamos impotentes a la desaparición de todas estas palabras, que no son muy muy importantes, pero son las nuestras y por eso las queremos conservar. -
El amor
El amor no llega.... Seamos pacientes.... He sido paciente durante 18 años con mi ex. He de ser paciente ahora también, pero me desespero.... Porque no me planteo la vida para vivirla solo y como un moscardón que va de flor en flor.
Cuando empezamos a salir, a la pregunta ¿Como han sido los hombres de tu vida? Recibo siempre una contestación inequívoca: ha habido varios, X, Y, Z, cada uno era así y asá. Y ahora llevo un tiempo sola,... con lo que me ilusiono y pienso: ¡Que bien!
Cuando me empiezo a ilusionar, porque una relación arranca, más allá de haber dormido juntos varias veces y haber compartido alguna que otra actividad, y es el momento de plantear ir a más, es cuando recibo un mensaje del tipo: he estado pensando mucho en nosotros y creo que nos estamos engañándo, y que es mejor que lo dejemos por un tiempo. O bien: estos días que no estabas (claro !!! estaba de vacaciones con mi hija), he conocido a una persona especial y siento que ha cambiado mi vida.... O bien: estoy muy a gusto contigo, pero siento que todavía amo a XXX, y tengo que darle otra oportunidad.
¡Que mal!
Se que he de ser paciente. Pero ahora tengo 41 años y me siento joven y con ganas de hacer muchas cosas, y preferiría compartirlas, compartir los momentos dulces, así como las penas, y sobre todo, buscar soluciones para poder ayudar. Tengo mucho amor para dar, pero cada vez queda menos tiempo para darlo, porque el tiempo pasa...
Es el momento de los retos: mañana iré a escalar en solitario. Un barranco en la provincia de Girona. A falta de amor, en lugar de atiborrarme a chocolate, prefiero proporcionarme adrenalina. Si la cámara de fotos o yo mismo no nos caemos al fondo del barranco, habrá fotos... -
Mujeres
En mi vida he tenido varias épocas en referencia con las mujeres:
- de adolescente, era extrovertido, romántico, les hacía poemas, pero no me comía una rosca.
- de estudiante universitario, me convertí en un ligón de bibliotecas, trenes y parques públicos. Lo de las discotecas nunca me ha funcionado. Además estaba mucho más bueno, y a veces simplemente venían a por mi, sin que yo hiciese nada.
- tras conocer a la mujer con la cual compartí 18 años de mi vida, corté con todas las relaciones femeninas que tenía, y no hice ninguna nueva. Puedo afirmar no haber tenido nunca ninguna amante (=complicarse la vida).
Mis relaciones con mi ex son de profunda amistad y respeto. Lo han de seguir siendo siempre, pues tenemos una hija en común, a la que quiero con locura y no deseo sufra por nada, de nada.
- tras romper definitivamente y marcharme a vivir solo, inicié una búsqueda frenética de una mujer con la que compartir de nuevo la vida, a través de herramientas de contactos como "rellaneros", "sexyono" y el "buzón de amigos". De 10 mujeres que conocí, almorcé con 7, intimé con 4 y me quedé con la que más me gustó. Todo ello en un par de meses. En Noviembre de 2007 empecé una nueva vida con Montse, de Santa Coloma, los lunes, miércoles, y fines de semana alternos, es decir los días que mi hija estaba con su madre. Duró 4 meses, pero no cuajó. Yo quería quemar etapas y he aprendido que no hay que forzar nada. No hay que intentar conocer a los amigos de la pareja, ni a sus compañeros de trabajo, ni a su familia,... ya llegaría el momento. También intenté fomentar el diálogo entre mi hija y Montse, pero fue peor. Además, yo quería hacer proyectos de futuro en común, y en cambio, Montse se sentía invadida en su espacio vital, y acabamos rompiendo.
- En la fase en que me encuentro ahora sigo buscando a mi media naranja entre el bosque de las "singles". Ya no tengo prisa, aunque cuando estoy solo, prefiero comer en el bar que hacerme la comida en casa. Me gusta cocinar, pero para las personas a las que quiero. Sin embargo, no voy a cometer el error de la mayoría de los "singles". Lo que hacen normalmente es al separarse, construirse su propio castillo, una fortaleza inexpugnable para ellos y sus hijos, que les proteja del mal rollo del desamor y en la cual se encuentren lo más a gusto posible. Luego salen a escaramuzar, tienen alguna aventura, y luego vuelven a su castillo hasta la siguiente ocasión. No se plantean para nada dejar su castillo para formar una familia con ninguna pareja ocasional. Ni locos !!!!! Pero así, es muy dificil que encuentren el amor... Yo prefiero no tener lujos en mi casa, ni señorear ningún castillo. Quiero ser libre, y en lugar de una fortaleza, tener un barco de vela, con el cual buscar un puerto en el cual se encuentre la mujer de la que me enamoraré. Y por descontado, quemar el barco una vez encontrada.